SHELAJ LEJA: La generación langosta

El derrotismo psicológico de la generación del desierto también se pone de manifiesto en un detalle que por muchos años no había notado: los espías se veían chiquitos como insectos, pero ¿por qué no se describieron como hormigas, abejas o avispas, insectos que la Torá describe en otros contextos? ¿Por qué usar las “langostas” como metáfora?

Se me ocurrió que eligieron compararse con un insecto como la langosta porque las langostas no tienen aguijón, es decir: no pueden defenderse ni defender a su colonia. En cierta manera, y con mucha sofisticación, admitían su superioridad numérica —tengamos en cuenta que el efecto devastador de las langostas se produce cuando llegan en plagas de millones— pero fuera de su gran número, individualmente, las langostas son totalmente inofensivas y vulnerables.

Los hombres de la generación del desierto, diría el Dr. Freud, se veían a sí mismos como langostas porque se creían incapaces de defenderse ¡y, mucho menos, de triunfar!

Si queremos analizarlo más sofisticadamente todavía: según la cultura gastronómica de aquellos tiempos, las langostas eran comestibles (muchas especies son kosher), y quizás inconscientemente se estaban describiendo a sí mismos como “comida” para el enemigo.

Caleb y Yehoshua, por el otro lado, en un momento presentaron una visión opuesta cuando dijeron «Lajmenu hem»: los enemigos serán como pan para nosotros, en el sentido de la expresión en español argentino: “son pan comido”.




SHELAJ LEJA: De la generación del desierto a la generación de la victoria

EN EL DESIERTO

El pueblo judío estaba en el desierto, a pocos días de alcanzar la Tierra Prometida. Dios instruyó a Moshé que enviara a doce hombres, líderes de las tribus, a explorar el territorio de Israel y planificar la forma más eficaz de conquistarlo. Los espías regresaron de su misión y mostraron al pueblo los frutos de Canaán. Todos se deleitaron.
Pero lo que siguió fue inconcebible e inesperado: diez de los doce exploradores expresaron un pesimismo total sobre las posibilidades de conquistar la tierra de leche y miel: LO NUJAL. “¡No podremos conquistarla! Los habitantes son demasiado fuertes. Son gigantes. Nosotros somos pequeños e insignificantes, “como langostas”. ¡No vamos a lograrlo!”

Yehoshua y Caleb, dos de los exploradores, intentaron razonar con el pueblo y ofrecieron mas o menos los siguientes argumentos: “No somos una nación cualquiera. Somos el pueblo de Dios. ¿Acaso olvidaron quién nos sacó de Egipto hace apenas un año? ¿Recuerdan las diez plagas? ¿No se dan cuenta de que Dios nos guía y nos ayudará a conquistar la tierra? ¡No tengan miedo! ¡ALO NA’ALE! ¡Vamos a poder conquistarla!”

TISHA BEAB

La historia terminó mal. El pueblo lloró, gritó y protestó contra Moshé y Aarón. Yehoshua y Caleb intentaron calmarlos, pero la multitud se negó a escucharlos y estuvo a punto de apedrearlos. Dios tuvo que intervenir de manera directa para evitar una sublevación colectiva. Hubo víctimas. Dios castigó a esa generación de la peor manera posible, “karma”, iban a tener que deambular por el desierto —como ellos querían— hasta desaparecer y ser reemplazados por la próxima generación.

Durante años me pregunté qué motivó a los diez espías a ser tan pesimistas. La Torá, fiel a su estilo, deja este punto abierto a la interpretación. Leí mucho sobre este episodio. Al principio, no entendía cómo pudieron paralizarse por el pesimismo. Era ilógico. Y no solo porque HaShem estaba con ellos. Incluso desde un punto de vista práctico y pragmático, sin basarse en milagros, ¡tenían todas las de ganar! El ejército de Israel contaba con 600.000 soldados: ¡era enorme, incluso en términos actuales! En el libro de Yehoshua vemos que los pueblos de Canaan tenían 20, 30 o 50.000 habitantes, y que en realidad ellos temían a Israel.

Y si no luchaban para conquistar la tierra de Israel, ¿cuál era el plan B? ¿Volver a Egipto? ¿Quedarse en el desierto?

La idea de no hacer nada era suicida.

En los últimos años, me convencí de que el problema no era ideológico ni militar, sino psicológico: los espías eran parte de la GENERACIÓN DEL DESIERTO, y la mayoría de ellos –como lo demuestra la proporción de 10 de los 12 exploradores– sufrían de esa mentalidad de esclavos y complejo de inferioridad. El miedo y el pánico a enfrentar a otra persona —algo que habían estado programados a NO hacer—se apoderó de ellos y los paralizó.  Durante los 210 años que fuimos esclavos en Egipto nuestra mentalidad cambió. La generación del desierto creció con la convicción de que no podían — ni debían– defenderse. Y no lo pudieron superar.

CAMBIO GENERACIONAL

Hasta 1948, los judíos vivimos en el cautiverio, –GALUT o Diáspora–que duró ¡1900 años! En el exilio fuimos sometidos a todo tipo de persecución, abuso y sometimiento. Vivíamos de prestado. Teníamos que pedir disculpas por existir. Tratábamos de pasar desapercibidos para sobrevivir. Estaba prohibido llamar la atención. Nos acostumbramos a no molestar a nadie. No teníamos derechos ni se nos ocurría demandarlos. Esa mentalidad de 2000 años de exilio se hizo parte de nuestro carácter, y algunos aún no lo han superado. Fuera de Israel, y hasta en Israel, muchos siguen sufriendo de esta mentalidad derrotista, o de complejos de inferioridad que nos hace ver al enemigo siempre como más fuerte. O al otro como mejor. O más justo que nosotros.

Estos últimos días, como todos ustedes, estoy pegado a las noticias de Israel. Y, entre otras cosas, escuché a algunos analistas explicando por qué Israel no atacó a Irán hace 20 o 30 años atrás, cuando era mucho más fácil hacerlo y menos peligroso. La respuesta que escuché una y otra vez es la misma: miedo. Miedo porque, a pesar de tener un ejército tan fuerte, nos veíamos como langostas. O miedo de que algo saliera mal. Miedo de la reacción de Irán, y especialmente miedo de la reacción del mundo: ¿qué van a decir? Ese miedo paralizaba. Ese miedo era suicida.

TRAUMA TRANSFORMADOR

Creo que el 7 de octubre fue, para muchos judíos, un trauma transformador. Comprendimos, a la fuerza, que si no nos defendemos nosotros mismos, nadie lo va a hacer por nosotros.
 El primer ministro Netanyahu también se transformó. Se despertó. O se hizo mucho más valiente. Y demostró que había superado el miedo galútico. Israel invadió Gaza, algo que durante veinte años tuvo mucho miedo de hacer. Invadir Gaza, para mí, fue el punto de inflexión. A partir de allí y bajo el liderazgo de Netanyahu, Israel por primera vez en su historia no tuvo miedo de la demonización que siempre se le hizo intencionalmente en los medios de comunicación: acusándolo falsamente de matar niños palestinos, de genocidio deliberado, de atacar hospitales, etc. En el pasado, el miedo a la demonización pública mundial, nos paralizó. Nos hacía retirarnos rendidos de guerras que habíamos ganado . Hamás contaba con nuestro terror al “qué dirá el resto del mundo”.

DE GAZA A IRAN, PASANDO POR LIBANO

Por primera vez en muchos años, a Israel se paralizó por temor a la opinión del mundo. Nos dimos cuenta de que igual, no la íbamos a cambiar. Nos dimos cuenta de que las manifestaciones contra Israel comenzaron ¡el 8 de octubre! ¡Mientras estábamos sangrando, y mucho antes de que saliéramos a defendernos! La masacre del 7 de octubre nos trasformó. El futuro de nuestros hijos nos importó más que la crítica internacional. E invadimos Gaza. Nos atrevimos a resistir la crítica de literalmente TODAS las naciones de la tierra. ¡Fueron días mentalmente épicos! Luego, Netanyahu también se atrevió a actuar con una JUTZPA enrome y realizar un acto de insubordinación sin precedentes: desobedecer una orden directa de Estados Unidos, cuando Biden le dijo “DON’T” y le prohibieron avanzar sobre Rafiaj, amenazando de que no proveerían más armas.  Netanyahu se transformó en un león que no se deja intimidar. Y para la sorpresa del mundo, cargó hacia adelante. Y así lo hicieron nuestros soldados, contagiados con una bravura sin igual.

Después llegó la deliberación sobre atacar a Hezbollah. Los líderes de la generación del desierto —los políticos, periodistas y ex generales que aparecen a diario en los canales 11, 12 y 13 todos decían: «LO NUJAL», “no vamos a poder”— seguían advirtiendo que no había que atacar a Hezbollah, que iban a haber decenas de miles de muertos.

Y entonces Netanyahu le dio la orden al Mosad para llevar a cabo la operación BEEPERS, la misión de inteligencia más audaz de la historia.

Luego continuamos con Siria, donde Israel destruyó de manera preventiva toda la maquinaria militar y hasta conquistó territorio y declaró que no lo piensa devolver.

El 7 de octubre se dio el cambio generacional.
 Pasamos de ser la generación del desierto —Dor haMidbar— a convertirnos en la generación de la victoria —Dor haNitsajón. La generación que perdió el miedo. Que peleó, conquistó y defendió la tierra de Israel.

Estos son días históricos por los acontecimientos que vivimos —la eliminación de la amenaza nuclear de Irán—. Y son tiempos bíblicos porque nos transformamos en la generación de Yehoshua y Caleb.

EL REGRESO DE YEHOSHUA

Esa nueva generación, muy pronto, después de la guerra, reemplazará a la generación del desierto también en el ámbito político.

Y viviremos en un Estado de Israel más seguro, menos apologético, menos acomplejado y más orgulloso de su identidad judía.

Hoy, con la fe y la valentía de Yehoshua y Caleb, podemos hacer realidad sus palabras, cuando dijeron:

“…a toda la congregación de los hijos de Israel: ‘La tierra que recorrimos para explorarla es muy, muy buena. Si Dios lo quiere, nos llevará a esta tierra y nos la entregará en nuestras manos: es una tierra que fluye leche y miel. No se rebelen contra Dios y no teman a los pueblos de la tierra, porque serán pan [comido] para nosotros… Dios está con nosotros.

¡No tengan miedo!’”
(Bamidbar 14:8-10)

 

וַיֹּאמְרוּ אֶל כָּל עֲדַת בְּנֵי יִשְׂרָאֵל לֵאמֹר
 הָאָרֶץ אֲשֶׁר עָבַרְנוּ בָהּ לָתוּר אֹתָהּ טוֹבָה הָאָרֶץ מְאֹד מְאֹד
אִם חָפֵץ בָּנוּ ה׳ וְהֵבִיא אֹתָנוּ אֶל הָאָרֶץ הַזֹּאת וּנְתָנָהּ לָנוּ
 אֶרֶץ אֲשֶׁר הִוא זָבַת חָלָב וּדְבָשׁ
אַךְ בַּה׳ אַל תִּמְרֹדוּ וְאַתֶּם אַל תִּירְאוּ אֶת עַם הָאָרֶץ 
כִּי לַחְמֵנוּ הֵם סָר צִלָּם מֵעֲלֵיהֶם 
וַה׳ אִתָּנוּ אַל תִּירָאֻם




RESUMEN DE PARASHAT SHELAJ LEJA

EL PLAN 

Siguiendo la instrucción Divina,  Moisés envía espías a una misión de reconocimiento en la tierra de Canaán en preparación a la conquista de esa tierra por parte de los israelitas. Un miembro de cada tribu, con la excepción de la tribu de Leví, fue elegido para esta tarea. Moisés instruyó a los exploradores para que trajeran un reporte militar sobre la naturaleza de los habitantes de Canaan, sus fortalezas y sus debilidades para definir una estrategia de ataque. También les ordenó que trajeran muestras de los productos de la tierra.

EL REPORTE

Los exploradores están en la tierra prometida por 40 días y al acabar regresan al campamento de Israel con muestras de los frutos de Canaán. Y también con el informe de militar. “La tierra mana leche y miel” dijeron,  pero luego, quizás por miedo a luchar,  comenzaron a exagerar la fortaleza de la población, que los hombres eran gigantescos y salvajes. También dijeron que “las ciudades estaban fortificadas hasta el cielo y que era imposible conquistarlas”. Solamente dos de los exploradores, Caleb y Yehoshua, disintieron y dijeron que la tierra era magnífica y que no había razón para preocuparse por sus habitantes, ya que Dios iba a traer la victoria a los israelitas en la batalla. El pueblo judío se dejo convencer por los espías pesimistas y pasaron la noche llorando y expresando su deseo de regresar a Egipto antes que ser asesinaos en la batalla por los cananeos. Para peor, quieren matar a Yehoshua y Caleb. Dios, finalmente interviene haciendo aparecer Su Gloria sobre el Tabernáculo. 

LAS CONSECUENCIAS

Dios le informa a Moshé Su decisión de eliminar inmediatamente a los israelitas debido a su inestable falta de fe en Dios. Moisés invoca con éxito la misericordia de Dios y señala que esta ejecución en masa provocaría una profanación del nombre de Dios.  Dios aceptó no eliminar de inmediato a los israelitas, pero determinó que esa generación no entraría en la Tierra de Israel y los instruye a cambiar de rumbo y regresar al desierto. Los israelitas deberán vagar por el desierto durante cuarenta años. Durante ese tiempo, todas las personas mayores de veinte años, con la excepción de Josué y Caleb, perecerían. Y la próxima generación entraría en la Tierra Prometida. Los diez exploradores que trajeron el desalentador informe mueren. Cuando los judíos son informados acerca de la decisión Divina se lamentan, se entristecen y un grupo de personas decide ir por su cuenta a conquistar la Tierra de Israel, sin que Dios así lo haya indicado.  Este grupo es abatido por los amalequitas y los cananeos.

LEYES DE LOS SACRIFICIOS

A los judíos se les dice que al entrar en Israel, una persona que se comprometa a traer un sacrificio también debe traer un acompañamiento que consista en una libación de vino y una ofrenda de harina mezclada con aceite de oliva, y se detallan las cantidades de vino, harina y aceite que se deben traer con varias especies de ganado.

JALA Y DEMAS

La mitzvá de Jalá está contenida en esta sección: cuando uno amasa, se debe tomar una porción y dársela al sacerdote (Cohen). Si el Sanhedrín (corte suprema rabínica) permite erróneamente un acto de idolatría, y la comunidad actúa con este permiso, el Sanhedrín debe traer una ofrenda especial por ese pecado, detallada en esta sección. Aprendemos las reglas con respecto a un individuo que es culpable de una práctica idolátrica, ya sea sin darse cuenta o intencionalmente. Un hombre es encontrado profanando el Shabat y es ejecutado. 

TZITZIT

La última parte de la Parashá de esta semana trata sobre el mandamiento de poner tzitzit (flecos) en las prendas de cuatro puntas. Al mirar los flecos recordamos todos los mandamientos y nos abstenemos de seguir las tentaciones del corazón.




SHELAJ LEJA: El miedo a la libertad


LA MISIÓN

Los hijos de Israel están en el desierto, a pocas semanas de llegar a la Tierra Prometida. Para asegurar el éxito de su expedición militar, Moshé envía a 12 hombres como espías en una misión de inteligencia. Estos hombres, que eran los líderes de las tribus, tenían que identificar las fortalezas y las debilidades de las personas que vivían allí y a las que pronto tendrían que enfrentar. La información que traerían con ellos sería crucial para el éxito militar.

Después de cuarenta días explorando la tierra de sur a norte, y de este a oeste, los espías finalmente regresan al campamento.

La información debía ser transmitida solo a Moshé, que era el comandante en jefe del ejército de Israel. Pero ocurrió algo inesperado: cuando la gente se enteró del regreso de los espías, a los que estaban esperando ansiosamente, rodearon a los espías y se quedaron allí a escuchar su reporte.

Sin pensar en las consecuencias de este pequeño cambio de planes, los espías, en lugar de informar privadamente a Moshé —y naturalmente motivados por la tentación de ser escuchados por cientos de miles de personas— presentaron su informe en público, lo que inició una cadena de eventos trágicos que nadie pudo anticipar.

EL INFORME DE INTELIGENCIA

Al principio, los espías elogiaron la tierra y hasta mostraron con orgullo las enormes frutas del lugar, que todos vieron con asombro. Pero luego, el discurso cambió. La mayoría de los espías, diez de los doce, comenzaron a verbalizar sus dudas sobre la posibilidad de proceder con el plan de conquistar la tierra de Canaán.

La larga lista de dudas incluye lo siguiente:

«Los hombres contra los que tendremos que luchar son gigantes… nos veíamos a nosotros mismos como langostas, y así nos veían».

Cuando uno está poseído por el miedo, ve, ¡necesita ver!, la realidad a través de lentes negativos, los lentes de lo imposible. Es decir: la óptica que, lejos de disipar el miedo, lo justifica. No mencionaron que ellos eran mucho más numerosos que sus enemigos. Y en lugar de enfatizar esta ventaja, se describieron a sí mismos como subhumanos (insectos) y al enemigo como superhumanos (gigantes).

LANGOSTAS

Este derrotismo psicológico también se pone de manifiesto en un detalle que yo nunca antes había notado: si te ves pequeño como un insecto, ¿por qué no te describes como una hormiga, una abeja o una avispa (la famosa Tzir‘a que la Torá otras veces menciona)? ¿Por qué usar a la “langosta” o el “saltamontes” como metáfora? Me parece que eligieron compararse con un insecto como la langosta porque «no tiene aguijón”, es decir: no puede defenderse ni defender su colonia. En cierta manera, y con mucha sofisticación, admitían su superioridad numérica, ya que las langostas vienen en plagas de millones. Pero fuera de su gran número, se veían a sí mismos incapaces de defenderse y, mucho menos, de triunfar. Si queremos analizarlo más sofisticadamente todavía: según la cultura gastronómica de aquellos tiempos, las langostas eran comestibles (muchas especies son kosher) y quizás inconscientemente se estaban describiendo a sí mismos como “comida» para el enemigo.

AL-QAEDA Y AMALEQ

Los israelitas no conocían a los enemigos con los que se iban a enfrentar, con excepción de uno de ellos: Amalek, que si bien fue derrotado en una guerra anterior, creó y dejó un trauma y un miedo psicológico en el pueblo judío, ya que fueron los primeros en atacar a Israel, no de frente sino por la retaguardia: Amalek atacó a las mujeres, los niños y los ancianos. Amalek no mostró misericordia ni se inmutó de que Israel es el pueblo protegido de Dios. Los espías mencionaron a Amalek porque proyectaban sus propios miedos hacia un enemigo que no duda en infligir dolor y muerte y que practica el terrorismo más que la guerra. Mencionar a Amalek aterroriza. Sería como mencionar a ISIS o Al Qaeda a las víctimas del terror en Medio Oriente.

LA TIERRA QUE TRAGA

También mencionaron a la tierra de Israel. Primero positivamente: la leche —producto de la ganadería— y la miel, el sirope de los dátiles —producto de la agricultura. Pero inmediatamente después, la narrativa cambió. Y las palabras que los espías utilizan para describir a Israel son: «una tierra que se traga a sus habitantes». ¿Qué estaban tratando de decir con esta descripción totalmente falsa de la topografía de Israel? Creo que el mensaje subliminal de esta demonización geográfica era el siguiente: incluso si, en el mejor de los casos, conseguimos derrotar a los pueblos antiguos, la tierra ¡no vale la pena!, ya que «se traga a sus habitantes». Los espías pintaron una imagen irreal, horrorífica y falsa de Israel, asemejándola a una región volcánica y seca, no apta para la agricultura y propensa a la actividad sísmica. En otras palabras, y este es el mensaje fundamental de los espías: ¡Israel, como tierra, es peor que el desierto en el que vivimos ahora… así que es mejor que nos quedemos aquí!

LA REACCIÓN

Al escuchar este informe, las cosas se salieron completamente de control: la gente se puso a llorar, a gritar y a protestar. De nada sirvió que Yehoshua y Caleb trataran de hacerlos entrar en razón. La turba quería matarlos. Dios tuvo que intervenir directamente para evitar la sublevación. Hubo víctimas —los 10 espías y muchos más. Dios los castigó de la peor manera posible. Si no querían ir a la Tierra Prometida, aquí se quedarán hasta morir. Tendrán que quedarse en el desierto hasta que haya un cambio generacional.

Fue una noche tan trágica que la recordamos en luto todos los años en el 9 del mes de Ab.

¿PERO POR QUÉ?

Confieso que durante muchos años adopté la opinión de los comentaristas que responsabilizan a los 10 espías y los ven como instigadores políticos, con sus propias agendas personales: no “querían” conquistar Israel y preferían volver a Egipto y ser recibidos allí como héroes, etc.

Este año, estoy ensayando un enfoque diferente. Quizás los espías fueron víctimas de su propio pánico. Un miedo incontrolable que se apoderó de ellos incluso antes de que la operación de espionaje hubiese comenzado. Quizás cuando dieron su informe no tuvieron la intención de desalentar al pueblo y simplemente se estaban «desahogando» de sus miedos personales, pero en el escenario incorrecto: frente a todos los demás.

ESCAPE A LA LIBERTAD

Lo que me llevó a pensar de esta manera es haber releído recientemente el libro de Erich Fromm, Escape from Freedom (o en español con el título “El miedo a la libertad”, que irónicamente capta mejor la idea que estoy tratando de expresar).

Los espías eran “líderes de Israel”, pero no podemos olvidar ni por un segundo que hasta hace un par de años eran “esclavos”: habían nacido y crecido en un sistema de abuso físico y mental. Habían sido entrenados por sus amos por generaciones a no defenderse: a no luchar por sus derechos o por sus sueños. Fueron programados para “no soñar” con un futuro mejor. Para reprimir cualquier deseo de libertad.

Probablemente, debido a este «trastorno de personalidad», los espías verbalizaron su pánico, actuando con el instinto más importante de un esclavo: la supervivencia, que incluye «no asumir ningún riesgo innecesario».

Siguiendo las ideas de Erich Fromm, los esclavos judíos no pudieron ejercer completamente su libertad, que incluye la responsabilidad de luchar y arriesgar la vida por ella. Sin darse cuenta, estaban aterrorizados de la libertad e irónicamente, hicieron lo posible para no conseguirla. Quizás en un lapsus freudiano se describieron a sí mismos como «saltamontes» y no como «hormigas» porque estaban eligiendo inconscientemente “huir”, “volar” en lugar de “luchar con el aguijón hasta la muerte».

Como sudamericano, puedo escuchar los ecos subconscientes de esta situación mental en los himnos de Argentina o de Uruguay: “Libertad o con gloria morir”. Estas palabras quizás no expresan lo que sentían los libertadores del siglo XIX, sino las arengas formuladas para convencer a los subyugados de que debían asumir con valentía el precio de la libertad. Y estar dispuestos a correr el riesgo de «morir con gloria” en el campo de batalla. Algo que la generación del desierto no supo conseguir. El miedo a la libertad, como afirma Fromm, los llevó a la autodestrucción.

Creo que si en lugar de haber presentado su informe al pueblo, los espías hubieran hablado primero con Moisés, él podría haberlos disuadido. Les habría transmitido con calma la Emuná, la certeza de que Dios estaba con ellos, y les hubiera demostrado que todo lo que el Todopoderoso les había prometido lo había cumplido. Quizás si hubieran hablado primero con Moshé, como indicaba el plan original, esta tragedia se hubiera evitado. Pero trágicamente, una vez que verbalizaron sus miedos en público, las cosas se salieron completamente de control, porque el pánico es contagioso y el miedo hizo que toda una generación olvidara su fe.


 




RESUMEN DE LA PARASHA BEHA’ALOTEJA

Primera Aliá:  Aharon recibe instrucciones de encender la Menorá, el candelabro de 7 brazos que iluminaba el interior del Tabernáculo, y se repasa la construcción y la función de la misma. La Menorá estaba hecha de una sola pieza, fundida de oro puro. Todas las velas de la Menorá se inclinarían hacia la vela del medio, mientras que la vela del medio se inclinaría hacia el lugar central mas sagrado, o Kodesh haKodashim.

Segunda Aliá: A Moshé se le ordenó preparar a los Leviyim (levitas) para el servicio religioso del Tabernáculo, el templo construido en el desierto.  Los Leviyim son instalados en su servicio que duraba desde los 25 hasta los 50 años.

Tercera Aliá: El pueblo de Israel mantiene su segundo Pésaj desde que salió de Egipto. Las leyes de Pésaj Shení – el segundo Pésaj (un mes después de Pésaj) se establece para aquellos que no pudieron traer el sacrificio de Pésaj en el momento apropiado. Nuestros sabios dicen que las personas que estaban impuras en ese momento eran las que habian cargado el sarcófago de Yosef.  Yosef les había hecho prometer a sus familiares que lo enterraran en la tierra de Israel. Cuando estas personas acudieron a Moshe para preguntarle qué hacer, Moshé no sabía que contestar. Moshe tuvo que pedirle instrucciones a Hashem, porque todo lo que Moshé hizo o dijo fue a través de la comunicación directa con Dios

Cuarta Aliá: Esta Aliá  relata el comienzo de la tan esperada travesía hacia la tierra prometida. El Tabernáculo o Mihskán estaba ya terminado  y ya se había delgado todas las tareas relacionadas al mismo a los Leviyim y a los Cohanim. Ahora, finalmente ¡era el momento de partir! ¡Antes de eso, los Yehudim necesitaban algún tipo de referencia (un GPS!) para saber cuándo partir y hacia donde ir. Recordemos que eran aproximadamente tres millones de personas.   HaShem les ordena que elaboren trompetas de plata para avisar a todo el campamento cuándo tenían que partir.  Además, la nube que se posaba sobre el Tabernáculo en todo momento se elevaría repentinamente y se movería en la dirección en la que tenían que ir.

Quinta Aliá: La nube del Mishkán se levanta el 20 de Iyar y así comienza la travesía que debía haber llevado meses y término llevando 40 años. La Aliá también nos habla de Yitró que se había unido a nosotros antes de la entrega de la Tora y ahora, un año y medio después, decide regresar a su tierra en Midyán.  Finalmente, la Torá nos cuenta que el Aron ha’Edut , el Arca del Pacto, siempre viajaría delante de todos. Eso es muy interesante porque indica que  principio, el Pueblo de Israel debe encaminarse siguiendo el Aron, es decir, la Torá. 

Sexta Aliá: El famoso versículo  «Vayhi Binso’a haAron» que  cantamos antes de sacar la Tora es lo que da comienzo a esta Aliya que describe las quejas del pueblo ante las condiciones de vida en el desierto. La Torá describe el «man» y lo hace para dejar en claro que tenían comida suficiente aunque estaban en pleno desierto y así dejar en claro que los que se quejaban no lo hacían por una necesidad real. Moshé expresa su gran frustración por el comportamiento de la gente. Dios, sin embargo,  promete esta vez satisfacer sus deseos y envía un contingente de «selav»,  codornices, para que erl pueblo coma carne. Moshé recibe instrucciones de nombrar un tribunal o Sanhedrín para ayudarlo a gobernar y enseñar la Torá a la nación.  Moshé, el profeta más grande de todos los tiempos, no puede liderar solo a todo un pueblo. El mensaje de la Torá es que siempre se debe tratar de liderar junto a otras personas capacitadas.

Séptima Aliá: Las codornices descienden sobre el campamento en una gran cantidad, por lo que la carne alcanzó y sobró. Por supuesto que este comportamiento obsesivo con la comida, tal desesperación por la carne cuando tenían el «man», no era apropiado para el Pueblo de Dios. E inmediatamente después de comer en exceso enormes cantidades de carne, muchos mueren.

Aharón y Miriam hablan acerca de Moshé en forma negativa (Lashon Hara) diciendo que Moshé estaba casado con Tzipporá pero estaba tan ocupado ocupándose de su misión con el pueblo que nunca estaba en su casa.  Aharón y Miriam también pensaron que no era correcto que solamente Moshé tuviera acceso a la comunicación con Dios o profecía, ya que ¡ellos también eran profetas y aparte tenían una vida normal con sus familias! HaShem responde que no pueden compararse con Moshé. Moshé era un profeta «de tiempo completo» que estaba en comunicación directa con Dios las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana. No era posible que tuviera una vida familiar normal. Por supuesto, Moshe fue la única excepción en toda la historia que estuvo exento de tener una familia. Y aún así, ¡estaba casado e incluso tenía dos hijos! Miriam es castigada con una especie de lepra por hablar contra Moshé, pero Moshé intercede por ella y se cura.

By Rab Jacob Bitton




BEHAALOTEJA: ¿Quién era Moisés?

וְהָאִ֥ישׁ מֹשֶׁ֖ה עָנָ֣ו מְאֹ֑ד מִכֹּל֙ הָֽאָדָ֔ם אֲשֶׁ֖ר עַל־פְּנֵ֥י הָאֲדָמָֽה

¿DE QUÉ ESTÁN HECHOS LOS HÉROES JUDIOS?

Los pueblos de la antigüedad no exaltaban las virtudes morales de su heroes, como la integridad personal o la humildad. Las civilizaciones antiguas admiraban el poder físico de sus líderes, como en el caso de Hércules, o su ingenio militar, como Alejandro Magno, o su astucia para engañar al enemigo, como Hermes. La humildad nunca fue vista como una virtud por los paganos. Por el contrario, la humildad se asociaba con la debilidad. La Torá, sin embargo, no enfatiza la fuerza militar o el poder físico nuestros  líderes: el buen líder judío —como el rey David, por ejemplo— es aquel atribuye la victoria en el campo de batalla, en última instancia, a Dios.

EL GENERAL MOSHÉ

Esta es la razón por la cual muy pocas personas recuerdan que Moshé fue un poderoso líder militar y que derrotó a sus multiples enemigos:

Moshé enfrentó al Faraón, el hombre más poderoso del mundo en ese momento y llevó de la esclavitud a la libertad a tres millones de personas.

Moshé también lideró y triunfó en las gloriosas batallas contra Sijón y ‘Og en trans-jordania.

Mientras que otros pueblos y culturas harían culto a Moshé por su proezas militares, lo que la Torá destaca no de él no son su victorias militares ni su habilidad política, sino su carácter y su personalidad. Particularmente, su humildad. ¿Qué es la humildad de un líder judío? ¿Y por qué es tan importante?

TORÁ Y POLÍTICA

Un líder puede tener dos tipos de objetivos: sus aspiraciones públicas y sus objetivos personales. Las aspiraciones públicas consisten en lo que el líder quiere hacer por el bien de su comunidad, su pueblo o su nación. Las aspiraciones personales consisten en lo que el líder quiere hacer para su beneficio personal: su riqueza, su imagen y su prestigio. A veces estas dos dimensiones coexisten armoniosamente. Y otras veces, estas dimensiones se vuelven inversamente proporcionales. En este último caso, cuando el principal objetivo de un líder político es su beneficio personal, el líder estará dispuesto a sacrificar el bien de su comunidad o su país para alcanzar sus objetivos personales. Hay muchos ejemplos de este tipo de liderazgo: ayer , hoy y mañana. Lo que no hay es muchos ejemplos de situaciones inversas, es decir: cuando un líder está dispuesto a sacrificar sus aspiraciones personales, su honor, sus bienes y hasta su dignidad personal por el bien de su pueblo.

Es por eso que Moshé era un líder excepcional.   

Veamos ahora algunos ejemplos del liderazgo de Moshé Rabbenu para descubrir este aspecto de su vida.  

EL BECERRO DE ORO

Moshé reacciona con indignación cuando desciende del monte Sinaí y ve al pueblo judío adorando al becerro de oro. Habían reemplazado a Dios con un ídolo egipcio y lo estaban adorando. La ira de Moshé en ese momento fue tan severa que rompió las Tablas.

LA GENTE SE QUEJA

En la Parashá de esta semana, beha’alotekha, cuando el pueblo se queja diciendo con insolencia que “solo tenían el maná para comer en el desierto” y comienzan a decir en voz alta que extrañan lo que comían en Egipto, Moshé también se ofende  (ובעיני משה רע). Recordemos que esas quejas de ingratitud estaban dirigidas hacia Dios, y no hacia la persona de Moshé …

MÁS QUEJAS

En el desierto, el pueblo nuevamente se quejó y manifestó su profunda falta de apreciación hacia Dios«¿Por qué Dios nos sacó de Egipto y nos trajo a este desierto? ¿Para hacernos morir de sed y hambre?” Moshé se ofendió y llamó al pueblo de Israel “rebeldes” (שמעו נא המורים).

En estos tres casos en los que Moshé reacciona con enojo y se ofende hay algo en común: las quejas no están dirigidas hacia Moshé; el pueblo se estaba comportando con desagradecimiento hacia Dios.

Ahora que vemos que Moshé es capaz de reaccionar y ofenderse en estas situaciones veamos otro tipo de casos que normalmente hubieran merecido una reacción por lo menos similar, si no mayor, de parte de Moshé.

COMPETENCIA

En la Parashá de esta semana, dos individuos, Eldad y Medad, estaban profetizando en el campamento de Israel. «Profetizar» era una prerrogativa exclusiva de Moshé, hasta ese entonces. Este aparente desafío al liderazgo espiritual de Moshé, una afrenta personal,  fue notado por Yehoshua, quien inmediatamente informa a Moshé y le propone neutralizar a estos dos hombres que le hacían la competencia» a Moshé. ¿Cuál fue la respuesta de Moshé a Yehoshua? (Bamidbar 11:29): «Y Moisés respondió (a Yehoshua): ¿Acaso estás celoso por mí? [yo no me ofendo. Es más:] ¡Ojalá todo el pueblo de Dios se volviera profeta!

OFENSAS PERSONALES

En otro episodio, también en nuestra Parashá (Bamidbar 12: 1-2), «Miriam y Aharón hablan en contra de Moshé…». En esta ocasión, nuevamente, Moshé no se enoja, no se ofende, no reacciona. No hay celos ni reproches ni contraataques. Moshé lo deja pasar y permanece en silencio.

¿Y POR QUE?

Moshé tiene un mecanismo de defensa emocional selectivo. Muy distinto, opuesto, al que tenemos los seres humanos normales. Moshé se «ofende» y reacciona, y no lo deja pasar cuando se trata de defender el honor Divino. Moshé se preocupa apasionadamente por la causa y el honor de Dios.  SU MAYOR AMBICIÓN Y DESEO ES QUE EL PUEBLO DE ISRAEL SE COMPORTE COMO EL PUEBLO DE DIOS. Y esa aspiración de Moshé, se transformó en la «única» que merece ser defendida.

Por eso, cuando se trata de temas personales, que afectan su propio honor, Moshé no se molesta ni se ofende, ni actúa con arrogancia,  PARA MOSHÉ LAS ASPIRACIONES PERSONALES SON UNA DISTRACCION DE LAS ASPIRACIONES QUE TIENE COMO LIDER: EL BIEN DE SU PUEBLO!  

La “Humildad” de un líder judío se manifiesta cuando ese líder  se despreocupa por su ego y sus aspiraciones personales.    

Por eso la Torá dice en la Parashá de esta semana acerca de Moshé : 

Y Moshé, el líder [del pueblo judío], era extremadamente humilde, más [humilde] que cualquier otro ser humano [que habita] en la faz de la tierra  

Bamidbar 12:3




Ribbi Eliyahu de Luna Montalto (1567-1616), médico del Rey de Francia

DE PORTUGAL A PISA

Eliyahu de Luna Montalto nació alrededor del año 1567 en la ciudad de Castelo Branco, en el Reino de Portugal. Fue bautizado oficialmente el 6 de octubre de 1567 como Felipe Rodrigues de Castelo Branco. Era hijo de Antonio y Catarina Aires, que eran anusim , judíos forzados a convertirse al cristianismo.
Estudió medicina en la Universidad de Salamanca y, más tarde, en la Universidad de Coímbra, en Portugal. Se estableció como médico en Lisboa, donde se casó con Jerónima de Fonseca, hija de una familia de médicos. El padre de Jerónima, Manuel de Fonseca, había sido forzado a convertirse al cristianismo en Portugal en 1497.
A fines del siglo XVI, el Dr. Montalto se trasladó a Italia. Primero se instaló en Livorno. Desde 1593, gracias al edicto de Ferdinando I de Medici, Livorno ofrecía residencia y libertad profesional a judíos y conversos provenientes de España y Portugal, sin cuestionamientos acerca de su pasado religioso. Allí, Montalto comenzó a ejercer la medicina profesionalmente, y su reputación creció tanto entre cristianos como entre judíos. Poco a poco, y a medida que se reconectaba con sus raíces judías, fue acercándose cada vez más a una vida de observancia religiosa. Su nombre original, Felipe (que significa “amante de los caballos”), lo cambió por Philotheo, que significa “amante de Dios”.

En 1606 publicó su primer tratado médico: Optica intra philosophiae et medicinae aream, una obra científica sobre los procesos visuales en la que combinaba observaciones médicas con referencias filosóficas y bíblicas. Por ejemplo: desarrolló una teoría innovadora sobre la visión, afirmando que esta se genera en el cerebro —y no en los ojos—, basándose en una lectura literal del versículo de Éxodo 20:18: “Todo el pueblo veía las voces”.
Durante ese mismo período enseñó medicina en la Universidad de Pisa, donde fue considerado como candidato para ocupar la cátedra de Girolamo Mercuriali, decano de la facultad, tras su fallecimiento en 1606. Sin embargo, a pesar de su preparación y prestigio, su nombramiento no se concretó.

EN EL GUETO DE VENECIA

En 1607, Montalto tomó la decisión más crítica de sus vida: abandonó Pisa y se trasladó al Gueto de Venecia, donde renunció a su identidad cristiana y comenzó a practicar abiertamente el judaísmo. Allí fue acogido por la comunidad judía, que contaba con unos 6.000 miembros que sufrían la pobreza y necesitaban desesperadamente la asistencia de un ben médico. En Venecia adoptó el nombre hebreo Eliyahu, y su esposa, Jerónima, asumió el nombre hebreo Rajel. A partir de entonces, vivió como judío practicante durante toda su vida. Su primer maestro fue Daniel Franco, quien eventualmente fue quemado en la hoguera en un auto de fe por su fe judía al regresar a Portugal.
Durante su residencia en Venecia, Montalto se dedicó al estudio de la Halajá (ley judía) y también a la filosofía judía, sin dejar de ejercer la medicina. Participó activamente en la vida del gueto, mantuvo relaciones con rabinos e intelectuales, y redactó sus principales escritos en defensa del judaísmo. Según diversas fuentes, formó parte del liderazgo de la comunidad y escribió extensamente tanto sobre temas médicos como religiosos. En su tumba se lo denomina “Rab” (rabino), lo que permite suponer que en algún momento recibió formalmente ese título.
En 1612 representó a la comunidad judía en un debate público en Padua frente a un fraile dominico. El encuentro terminó con la sorpresiva retirada del fraile y consolidó la reputación de Montalto como polemista y defensor del judaísmo. Su alto nivel cultural y profundo conocimiento del cristianismo le permitieron debatir con los no judíos en condiciones de igualdad y con argumentos sólidos.

 

MÉDICO DE LA CORTE EN PARÍS

Años antes, en 1605, Montalto había pasado por París en su camino de regreso desde los Países Bajos. Allí fue convocado por la corte para tratar a Leonora Galigai, dama de compañía y amiga de infancia de María de Médici, esposa del rey Enrique IV. Galigai padecía un cuadro diagnosticado entonces como bulbus hystericus , un trastorno psicosomático. Las enfermedades mentales en esa época solían ser tratadas por religiosos cristianos mediante exorcismos, ya que se creía que la persona afectada estaba “poseída” por un espíritu maligno. El Rab Montalto ordenó que los prelados cesaran con sus exorcismo y procedió a tratar a la paciente con un propio enfoque médico. Le prescribió a Galigai un tratamiento basado en dieta, aire fresco, caminatas, ejercicios y abstinencia durante seis semanas. Según los expertos George M. Weisz y Donatella Lippi este método podría considerarse hoy como una forma temprana de psicoterapia . Con el tiempo, la paciente mejoró significativamente, y la reputación del Dr. Montalto creció aún más. Se difundió su fama y aumentó la expectativa de que fuese designado como médico oficial de la corte parisina.
Sin embargo, el rey Enrique IV se opuso férreamente a su nombramiento formal debido a que Montalto era judío. Aunque lo respetaban por su saber y sus logros, no le permitió permanecer en la corte. Tras el asesinato de Enrique IV en 1610, la reina María de Médici —ahora regente del joven Luis XIII— volvió a convocarlo a París. En una carta fechada el 6 de mayo de 1611, Montalto expresó claramente las condiciones para aceptar ese cargo:
Permiso papal para residir como judío y practicar abiertamente el judaísmo en Francia
Autorización para llevar consigo a diez judíos, a fin de asegurar un minyan diario, incluyendo un shojet
Exención de trabajar en Shabbat
Derecho a practicar libremente su religión y consumir alimentos kasher tanto él como sus acompañantes
Indicó además que ya había rechazado cargos similares en Bolonia, Messina y Pisa, e incluso la oferta de servir como médico personal del Gran Duque de Toscana, porque no se le habían concedido esas condiciones. Era la primera vez que un médico de su prestigio presentaba una solicitud de esta naturaleza, lo cual marcó un precedente histórico respecto a los derechos religiosos de un judío observante en la Europa del Renacimiento.
Estas audaces condiciones —sin precedentes para la época— fueron aceptadas por la reina, y a su pedido el Papa le extendió a Montalto una “dispensación” (heter) para practicar el judaísmo y traer a sus asistentes. Uno de ellos era Shaul HaLevi Mortera, que luego se trasnformó en el rabino principal de Amsterdam . El 19 de septiembre de 1612, Montalto fue nombrado oficialmente Consiliarus et Medicus (consejero y médico de la corte real). Ademas, fue el primer judío en ejercer públicamente —y notoriamente— su fe en París desde la expulsión de los judíos en 1394.

DEFENSOR DE LOS ANUSIM

Durante su tiempo en la corte, Montalto protegió a los conversos judíos, que eran permanentemente atacados y discriminados. En 1615 evitó la disolución de la comunidad de conversos en Burdeos, e intervino también para frenar la expulsión de varios conversos que fueron descubiertos celebrando el Séder de Pésaj en París.
En 1614, publicó en París su segunda obra médica: Archipathologia, dedicada a María de Médici. Este tratado psicológico, de 817 páginas, aborda 18 tipos de trastornos mentales y neurológicos como la melancolía, la epilepsia, el insomnio, el vértigo y el coma.
En esos años de intensa actividad médica y filosófica, Montalto redactó también dos tratados polémicos en defensa del judaísmo, respondiendo a ataques cristianos. El primero fue un tratado escrito en portugués sobre Isaías 53, capítulo que describe al “siervo fiel de Dios” que sufre persecuciones y dolor por su apego a Él. La literatura rabínica siempre enseño que el “Siervo de Dios” se refiere al pueblo de pueblo Israel. Pero la Iglesia lo interpretó como una referencia a Yeshu. Al presentar los argumentos judíos, el rab Montalto no solo buscaba refutar esa lectura cristiana, sino principalmente educar a los conversos —adoctrinados por curas y maestros católicos— que pro primera vez en sus vidas comprender correctamente ese texto fundamental.
Su segundo libro, titulado Proposiciones convenientes e inconcusas, escrito en italiano, rechaza la noción cristiana de redención mediante un sacrificio vicario, es decir, a través del sufrimiento de Yeshu. Montalto explica que, de acuerdo a la Torá, cuando una persona comete una transgresión, es personalmente responsable por su falta, y solo puede ser perdonada si reconoce su error, lo confiesa —no ante un religioso, sino directamente ante Dios— y decide corregir su conducta. De esta manera, el judaísmo subraya la responsabilidad individual del pecado y la esencia de la Teshubá (arrepentimiento) como camino de redención personal.

MUERTE Y ENTIERRO

En noviembre de 1615, Montalto acompañó a la familia real en su viaje a España para la boda de Luis XIII con Ana de Austria, hija del rey Felipe III. De regreso a Francia, al llegar a las cercanías de Tours, Montalto se contagió de una plaga y falleció. Era el 17 de febrero de 1616, correspondiente al 29 de Shebat del año 5376.
En Francia no existía un cementerio judío, y por eso, en su testamento, Montalto dispuso que su cuerpo fuera trasladado a Ámsterdam, donde vivían sus hijos, para ser enterrado en el cementerio judío de Beth Haim. La reina María de Médici ordenó embalsamar su cuerpo —una medida excepcional— y financió personalmente su traslado.
Su hijo Moshé de Luna Montalto y su discípulo, el rabino Shaul Levi Mortera, acompañaron su cuerpo en el trayecto fúnebre hasta Ámsterdam. El lugar de su sepultura aparece representado en una pintura del artista Jacob van Ruisdael, realizada entre 1650 y 1655, en la que su tumba figura en el centro del lienzo.
Las palabras inscritas en su lápida habrían sido redactadas por su maestro principal en Tora, el célebre Rab Yehuda Aryeh de Modena (1571–1648).

 

 

לישראל כהריאל והר תלול הלא זה הוא
יהי זכרו ואור שחרו באמרם לו פאר דור הוא
הרק עמו שמו עמו הלא שרים יבקשו הוא
והוא להם בחצריהם בקול יקרא ואלי-יה הוא
ה”ה האלוף הקצין הרב הכולל כמוהרר אליהו מונטאלטו זצוקל
שהיה יועץ ורופא למלך ולמלכת צרפת ויצוו לחנוט אותו
ויישם בארון הזה ויתהלך את האלהים בכ’ט בשבט שנת שלום




Resumen de la Parashá NASO

LOS LEVIIM Y SUS FUNCIONES

Dios le informa a Moshé acerca de las funciones y los deberes de las familias de Guereshón y Merari, de la tribu de Leví. La familia de Guereshón debía transportar las cortinas y las cubiertas de tela del Tabernáculo cuando este se desmantelaba para su relocación. La familia de Merari se encargaría del esqueleto del Santuario, es decir, las vigas de madera y los pilares. También se presenta el número de miembros de la familia de Kehat, que eran 2.750 en edad de servicio, entre 30 y 50 años. La familia de Guereshón contaba con 2.630 personas en esta edad. La familia de Merari, 3.200. Así, el total de levitas elegibles para ocuparse de desmantelar, transportar y volver a construir el Tabernáculo era de 8.580 individuos.

PUREZA E IMPUREZA

Dios instruye al pueblo judío acerca de las leyes de pureza e impureza y explica que las personas ritualmente impuras deben alejarse del campamento de Israel temporalmente hasta su purificación.

RESTITUCIÓN Y ARREPENTIMIENTO

También se discute el tema de la restitución en el caso de robo y el sacrificio del Templo que se requiere de quien roba a su prójimo y luego jura falsamente para mantener su inocencia. Se aclara el tema de la restitución cuando la víctima del robo ya no está con vida. Otro tema muy importante que trata nuestra Parashá es la confesión verbal, a uno mismo, de los pecados cometidos como parte del proceso de Teshubá, o arrepentimiento.

OTROS CASOS ESPECIALES

También se describe el caso de la “Sotá”, una ceremonia ritual en caso de sospecha de adulterio por parte de la esposa. Se mencionan asimismo las leyes del “nazir”, un individuo que toma sobre sí mismo restricciones adicionales a las que ha prohibido la Torá, por ejemplo, no beber vino. En esta Parashá encontramos también las bendiciones de los Cohanim, o sacerdotes, que siguen siendo pronunciadas hasta nuestros días.

LA INAUGURACIÓN DEL TABERNÁCULO

La sección más extensa de esta sección semanal —que, dicho sea de paso, es la más extensa de la Torá— describe la inauguración del Tabernáculo y las ofrendas voluntarias que los líderes de cada tribu trajeron en el momento de la inauguración. Por ejemplo, carretas y bueyes para transportar el Tabernáculo de un lado al otro. Dios instruye a Moshé aceptar estas ofrendas, que la Torá describe individualmente. El último versículo de la Parashá menciona cómo Dios se comunica con Moshé, Su voz emanando de entre los dos Querubines que reposaban sobre el Arca Sagrada.




NASO: La bendición de los Cohanim

יברכך ה’ וישמרך 

יאר ה’ פניו אליך ויחנך 

ישא ה’ פניו אליך וישם לך שלום

El texto de Bircat Cohanim, la bendición de los Sacerdotes, se encuentra en la Perashá de esta semana, Nasó. Este texto contiene las palabras con las cuales Dios instruye a los Cohanim bendecir a la congregación de Israel. Vale aclarar que si bien los Cohanim son los que “recitan” esta plegaria, es el Creador, y no los Cohanim, quien nos concede estas bendiciones.  

Antes de examinar su profundísimo contenido, cabe destacar que el texto está presentado en una progresión matemática que sorprende por su impecable diseño: el primer versículo tiene 3 palabras y 15 letras. El segundo 5 palabras y 20 letras. Y el tercero 7 palabras y 25 letras.

Nos enfocaremos ahora en el contenido.

El primer pasuq dice

 «Que HaShem (= Dios) te bendiga y te proteja».

TE BENDIGA: Esto quiere decir: quiera Dios concederme todas las bendiciones materiales que necesito: casa, comida, vestimenta, dinero, etc.  Por supuesto que el hecho que Dios me bendiga no quiere decir que yo no necesito trabajar para merecerlo. La bendición de Dios no reemplaza el esfuerzo humano. El hombre trabaja la tierra y planta las semillas. Y cuando Dios le concede Su bendición –por ejemplo: la lluvia, la salud, la ausencia de plagas, etc. — el hombre recoge los frutos.  La bendición Divina, por lo tanto, implica una suerte de asociación entre el hombre, que debe esforzarse y trabajar, y  Dios que bendice ese esfuerzo para que culmine con éxito.  

TE PROTEJA: Necesitamos la asistencia Divina para poder disfrutar de Sus bendiciones.  ¿Cómo? Protegiéndonos de enfermedades, accidentes, tragedias. En este caso también tenemos la obligación de dar el primer paso y convertirnos en un receptor “merecedor” de esta bendición: si pedimos que HaShem proteja nuestra salud, tenemos que hacer todo lo que esté en nuestras manos para mantenernos sanos. Y debemos evitar correr riesgos innecesarios para no exponernos a accidentes, etc.  Además, la protección Divina viene a complementar la bendición Divina. En cierta manera, aquí le estamos pidiendo a Dios que nos proteja de Su bendición material.  En primer lugar, porque cuando todas mis necesidades materiales están cubiertas,  mi carácter puede verse afectado negativamente. Puedo caer en la ostentación, la arrogancia, el desagradecimiento y el olvido de Dios.   

Pedimos a HaShem que nos conceda generosamente lo que necesitamos y que nos proteja de los efectos adversos de la abundancia material.   

«Que HaShem te ilumine con Su presencia y te agracie».

TE ILUMINE:  Este versículo no describe las bendiciones materiales, sino espirituales, intelectuales y emocionales.  ¿Cómo nos ilumina Dios? Concediéndonos la sabiduría para comprender Su Torá. Por nuestro lado, debemos esmerarnos en estudiar la Torá. Y el Todopoderoso nos bendecirá iluminando nuestra inteligencia, inspirandonos, abriendo nuestros ojos para que comprendamos la Torá y absorbamos sus valores.  Pero la sabiduría no alcanza.…  

TE AGRACIE: De hecho, cuando una persona tiene demasiada sabiduría a veces no posee “inteligencia emocional”. Un individuo puede ser muy sabio pero insensible hacia los demás. El niño más inteligente de la clase, no siempre es el más popular. En esta bendición le pedimos a HaShem que “nos agracie”, es decir, que nos ayude para ser queridos por los demás. En hebreo se dice “ encontrar gracia en los ojos de los demás”.  Pedimos a HaShem que nos aparte de sabiduría nos conceda inteligencia emocional. 

El tercer pasuq dice: 

«Que HaShem dirija Su presencia hacia ti y te conceda la paz».

SE DIRIJA HACIA TI:   Esta bendición significa “que Dios te favorezca”,  que te preste una atención especial, particular. El mayor castigo para el pueblo judío es ser “abandonado” por Dios. De hecho la Torá afirma que si el pueblo judío abandona la Torá, Dios retirará su protección de los judíos, y estaremos expuestos a nuestros nunca pocos enemigos. Cuando la Torá describe este estado de abandono, producto de nuestro propio abandono de Dios,  lo llama “hester panim”,  “Dios oculta Su Faz de nosotros”.  Esta bendición, por otro lado, habla de la situación ideal: cuando Dios dirige Su Faz (Su Presencia, Su Protección, Su bendición) hacia nosotros.  Este es un privilegio que también debemos merecer.  Cuando más nos acercamos a Dios, más se acercará Él a nosotros.   

Y TE CONCEDA PAZ: La mejor forma de entender esta segunda parte es pensar en el Estado de Israel.  Si Israel fuera un país tercermundista, corrupto, marginal —como los otros países de la region—  el mundo nos dejaría en paz. Pero Israel está bajo la permanente protección Divina. Israel sobrevive el constante ataque de sus incansables enemigos. Ganó todas las guerras. Crece y prospera.    Esto es un mérito de los judíos que viven en Israel, que luchan para protegerla y para hacerla crecer.  Pero esto no es suficiente. Israel también cuenta con la asistencia Divina.  Los “ojos de Dios” supervisan permanentemente nuestra querida tierra y sus habitantes.   Ahora bien: cuando el Creador nos concede el privilegio de Sus bendiciones, nuestros enemigos, no lo pueden tolerar. Y harán todo lo posible para evitar que vivamos en paz y prosperidad.   Por eso, en esta bendición le pedimos a HaShem que nos favorezca con Su Providencia, pero también le pedimos «paz», es decir, que nuestra prosperidad «no despierte la envidia y la agresividad de nuestros enemigos».  

Esta es la situación ideal a la que aspiramos como individuos y como pueblo.  




NASO: ¿Cómo mantener y fortalecer la fidelidad en el matrimonio?

Uno de los temas mencionados en la Parashá de esta semana es el de SOTÁ, un caso relacionado con la infidelidad. La Torá y los Sabios discuten este tema en profundidad y describen no solamente las obvias consecuencias del adulterio sino también cuáles son los factores que contribuyen a esta desviación, o a la sospecha de infidelidad, y las conductas que previenen y fortalecen la fidelidad.

En las próximas líneas me referiré brevemente a tres temas relacionados directa o indirectamente con la preservación de la exclusividad sexual en un matrimonio judío.

CONSAGRANDO LA INTIMIDAD SEXUAL

A diferencia de otras religiones, el judaísmo percibe la sexualidad como algo positivo, sagrado. Nuestros Sabios explicaron que nuestro comportamiento debe aspirar a emular a Dios. Él es compasivo, equitativo y magnánimo. Así también nosotros debemos incorporar estas características en nuestro proceder. Esta «imitación de Dios» alcanza su punto más elevado cuando el esposo y la esposa se convierten en «creadores» de una nueva vida. La procreación nos ofrece una oportunidad —sin paralelo en ningún otro acto en la vida— de imitar al Creador Todoposeroso.

La sexualidad también nos completa: nos lleva a la plenitud física y emocional como individuos. La primera referencia bíblica acerca de la sexualidad afirma: “y el hombre… se unirá a su esposa y se convertirán en una sola carne/persona“ (Génesis 2:24). De este versículo, los Sabios dedujeron que un hombre o una mujer deben considerarse como media persona (pelag gufa), y que la culminación de la realización humana solo se puede lograr a través de la intimidad matrimonial.

La sexualidad es ciertamente sagrada, pero también es vulnerable a la corrupción. La Torá relata la generación del Diluvio, donde la corrupción sexual y la violación fueron los síntomas iniciales de la decadencia moral de esa generación corrupta. Para esas personas, el sexo dejó de ser un acto que acercaba a los humanos a lo Divino. Trataban al sexo como si no tuviera relación con el amor y la santidad, y lo consideraban simplemente como casual, sin ataduras: la vía para la satisfacción de los instintos primarios.

Debido a su importancia y sus poderes creativos (y destructivos), la sexualidad necesita ser “consagrada” (qiddushin). La consagración de la sexualidad tiene lugar cuando esta se desarrolla exclusivamente en el contexto del matrimonio. Así, nos permite imitar al Creador y nos ayuda a conocer íntimamente a la persona que más queremos, transformándonos en un ente más relevante que el “yo”: el “nosotros”.

Cuando tiene lugar fuera del matrimonio, el sexo se vuelve destructivo. La infidelidad suele jugar un papel decisivo en la mayoría de los casos de divorcio. El adulterio es, por lo general, la última línea roja que se ha cruzado. La infidelidad aleja a una persona de Dios y de los individuos que uno más ama: la esposa, o esposo, y los hijos.

1.PRESERVANDO LA PASIÓN

Pero el judaísmo va más allá de limitar la sexualidad al contexto del matrimonio. También es fundamental preservar la atracción sexual entre mariod y mujer y evitar aquello que la puede dañarla o destruirla. La Mitsvá de Niddá fortalece la fidelidad. Un matrimonio judío se abstiene de la actividad sexual durante aproximadamente dos semanas cada mes, correspondientes al ciclo de la mujer más siete días adicionales. Cuando los sabios del Talmud, específicamente Ribbí Meir, explicaron la razón detrás de esta regulación, dijeron que gracias a este período de separación física, el esposo y la esposa reviven el deseo del uno por el otro. En otras palabras, lejos de afectar negativamente el deseo sexual este período de separación lo intensifica, evitando uno de los mayores desafíos que enfrentan los matrimonios: el aburrimiento y la monotonía sexual. Este problema, bien conocido y analizado por psicólogos y sexólogos, surge de las teóricas oportunidades ilimitadas de intimidad en una relación matrimonial, lo que puede impulsar la búsqueda de novedades sexuales y conducir a la infidelidad.

El rabino Meir explicó que durante los días de separación física, un esposo judío desea pasionalmente a su esposa, y su atracción física hacia ella se intensifica a medida que se acerca la noche del Mikvé (la inmersión ritual que concluye el período de abstinencia). Y cuando la esposa regresa del Mikvé —incluso en el caso de una pareja que lleva muchos años casados—, el deseo de uno por el otro se regenera “con la pasión que sintieron en su noche de bodas”. Es como si período de Niddá produjera cada mes una nueva luna de miel (alguien dijo que si esta extraordinaria Mitzvá no existiera, ¡habría que inventarla!).

Ese intérvalo de restricción sexual también promueve un nivel más profundo de interacción entre el esposo y la esposa. La pareja aprende a comunicarse afectuosamente a nivel de amistad. Toda pareja debería aspirar a alcanzar un grado de relación no física, que fortalecerá al matrimonio para el resto de sus vidas. Especialmente cuando pasan los años y el deseo sexual disminuye naturalmente, es allí cuando la amistad entre el esposo y la esposa florecerá, basándose en esa «relación platónica» construida durante años en los períodos de Niddá.

2.PRESERVANDO LA FIDELIDAD

En la tradición judía, hay leyes y códigos de conducta diseñados específicamente para evitar la infidelidad. Una de estas reglas se conoce como «Yijud», cuando un hombre y una mujer que no es su esposa se aíslan en un lugar recluido. Los Sabios lo mencionan como uno de los errores que se cometen en el caso de Sotá y promueven las sospechas de adulterio. La historia de Amnón y Tamar en el libro de Shemuel ilustra la importancia de esta regla. Amnón, uno de los hijos del rey David, desarrolló una obsesión sexual por Tamar, su media hermana. Y para recluirse con ella, fingió estar enfermo y solicitó su ayuda. Pidió que todos dejaran su habitación y una vez a solas con su media hermana, Amnón abusó de ella. Este devastador evento impactó profundamente al rey David, quien se sintió culpable por no haberse dado cuenta de lo que ocurría en su propia familia. Para evitar que casos similares se repitieran en el futuro, el rey David, junto con su Corte de Justicia, instituyó la ley de Yijud, que prohíbe a un hombre judío estar recluido en una habitación cerrada junto a una mujer que no sea su esposa.

La prohibición del Yijud se enmarca en la categoría de «guedarim» o «siyaguim», que se traduce como “medidas de seguridad” o cercas halájicas, destinadas a prevenir que los individuos sucumban a transgresiones más significativas. El equivalente de un «siyag» podría ser cuando un guardabosques erige una cerca a unos pasos de un acantilado para proteger a los visitantes, y que estos no se acerquen demasiado e involuntariamente caigan al vacío.

También existen estos tipos de mecanismos preventivos, por ejemplo, en el campo de adicciones. A una persona que lucha con la adicción al alcohol se le aconseja que evite los bares, las reuniones donde se sirve alcohol, y que se abstenga de socializar con amigos que beben. Estas «vallas sociales» sirven para proteger a los individuos de sus propios impulsos y prevenir la posibilidad de enfrentarse a tentaciones irresistibles que no puedan controlar. Es más fácil evitar entrar a un bar que resistirse a beber alcohol una vez que la bebida está al alcance.

De manera similar, los rabinos reconocieron el poder del instinto sexual y subrayaron que confiar únicamente en el sentido común y la moral personal es insuficiente (אין אפוטרוסוס לעריות). Se requieren normas y vallados adicionales para evitar situaciones potencialmente catastróficas. Si se evita el Yijud —el aislamiento privado entre un hombre y una mujer—, se previene el escenario natural en el cual la infidelidad, o la conducta sexual inapropiada, se desarrolla.

El concepto de Yijud en nuestros días no solo se reconoce, sino que también se practica cada vez más, incluso en la sociedad no judía. En Estados Unidos es muy común que los asesores legales recomienden a los terapeutas, médicos, abogados y otros profesionales que eviten estar a solas en una habitación cerrada con un paciente o cliente del sexo opuesto para evitar situaciones inapropiadas o el alegato de las mismas. Esto demuestra la avanzada sabiduría de la Torá y de nuestros Sabios, que establecieron hace miles de años estas leyes que hoy en día son ampliamente reconocidas, valoradas y adoptadas en todo el mundo civilizado.

3.COMUNICACIÓN Y FIDELIDAD

En el judaísmo, la sexualidad se reserva exclusivamente para la relación íntima entre esposo y esposa. Esta sencilla pero crucial idea implica también que se deben evitar ciertos tipos de interacciones entre hombres y mujeres casados , más allá de la reclusión o el Yijud, incluso en el campo de la comunicación.

Un lenguaje o un comentario afectivo y sexual, o un comportamiento sensual de un hombre hacia una mujer que no sea su esposa se considera inapropiado. De manera similar, una esposa judía debe reservar su encanto físico para su esposo, asegurando que su comportamiento y su apariencia en público no sean provocativos y que de eda manera reflejen esta exclusividad.

Estos principios de conducta moral no son muy populares en la sociedad contemporánea, donde la sexualidad ha sido objetivizada a través de la publicidad, la pornografía y los medios de comunicación. La comercialización generalizada del sexo —y la política liberal moderna— ha normalizado la conducta sexual indebida y la intimidad ya no se percibe como un asunto exclusivo entre cónyuges y vinculada únicamente al matrimonio.

Preservar nuestros códigos de conducta judíos viviendo en una sociedad que promueve valores contrarios representa uno de los desafíos más formidables a los que nos enfrentamos los judíos hoy en día. Pero es imperativo hacerlo si buscamos la armonía en nuestra pareja y la felicidad de nuestra familia. Y para eso debemos reconocer cuáles son las conductas que facilitan la infidelidad o despiertan los celos fundados.

Veamos un último ejemplo.

La Torá nos enseña que la infidelidad puede desarrollarse a veces sin premeditación, como consecuencia del intercambio de comunicación emocional entre un hombre y una mujer casada. La primera vez que la Torá describe la relación sexual, usa la palabra “conocer”: «Y Adam conoció a Eva, su esposa». Este «conocimiento» se refiere a la conexión emocional que precede —¡y conduce!— a la intimidad física. Cuando una pareja sale por primera vez (dating), primero se tratan con respeto y cordialidad. Luego llega la amistad, que lentamente se va desarrollando en una relción emocional, que se reconoce cuando cuando la comunicación incluye el tema de sentimientos. Cuando se alcanza este nivel, la pareja está preparada para la intimidad, es decir, para el matrimonio.

Si observamos este progreso, que va desde el respeto a la intimidad, podemos comprender por qué los Sabios advirtieron que más allá de la prevención del contacto físico o la reclusión con alguien del sexo opuesto, una persona casada debe evitar que en su vida profesional o social se repita este proceso de manera involuntaria e inconsciente con otra persona.

Los Sabios describen esa cercanía emocional como «quirub da’at”, es decir, cuando una mujer y un hombre comparten y comunican sentimientos privados e información más íntima. Aunque inicialmente el contenido de esa información no esté relacionado con el ámbito sexual, este nivel de comunicación emocional facilita la atracción y promueve la intimidad.

Un hombre casado debe evitar este tipo de comunicación, especialmente con una persona del sexo opuesto con la que interactúa rutinariamente, como una empleada o una colega en su trabajo. Del mismo modo, una mujer casada debe evitar el diálogo emocional con un entrenador, un terapeuta o un maestro. Estas interacciones emocionales, quirub da’at, no se convierten en intimidad de la noche a la mañana, pero se desarrollan gradualmente.

Preservar la fidelidad es la piedra angular de la familia judía y del bienestar emocional de nuestros seres queridos. Esto requiere mantener la conciencia alerta y respetar los límites que previenen situaciones que pueden volverse progresivamente más difíciles de controlar. Las leyes de Niddá, de Yijud y de quirub da’at, cada una desde un ángulo diferente, contribuyen a salvaguardar la fidelidad: el aspecto más sagrado y esencial de nuestra vida familiar.