Rabbi Ishma’el haCohen (1723-1811)

AMIDA: HaShem, abre mis labios…

ה’ שפתי תפתח ופי יגיד תהִלתך
Antes de comenzar la Amida recitamos un pasuq (versículo) muy especial del libro de Tehilim (Salmos 51:15 ) «HaShem , abre mis labios , asi mi boca proclamará Tu alabanza» . Para entender por qué los rabinos eligieron este versículo para introducir la Amida, es importante examinarlo en su contexto original.
Tehilim 51 es un salmo de Teshuba (=arrepentimiento). David se lamenta con sinceridad del pecado que cometió con Bat- Sheba. Al componer este Salmo, David se encontraba en un estado de profunda angustia, consumido por la culpa y la vergüenza. Como él mismo lo dice, «51:17 [cuando le ruego a Hashem con] un corazón roto y humillado, HaShem no me despreciará». David estaba implorando el perdón divino desde lo mas profundo de su ser. En un momento, en medio de su Tefilá, sintió que ya no podía hablar. El lector puede ver que de repente el flujo de este Salmo se detiene. Como si David, ahora completamente consciente de la Presencia de Dios, se quedó corto de palabras para implorar el perdón de HaShem. En ese momento hizo una pausa. Y entonces dijo: HaShem, quiero seguir orando y rezándote a Ti. Pero me doy cuenta de que, ironicamente, necesito Tu ayuda para estar frente a Ti. Por favor, dame la fuerza y el coraje para hacer frente a Tu Presencia: «HaShem, abre mis labios , así mi boca proclamará tu alabanza « .
Con esta solicitud extraordinaria David HaMélej transmite la gran profundidad de su arrepentimiento y su humildad única. Pero sobre todo nos enseña que incluso el poeta bíblico más dotado y elocuente, al asumir de que está hablando directamente con Dios, necesita la asistencia de HaShem.
La Amida no es una oración regular. Mientras que en todas las demás oraciones hablamos de Dios, o sobre Dios, en la Amida le estamos hablando directamente a Dios. Si realmente sentimos que estamos frente a Su Presencia, la experiencia puede ser abrumadora. Tanto, que es posible que no nos atrevamos o no podamos hablar frente a Él. O por lo menos, así nos deberíamos sentir. Es por eso que antes de empezar la Amida decimos este versículo tan conmovedor. Al decir estas palabras no estamos sólo repitiendo las palabras de David HaMélej . En cierto sentido, nos transformamos en David HaMélej. Nos damos cuenta de lo que estamos a punto de hacer, hablar con haShem, y nos sentimos envueltos por una sensación de insuficiencia. Este versículo fue elegido por nuestros Jajamim para inspirarnos a sentir esa experiencia de profunda humildad, al estar de pie, frente a HaShem.
PADRES e HIJOS: La importancia de decir adios
אמרו עליו על ריב»ז שלא הקדימו אדם שלום מעולם ואפילו נכרי בשוק
Recuperar la conciencia de lo que significa ser una familia podría empezar por demostrar cuánto nos importa que mis seres queridos estén o no estén en casa. No debemos evitar decir: «Que tengas un buen día! Te quiero! Te extrañé!».
Rabino Menashe Setton (1810 -1876) y la lucha contra las supersticiones

Aunque era un Rabino titulado, él se mantenía profesionalmente a través de sus propias iniciativas comerciales.
Rab Jayim Jabib (1882-1945) y la Shoah en Salónica, Grecia.

El 95 por ciento de los judíos de Salónica, 54.000 judíos, fueron asesinados en Auschwitz-Birkenau, o murieron durante el terrible «Marcha de la muerte» desde enero a mayo de 1945. En esa marcha también murió o fue asesinado el rabino Jayim Jabib, su esposa y dos de sus hijas הי»ד.
El efecto post-Amida

Cuando rezamos, tenemos que hacerlo con nuestra mente y nuestro corazón. Entendiendo y sintiendo lo que estamos diciendo. La oración más importante, la Amida, requiere una atención especial, en hebreo «kavana». Al rezar la Amida
1. No permitimos que pensamientos ajenos penetren en nuestra mente. 2. Debemos prestar atención a cada palabra que pronunciamos, y 3. Tenemos que sentir que le estamos hablando a Dios.
Una buena manera de identificar si mi Amida fue dicha con kavana, es observar nuestro estado mental y espiritual después de recitar la Amida.
Si nos hemos tomado en serio la idea de que al recitar la Amida estamos, literalmente, parados frente a HaShem, esa experiencia espiritual suprema tiene que haber dejado un impacto muy visible en mis pensamientos, en mis sentimientos y en mi carácter.
Por qué?
Porque cuando rezamos con kavana nos damos cuenta que HaShem está en el centro de la realidad de este mundo. Así, nos corremos un poquito hacia la periferia y nos volvemos más humildes. HaShem no está a nuestro servicio. Somos nosotros quienes debemos servir a HaShem.
Al estar frente a Dios, percibimos que lo importante es acercarse a Él. Y que la carrera materialista y consumista a la que dedicamos tanto tiempo y esfuerzo, a lo mejor nos aleja de este noble objetivo.
Luego de estar en presencia de Dios, también nos tendríamos que dar cuenta que por mucho que tratemos de que algunas cosas sucedan o no sucedan, o por más que intentemos ajustar el mundo a nuestros planes, es HaShem Quien tiene la última palabra. Después de la Amida nuestra «Emuna», mis pensamientos sobre Dios, adquieren un significado más profundo. Mientras que normalmente pensamos en Emuna como nuestra «fe» y «esperanza de que todo suceda como yo quiero», si realmente estuvimos frente a HaShem, Emuna adquiere un significado adicional, más profundo. Aceptar lo que HaShem determina.
Los pensamientos que se generan luego de estar hablando frente a Dios deberían producir una transformación espiritual «total». Un estado de humildad mucho más profundo y un mayor nivel de paz interior con aquello que sucede más allá de mi control.
Ahora bien, si después de haber recitado la Amida no nos hemos vuelto menos egocéntrico, menos impacientes, menos materialistas y menos vanidosos, probablemente no hemos rezado la Amida con la Kavana apropiada.
Será el momento, entonces, de poner más atención a la calidad de nuestra Tefilá (=rezo).
Entendiendo la AMIDA: La estructura basica 3-6.6.1-3

La Amidá es la Tefilá (oración) más importante. Fue compuesta por Anshé Keneset haGuedolá , los Hombres de la Gran Asamblea, durante el siglo V antes de la Era común. El texto de la Amidá está formulado en base a una estructura muy precisa y sofisticada que describiremos brevemente en las próximas lineas.
La Amidá contiene 19 Berajot o bendiciones. Cada bendición está dedicada a un tema específico. Antes de comenzar a explorar el significado de cada Berajá analizaremos la estructura de la Amidá.Las 19 bendiciones están divididas en 3 secciones. De acuerdo al numero de Berajot en cada sección o sub-sección lo hemos señalado como 3-6.6.1-3
(3) La primera sección: «Alabanzas» (shebaj) contiene 3 Berajot. En esta sección no estamos pidiendo ni solicitando ninguna cosa de Dios. Comenzamos la Amidá alabando a HaShem y declarando que somos conscientes de que Él nos protege, como protegió a nuestros antepasados. También reconocemos que nuestra supervivencia física es totalmente dependiente de Su benevolencia (jesed, rajamim).
(6.6.1) La segunda sección, «Pedidos» contiene 13 Berajot. En estas bendiciones le pedimos a HaShem satisfacer nuestras necesidades. En las primeras 6 bendiciones de esta sección nos concentramos en nuestras necesidades personales básicas. Pedimos a HaShem que nos conceda sabiduría, salud, un medio de vida decente, etc. Las siguientes 6 Berajot también se concentran en pedidos, pero en pedidos o aspiraciones nacionales, no personales. En esta subsección le pedimos a HaShem que pronto en nuestros días nos reúna en la tierra de Israel, que podamos contar con los líderes políticos adecuados, que reconstruya Yerushalayim, etc. La última berajá de esta sección, shomea tefilá, contiene una solicitud más general donde pedimos que HaShem escuche todos nuestros pedidos anteriores. Y al mismo tiempo, ya que esta berakha no se enfoca en ningún tema en particular, nos permite solicitarle a HaShem cualquier otra petición que no ha sido explícitamente incluida en el Berajot anteriores. Por ejemplo: encontrar esposa/marido, tener hijos, liberar a los cautivos, etc.
(3) La tercera sección, «Gratitud», contiene 3 bendiciones : La bendición media de esta sección, Modim, es la oración de agradecimiento a HaShem. En la berajá que precede a Modim , solicitamos a HaShem restaurar las condiciones que permitan servirlo, una vez más, en Su Templo con Tefilot y sacrificios. Por último, en la última berajá, le pedimos HaShem concederle a Am Israel paz, «shalom «. «Shalom» es la aspiración más elevada del pueblo judío, tanto a nivel personal como nacional.
TEHILIM # 2: Israel, como un bebé recién nacido

Este Mizmor fue compuesto por el rey David en el comienzo de su reinado. Todos los reyes filisteos (pelishtim), temerosos del nuevo rey judío, se unieron a conspirar contra David y su pueblo. Los filisteos pensaban, y se jactaban, que podrían derrotar fácilmente a Israel. En el versículo 2:4 David describe lo que ocurría en el cielo, mientras los enemigos de Israel imaginaban nuestra destrucción.
יושב בשמים ישחק
«[Dios], sentado en Su trono celestial, ríe» Esta poderosa expresión literaria, «HaShem se ríe» se usa aquí para expresar que los enemigos de Israel, cuando planean sus batallas y ataques contra nosotros, no toman en cuenta la intervención de Hashem para protegernos.
David HaMelekh dice que aunque Hashem interviene en todas las áreas de nuestra vida personal, Su supervisión es absolutamente critica cuando nuestros enemigos conspiran contra nosotros.
En 2:7 David HaMelekh explica «cómo» HaShem protege a Israel.
ה’ אמר אלי בני אתה
«HaShem me dijo: Tú eres mi hijo». En primer lugar, aprendemos que Hashem nos quiere como un padre quiere a su hijo. Paso seguido, David HaMelekh nos lleva a un nivel más profundo en la comprensión del amor de Dios por nosotros.
אני היום ילידתיך
«Hoy, has nacido de mí»
Dos ideas diferentes se encuentran en este verso: «hijo» y «bebé recién nacido». ¿Por qué?
1. Imaginemos a una madre con su hijo de ocho o nueve años en el parque. Mientras que él está jugando con otros niños o por su cuenta, la madre lo supervisa. Por lo general, ella sólo lo ayudará cuando su hijo lo solicite. Un bebé, en cambio, es diferente. Un bebé recién nacido requiere atención, supervisión y cuidado total 24 horas al día, 7 días a la semana. Una madre no abandonará a su hijo recién nacido, ni siquiera por un breve momento. La madre alimentará, ayudará y asistirá a su bebé todo el tiempo. Incluso cuando el bebé no se lo pida.
2. Un niño de nueve años de edad sabe lo que necesita y reconoce la intervención de su madre cuando ésta lo ayuda. Un bebé, por otro lado, no es consciente de lo que necesita. La madre le da de comer, lo nutre y lo protege sin que él sea consciente de todo lo que madre hace por él.
David HaMelekh dice que el nivel máximo de protección que HaShem nos provee, es cuando Él nos protege como una madre cuida a su bebé recién nacido.
Pienso en «Israel» como un bebé bajo la constante supervisión invisiblede Hashem. Todos sabemos que muchas cosas malas suceden en Israel. Pero pensemos en esto: Medinat Israel está en medio de la zona más volátil del planeta. Rodeado de las personas más violentas del mundo. Kamikazes, que no les importa inmolarse si matan a un judío durante el proceso. Personas, para quienes el deseo de destruir a Israel es el único deseo más fuerte que el deseo de destruirse unos a otros. Y muchos de ellos viven dentro de Israel. Estamos todos muy tristes por las cosas trágicas que suceden en Israel en estos momentos. Pero al mismo tiempo tenemos que estar sorprendidos, y muy agradecidos a Hashem, por todas las tragedias que no están sucediendo en Israel, y de la cuales, ni siquiera somos conscientes. Nuestro increíble IDF tiene un gran papel en esta empresa, actuando como agentes de HaShem en la protección de nuestro pueblo. Pero por encima de todo esfuerzo humano, es HaShem Quién nos protege de una manera que nosotros, como un bebé recién nacido, no podemos ni siquiera empezar a darnos cuenta.
העומדים בין בים ובין ביבשה
ומאפילה לאורה ומשעבוד לגאולה
השתא בעגלא ובזמן קריב
TEHILIM # 1: ¿En qué consiste la felicidad?

והיה כעץ שתול על פלגי מים אשר פריו יתן בעתו ועלהו לא יבל
En este salmo, el primero de Tehilim, David HaMelej explica en qué consiste la felicidad para un Yehudí.
» … como un árbol plantado sobre corrientes de agua, que dará frutos en su tiempo y sus hojas jamás se marchitan, y en todo lo que emprenda, prosperará «
PLANTADO:
David HaMelej compara al hombre feliz con un árbol. ¿Por qué? En primer lugar, debido a que ambos crecen. Probablemente no hay frustración más grande para un ser humano que darse cuenta de su propio estancamiento. Si nos quedamos en el mismo lugar año tras año, seguramente nos vamos a deprimir. La felicidad consiste en saber que estamos creciendo y avanzando. Cuando estudiamos Torá, dice el Rey David, estamos en un constante crecimiento. Intelectual y emocional. El agua alimenta constantemente las raíces de este árbol. El árbol crece y se fortalece. Es tan fuerte que resiste la embestida de los vientos destructivos que lo quieren mover de sus principios. El Yehudí que absorbe constantemente las aguas de la Tora, permitiendo que las palabras de HaShem nutran su alma, adquiere principios morales muy sólidos, que no son fáciles de mover.
FRUTOS
El árbol también da frutos. Los «frutos» son la mayor recompensa en la vida de una persona virtuosa. Los frutos son los hijos de este hombre, que continuarán en el camino de HaShem. A diferencia de los sentimientos de estancamiento e improductividad de los que viven una vida intrascendente, cuando un hombre ve sus frutos/hijos se da cuenta que su camino va a continuar, aún después de que él se haya ido de este mundo.
HOJAS
A diferencia de los frutos, beneficiosos para la continuidad del árbol, las hojas producen sombra que disfrutan los demás. La felicidad del hombre no consiste sólo en asegurar su propia perpetuidad y la continuidad de sus creencias y principios. Un individuo no puede sentirse realizado a menos que sea también generoso y productivo con los demás. Como un árbol que ofrece libremente su sombra a todo el que lo precise, la buena persona de Am Israel practica el Jesed, ofrece su ayuda a todos los que la necesiten.
Para David HaMelej, el hombre feliz es el que se nutre de la Torá, creciendo y desarrollando principios muy sólidos; ve a sus hijos siguiendo el camino correcto y es generoso con los que necesitan su ayuda. Esa persona «…prosperará en todo lo que emprenda » .
SHABBAT SHALOM