¿Los novios ayunan el día de la boda?

En muchas comunidades judías se acostumbra que los novios ayunen el día de la boda, hasta la Jupá. La razón es que, según el Talmud Yerushalmí (Bikurim 3:3), el día en que una persona se casa se le perdonan todos sus pecados. El día de la boda es, en ese sentido, un Yom Kipur personal, y el ayuno es la expresión de arrepentimiento y expiación que corresponde a ese día.

Rab Aryeh Kaplan lo explica así: con el matrimonio uno empieza una etapa nueva de la vida. El matrimonio implica un cambio completo de estilo de vida, y a la persona se le da la oportunidad de comenzarlo con el alma limpia. El amor que la pareja siente el uno por el otro el día de su boda puede anular cualquier pasión mal dirigida que hayan tenido en el pasado. Y los novios ayunan también hacia adelante, para merecer la guía Divina que les permita superar los problemas que aparezcan.

En las comunidades ashkenazíes este ayuno es muy importante.

LA COSTUMBRE SEFARADÍ

En la mayoría de las comunidades sefaradíes, en cambio, la costumbre es no ayunar.

Rab Obadiá Yosef es muy claro en este punto y recomienda a los novios sefaradíes que no ayunen. Otros rabinos sefaradíes son todavía más estrictos y directamente lo prohíben. La razón es práctica y es de sentido común: los novios tienen que estar fuertes para soportar toda la presión del día de la boda, la ceremonia, la fiesta. Un novio en ayunas, después de una noche sin dormir y con toda la tensión de ese día, no está en condiciones de disfrutar de su propia boda.

Y el argumento de fondo es el que más me interesa: el proceso de Teshubá no depende del ayuno. Se puede lograr igual, dedicando ese día tan importante de la vida al estudio de Torá y a la Tefilá.

Rab Obadiá Yosef agrega una recomendación para los novios que, aun así, quieran hacer algo. En lugar de un ayuno de comida, sugiere un taanit dibbur: un “ayuno de palabras”. Cuidar durante ese día lo que se dice, no hablar de más, no hablar mal de nadie. Y tiene razón en que, para la mayoría de nosotros, eso es más difícil que no comer.

EL VIDUY

En muchas comunidades, tanto ashkenazíes como sefaradíes, se acostumbra que la novia y el novio reciten el Viduy —la confesión— antes de la Jupá, usando el texto de la Tefilá de Minjá de Yom Kipur, o algún otro texto similar.

Eso es lo esencial de esta costumbre: no la restricción de la comida, sino que dos personas se paran, cada una por su lado, unas horas antes de casarse, y hacen las cuentas de su vida hasta ese momento. Y después salen a empezar de nuevo.

Rab Yosef Bitton




EL CASAMIENTO JUDÍO: Todo lo que se hace en una boda, y por qué

Casi todo lo que ocurre en una boda judía tiene una razón, y casi nadie la conoce. ¿Por qué el novio le da un anillo a la novia y ella no le da nada a él? ¿Por qué ese anillo tiene que ser liso y sin piedras? ¿Qué dice exactamente ese documento en arameo que el rabino lee en voz alta y que nadie entiende? ¿Los novios ayunan? ¿Por qué el novio se cubre con un talet? ¿Qué se celebra durante los siete días que siguen a la boda?

Esta serie recorre la boda judía de principio a fin, en orden: desde la decisión de elegir pareja hasta la última de las Sheba Berajot. Está escrita para las parejas que se están por casar, para sus padres, y para cualquiera que haya estado alguna vez bajo una Jupá sin saber del todo qué estaba pasando.

ANTES DE LA BODA

1. Eligiendo a nuestra pareja, con el corazón y la mente

2. La mejor edad para casarse

3. SHUSHBINIM: Cuando los amigos pagaban el casamiento — el fondo común que armaban los amigos para que ninguna pareja tuviera que postergar la boda por dinero.

4. ¿Los novios ayunan el día de la boda?

LA CEREMONIA

5. La JUPÁ: en qué consiste la ceremonia de casamiento — las dos etapas, qiddushín y nisuín, y por qué antiguamente pasaba un año entre una y otra.

6. EL ANILLO: por qué en una boda judía no hay intercambio — el rabino, las dos primeras bendiciones, y la entrega del anillo.

7. EL ANILLO: ¿Por qué liso, de oro, y sin piedras?

8. El talet bajo la Jupá

LA KETUBÁ

9. KETUBÁ (1ra parte): ¿Qué es la Ketubá y qué dice?

10. KETUBÁ (2da parte): Las obligaciones económicas y la firma

11. Los derechos de una esposa judía — las tres obligaciones que la Torá le impone al marido: sustento, vestimenta y vivienda, e intimidad.

LOS TESTIGOS

12. Los testigos de la Ketubá y del casamiento

13. ¿Quiénes pueden ser testigos de la Ketubá?

COSTUMBRES Y CELEBRACIÓN

14. Diferencias entre Sefaradim y Ashkenazim

15. SHEBA BERAJOT: Los siete días de celebración

16. ¿Cuándo se recitan las Sheba Berajot? — las tres condiciones: minyán, bet jatanim y panim jadashot.

 

Si estás por casarte, o si tienes un hijo o una hija que se casa, léelos en este orden. Son cortos.

Rab Yosef Bitton




El Rab Ben-Zion Cuenca (1867-1937) y la Masacre de Hebrón en 1929

SU INFANCIA Y EDUCACION
El rabino Ben-Zion Cuenca nació en la ciudad vieja de Jerusalem en 1867. Su apellido, Cuenca, corresponde a una provincia de España en la zona de Castilla-La Mancha. La familia fue parte de los “Expulsados de Castilla” de Castilla y Aragón en 1492. Luego se instalaron en Salónica (Grecia) y vivieron allí durante 3 siglos. El padre, Abraham Cuenca, emigró a Erets Israel alrededor de 1850. Antes de cumplir los diez años, los rabinos y maestros de Jerusalem consideraban al joven Ben-Zion como un ‘iluy (un niño prodigio) y le permitieron vestir los Tefilín a esa edad dado sus conocimientos y su madurez. Consciente de la capacidad de su hijo, su padre dedicó todos sus recursos para contratar los mejores maestros y mentores que también le proporcionaron a su hijo una vasta educación secular, especialmente en los campos de historia judía e idiomas europeos.

MAESTRO DE MAESTROS
Se casó a los 15 años, algo que no era poco común en aquellos tiempos, con Esther, una prima segunda, y vivieron en la ciudad vieja de Jerusalem. Luego se mudaron a Yemín Moshé, el primer barrio judío construido fuera de la ciudad amurallada, obra del famoso filántropo Moisés Montefiore. A los 30 años, el rabino Cuenca estableció una Yeshibá “Tiferet Yerushalaim”. En este Yeshibá, que también incluía estudios generales, fueron educados entre otros el que llegó a ser rabino principal de Israel Ben-Zion Meir Hay Uziel, el famoso escritor hebreo sefardí Yehuda Bourla, y el rabino Moshe Nissim, que fue el padre de otro rabino principal de Israel, rab Isaac Nissim. El rab Cuenca también fue muy activo en el movimiento Sionista religioso Mizraji. Fue el Jefe del Tribunal Rabínico de Jerusalem (ver sello) y en su vocación como líder comunitario fundó y dirigió el primer Hogar de Ancianos Sefaradí de la Jerusalem moderna.

LA MASACRE DE 1929
La segunda ciudad más sagrada de Israel es Hebrón, que fue adquirida por Abraham Abinu 4.000 años atrás y es el lugar de sepultura de nuestros patriarcas y matriarcas. En los años 1920’s vivían en Hebrón unos 800 judíos y unos 20.000 árabes. En agosto de 1929 los árabes difundieron falsos rumores y difamaciones en sus comunidades, diciendo que los judíos estaban llevando a cabo “matanzas masivas de árabes”. Hasta ese momento judíos y árabes habían convivido en relativa paz. Los Sefaradim vivieron allí por siglos (ver el testimonio de esta sobreviviente).  Y los judíos Ashkenazim habían llegado recientemente y establecieron la famosa Yeshibá de Slabodka, también conocida como Yeshibat Hebrón. El 23 de agosto de 1929, un viernes a la noche, comenzó una masacre contra los judíos que duró por tres días. Al grito de “Muerte a los judíos” miles de árabes armados con garrotes, cuchillos y hachas saquearon las casas judías, destruyeron los templos y torturaron y asesinaron a sangre fría a 67 judíos: mujeres hombres y niños. Esto incluyó el asesinato de los líderes y los rabinos de las 2 comunidades. Los sobrevivientes fueron trasladados a Jerusalem y Hebrón quedó sin judíos por primera vez en cientos de años.

VOLVER A EMPEZAR
Nueve meses después de la masacre, el rabino principal Ashkenazí Abraham Kook y el rabino principal Sefaradí Yaakov Meir firmaron una declaración pidiendo por voluntarios que regresen a Hebrón: Llamamos “… a todo el pueblo de Israel para apoyar nuestro pedido y reconstruir la gran comunidad judía de Hebrón … Por la santidad de nuestra nación y por nuestro establecimiento en esta tierra, se nos exige no dejar que la sangre de nuestros hermanos haya sido derrama en vano: tenemos el deber como pueblo de Israel de satisfacer este reclamo mediante la reconstrucción y el restablecimiento de la ciudad de los patriarcas”. En 1931 se reanudó el asentamiento judío de Hebrón y el rabino que con gran valentía se ofreció a liderar esa comunidad fue el Rab Ben-Zion Cuenca. Vivió en Hebrón hasta 1936. En ese año se renovaron los violentos conflictos y los Yehudim regresamos a Hebrón B”H 31 años después, luego de la guerra de los Seis Días.

SU OBRA LITERARIA
Una de las contribuciones más importantes del rabino Cuenca fue la creación del extraordinario Jornal de Halajá llamado “haMeasef”, una colección de artículos de estudios halájicos realizados por cientos de rabinos, Sefaradim y Ashquenazim de Israel y de la diáspora. Presentar a tantos rabinos de diferentes orígenes unidos en un mismo jornal era en ese momento una innovación positiva muy importante. El Rab Cuenca se encargaba de todas las etapas de esta publicación que salió a la luz durante 19 años. La primera revista apareció en 1897. El rabino Cuenca fue, por supuesto, uno de los principales contribuyentes. Dos temas resaltan en HaMeasef. El primero, todo lo que se relaciona con los preceptos asociados al trabajo agrícola. Estos mandamientos solo se aplican en la tierra de Israel (terumot, ma’aserot, shemita, etc.) y por lo tanto, este tema permaneció “dormido” durante siglos. Pero ahora, a medida que el establecimiento de los Yehudim en el Yeshub de Israel tomaba fuerza, estas leyes debían ser aplicadas nuevamente. El segundo tema que le interesaba al rab Cuenca era dar una respuesta rabínica a los nuevos inventos (la electricidad, los medios de transporte, etc.) . Un ejemplo que se puede ver en este link es la respuesta del Rabino al uso del tren en Shabbat o Yom Tob. Al principio de cada artículo el Rabino Cuenca introduce una breve biografía de los escritores, que dada la tremenda falta de información de la que sufrimos, especialmente sobre los rabinos sefardíes de fines del siglo XIX, constituye una contribución invaluable a la historia judía moderna.

PALABRAS FINALES

El Rab Yehudá Fishman Maimón escribió sobre él: “El rabino Cuenca era un sionista ferviente, un extraordinario rabino y hombre de fe …un iluminado en Torá y Sabiduría y alquilen que profesó un tremendo amor por el Creador y por la humanidad. Y creo que no sería una exageración afirmar que no queda nadie que lo pueda reemplazar o imitar… “.

El rab Cuenca falleció en Yerushalayim en 1937 y está enterrado en el cementerio judío del monte de los Olivos, Har HaZetim.

 

 

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Ver AQUI el primer volumen del Jornal halájico HAMEASEF del Rab Ben-Zion Cuenca

 

 

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Entrevista a Miriam Sasson , una sobreviviente  de la masacre de Hebrón




SHOFETIM: El rey de Israel y su poder limitado

Uno de los primeros temas que aborda esta Perasha es el del “rey” de Israel. A diferencia de todas las demás civilizaciones del mundo, durante toda la historia de la monarquía, para el pueblo judío el rey no era una figura central. Es más, pareciera que la Torá (Debarim 17:14 ) “accede” a que el pueblo tenga un rey, no lo “prescribe”.
Y el perfil del rey judío no podía ser más diferente del perfil de los reyes gentiles.  Los reyes gentiles eran “dioses”. Así lo era en la antigüedad, por ejemplo, el Faraón. Egipto tenía muchos dioses, pero por encima de todos ellos estaba el rey. Como dice Yejezquel (29:3) del Faraón  “El Gran Cocodrilo [así se llamaba a sí mismo el faraón], que dice: mío es el rio Nilo [también una divinidad suprema en Egipto] y yo me cree a mi mismo“. Algo parecido pasaba con los reyes y emperadores romanos, como Caligula, que se refería a si mismo como un dios.
En la edad media no era muy diferente. Los reyes no se presentaban como dioses, pero se consideraban elegidos por su dios. El rey no obedecía ni daba cuentas a nadie. Era una obligación “divina” obedecer al rey. Obedeciendo al rey se obedecía a su dios. Y de esta manera se produjeron innumerables abusos y ultrajes,  en nombre de los dioses.
La Tora es única, y en este sentido, “revolucionaria”.

Nuestra Perasha describe 3 características del rey de Israel:

1. El rey de Israel tiene limitaciones. No puede acumular tesoros, así no podría justificar cobrar excesivos impuestos al pueblo. El rey judío tampoco podía tener demasiados caballos, así no se hacía de un ejército más poderoso de lo necesario. Y no podía tener demasiadas esposas en su harén, lo que en ese entonces implicaba, entre otras cosas, un límite en las alianzas que podía establecer con pueblos gentiles vecinos (Debarim, 17:16-17).
2. El rey de Israel también debía ser un talmid jajam, es decir, un estudioso de la Torá. Tenía que escribir un Sefer Torá, el libro de Debarim, (17:18) y llevarlo con él adonde sea que fuera, para nunca olvidarse que él, el rey debía ser fiel a la ley Divina. El rey de Israel debía estudiar la Torá «todos los días de su vida» (17:19) para aprender todo lo que HaShem espera de él y de cada uno de sus súbditos. Su estudio no era para presumir de sabiduría ante nobles o plebeyos, sino para mejorar su proceder y refinar su carácter, como veremos a continuación.
3. Quizás lo más característico del rey judío era que –en completa oposición a la actitud de los reyes gentiles y hasta de algunos presidentes contemporáneos- es que debía comportarse con humildad. Así dice la Torá explícitamente Debarim 17:20: [El rey tendrá que leer la Torá…] para que su corazón no se enaltezca por sobre sus hermanos y no se aparte de Sus mandamientos a la derecha o a la izquierda…». Que note el lector la suprema lección de humildad: La Torá no dice que no se enaltezca por sobre «sus súbditos» sino sobre «sus hermanos». En el pueblo judío la relación rey súbditos no era vertical: era horizontal. NO se establece como «rey / súbditos», sino como «hermano mayor / hermanos». Mientras que en los demás pueblos el rey era la excepción en cuanto a obedecer la ley, en el sentido que no estaba sujeto a la misma y la podía cambiar a voluntad por su condición de portavoz de los dioses, el rey de Israel debía ser el ejemplo, el primero en someterse a la ley. En el pueblo judío el rey no es «la figura central» porque la ley no depende de su autoridad. Y por eso la Torá no menciona ninguna obligación de obedecer al rey humano: los reyes y los súbditos del pueblo judío están obligados a obedecer una misma ley: La Torá.
La siguiente oración resume todo lo que se puede decir sobre la diferencia entre lo que era el rey en el pueblo de Israel y lo que eran los reyes en otras naciones y culturas.
MIENTRAS QUE EN LOS DEMÁS PUEBLOS EL REY ES DIOS, EN EL PUEBLO DE ISRAEL DIOS ES EL REY



SHOFETIM: El crecimiento de nuestros hijos y el bambú

כי האדם עץ השדה

Debarim 20:19

Hacia el final de la Parashá de esta semana, la Torá aborda las leyes de guerra y enseña al soldado judío a comportarse con respeto y dignidad, incluso en el campo de batalla. Uno de los detalles más notables se refiere a no destruir la ciudad o los campos sin motivo. Los árboles son particularmente mencionados, indicando que no deben ser vistos y atacados como “el enemigo”. El inusual lenguaje que utiliza la Torá en esta ocasión, se presta a interpretaciones metafóricas que surgen al comparar hombres y árboles.

Hoy me gustaría extender esa comparación al área de la educación de nuestros hijos (parenting) y reflexionar sobre la inagotable paciencia que esta tarea demanda.

En ocasiones, nuestros hijos parecen estancarse, no madurar al ritmo que esperábamos. Esta preocupación se intensifica cuando tienen hermanos o hermanas que sí parecen avanzar. Los padres a veces no comprendemos la influencia del tiempo en el desarrollo de nuestros hijos y nos vemos atrapados en preocupaciones, sufriendo tensiones innecesarias. Nos olvidamos de lo que un experto en la materia una vez mencionó: que la mayoría de los problemas de comportamiento de los hijos se resuelve con el tiempo.

Recuerdo a ciertos alumnos de nuestro Talmud Torá: en quinto y sexto grado eran un desafío constante. Inquietos, no dejaban de hablar e interrumpir. Molestaban a sus compañeros, desobedecían a los maestros y, a menudo, la única solución que quedaba era enviarlos fuera del aula. Pasaban más tiempo con el director que con sus compañeros de clase. Pero, con el paso del tiempo, luego de 15 años o más, he visto que muchos de estos niños “insufribles” se transformaron en padres ejemplares, exitosos empresarios, brillantes profesionales o personas de una admirable disciplina religiosa.

¿Qué pasó?

Simplemente estaban madurando a su propio ritmo o, como dicen los neurólogos, “el cerebro necesitaba tiempo para fortalecer las conexiones entre sus diferentes secciones y hemisferios”.

Tener paciencia no significa que los padres nos vayamos a quedar de brazos cruzados esperando —y rezando— que nuestros hijos maduren. Es esencial que siempre estemos presentes para hablar, guiar y alentar a nuestros hijos. Nunca debemos dejar de hacerlo.

Para comprender mejor el proceso de crecimiento que muchos de nuestros hijos atraviesan y entender nuestro rol de padres en este proceso, me gustaría compartir con ustedes la historia del crecimiento del árbol del bambú.

Al comienzo, es fundamental preparar el suelo, seleccionar un lugar óptimo con suficiente luz y humedad. Luego uno siembra las semillas. Durante el primer año, se riega constantemente el suelo con las semillas, pero no ocurre nada visible. En el segundo año, se riega y se fertiliza, pero aún no brota ni un solo retoño. El tercer año se continúa regando y cuidando el área con la esperanza de ver algún cambio, pero sigue sin haber señales del bambú. En el cuarto año, se observa el terreno y no se ve ningún progreso. Llega el quinto año y, al no ver resultados, uno podría pensar que ha fracasado en su intento de cultivar bambú. Sin embargo, sorprendentemente, en la mitad de ese año, el bambú comienza a crecer rápidamente y ¡en solo seis meses alcanza una impresionante altura de hasta 30 metros!

La pregunta del millón es: ¿Cuánto tiempo le llevó al bambú crecer? La respuesta inmediata parece ser “6 meses”. Pero en realidad, al bambú le tomó 5 años y medio crecer. Es decir, despegarse del suelo, literalmente, y comenzar a crecer. Y una vez que comenzó, ya nadie lo puede parar.

También hay que saber que, aunque el progreso no se notaba, en realidad, durante esos 5 años y medio, el bambú estaba creciendo “hacia abajo”: estaba formando un robusto sistema de raíces capaz de sostener su gran tamaño.

Nuestros hijos muchas veces experimentan un proceso similar al bambú. Su crecimiento requiere constantes cuidados “aunque no se noten los resultados”, con una paciencia inagotable. Recordemos el bambú: si durante los primeros 5 años uno hubiera desistido y dejado de regar o proteger al bambú, ese árbol jamás hubiera surgido.

Cada palabra de aliento que les damos, incluso en sus momentos de rebeldía o inmadurez, es edificante. Son como el agua para el bambú. Nuestros hijos crecen y se desarrollan de formas que no vemos. No sabemos cuándo ese crecimiento interno comenzará a manifestarse hacia afuera y alcanzará alturas sorprendentes, a veces incluso superando a sus hermanos que parecían desarrollarse más rápidamente.

Como los árboles de bambú, nuestros hijos necesitan que los nutramos permanentemente con amor y esmero.

Con el tiempo, y con la ayuda divina, madurarán y florecerán.

Rab Yosef Bitton




El Rab Yehudá Jayat, y la expulsión de los judíos de España

El injustamente desconocido rabino sefaradí Ribbi Yehudá ben Ya’aqob Jayat z”l vivió todas las tribulaciones que conllevó la expulsión de los judíos de España. Su dolorosa historia ejemplifica lo que sufrieron cientos de miles de judíos que fueron expulsados de la Península Ibérica por negarse a abandonar su religión.

En su libro “Minjat Yehudá”, el Rab Jayat describe lo que sufrió durante casi 10 años. Después de ser expulsados de España en 1492, aproximadamente 120.000 judíos buscaron refugio en Portugal. El rey portugués Juan II aceptó a los judíos con la condición de que pagaran una exorbitante suma de dinero para poder quedarse allí. Al año siguiente, en 1493, el rey decidió que los judíos no podían permanecer en su reino a menos que se convirtieran al catolicismo o volvieran a pagar esa misma suma. Los judíos eran refugiados que habían sido despojados de todos sus bienes al ser expulsados de España y se les prohibió llevar consigo plata, oro o cualquier otra cosa de valor. Vivían en condiciones de extrema pobreza en Portugal y no podían pagar lo que el rey exigía.

Junto con otros 250 refugiados judíos, el Rab Jayat abandonó Portugal y partió desde el puerto de Lisboa en una embarcación muy precaria hacia la costa de Marruecos. Las condiciones a bordo eran tan insalubres que, a los pocos días en el mar, se desató una epidemia en el barco y no les estaba permitido desembarcar en ningún puerto. Finalmente, la precaria embarcación llegó al puerto de Málaga. Allí, cuenta el Rab Jayat, varios curas los esperaban para intentar convertirlos. Los desesperados pasajeros judíos les suplicaban que les dieran agua y pan, pero los caritativos curas se negaron a proporcionarles cualquier alimento si no aceptaban el bautismo. Durante aproximadamente cinco días, estos refugiados judíos sufrieron hambre y sed, y cerca de 50, incluyendo a la esposa del Rab Jayat, fallecieron.

Al pisar tierra firme en Marruecos, el Rab Jayat fue inmediatamente encarcelado y condenado a muerte por fanáticos musulmanes, quienes argumentaban que las creencias y prácticas religiosas de un rabino ofendían al Islam. Para salvar su vida, le dijeron que debía convertirse al Islam. Durante 40 días, el Rab Jayat estuvo tirado en un pozo en condiciones inhumanas, rodeado de roedores, víboras y escorpiones. Al final, algunos refugiados judíos extremadamente pobres lograron reunir algo de dinero y así salvaron al Rab Jayat de una muerte segura. Él logró escapar a la ciudad de Fez, un poco más al sur, donde se estableció.

En Fez, el hambre era terrible y la gente se veía obligada a comer pasto para sobrevivir. El Rab Jayat trabajaba diariamente moliendo granos de trigo con sus propias manos en la casa de una familia musulmana para ganar un pequeño pedazo de pan. Él y otros judíos que habían escapado de España no tenían casa ni refugio. Por las noches, tenían que cavar pozos en las afueras de la ciudad para poder dormir.

Después de estar en Fez durante 8 meses, un gran incendio estalló en la ciudad y mucha gente murió en las llamas. Como consecuencia de las posteriores sequías, más de 20.000 (sic.) judíos murieron de hambre y epidemias. Al presenciar esto, muchos de los que habían llegado de España y Portugal decidieron regresar a sus lugares de origen para evitar una muerte segura en Fez, tanto para ellos como para sus hijos.

Según el historiador español contemporáneo Andrés Bernáldez (1450-1513) en su libro “Historia de los reyes católicos”, los judíos que abandonaban Fez eran víctimas de todo tipo de abusos. En los caminos que dejaban la ciudad, eran atacados por moros que secuestraban y violaban a sus mujeres e hijas, y abrían los cuerpos de los hombres para ver si habían escondido plata u oro en sus estómagos.

El Rab Jayat logró escapar de Marruecos y embarcar hacia Italia. Llegó al puerto de Venecia solo, semidesnudo y habiendo perdido a toda su familia . Cuando los judíos españoles que vivían en Venecia lo reconocieron, se ocuparon de él. Luego, lo llevaron a la ciudad de Mantova, donde se estableció hasta sus últimos días. Allí conoció a un rabino sefaradí llamado Rabbi Yosef Ya’abets, quien lo convenció de escribir un comentario sobre el famoso y enigmático libro místico “Ma’arajot Eloquim”. El Rab Jayat llamó a su libro “Minjat Yehudá” (La ofrenda de Yehudá), ya que era una ofrenda que él, Rabbi Yehudá Jayat, ofrecía a Hashem por haberle salvado la vida.

Este libro es considerado una obra fundamental, ya que explica los principios más complejos de la Kabbalá y contribuyó a la difusión de la sabiduría de la mística judía, que alcanzó su punto máximo en el siglo XVI.

Aunque no se conocen los detalles exactos, se estima que el Rab Jayat falleció en Mantova, Italia, alrededor del año 1510




החזירו אותם הביתה או שלח את עמי?

לפני שנה השתתפתי בניו יורק ב־Israel Parade, המצעד השנתי הגדול למען ישראל. הסיסמה של אותה שנה הייתה מרגשת: “Bring them home” — “החזירו אותם הביתה”. התרגשתי לראות עשרות אלפי אנשים מתכנסים בסולידריות עם ישראל ועם בני הערובה הישראלים שנחטפו. צילמתי סרטונים ושיתפתי אותם עם חברים במיאמי ובבואנוס איירס.

אבל הערה של חברי היקר ליאון גרמה לי לחשוב מחדש על נאיביותי הפוליטית. ליאון שאל אותי: “למי בדיוק מופנית הקריאה הזאת? לחמאס? לקטר? למדינות ערב שמממנות ומגינות על חמאס? או בעצם לממשלת ישראל?” אז הבנתי שבלי לשים לב נפלתי למלכודת פוליטית מתוחכמת: באמירה “החזירו אותם הביתה” הלחץ מונח על ישראל, כאילו נתניהו וממשלתו הם אלה שצריכים לשחרר את החטופים.

הסיסמה הזאת אינה נועדה ללחוץ על נתניהו שיחלץ אותם במבצע צבאי. המסר הסמוי של “Bring them home” הוא אחר: “נקבל את תנאי חמאס כדי להביא אותם הביתה”. כלומר: נפסיק את המלחמה, ניכנע, נמשוך את הכוחות מהשטחים שכבשנו בעזה, נשחרר אלפי מחבלים, ניתן עוד אדמות, עוד אוכל, עוד פריבילגיות, ונשאיר את חמאס בחיים. פתאום הדרישה שאמורה להיות מופנית כלפי הרוצחים ובני בריתם הבינלאומיים — מתגלגלת לעבר ישראל!

הנטל על הקורבנות

הגישה הזאת של להאשים את הקורבן היא מעוותת. חמאס ובעלי בריתו — האירופאים, הצלב האדום, האומות המאוחדות, אונר״א וכו׳ — הם האחראים. המשקל צריך להיות מונח עליהם.

דוגמה: תארו לכם שאירופה הייתה מאיימת על הצלב האדום שתפסיק כל מימון אם לא יגיעו מיד אל בני הערובה היהודים לבדוק את מצבם ולסייע להם רפואית. אני מבטיח לכם שבאותו רגע הצלב האדום היה מתנועע מידית.

הקמפיין “Bring them home” הופך את ההיגיון המוסרי: האחריות כבר אינה מונחת על הרוצחים ובעלי בריתם — הפעילים או הפסיביים — אלא על כתפיהם של הקורבנות ושל ממשלתם. מבלי להתכוון, המשתתפים בצעדות כאלה מחזקים את הנרטיב הכוזב של חמאס: שטבח 7 באוקטובר היה תגובה “לגיטימית” להתנחלויות ולכיבוש של ישראל. “נעשה את הוויתורים שהם דורשים ויעזבו אותנו בשקט”.

מחיר בני הערובה

לפני שנים, בטיסה מבואנוס איירס לניו יורק, צפיתי בסרט Ransom בכיכובו של מל גיבסון. בנו נחטף והפושעים דרשו כסף. בצעד נגד־אינטואיטיבי, גיבסון הופיע בטלוויזיה והכריז שלא ישלם סנט אחד. להפך — הוא הציע פרס על ראשי החוטפים. הוא איים: אם תפגעו בבני, הכסף הזה ישמש לצוד אתכם.

כל דולר שהחוטפים ביקשו הפך ללחץ נגדם. המסר היה ברור: איני נותן לכם כוח, אני לוקח מכם כוח.

עם חמאס צריך לנהוג כך. אין לתגמל את החוטף בוויתורים או בהפסקות אש שמחזקות אותו. האסטרטגיה היחידה ההגיונית היא להגדיל את הלחץ הפוליטי, הצבאי והכלכלי, עד שיבינו שחטיפת בני הערובה עולה להם יותר ממה שהיא מועילה.

Let My People Go

הסיסמה הנכונה איננה Bring Them Home. הקריאה האמיתית היא זו שאמר משה רבנו לפרעה: “שַׁלַּח אֶת עַמִּי” — מופנית לפרעה, לא למשה.

יציאת מצרים הייתה הסוף השמח של אירוע טראגי: קודם הטבח של הילדים היהודים שהושלכו ליאור ואחר־כך החטיפה ההמונית של עם שלם, שנשבה בכוח ושועבד — לא רחוק מעזה. התורה איננה מסתירה את פרטי העימות ההוא בין משה לפרעה, כי היא רוצה שנלמד ממנה את האסטרטגיה שעלינו לזכור וליישם באירוע דומה.

הדיאלוג שלא עבד

בהתחלה משה נכנס לארמון עם בקשה דיפלומטית: ביקש בנימוס מפרעה לשחרר את העבדים היהודים. תגובתו הראשונה של פרעה הייתה להסלים: הוא הקשה את השעבוד. העמיס עוד עבודה, דיכא עוד יותר את העם. זו הייתה תשובתו של העריץ למילות הנימוס של משה. כצפוי, העם החל ללחוץ ולתקוף את משה.

משה חזר והראה לפרעה את כוח האל באמצעות מופתים: הפך את מטהו לנחש, הפך את מי היאור לדם והשאיר את המצרים בלי מים. בתחילה פרעה העמיד פני אדיש.

אחר־כך הגיעו מכות קשות יותר: צפרדע, כינים, ערוב, דבר. ואז הלחץ החל להשפיע.

ככל שהמכות התרבו ופגעו בכלכלה, בבריאות ובחיי היומיום של מצרים, פרעה החל לחוש את הלחץ של עמו עצמו. אז התחילו ה”משאים ומתנים”:

  • “עשו את הקרבנות כאן, במצרים”, הציע פרעה. משה השיב: בלתי אפשרי.

  • “לכו, אבל הנשים והילדים יישארו”. משה ענה: כולם יוצאים.

  • “לכו כולכם, אבל השאירו את רכושכם”. משה שוב סירב.

משה עמד איתן. לא קיבל תנאים. הוא לא ניהל משא־ומתן, כי ידע שעם עריצים וחוטפים לא מנהלים משא־ומתן.

כל סירוב החליש את המדכא, כי המכות הלכו והתגברו. עד שהגיעה המכה האחרונה: מכת בכורות. ורק אז, כשכאב נכנס לארמון עצמו, העריץ נשבר.

הלקח ברור: המדכא מוותר רק כשהמחיר על עקשנותו הולך וגדל.

מה אנו לומדים מהאירוע הזה?

בלתי מובן לי איך עם ישראל בשנת 2025 לא פותח את התורה כדי למצוא הדרכה ודגמי פעולה במצבים דומים. אנחנו עם הספר — אבל משאירים אותו סגור. סיפור השעבוד במצרים, הטראומה הלאומית שלנו, צריך להיות הניסיון והמדריך שלנו. חמאס, כמו פרעה, איננו מבין ויתורים או טיעונים מוסריים. הוא מבין רק לחץ ותוצאות. והוא ייכנע רק כאשר יבין שהחזקת החטופים מחלישה אותו ולא מחזקת.

אם כל יום של שביים מביא לחמאס ויתורים או הישגים פוליטיים — כמו הפגנות נגד ממשלת ישראל — חמאס ימשיך להחזיק בהם. אבל אם כל יום של שביים מביא אובדן — טריטוריאלי, פוליטי או צבאי — אז, ורק אז, הם ישוחררו.

תארו לכם דוגמה מעשית: על כל יום שחמאס לא משחרר את בני הערובה היהודים, ישראל תספח רשמית קילומטר רבוע אחד מעזה ותכריז עליו כשטח ישראלי. מה יקרה? עבור חמאס, איבוד קרקע הוא התבוסה הקשה ביותר: פסיכולוגית, צבאית ודתית. המתים הם “שהידים”, ואינם נספרים כהפסד. אבל איבוד קרקע — זה מה שהם אינם יכולים לשאת. זה, ורק זה, יכריח אותם לוותר.

הלקח מההיסטוריה הקרובה

הקול שלנו חייב להיות ברור ואחיד: LET MY PEOPLE GO — שַׁלַּח אֶת עַמִּי. והוא צריך להיות מופנה לכל התומכים בחמאס, במיוחד למדינות האסלאמואירופיות כמו צרפת, אנגליה, אוסטרליה וקנדה.

אסור לנו לחזור על טעויות העבר. מאז 2009, כל הפסקת אש עם חמאס שימשה אך ורק כדי שיתחמש מחדש ויתכונן לטבח הבא. ה־7 באוקטובר היה תוצאה ישירה של אותן ויתורים והסכמים שחיזקו את החוטף.

המדיניות הנכונה היחידה שישראל חייבת להחזיק בה כיום היא ברורה: לספח שטחים מעזה ולהחזיק בהם, ולהמשיך לספח עד שבני הערובה ישוחררו. בלי ויתורים. בלי משא־ומתן דרך קטר או מצרים.

על המחבלים לשאת בתוצאות פשעיהם. רק כך הם לא יחזרו עליהם.

זה עבד עם פרעה, זה יעבוד גם עם חמאס.




REE: Ayudar sin avergonzar

Esta semana la Torá (Debarim 15:1-4) menciona una ley Bíblica no muy conocida: Shemitat Kesafim, la cancelación de las deudas por parte del acreedor. No se trata de la ley de quiebra; cuando una persona justificadamente o no se declara insolvente. Acá se trata de la Mitsva del acreedor de perdonar voluntariamente a los deudores en el año de la Shemitá.
Para entender esta Mitsvá hay que recordar cómo vivamos los judíos en el pasado, dos mil o tres mil años atrás. En el antiguo Israel los Yehudim éramos agricultores. Durante el año el agricultor come de lo que cosecha en su tierra: granos,verduras y frutas. En un buen año, si produce más de lo que necesita para comer, el agricultor venderá el superávit de sus frutas y —luego de distribuir un porcentaje de sus ingresos a los pobres, a los Levitas, etc—comprará más animales, más tierra, etc. Pero si el año fue malo, y el campesino no tiene lo suficiente para comer, dependerá de la asistencia de los demás. Por lo general pedirá un préstamo –algo que no era una práctica poco común incluso para un campesino que no era pobre– para “pasar el invierno”. Recordemos que el invierno era el peor momento para el agricultor. En el otoño, mientras se sembraba, todavía quedaban frutos (secos!) del verano pasado. Pero en el invierno las frutas y el grano —ya procesado como harina— se termina y hay que esperar al final del invierno, el comienzo de la primavera, para que los nuevos frutos florezcan.
Hay otra ocasion en la que el agricultor judío es muy vulnerable. El año sabático. Una vez cada siete años el campesino judío podia recoger únicamente los frutos que necesitaba para comer. Lo demás, era de libre acceso para los desposeídos: las viudas, los huérfanos o los pobres que no tenían ninguna tierra para sembrar. El campesino, al no poder comerciar con sus frutos, necesitaba crédito para pasar el invierno, y se le dificultaba pagar sus deudas anteriores, lo que por lo general hacia cuando vendía su cosecha.
En este tipo de circunstancias — deudas particularmente relacionadas con el año de la Shemitá: un año sin ingresos–, la Torá le indica al acreedor ser sensible a las deudas del campesino y perdonarlas. Esta era una forma de Tsedaqá que ayudaba a que los campesinos no tuvieran que embargar o vender sus tierras, y les diera tiempo a recuperarse. Evitaba así que los pobres se hicieran más pobres y los ricos se hicieran más ricos.
Ahora bien, los acreedores judíos conocían perfectamente la posibilidad de que las deudas fuesen canceladas el séptimo año. No solo eso: la Torá le prohibió al acreedor demandar estas deudas al deudor ( לא יגוש את רעהו). De manera que cuando prestaban su dinero, los acreedores eran plenamente conscientes de la posibilidad que no recuperarían su dinero. Y aún así, lo “prestaban” (=regalaban) a quienes lo necesitaban. “Prestar” dinero y luego no demandarlo es considerado como la forma más noble de Tsedaqa. ¿Por qué? Porque aún el deudor que se siente mal de pedir dinero como caridad, seguramente no le molestará pedir un préstamo. Incluso ¡con la plena intención de pagarlo! El acreedor, por su parte, prestaba el dinero pero con la pena intencionalidades de no cobrarlo. Este préstamo sin ánimo de devolución es solo un ejemplo de muchas leyes de ayuda al projimo que menciona la Torá (ver más abajo).



REE: Socialismo, capitalismo y distribución de riqueza

פותח את ידך ומשביע לכל חי רצון
«Abre/s Tus manos y satisfaces a todas las criaturas de acuerdo a Tu voluntad»
¿QUIÉN SE COME A QUIEN?
Hay un pasuq (versículo) muy conocido en Tehilim, el libro de los Salmos, que decimos todos los días del año, 3 veces por día. Y este pasuq tiene una particularidad: debe ser dicho con kavaná, o sea, haciendo una pausa y reflexionando en en lo que estamos diciendo, a fin de internalizar su mensaje. En el Salmo 145, Tehilá leDavid (ashré…) el pasuq 16, dice así: «poteaj et yadeja…». La traducción convencional es: «[Tu HaShem] Abres Tus manos y satisfaces a todas las criaturas de acuerdo a Tu voluntad». Y la explicación tradicional es que este pasuq habla de «las manos de Dios» –lo cual obviamente es una metáfora — e indica que El Creador «abre permanentemente Sus manos» proveyendo de mil formas diferentes el alimento que todo ser vivo necesita. ¿Y cómo es que HaShem “abre Su mano”? En el mundo animal, HaShem ha diseñado un mecanismo altamente sofisticado, que los científicos llaman “cadena alimenticia”, a través de la cual todos los seres vivos tienen asignado su alimento. Este mecanismo ecológico permite que cada criatura del bosque, de la selva o del mar, tenga lo que comer.
ECOLOGIA HUMANA.  ¿QUIÉN LE DA DE COMER A QUIÉN?
También los seres humanos procuramos nuestro alimento consumiendo plantas u otros seres vivos.  Pero hay un elemento particular que corresponde exclusivamente a la raza humana: el que tiene comida le puede dar de comer al que no tiene lo que comer. Los seres humanos, no solo que no nos comemos unos a otros (por lo meanos en el sentido literal) sino que tenemos una capacidad que ningún otro ser vivo tiene:somos capaces de práticar la  «solidaridad» y el «altruismo», incluso con el extranjero. Es decir, de una manera que va amas alla del insitnto de supervivencia.
Ahora bien: entendemos que la cadena alamienticia animal es practicmante, un milagro. Es decir: la manera que Dios interviene para que todos los animales esten satsfechos. La pregunta es: ¿que papel juega el Todopoderoso en la solidaridad, quer es mas o menos: la la cadena alimenticia humana?
Este es uno de los temas que se desarrollan en la Parasha de esta semana.
INTERPRETACIÓN LITERAL
Como todos sabemos, la Torá nos permite (o nos exige) múltiples interpretaciones de su texto.  Hay interpretaciones literales (peshat) e interpretaciones no-literales (derash). En este caso voy a presentar una nueva “interpretación” del versculo de Sakmos que mecnionames anteriormente , que se ajusta estrictamente al sentido literal de sus palabras y que nos va a proveer la respuesta a nuestro interrogante: cómo hace Dios para dar de comer a los pobres.    Veamos. En hebreo, los verbos en el tiempo presente se dicen de igual manera para la primera, segunda o tercera persona del singular. En hebreo, por ejemplo, «yo escribo», «tu escribes» o «él escribe», se dice de la misma forma: «KOTEB», lo que cambia es el pronombre.  En nuestro caso, la primera palabra del  versículo , POTEAJ, se podria interpretar  entonces como la hemos leído anteriormente: “[Tú, HaShem,] abres Tus manos y satisfaces a todas las criaturas, hasta que colmas su voluntad». Pero también, las primeras tres palabras de este versículo se pueden leer de una manera distinta, sin violar su sentido literal: «[HaShem] abre tu mano, y así satisface a todas las criaturas según Su voluntad». En esta segunda lectura, (poteaj, como verbo transitivo) el texto debe entnderse así: El Creador abre «nuestras manos», las manos humanas, para saciar el hambre de otros seres humanos. HaShem, el Creador, abre NUESTRAS manos para que le demos de comer a los que no tienen que comer.
¿CÓMO HACE DIOS PARA ABRIR NUESTRAS MANOS?
En la Perashá de esta semana, REE,  capítulo 15:7 la Torá habla de la Mitsvá de Tsedaqá. HaShem nos pide que NO cerremos nuestra mano cuando nuestros hermanos nos necesitan ( לא תקפוץ את ידך מאחיך האביון). Y en el siguiente pasuq 15:8, la Torá usa unas palabras que es imposible no asociarlas con nuestro versículo en Tehilim. El pasuq 15:8, dice: “Habrás de abrir tu mano … [cuanto tu hermano te necesita ] y le proveerás de todos lo que le haga falta”. ( פתוח תפתח את ידך לו). Según esta interpretación, Dios literalmente abre nuestras manos a través de la Mitsvá de Tsedaqá y de esa manera le concede a cada persona el alimento que necesita.
A través de la Tsedaqá, nos transformamos en un instrumento de HaShem. Nos convertimos en esa cadena almientica humana de Jesed que HaShem implementa a través de nuestras manos para que todos tengan lo que comer
SHABBAT SHALOM



HAFTARA de PARASHAT REE

(Del año 2014)

כל-כלי יוצר עליך לא יצלח וכל-לשון תקום-אתך למשפט תרשיעי

El profeta Isaías (Yesha’ayahu) dice en la Haftará de esta semana  ‘Ningún arma forjada contra ti prosperará, tú triunfarás sobre toda lengua que te acuse ‘ (Isaiah 54).

Nuestros rabinos explicaron que nuestro eenmigos  asaltan freceitnemnte al pueblo judío: Algunos nos atacan con armas y otros con palabras.

En diferentes momentos de nuestra historia, este versículo fue interpretado de diversas maneras. En los tiempos de la inquisición, los judíos que no aceptaron la conversión fueron expulsados de la España cristiana. Muchos de ellos huyeron a tierras árabes, donde fueron amenazados a convertirse al Islam o morir. Reflexionando sobre esta situación atroz y sin salida Don Isaac Abarbanel (1437-1508) escribió lo siguiente: “El profeta [Isaías] escribió que ‘Ningún arma forjada contra ti prosperará, y triunfarás sobre toda lengua que te acuse ‘. Por un lado hoy vemos religiones cuyos seguidores no se contentan con afirmar la supremacía de su fe por la vía del debate y la discusión, sino que amenazan de muerte a todos los que rechazan su fe. Los Ismaelitas (alusión al Islam) pertenecen a esta categoría. Hay otros, en cambio, que la imposición de su fe la practican con debates y argumentación, como hacen los Edomitas (alusión a la Iglesia católica)”.

Aunque hoy los judíos no somos víctimas de ese tipo intenso de proselitismo, las palabras de Don Isaac Abarabanel resuenan en nuestros oídos como propias. Grupos terroristas como Hamas, que están luchando su Jihad o guerra religiosa (ver aquí artículo 13) contra el pueblo de Israel, atacan a Israel con armas mortales, cohetes y bombas que tienen como objetivo matar a la mayor cantidad de judíos posible. Ese ataque militar está complementado con los ataques verbales de los medios de comunicación del mundo. Que están siempre listos para agredir a Israel con palabras de crítica injusta, ignorando deliberadamente que Israel actúa en defensa propia.  Israel es víctima no sólo de los cohetes del enemigo sino también de acusaciones cínicas de crímenes de guerra, que nunca van a ser dichas contra ningún otro país que se defiende contra la organización terrorista que busca su destrucción.

Como lo anticipó Isaías, la agresión contra el pueblo judío persiste.  Sólo que hoy el antisemitismo se disfraza de la censura  obsesiva contra Israel. Pero Isaías también previó que no estamos solos en este conflicto. Que a pesar de la desesperación que sentimos cuando vemos que a nadie le interesa defender ni entender nuestra causa,  HaShem está con nosotros, protegiendo a Israel de las armas, de la espada y de la palabra de aquellos que buscan nuestra destrucción.