¿Vender o no vender el Jamets?

Ya explicamos que, aparte de la prohibición de consumir Jamets, tampoco puede quedar Jamets “en nuestra posesión” durante Pésaj.  La “posesión” es un asunto legal y abstracto: por lo tanto si hay algún alimento Jamets, digamos en la casa de una persona no judía, pero que me pertenece, estaría incurriendo en la violación de un mandamiento bíblico. Por el otro lado, si una persona no-judía guardara su Jamets en un lugar cerrado en mi casa, yo no estaría violando ningún mandamiento.
 
EL CONTRATO DE COMPRA-VENTA
Esta es la base teórica de lo que se llama hoy MEJIRAT JAMETS, la venta del Jamets. Y funciona más o menos así:  las comunidades judías organizan un sistema de venta del Jamets por el cual los miembros de la comunidad firman un “poder de venta” asignando al rabino como su representante legal para que éste pueda vender el Jamets a una persona no judía. En la víspera de Pésaj antes del mediodía, el rabino, como apoderado de todos los vendedores firmantes, “vende” el Jamets condicionalmente: el comprador paga un adelanto por el total de la mercadería y a partir de ese momento, de acuerdo al contrato, el comprador se transforma en el dueño del Jamets de todos los que firmaron el “poder”. El contrato estipula que si al terminar Pésaj, el comprador no paga el balance, entonces automáticamente el Jamets vuelve a pertenecer a los vendedores.  Al terminar Pésaj, el comprador no paga el balance y el Jamets vuelve a pertencer a su dueños originales.
 
 
UN POCO DE HISTORIA
El Talmud, la principal obra rabínica Halájica, no contempla la venta del Jamets como una de las posibilidades normales para deshacerse del Jamets. De hecho establece que el Jamets debe ser físicamente eliminado o retirado de nuestras propiedades. Uno también puede regalar, o incluso vender su Jamets a una persona no judía, pero, a través de la entrega de mano en mano del alimento Jamets, a las manos del comprador (en hebreo “meshijá”). En estos casos, no se espera que al final de Pésaj, los productos Jamets vuelvan a su dueño original.   Los Rabinos también concibieron una excepción: en la Toseftá se habla de una situación de fuerza mayor, un judío que lleva su mercadería Jamets en un barco, el barco se atrasa y no va a llegar a puerto antes de Pésaj. En esta situación se autoriza una venta “condicional” de este tipo, sabiendo que la mercadería Jamets será restituida a su dueño, para evitar sufrir una perdida económica muy significativa.     Por siglos, los rabinos utilizaron el caso de la Toseftá para autorizar esta venta condicional del Jamets en casos comerciales: un comerciante que se dedica a la venta de alimentos, y para el cual deshacerse el Jamets podría significar un perjuicio económico muy significativo. El Rab Melamed explica que en Europa este tipo de “licencia” se hizo más popular a partir de siglo 17, porque muchos judíos se dedicaban comercialmente la producción de bebidas alcohólicas, como whisky o cerveza.
 
 
3 OPINIONES SOBRE LA VENTA  JAMETS
En los últimos años la venta del Jamets se popularizó más allá del ámbito comercial.  Sin duda porque el sistema tiene muchas ventajas, ya que uno no debe deshacerse de todo Jamets, simplemente, guardarlo en un lugar cerrado hasta el final de Pésaj, y firmar el poder para que el rabino lo venda.   Este tipo de venta de Jamets es totalmente legal y aceptado, siempre y cuando se haga a través de un rabino responsable, y que conoce los pormenores del contrato de compra venta.
 
Ahora bien, como en todos los temas Halájicos, el tema de la venta del Jamets, si bien es la opinión que hoy en día sostienen la mayoría absoluta de los Rabinos,  no goza de un consenso “total”.   Digamos que hay otras dos opiniones que adoptan una posición un poco mas estricta.
 
La segunda opinión, que cada vez adquiere más consenso entre los rabinos, es que sólo se debe incluir en la venta del Jamets artículos que poseen “algún elemento Jamets en su composición” (ta´arobet jamets) por ejemplo, bebidas alcohólicas (ze’a be’alma), sopas en polvo que puedan tener algo de harina, suplementos vitamínicos que puedan tener fibras de grano, alimentos que poseen gluten, etc. pero no debe incluirse en la venta comidas que son “totalmente Jamets”: pan, galletitas, pastas, etc.
 
La tercera opinión, la más estricta, sostiene que no debe venderse ningún tipo de Jamets de esta manera, ya que esta venta, si bien es legal, es ficticia (en hebreo ha’aramá), ya que al no haber trasferencia de mercadería de mano en mano, es obvio que la actual compra-venta no se va a ejecutar. Y este tipo de venta fue autorizada sólo para una situación de fuerza mayor o cuantiosas pérdidas. Personalmente, yo sigo esta opinión porque quiero conservar la tradición de los judíos Sefaradim que no practicaban  la venta de Jamets, sino que simplemente se deshacían de su Jamets antes de Pésaj, en conformidad con la Mitsvá de “tashbitu”, como ya lo explicamos ayer (ver aquí).  Esto implica varios preparativos previos: por ejemplos, 1. Que unas semanas antes de Pésaj no se compren o acumulen alimentos Jamets. 2. No tener botellas de whisky, vodka, cerveza, etc., ya que contienen Jamets.    Mi experiencia me dice que la mayoría de la gente que opta por vender el Jamets, lo hace para evitar tener que deshacerse de sus bebidas alcohólica
 
Como en muchas situaciones Halájicas, también aquí hay opciones y situaciones diferentes. Creo que en este caso las variantes son:
1. Si la perdida económica potencial es significativa (hefsed merubé) o no, lo cual es algo que sólo uno lo puede determinar
2. Las costumbres de cada comunidad. Las comunidades Ashkenazim suelen ser más liberales en este tema, basándose en la opinión del Jatam Sofer (1762-1839), que en este caso valida una venta legal, aunque sea ficticia, es decir, cuando sólo existe un contrato pero la mercadería no es ni será transferida de vendedor a comprador.
 
Como regla general, y para una decisión final, uno debe consultar con el Rabino de su comunidad .  
 
Creo que la mayoría de quienes optan por vender el Jamets, aunque no tienen artículos Jamets de alto valor, lo hacen por falta de información. Muchos piensan por ejemplo, que TODO lo que hay en la casa es o puede ser Jamets, y cuando uno piensa así, obviamente, la única opción es vender el Jamets de esta manera.  Como este tema es un poco largo, voy a presentar a continuación un link con información complementaria que explica los pormenores de la tercera posición Halájica, la de no vender el Jamets –que es la menos conocida –con el ánimo de informar a los lectores.
 
Ver aquí un resumen en español del artículo del Rab Eliyahu Zini explicando su opinión Halájica sobre la venta de Jamets.
 
VER ESTE NUEVO ARTICULO (2019) de una periodista Israelí (hebreo)



Matsá común vs. Matsá Shemurá

ושמרתם את המצות
Una de las Mitsvot más importantes de Pésaj es la de comer Matsá. La Matsá es un pan especial hecho de una masa plana. La masa se prepara sólo con harina y agua, , sin levadura. La harina normalmente proviene del trigo, pero técnicamente, la Matsá también podría hacerse a partir de harina de cebada, avena, centeno o espelta. El tema más sensible en la preparación de la Matsá es el tiempo: para evitar la fermentación de la masa, el proceso completo de elaboración desde el momento que la harina se pone en contacto con el agua hasta que la Matsá se saca del horno debe tomar menos de 18 minutos.
Hay diferentes tipos de Matsot.
Explicaremos ahora que diferencia hay entre la Matsá regular y la Matsá Shemurá (lit. “supervisada”).
La diferencia entre estas dos Matsot tiene que ver con el nivel de supervisión de una y de otra. Específicamente, desde qué momento de la elaboración de la Matsá comienza la supervisión.
MATSA REGULAR
La supervisión del proceso de elaboración de la Matsá normal comienza desde el momento que se produce la harina. Es necesario asegurarse, por ejemplo, que la harina se haya mantenido en un lugar seco (la humedad hace que la harina fermente, o sea, que se haga Jamets). Además, se debe verificar que el agua que se utilizará para hacer la masa esté al nivel de la temperatura ambiente, ya que si el agua, por ejemplo, está caliente aceleraría el proceso de fermentación. Una vez que se elabora la masa para la Matsá, ésta no puede ser desatendida. Cualquier trozo de masa que haya quedado desatendido o sin hornear, durante 18 minutos es Jamets, y si ese trozo de masa se mezcla con la masa de otras Matsot, podría afectar la validez de toda la producción de Matsot. Se supervisa también que las maquinarias se limpien a fondo después de cada producción de Matsá.  Estos son algunos ejemplos de la supervisión a la que se somete la producción de Matsá regular.
MATSA SHEMURA
Además de observarse todas las reglas para la elaboración de la Matsá regular, en la elaboración de la Matsá Shemurá, la supervisión comienza desde que los granos de trigo son cosechados en los campos. Los granos, que se cosechan frescos y antes de que se sequen, se examinan cuidadosamente para asegurarse, por ejemplo, de que no haya ningún grano roto o partido, lo cual llevaría a una fermentación prematura. También se debe supervisar, por ejemplo,  que no hayan granos brotados, lo cual también aceleraría el proceso de su fermentación.  En el caso de la Matsá Shemurá el grano se supervisa cuando se cosecha; mientras se transporta y cuando se almacena, para asegurarse que esté protegido de la humedad.
Todo este proceso adicional de supervisión implica una necesidad mayor de mano de obra, y es por eso que la Matsá Shemurá es sustancialmente más cara que la Matsá común.
Obviamente, tanto la Matsá regular como la Matsá Shemurá, son Kasher para Pésaj . Sin embargo, la Halajá indica el uso de Matsá Shemurá durante las dos primeras noches de Pésaj (en Israel, sólo la primera noche), cuando decimos la Berajá ‘al akhilat Matsá. ¿Por qué? Porque durante las dos noches del Seder, cuando comer Matsá es Mitsvá, seguimos al pie de la letra las palabras del pasuq que dice (Éxodo 12:17) ושמרתם את המצות , “y guardareis (=supervisareis estrictamente) las matsot“.
Durante los demás días de Pésaj, técnicamente no existe la obligación de consumir Matsá Shemurá, porque fuera de las noches del Seder no hay un mandamiento formal de comer Matsá, sino sólo de abstenerse de comer Jamets.
¿CÓMO SE ELABORA LA MATSA?



MATSA HECHA A MANO vs. MATSA DE MAQUINA

NO TODAS LAS MATSOT SON IGUALES

Todas las Matsot son iguales en cuanto a su composición (harina, agua y un proceso de elaboración que lleva menos de 18 minutos). Y durante siglos todos los Matsot fueron hechas a mano. Esto cambió en 1838 cuando Isaac Singer inventó la primera máquina para hacer Matsot. A mediados del siglo XIX hubo un gran debate entre los rabinos europeos. Algunos se opusieron a las Matsot hechas con máquina argumentando que era imposible limpiar y eliminar por completo de la máquina los más pequeños remanentes de masa entre una producción y la otra. Esto significaba que para el rabino Shlomo Kluger y otros, las Matsot hechas a máquina no eran Kasher para Pésaj! Por otro lado, otros rabinos, como el Ketab Sofer, argumentaron que las Matsot hechas a máquina tenían un estándar de Kashrut más alto que el Matsot hecho a mano, ya que el uso de máquinas disminuiría la posibilidad de errores humanos, como por ejemplo, dejar una porción de la masa desatendida, lo que podría conducir a una fermentación accidental .

Esta controversia duró algunos años. Pero al final, la mayoría de los rabinos concluyeron que al establecer ciertas pautas para limpiar a fondo las máquinas, el Kashrut de esas Matsot estaba más allá de cualquier discusión.

INTELIGENCIA HUMANA VS ARTIFICIAL

Hay otro punto de debate que continúa hasta nuestros días. Es el tema de la “intencionalidad” o kavana. Para explicar este punto, tendré que elaborarlo un poco más ampliamente.

Cuando se fabrica un artículo religioso, este artículo y sus accesorios deben hacerse con la intención específica de ser usados para esa Mitzvá en particular. Ejemplo: no podemos usar una pieza de cuero, originalmente fabricada para hacer zapatos o cinturones para hacer un Tefillin o sus correas. ¿Por qué? Debido a que la ley judía requiere que el cuero usado para hacer Tefilín tiene que ser procesado desde un principio “explícitamente” con el propósito de ser usado para la mitzvá de Tefilín. Por esta razón, antes de comenzar la producción del cuero que se utilizará para el Tefillin, la persona a cargo dice: “leshem mitzvat tefillin” “Estoy procesando este cuero para ser usado para la Mitzva de Tefillin”. La intencionalidad en la producción de un artículo religioso es un requisito halájico. El mismo principio se aplica, por ejemplo, para los hilos del Tzitzit (las “fimias” del Talit). Deben hacerse desde el principio para este propósito específico. Si hay hilos que fueron producidos con un propósito diferente en mente, como por ejemplo para producir cortinas, o incluso si fueron producidos sin un propósito específico, estos hilos no se pueden usar para cumplir con la Mitzva del Tzitzit. Y lo mismo se aplica a las otras Mitzvot.

Volviendo a nuestro tema: las Matsot que consumimos durante las dos primeras noches de Pésaj son “Matsot Mitzva” y deben ser elaboradas con el propósito explícito de cumplir con el Mitzvá de comer Matsá. Y la pregunta que surgió cuando se inventaron las máquinas para producir Matsot fue: ¿podemos asumir que la “intencionalidad humana” requerida para la producción de la Matsá es suficiente cuando el hombre dice “Estoy elaborando estas Matsot para cumplir coin esa Mitsvá” (leshem matsot mitzva) al activar la máquina? ¿O deberíamos suponer que la intencionalidad no se transfiere al elemento no humano involucrado en el proceso? Este debate fascinante aún permanece. Y afecta no sólo el área de la Matzá sino otras áreas de la ley judía, por ejemplo, muchas personas solo usan un Tzitzit con hilos elaborados a mano.

SOLO POR DOS NOCHES

En el caso de las Matsot, debemos aclarar que esta discusión se aplica solo a los Matsot que se usan durante el Seder, cuando decimos la Berajá ‘al ajilat Matsa y necesitamos tener Matsot Mitzva.

Finalmente, algunos rabinos dicen que las Matsot hechas a máquina (¡también hay Matsa Shemurá hecha a máquina!) pueden usarse durante las primeras dos noches, mientras que otros rabinos, incluido el rabino Obadia Yosef z ”l, recomiendan , cuando sea posible, usar Matsot hechas a mano para las dos primeras noches de Pésaj. Mientras que para el resto de Pésaj, se podría usar cualquier Matsa.

Los jasidim (Jabad y muchos otros grupos jasídicos) son muy estrictos en este tema, y ​​utilizan Matsot exclusivamente hechas a mano durante todo Pésaj.

A veces, puede haber un problema económico involucrado en este asunto. Las Matzot hechas a mano son más caras que las Matzot hechas a máquina. Por lo tanto, en el caso de una familia que no puede pagar el costo del Matsot hechas a mano, muchos rabinos aprobarían el uso de Matsot de máquina incluso para las dos noches del Seder, apoyándose en las opiniones menos estrictas.

¿Cómo diferenciar entre las Matsot hechas a mano

y las Matsot de máquina?

  1. Las Matsot hechas a mano son significativamente más caras. 🙂
  2. Las Matzot hechas a máquina son cuadradas y de un tamaño regular. Las Matsot hechas a mano son redondas y tienen un aspecto más rústico.
Matsa de máquina Matsa hecha a mano



Un detalle no muy conocido de la historia de Purim

El Rabino Yom Tob Tsahalon escribió un magnífico comentario sobre Meguilat Ester llamado Leqaj Tob, en el que ofrece una explicación muy clara sobre la dinámica de los eventos ocurridos en Purim.  La siguiente explicación está  basada en sus palabras.

Hamán, el primer ministro del rey Ajashverosh, redactó un decreto con la firma del rey, que ordenaba la aniquilación de todos los judíos del imperio persa en  el día 13 de Adar de ese año. Este decreto fue enviado a todas las ciudades del reino. Según la mayoría de los comentaristas, el rey no estaba al tanto del contenido exacto del decreto que Hamán había enviado.

Cuando Mordejai se entera de este edicto, alerta a Ester. La reina, después de una serie de eventos providenciales, logra exponer a Hamán ante el rey. Como resultado, Ajashverosh ordena la ejecución de Hamán y nombra a Mordejai en su lugar. Sin embargo, existía un problema técnico: las leyes del imperio establecían que los decretos reales no podían ser cancelados.

Entonces, ¿cómo se podía evitar la matanza de los judíos?

El plan de Hamán era astuto. Para no gastar recursos ni utilizar al ejército real en la ejecución del decreto, Hamán había diseñado un edicto que incentivaba a los ciudadanos del imperio a atacar a los judíos, mientras los judíos, por ley no podrían defenderse. Y como recompensa, los civiles podrían quedarse con las propiedades de sus víctimas.

Frente a esto, Ester y Mordejai propusieron una solución: emitir un segundo decreto que otorgara a los judíos el derecho a pelear y defenderse.

לכך רמז שהגזרה הראשונה במקומה קיימת, אמנם נתן המלך ליהודים  שיוכלו להלחם ולעמוד על נפשם, ומי שינצח ינצח

Por eso el texto de la Meguilá  indicó que el primer decreto seguía vigente. Sin embargo, el rey concedió a los judíos… que pudieran luchar y defender sus vidas, y quien venciera, vencería.

Este segundo edicto cambió completamente el panorama. Ahora, el 13 de Adar no sería un día de masacre sin oposición, sino de un enfrentamiento entre los judíos y sus enemigos. La Meguilá no nos dice cuántos judíos murieron en esa batalla, pero sí nos informa que, en defensa propia, los judíos mataron a 75,000 de sus atacantes.

La clave de la victoria: unidad

El Rabino Tsahalon continúa explicando que el privilegio que el rey otorgó a los judíos no fue solamente  el derecho a defenderse, sino también el permiso para unirse y ayudarse mutuamente.

Esto era crucial porque, a diferencia de otros pueblos del imperio, que solían vivir concentrados en una misma ciudad o región, los judíos estaban dispersos en distintas ciudades y provincias. Normalmente, cada comunidad judía vivía de manera independiente, pero en Purim, ocurrió algo extraordinario: los judíos se unieron. En el 13 de Adar del año 474 a.C., los judíos de Persia comprendieron que si querían sobrevivir, no podían luchar cada uno por separado. En lugar de resistir individualmente en cada ciudad, tomaron la iniciativa de movilizarse y ayudarse mutuamente.

En las palabras del Rab Tsahalon: המתנה שנתן להם (המלך) היא שיקבלו כל היהודים שבכל העיירות יחד בעיר אחת לסייע חבריהם ולהנקה מאנשי אותה העיר , וז״ש אשר נתן המלך ליהודים אשר בכל עיר ועיר להיקהל

El privilegio que el rey les concedió fue que los judíos de todas las ciudades pudieran reunirse en una sola ciudad para ayudar a sus compañeros y pelear contra los enemigos de esa ciudad. Y esto es lo que significa cuando dice: “que el rey concedió a los judíos de cada ciudad reunirse”.

La estrategia de defensa

Imaginemos una comunidad judía en una ciudad de Turquía con 1,000 judíos, y a pocos kilómetros, otra comunidad en la frontera con Siria con solo 10 judíos. Bajo circunstancias normales, estos grupos no interactuaban demasiado. Pero en este momento crítico, los judíos comprendieron que su supervivencia dependía de la unidad. La comunidad más grande envió un contingente de 100 judíos armados para defender a sus hermanos en la ciudad más vulnerable. Este mismo patrón se repitió en todo el imperio. Los judíos se organizaron estratégicamente, formando redes de defensa y apoyo mutuo.

Gracias a esta colaboración sin precedentes, los judíos lograron resistir y vencer a sus agresores. No fue la fuerza individual la que salvó al pueblo judío, sino su capacidad de actuar como un qahal, una congregación unida.

Purim: un recordatorio de nuestra unión

La Meguilá enfatiza constantemente la palabra וַיִּקָּהֲלוּ (ve’niqhalu), que significa que los judíos se congregaron, se reunieron y actuaron juntos. Este concepto de unidad no quedó en el pasado, sino que se convirtió en el eje de la celebración de Purim.

Por eso, las mitsvot de Purim reflejan esa misma idea de unión y solidaridad:

  • Matánot la’ebionim – Damos comida o ayuda a los necesitados, recordando que debemos apoyar a nuestros hermanos menos afortunados.
  • Mishloaj manot – Intercambiamos regalos de comida con amigos y familiares,   reforzando nuestra unidad como pueblo y simbolizando nuestra gratitud por la ayuda y protección que hemos recibido unos de otros.

Purim no solo celebra la salvación del pueblo judío de un genocidio, sino que nos recuerda que la verdadera fortaleza de nuestro pueblo siempre ha estado en su unidad. Cuando nos ayudamos y actuamos juntos, no hay enemigo que pueda vencernos.




TERUMA: ¿Somos avaros los judíos?

 

TRABAJO FORZADO

En la Parashá de esta semana, Terumá, comenzamos a leer sobre el Mishkán o Tabernáculo, es decir, el Templo que el pueblo de Israel construyó en el desierto. Dentro del Mishkán había ciertos artefactos sagrados (כלים), como el Arca del Pacto, donde estaban las dos tablas de la Ley; la Menorá, una mesa especial (shulján hapanim) y el altar del incienso. Todos estos objetos se hicieron de oro puro. También había otros elementos y piezas del Tabernáculo que se hacían de plata o de cobre: vigas de una madera especial y cortinas confeccionadas con telas muy finas, etc.

La pregunta que surge es: ¿de dónde sacó Moshé estos metales preciosos y los demás materiales necesarios para construir el Mishkán?

Cuando los reyes de los pueblos paganos construían un templo —muchas veces dedicado a sí mismos— tenían que imponer impuestos o confiscar riquezas del pueblo para hacerlo. Y la mano de obra era forzada: esclavos, generalmente prisioneros de guerra, o bien se obligaba a cada familia del reino a enviar representantes a trabajar para la corona durante meses o años. Esto fue exactamente lo que sucedió en Egipto y lo que el pueblo judío experimentó por varias generaciones.

Sería de esperar entonces que, siguiendo este ejemplo, Moisés hubiera forzado al pueblo a pagar un alto impuesto y/o a enviar mano de obra obligatoria para construir el Tabernáculo.

TRABAJO VOLUNTARIO

Pero esto no fue lo que sucedió en el desierto. Moshé no tuvo que imponer impuestos. Los trabajadores judíos llegaron “voluntariamente”. Las maderas, las telas y los metales preciosos, etc., fueron “donados” por el pueblo.

Moshé solo tuvo que solicitar las donaciones, que fueron dadas literalmente “de corazón”. La Torá (Shemot, capítulo 25) dice que Moshé pidió estas donaciones al pueblo:

“Y habló HaShem a Moshé diciendo: Dile a los hijos de Israel que tomen/donen una ofrenda para Mí; tomaréis la donación de todo aquel cuyo corazón lo mueva a hacerlo”.

¿Y cómo respondió el pueblo judío al llamado de Moshé? Esto lo vemos recién diez capítulos más adelante, ya que la Torá dedica ese número de capítulos para darnos un detalle minucioso de todo lo que se construyó en el Bet haMiqdash (y también para contarnos el lamentable episodio del becerro de oro, pero ese es otro tema…).

En Shemot, capítulo 35, la Torá dice que “los hijos de Israel, todos los hombres y todas las mujeres cuyo corazón los movía a donar algo para la construcción que HaShem pidió hacer a los hijos de Israel por medio de Moshé, trajeron una ofrenda voluntaria”.

LO CONTRARIO DE DÉFICIT

Luego la Torá da cuenta de algo extraordinario que ocurrió, un evento probablemente único en los anales de la historia de la filantropía: no solamente no faltó nada; al final, ¡las donaciones sobraron! Lejos de declarar un déficit, se proclamó un “superávit”.

Así dice el capítulo 36 de Shemot:

  1. “Y ellos [el pueblo] seguían trayendo sus ofrendas voluntarias cada mañana.

  2. Entonces vinieron los hombres que estaban a cargo del trabajo del santuario…

  3. y le dijeron a Moshé: ‘El pueblo está trayendo más de lo que se necesita para la obra de construcción…’

  4. Entonces Moshé dio la siguiente orden, que se proclamó por todo el campamento: ‘Ningún hombre ni mujer debe traer más donaciones para la obra del Tabernáculo’.

  5. Porque el material que hay es ya abundante, y es más que suficiente para hacer toda la obra.”

“Superávit” —cuando hay más de lo que se precisa— es una palabra que no se suele usar, especialmente cuando se trata del balance de donaciones a organizaciones sin fines de lucro. Pero así fue: el pueblo de Israel fue tan generoso que hubo un exceso de donaciones.

Hay un punto más que debemos tener en cuenta: ¿de dónde sacaron los esclavos judíos todos esos objetos de valor? La Torá nos cuenta que, en los días previos a la salida de Egipto, los Yehudim “le reclamaron” a los egipcios que les pagasen su compensación por los años trabajados:

וַֽיִּשְׁאֲלוּ֙ מִמִּצְרַ֔יִם כְּלֵי־כֶ֛סֶף וּכְלֵ֥י זָהָ֖ב וּשְׂמָלֹֽת

Y así sucedió: los egipcios cedieron a los judíos objetos de gran valor. Lo interesante es que era la primera vez que los esclavos hebreos poseían joyas, telas finas y otros elementos valiosos. Y lo normal no es que uno se desprenda de algo de valor cuando lo tiene por primera vez…

La generosidad que demostró el pueblo judío es increíble, sin paralelos en la historia antigua (y quizás también en la moderna). Hay que destacar finalmente la honestidad de los líderes judíos, que declararon el superávit y no se quedaron con él, como normalmente lo hubiera hecho cualquier rey o gobernante (sobre la honestidad de Moshé, ver Perashat Pequdé).

BENEFICENCIA ANÓNIMA

Más allá de la bondad que representa donar en abundancia, el epítome del altruismo y la generosidad es el anonimato. En el Mishkán nadie pretendía que su nombre fuese mencionado en una placa especial o algo así. El Mishkán era consagrado para Bore Olam, el Creador, y las ofrendas eran totalmente anónimas.

Esto me recuerda una historia real que presencié en Israel: una forma de hacer Tsedaqá que considero admirable, ya que incluye estos tres elementos —la generosidad, el anonimato y el superávit—.

Un hombre generoso, llamémoslo Sr. Cohen, viaja a Israel todos los años, entre otras cosas para dar Tsedaqá. Como sabemos, la manera MÁS ALTA de practicar Tsedaqá es ayudar a la gente pobre de Israel. El Sr. Cohen “separa” durante todo el año parte de sus ingresos para este generoso fin.

Una vez en Israel, el Sr. Cohen visita ciudades y barrios donde hay pobres, abrejim necesitados o gente con pocos recursos. Va al almacén del barrio (cada año trata de visitar uno diferente) y le pregunta al almacenero si da crédito a sus clientes, lo cual es muy común en Israel.

El almacenero le muestra una libreta con las deudas de decenas de familias —por lo general con muchos hijos— que tienen deudas significativas por la comida que compran para sus hijos: pan, leche, azúcar, queso para untar, tomates y pepinos, la dieta básica de una familia de bajos recursos en Israel.

El Sr. Cohen le extiende al almacenero un cheque por el valor total de la deuda y luego deja otros 5.000 shekels a cuenta de los gastos de las familias más necesitadas.

La historia de la generosidad y el altruismo que comenzó en el Mishkán se repite permanentemente. Muy lejos del prejuicio antisemita de que los judíos somos avaros, las estadísticas demuestran que nuestros correligionarios superan en actos de filantropía a los miembros de otras religiones.

Si no escuchamos más sobre estos actos de bondad, es porque los más importantes actos de filantropía se llevan a cabo, como en el Mishkán, anónimamente, sin interés de figurar.

 

 

 Si no escuchamos más sobre estos actos de bondad, es porque los más importantes actos de filantropía se llevan a cabo, como en el Mishkán, anónimamente, sin interés de figurar.  




TERUMA: El respeto a lo que uno fue

Uno de los elementos del Mishkan que se describen en la Parasha de esta semana es el Arca del Pacto, o aron haberit.  El Arca se encontraba en el interior del Qodesh HaQodashim, el area más sagrada del mishkan y luego del Bet haMiqdash, a al cual solo tenia acceso el Cohen Gadol en Yom Kippur.
¿Qué había dentro del Arca del Pacto? Ente otras cosas (Sefer Tora, una muestra del man y la vara de Aron haKohen) el Arca contenía las dos Tablas de Piedra con los Diez Mandamientos. Lo que hay que recordar es que Moshé rompió las primeras Tablas , para evitar incriminar al Pueblo de Israel cuando adoraban al becerro de oro. El Arca, por supuesto, contenía las segundas Tablas de Piedra con los diez mandamientos. Y la pregunta es  ¿Qué paso entonces con los restos de las primeras tablas? Nuestros Jajamim afirman que los fragmentos de las primeras tablas también fueron colocados dentro del Arca, junto a las segundas Tablas (lujot veshibre lujot munajim baaron).

¿Y qué podemos aprender del hecho de que tanto las Tablas de piedra enteras y los restos de las primeras tablas estaban en el mismo lugar sagrado?

En primer lugar, aprendemos que un elemento que tuvo qedusha(santidad) no puede ser descartado de una forma no-honorable. ¿Qué debemos hacer entonces con elementos que, por ejemplo, tienen el nombre de HaShem -digamos un Sefer Tora,  Tefilin, una Mezuza-  pero que por alguna razón ya no se pueden arreglar o usar más? De acuerdo a la ley judía cuando uno de estos elementos o sus accesorios (llamados tashamishé qedusha) caen en desuso no se pueden tirar. Hay que guardarlos hasta que puedan ser enterrados.  Es por eso que en toda sinagoga hay una Geniza, generalmente una caja grande, donde se colocan estos objetos religiosos que ya no se utilizan más. Eventualmente todos estos elementos seran llevados a un cementerio donde están enterrados. De acuerdo al Shuljan aruj, un Sefer Tora en desuso (pasul) se enterrará junto a un Talmid Jajam.

Al igual que los fragmentos rotos de las Tablas de Piedras, aunque ese Sefer Tora ya no tiene la misma santidad de antes, y ya no “sirve” para ser leído, igual le tenemos un gran respeto .

Los Jajamim dijeron algo extraordinario: que esta misma conducta la debemos tener con los seres humanos. El ejemplo que ellos dieron es el de un Sabio de la Torá que siempre fue respetado y honrado por su sabiduria y su profundo conocimiento. ¿Qué pasa si ese Sabio deja de ser un sabio? ¿Qué pasa si por ejemplo, sufre de Alzheimer, o senilidad, y pierde sus conocimientos,  y ya no recuerda casi nada de lo que sabia? Este individuo es como un fragmento roto de lo que era aquel gran Sabio. Su memoria está destruida. Su sabiduría, “hecha pedazos”. Este hombre ya no sirve ningún propósito practico.  ¿Dejamos de honrarlo? Nuestros rabinos nos enseñaron que a esta persona senil o con Alzheimer  le debemos el mismo respeto y honor que le brindábamos antes. Y esto lo aprendemos del Arca, que contenía en el mismo lugar de honor, no sólo las tablas enteras sino también los pedacitos de las tablas rotas que ya “no servian más”.

Am Israel es, y debe seguir siendo, un ejemplo en cuanto al Honor a los padres y a los mayores, sin importar la condición que estén. Es importante tener esto muy en cuenta porque vivimos en una sociedad de consumo, donde sólo se honra lo que sirve, y en la cual algunas personas, especialmente las personas mayores, son tratadas como artículos descartables que cuando no se usan,  ח״ו se descartan.

Nuestra Torá nos enseña que el honor se debe aún a lo que ya fue.

SHABBAT SHALOM!




Shabbat Sheqalim

En la época del Bet haMiqdash, el Templo de Jerusalem, se ofrecían sacrificios comunales diarios (qorbanot) en representación de todo el pueblo judío. Esta representación no era solo teórica y no dependía únicamente de la intención correcta de quienes estaban a cargo de realizar los sacrificios: los Kohanim. El protagonismo del pueblo se establecía de una manera muy práctica: cada año en el mes de Adar se recolectaba un impuesto especial: majatsit hasheqel o “medio sheqel”, con un monto fijo, el mismo para pobres y para ricos. El dinero recolectado en esta colecta nacional se utilizaba para comprar los animales para los qorbanot. Los sacrificios comunales diarios y los sacrificios de los diferentes musafim (Shabat, Rosh Jodesh, festividades) se compraban con el dinero de estos sheqalim. De esta manera todos tenían una representación igualitaria en la ofrenda de los sacrificios.

El medio sheqel se recolectaba durante el mes de Adar, porque el año fiscal del Templo comenzaba en el mes siguiente: Nisán.

El dinero recolectado de los sheqalim también se utilizaba para el mantenimiento y los gastos generales del Templo. Pero no para su construcción. Como leímos en la Parashá Terumá, los fondos para construir el Mishkán (el Santuario en el desierto) y más tarde, para construir el Bet haMiqdash se recolectaba de donaciones voluntarias. En otras palabras, las finanzas del Templo dependían de un sistema de donaciones combinado con un impuesto fijo (una especie de cuota de membresía) que se recolectaba en el mes de Adar.

Y dado que todos los individuos aportaban la misma cantidad, la recolección de los sheqalim (plural de sheqel) también servía como un censo demográfico anual.

Hoy en día para recordar la recolección de los sheqalim:

  1. Leemos la perashat sheqalim un Shabat antes de Rosh Jodesh Adar o durante Rosh Jodesh Adar, cuando cae en Shabbat
  2. Damos una donación fija y plana, solo como un acto simbólico, para recordar el majatsit hasheqel.

En nuestra comunidad en Great Neck se sugiere que se done un valor de 10 dólares por hombre adulto. Este dinero puede ser destinado para cualquier obra de  caridad, beneficencia, mantenimiento de sinagogas , educación judía etc.

En muchas comunidades se acostumbra a recolectar estas donaciones durante el ayuno de Esther (13 de marzo).

Es importante recalcar que no estamos donando el “medio shequel real”, algo que Dios mediante lo podremos hacer muy pronto una vez que tengamos el Bet HaMiqdash, sino que es ZEJER LEMAJATSIT HASHEQUEL, “en recuerdo” del medio shequel.

Esta es la imagen de la moneda del medio sheqel de la época del Segundo Templo (aproximadamente, año 50-60 de la era común) En el lado izquierdo se puede leer en fuentes hebreas antiguas: sheqel Israel. En el lado derecho Yerushalaim haQuedoshá (Jerusalem, la [ciudad] Santa).




YITRO: ¿En qué pensás cuando ves las pirámides de Egipto?

En preparación para la Perashá que leeremos mañana por la mañana, Yitró, que contiene la celebración del Pacto entre Dios y el pueblo judío en el Monte Sinaí ( מעמד הר סיני) y la presentación de los 10 Mandamientos como parte de ese pacto, estamos analizando el Primer Mandamiento: “Yo, HaShem, soy tu Dios, que te liberó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavos”. Ayer explicamos la primera parte de este versículo. Dijimos que este mandamiento consiste en aceptar a Dios como nuestro Soberano (Eloquim), y nos recuerda nuestro compromiso de conducirnos de acuerdo a Sus leyes. Aclaramos asimismo que la fe en Dios en el judaísmo no se reduce a una declaración verbal acerca de Su existencia  sino que se expresa fundamentalmente por lo que hacemos respecto a Dios (reconocerlo, amarlo, obedecerlo).
Hoy veremos la segunda parte de este versículo.
yo soy HaShem “tu Dios, que te liberó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavos”
Dios no se presenta como “el Creador de los cielos y la tierra” , sino como “quien nos rescató de Egipto”.
¿Cuál es la diferencia?
¿CREADOR O LIBERTADOR?
En primer lugar cabe destacar que al mencionar la salida de “Egipto” se deja en claro que estos Mandamientos NO son de alcance universal, sino particulares para el pueblo que sufrió allí la esclavitud y fue milagrosamente rescatado de allí.  Desde un punto de vista formal y técnico, la Biblia concibe como código de ley universal a los 7 Mandamientos de Noaj, 4 (o 5) de los cuales son muy parecidos en su contenido a los 10 Mandamientos (no matar, no robar, no practicar la idolatría, el adulterio y el incesto, no ofender el nombre de Dios). Para comprender mejor esta distinción, recordemos que el contexto histórico de las 7 leyes tiene que ver con el pacto que Dios hizo con Nóaj y sus descendientes luego del diluvio universal.  Mientras que el contexto de los 10 Mandamientos es la celebración de un pacto con una nación en particular, Israel, que formalmente se compromete a la observancia de no 10 sino 613 mandamientos.
FUERA DE LA JURISDICCION DEL FARAON
Puede haber otra razón por la cual Dios se presenta como quien nos sacó de Egipto y no como el Creador del Mundo. Este pacto se celebra 7 semanas después de haber abandonado Egipto. Los esclavos judíos han vivido por generaciones al servicio del Faraón, y el Faraón y sus oficiales son la única fuente de autoridad que han conocido.  Dios le recuerda ahora al pueblo que su situación es diferente. No están en Egipto, territorio del Faraón. Ya no tienen que obedecerlo. Están “fuera de Egipto”, en el desierto, tierra de nadie: jurisdicción Divina.
Para entender más en profundidad el contraste que este versículo presenta entre Dios y el Faraón, recordemos que el Faraón forzaba a sus súbditos judíos a obedecer y trabajar para él. Mientras que Dios, como se ve en esta extraordinaria Perashá, “le ofrece” al pueblo judío celebrar “un pacto” con Dios, con responsabilidades mutuas y derechos. De esta manera, indirecta pero sin ambigüedades, la Torá denuncia la esclavitud, la tiranía y la arrogancia de los hombres que usan la violencia para imponer su voluntad a otros.
MEMORIA SELECTIVA
Finalmente veamos por qué este versículo aclara que Egipto era “ la tierra de esclavos”. Tal como pasa el día de hoy con muchas personas que no viven en medio oriente, “Egipto” suena como un destino turístico perfecto:  Giza y sus pirámides; el Valle de los Reyes, y Tutankamon;
el delta del Nilo, etc.  En los tiempos de la Torá Egipto ya era famoso por sus imponentes pirámides, por su caudaloso rio Nilo, por su esplendor, su excentricidad y sus riquezas. Egipto era la mayor superpotencia mundial. La Torá entonces le advierte a los Yehudim no pensar en Egipto con romanticismo. “Recuerda que en esa hermosa tierra fuiste sometido a la esclavitud”. Cuenta el famoso historiador griego Herodoto que en el año 600 antes de la era común, 800 años después de Moisés, el faraón egipcio se embarcó en proyectos de construcción “faraónicos”. Lo más relevante es que Herodoto registra los costos de producción de ese proyecto: 120.000 esclavos murieron en esa obra. No hay registros del número de judíos que murieron trabajando para el faraón en los tiempos de Moshé (aunque un famoso Midrash cuenta que los egipcios usaban los cuerpos de niños judíos cuando no alcanzaban los ladrillos). Al describir Egipto como “la casa de esclavos” la Torá quiere que no seamos víctimas de la memoria selectiva, y que cuando pensemos, por ejemplo en las pirámides, no olvidemos el costo que se tuvo que pagar….



¿Qué es y cómo celebramos el 15 de Shebat?

 

Esta noche celebraremos TU BISHBAT, es decir, el «año nuevo de los árboles». Este «nuevo año o ciclo» es un concepto halájico que tiene relevancia para algunos preceptos de la Torá relacionados con la agricultura. Estos preceptos vinculados a la tierra se llaman “Mitsvot hateluyot ba-arets”, “mandamientos que se aplican a los productos de la tierra (vegetales, árboles, granos)”, y casi todos ellos se observan exclusivamente en la tierra de Israel. Por ejemplo: terumá (las ofrendas para los Cohanim), ma’aser (los diezmos) shebi’it (el descanso de la tierra cada siete años), etc.

Tu Bishbat es esencial para determinar cuántos años tienen los árboles y determinar así, por ejemplo, a qué ciclo del diezmo corresponde, como veremos a continuación.

MA’ASER (מעשר):

El diezmo es como un “impuesto” del 10% que se separaba de la cosecha. Hay dos tipos de diezmos. En primer lugar, el ma’aser rishón, que era una décima parte de los productos de la tierra y se entregaba a los Leviim. Los Leviim no tenían tierras propias que trabajar, su función era la de servir, junto a los Cohanim, en el Bet haMiqdash y también enseñar la Torá al pueblo. Los Cohanim y los Leviim eran los maestros y los rabinos de Israel, en los tiempos del Bet haMiqdash.

Aparte de este primer diezmo, durante el primero, segundo, cuarto y quinto año del ciclo de siete años se separaba otro diezmo llamado ma’aser sheni, o “segundo diezmo”, que debía ser consumido por sus dueños en Yerushalayim. También se podía redimir los frutos y consumir otros productos en Yerushalayim.

En los años tercero y sexto, separamos de la cosecha el ma’aser ‘ani, el diezmo que se entregaba a los pobres.

Ahora podemos entender mejor la función de Tu Bishbat. Tu Bishbat es la fecha en la que determinamos la edad de los árboles y sirve para determinar a qué ciclo del ma’aser pertenecen esos frutos.

ORLA (ערלה):

Otro ejemplo práctico de la aplicación de Tu Bishbat es el mandamiento de ‘orla, la prohibición bíblica (Vayiqrá 19:23) de comer del fruto de los árboles durante los primeros tres años, después de que el árbol se planta. Tu Bishbat es también el punto de corte para determinar el final de estos tres años.

¿Por qué el día de Tu Bishbat fue establecido como el año nuevo para los árboles? Nuestros rabinos explican que al llegar Tu Bishbat la mayor parte de las lluvias del año ya han caído, los árboles han absorbido la precipitación y ahora exudan resina, con una nueva vitalidad, lo cual representa el fin de un ciclo y el comienzo de otro.

Una cosa más, muy interesante y práctica sobre la mitsvá de ‘orla. A diferencia de los diezmos y otros mandamientos agrícolas que hemos mencionados, la prohibición de ‘orla también rige fuera de Israel. Es decir, que cuando un Yehudí planta un árbol, no importa en el país que esté, no deberá consumir los frutos de ese árbol durante los tres primeros años (Shulján Aruj, YD, 294: 8).

¿CÓMO CELEBRAMOS TU BISHBAT?

En la Torá o en la Mishná no hay ninguna indicación acerca de la celebración del día 15 de Shebat. Este día no se considera un día de fiesta, ni la conmemoración de un evento histórico, y no hay prohibiciones ni ceremonias rituales prescritas por la Torá para este día. Sin embargo, la costumbre desde hace varios siglos es realizar una se’uda (una comida o servir un plato) de frutas en TU BISHBAT para recordar los frutos de Israel.

No hay instrucciones Halájicas precisas acerca de la celebración de esta comida, pero hay varias costumbres.

En muchas comunidades se acostumbra a comer por la noche (esta noche) y / o durante el día de mañana todo tipo de frutas de árboles y especialmente de los siete frutos por los cuales la Tierra de Israel fue caracterizada y alabada en la Torá. Israel fue designada como “… una tierra de trigo y cebada, uva, higo y granada; una tierra de aceitunas y de miel (de dátiles)” (Deut. 8: 8).

Muchas comunidades tienen la costumbre de organizar un Seder formal de TU BISHBAT diciendo la bendición ha’ets por los frutos del árbol, y las bendiciones correspondientes para cualquier otra cosa que se coma hecha con trigo o cebada (normalmente mezonot), etc., y cada berajá es seguida por una oración, “yehi ratson…”

Muchos consideran un zejut especial comer en este Seder frutas traídas de la Tierra de Israel y decir berajá por ellas.

Los judíos de Alepo, Siria, tenían una costumbre muy especial que realizaban el día de TU BISHBAT. En este día leían los 10 mandamientos con el sharaj, la traducción al idioma árabe, compuesta por rabbi Sa’adia Gaon (882-942). Esta costumbre se realizaba en preparación para la lectura de la Parashat ITRO, que contiene los Diez Mandamientos, y que cae por lo general el Shabbat posterior a TU BISHBAT.

En el año 1890 una nueva costumbre fue introducida en Israel para celebrar TU BISHBAT. El escritor y maestro Rab Zeev Yaabetz (1847-1924) llevó a sus alumnos a plantar árboles en Zijrón Yaaqob en celebración de TU BISHBAT. Esta costumbre fue adoptada en 1908 por el unión (histadrut) de maestros judíos y luego por el Keren kayemet leIsrael.

Presentamos aquí la traducción al castellano del artículo del Sr. Joseph Mosseri sobre la historia y las costumbres de Tu Bishbat. Recibimos 2 traducciones, una de la Sra Martha T.  de Panamá, Argentina y la otra  del Sr. Esteban Cichello Hubner de la Universidad de Oxford, Inglaterra.  




Mi Tradición Ashkenazí Favorita

IMPUESTO A LAS FRUTAS
El 15 de Shebat  Tu Bishbat (ט”ו בשבט) no es un feriado religioso ni mencionado en la Torá. Este día fue elegido por los rabinos hace 2000 años, por razones que tienen que ver con agricultura, como una «fecha Halajica» técnica, el plazo para considerar el «ma’aser», o diezmo. El día 15 de Shebat los árboles se consideran un año mayores y, entre otras cosas, las frutas de los árboles estarían sujetas a los diferentes impuestos del diezmo (10%) durante el año fiscal que terminaría en el siguiente 15 de Shebat. No había (ni hay) ningún significado espiritual o religioso en este día. Y obviamente, TU BISHBAT era relevante exclusivamente para los mandamientos asociados a la tierra de Israel. Por lo tanto, una vez que los judíos perdimos nuestro Bet Hamiqdash y fuimos desterrados de Israel, esta fecha cayó en el olvido….
LA RENOVACIÓN DE LA TIERRA
En el siglo XVI, miles de judíos que escapaban de la Inquisición española llegaron a Turquía y desde allí se trasladaron a Erets Israel y establecieron una colonia judía en la ciudad de Safed (Tzefat). Esta ciudad pronto se convirtió en el centro Halájico más importante del mundo. El rabino Yosef Caro (1488-1575) escribió en Safed el Shulján Aruj, el código halájico que hasta hoy es aceptado por todos los judíos del mundo. La literatura mística, o Kabbalá, también floreció en Safed, a través del Ari haQadosh (1534-1572) y sus discípulos. Para estos sabios judíos, que ahora vivían en la tierra de Israel, el 15 de Shebat tenían una importancia especial. Los rabinos Kabbalistas dieron una interpretación mística a las diferentes frutas y formularon un «Séder» de Tu Bishbat para alabar a HaShem por la tierra de Israel que nos concedió, y que ahora, milagrosamente, volvían a habitar en ella. Esta nueva ceremonia de Tu Bishbat consistía en comer una variedad de frutas y siguiendo el modelo del Séder de Pésaj, bebían cuatro copas de vino, de colores más claros a colores más oscuros (blanco> rosado> Cabernet> Syrah) para representar las cuatro estaciones del año.
DE ISRAEL AL RESTO DEL MUNDO
Desde ese entonces, la tradición de tener algún tipo de «se’uda» con bandejas de frutas se extendió por todo el mundo judío. Las frutas más preciadas son aquellas que la Torá menciona cuando alaba a la tierra de Israel «una tierra de trigo y cebada, uvas e higos, granadas, aceitunas y miel (de dátiles)» Debarim 8: 8. Siglos atrás los judíos Sefaradim de Turquía, Marruecos, Siria, Irán, etc. comían higos, dátiles, uvas, aceitunas y granadas, –frutos que crecen en climas cálidos– pensando en las frutas de la tierra prometida. Tu Bishbat representaba ahora un nuevo concepto: a través de estas frutas, los judíos volvíamos a conectarnos «virtualmente» con nuestras raíces originales, con nuestra tierra. Hoy diríamos que Tu Bishbat es una conmemoración absolutamente “Sionista”.
En las comunidades Ashkenazies también celebraban Tu Bishbat. Pero a diferencia de las ciudades en las costas mediterráneas o en el Medio Oriente, en el frío norte de Europa, no crecían ni higos ni dátiles. Y era imposible importar estos frutos de la Tierra Santa. Pero los Yehudim no se rindieron. ¿Cómo recordaban a Erets Israel? Aunque la Torá no menciona el algarrobo, el Talmud nos dice que Ribbi Shimon Bar Yohai sobrevivió durante 12 años comiendo algarrobos, un árbol indígena de Oriente Medio. Y de alguna manera, los judíos de Europa lograron traer vainas de algarrobos secos de Eretz Israel: “en los tiempos previos al transporte rápido y la refrigeración, la textura dura y seca del algarrobo lo convirtió en una de las pocas frutas cultivadas en la tierra de Israel capaz de resistir el viaje de larga distancia [hacia Europa] sin deterioro «. (Ver aquí)
ROCAS CON SABOR A MIEL
Cuando escuché por primera vez de esta tradición me conmoví hasta las lágrimas. Las semillas de algarrobo son «duras como rocas para morder, y producen, si no te has roto todos los dientes, una sustancia harinosa que se huele a queso estropeado». Y aunque Ribbí Shimón Bar Yochai pudo sobrevivir gracias a este árbol, la Gemará clasifica el algarrobo como מאכל בהמה («alimento para el consumo animal»). Sin embargo, para los judíos europeos, esas semillas durísimas eran exquisitas, porque venían de la tierra de Abraham Itzjak y Ya’akob, de la tierra del Bet haMiqdash, de la tierra prometida. ¡Era el amor y la pasión por la tierra prometida lo que transformaba la incomible semilla del algarrobo en la fruta más deliciosa del mundo!
La costumbre de comer frutas el 15 de Shebat continúa hasta el día de hoy. Incluso aquellos que todavía vivimos fuera de Israel podemos ir a un supermercado y comprar vino, miel y queso de Israel, galletas hechas con harina israelí y frutas que vienen directamente de nuestra querida tierra.