Este acuerdo entre Israel y Hamas establece un precedente peligroso

Por primera vez en la historia, un estado está pagando un precio estratégico en el campo de batalla por el retorno de sus ciudadanos.

Advertencia sobre el acuerdo, independientemente de su posición al respecto, del Wall Street Journal

¿Puede Dios crear una piedra que no pueda levantar? No hay respuesta a esta pregunta filosófica, pero en Israel hay una respuesta a una pregunta similar: ¿Puede un político atarse las manos detrás de la espalda de manera que no pueda actuar?

Hace una década, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, recibió un informe confidencial destinado a evitar el continuo pago exorbitante de Israel por sus prisioneros y secuestrados. Israel fue el primer país del mundo en experimentar el secuestro de un avión en 1968. Hasta hoy, el hombre de traje sentado cerca del baño en la clase business de El Al es un guardia de seguridad. Israel también se hizo conocida en todo el mundo por su firme negativa a negociar con terroristas: cuarenta y ocho soldados y civiles murieron en operaciones militares para liberar rehenes. Nadie conoce esto mejor que el actual primer ministro: Netanyahu, oficial de la unidad de élite Sayeret Matkal, resultó herido en la mano durante la operación para liberar el avión secuestrado de Sabena en 1972. Su hermano, Yonatán, murió cuatro años después en la audaz operación en Entebbe.

Sin embargo, gradualmente, y por razones dignas de un doctorado, Israel comenzó a pagar precios cada vez más altos por sus secuestrados. Un avión de El Al en Argelia, con 48 pasajeros, fue liberado a cambio de 24 terroristas femeninas sin sangre en las manos. El mismo precio, 24 terroristas, se pagó 41 años después por un video de un soldado secuestrado. Qué inflación tan asombrosa: al precio de un avión en los años sesenta, podrías comprar un DVD en los dos mil.

Con los años, Israel rompió todos los principios: antes se negaba a negociar con organizaciones terroristas, hoy sí lo hace. Antes solo aceptaba intercambios de cuerpos por cuerpos, hoy libera terroristas vivos. Antes exigía proporcionalidad en los intercambios, hoy a veces libera a mil terroristas por un solo secuestrado. Antes no liberaba asesinos, hoy es claro que ningún prisionero con cadena perpetua en Israel permanecerá en prisión para siempre.

El informe confidencial, preparado por un expresidente del Tribunal Supremo, recomendó prohibir por ley los intercambios desproporcionados. Solo un número de terroristas de una cifra a cambio de un israelí, solo cuerpos por cuerpos. La lógica indicaba que, si los grupos terroristas sabían que no obtendrían mucho, su incentivo para secuestrar disminuiría.

Sin embargo, el gobierno no se atrevió a atarse las manos. De forma absurda, no quiso perjudicar las posibilidades de liberar al soldado Guilad Shalit. Desde entonces, las conclusiones no se convirtieron en ley, y así llegamos al acuerdo de rehenes de enero de 2025, que marca un precedente mundial: por primera vez, un país paga un precio estratégico en el campo de batalla por sus ciudadanos. No solo están a punto de ser liberados doscientos asesinos de cientos de mujeres y niños, sino que ahora las Fuerzas de Defensa de Israel se retiran –aunque temporalmente– de áreas de Gaza conquistadas con gran esfuerzo. Se retiran del norte de la Franja de Gaza, que fue tomado al costo de más de cien muertos. La zona que fue limpiada y evacuada durante semanas se llena nuevamente con un millón de civiles. El corredor de Netzarim, que dividía la franja y era un dolor de cabeza para Hamas, ha sido desmantelado.

¿Cómo pudo suceder esto, y además frente a Hamas? Y justo después de que la mitad de sus miembros fueran eliminados, su liderazgo destruido, sus túneles neutralizados y su estado terrorista en su mayoría conquistado. Netanyahu escribió un libro sobre la necesidad de no ceder ante el terror, y Trump escribió sobre “The Art of the Deal”.

Esto ocurrió porque el presidente saliente, Biden, quería el fin de la guerra a toda costa, una guerra que le costó caro al Partido Demócrata en un año electoral. El primer ministro Netanyahu quería traer a los rehenes de vuelta a casa, bajo una fuerte presión pública y una sensación de culpa abrumadora. ¿Y Trump? Quería demostrar que tuvo éxito donde su predecesor falló. Peor aún: Israel entra en las siguientes fases de negociación casi sin activos, aparte de su disposición a terminar la guerra. Y este era el plan original de Yahya Sinwar. Según fuentes de inteligencia occidental, esperaba colapsar a Israel, pero estaba seguro de que al menos siempre podría terminar la guerra a cambio de los rehenes. Su visión amenaza con permanecer viva mucho después de que fuera eliminado en un sillón en Rafah.

Es muy emocionante ver a los rehenes regresar a casa. Solo quien lo vive puede comprender la sensación de traer de vuelta a mujeres, hombres, niños y ancianos desde los túneles del terror de Hamas. Pero también hay precios altos que pagar. Es mejor detener ahora la rendición al terror, con el respaldo del nuevo gobierno, y enviar un mensaje a Hamas y a todas las organizaciones terroristas del mundo: la era de los precios exorbitantes ha terminado.




Los desafíos de Netanyahu

Este acuerdo para la liberación de rehenes, que al momento que escribo estas líneas aún no ha sido firmado, parece un muy mal acuerdo: para comenzar, no se negocia con terroristas. A los terroristas hay que jugarles su juego. En hebreo se dice: Haba lehorgueja, hashkem le’horgo. Cuando alguien tiene la intención de matarte —y en el caso de Hamas, esa intención está explícita en su carta fundacional—, mátalo primero.

En mi opinión, en lugar de negociar, Israel debería comenzar por debilitar a Hamas. ¿Cómo? Cortando la ayuda humanitaria a Gaza, los cientos de camiones con comida y gasolina que entran cada día a Gaza mantienen vivo y poderosos a Hamas.

Luego, Israel debería usar su fuerza militar para liberar a los rehenes . Aunque es arriesgado y puede costar vidas. Porque estadísticamente se perderán muchas más vidas liberando a terroristas asesinos de Hamas. Ya vimos que, como consecuencia directa o indirecta de la liberación del soldado Guilad Shalit,  1027 terroristas fueron liberados, el 80% de ellos volvieron a cometer actos de terror y como consecuencia MILES de israelíes fueron asesinados. Incluyendo las víctimas del 7 de octubre, ya que el que organizó ese ataque fue Sinwar,  uno de los liberados en el intercambio por Shalit.

Israel debe proteger su reputación. Hasta la semana pasada Israel era considerado el gran triunfador en el Medio Oriente lo cual le concede un nombre con un gran poder de persuasión. Y en el Medio Oriente, TODO es cuestión de reputación. Cuando los vecinos ven fuerza, coraje y triunfo, te respetan y no se meten contigo. Pero cuando ven debilidad —y este acuerdo refleja mucha debilidad—, allí se envalentonan y te atacan por todos los frentes.

Negociar con Hamas para liberar a los rehenes envía un claro y terrible mensaje que los enemigos de Israel entienden muy bien: si quieres destruir a Israel, dañarlo internamente, hacerlo sangrar y hasta obtener cualquier concesión del Estado judío todo lo que tienes que hacer es secuestrar a un judío. Para mayor beneficio: a una madre con dos pequeños hijitos. Israel te va a dar todo para liberarlos. Negociar por rehenes es la mejor formula para estimular al enemigo a aumentar su sed de secuestros extorsivos.  Liberar a los terrosas seisenos, es la mejor manera de estimular mas actos de terrorismo ya que los criminales saben que en poco tiempo, luego de algún secuestro exitoso,  podrán salir libres.

Estos son los riesgos y los puntos mas dañinos de este  “acuerdo”.

Por otro lado, no puedo concebir que Netanyahu no sabe todo esto. O no lo Ema en cuenta. El primer ministro de Israel ha demostrado ser extraordinariamente inteligente y FIRME cuando se trata de la seguridad de Israel, lo cual quedó claro en todas las veces que desde que comenzó la guerra se enfrentó a su mayor aliado, Estados Unidos. En una entrevista que recuerdo claramente, le preguntaron a Netanyahu cómo quería ser recordado, y él dijo: “Como quien aseguró el bitajón (la seguridad) de Medinat Israel”. Me resulta inconcebible pensar que Netanyahu simplemente “haya cedido” a la presión de Biden para hacer un acuerdo tan desfavorable, especialmente cuando faltan solo 4 días para que asuma el nuevo gobierno .

Paso ahora a especular sobre algunas de las cosas que pueden haber ocurrido para que este acuerdo se lleve a cabo:

Una posibilidad es que Biden, Blinken y Sullivan quisieran que esta operación salga adelante para llevarse el crédito de haber liberado a los rehenes y que la administración tenga un legado del cual jactarse o para seguir adelante con la doctrina anti israelí de Obama. Y para lograr esto hayan amenazado a Israel con que si no aceptan un acuerdo con Hamas, Estados Unidos podría NO utilizar su veto en la ONU. Explico: el arma más poderosa que tiene Estados Unidos sobre Israel es su veto en las Naciones Unidas. Cada vez que las Naciones Unidas intentan exigirle  a Israel alguna concesión, que en teoría obliga a todos los estados miembros, Estados Unidos impone su veto.  Imaginemos, por ejemplo, que Francia e Inglaterra deciden exigir en el Consejo de Seguridad de la ONU que, bajo amenaza de sanciones internacionales, Israel se debe retirar de los territorios reconquistados en el Golán sirio o de la franja de seguridad en el Líbano, lo cual ha sido la mayor victoria de Israel en esta guerra. Sería un problema eterno para Israel en los años o décadas que vienen, porque incluso si Trump intentara revertir ese decreto, otros países como Rusia y China lo bloquearían con su veto. El daño que en estos 4 próximas días Estados Unidos puede causarle a Israel no usando su veto—sería irreversible.  (Quizás Netanyahu juegue con el tiempo, y no se firme el acuerdo hasta el 20 de Enero, hasta que pase el peligro…).

Otra posibilidad.  Netanyahu esté seguro de que Hamas violará el alto al fuego, lo que daría a Israel todas las razones para regresar a Gaza con el apoyo de Estados Unidos sin deberle nada a Hamas por los rehenes liberados.

Otra posible escenario es que, para iniciar su gobierno con un triunfo diplomático impresionante y poder dedicarse de lleno no a Hamas, sino a sus problemas domésticos, Trump haya prometido a Israel a cambio de esta concesión enormes beneficios a largo plazo, como acompañar a Israel en un ataque a Irán, proporcionar todas las armas necesarias, ampliar los Acuerdos de Abraham con Arabia Saudita, forzar a Egipto a abrir las fronteras de Gaza para que los gazatíes salgan, y apoyar la captura o eliminación de los terroristas liberados. Que la verdad sea dicha: a esta altura todos conocemos los detalles del posible acuerdo entre Israel y Hamas, pero nadie sabe en absoluto los detalles del acuerdo entre Netanyahu y Trump. Y esta parece ser la clave de todo este asunto.

Repito, todo esto es pura especulación basada en el hecho de que Netanyahu ha demostrado ser un líder muy inteligente y cuidadoso, especialmente después del 7 de octubre.

Mientras tanto, rezo a Bore Olam para que proteja a nuestros soldados, y especialmente que inspire a nuestros líderes y les dé la inteligencia y la sabiduría para tomar las mejores decisiones para Am Israel.

Confío en que así será.




El primer discurso antisemita

Un tiempo después de la muerte de Yosef, hubo un cambio de gobierno en Egipto, aparentemente se trataba de una nueva dinastía de faraones, que tomó o recuperó el gobierno por la fuerza. Como siempre pasa en la política, el nuevo gobierno se comportó con hostilidad con los aliados del gobierno anterior. Entre ellos, los judíos que durante el gobierno anterior gozaron de una época de prosperidad, fertilidad y prominencia extraordinaria.

Desde este punto de vista, la animosidad del Faraón hacia los judíos no fue un tema personal sino político. Los tiranos y dictadores siempre precisan de un enemigo externo, una amenaza imaginaria, para crear pánico y odio en su pueblo, y así manipularlos mejor y mantenerse en el poder.

Pero la invención de un enemigo, tan necesaria para el tirano, necesita de una intensa propaganda. En el caso del Faraón, tuvo que reescribir la historia (revisionismo) y lograr la demonización de los judíos. La misión era difícil, porque en el pasado reciente Yosef, un miembro del pueblo hebreo, había salvado a Egipto de una tremenda hambruna. Por otro lado, los judíos habían cometido un pecado capital que los dejaba expuestos: habían triunfado económicamente. Así que aquí el faraón utilizó otro sentimiento que galvaniza a las masas y genera el odio: la envidia.

Veamos:

וַיֹּ֖אמֶר אֶל־עַמּ֑וֹ הִנֵּ֗ה עַ֚ם בְּנֵ֣י יִשְׂרָאֵ֔ל רַ֥ב וְעָצ֖וּם מִמֶּֽנּוּ׃

Éxodo 1: (9) “y [el Faraón] le dijo a su pueblo: vean ahora, el pueblo de los hijos de Israel es más numeroso y más rico que nosotros.

DEMAGOGIA

El Faraón le dijo a ‘su’ pueblo. Nótese que el Faraón NO se dirige a su corte, a su congreso o a su gabinete, como lo hace en otras ocasiones. El Faraón está en modo propaganda, y por eso, excepcionalmente, le habla directamente al pueblo, por cadena nacional, diarios hoy, ya que necesita cambiar la opinión de su gente sobre los judíos y transformarlos en los enemigos del pueblo. Ahora llegan las venenosas acusaciones.

LOS JUDÍOS SON XENOFOBOS

El Faraón le dijo a ‘su’ pueblo. He aquí ‘un pueblo”, los hijos de Israel. Los judíos vivíamos en Goshen porque seguimos nuestras propias tradiciones y costumbres, no por elitistas ni desleales a Egipto. El Faraón, sin embargo, toma esta característica de los judíos (probablemente enfatizando la endogamia: que los judíos se casan entre sí) y afirma que los judíos NO son parte de nuestro pueblo egipcio. Los difama y los trata de xenófobos y cerrados. El primer paso para transformarlos en el enemigo.

DEMASIADOS JUDÍOS

Luego el Faraón dice que los judíos son muy numerosos: “Son más que nosotros”, miente el faraón. Al igual que los antisemitas modernos, el Faraón exagera deliberadamente el número de judíos para infundir más recelo y desconfianza. Los judíos son una amenaza demográfica.

!EL DINERO JUDIO ES NUESTRO!

Luego el Faraón remata su caracterización de los judíos como demasiado poderosos. Y para hacerlo más tóxico, y rematar la idea, repite la mantra antisemita: los judíos se hicieron ricos por nosotros, es decir, los judíos se hicieron ricos quitándonos nuestro dinero.

Una vez que terminó de hablar del dinero y el poder de los judíos, todavía tiene que mencionar dos prejuicios más, acerca del carácter y la no lealtad de los judíos.

י הָ֥בָה נִֽתְחַכְּמָ֖ה ל֑וֹ פֶּן־יִרְבֶּ֗ה וְהָיָ֞הכִּֽי־תִקְרֶ֤אנָה מִלְחָמָה֙ וְנוֹסַ֤ף גַּם־הוּא֙ עַל־שֹׂ֣נְאֵ֔ינוּ וְנִלְחַם־בָּ֖נוּ וְעָלָ֥ה מִן־הָאָֽרֶץ

(10) “Seamos, pues, más astutos que ellos, no sea que se multipliquen y en caso de guerra, se unan con nuestros enemigos, peleen contra nosotros y se apoderen del país (ve’ala min ha-aretz).”

LOS JUDIOS SON ASTUTOS

El Faraón dice indirectamente que los judíos son maliciosamente inteligentes, “vivos”. Y con astucia explotaron a los egipcios y tomaron su dinero. “Ahora es el momento de hacerles pagar y recuperar lo nuestro. Y la única manera de lidiar con los judíos es ser más astutos que ellos.” Todo esto, por supuesto, crea en el pueblo egipcio un tremendo odio hacia los judíos, especialmente de las clases más pobres, que debe haber sido la mayoría.

LOS JUDÍOS SON DESLEALES Y AMBICIOSOS

Y ahora llega la estocada final del Faraón, la más conocida acusación antisemita. “Los judíos, en la eventualidad de una guerra, nos traicionarán. Se unirán a nuestros enemigos y pelearán contra nosotros. Y cuando alcancen la victoria se “alzarán de la tierra”, es decir, tomarán el poder.

La Torá resume toda la venenosa propaganda antisemitas del Faraón, digna de “Los protocolos de los sabios de Zion” en solo 2 versículos.

Y tres versículos más adelante (Éxodo 1:12) vemos el resultado de la propaganda antisemita. “vayaqutsu “…y los egipcios sintieron odio (desprecio) por los hijos de Israel”. El terreno mental de los egipcios está ahora sembrado con propaganda antisemita. El Faraón está listo para cosechar la solución final, el genocidio de los judíos, empezando por sus recien nacidos. Y ningún egipcio se va a oponer. Son todos colaboradores.

¡Misión cumplida!

La Torá describe todo esto brevemente pero con una escalofriante precisión, que nos deja atónitos. Porque de alguna increíble manera, el discurso del Faraón y sus argumentos siguen siendo el repertorio habitual de los antisemitas modernos, 3500 años después.

Rab Yosef Bittón




La increible historia de la copa de Eliyahu HaNabí

והוצאתי והצלתי וגאלתי ולקחתי והבאתי

La recitación de una bendición sobre una copa de vino es una tradición muy antigua en el pueblo de Israel, cuyo origen se remonta al Bet haMiqdash, cuando se ofrecía una ofrenda de libación con vino y los Leviim recitaban y cantaban los Salmos (shirá) de agradecimiento a Dios. En el Seder tenemos 4 bendiciones y 1 canción principal de alabanza: el Halel (Salmos 113-118), donde agradecemos a Dios particularmente por habernos rescatado de la esclavitud en Egipto.

Ahora bien: hay una tradición muy antigua, mencionada por el Talmud y Maimónides, de recitar una quinta bendición con una quinta copa de vino. Y el Salmo sobre el cual se recita esta bendición es el famoso Salmo de Tehilim: 136, llamado por los Sabios “Halel haGadol”, la gran alabanza a HaShem. Contiene una serie de 26 versos que describen todos los actos de bondad que HaShem hizo por la humanidad, y nuestro agradecimiento por ellos. Comienza desde la creación del mundo y llega hasta la salida de Egipto y el establecimiento del pueblo judío en su tierra, Israel. Este Salmo, de acuerdo a Maimonides, se recitaba en el Seder luego del Halel ¡sobre una quinta copa de vino! Maimonides clarifica que esta 5ta copa de vino NO era obligatoria, sino opcional, y a diferencia de las 4 primeras copas, era bebida sólo por la persona que recitaba la oración, y no por los demás comensales.

La costumbre de beber una quinta copa de vino es mantenida hasta el día de hoy por los judíos yemenitas, que en todas las instancias Halájicas siguen estrictamente la opinión de Maimónides.

En cuanto a otras comunidades, la costumbre es servir la copa de vino pero no beberla. ¿Por qué? Los Sabios debatieron por siglos si se debe o no se debe beber la quinta copa de vino. Si bien hay varias explicaciones acerca de la razón de este debate, voy a presentar una de esas explicaciones.

Las 4 copas de vino nos recuerdan las 4 expresiones de redención que menciona la Torá en relación a la salida de Egipto: En Shemot (Éxodo, capítulo 6) HaShem le dice a Moshé: (6) …ve y diles a los israelitas: “Yo soy HaShem, y voy a rescatarlos de la opresión de los egipcios. Voy a librarlos de su esclavitud; voy a redimirlos con gran despliegue de [Mi] poder y con grandes actos de justicia. (7). Y los tomaré como Mi pueblo; y yo seré su Dios.

Es decir, con la primera copa, la del Quiddush, también celebramos que HaShem puso fin a nuestra opresión, ya que dejamos de ser esclavos del Faraón. La segunda copa nos recuerda que HaShem nos sacó de Egipto. La tercera copa nos recuerda que al hacerlo, HaShem desplegó todo Su poder: las 10 plagas, la apertura del mar, etc. Y la cuarta copa, nos recuerda que HaShem nos eligió y nos tomó entre todos los pueblos para ser Su pueblo.

Pero, hay una 5ta idea, expresada en el próximo verso: (8) y los traeré a la tierra de Israel. Una idea que también se expresa al final del Salmo 136!

Al parecer, la discusión entre los sabios durante nuestro largo exilio fue: si bien somos libres y somos el pueblo elegido, ya NO tenemos la tierra de Israel. ¿Qué sentido tiene entonces decir esta 5ta bendición, cuando el tema principal es la salida de Egipto, y alabar a Dios en Pésaj por algo que perdimos?

Este debate nunca fue resuelto de forma definitiva. Y en la práctica, como dijimos, se sirve la 5ta copa y no se la bebe. Y cuando un debate entre los Rabinos no se puede resolver, se suele decir que cuando venga Eliyahu haNabi [y anuncie la llegada del Mashiaj], entonces resolveremos las dudas Halájicas inconclusas. De allí que a esta 5ta copa se la conoce popularmente como la copa de Eliyahu haNabi.

Vale la pena mencionar que en nuestros tiempos algunos Rabinos, Sefaradim (como el Rab Hayim David haLevi z”l y otros) y Ashkenazim (Rab Shelomó Goeren, z”l y otros) afirman que deberíamos volver a la costumbre de beber la 5ta copa de vino, ¡hoy más que nunca! ya que tenemos nuevamente la tierra de Israel. Por este motivo, muchos Yehudim que viven en Israel, especialmente Yehudim Ashkenazim (ya que Ribbí Yosef Caro z”l, no mencionó del todo la 5ta copa…) acostumbran a servir y beber la 5ta copa de vino en honor a Erets Israel.

QUIERA HASHEM QUE MUY PRONTO ELIYAHU HANABI ANUNCIE LA LLEGADA DEL MASHIAJ TSIDQUENU Y TENGAMOS EL MERITO DE CELEBRAR TODOS JUNTOS EN ISRAEL NUESTRA REDENCIÓN DEFINITIVA. AMÉN!

Para más información sobre la 5ta copa, ver este interesante artículo artículo en hebreo del Rab Moshé Tsuriel



Vernichtung Durch Arbeit: NEVER AGAIN!

EXODUS 1:11 Then the Egyptians assigned over them taskmasters to weaken them with hard work. And the Jews built for Pharaoh the fortified cities of Pitom and Ramses.
In the first phase of Pharaoh’s “final solution”, the people of Israel were not yet technically enslaved by Pharaoh. In fact, in Exodus Chapter 1:11-12, the word “slavery” or “enslavement” is not mentioned in the text. However, the text emphasizes the word “taxes”. The Israelites indeed worked for Pharaoh, building Pitom and Ramses. But at this point, this form of forced labor was a legal and a legitimate procedure: taxation. The Egyptian monarch– ironically since the time of Yosef– was the Lord and Master of all Egyptians, Jews included. Pharaoh, therefore, had the absolute right to demand from his subjects any kind of service: joining the army to defend his territories, or working on the construction projects that the sovereign deemed necessary. As we saw in Pharaoh’s speech, Jews were foreigners, and were not trusted by the Egyptians; therefore they had to contribute with labor in lieu of, for example, serving in the Egyptian army. In this first phase, the work of the Jews consisted in building the cities of Pitom and Ramses, which according to the most accepted interpretation, were fortifications for military use- garrison cities. These fortifications were not built with common mud-bricks as houses or temples were, rather they were built with carved stones. We could asume that Jews worked in the quarries extracting the rocks, carving them, carrying the heavy stones and building the fortified structures.
But we need to keep in mind that, although taxing the Jews was seemingly a completely legal act, the true ultimate purpose behind this forced labor was not the building of the garrison cities. When Pharaoh delivered his infamous speech (Exodus 1: 9-10) warning his people about the threat that Jews represented to Egypt due to their increasing growth and wealth, he proposed a strategic plan to outsmart (הבה נתחכמה לו) and weaken the Jews, financially and demographically. Forcing them to work in construction and abandon their own jobs and forcing them to sleep in the fields far from home. In this sophisticated, non-violent way, the power and the birth-rate of the Jews would be significantly reduced.
However, as the Tora explicitly says in the following verse, Pharaoh’s plan did not produce the expected results.
EXODUS 1:12. But the more they oppressed [the Jews] the more the Jews multiplied and grew. And the Egyptians felt threatened by the children of Israel.
Pharaoh’s plan failed. The people of Israel did not become weaker, rather they grew stronger, and continued to reproduce. It is at this point that Pharaoh decides to start Phase 2 of his plan: slavery.
EXODUS 1:13 And then the Egyptians enslaved the children of Israel with chattel (parekh).
Here for the first time our text mentions “enslavement”, vaya’abidu, redefined with a crucial word: “parekh”, meaning “chattel slavery”. That is, unconditional and indefinite submission of the slave to the master.
To better understand this phase let us remember that in the first phase, “forced labor”, Jews had to fulfill an assigned mission: building Pharaoh’s projects. I believe that at this point Jews did not necessarily have to work directly for Pharaoh. Surely, they had to pay for the building material, but perhaps they were allowed to hire workers to do these constructions for them. And more importantly, once the building project was finished, they could return to their lives and routine.
However, in the second stage, “parekh” the Israelites were not assigned a specific job. We saw that the Egyptians were intimidated by the Jews, therefore it would not have been difficult for Pharaoh to declare them as “the national enemies” of Egypt. Jews were probably captured and taken as war prisoners —probably chained— and forced to work for the Egyptians- 24 hours a day. They were now at the complete mercy of their masters, who controlled their lives.
PHARAOH’S WILLING EXECUTIONERS
Visualizing this scenario is very difficult from the comfort of our modern and prosperous lives. Personally, I was only able to think more realistically about this type of slavery by thinking of the Shoah. The first time I read a comparison between Egyptian slavery and the Holocaust was in Elie Wiesel’s book, “Job: Ou Dieu dans la tempête” (French). Following Wiesels line of thought, I imagine that at this second phase the houses, property and assets of the Jews were confiscated by the government, and handed over to Pharaoh or to the common Egyptian man. Jewish men, women and children, must have been forcibly captured and removed from their homes, humiliated and taken into “ghettos” or fortifications, similar to the European Jews in 1940. But instead of being taken into labor camps, many of them were probably given over to the Egyptian civilians as free laborers. This not very well known idea, that the Jews were handed over to the Egyptians, was mentioned by Rabbi Wisser, the Malbim (Russia, 1809 – 1879). He explains the word “Egypt”, Mitzrayim, mentioned in this verse as: “And the Egyptians enslaved the children of Israel.” In other words, similar to how Daniel Goldhagen describers in his book “Hitler’s Willing Executioners”, the ordinary Egyptian civilians were accomplices of Pharaoh’s regime. The Malbim writes: “ Jews were taken as chattel slaves, but they no longer worked for the monarch [the government], but for the population in general. The Israelites were now the slaves of the slaves [of Pharaoh] and were obligated to do any work that any Egyptian asked of them“.
EXODUS 1:14: “And [the Egyptians] embittered the life [of the children and Israel, forcing them to do] the hardest works, [such as the extraction of the] mud and [the making of] the bricks …
This verse describes the special and brutal way which the Egyptians treated their Jewish slaves. The biblical text mentions here the word vayimareru, “and they embittered their lives”. From this Hebrew word comes the word “maror” the bitter herbs that we eat the night of the Pesach Seder to remember the bitterness of Egyptian slavery. But what was the source of this animosity? A Master usually takes good care of his or her slave. For the sake of comparison, think about the African slaves taken into America in the 18th and 19th centuries. These slaves were traded at a high price. The masters, indeed, exploited them in the cotton or tobacco plantations, but they also took care of them, physically and medically. And even if one assumes that this was not done out of compassion, it should have been done out of convenience, because in those days, taking care of the slaves was similar to taking care of one’s assets: masters treated their slaves with the same care that they treated their animals.
EXPLOITING TO DEATH
But the Jews in Egypt –and in the Shoah– were treated differently. Our text describes “bitterness”: that is “resentment” and “hatred”. There was something personal about this mistreatment. One possible explanation is this: For several decades, from the time of Yosef until the new Egyptian dynasty that ruled over Egypt, Jews had a privileged life. They lived in a safe and fertile area, Goshen, where they enjoyed wealth and prosperity. It is very possible that many wealthy Hebrews had Egyptian servants working for them! Remember that Pharaoh’s speech included the accusation that Jews gained their wealth from exploiting ordinary Egyptians! Now, Pharaoh is gifting the common Egyptians with Jewish slaves, their wealthy former masters. It is payback time for the common Egyptian. The resentment is now unleashed into the most terrible revenge: Jews represented in Egypt what the “rich” represents for socialists. Jews were now absolutely at the mercy of their resentful Egyptian masters.
MOST DEADLY JOBS
The enslavement of the Jews in Egypt was not the classic type of slavery: the master buys and sells slaves in the market. Jews were treated like a hostile alien , a potential traitor who would be willing to join the enemy in the event of a war. The Egyptians must have felt therefore that their job was not only to take revenge of the Jews. Jews, ultimately, had to be eliminated. How could they do that? Our text briefly mentions that the Egyptians assigned the Jews to the most unhealthy and risky jobs, those that nobody else in Egypt was willing to do. The example mentioned in the Tora is “chomer ulbenim”, mud and bricks. Probably the most exhausting and deadly job in Egypt. These mud-bricks were made by mixing the mud with the Nile’s silt, and perhaps with manure, stirring it with their hands and feet for 4 or 5 days, until the it reaches the point of fermentation. Then, the straw is mixed into this mud to make the bricks stronger, more solid and durable. All this work was done in the swamps of the Nile, a river infested with crocodiles, hippos, mosquitoes, etc. and under a scorching desert sun that burned the skin. Maimonides explains that the Sages introduced the Mitsva of Charoset to bring to memory these terrible times. The brown paste recalls the color and texture of the mud. The vinegar the bitterness or tears. And the tebalin, edible herbs or spices , cut in thin and long pieces (which were part of Maimonides’ Charoset recipe) as a visual reminder of the straw mixed in the mud, a national memory of a slavery that we will never forget.
EGYPTIAN GENOCIDE
The ultimate goal of the Egyptian slavery was the same as the European Shoah. A Jewish life in Egypt, like in Europe, had no value. Not even labor value. Jewish slaves in Egypt were like Jewish prisoners in concentration camps. Those who were not killed upon arrival had to work endlessly. In those camps there were no infirmaries to care of the sick or wounded laborers. If a Jew got sick he was executed, or left to die and quickly replaced by the next prisoner. In Egypt and in Germany, there was an endless supply of Jewish workers. Jews were not treated as valuable labor slaves, but as absolutely disposable enemies that were to be exploited before they are killed.
The prisoners were “used” as free labor until they would die of hunger, disease or exhaustion. Jewish prisoners in Egypt andf in Germany were deliberately subjected to the most dangerous jobs, like the extraction of slit from the Nile or coals from the Mauthausen mines. Because for Germans as well as for Egyptians, the aim was not the product of the Jew’s labor. The ultimate goal was “the final solution”. This type of labor with purpose to kill has a unique name in Hebrew: “abodat parekh”, and it has a unique name in German: Vernichtung durch Arbeit, “extermination through labor”, an expression that to the best of my knowledge, was used exclusively to describe the practice of the Nazi’s in concentration camps, killing the Jewish prisoners by means of forced labor.
Rabbi Yosef Bitton



El 10 de Tebet: Recordando a las víctimas del Holocausto

YOM HAKADDISH HAKELALI
En el moderno Estado de Israel, el día 10 de Tebet también es considerado el día del Kaddish haKelaly. De acuerdo con el Gran Rabinato de Israel, el diez de Tebet se debe encender una vela en la Sinagoga y se recita la hazkará lejalalé haShoá, la oración en memoria de las víctimas del Holocausto. Además, especialmente en comunidades Ashkenazim, se acostumbra que todas aquellas personas cuyos padres no están vivos digan en ‘asara beTebet el Kaddish Yatom en memoria de los fallecidos en la Shoá , cuyos nombres se desconocen o que no dejaron descendencia (Rabbanut haRashit Leisrael, luaj dinim uminhaguim, páginas. 55,109).
Este punto requiere más explicación.
En 1949, y antes de que se estableciera el día de Yom HaShoah, el Gran Rabinato de Israel decidió que el diez de Tebet fuera asignado como el día nacional en memoria de las víctimas del Holocausto. Los rabinos principales de Israel recomendaron formas tradicionales judías para recordar a los muertos en la Shoá, como el estudio de la Mishná Miqvaot, la recitación de Tehilim, el encendiendo de velas y particularmente la recitación colectiva del Kaddish por las víctimas del Holocausto cuyos nombres y fecha de la muerte son desconocidos. El ayuno, la expresión judía más común de dolor, ya se realizaba de cualquier forma en el diez de Tebet.
Otras líderes políticos, sin embargo, consideraron que el horror del Holocausto debía ser recordado en un día especial que fuera dedicado exclusivamente a la memoria de las víctimas de la Shoá. “Para los sobrevivientes había sólo un día digno de ser conmemorativo del aniversario del Holocausto, el 19 de abril, el día que comenzó el levantamiento del gueto de Varsovia, la mayor rebelión de todas, que mantuvo a los nazis a raya durante un período más largo que el gran ejército francés”. Así es como en 1953 el 27 de Nisan (el 19 de abril 1943) fue elegido por la Keneset de Israel para conmemorar Yom haShoá.
Desde entonces, y en la práctica, hay dos días en los cuales se recuerda el horror del Holocausto y a sus víctimas: Yom haShoá, y el día de hoy, ‘asara beTebet, el día en el que mucha gente, especialmente en Israel, dicen el Kaddish colectivamente, para recordar a las víctimas del genocidio nazi.



Educación sexual y fidelidad al texto bíblico

 

Hace muchos años —no menos de 35— visité la Yeshivá Barkai, en Kiryat Arba, Israel. Mi interés era muy específico: quería aprender y luego aplicar en nuestra escuela Maimónides, en Flores (Buenos Aires), el sistema educativo que allí se aplicaba.

El método de estudio era —y sigue siendo— muy exigente. Los primeros primer se estudiaba el Tanaj de manera intensiva: lo completaban en cuatro o cinco años. El énfasis estaba puesto en la lectura precisa del texto con ta‘amim, y en la comprensión profunda del Peshat, el sentido literal del texto, para lo cual hace falta un gran dominio de la gramática hebrea.  Los midrashim, a diferencia de lo que se hace hoy en casi todas las escuelas judías, quedaban reservados para una etapa posterior.  

En Barkai me recibió con enorme amabilidad el fundador y director el rabino Dan Beeri, quien había emigrado de Francia y declaraba con mucho orgullo que él seguía la tradición del rabino Ezra Attie z”l. Su misión era clara: enseñar a niños y jóvenes el texto del Tanaj a la perfección, siguiendo el modelos de la tradición sefaradí, y la Mishná que dice que a los 5 años se comienza con Mikra.  

Una oportunidad inesperada

Tras una breve conversación, el rabino Beeri me dijo que debía despedirse porque tenía que reunirse con un grupo especial de educadores que habían venido a observar un tema particular: cómo se impartía en Brakai el tema de educación sexual.

Le pregunté si podía sumarme al grupo y acompañarlos en la visita y me respondió que sí.

Hasta ese momento, yo nunca había participado de una experiencia similar. Ni había prestado demasiada atención al tema de la educación sexual, así que fui a ese encuentro espontáneo con mucha curiosidad. Ingresamos al tercer grado donde los alumnos estudiaban el libro de Iyov recitandolo con Ta‘amim, con una precisión realmente impresionante. Y luego salimos a conversar con ese maestro sobre cómo se enseñaba el tema de la educación sexual en la escuela.

¿Y POR QUÉ ?
Lo primero que nos explicó fue que la necesidad de abordar este tema no había surgido por presión externa, ni por un intento de anticiparse a la sociedad general o a los medios (que en esa época estaban mucho menos desarrollados que hoy), sino por una razón completamente distinta:
no se puede comprender las historias de la Torá –ni enseñarlas correctamente– si los alumnos no entienden de qué trata la sexualidad.

En su escuela no estaban dispuestos a “saltearse” ningún episodio que forma parte del texto bíblico, y el uso de eufemismos —explicó— generaba más confusión  que soluciones. ¿Cómo van a entender correctamente lo ocurrido con Reuvén y Bilhá, o con Diná, o el episodio de la esposa de Potifar y Yosef, si no se comprende el contenido real del texto?

La Torá usa referencias explícitas sobre estos temas delicados. Para ilustrar mejor la necesidad pedagógica  nos propuso un desafío: “Repasen libro de Bereshit y muéstrenme una sola parashá que no tenga alguna referencia sexual explícita.”

Todos los educadores presentes nos tomamos un par de minutos y  revisamos mentalmente las 12 parashiot de Génesis y, efectivamente, no hay ninguna sin algún tipo de referencia explícita de ese tipo.

Por primera vez esccuche que era el estudio de la Torá lo que justircsb  la nececisadad encsiadad  de abordar la educación sexual de manera clara y honesta.

¿Cómo se lo explican a los niños?

Pero entonces surgió la pregunta clave: ¿cómo le explicaban a los niños? ¿Con metáforas, con gráficos, con cigüeñas? La respuesta fue simple y directa, y trataré de reproducirla con fidelidad. En tercer grado, el maestro saca a los alumnos unos minutos del contexto habitual de la clase y les explica exactamente qué ocurre y cómo ocurre, utilizando los nombres reales de los órganos sexuales, de manera verbal, y deliberadamente sin gráficos.  La explicación verbal —decía el maestro— es suficientemente clara y, al mismo tiempo, discreta. Es un momento de absoluta incomodidad tanto para el maestro como para los alumnos, pero cuyos beneficios a corto y largo plazo eran enormes. Agregó que, una vez que los niños aprenden incluso el significado de las llamadas “malas palabras” que eventualmente pueden escuchar, estas dejan de generar reacciones nerviosas: se desdramatizan, se racionalizan y pierden fuerza por su propia absurdidad.

Aplicación personal

Por mi parte, adopté este enfoque y lo apliqué con cuidado en la educación de mis hijos. Y tal como dijo el maestro:  son unos minutos de incomodidad con enormes beneficios, que ayudan a prevenir confusiones, fantasías distorsionadas y malentendidos sobre la sexualidad.

PD: Es importante aclarar que la experiencia que describo tuvo lugar en una escuela exclusivamente para varones, en un contexto social que en aquel entonces era mucho más contenido y homogéneo.




RESUMEN DE LA PARASHA VAYIJI

Parashat Vayijí (ויחי) que significa “Y vivió…” , alude a los últimos 17 años de la vida del patriarca Jacob en Egipto.

1. LOS ULTIMOS DIAS DE JACOB
Cuando Jacob siente que su vida está llegando a su fin, llama a Yosef y le hace prometer que lo enterrará en Israel, y no en Egipto. Yosef accede a la solicitud de su padre. Cuando Jacob se enferma y cae en cama Yosef lo visita, acompañado de sus dos hijos Menashé y Efraim. Jacob le concede a Efraim y Menashé el estatus de “jefes tribales”, es decir, que Yosef, en lugar de heredar una sola tribu como sus hermanos heredará el doble: tendrá dos tribus, Menashé y Efraim, en lugar de una sola que se hubiese llamado “Yosef”. Yosef le pide a su padre que bendiga a sus hijos. Jacob cruza sus manos y posa su mano derecha, con la que se consagraba al primogénito, sobre la cabeza de Efraim, el menor de los dos hermanos. Y los bendice diciéndoles: “Que el ángel de haShem que me redimió de todo mal bendiga a los jóvenes, y que sean llamados por mi nombre y por el nombre de mis padres, Abraham e Isaac, y que se multipliquen en abundancia en toda la tierra.” Yosef se inquieta porque piensa que Jacob puso su mano derecha sobre Efraim por error, e intenta colocar la mano de su padre sobre Menashé. Pero Jacob se niega y le dice que él sabe quién es el hijo mayor, pero “el hermano menor será mayor, y sus hijos se llenarán de fama en las naciones”. Luego Jacob los bendice diciendo que el pueblo de Israel bendecirá el uno al otro diciendo: “Que Dios te bendiga como a Efraim y Menashé”.

2. LA BENDICION FINAL DE JACOB
Luego Jacob convoca a todos sus hijos y le dedica un mensaje o una bendición personalizada, según el carácter, los talentos, el futuro y el potencial de cada uno de ellos. Reubén es criticado por su impulsividad y por haber profanado la cama de su padre. Shimón y Levi también son reprendidos por su ira, que se expresó en la matanza de los hombres de Shejem. Yehudá es bendecido con la monarquía y el éxito en la batalla. Zebulún es bendecido por sus talentos en el comercio marítimo. Jacob compara a Isajar con un fuerte burro (el burro era un animal respetado en esos días) que trabaja sin descanso. Dan posee la habilidad de juzgar. Gad, valentía en la batalla. Asher , la capacidad de producir abundante aceite y comercializarlo. Naftalí, posee la velocidad de los ciervos. Yosef es reconocido por su encanto, su sufrimiento y su rectitud y recibe una gran variedad de bendiciones. Benjamín, finalmente, es comparado con un lobo feroz que enfrenta sin miedo a sus enemigos. Jacob también reitera ante todos sus hijos su solicitud de ser enterrado en Israel, en la Cueva de Majpelá en Hebrón. Luego de bendecir a sus hijos fallece con una edad de 147 años.

3. EL FUNERAL
Después de un período muy prolongado de duelo nacional donde todo Egipto llora por al muerte de Jacob, Yosef recibe el permiso del Faraón para trasladar el cuerpo de Jacob a Israel. Una gran procesión fúnebre compuesta por todos los ancianos de Egipto y toda la familia de Jacob se traslada a Israel para enterrar a Jacob.

4. LA FAMILIA NUEVAMENTE UNIDA
Luego, ya de regreso en Egipto, los hermanos de Yosef temen que ahora, una vez que Jacob ya no está vivo, Yosef se vaya a vengar de ellos por haberlo vendido como esclavo. Pero Yosef les asegura que no les guarda rencor. La familia de Israel finalmente vuelve a estar unida y en paz.

5. EL ULTIMO DESEO DE YOSEF
Yosef vive hasta la edad de 110 años. Antes de fallecer, le dice a sus hermanos que Dios eventualmente los sacará de Egipto y los devolverá a la Tierra de Israel. Yosef les hace prometer que cuando llegue ese momento sus restos mortales sean llevados con ellos para ser enterrados en la tierra de Israel, como hizo su padre.




2025: La celebración del año nuevo y la circuncisión

EL ORIGEN DEL AÑO NUEVO CIVIL

El año nuevo civil de 2025 comenzará esta noche a las 0:00 horas del 1 de enero. Según la tradición cristiana, el día de año nuevo celebra la circuncisión de Yeshu (Jesús). Yeshu obviamente era judío, y su familia lo circuncidó de acuerdo a las normas de la Torá al octavo día después de su nacimiento, contando desde el 25 de diciembre. Irónicamente, la práctica de la circuncisión fue anulada tempranamente en los primeros años del cristianismo.

¿Por qué?

En su libro «La historia del Cristianismo», Paul Johnson explica que muchos romanos se sentían atraídos hacia el monoteísmo y la ética judía. Pero había elementos del judaísmo que los asustaba y alejaba de la conversión. Ejemplos: no estaban dispuestos a dejar de trabajar y ganar dinero los sábados. Tampoco estaban dispuestos a privarse de la carne de cerdo, una comida muy popular en Europa. Pero lo que más los aterrorizaba era la idea de circuncidarse (¡sin anestesia). Especialmente por este último motivo, no muchos romanos se convirtieron al judaísmo. Cabe aclarar que los judíos, si bien aceptamos conversos, nunca los buscamos activamente. Johnson cuenta que los primeros apóstoles cristianos buscaban activamente convertir a los romanos a su nueva variante del judaísmo y se dieron cuenta de que si la adaptaban y la hacían más fácil, miles de romanos se convertirían a una «versión light» del judaísmo. Y así fue como la iglesia reformó la ley judía, permitiendo el consumo de carne de cualquier animal, reinterpretando la prohibición de trabajar los sábados y reemplazando la temida circuncisión por el cómodo bautismo en el agua. Fue irónicamente en Yerushalayim, en el concilio cristiano de Jerusalem del año 50, que la circuncisión fue definitivamente anulada. Hasta ese entonces, los primeros cristianos no eran muy diferentes de otros judíos disidentes, como los Tsadoquim o los Mityavnim, por ejemplo. Pero a partir de la anulación del Berit Milá, la circuncisión, que representa el primer acto de lealtad hacia el pacto de Dios con Abraham y su descendencia, el cristianismo se desprendió definitivamente del judaísmo.

LA CELEBRACION DEL AÑO NUEVO

El rabino Terumat Hadeshen (1390-1460) y el Ramá (1530-1572), ambos de Europa occidental, se refirieron al día del año nuevo cristiano como una festividad religiosa cristiana, a la que llamaron:”el octavo día de navidad” (al parecer así lo definían también los cristianos en la edad media, ver Darjé Moshé, Yoré De’á 148: 12) y la consideraban aboda zará, una práctica idólatra. En ese entonces era evidente que los judíos no participaban de las “celebración” del año nuevo, porque este tenía un significado enteramente religioso, como Navidad, y principalmente porque el año nuevo implícitamente celebra la abolición del pacto de la circuncisión, que fue obligatorio para Yeshu, el judío, ¡pero no para sus seguidores!

EL AÑO NUEVO Y LOS JUDIOS

Para los judíos que vivían en tierras cristianas, el año nuevo no era una celebración civil , como en nuestros días. Era un día de terror, en el cual los discursos religiosos desde las misas de año nuevo llamaban al incremento de las persecuciones contra los judíos. Para ilustrar este punto, examinaremos lo que sucedió durante el papado de Gregorio XIII (1502-1585), quien instituyó el nuevo calendario, conocido como el «calendario gregoriano,» y popularizó la celebración del año nuevo en los países católicos. Cada año nuevo, Gregorio promulgaba nuevas leyes en contra de los judíos, simbolizando la abolición de la circuncisión, el pacto fundamental del judaísmo, que simbolizaba el reemplazo de los judíos por la nueva Israel: la iglesia católica. No es sorprendente, entonces, que para el Papa Gregorio –recordado por haber prohibido que los judíos practicaran la medicina y atendieran a pacientes cristianos — la conversión de los judíos y obligarlos a abandonar su pacto original, haya sido un tema central durante la celebración del año nuevo.

El 1ero de enero de 1577, por ejemplo, el Papa Gregorio XIII estableció que todos los judíos romanos, bajo pena de muerte, debían escuchar sermones acerca de la conversión al catolicismo en las sinagogas después de los servicios religiosos hebreos de los sábados. Estos discursos proselitistas eran pronunciados por judíos apóstatas que se habían convertido al cristianismo.

En el día de año nuevo de 1578, Gregorio obligó a los judíos a pagar un impuesto especial para financiar una «Casa de Conversión,» concebida con la intención de convertirlos al cristianismo.

El 1ero de enero de 1581, Gregorio ordenó a sus tropas confiscar todos los libros judíos en posesión de la comunidad judía romana.

Y estos son solo algunos ejemplos

Nuestra memoria histórica del Año Nuevo no se asocia precisamente con el modo «celebración», sino más bien con medidas opresivas y persecuciones.

EL AÑO NUEVO JUDIO

Los judíos celebramos nuestro año nuevo el primer día del mes de Tishrí. ¿Por qué ? Porque en ese día Dios creó a Adam, el primer hombre. Lo explico mejor: La creación del mundo material (el universo, nuestro planeta, la vida, etc.) se celebra todas las semanas: en Shabbat. Y una vez por año, el 1.º de Tishrí, los judíos celebramos la creación de la humanidad.  Por este mismo motivo el año nuevo judío es también conocido como Yom haDín, el día del juicio. Ese día la humanidad es juzgada, individual y colectivamente. Durante el día de Rosh haShaná se hace sonar el Shofar, la forma judía de anunciar que Dios es el Rey y la Autoridad Suprema a quien debemos obedecer sin reformar Sus leyes. Y comprometiéndonos a observar Sus mandamientos desde el momento que nacemos a través de la práctica del Berit Milá o circuncisión.

Rab Yosef Bittón




SHEMOT: ¿Cómo se evitó la asimilación en Egipto?

Cuando nuestro patriarca Ya’aqob se aprestaba a descender a Egipto y reunirse con su hijo Yosef —el segundo hombre más poderoso de Egipto— tuvo miedo. Y dudas. HaShem se reveló a Ya’aqob y le dijo: “No tengas miedo de descender a Egipto, Ya’aqob, allí haré de ti una gran nación”. ¿Cuál era el temor de Ya’aqob? 

PREVENIR ANTES QUE CURAR 

Nuestro patriarca temía que sus nietos y sus bisnietos se asimilasen a la cultura egipcia, y terminaran siendo “egipcios de origen semita”. La asimilación de los inmigrantes a la tierra que los acoge no solo es común, sino normal y en cierta manera, deseable. En Estado Unidos hay nietos y bisnietos de inmigrantes italianos, irlandeses o polacos, que llegaron aquí al principio del siglo XX (o antes!) y hoy se consideran a sí mismos 100% americanos. No tienen, que yo sepa, ninguna conexión “existencial” con la antigua tierra de sus antepasados o su cultura, excepto quizás en temas culinarios. Este era el miedo de Ya’aqob. Que sus descendientes se asimilen.Ya’aqob hizo dos cosas para prevenir la asimilación. En primer lugar, según nuestros Sabios, Ya’aqob envió a Yehuda antes de que llegará la familia y le encomendó organizar un Talmud Torá, una escuela judía. De esta manera, podrían seguir inculcando a sus hijos los valores de Abraham Abinu. En segundo lugar, Yaaqob le pidió a Yosef que al morir llevase su cuerpo a la tierra de Israel. De esta manera, los nietos y bisnietos de Ya’aqob tendrían siempre presente que su lugar definitivo está en Israel.  

YOSEF SE UNE AL ESFUERZO 

Yosef, por su parte, también tomó varias medidas para evitar la asimilación. En primer lugar, estableció a su familia en la tierra de Goshen, una tierra apartada. Y le dejo claro al Faraón, y a su propia familia, que seguirían dedicándose a la ganadería, un trabajo que estaba prohibido para los egipcios, por sus convicciones religiosas (creían que los animales encarnaban el espíritu de sus dioses y sus muertos). De esta manera, Yosef quería que su familia mantuviera una relación social limitada con los Egipcios.  y con códigos religiosos diferentes. En tercer lugar, Yosef, tal como lo hiciera su padre, hizo jurar a sus descendientes que su cuerpo también tenía que ser sacado de Egipto y llevado a la tierra de Israel. 

APARIENCIA, NOMBRES Y LENGUAJE 

Y hay más. En el aspecto social los judíos rehusaron adoptar ciertos elementos de la sociedad egipcia. Los hijos y descendientes de Israel mantuvieron la vestimenta tradicional semita, y no adoptaron la vestimenta egipcia. Dicho se de paso, si bien creo que no tenemos muchos detalles de cómo era esa vestimenta judía, muy probablemente en los hombres se trataba de una barba corta y túnicas especiales. La imagen que vemos arriba muestra una familia semita (los egipcios no eran semitas) que llegaba de Canaan y se ve claramente la diferencia con los egipcios en estos dos elementos. La forma de vestir de los descendientes de Ya’aqob era lo suficientemente significativa para distinguir visualmente al judío del no judío.  Nuestros Sabios también explican que los Yehudim no cambiaron sus nombres hebreos por nombres egipcios. Así, aunque el judío no estuviera presente, cuando alguien mencionaba a “Levi” o “Shimón” sabían que se estaban refiriendo a un individuo judío.  Finalmente, tampoco cambiaron su lenguaje. Esto quiere decir que los padres hablaban en sus casa hebreo con sus hijos, posiblemente en las escuelas se enseñaba en hebreo y puede ser también (es solo una sugerencia de mi parte, sin mucha evidencia…) que si su lengua materna era el hebreo, cuando hablaban egipcio lo hacían con “acento hebreo”. 

EGIPTO, VISTO DESDE CHINA 

Respecto al origen de estos 3 elementos, mi hijo David, que es Rab en la sinagoga Sefaradí de la ciudad de Shanghai (China) compartió conmigo su Jiddush (=interpretación creativa). Me dijo que estos 3 elementos fueron los mismo que la Torá menciona respecto a Yosef, cuando a la fuerza tuvo que asimilarse al mundo egipcio. Cuando Yosef sale de la cárcel, lo rasuran y lo visten como un egipcio. Luego, cambian el nombre de “Yosef” por un nombre egipcio, “Tsafnat Pa’aneaj” (el descifrador de lo oculto). Y finalmente, también vemos que Yosef adopta el lenguaje egipcio como su primera lengua, ya que cuando se comunicaba con sus hermanos, antes de darse a conocer, lo hacía a través de un traductor.  No creo que sea casualidad que estos mismo tres elementos hayan sido identificados por nuestros Sabios (¡o quizás por el mismo Yosef!) como los elementos que llevan o aceleran la asimilación de un grupo humano a su nuevo entorno.   

APRENDIENDO DEL PASADO 

Para resumir, para luchar contra la asimilación, en su nuevo lugar de residencia los descendientes de Ya’aqob tenían su propio sistema de educación judía; mantenían una conexión de identidad muy fuerte con la tierra de Israel; vivían en comunidad; trabajaban en una industria en la cual los egipcios no participaban; su apariencia era judía; sus nombres eran hebreos y hablaban en hebreo.  

(Continuará….)