AMIDA: Tejiat haMetim vs Teoría de Evolución (Berajá Nro. 2, GUEBUROT)

La segunda berajá (= bendición) de la Amida se llama geburot, la bendición que describe “los poderes de Dios”.
לע”נ מר אבי יעקב בן יהודה ז”ל

La segunda berajá (= bendición) de la Amida se llama geburot, la bendición que describe “los poderes de Dios”.
לע”נ מר אבי יעקב בן יהודה ז”ל

La Amida está compuesta por 19 berajot (=bendiciones, o breves rezos que finalizan con una bendición) . La primera bendición de la Amida se llama “Abot”, que literalmente significa “padres o patriarcas”, en alusión a nuestros antepasados o padres fundadores, Abraham, Yitsjaq y Ya’aqob. Esta bendición pertenece a la primera sección de la Amida: “Alabanza”. Cuando nos dirigimos a Dios, antes de pedir cualquier cosa de Él, lo alabamos. En primer lugar, por su constante protección al pueblo judío.
En esta berajá/bendición afirmamos que HaShem cuidó a Abraham, Ytsjaq y Ya’aqob. Dios nos protegió, incluso antes de que nos convirtiéramos en una nación. En los tiempos de nuestros patriarcas éramos una incipiente familia o una pequeña tribu. En ese momento éramos extremadamente vulnerable.
Esta berajá también describe con tres palabras lo que podemos captar del poder protector de Dios hacia nosotros. Decimos que Dios es “grande, poderoso e imponente” (= Gadol, Gibbor, Nora), y que no hay ningún poder o fuerza que esté más allá de su control (e-l-‘elion). A diferencia de muchos humanos que usan su poder de una forma negativa, HaShem utiliza Su poder con bondad (Gomel Jasadim Tobim) para protegernos, y para asegurar nuestra continuidad.
Afirmamos que por el mérito de nuestros antepasados (zojer jasde Abot), Dios nos brinda Su permanente protección, y por el mérito de aquellos que fundaron nuestro pueblo, Dios traerá nuestra redención (umebi go-el).
También afirmamos que Dios prometió (lema’an shemó) a nuestros antepasados que Él nunca permitirá que el pueblo judío desaparezca. Que nunca nos abandonará, porque HaShem ama a Su pueblo Israel (beahaba). Ver Deut. 7: 7.
En este berajá no estamos pidiendo a Dios Su protección. Tampoco se refiere a la protección individual que HaShem brinda o no brinda a cada persona. Ese no es el objeto de esta bendición. Aquí afirmamos que Dios garantiza la supervivencia del Pueblo de Israel, y agradecemos a HaShem por mantenernos con vida como nación, contra todos los pronósticos y estadísticas.
Finalmente afirmamos que Dios es nuestro Rey (melej). HaShem es un Rey especial. Decimos que HaShem es un Rey que se preocupa por sus súbditos. Un rey dispuesto a ayudar (ozer) cuando solicitamos su ayuda. Un rey que nos salva cuando estamos en problemas (moshia). Y un Rey que nos protege de peligros y riesgos de los cuales ni siquiera somos conscientes (maguen).
Finalizamos esta berajá bendiciendo (= reconociendo) que Dios ha permitido la supervivencia del pueblo judío, desde los tiempos de Abraham Abinu (maguen Abraham) hasta nuestros propios días.
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לע”נ מר אבי יעקב בן יהודה ז”ל |

El rabino Isaac ben Abraham Abohab fue un erudito del Talmud en la España del siglo XIV. No se sabe con certeza las fechas exactas de su nacimiento o muerte, o en qué ciudad exactamente vivió. Había por lo menos otros dos rabinos con un nombre similar: Rabino Isaac Abohab, también conocido como el Gaón de Castilla (España, 1433-1493), y el rabino Isaac Abohab de Fonseca (Portugal, 1605-1693), que fue le primer rabino que ejerció como tal en el continente Americano.
Nuestro Rab Isaac Abohab es conocido también con el seudónimo “Menorat Hamaor”, que es su libro más célebre. El Rab Abohab era un hombre muy culto en el Talmud, en todos los aspectos del judaísmo rabínico y también en la filosofía clásica. No ejerció el rabinato profesionalmente, sino que se dedicó al comercio. Hacia el final de su vida se entregó casi exclusivamente a escribir “Menorat Hamaor”. En su introducción, y desde un profundo sentido de humildad, asegura a sus lectores que compuso su libro principalmente para su propio uso y conocimiento.
“Menorat Hamaor”, o “El candelabro que ilumina” es un libro que contiene las enseñanzas éticas y los valores espirituales que enseñaron los rabinos del Talmud. Es considerado un clásico de la literatura judía y prácticamente una enciclopedia de los valores judíos. Se abordan con frecuencia y con mucha profundidad temas relacionados con la mente y la psicología humana.
El libro se divide en siete Nerot, o candelas, como la Menorá bíblica. Cada candela del candelabro representa un principio de ética judía.
La primera candela, por ejemplo, se ocupa de identificar y advertir sobre los excesos. Es decir, hay conductas y deseos naturales, que debemos saber administrar con inteligencia y prudencia. Por ejemplo, el deseo de comer o de tener dinero. Los rabinos enseñaron que estos deseos se pueden trasformar facilmente en adicciones o “trampas”, que si no se identifican y se evitan, podrían causar nuestra propia destrucción. Los tres temas que se abordan son: La envidia (la competencia excesiva, los celos destructivos, el resentimiento hacia quien tiene más que nosotros), el materialismo (la obsesión por la comida, el sexo o el dinero) y la honra (la obsesión por el reconocimiento, la imagen y el aplauso). En este capítulo el autor describe con detalle cada una de estas categorías, las malas consecuencias de seguir estos caminos y la forma de mantenerse lejos de estas conductas.
“Menorat Hamaor” se convirtió en uno de los libros más estudiados en las comunidades sefaradíes. Es un libro que se puede leer y releer para encontrar inspiración espiritual. Es una guía de conducta moral que abarca prácticamente todas las áreas relacionadas con nuestra vida diaria. Menorat Hamaor no es un libro corto. Se acostumbraba a enseñarlo a los niños en el Talmud Torá y era también estudiado por adultos cada Shabbat antes de Minjá. Esta costumbre persiste aún hoy en día en varias comunidades sefaradíes. Las comunidades de judíos yemenitas tienen una enorme estima por Menorat Hamaor y en algunas congregaciones hasta hoy, es el libro al que dedican su estudio diario de Torá (como si fuera Jok leIsrael).
El libro Menorat Hamaor fue publicado docenas de veces. Incluyendo varias ediciones contemporáneas. Fue traducido al español, alemán, yiddish y algunas partes al Inglés.
Estos son los temas de las siete Nerot o candelas (en mis propias palabras)
Primera candela: ¿Cómo evitar los excesos?
Segunda candela: ¿Cómo evitar hablar con palabras negativas o dañinas?
Tercera candela: La diligencia y el entusiasmo necesario en el cumplimiento de las Mitsvot.
Cuarta candela: La importancia de estudiar Tora permanentemente .
Quinta candela: La Teshuba, la introspección y el arrepentimiento.
Sexta candela : ¿Cómo evitar la discordia y perseguir la paz y la armonía?
Séptima candela: ¿Cómo comportarse con humildad y sencillez?
לע”נ מר אבי יעקב בן יהודה ז”ל
En la ilustración se puede ver la Sinagoga de rabbi Isaac Abohab, en Tsefat, Israel

La ley judía y el derecho penal en la mayoría de los países occidentales, distinguen entre los distintos niveles de homicidio.”Asesinato”, por ejemplo, se define cuando el autor actúa con premeditación, es decir, con toda la intención de matar.
“Homicidio culposo”, por otro lado, podría ser el caso de un conductor imprudente que causa la muerte de alguien que cruza la calle. En este caso, como en el caso anterior, un individuo perdió la vida. Pero si el juez entiende que no existió la intención de matar, sentenciará al conductor por negligencia criminal, no por asesinato.
“Muerte accidental” es otra categoría. Cuando no existe la intención de matar ni la negligencia. Por ejemplo, cuando alguien está conduciendo de manera prudente y mata a una persona que se cruzó con su coche.Estos casos, con diferentes ejemplos, son mencionados de manera explícita en la Tora. El Talmud explica con más detalle los distintos niveles de homicidio (cinco niveles). De cualquier manera, el criterio fundamental para establecer la naturaleza del delito es “la intención”.
El Talmud también habla de “homicidio justificado”, particularmente del caso de auto-defensa (rodef), que es cuando uno no tiene ninguna intención a priori de matar, pero se ve obligado a matar a un criminal en potencia, para evitar un posible asesinato. En el caso de defensa propia, cuando una vida inocente está en peligro, se concede el “uso de la fuerza letal” como un medio para protegerse a sí mismo y a otros.Por último, tenemos el caso de “intento de asesinato”, cuando un criminal tiene la intención de asesinar a alguien, pero fracasa en su intento.
La evaluación de la intención criminal es tan importante que el “intento de homicidio”, aún cuando nadie murió, podría acarrear una sentencia de cadena perpetua, mientras que en el caso de “muerte accidental”, si se demuestra que el conductor no tuvo intención criminal ni fue negligente, podría quedar completemante libre.

Las Haftarot son textos Bíblicos de los profetas, que se leen después de la lectura semanal de la Tora. Las Haftarot se relacionan, en cuanto a su contenido, con la Parasha de cada semana. Durante los próximos tres Shabbatot, entre el 17 de Tamuz y el 9 de Ab, leeremos Haftarot especiales que no se relacionan necesariamente con el contenido de la Parasha semanal sino con la destrucción del Bet haMiqdash. Dios trasmitió a los profetas de Israel mensajes y visiones proféticas para advertir a la gente acerca de sus pecados. Instándolos a modificar su conducta y así evitar la destrucción de Jerusalem y el exilio. Lo interesante es que incluso en estos mensajes de reproche, podemos ver el amor que HaShem profesa por Israel.
Nuestra Haftará es un gran ejemplo de estas dos cosas: la advertencia y la intensidad del amor de HaShem por Am Israel.
Después de que HaShem designa a Yirmiyahu (Jeremías) como profeta, Él advierte a Israel del inminente peligro: si Israel no regresa a Dios y deja de adorar ídolos, HaShem permitirá que el enemigo conquiste Jerusalem.
A pesar de estas duras advertencias la Haftará termina con un mensaje de esperanza y de la relación inquebrantable entre HaShem e Israel.
HaShem le dice a Israel: “Tú eres Mi pueblo elegido y amado. Y siempre recordaré lo que hiciste… Estuviste en Egipto durante más de dos siglos. En todo ese tiempo podrías haberte olvidado de Mí. Después de todo, podrías haber pensado que Yo te había abandonado… Después, ofrecí rescatarte. Te ofrecí salir a la libertad, pero era “la libertad en el desierto”. Muy lejos de una tierra de “leche y miel” el desierto es el lugar más inhóspito del planeta. No hay agua, no hay comida, no hay árboles, no hay lugar para descansar. Es un ambiente muy peligroso. Con animales salvajes, serpientes venenosas y escorpiones. No te puedes preparar lo suficiente para atravesar un desierto. ¿Cuántos suministros de alimentos, y en especial agua, necesitas incluso para un viaje corto? No sabías donde dormirías, ni cómo encontrarâs el camino en el desierto, o cómo te protegerías a ti mismo, a tus niños y a tus ancianos padres del frío de la noche y de las condiciones meteorológicas más adversas e imprevisibles. (En el año 500 AEC, el ejército bien entrenado y equipado del emperador persa Cambises, formado por 50.000 soldados, desapareció en un desierto parecido. Se presume que murieron enterrados bajo una tormenta de arena. Vea aqui). Y como no había una manera natural de sobrevivir en el desierto, huir hacia al desierto era un acto “suicida”.
Pero tú confiaste en Mí por completo. Respondiste a Mi llamada.Y me seguiste al árido desierto. Y Yo nunca lo olvidaré”.
“זָכַרְתִּי לָךְ חֶסֶד נְעוּרַיִךְ, אַהֲבַת כְּלוּלֹתָיִךְ, לֶכְתֵּךְ אַחֲרַי בַּמִּדְבָּר בְּאֶרֶץ לֹא זְרוּעָה”
Quiera HaShem proteger a Israel y a nuestros valientes soldados tal como protegió a nuestros antepasados contra todos los peligros impredecibles del desierto.
Que HaShem bendiga a Israel con la fuerza, la victoria y la paz.
ה” עז לעמו יתן ה” יברך את עמו בשלום
Shabbat Shalom
לע”נ דרור חנין ז”ל, הי”ד
El ayuno comienza al amanecer y termina con la aparición de las tres estrellas.


ה’ שפתי תפתח ופי יגיד תהִלתך
Antes de comenzar la Amida recitamos un pasuq (versículo) muy especial del libro de Tehilim (Salmos 51:15 ) “HaShem , abre mis labios , asi mi boca proclamará Tu alabanza” . Para entender por qué los rabinos eligieron este versículo para introducir la Amida, es importante examinarlo en su contexto original.
Tehilim 51 es un salmo de Teshuba (=arrepentimiento). David se lamenta con sinceridad del pecado que cometió con Bat- Sheba. Al componer este Salmo, David se encontraba en un estado de profunda angustia, consumido por la culpa y la vergüenza. Como él mismo lo dice, “51:17 [cuando le ruego a Hashem con] un corazón roto y humillado, HaShem no me despreciará”. David estaba implorando el perdón divino desde lo mas profundo de su ser. En un momento, en medio de su Tefilá, sintió que ya no podía hablar. El lector puede ver que de repente el flujo de este Salmo se detiene. Como si David, ahora completamente consciente de la Presencia de Dios, se quedó corto de palabras para implorar el perdón de HaShem. En ese momento hizo una pausa. Y entonces dijo: HaShem, quiero seguir orando y rezándote a Ti. Pero me doy cuenta de que, ironicamente, necesito Tu ayuda para estar frente a Ti. Por favor, dame la fuerza y el coraje para hacer frente a Tu Presencia: “HaShem, abre mis labios , así mi boca proclamará tu alabanza “ .
Con esta solicitud extraordinaria David HaMélej transmite la gran profundidad de su arrepentimiento y su humildad única. Pero sobre todo nos enseña que incluso el poeta bíblico más dotado y elocuente, al asumir de que está hablando directamente con Dios, necesita la asistencia de HaShem.
La Amida no es una oración regular. Mientras que en todas las demás oraciones hablamos de Dios, o sobre Dios, en la Amida le estamos hablando directamente a Dios. Si realmente sentimos que estamos frente a Su Presencia, la experiencia puede ser abrumadora. Tanto, que es posible que no nos atrevamos o no podamos hablar frente a Él. O por lo menos, así nos deberíamos sentir. Es por eso que antes de empezar la Amida decimos este versículo tan conmovedor. Al decir estas palabras no estamos sólo repitiendo las palabras de David HaMélej . En cierto sentido, nos transformamos en David HaMélej. Nos damos cuenta de lo que estamos a punto de hacer, hablar con haShem, y nos sentimos envueltos por una sensación de insuficiencia. Este versículo fue elegido por nuestros Jajamim para inspirarnos a sentir esa experiencia de profunda humildad, al estar de pie, frente a HaShem.