¿Por qué cuatro copas de vino?

ACTUAR COMO PERSONAS LIBRES 
Los Sabios de la Mishná dicen que durante el Seder de Pésaj “uno debemos actuar (להראות את עצמו) como si él mismo hubiera salido de Egipto”. Esta significa que en la noche del Seder debemos “actuar” y comportarnos como libres (bené jorín).
Por eso nos sentamos reclinados sobre la izquierda, que era la forma que en ese entonces solían sentarse los nobles y la aristocracia (ver aquí)  y tambien por ese motivo bebemos 4 copas de vino, que no era habitual para una familia próspera pero no para una familia de medios moderados. Para comprender mejor este punto. recordemos que la antiuguedad NO existia la clase media: los pobres eran escalvos y los libres era ricos. Por eso, para proyectar “libertad” nos comportamos con opulencia: nos sentamos como ricos, comemos como ricos, y bebemos como ricos…   En la antigua Grecia o Roma, por ejemplo,  en el tiempo que el Seder fue formulado con mas detalle,  era normal en un banquete de la aristocracia servir vino 1. antes de la cena, en la recepción como aperitivo; 2. durante la cena y 3. luego de la cena y 4. como sobremesa o vino de postre (after-dinner-drinks).  Estos hábitos sociales están mencionados varias veces en los textos talmúdicos, y muy específicamente en la Toseftá כיצד סדר סעודה (Berajot 4: 8).
El Seder de Pésaj entonces, es idéntico a un banquete festivo de ciudadanos nobles de la época de la Mishna o el Talmud (años 200-500 de la era común). Hay que tener en cuenta que en la historia del pueblo judío, la prosperidad no fue la regla sino la excepción. Y que, como lo sugiere la Mishná, para la mayoría de las personas no era sencillo adquirir 4 copas de vino por comensal, y es por eso que la Mishná especifica que los fondos públicos podían ser usados para proveer a los pobres de 4 copas de vino per capita, para que esa noche, ricos y pobres, celebren esta noche participando de un banquete de nobles, y poder así visualizar la libertad y la prosperidad, lo que Maimónides y los Sabios llaman “jerut”.
LAS 4 BENDICIONES DEL SEDER
Hay otra razón práctica que explica la razón de las 4 copas.  En una cena normal durante la semana, no es lo habitual beber vino. Esto no quiere decir que esté prohibido beber cuando uno bebe en moderación. Pero por lo general el vino y la carne se suele reservar para celebraciones, especialmente para Shabbat y días festivos (Yom Tob).   Y en estas y otras ocasiones festivas, el vino suele acompañar la recitación de las plegarias y bendiciones que recitamos para celebrar estos momentos felices. En Shabbat, por ejemplo, una copa de vino acompaña la recitación del Quiddush y también acompaña la recitación de Birkat haMazón (esto es, la bendición después de comer. Aunque en nuestros días, la costumbre de beber vino luego de Bircat haMazon en algunas comunidades cayó en desuso). Y lo mismo hacemos en otras ocasiones festivas. En la ceremonia de casamiento, por ejemplo, tenemos dos copas de vino. Una copa acompaña la recitación de bircot hairusin y otra copa de vino acompaña la recitación de las sheba berajot(siete bendiciones de los novios) . Asimismo, en un Berit Milá (circuncisión) recitamos la berajá sobre una copa de vino.
Las bendiciones que decimos en casa o en una fiesta religiosa suelen estar acompañadas de vino, ya que el vino es un elemento asociado con alegría y celebración.
Volvamos al Seder de Pésaj, y veamos que tienen en común y en que se diferencian las 4 copas del Seder respecto a las otras oportunidades ne las cuales bebemos vino.
1.A diferencia del Quiddush de Shabbat o de otras celebraciones donde sólo una persona esta obligada a probar el vino, en el Seder TODOS los participantes deben beber las 4 copas. (A los niños, como veremos más adelante, les serviremos jugo de uva) .
2.Tal como sucede en otras ocasiones, en el seder de Pésaj las 4 copas también acompañan la recitación de las bendiciones celebratorias. ¿Cuántas bendiciones celebratorias recitamos durante el Seder de Pésaj? Cuatro.
1. El Quiddush.
2. Gueulá, al final de la Hagadá, antes de cenar (ga-al Israel). Esta es una bencion especial para Pésaj, en la que agradecemos a HaShem por habernos liberado de Egipto.
3. Birkat haMazón, la bendición después de comer
4. El Halel, que es la recitación de los Salmos de alabanza a HaShem por habernos rescatado de Egipto.
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Vino antes de comer
La Guemará en Berajot (pereq shishi) explica que el vino puede tener un efecto aperitivo, y que se siente más hambre luego que uno bebe (tubá garir). “…todo restaurante sabe que si te dan una bebida primero, vas a comer más”, dice Robert Considine, uno de los autores de un estudio sobre obesidad de la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana, en Indianápolis. Considine y sus colegas encontraron que el alcohol motiva un área particular del cerebro – el hipotálamo – y lo que hace que te centres en aromas alimentarios, en comparación con otros tipos de olores. El hipotálamo produce hormonas que ayudan a gobernar diversas funciones del cuerpo, incluyendo el hambre, dirigen al cerebro “a prestar más atención a la alimentación después de consumir una bebida.



¿Vender o no vender el Jamets?

Ya explicamos que, aparte de la prohibición de consumir Jamets, tampoco puede quedar Jamets “en nuestra posesión” durante Pésaj.  La “posesión” es un asunto legal y abstracto: por lo tanto si hay algún alimento Jamets, digamos en la casa de una persona no judía, pero que me pertenece, estaría incurriendo en la violación de un mandamiento bíblico. Por el otro lado, si una persona no-judía guardara su Jamets en un lugar cerrado en mi casa, yo no estaría violando ningún mandamiento.
 
EL CONTRATO DE COMPRA-VENTA
Esta es la base teórica de lo que se llama hoy MEJIRAT JAMETS, la venta del Jamets. Y funciona más o menos así:  las comunidades judías organizan un sistema de venta del Jamets por el cual los miembros de la comunidad firman un “poder de venta” asignando al rabino como su representante legal para que éste pueda vender el Jamets a una persona no judía. En la víspera de Pésaj antes del mediodía, el rabino, como apoderado de todos los vendedores firmantes, “vende” el Jamets condicionalmente: el comprador paga un adelanto por el total de la mercadería y a partir de ese momento, de acuerdo al contrato, el comprador se transforma en el dueño del Jamets de todos los que firmaron el “poder”. El contrato estipula que si al terminar Pésaj, el comprador no paga el balance, entonces automáticamente el Jamets vuelve a pertenecer a los vendedores.  Al terminar Pésaj, el comprador no paga el balance y el Jamets vuelve a pertencer a su dueños originales.
 
 
UN POCO DE HISTORIA
El Talmud, la principal obra rabínica Halájica, no contempla la venta del Jamets como una de las posibilidades normales para deshacerse del Jamets. De hecho establece que el Jamets debe ser físicamente eliminado o retirado de nuestras propiedades. Uno también puede regalar, o incluso vender su Jamets a una persona no judía, pero, a través de la entrega de mano en mano del alimento Jamets, a las manos del comprador (en hebreo “meshijá”). En estos casos, no se espera que al final de Pésaj, los productos Jamets vuelvan a su dueño original.   Los Rabinos también concibieron una excepción: en la Toseftá se habla de una situación de fuerza mayor, un judío que lleva su mercadería Jamets en un barco, el barco se atrasa y no va a llegar a puerto antes de Pésaj. En esta situación se autoriza una venta “condicional” de este tipo, sabiendo que la mercadería Jamets será restituida a su dueño, para evitar sufrir una perdida económica muy significativa.     Por siglos, los rabinos utilizaron el caso de la Toseftá para autorizar esta venta condicional del Jamets en casos comerciales: un comerciante que se dedica a la venta de alimentos, y para el cual deshacerse el Jamets podría significar un perjuicio económico muy significativo. El Rab Melamed explica que en Europa este tipo de “licencia” se hizo más popular a partir de siglo 17, porque muchos judíos se dedicaban comercialmente la producción de bebidas alcohólicas, como whisky o cerveza.
 
 
3 OPINIONES SOBRE LA VENTA  JAMETS
En los últimos años la venta del Jamets se popularizó más allá del ámbito comercial.  Sin duda porque el sistema tiene muchas ventajas, ya que uno no debe deshacerse de todo Jamets, simplemente, guardarlo en un lugar cerrado hasta el final de Pésaj, y firmar el poder para que el rabino lo venda.   Este tipo de venta de Jamets es totalmente legal y aceptado, siempre y cuando se haga a través de un rabino responsable, y que conoce los pormenores del contrato de compra venta.
 
Ahora bien, como en todos los temas Halájicos, el tema de la venta del Jamets, si bien es la opinión que hoy en día sostienen la mayoría absoluta de los Rabinos,  no goza de un consenso “total”.   Digamos que hay otras dos opiniones que adoptan una posición un poco mas estricta.
 
La segunda opinión, que cada vez adquiere más consenso entre los rabinos, es que sólo se debe incluir en la venta del Jamets artículos que poseen “algún elemento Jamets en su composición” (ta´arobet jamets) por ejemplo, bebidas alcohólicas (ze’a be’alma), sopas en polvo que puedan tener algo de harina, suplementos vitamínicos que puedan tener fibras de grano, alimentos que poseen gluten, etc. pero no debe incluirse en la venta comidas que son “totalmente Jamets”: pan, galletitas, pastas, etc.
 
La tercera opinión, la más estricta, sostiene que no debe venderse ningún tipo de Jamets de esta manera, ya que esta venta, si bien es legal, es ficticia (en hebreo ha’aramá), ya que al no haber trasferencia de mercadería de mano en mano, es obvio que la actual compra-venta no se va a ejecutar. Y este tipo de venta fue autorizada sólo para una situación de fuerza mayor o cuantiosas pérdidas. Personalmente, yo sigo esta opinión porque quiero conservar la tradición de los judíos Sefaradim que no practicaban  la venta de Jamets, sino que simplemente se deshacían de su Jamets antes de Pésaj, en conformidad con la Mitsvá de “tashbitu”, como ya lo explicamos ayer (ver aquí).  Esto implica varios preparativos previos: por ejemplos, 1. Que unas semanas antes de Pésaj no se compren o acumulen alimentos Jamets. 2. No tener botellas de whisky, vodka, cerveza, etc., ya que contienen Jamets.    Mi experiencia me dice que la mayoría de la gente que opta por vender el Jamets, lo hace para evitar tener que deshacerse de sus bebidas alcohólica
 
Como en muchas situaciones Halájicas, también aquí hay opciones y situaciones diferentes. Creo que en este caso las variantes son:
1. Si la perdida económica potencial es significativa (hefsed merubé) o no, lo cual es algo que sólo uno lo puede determinar
2. Las costumbres de cada comunidad. Las comunidades Ashkenazim suelen ser más liberales en este tema, basándose en la opinión del Jatam Sofer (1762-1839), que en este caso valida una venta legal, aunque sea ficticia, es decir, cuando sólo existe un contrato pero la mercadería no es ni será transferida de vendedor a comprador.
 
Como regla general, y para una decisión final, uno debe consultar con el Rabino de su comunidad .  
 
Creo que la mayoría de quienes optan por vender el Jamets, aunque no tienen artículos Jamets de alto valor, lo hacen por falta de información. Muchos piensan por ejemplo, que TODO lo que hay en la casa es o puede ser Jamets, y cuando uno piensa así, obviamente, la única opción es vender el Jamets de esta manera.  Como este tema es un poco largo, voy a presentar a continuación un link con información complementaria que explica los pormenores de la tercera posición Halájica, la de no vender el Jamets –que es la menos conocida –con el ánimo de informar a los lectores.
 
Ver aquí un resumen en español del artículo del Rab Eliyahu Zini explicando su opinión Halájica sobre la venta de Jamets.
 
VER ESTE NUEVO ARTICULO (2019) de una periodista Israelí (hebreo)



RESUMEN DE VAYIQRÁ

OLA
Dios llama a Moshé desde el Mishkán (Tabernáculo) y le indica las leyes de la ofrenda (qorbán) llamada “Ola”, donde el sacrificio es incinerado totalmente por el fuego y su carne no puede ser consumida. La Torá analiza las leyes de los animales domésticos —vacas, ovejas o cabras que pueden ser sacrificados para esta ofrenda. Dios le indica a Moshé las leyes de las aves que pueden ser sacrificadas para la ofrenda de Ola. La Torá continúa con la descripción de tres tipos de ofrendas voluntarias de productos vegetales: harina sin hornear, panes horneados y la ofrenda de una pasta que debía ser freída. Estas ofrendas también contenían aceite de oliva y un tipo especial de incienso. La Torá describe luego el último tipo de ofrendas voluntarias de comida, la ofrenda de comida frita, y la ofrenda de cebada —el Omer —que se lleva a cabo el segundo día de Pésaj. La Torá también indica que se agregue sal a los sacrificios animales o a las otras ofrendas como un símbolo de nuestro pacto eterno con Él. La Torá también prohíbe incluir levadura o miel en las ofrendas.

SHELAMIM
Luego se describe la “ofrenda de paz”, o “shelamim”, que se podía ofrecer de vacas, ovejas o cabras. La mayor parte de este sacrifico era consumido por los que lo ofrecían y sus familiares o amigos. Pero algunas de las grasas de los animales se consumían en el altar. Los Cohanim, sacerdotes, también recibían una parte de la carne de este sacrificio. La Torá prohíbe consumir la sangre y el sebo de los animales que se sacrificaban e incluso de los que se comían normalmente fuera del Templo.

JATAT
La Torá describe la “ofrenda por el pecado”, o jatat, que era ofrecido cuando un individuo era culpable de transgredir un mandamiento inadvertidamente. Se describen también los sacrificios especiales de jatat traído si el Gran Sacerdote había cometido un pecado o si el Sanhedrín (la Corte Suprema de justicia del pueblo judío) había emitido un fallo que resultó erróneo y provocó que la población pecara. También se describe el caso que un líder político (nasí) hubiera pecado. El último tipo de jatat es el que debía ofrecer una persona común cuando hubiese pecado. También se describe la ofrenda variable (qorbán olé veyored), que es una variante de la ofrenda por una trasngesión inadvertida. Este sacrificio se ofrecía con animales, aves, o con harina –dependiendo de las posibilidades económicas del individuo: una persona de medios traía una oveja o una cabra; una persona con menos recursos traía dos aves y un individuo pobre traía una porción de harina.

ASHAM

El último sacrificio discutido en esta sección de la Torá es la “ofrenda por la culpa”, o “asham”. Se discuten las tres categoriza de este sacrificio 1) la ofrenda que trae aquel que se ha apropiado indebidamente de algún elemento que pertenece al Templo (me’ilá o sacrilegio) 2) la ofrenda de asham traída por quien hubiese jurado en falso respecto una suma de dinero que debe a otra persona, aclarando que este sacrificio no exime al deudor a saldar su deuda  con su acreedor. 3) la ofrenda de asham traída por una persona que cree, pero no está totalmente segura, haber transgredido una prohibición de la Torá.




Matsá común vs. Matsá Shemurá

ושמרתם את המצות
Una de las Mitsvot más importantes de Pésaj es la de comer Matsá. La Matsá es un pan especial hecho de una masa plana. La masa se prepara sólo con harina y agua, , sin levadura. La harina normalmente proviene del trigo, pero técnicamente, la Matsá también podría hacerse a partir de harina de cebada, avena, centeno o espelta. El tema más sensible en la preparación de la Matsá es el tiempo: para evitar la fermentación de la masa, el proceso completo de elaboración desde el momento que la harina se pone en contacto con el agua hasta que la Matsá se saca del horno debe tomar menos de 18 minutos.
Hay diferentes tipos de Matsot.
Explicaremos ahora que diferencia hay entre la Matsá regular y la Matsá Shemurá (lit. “supervisada”).
La diferencia entre estas dos Matsot tiene que ver con el nivel de supervisión de una y de otra. Específicamente, desde qué momento de la elaboración de la Matsá comienza la supervisión.
MATSA REGULAR
La supervisión del proceso de elaboración de la Matsá normal comienza desde el momento que se produce la harina. Es necesario asegurarse, por ejemplo, que la harina se haya mantenido en un lugar seco (la humedad hace que la harina fermente, o sea, que se haga Jamets). Además, se debe verificar que el agua que se utilizará para hacer la masa esté al nivel de la temperatura ambiente, ya que si el agua, por ejemplo, está caliente aceleraría el proceso de fermentación. Una vez que se elabora la masa para la Matsá, ésta no puede ser desatendida. Cualquier trozo de masa que haya quedado desatendido o sin hornear, durante 18 minutos es Jamets, y si ese trozo de masa se mezcla con la masa de otras Matsot, podría afectar la validez de toda la producción de Matsot. Se supervisa también que las maquinarias se limpien a fondo después de cada producción de Matsá.  Estos son algunos ejemplos de la supervisión a la que se somete la producción de Matsá regular.
MATSA SHEMURA
Además de observarse todas las reglas para la elaboración de la Matsá regular, en la elaboración de la Matsá Shemurá, la supervisión comienza desde que los granos de trigo son cosechados en los campos. Los granos, que se cosechan frescos y antes de que se sequen, se examinan cuidadosamente para asegurarse, por ejemplo, de que no haya ningún grano roto o partido, lo cual llevaría a una fermentación prematura. También se debe supervisar, por ejemplo,  que no hayan granos brotados, lo cual también aceleraría el proceso de su fermentación.  En el caso de la Matsá Shemurá el grano se supervisa cuando se cosecha; mientras se transporta y cuando se almacena, para asegurarse que esté protegido de la humedad.
Todo este proceso adicional de supervisión implica una necesidad mayor de mano de obra, y es por eso que la Matsá Shemurá es sustancialmente más cara que la Matsá común.
Obviamente, tanto la Matsá regular como la Matsá Shemurá, son Kasher para Pésaj . Sin embargo, la Halajá indica el uso de Matsá Shemurá durante las dos primeras noches de Pésaj (en Israel, sólo la primera noche), cuando decimos la Berajá ‘al akhilat Matsá. ¿Por qué? Porque durante las dos noches del Seder, cuando comer Matsá es Mitsvá, seguimos al pie de la letra las palabras del pasuq que dice (Éxodo 12:17) ושמרתם את המצות , “y guardareis (=supervisareis estrictamente) las matsot“.
Durante los demás días de Pésaj, técnicamente no existe la obligación de consumir Matsá Shemurá, porque fuera de las noches del Seder no hay un mandamiento formal de comer Matsá, sino sólo de abstenerse de comer Jamets.
¿CÓMO SE ELABORA LA MATSA?



MATSA HECHA A MANO vs. MATSA DE MAQUINA

NO TODAS LAS MATSOT SON IGUALES

Todas las Matsot son iguales en cuanto a su composición (harina, agua y un proceso de elaboración que lleva menos de 18 minutos). Y durante siglos todos los Matsot fueron hechas a mano. Esto cambió en 1838 cuando Isaac Singer inventó la primera máquina para hacer Matsot. A mediados del siglo XIX hubo un gran debate entre los rabinos europeos. Algunos se opusieron a las Matsot hechas con máquina argumentando que era imposible limpiar y eliminar por completo de la máquina los más pequeños remanentes de masa entre una producción y la otra. Esto significaba que para el rabino Shlomo Kluger y otros, las Matsot hechas a máquina no eran Kasher para Pésaj! Por otro lado, otros rabinos, como el Ketab Sofer, argumentaron que las Matsot hechas a máquina tenían un estándar de Kashrut más alto que el Matsot hecho a mano, ya que el uso de máquinas disminuiría la posibilidad de errores humanos, como por ejemplo, dejar una porción de la masa desatendida, lo que podría conducir a una fermentación accidental .

Esta controversia duró algunos años. Pero al final, la mayoría de los rabinos concluyeron que al establecer ciertas pautas para limpiar a fondo las máquinas, el Kashrut de esas Matsot estaba más allá de cualquier discusión.

INTELIGENCIA HUMANA VS ARTIFICIAL

Hay otro punto de debate que continúa hasta nuestros días. Es el tema de la “intencionalidad” o kavana. Para explicar este punto, tendré que elaborarlo un poco más ampliamente.

Cuando se fabrica un artículo religioso, este artículo y sus accesorios deben hacerse con la intención específica de ser usados para esa Mitzvá en particular. Ejemplo: no podemos usar una pieza de cuero, originalmente fabricada para hacer zapatos o cinturones para hacer un Tefillin o sus correas. ¿Por qué? Debido a que la ley judía requiere que el cuero usado para hacer Tefilín tiene que ser procesado desde un principio “explícitamente” con el propósito de ser usado para la mitzvá de Tefilín. Por esta razón, antes de comenzar la producción del cuero que se utilizará para el Tefillin, la persona a cargo dice: “leshem mitzvat tefillin” “Estoy procesando este cuero para ser usado para la Mitzva de Tefillin”. La intencionalidad en la producción de un artículo religioso es un requisito halájico. El mismo principio se aplica, por ejemplo, para los hilos del Tzitzit (las “fimias” del Talit). Deben hacerse desde el principio para este propósito específico. Si hay hilos que fueron producidos con un propósito diferente en mente, como por ejemplo para producir cortinas, o incluso si fueron producidos sin un propósito específico, estos hilos no se pueden usar para cumplir con la Mitzva del Tzitzit. Y lo mismo se aplica a las otras Mitzvot.

Volviendo a nuestro tema: las Matsot que consumimos durante las dos primeras noches de Pésaj son “Matsot Mitzva” y deben ser elaboradas con el propósito explícito de cumplir con el Mitzvá de comer Matsá. Y la pregunta que surgió cuando se inventaron las máquinas para producir Matsot fue: ¿podemos asumir que la “intencionalidad humana” requerida para la producción de la Matsá es suficiente cuando el hombre dice “Estoy elaborando estas Matsot para cumplir coin esa Mitsvá” (leshem matsot mitzva) al activar la máquina? ¿O deberíamos suponer que la intencionalidad no se transfiere al elemento no humano involucrado en el proceso? Este debate fascinante aún permanece. Y afecta no sólo el área de la Matzá sino otras áreas de la ley judía, por ejemplo, muchas personas solo usan un Tzitzit con hilos elaborados a mano.

SOLO POR DOS NOCHES

En el caso de las Matsot, debemos aclarar que esta discusión se aplica solo a los Matsot que se usan durante el Seder, cuando decimos la Berajá ‘al ajilat Matsa y necesitamos tener Matsot Mitzva.

Finalmente, algunos rabinos dicen que las Matsot hechas a máquina (¡también hay Matsa Shemurá hecha a máquina!) pueden usarse durante las primeras dos noches, mientras que otros rabinos, incluido el rabino Obadia Yosef z ”l, recomiendan , cuando sea posible, usar Matsot hechas a mano para las dos primeras noches de Pésaj. Mientras que para el resto de Pésaj, se podría usar cualquier Matsa.

Los jasidim (Jabad y muchos otros grupos jasídicos) son muy estrictos en este tema, y ​​utilizan Matsot exclusivamente hechas a mano durante todo Pésaj.

A veces, puede haber un problema económico involucrado en este asunto. Las Matzot hechas a mano son más caras que las Matzot hechas a máquina. Por lo tanto, en el caso de una familia que no puede pagar el costo del Matsot hechas a mano, muchos rabinos aprobarían el uso de Matsot de máquina incluso para las dos noches del Seder, apoyándose en las opiniones menos estrictas.

¿Cómo diferenciar entre las Matsot hechas a mano

y las Matsot de máquina?

  1. Las Matsot hechas a mano son significativamente más caras. 🙂
  2. Las Matzot hechas a máquina son cuadradas y de un tamaño regular. Las Matsot hechas a mano son redondas y tienen un aspecto más rústico.
Matsa de máquina Matsa hecha a mano



¿La Tierra de Israel o el Estado de Israel?

LA TIERRA DE ISRAEL

Jerusalem no siempre fue la capital vibrante del Estado judío que conocemos hoy. Durante siglos, los pocos Yehudim que lograban llegar a la Tierra de Israel eran apenas una minoría indefensa, sin soberanía, viviendo bajo el dominio de poderes extranjeros. Visitar Jerusalem era un acto de fe, y ver las ruinas de la ciudad, no solo del Templo (Bet HaMiqdash), generaba un dolor tan profundo que nuestros Sabios indicaron que uno debe rasgar sus vestiduras en señal de duelo.

Pienso en Yehudá HaLeví, el gran poeta y filósofo del siglo XII, quien murió trágicamente en las puertas de Jerusalem, recitando su poema Tzion Halo Tishali. O en Maimónides, quien al llegar a Israel en el siglo XII visitó Jebrón, pero no pudo siquiera pisar Jerusalem debido a las sangrientas cruzadas entre cristianos y musulmanes. Durante más de 1800 años, la presencia judía en Jerusalem fue insignificante y constantemente amenazada. No teníamos ejército, gobierno ni autoridad. Éramos perseguidos o, en el mejor de los casos, tolerados, dependiendo de los caprichos del gobierno de turno.

¿RELIGIÓN O NACIÓN?

En su razonamiento acerca de rasgarse las vestiduras en tiempos contemporáneos (algo que los Sefaradim seguimos haciendo), el Rabino Tzvi Yehudá Kook z”l explica su argumento basado en una interpretación del Bet Yosef. Afirma que el duelo completo no depende solo de la existencia o no existencia del Templo, sino de quién gobierna Israel y Jerusalem. Si la ciudad está bajo dominio extranjero, entonces sí, debemos lamentar nuestra pérdida. Pero desde 1967, Jerusalem está en nuestras manos, reconstruyéndose día a día. Jerusalem ya no es solo parte de la Tierra de Israel: es la capital del Estado de Israel.

Esta diferencia entre “Tierra” y “Estado” es fundamental para entender Purim. En la época de Mordejai y Ester, unos 50,000 judíos vivían en Jerusalem y sus alrededores, ¡y el Bet HaMiqdash estaba construido y funcionando! Esto fue gracias a un decreto del emperador persa Ciro en 516 a.e.c., que declaró la libertad de culto para los judíos y permitió la construcción del Templo. Pero los judíos eran súbditos del Imperio Persa. No tenían soberanía ni ejército propio, y después de la muerte de Ciro ni siquiera pudieron obtener el permiso imperial para construir las murallas de protección del Templo (algo que logró Nejemiá con el hijo de Ajashverosh, Artajshasta). Al no tener soberanía, cualquier decreto imperial podía sellar el destino del pueblo judío, como hubiera sucedido con el decreto de Hamán, que también habría alcanzado a los judíos de la “Tierra” de Israel.

NO NOS DAMOS CUENTA DE LO BIEN QUE ESTAMOS

Hoy, gracias a Dios, Tierra y Estado coinciden. Ya no dependemos del favor de los reyes o gobernantes ajenos. Nos protegemos heroicamente con la ayuda de Boré Olam y con nuestro propio ejército. Construimos y reconstruimos nuestras ciudades, y garantizamos que ningún Hamán moderno pueda decidir nuestro destino. Dios obró milagros en Purim a través de Mordejai y Ester. Hoy, Su Providencia se manifiesta a través de los soldados que protegen la existencia de Medinat Israel.

Para comprender mejor la importancia contemporánea de este concepto, basta con explorar brevemente la visión musulmana sobre el Estado vs. la Tierra de Israel. Los árabes más moderados —los no yihadistas— insisten en que los judíos podrían vivir en la Tierra de Israel, ¡pero no podrían tener un Estado! Para ellos, los judíos podríamos residir en la Tierra Santa como minoría protegida, pagando un impuesto especial (la jizya), pero sin soberanía ni ejército propio. Es decir, dependiendo de la buena voluntad de quienes gobiernen. Básicamente, estarían dispuestos a concedernos el derecho a existir e incluso a practicar nuestra religión y quizás tener nuestro Bet HaMiqdash —en un lugar a convenir—, pero no el derecho a la autodeterminación. Es decir, se repetiría el mismo escenario que vivimos durante el Imperio Persa y durante siglos en los países musulmanes: estaríamos a merced de los gobernantes de turno.

LA TRAMPA DEL DESAGRADECIMIENTO

Por eso, cada vez que un judío habla de la “Tierra de Israel” y omite mencionar el “Estado de Israel”, sin querer está reforzando este discurso árabe. Quizás muchos no están contentos con el Estado judío porque todavía no es lo suficientemente religioso, etc. Pero al negar la idea del Estado judío y repetir ese discurso galútico, uno estaría actuando involuntariamente de forma desagradecida hacia Boré Olam, que nos ha concedido este enorme privilegio.

En los tiempos mesiánicos, según Maimónides, el primer paso será la restauración de la soberanía judía sobre la Tierra de Israel, bajo el liderazgo del Melej HaMashiaj, un Rey (Melej) soberano que los propios Yehudim “ungimos (Mashiaj)” y que no ha sido asignado por los Goyim. Cada vez que afirmamos que tenemos un Estado de Israel, también declaramos que nuestras aspiraciones mesiánicas están cada vez más cerca.

La lección de Purim es clara: sin un Estado propio, sin una defensa propia, los judíos siempre estaremos en peligro. No importa cuán libres seamos para practicar nuestra religión, ni siquiera importa si estamos en Israel o en la diáspora: si no tenemos un Estado, siempre podrá llegar un Hamán que nos encuentre indefensos.

Hoy, todos los Yehudim del mundo son, virtualmente, ciudadanos de Israel. El milagro de Medinat Israel ocurre frente a nuestros ojos. Solo hace falta abrirlos para verlo.




Un detalle no muy conocido de la historia de Purim

El Rabino Yom Tob Tsahalon escribió un magnífico comentario sobre Meguilat Ester llamado Leqaj Tob, en el que ofrece una explicación muy clara sobre la dinámica de los eventos ocurridos en Purim.  La siguiente explicación está  basada en sus palabras.

Hamán, el primer ministro del rey Ajashverosh, redactó un decreto con la firma del rey, que ordenaba la aniquilación de todos los judíos del imperio persa en  el día 13 de Adar de ese año. Este decreto fue enviado a todas las ciudades del reino. Según la mayoría de los comentaristas, el rey no estaba al tanto del contenido exacto del decreto que Hamán había enviado.

Cuando Mordejai se entera de este edicto, alerta a Ester. La reina, después de una serie de eventos providenciales, logra exponer a Hamán ante el rey. Como resultado, Ajashverosh ordena la ejecución de Hamán y nombra a Mordejai en su lugar. Sin embargo, existía un problema técnico: las leyes del imperio establecían que los decretos reales no podían ser cancelados.

Entonces, ¿cómo se podía evitar la matanza de los judíos?

El plan de Hamán era astuto. Para no gastar recursos ni utilizar al ejército real en la ejecución del decreto, Hamán había diseñado un edicto que incentivaba a los ciudadanos del imperio a atacar a los judíos, mientras los judíos, por ley no podrían defenderse. Y como recompensa, los civiles podrían quedarse con las propiedades de sus víctimas.

Frente a esto, Ester y Mordejai propusieron una solución: emitir un segundo decreto que otorgara a los judíos el derecho a pelear y defenderse.

לכך רמז שהגזרה הראשונה במקומה קיימת, אמנם נתן המלך ליהודים  שיוכלו להלחם ולעמוד על נפשם, ומי שינצח ינצח

Por eso el texto de la Meguilá  indicó que el primer decreto seguía vigente. Sin embargo, el rey concedió a los judíos… que pudieran luchar y defender sus vidas, y quien venciera, vencería.

Este segundo edicto cambió completamente el panorama. Ahora, el 13 de Adar no sería un día de masacre sin oposición, sino de un enfrentamiento entre los judíos y sus enemigos. La Meguilá no nos dice cuántos judíos murieron en esa batalla, pero sí nos informa que, en defensa propia, los judíos mataron a 75,000 de sus atacantes.

La clave de la victoria: unidad

El Rabino Tsahalon continúa explicando que el privilegio que el rey otorgó a los judíos no fue solamente  el derecho a defenderse, sino también el permiso para unirse y ayudarse mutuamente.

Esto era crucial porque, a diferencia de otros pueblos del imperio, que solían vivir concentrados en una misma ciudad o región, los judíos estaban dispersos en distintas ciudades y provincias. Normalmente, cada comunidad judía vivía de manera independiente, pero en Purim, ocurrió algo extraordinario: los judíos se unieron. En el 13 de Adar del año 474 a.C., los judíos de Persia comprendieron que si querían sobrevivir, no podían luchar cada uno por separado. En lugar de resistir individualmente en cada ciudad, tomaron la iniciativa de movilizarse y ayudarse mutuamente.

En las palabras del Rab Tsahalon: המתנה שנתן להם (המלך) היא שיקבלו כל היהודים שבכל העיירות יחד בעיר אחת לסייע חבריהם ולהנקה מאנשי אותה העיר , וז״ש אשר נתן המלך ליהודים אשר בכל עיר ועיר להיקהל

El privilegio que el rey les concedió fue que los judíos de todas las ciudades pudieran reunirse en una sola ciudad para ayudar a sus compañeros y pelear contra los enemigos de esa ciudad. Y esto es lo que significa cuando dice: “que el rey concedió a los judíos de cada ciudad reunirse”.

La estrategia de defensa

Imaginemos una comunidad judía en una ciudad de Turquía con 1,000 judíos, y a pocos kilómetros, otra comunidad en la frontera con Siria con solo 10 judíos. Bajo circunstancias normales, estos grupos no interactuaban demasiado. Pero en este momento crítico, los judíos comprendieron que su supervivencia dependía de la unidad. La comunidad más grande envió un contingente de 100 judíos armados para defender a sus hermanos en la ciudad más vulnerable. Este mismo patrón se repitió en todo el imperio. Los judíos se organizaron estratégicamente, formando redes de defensa y apoyo mutuo.

Gracias a esta colaboración sin precedentes, los judíos lograron resistir y vencer a sus agresores. No fue la fuerza individual la que salvó al pueblo judío, sino su capacidad de actuar como un qahal, una congregación unida.

Purim: un recordatorio de nuestra unión

La Meguilá enfatiza constantemente la palabra וַיִּקָּהֲלוּ (ve’niqhalu), que significa que los judíos se congregaron, se reunieron y actuaron juntos. Este concepto de unidad no quedó en el pasado, sino que se convirtió en el eje de la celebración de Purim.

Por eso, las mitsvot de Purim reflejan esa misma idea de unión y solidaridad:

  • Matánot la’ebionim – Damos comida o ayuda a los necesitados, recordando que debemos apoyar a nuestros hermanos menos afortunados.
  • Mishloaj manot – Intercambiamos regalos de comida con amigos y familiares,   reforzando nuestra unidad como pueblo y simbolizando nuestra gratitud por la ayuda y protección que hemos recibido unos de otros.

Purim no solo celebra la salvación del pueblo judío de un genocidio, sino que nos recuerda que la verdadera fortaleza de nuestro pueblo siempre ha estado en su unidad. Cuando nos ayudamos y actuamos juntos, no hay enemigo que pueda vencernos.




SHUSHAN PURIM: Breve reflexion sobre Purim, Jerusalem y el moderno Estado de Israel

JERUSALEM NO-JUDÍA…
Hay una antigua costumbre que cuando uno ve “las ruinas de Jerusalem” tiene que rasgarse las vestiduras en señal de duelo. Esta costumbre se practicó durante siglos: cuando un judío tenía el increíble privilegio de visitar Israel, y veía en Jerusalem algún vestigio de la presencia judía allí —es decir: sus ruinas — se rasgaba las vestiduras. Pienso en Maimonides que cuando escapó de España y Marruecos, alrededor del año 1160 llegó a Israel, pero en ese entonces Jerusalem era el centro de tensión y guerras entre Musulmanes, que eran locales en el medio oriente, y Cristianos, que habían comenzado sus sangrientas cruzadas para liberar Jerusalem. Los judíos éramos absolutamente irrelevantes. Un estorbo teológico para ambos. Eramos víctimas permanentes de sus enfrentamientos. No teníamos un ejército y nuestra influencia económica apenas alcanzaba para sostener la presencia judía en el último bastión de las Yeshibot talmúdicas de los Geonim de Eretz Israel: Tiberia.
¿RASGARSE O NO RASGARSE LAS VESTIDURAS?
Los rabinos contemporáneos debaten si hoy en día debemos rasgar nuestras vestiduras al ver el muro de los lamentos.
Por un lado, opinan algunos Sabios, como el Rab Obadiá Yosef z”l, que el corazón de Jerusalem, nuestro Templo, todavía está en ruinas. No está reconstruido. Y eso amerita ser lamentado a través de este gesto de duelo.
Por otro lado, dijo el Rabino Tzvi Yehudá Kook que de acuerdo al Rab Yosef Caro en el Bet Yosef, la consideración no depende de si esl Templo está construido, sino de “quién tiene el control y la soberanía sobre Israel y Jerusalem”. Si Israel está gobernada por no judíos, como ha ocurrido desde el año 68 de la era común hasta 1948, entonces, debemos mantener este gesto de duelo y rasgarnos las vestiduras. Pero si Jerusalem está en nuestras manos, como ocurre desde 1967, entonces no debemos considerar que “Jerusalem está en ruinas”, sino que está en un inminente (aunque lento y políticamente delicado) proceso de reconstrucción, ya que reconstruir el Templo, por ejemplo,  en teoría depende ahora de nosotros mismos ¡Jerusalem es hoy la vibrante capital de Israel! Está reconstruida, ampliada y B”H explotando de gente. Jerusalem es probablemente ¡la ciudad más feliz de Israel! De hecho, de acuerdo al Rab Kook z”l, “Rasgarnos las vestiduras” teniendo a Israel en nuestras manos podría considerarse como un gesto de desagradecimiento hacia Boré Olam, que nos concedió el milagro de las victorias militares en 1948, 1967, 1973, etc. … hasta nuestros días…
TIERRA VS ESTADO
Todo este debate halájico, sobre el cual escribí hace unos años (ver aquí) me hace pensar en la diferencia entre dos conceptos parecidos pero un poco diferentes: la tierra de Israel y el Estado de Israel. En los tiempos de Purim vivían en “la tierra de Israel” alrededor de 50.000 judíos, que habían regresado a su tierra por invitación del emperador persa Ciro (Koresh). Los judíos no teníamos nuestro propio ejército que nos defendiera. Ni siquiera teníamos permiso para construir una muralla de protección alrededor de la ciudad para impedir robos, ataques y permanentes saqueos de parte de nuestros incansables enemigos. En la tierra de Israel los judíos disfrutaban de libertad de culto. Pero más allá de este privilegio religioso, no teniamos nuestro propio estado y estabamos a la merced de cualquier capricho político de los emperadores o sus ministros. El decreto de Hamán, por ejemplo, hubiese significado un holocausto, el final de todos los judíos, incluyendo los que vivían en la tierra de Israel.

VOLVER A CASA

Hoy, gracias a Dios, tierra y estado coinciden. Nos podemos defender muy bien de nuestros incansables enemigos, como Lo hace el ejército de Israel con Hamás o Hezbollah . Así como Dios “actuó” milagrosamente en Purim a través de Mordejai y Ester, hoy esta Providencial protección se manifiesta a través de las acciones del ejército de Defensa de Israel y nuestros heroicos soldados. Hoy, porque no vivimos meramente en la tierra, sino en el “Estado” de Israel (y es sumamente importante destacar: ¡ESTADO! ) , tenemos soberanía y podemos construir y reconstruir todo lo que queremos. Y lo que todavía no construimos, por consideraciones políticas, es solamente cuestión de tiempo para que lo veamos B”H reconstruido.

Finalmente, hoy no necesitamos de un rey gentil que tolere o invite a los judíos a vivir en nuestra propia tierra. Está en nuestras manos. En el pasado reciente, hace únicamente 80 años, ser judío significaba estar condenado a constantes persecuciones sin tener dónde escapar. Y si por casualidad alguien llegaba a la tierra, se sentía allí de prestado, como “persona non-grata”.

Hoy, todos los judíos del mundo podemos ser ciudadanos del Estado de Israel. El milagro de Medinat Israel está ocurriendo frente a nuestros ojos. Para verlo, solamente tenemos que abrirlos….




TAANIT ESTER: ¿Por qué se ayuna este día?

El ayuno comienza el jueves 13 de marzo desde el amanecer hasta el anochecer.

כל עבדי המלך ועם מדינות המלך יודעים אשר כל איש ואשה אשר יבוא אל המלך אל החצר הפנימית אשר לא יקרא אחת דתו

¿QUIÉN CONTRA QUIÉN?

Cuando la reina Ester se entera del edicto de Hamán, que decretaba el exterminio del pueblo judío, decide hablar con el rey Ajashverosh, el emperador persa, para persuadirlo de revocar ese terrible edicto. Pero esta no era una misión sencilla. El rabino Moshe Almosnino explica que Ester no sabía si Ajashverosh y Hamán, su primer ministro, pensaban igual y ambos querían llevar a cabo el genocidio contra el pueblo judío, o si Hamán había engañado al rey para que firmara ese edicto genocida, ocultándole que se trataba de los judíos. Ester decidió entonces invitar al rey y a Hamán a un banquete privado (Capítulo 5, versículo 4) para tratar de obtener la información vital que necesitaba: si descubría que Ajashverosh estaba en complicidad con Hamán, intentaría disuadir a Hamán ella misma. Pero si se enteraba de que Hamán había engañado a Ajashverosh (que fue lo que realmente ocurrió), entonces expondría a Hamán frente a Ajashverosh, esperando que el rey estuviera de su lado. Sin duda, esta era una misión muy arriesgada para Ester.

DISTANCIAMIENTO NO SOCIAL

Pero había un paso previo a esta misión que era aún más arriesgado: Ester tenía que “hablar” con el Rey. Podríamos pensar que para Ester, esta era la parte más fácil de su misión, después de todo, ella era la reina y vivía en el palacio. Pero en el Imperio Persa, nadie podía acercarse al rey sin ser invitado. ¿Por qué? Porque era la prerrogativa “exclusiva” del rey convocar a sus súbditos, y esto incluía a la reina. Ester no había sido llamada por el Rey durante un mes (4:11), y la única opción que le quedaba era ingresar directamente al recinto del Rey de manera irreverente e ilegal. ¡Y esto era sumamente arriesgado! Si alguien entraba al área de máxima seguridad (jatser hapenimit) del rey sin haber sido llamado, los guardias tenían órdenes de ejecutar a los intrusos, por razones de seguridad. Los reyes persas contaban con su guardia pretoriana, armada con largas hachas, lista para ejecutar en el acto a cualquier persona que cruzara el perímetro de seguridad del rey.

LA OBSESIÓN DE AJASHVEROSH

Los emperadores persas estaban obsesionados con su seguridad personal, y con buena razón. El propio Ajashverosh fue asesinado por uno de sus guardaespaldas más leales, Artabano. La ley persa establecía que cualquier persona que ingresara a la zona de seguridad del emperador debía ser ejecutada (4:11), a menos que el rey detuviera a sus guardias antes de la ejecución y extendiera su cetro real como señal de clemencia, perdonando la vida del transgresor. Como se explicó anteriormente, esta regla también se aplicaba a la reina. Ya que no era raro que las reinas o personas cercanas al rey fueran parte de un complot para asesinarlo. Ester era consciente de que Ajashverosh ya había destronado y ejecutado a la reina anterior, Vashti (1:19), y no dudaría en condenar a Ester si sospechaba que ella representaba una amenaza.

AYUNO NO INTERMITENTE:

Acercarse al rey e ingresar a la “zona de la muerte” para hablar con él y conseguir una audiencia era, en sí misma, una misión suicida. Ester, con razón, temía por su vida y por el éxito de su misión: salvar a su pueblo del genocidio. Pero no tenía otra opción. No había nadie más que pudiera hacer algo para hablarle al rey y detener el decreto de Hamán. Ester decidió arriesgar su vida (4:16) y emprender esta misión suicida. Pero antes de hacerlo, pidió que todos los judíos de Shushán ayunaran por ella y rezaran por el éxito de su misión. Los judíos ayunaron durante tres días seguidos, día y noche (4:16), buscando la intervención divina en estas circunstancias tan difíciles. Ayunar y rezar es lo que nuestra Torá y nuestros rabinos nos indican hacer en momentos de adversidad. Como todos sabemos, con la ayuda de HaShem, la “misión imposible” de Ester finalmente fue exitosa. Once meses después, el 13 de Adar, cuando los judíos tuvieron que luchar y defenderse de los enemigos ansiosos por eliminarlos, también oraron a HaShem y ayunaron por el éxito de su batalla. La tradición de ayunar antes de un enfrentamiento militar es muy antigua y, según nuestros sabios, se remonta a las guerras libradas por Moshé Rabenu. ¿Por qué ayunar antes de la batalla, cuando más necesitamos nuestra fuerza física? Para demostrar y proclamar nuestra fe en que la victoria no depende de nuestra fortaleza, sino del apoyo de HaShem, nuestro Dios.

En conmemoración de los días de ayuno mencionados en la Meguilá (דברי הצומות וזעקתן), observaremos el ayuno de Ester.

Vea aquí los horarios para su ciudad de residencia
¿QUIÉN ESTÁ EXENTO DE ESTE AYUNO?
√ Los niños menores de 13 años y las niñas menores de 12 años están exentos de este ayuno.
√ Las mujeres embarazadas y lactantes, durante los 24 meses luego del parto, no hacen este ayuno.
√ Una persona que se siente enferma, por ejemplo, alguien con fiebre o una persona que tenga una enfermedad crónica como la diabetes, no debe ayunar.
Uno no debe ayunar si debido a su edad o sus antecedentes médicos se considera de alto riesgo. Consulte con su médico si el ayuno es completamente seguro para usted.



TERUMA: ¿Somos avaros los judíos?

TRABAJO FORZADO
En la Parasha de esta semana, Terumá, comenzamos a leer sobre el Mishkán o Tabernáculo, es decir, el Templo que el pueblo de Israel construyó en el desierto. Dentro del Mishkán había ciertos artefactos sagrados (כלים) como el Arca del Pacto, donde estaban las dos tablas de la Ley; la Menorá, una Mesa especial (shulján hapanim), y el altar del incienso. Todos estos objetos se hicieron de oro puro. También había otros elementos y piezas del Tabernáculo que se hacían de plata o de cobre. Vigas de una madera especial, y cortinas confeccionadas con telas muy finas, etc.  La pregunta que surge es: ¿de dónde sacó Moshé estos metales preciosos y los demás materiales necesarios para construir el Mishkán?
Cuando los reyes de los pueblos paganos construían un templo, muchas veces dedicados a sí mismos, tenían que imponer impuestos o confiscar riquezas del pueblo para hacerlo. Y la mano de obra era forzada: esclavos, generalmente prisioneros de guerra, o forzando a cada familia del reino a enviar representantes a trabajar para la corona por meses o años.  Esto fue exactamente lo que sucedió en Egipto y lo que el pueblo judío experimentó por varias generaciones.   Sería de esperar entonces, que siguiendo este ejemplo, Moisés hubiera forzado al pueblo a pagar un alto impuesto y / o enviar mano de obra forzada para construir el tabernáculo. 
 
TRABAJO VOLUNTARIO 
Pero esto no fue lo que sucedió en el desierto. Moshé no tuvo que imponer impuestos. Los trabajadores judíos llegaron “voluntariamente”. Las maderas, las telas, y los metales preciosos, etc., fueron “donados” por el pueblo.

Moshé sólo tuvo que solicitar las donaciones, que fueron dadas literalmente: “de corazón”.  La Torá  (Shemot capítulo 25) dice que Moshé pidió estas donaciones al pueblo:  “Y habló HaShem a Moshé diciendo: Dile a los hijos de Israel que tomen/ donen  una ofrenda para Mí; tomaréis la donación de todo aquel cuyo corazón lo mueva a hacerlo”.
Y ¿cómo respondió el pueblo judío al llamado de Moshé? Esto lo vemos recién 10 capítulos más adelante. Ya que la Torá dedica ese número de capítulos para darnos un detalle minucioso de todo lo que se construyó en el Bet haMiqdash.  (Y también para contarnos el lamentable episodio del becerro de oro.  Pero ese es otro tema….)
En Shemot capítulo 35 la Torá dice que “los hijos de Israel, todos los hombres y todas las mujeres cuyo corazón los movía a donar algo para la construcción que HaShem pidio hacer a los hijos de Israel por medio de Moshé, que trajeron una ofrenda voluntaria.
 
 
LO CONTRARIO DE DEFICIT
Luego, la Torá da cuenta de algo extraordinario que ocurrió. Un evento probablemente único en los anales de la historia de la filantropía: No solamente que no faltó nada. Al final, ¡las donaciones sobraron! Lejos de declarar un déficit, se proclamó un “superávit”. Así dice el capítulo 36 de Shemot: 3. “Y ellos [el pueblo] seguían trayendo sus ofrendas voluntarias cada mañana. 4 Entonces  vinieron los hombres  que estaban a cargo del trabajo del santuario… 5 y le dijeron a Moshé: “El pueblo está trayendo más de lo que se necesita para la obra de construcción…” 6 Entonces Moshé dio la siguiente orden, que se proclamó por todo el campamento: “Ningún hombre ni mujer debe traer [más donaciones] para la obra del Tabernáculo . 7 Porque el material que hay es ya abundante, y es más que suficiente para hacer toda la obra.
 
“Superávit”–cuando hay más de lo que se precisa– es una palabra que no se suele usar, especialmente cuando se trata del balance de donaciones a organizaciones sin fines de lucro. Pero así fue: el pueblo de Israel fue tan generoso que hubo un exceso de donaciones. Hay un punto más que debemos tener en cuenta. ¿De dónde sacaron los esclavos judíos todos esos objetos de valor? La Torá nos cuenta que en los días previos a la salida de Egipto, los Yehudim “le reclamaron” a los egipcios que les pagasen su compensación por los años trabajados וַֽיִּשְׁאֲלוּ֙ מִמִּצְרַ֔יִם כְּלֵי־כֶ֛סֶף וּכְלֵ֥י זָהָ֖ב וּשְׂמָלֹֽת. Y así sucedió: los egipcios cedieron los judíos objetos de gran valor.  Lo interesante es que era la primera vez que los esclavos hebreos poseían joyas, telas finas, y otros elementos de valiosos. Y lo normal no es que uno se desprenda de algo de valor cuando lo tiene por primera vez…   La generosidad que demostró el pueblo judío es increíble, sin paralelos en la historia antigua (y quizás moderna también). Hay que destacar finalmente la honestidad de los líderes judíos, que declararon el superávit y no se quedaron con él, como normalmente lo hubiera hecho cualquier rey o gobernate  (sobre la honestidad de Moshé  ver  Perashat Pequdé ).  
 
 
BENEFICENCIA ANÓNIMA 
Más allá de la bondad que representa el donar en abundancia, el epítome del altruismo y la generosidad es el anonimato.  En el Mishkán nadie pretendía que su nombre fuese mencionado en una placa especial o algo así. El Mishkán era consagrado parea Bore Olam, el Creador, y las ofrendas eran totalmente anónimas.  
Esto me una historia real que presencié en Israel. Una forma de hacer Tesdaqá que considero admirable, ya que incluye estos tres elementos: la generosidad, el anonimato y el superávit. Un hombre generoso, llamémoslo Sr. Cohen,  viaja a Israel todos los años, entre otras cosas para dar Tsedaqá. Como sabemos, la manera MÁS ALTA de practicar Tsedaqá es ayudar a la gente pobre de Israel. El Sr. Cohen “separa” durante todo el año parte de sus ingresos para este generoso fin.  Una vez en Israel, el Sr. Cohen visita ciudades y barrios dónde hay pobres o Abrejim necesitados o gente sin muchos recursos.  Va al almacén del barrio (cada año trata de visitar un barrio diferente) y le pregunta al almacenero si le da crédito a sus clientes, lo cual es muy común en Israel.  El almacenero le muestra una libreta con las deudas de decenas de familias, por lo general con muchos hijos,  que tienen deudas significativas con el almacenero a cuenta de la comida que compran para sus hijos: pan, leche, azúcar, queso para untar, tomates y pepinos: la dieta básica de una familia de bajos recursos en Israel. El Sr. Cohen  le extiende al almacenero un cheque por el valor de la deuda y luego deja otros 5.000 Shequels a cuenta de los gastos de las familias más necesitadas.
 
La historia de la generosidad y el altruismo que comenzó en el Mishkán se repite permanentemente. Muy lejos del prejuicio antisemita de que los judíos somos avaros, las estadísticas demuestran que nuestros correligionarios superan en actos de filantropía a los miembros de otras religiones.
 

 Si no escuchamos más sobre estos actos de bondad, es porque los más importantes actos de filantropía se llevan a cabo, como en el Mishkán, anónimamente, sin interés de figurar.