BERESHIT: La verdadera humildad

La Parashá de la semana pasada, Bereshit, relata entre otras cosas, la creación del mundo, la creación de la vida y la creación del hombre. Es en este último acto de creación que surge una pregunta sobre la expresión que la Torá usa para describir el propósito Divino. El pasuq (versículo) en Bereshit (Génesis) 1:26 dice: «Y dijo Dios, hagamos un hombre….». Y la obvia pregunta es: ¿por qué el plural «hagamos»? ¿A quién le estaba hablando Di-s cuando dijo «hagamos»? A simple vista resulta incomprensible que en el mismo libro donde se dice «Escucha Israel, el Eterno nuestro Dios es UNO» también diga «hagamos», como si jas veshalom, hubiera más que UN solo Di-s.
Los Sabios del Talmud (jazal) ofrecieron varias respuestas a este enigma. Yo conozco 4 explicaciones, que por cierto son complementarias unas de otras. Hoy voy a presentar 2 de ellas. 
1. PLURAL MAJESTUOSO: 
La explicación más simple (peshat) es que este plural no cumple la función regular del plural. Es una forma especial del discurso, Divino o humano, que se llama plural majestuoso o mayestático. Y significa que a veces el pronombre personal de primera persona singular (Yo) se emplea en plural (Nosotros o Nos)en vez del singular para expresar formalidad, autoridad, etc.  Un presidente puede decir: «»Estamos muy orgullosos de la actitud de nuestro pueblo…». Un Rey en la edad media iniciaba, o firmaba, sus documentos diciendo: «Nosotros, Carlos,…».  . Tenemos varios casos similares en la Torá, como por ejemplo, adoné yosef (al amo de Yosef, cuando este era esclavo en Egipto, se lo llama en plural: Los amos de Yosef).  Esta es la primera explicación de «hagamos». 
2. ¿QUE ES HUMILDAD? 
El Midrash interpreta este plural de una forma distinta. Los Sabios dijeron que el Creador, antes de crear al hombre, buscó el consentimiento de los ángeles.   En realidad, implica este Midrash, HaShem no necesitaba la anuencia de los ángeles para proceder con su plan de Creación.  ¿Por qué entonces participar a otros ser, inferiores a Di-s, del plan de la Creación del hombre? 
La humildad, en muchas religiones y culturas, se entiende como el respeto que el inferior le debe a su superior.  La humildad, así entendida, es el respeto que el siervo le debe al patrón, el empleado a su empleador, el feligrés al clérigo, etc.  Comportarse con humildad es casi sinónimo de ciega obediencia, humillarse, desaparecer, ante aquel que está por encima de uno. La Torá, dicen nuestros Sabios, nos enseña que la humildad no es la obligación del que ya es humilde. La humildad es la obligación de aquel que está más arriba, de aquel que ejerce el poder, o tiene más autoridad. El Todopoderoso se aconsejó con los ángeles, los hizo partícipes de Su decisión, para enseñarnos que la humildad es el respeto que el «superior» le debe al «inferior», que el patrón debe tener hacia sus empleados. Para indicarnos que, si alguna vez estamos en una posición de autoridad y pensamos que ya no necesitamos del consejo de nadie, nos acordemos que HaShem participó de su decisión a los ángeles, aunque podía no haberlo hecho. Aunque no necesitaba de su consejo, anuencia u opinión. La Torá nos enseñó con una simple palabrita en plural, que ser humilde significa, en primer lugar, respetar a los que están bajo nuestro comando. En el judaísmo, cuando más alto es el poder o la posición que ostentamos, mayor es nuestra obligación de comportarnos con humildad. 



GENESIS 1:2. Breve historia de un caos de proporciones bíblicas

El primer versículo de la Torá describe la creación del universo a partir de la nada. La creación es una obra Divina, no un evento cuántico como el Big-Bang. Algo inexplicable de acuerdo a las leyes físicas que ocurre sin la intervención de un Creador. Como si fuera un “milagro” sin Dios. 

Una vez que concluye con la descripción del primer acto de Creación, la Torá se concentrará, de ahora en más exclusivamente en lo concerniente a nuestro planeta. 

 והארץ, הייתה תוהו ובוהו, וחושך, על-פני תהום; ורוח אלוקים, מרחפת על-פני המים

VEHAARETS HAYETA TOHU VABOHU  

Estas palabras se suelen traducir por: “Y la tierra era informe y desordenada”. 

Hay algunas palabras en la Torá que por pertenecer a textos muy conocidos por toda la humanidad, como el relato de la creación y los 10 mandamientos,  han sufrido ciertas modificaciones y han perdido su sentido hebreo original.   Las palabras hebreas “tohu vabohu” son uno de los mejores ejemplos que puedo presentar de esta “contaminación” textual. Más del 99% de las traducciones que yo conozco interpretan las palabras tohu vabohu como “caos”, “sin forma”, “informe”,  probablemente basados en que la Septuaginta  introduce la palabra “desordenada”  o “sin forma”. La Septuaginta es una traducción hecha por Sabios judíos y publicada el día 8 de Tebet en el tercer siglo antes de la era común. Fue demandada por el rey griego Ptolomeo y los Sabios judíos la escribieron estrictamente con fines diplomáticos, adaptándola a la cultura griega. Vale recordar que los judíos no solamente rechazamos el valor de la Septuaginta sino que el día 10 de Tebet ayunamos, entre otros motivos,  en recuerdo al trágico impacto que esta traducción trajo para el pueblo judío y la Torá. Ver aquí. 

Esta interpretación de tohu vabohu como desorden, informe etc. dio pie a las traducciones que posteriormente vertieron estas palabras como “caos”. E irónicamente tal ha sido la popularidad de esta traducción no judía que hasta el día de hoy en hebreo moderno se usa la expresión tohu vabohu para hablar de “una situación caótica”. 

¿POR QUÉ RECHAZAR ESTA TRADUCCION?

Este concepto de “caos” no es una idea judía. Pero tampoco es una idea neutral. En realidad la idea de caos expresa un principio fundamental de la filosofía griega platónica.  Los griegos no creían en la creación del universo. Para Aristóteles el Mundo no fue creado, es eterno, y siempre existió. Para Platón, ;por otro lado,  el universo siempre existió, pero al principio estaba en un estado de “caos” y “desorden”. Hasta que, según Platón, el “Demiurgo” un genio/dios mitológico griego ordenó la materia prima y dio origen así al increíblemente sofisticado universo que conocemos. Cito a Wikipedia (“Demiurgo”): para Platón “en el principio había una masa caótica, desordenada, informe, indeterminada,” y el Demiurgo modificó este estado caótico y así “creo” (=ordenó) el universo.

Probablemente sin saberlo, cientos de “teorías” teológicas, no judías y judías,  se han desarrollado basadas en el supuesto «caos primitivo que imperaba en el mundo al momento de su creación».  Existe un sinnúmero de teorías «bíblicas» acerca de cómo Dios trae el orden a partir del caos, la supuesta compatibilidad entre la creación bíblica y el elemento de entropía en el Big Bang.  

¿QUÉ SIGNIFICA ENTONCES TOHU VABOHU?

Primero, cabe destacar que en el pensamiento judío no existe la noción teológica de “caos”, ya que parte de nuestra fe es que  Dios es omnisciente y omnipresente, y nada escapa a Su control. 

En general cuando buscamos el significado literal de una palabra hebrea lo primero que debemos hacer es recurrir a la traducción rabínica oficial de la Torá, llamada Targum Unquelós, la traducción aramea escrita a principios del segundo siglo de la era común. Esta traducción lleva “el sello de aprobación de los grandes sabios de Israel”  (Targum Didán). 

Siguiendo la traducción del Targum las palabras “tohu vabohu” significan algo muy simple y completamente diferente a “caos”. Tohu vabohu significa que la tierra al ser creada “estaba desolada y deshabitada”, es decir, no tenia vida.  La segunda traducción rabínica más reconocida, atribuida a Ribbí Yonatán ben Uziel, amplia nuestro entendimiento del Targum Unquelós y traduce “la tierra estaba desolada de vida animal y deshabitada de vida humana”. Lo primero que un científico moderno observaría al explorar un planeta sería la existencia de seres vivos en el mismo. tohu vabohu serían las palabras que podría emplear un científico para afirmar que no hay vida en el planeta Marte. 

 NUESTRO PROPIO CAOS 

Cómo ocurrió que se pasó por alto la traducción del Targum Unquelós y se filtró una idea mitológica y pagana en todas las traducciones judías a la Torá es una pregunta que me supera…. supongo que, como ocurre pradójicamente no pocas veces,  nuestra ignorancia de las ideas paganas a veces contribuye a la adopción de las mismas “disfrazadas” de judaísmo. De cualquier manera, la traducción mitológica de tohu vabohu,  si bien es un impresionante ejemplo de contaminación textual, no es el caso más grave,  ya que para la mayoría de los despreocupados lectores pasa desapercibido…  

והארץ היתה תוהו ובהו

GENESIS 1:2 . ”Y LA TIERRA, AL MOMENTO DE SER CREADA, ESTABA DESHABITADA: NO POSEIA NI VIDA HUMANA NI VIDA ANIMAL….”  




Simjat Tora y el exceso de alcohol

DISFRUTAR SIN EXCESOS

La alegría material de Yom Tob y las festividades requiere moderación:

“Durante Yom Tob [y esto incluye Simjat Torá, Y.B.] una persona no debe beber demasiado [alcohol]… porque la embriaguez y la frivolidad no son parte de la Mitsvá de estar alegres: son parte de la vulgaridad y de la ignorancia… y [la Torá nos ordenó] alcanzar un nivel de felicidad que manifieste nuestro servicio a HaShem… una persona no puede servir a Dios desde la frivolidad, la ligereza mental o la embriaguez “(Idem., 6:19). ”La manera más elevada de servir a HaShem es sintiéndose feliz de poder cumplir [Su voluntad observando] Sus mandamientos…” (Maimónides, MT H. Sukka veLulab, 8:15).

Como explicó HaRambam, un judío no tiene por qué emborracharse para expresar su felicidad. Una persona que necesita emborracharse para sentirse felices, lo hace para «olvidar» su miseria, desactiva su razonamiento y su conciencia para escaparse de su presente, para escapar de una vida sin sentido.

Nosotros, AM ISRAEL, somos el pueblo elegido. Y en Simjat Torá NO bebemos de más porque debemos abrazar y celebrar el privilegio de pertenecer al pueblo de Dios con plena sobriedad y conciencia.




Las diferencias entre Sucot, Sheminí Atseret y Simjat Torá

«ושמחת בחגך אתה ובנך ובתך ועבדך ואמתך

והגר והיתום והאלמנה אשר בשעריך

דב’ 16:13-15

“Y te alegrarás en tu celebración, tú, tus hijos, tus siervos, el extranjero, y el huérfano y la viuda que habitan en tu pueblo.”

SHEMINI ATSERET

Durante la fiesta de Sucot, habitamos en la Sucá y tomamos las cuatro especies de plantas (etrog, lulab, hadas, ‘araba) por siete días. También durante Sucot tenemos otra Mitsvá llamada “simjá”, que significa “celebrar” o estar alegres. Esta es la única de las 3 Mitsvot de Sucot que se extiende también para la próxima festividad que comienza hoy, viernes 6 de octubre por la noche: Sheminí Atseret, y que es seguida por Simjat Torá, que comienza el sábado 7 de octubre por la noche y se extiende hasta el domingo por la noche. Como Sheminí Atseret es una festividad diferente a Sucot, ya no tenemos más la mitsvá de Lulab y Etrog. En Israel, durante Sheminí Atseret ya no debe utilizarse la Sucá. En la diáspora, sin embargo, debido a que las prescripciones del antiguo calendario rabínico siguen en vigencia, seguimos usando la Sucá durante el primer día de Sheminí Atseret, pero no recitamos ninguna bendición.

DISFRUTAR DE LA TORA

Fuera de Erets Israel, como en cualquier otro día de fiesta (= Yom Tob), la festividad se celebra durante dos días seguidos (shabbat y domingo). Y al segundo día de Sheminí Atseret se lo conoce como Simjat Torá, es decir, el día que celebramos la finalización del ciclo anual de la lectura de Torá, y comenzamos ininterrumpidamente el nuevo ciclo de su lectura, desde Bereshit. Cantamos y bailamos con la Torá, expresando nuestra alegría por ser parte del pueblo elegido por Dios para estudiar y observar Su Tora.

DISFRUTAR DE YOM TOB

La Torá nos indica comportarnos con alegría y manifestar nuestra felicidad durante estas fiestas.

La alegría material también es parte de la celebración. Durante estos días de Yom Tob compartimos varias comidas festivas con nuestros seres queridos. Las comidas se preparan con esmero y en abundancia. Comemos, bebemos, honramos el día de Yom Tob, y lo hacemos tan placentero como el Shabbat (Shulján ‘Aruj OH 529:1). En honor de Yom Tob también tenemos que vestir bien, como cuando vamos a un casamiento, etc. De acuerdo al Shuljan ‘Aruj debemos vestir en Yom Tob “mejor” que en Shabbat. (Idem).

DISFRUTAR, DENTRO DE TU PRESUPUESTO

Los Jajamim también explicaron que cada individuo goza de la felicidad material de una manera diferente. Dijeron que antes de que comience Yom Tob los padres le regalen a sus hijos “… frutos secos [para comer] y nueces [para jugar]. El equivalente hoy en día sería “golosinas y pequeños juguetes [no electrónicos!]”. El marido debe obsequiarle a su mujer ropa y/o joyas («Happy wife, happy life»), siempre de acuerdo a su posibilidad económica . Por otro lado, la mujer de la casa se ocupa de que su marido –y su familia- coman y beban bien, dentro de las posibilidades de cada familia. El vino y la carne son habituales en el menú de Yom Tob.

DISFRUTAR Y COMPARTIR

Aunque estamos acostumbrados a la idea de que la felicidad es el resultado del éxito, y que el éxito consiste en tener más, ganar más, ostentar más, etc., la visión judía de la felicidad es un poco diferente. En Yom Tob aprendemos a alegrarnos con lo que tenemos, independientemente de “cuánto” tenemos. Si en la sociedad materialista se considera que el éxito es tener lo que uno quiere, debemos aprender que la felicidad consiste en querer lo que uno tiene, y muy especialmente compartir con los demás lo que uno tiene. Ofreciendo a otros participar de nuestras comidas, muy especialmente a los huérfanos y a las viudas (SH ‘A 529:. 2) y a todos aquellos que material o «emocionalmente» necesitan de compañia. Maimónides dijo lo siguiente sobre este punto tan importante: “El que cierra las puertas de su casa [a los necesitados], y come y bebe junto con su esposa e hijos, y no comparte con los pobres, no está practicando la alegría de esta Mitsvá, sino la alegría de su propio estómago…” (MT Yom Tob 6:18).

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¿Cual es el tema principal de las Tefilot de Sheminí atseret?  El final de Sucot indica el comienzo de la nueva temporada de lluvia en Israel. Esta es la razón por la cual en la oración de Musaf de Sheminí Atseret, cambiamos las palabras que dijimos desde el Pesaj pasado hasta ahora morid hatal (HaShem hace que descienda el rocio) por la oración mashib haruaj umorid hagueshem, (HaShem hace que el viento sople, y que descienda la lluvia). Es importante notar que en esta Tefilá no estamos todavía pidiendo a HaShem que nos mande la lluvia. Primero, comenzamos alabando a Dios por Su sabiduría y Su poder para producir las precipitaciones. Al decir mashib haruaj reconocemos a Dios como Quien produce la lluvia, y por extensión, como la fuente de nuestro sustento («Baruj», por excelencia).




Sucot y las nubes

“…para que vuestras generaciones sepan que Yo hice habitar en sukkot a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo soy HaShem vuestro Dios”.

Levítico 23:42

Este próximo lunes 6 de octubre por la noche comenzaremos la celebración de la fiesta de Sucot, que nos recuerda nuestra travesía de 40 años en el desierto, desde Egipto hasta la tierra prometida: Israel.

La Torá dice claramente que la razón por la cual celebramos Sucot es para recordar “que Dios nos estableció en sucot” cuando nos sacó de Egipto.

Pero, ¿qué eran en realidad esas sucot? ¿De qué estaban hechas?

CABAÑAS

De acuerdo con Ribbí Aquibá, las sucot eran simplemente «chozas», cabañas con un techo de ramas, que no protegían de las inclemencias climáticas como un techo normal, pero servían para protegerse del sol, algo muy necesario en el desierto. Según esta opinión, al construir las sucot y habitar en ellas, rememoramos nuestra travesía en el desierto.

Hay por lo menos dos objeciones a esta interpretación “literal”:

La Torá, cuando se refiere a los lugares de residencia de los judíos en el desierto, menciona la palabra hebrea ohel, esto es, carpas hechas probablemente de piel de animales, no menciona chozas ni cabañas.

La segunda objeción es más aguda: ¿Por qué dice la Torá que “Dios» estableció a los israelitas en cabañas? Las chozas a las que se refería Ribbí Aquibá debieron haber sido construidas por los mismos judíos, no por Dios.

NUBES DE GLORIA

Ribbí Eliezer disiente con Ribbí Aquibá y sostiene que en este versículo “sucot” no se refiere a cabañas o chozas. Sin importar si las viviendas de los judíos eran de madera o pieles, lo que debemos recordar es que durante los 40 años de travesía en el desierto, el pueblo judío fue protegido por Dios. A esta Protección Divina, Ribbí Eliezer la llamó “nubes de gloria”. Siete “nubes” con las que HaShem protegió a Israel: cuatro nubes alrededor, una nube por encima, una por debajo y la séptima nube, que iba al frente, a tres días de distancia, para indicarles el camino.

¿Por qué eran necesarias estas nubes protectoras? Porque cruzar un desierto es arriesgado. El agua y la comida no son suficientes.

Hay al menos cuatro desafíos serios al atravesar un desierto:

Clima: El calor abrasador durante el día y el frío de la noche, junto con los vientos impredecibles y tormentas de arena. Recuerdo lo que ocurrió con el ejército de Cambises en Egipto. En el año 525 a.e.c., Cambises envió un ejército de 50,000 soldados para destruir el Templo de Amón en Siwa, Egipto. Tras siete días en el desierto, desaparecieron, probablemente enterrados bajo una tormenta de arena. ¿No es fascinante —milagroso— que ningún fenómeno climático afectara a los judíos durante 40 años en el desierto?

Ataques: En el desierto hay bandidos y ladrones. En el caso del pueblo judío, después de la guerra con Amalek, no se registraron más ataques.

Animales: En el desierto abundan serpientes venenosas y escorpiones. Es fácil pisar a uno de estos animales y ser atacado.

Dirección: Moshé pidió a su suegro Yitró que los acompañara, pues conocía bien el desierto. Sin embargo, Yitró se negó. La séptima nube, el “amud esh ve’anan” (columna de fuego y nube), guió al pueblo como un GPS moderno.

¿NUBES VIRTUALES?

Ahora podemos comprender mejor la opinión de Ribbí Eliezer. La palabra «nube» en hebreo, ‘anan, no debe entenderse como las nubes blancas del cielo. Aquí «nube» se usa metafóricamente, refiriéndose a un mecanismo Divino que protegía al pueblo judío. Estas nubes invisibles, que protegían desde todos los lados, pueden compararse hoy a firewalls (barreras protectoras) que protegían de posibles ataques enemigos. La nube de arriba protegía de las inclemencias del clima, y la de abajo, de los animales venenosos. Finalmente, la séptima nube, la columna, guiaba al pueblo, indicando el camino.

Nuestros Sabios debatieron ambas opiniones y finalmente se pronunciaron a favor de la opinión de Ribbí Eliezer.

Cuando entramos a la Sucá, debemos recordar que HaShem protegió a nuestros antepasados de todos los peligros del desierto.

En nuestros días podemos visualizar mucho más claramente las Nubes de Gloria que protegieron a Israel en el desierto. Sin las “nubes” que hoy protegen a Medinat Israel, como el sistema de defensa antimisiles Cúpula de Hierro (Iron Dome) —que continúa interceptando misiles lanzados desde Yemen—, la situación sería trágica. En Israel, la intervención divina se combina con la creatividad humana. Y esperamos que pronto entre en funcionamiento el Iron Beam , rayo de hierro (o para mi: «la Sucá Láser», ver abajo) , que protegerá a Israel de misiles y drones, y creará un cielo hermético como el que los judíos tuvimos en el desierto bajo la protección divina.

Que HaShem siga protegiendo a Israel de nuestros múltiples enemigos, como lo hizo con nuestros antepasados en el desierto.




La reunión en la Casa Blanca no fue solo sobre Gaza – sino sobre un nuevo orden mundial

Por Amir Avivi (General de Brigada, Tzahal, retirado)

Tras el colapso de Hamás y la consolidación del control israelí en la Franja de Gaza, está surgiendo un acuerdo que incluye la mayoría de los objetivos que Israel estableció al comienzo de la guerra. Paralelamente, bajo el liderazgo de Estados Unidos, se está forjando un nuevo orden regional, y parece que el sueño de un Estado palestino contiguo se desvanece.

Hay algo extraño en el silencio que sigue a la tormenta. No es el silencio tenso que promete otro estallido, sino la inquietante sensación que aparece cuando uno se da cuenta de que el juego ya ha sido decidido.

En la Oficina Oval, en Washington, ya no se sientan a apagar incendios: vinieron a trazar líneas en los mapas. Como en la Conferencia de Yalta, aquella célebre reunión en las costas del Mar Negro al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando Roosevelt, Churchill y Stalin se repartieron un continente entero mientras Hitler aún seguía en el poder. Incluso entonces, entendieron que el juego ya estaba terminado.

Lo que hoy parece un acuerdo sobre una estrecha y miserable franja de tierra es, en realidad, el cimiento de un nuevo orden mundial: una coalición que se extiende desde el Mediterráneo hasta el Océano Pacífico, desde Israel pasando por el Golfo hasta Indonesia. Un gran frente contra el eje ruso-iraní-chino-norcoreano. Cuando de repente aparece sobre la mesa la posibilidad de un arreglo con Líbano y Siria, queda claro que Gaza es solo el movimiento de apertura de Trump para un plan mucho más amplio.

¿Por qué está funcionando ahora? Porque todas las falsas esperanzas se han desvanecido. Hamás esperaba una intervención internacional, la caída del gobierno, la rendición de Israel… y nada de eso sucedió. Ahora ven que el 80% de la Franja de Gaza ya está bajo control israelí, que clanes y milicias están cooperando con Israel incluso en temas de seguridad, y que enfrente se encuentra la advertencia de Trump: esta es su advertencia final y no habrá otra. Hamás entiende que, si no salva su pellejo, Israel recibirá luz verde para hacer lo que quiera en Gaza, lo que significa una sentencia de muerte para la organización.

De hecho, el texto del acuerdo que se está gestando cumple, casi palabra por palabra, los cinco objetivos fijados por el gobierno al inicio de la lucha:

  1. La devolución de todos los rehenes.

  2. La eliminación de Hamás como entidad gobernante y militar.

  3. La completa desmilitarización de la Franja de Gaza.

  4. La plena responsabilidad de seguridad en manos de Israel.

  5. La creación de una realidad sin infraestructura terrorista en Gaza.





YOM KIPPUR ¿En qué casos no se ayuna?

Este  miércoles 1ero de octubre un poco antes de  la puesta del sol, comienza Yom Kippur,  el día del perdón y un día de ayuno.
Hay 5 prohibiciones en Yom Kipur
(1) Comer y beber,
(2) lavar nuestro cuerpo
(3) ungir nuestro cuerpo
(4) mantener relaciones matrimoniales y
(5) usar zapatos de cuero.
Con respecto a ayunar, todas las personas en buen estado de salud deben ayunar en Yom Kippur.
Estas son las excepciones:
MENORES: Niños o niñas menores de nueve años de edad no deben practicar ningún tipo de ayuno, ni siquiera por unas horas. El Rab Obadia Yosef z”l recomienda que cuando los niños llegan a la edad de nueve años comiencen a ayunar por un par de horas, si gozan de buena salud. Esto quiere decir que si por lo general almuerzan a las 12.00 del mediodía, se les dará de comer a las 2.00 de la tarde, etc. El próximo año, los padres deben alentar a sus hijos a ayunar durante un poco más de tiempo, así los menores se van acostumbrando poco a poco a un día de ayuno completo. Cuando el niño o la niña llegan a los once años de edad, deben tratar de no comer durante todo el día, siempre y cuando estén saludables. Una niña en buen estado de salud tiene la obligación de ayunar a partir de los doce años, y un niño en buen estado de salud a partir de los trece años de edad.
MUJERES QUE DAN A LUZ: Durante los tres primeros días después del parto, la madre que dio a luz no debe ayunar. (La misma regla se aplica para las primeras 72 horas cuando una mujer sufre un aborto). Después de las primeras 72 horas a partir del día del parto y hasta el séptimo día después del parto, si la madre dice que necesita comer, se le debe dar de comer. Después del séptimo día, la mujer debe ayunar como todas las demás personas, a menos que su médico le indique lo contrario.
Una mujer que está por dar a luz o con síntomas de parto, no debe ayunar.
ENFERMEDADES: Un individuo que sufre de una enfermedad crónica, como diabetes etc., o una persona mayor de edad que está débil debido a su avanzada edad, o alguien que recibe algún tipo de tratamiento o medicación importante, deben asesorase con un médico para determinar si pueden o no pueden ayunar. Después de hablar con un profesional médico, un rabino también debe ser consultado para establecer, en base a las recomendaciones del médico, cómo se debe comer en Yom Kippur o cómo tomar los medicamentos necesarios tratando de mantener, en lo posible, algún mínimo de ayuno.
Obviamente, en caso de una enfermedad grave, riesgo o peligro de vida, o aún cuando uno duda si se trata de una situación de riesgo (safeq sakana), el ayuno debe interrumpirse inmediatamente, incluso cuando no es posible consultar con un médico.

INFORMACION PARA MUJERES EMBARAZADAS O QUE AMAMANTAN A SU BEBÉ

En principio, una mujer embarazada debe observar el ayuno de Kippur normalmente, siempre que ella y el bebé estén en buen estado de salud y el embarazo no tenga complicaciones ni sea de riesgo para el bebe o para la madre. No obstante, si durante Yom Kippur la futura mamá se siente mal, y particularmente si vomita, si padece de hiperemesis gravídica o tiene cualquier síntoma de deshidratación, deberá interrumpir el ayuno y comer o beber de inmediato. Sin embargo, si la mujer embarazada sólo siente leves mareos o náuseas, primero debería intentar sentarse o recostarse en una cama y ver si esos síntomas desaparecen, ya que sentirse así se considera normal y tolerable en un día de ayuno. Si al acostarse los síntomas no desaparecen o empeoran, entonces se deberá interrumpir el ayuno y proceder como explicaremos a continuación.

Hace unos años atrás en la comunidad, UMJCA de Great Neck, NY, tuvimos una conferencia con la doctora Jessica Jacob, una experta ginecóloga y obstetra, que también es una mujer observante y conocedora de la ley judía. Esta clase tiene información importantísima para mujeres embarazadas y lactantes. La Dra Jacob explica por qué NO es arriesgado para una mujer embarazada, con un embarazo normal, ayunar en Yom Kippur, y en qué casos SÍ se debería cortar el ayuno en Yom Kippur. Hasta hace unos años atrás, esta conferencia estaba disponible solamente en el audio file original en inglés, y sólo podia ser aprovechada por aquellos que entienden ingles. Hace dos años, gracias a la iniciativa de Micaela Masri, lectora de Halajá of the Day de Buenos Aires, Argentina, la conferencia ha sido transcrita al inglés, y más importante todavía, HA SIDO TRADUCIDA AL CASTELLANO. La información que esta conferencia posee, creo que es invaluable.

CONFERENCIA EN CASTELLANO
EN INGLES
¿QUÉ HACER CUANDO UNO NECESITA INTERRUMPIR EL AYUNO EN YOM KIPPUR?

Para mantener un nivel mínimo de ayuno, cuando se debe evitar o se debe interrumpir el ayuno de Kippur por razones médicas, hay que proceder de la siguiente manera

1. Coma una porción de alimentos de hasta 30g, espere diez minutos y luego coma una segunda porción de 30g de alimentos. Podrá seguir haciendo esto hasta que se recupere.

2. Para beber, beba hasta 30cc, espere 5 minutos y beba de nuevo esa cantidad.

*Para medir los 30g o cc, se recomienda utilizar los vasitos plásticos de 30g (o en USA, 1 onza) conocidos como los vasitos de Kiddush (o licor).

*Una vez que uno se siente mejor, debe continuar el ayuno.

*Obviamente, en caso de necesidad, gravedad o emergencia médica (por ejemplo, hipoglucemia, desmayo, deshidratación, etc.) estas mínimas porciones pueden no ser suficiente, y entonces uno debe beber o comer lo que sea necesario. 
RECOMENDACION IMPORTANTE PARA PREVENIR LA
DESHIDRATACION DURANTE YOM KIPPUR

Para reducir el riesgo de deshidratación, uno debe hidratar su cuerpo con suficientes líquidos. Pero hay que hacerlo de la manera correcta. Beber una gran cantidad de agua justo antes del ayuno es un beneficio menor, ya que la mayor parte de esos líquidos son rápidamente eliminados, generalmente la misma noche de Yom Kipur . En lugar de beber mucha agua de una vez, uno debe beber pequeñas cantidades de agua durante las 48 horas previas al ayuno. La cantidad recomendada es beber un vaso de agua mediano ( 160-200 ml.) aproximadamente cada hora durante los dos días previos al ayuno, para que todas las células del cuerpo se hidraten. Esta recomendación también se les da a los atletas antes de correr un maratón.

Siempre consulte con su médico de cabecera .




NEILA, 5785: El Veredicto Final

A dos años del 7 de Octubre
[Adaptado del artículo publicado el año pasado]
Es el final de Yom Kippur, 5786, el momento de la Neila. En los cielos, el juicio está a punto de comenzar. El Todopoderoso está sentado en Su trono, listo para evaluar a Su pueblo Israel y emitir el veredicto final. En el centro de la Corte Celestial está la balanza que pesa los méritos (zejuyot) y las transgresiones (jobot) de Israel. Que definirá si este año que está comenzando merece ser bueno o difícil para Israel. Hay demasiado en juego porque 5786 es un año decisivo para el futuro del pueblo judío. Se siente un tenso silencio en los cielos y en la tierra.
Primero se le concede permiso al fiscal para presentar sus argumentos de condena. Se levanta y comienza a cargar la balanza en el lado izquierdo con las transgresiones que cometió el pueblo de Israel del año pasado. Pecado tras pecado, apila ofensas pequeñas y grandes en la balanza. Termina y se aparta. El plato está muy pesado, la balanza se inclina demasiado a la izquierda, y un incómodo silencio llena el aire de la Corte.
Acto seguido, se concede permiso a los ángeles Mijael, Eliyahu y Gabriel, los defensores de Israel, para presentar los méritos de Israel durante el año que pasó.
Los ángeles llaman al estrado a siete líderes, siete patriarcas para testificar y presentar su caso ante el Todopoderoso.
Primero, llega Abraham representando el jesed, la bondad, la solidaridad. Abraham da un paso adelante y les recuerda a todos que el año que pasó fue un año de guerra, impuesta desde la masacre que sufrimos en Simjat Torá hace dos años. El primer patriarca trae con él todos los actos de bondad del pueblo de Israel que estuvo a la altura de las circunstancias: los médicos y enfermeras de los hospitales que pasaron largas noches sin dormir salvando vidas de los soldados heridos; el personal de seguridad que arriesga sus vidas para impedir atentados en centros civiles; los psicólogos, los trabajadores sociales, los maestros y los consejeros juveniles que atienden a las familias que sufren las perores pérdidas. Luego introduce a los cientos de miles de voluntarios de todo el mundo judío que se hicieron presente durante la guerra. Las mujeres de Naharia que dejaron todo lo que estaban haciendo y se pusieron a cocinar durante meses para que los soldados siempre encontraran algo para comer. Los jubilados que se transformaron en choferes voluntarios para transportar día y noche a soldados y reservistas. Los voluntarios que organizaron asados y deliciosas comidas para agasajar a los combatientes que llegaban desde Gaza. Los que apoyaron a los soldados heridos, visitándolos, acompañándolos, y cantando para ellos. El personal voluntario de ZAKA, que, desde las escenas de un horror inimaginable, rescataban los últimos restos de cuerpos judíos deliberadamente quemados y mutilados. La solidaridad de los judíos de la diáspora que se pusieron a la altura de las circunstancias que juntaron y enviaron decenas de aviones con toneladas de equipo y ropa para el ejército. Los que organizaron y participaron de viajes de solidaridad. Los que donaron cientos de millones de dólares al Estado de Israel y a su ejército.
Luego se presentó Isaac, olá temimá, el primer judío que estuvo dispuesto a sacrificarse y dar su vida por Kiddush Hashem. Isaac colocó en el lado derecho de la balanza las cientos de almas puras de los soldados y combatientes judíos caídos en combate desde el 7 de octubre. Los soldados que ese fatídico día murieron defendiendo con sus últimas balas sus bases militares, o aquellos que, como Eljanan Kalmenzon, desde el otro lado de Israel, en Judea y Samaria, hasta el Kibutz Be’eri al escuchar las noticias del ataque en la mañana, y que no esperaron recibir órdenes, sino que actuaron para salvar a inocentes a costa de sus propias vidas. Los jóvenes soldados que, en las sangrientas batallas de Gaza, se ofrecieron como voluntarios para ir al frente y entrar en esas casas llenas de explosivos. Y los combatientes que se lanzaron sobre granadas vivas para salvar las vidas de sus hermanos en armas. Y aquellos que, como el comandante Arnon Zamora, dieron su vida para rescatar a los rehenes de Hamás. Los paramédicos que corrieron en medio de una lluvia de balas para rescatar a los soldados hermanos heridos del campo de batalla. La balanza comienza a inclinarse fuertemente hacia el lado derecho.
Isaac se retira y entonces llega Jacob, el patriarca que luchó contra Esav y lo venció, pero quedó herido por el resto de su vida. Jacob trae con él los nombres de los más de 10,000 jovenes soldados de Israel heridos desde el 7 de octubre. Coloca sobre la balanza las sillas de ruedas, las muletas, las prótesis de piernas y brazos perdidos, las lágrimas y las cicatrices del dolor de las heridas. Luego acumula las discapacidades físicas o mentales que estos héroes jóvenes cargarán de por vida.
El peso en el lado derecho ya es insoportable.
Luego ingresa a la corte Yosef, y les recuerda a todos que él fue cautivo. Fue tirado en un pozo y estuvo rodeado de escorpiones y serpientes venenosas. Y luego estuvo en un calabozo por dos años, y pensó que nunca saldría con vida. Yosef trae los nombres de los 20 jatufim que todavía siguen cautivos en Gaza. Los jóvenes que sobreviven en túneles oscuros o en apartamentos húmedos. Hambrientos, cansados, maltratados, torturados física y emocionalmente, desesperados por ser rescatados y orando por una salvación milagrosa como la de Yosef.
En ese momento todos dan un paso atrás e ingresa al recinto Moshé Rabbenu, que llega con la Torá que lleva su nombre. Y demuestra que desde el 7 de octubre de 2023, el estudio y la observancia de la Torá ha revivido como nunca antes en la historia. Coloca en la balanza derecha cientos de nuevos Sifré Torá que se han dedicado a la memoria de los soldados caídos en batallas. Presenta cientos de miles de Tefilin y Tzitzit que todo soldado judío lleva en la batalla. Y los millones de libros de Tehillim. Y las sinagogas improvisadas en Gaza, y las nuevas cabañas en el sur del Líbano, listas para celebrar la fiesta de Succot. Añade el increíble resurgimiento del judaísmo en la diáspora, en América, y coloca una foto del multibillonario Bill Ackman que el año pasado se puso su Tefilin, por primera vez en su vida.
Moshé introduce a su hermano, Aharón HaCohén, que nos enseñó a estar unidos y practicar el amor incondicional de un Yehudí por el otro. Coloca en la balanza la solidaridad y el espíritu de unidad que los judíos redescubrimos después del 7 de octubre. La nueva conciencia de que no solo somos un pueblo, sino una familia. En el campo de batalla, los soldados descubrieron que ya no hay ashkenazim ni sefaradim, ni de izquierda ni de derecha—solo hermanos judíos luchando hombro con hombro, uno por el otro y todos por el pueblo de Israel, Keish Ejad Belev Echad, como una sola persona con un mismo corazón. También coloca en la balanza el nuevo entendimiento de que las comunidades de la diáspora y los judíos de Israel somos una sola familia. La balanza se inclina más y está a punto de romperse. Aharón demuestra que la unidad es nuestra fuerza más grande. Hay un silencio tenso en la sala.
Entonces suenan las trompetas e ingresa a la corte David HaMelej: el rey poeta y guerrero invencible. David presenta a la noble generación de jóvenes soldados, algunos de los cuales recién acaban de terminar la secundaria, y que se abalanzan contra el enemigo como leones. Y que repiten: “¡LUCHAR, LUCHAR, LUCHAR!”, no tres sino siete veces: haciendo la guerra contra siete frentes—Hamás, Hezbolá, los Hutíes, Irak, Siria, Judea y Samaria, y, por supuesto, Irán. Son fuertes, muy valientes, y determinados a derrotar a un enemigo despiadado. Luchan para proteger nuestra tierra y restaurar la gloria del pueblo judío. Luchan Bayabasha, Ba’avir, Ubayam—en tierra, en el aire y en el mar—para eliminar a Amaleq y proclamar: “¡Am Yisrael Jai!”.
El Rey David termina su exposición y, de repente, las puertas se abren de par en par y ellas irrumpen en la Corte. Se escuchan los pasos afuera y todos se ponen de pie al ver a las cuatro matriarcas de nuestra nación. Sará, Rivká, Rajel y Leá ingresan al recinto, se acercan a la balanza y colocan en el plato los nombres de cientos de madres, Imaot Shekulot, que han perdido a un hijo en la guerra y cuyos llantos de dolor nunca cesarán. Y las cientos de jóvenes viudas, que ahora deben criar a sus tres, cuatro o cinco hijos solas, sin sus amados esposos a su lado. Y las oraciones y lágrimas que las madres judías rezan por sus hijos que están en la guerra. Y los interminables capítulos de Tehillim que recitan al lado de las camas de hospital de sus hijos heridos. Las oraciones de las mujeres de los yishuvim , los asentamientos de Judea y Samaria, cuyos maridos están de miluim en Gaza tres, cuatro o cinco meses. Y serán llamados de nuevo a pelear en el Líbano. Rezan por la noche, cuando los niños ya duermen, y le ruegan a Dios que no se conviertan en viudas. O durante el día, mientras atienden a sus hijos, fingiendo que todo está bien para que sus familias preserven la normalidad y no sufran el trauma del 7 de octubre.
El plato derecho de la balanza colapsa bajo el peso de las virtudes, los méritos y los rezos del pueblo de Israel.
Mijael, Eliyahu y Gabriel dan por concluida su presentación.

Que el Todopoderoso selle el veredicto del pueblo judío y establezca que a Israel le sea otorgado un veredicto celestial muy positivo. Y que el año 5786 sea un mejor año. Un año de yeshu’ot — victoria— y de gueulá, redención.
Nos espera—nos merecemos— el mejor año de nuestra larga historia. Con mis mejores deseos. 

Rab Yosef Bitton




VIDUY: Rezo de confesión para nuestros días

Una de las Mitsvot esenciales del día de Yom Kippur es el Viduy, un texto que menciona las transgresiones que cometimos o pudimos haber cometido, especialmente durante el pasado año. El Viduy nos ayuda a identificar nuestros malos hábitos y las malas acciones que quizás hemos olvidado, borrado o suprimido inconscientemente de nuestra memoria, y nos permite arrepentirnos por ellas en Yom Kippur, el día del perdón.

«Viduy», que literalmente significa «confesión» o «admisión», es el paso central del proceso de Teshubá, que consta de tres etapas: 1. identificar nuestras transgresiones (hakarat hajet), 2. la articulación y confesión de las mismas (viduy), y 3. la decisión de abandonar nuestras malas acciones y hábitos negativos (‘azibat hajet ).

Si bien el Viduy lo decimos en voz baja, para nosotros mismos, no debemos leer el Viduy mentalmente, sino que tenemos que pronunciar cada palabra, articulando lo que leemos. ¿Por qué? Porque solo cuando verbalizamos nuestras transgresiones (como una forma de catarsis), realmente hemos admitido nuestra culpa y entonces HaShem acepta nuestro arrepentimiento y nos perdona.

Decimos el Viduy en plural, confesando también transgresiones que posiblemente no hayamos cometido. Esto nos enseña que nuestra responsabilidad moral va más allá de nuestra responsabilidad personal. Pensemos por ejemplo en una persona sobre la cual ejercemos cierta influencia: un hijo, un familiar, un amigo, etc. Cuando este individuo actúa equivocadamente debemos advertirle sobre lo que está haciendo mal. Y si no lo hacemos, somos parcialmente responsables de esa acción equivocada. Y extendiendo esta idea un poco más, el pueblo judío se considera una gran familia en la que todos debemos sentirnos responsables unos por otros.

El texto original del Viduy de Yom Kippur está escrito en hebreo y se presenta en orden alfabético. Es importante aclarar que si leemos la versión hebrea del Viduy y no entendemos lo que estamos diciendo, entonces, la admisión, la confesión, el arrepentimiento y la contrición ¡NO han tenido lugar! Es por eso que, a diferencia de otras oraciones, es imperativo entender claramente las palabras del Viduy. Por lo tanto, no sólo está permitido sino que es necesario leer el Viduy en un lenguaje que uno entienda.

Hay excelentes traducciones del Viduy en muchos Majzorim modernos de Yom Kippur. Aquí presento una versión del Viduy que preparé en base al texto que los Sefaradim recitamos en las Selijot.

La traducción NO es literal y deliberadamente he extendido el significado del texto original tratando de expresar en este Viduy algunos conceptos que considero relevantes para nuestros días. La idea es que al comprender las palabras del Viduy identifiquemos nuestras faltas y se facilite nuestro sincero arrepentimiento.

Esta versión no pretende reemplazar a otros textos de Viduy, sino complementarlos. Recomiendo imprimir este Viduy, tenerlo junto al Majzor y recitarlo en algún momento de Yom Kippur.

Obtener AQUI la version de este Viduy en PDF

TEXTO DEL VIDUY EN ESPAÑOL

ANA HASHEM ELOKENU…

Por favor, Oh HaShem, nuestro Dios y Dios de nuestros padres, ¡que nuestra oración llegue a Ti! Por favor, nuestro Rey, ¡no ignores nuestra súplica! Porque no somos tan insolentes ni tan necios para decir [falsamente] delante de Ti: «HaShem, nuestro Dios y Dios de nuestros antepasados, somos justos y no hemos pecado». [Nos presentamos frente a Ti reconociendo] que hemos cometido transgresiones, iniquidades, y pecados, tanto nosotros como nuestros antepasados y los miembros de nuestra familia.

JATATI HODI’AJA

«Mi pecado reconozco ante Ti, [HaShem], no niego mis transgresiones, me digo a mí mismo: ‘confesaré mis pecados a HaShem’ y espero que así Tú perdones mis faltas.»

(Ahora comenzamos a leer una larga lista de las transgresiones que pudimos haber cometido)

ASHAMNU: Hemos pecado a sabiendas; plenamente conscientes de que estábamos haciendo algo mal.

AJALNU MAAJALOT ASUROT: Hemos comido alimentos prohibidos.

BAGADNU: Hemos traicionado nuestro pacto contigo. Tú confiaste en nosotros y nos encomendaste Tu Torá, pero nosotros no hemos cumplido lo que prometimos en el Monte Sinai: mantener Tu Torá y observar plenamente Tus mandamientos.

BITALNU TALMUD TORATEJA: Hemos perdido nuestro tiempo en vanidades, frivolidades y asuntos banales, en lugar de dedicarnos a estudiar y profundizar las palabras de Tu Torá, que nos acercan más a Ti.

GAZALNU: Hemos hurtado. Hemos tomado, usado o gastado lo que no nos pertenece.

GANABNU: Hemos robado bienes materiales. Hemos robado a mucha gente, de maneras diferentes. Hemos robado el tiempo de nuestros empleadores, y no hemos hecho nuestro trabajo con honestidad.

GAINU: Hemos sido arrogantes. Hemos actuado de manera altiva con nuestros amigos, familiares y colegas.

DIBBARNU DOFI VELESHON HARA’: Hemos diseminado chismes y comentarios destructivos sobre otras personas. Hemos escuchado y repetido críticas hacia otros individuos, y ni siquiera nos ha importado si esas críticas eran ciertas o falsas. Hemos multiplicado rumores negativos sobre otros. Rumores, que si se dijeran sobre nosotros, nos harían sentir avergonzados y heridos.

DIBBARNU EJAD BAPE VEEJAD BALEB: Fuimos cínicos e hipócritas. Hemos dicho algo con nuestra boca, mientras sentíamos otra cosa en nuestros corazones.

HE’EVINU: Hemos practicado la corrupción, la injusticia y la iniquidad.

HIRHARNU HIRHURIM RA’IM BAYOM…: Hemos buscado deliberadamente pensamientos promiscuos durante el día, provocando la impureza durante la noche.

VEHIRSHA’NU: Hemos procedido con maldad, y hemos causado que otros imiten nuestro mal comportamiento.

VIADNU ATSMENU LIDBAR ABERA: Visitamos lugares inapropiados. Nos hemos reunido con amigos o conocidos para propósitos indecentes.

ZADNU: Hemos pecado deliberadamente. No con inocencia, sino con plena conciencia.

ZANINU AJAR LIBENU…: Nos dejamos llevar por nuestros ojos y por nuestros impulsos para practicar la promiscuidad.

JAMASNU: Hemos explotado a otras personas. Hemos abusado de nuestros empleados, deudores o acreedores. Hemos tomado lo que no nos pertenece.

JAMADNU: Hemos tenido envidia de los demás. No supimos sentirnos felices, satisfechos y agradecidos con todo lo que Tú, HaShem, nos has dado.

TAFALNU SHEQER UMIRMA: Hemos mentido premeditadamente. Hemos inventado historias engañosas para cubrir nuestras mentiras previas. Engañamos a nuestros amigos y colegas, y mentimos a nuestros clientes para ganar dinero deshonestamente.

YA’ATSNU ‘ETSOT RA’OT…: Hemos dado malos consejos deliberadamente. Hemos aconsejado a los demás hacer lo que era bueno para nosotros, en lugar de aconsejarles hacer lo que era bueno para ellos. Traicionamos la confianza de aquellos que confiaron en nosotros buscando nuestra opinion de buena fe. Sacrificamos nuestra integridad para obtener un beneficio personal.

KIZABNU: Hemos dicho mentiras. Mentimos a nuestros amigos y a los miembros de nuestra familia.

KA’ASNU: Hemos perdido la paciencia y hemos reaccionado con ira y enojo. Sabiendo que la ira es un pecado que se compara con la idolatría, por su irracionalidad y su destructividad. Hemos actuado sin paciencia con nuestros hijos, con nuestro esposo o esposa, enojándonos con ellos injustamente.

LATSNU: Hemos actuado con frivolidad, sin pensar en las consecuencias de lo que hemos hecho o dicho. Hemos perdido la conciencia de nuestra mortalidad y de la brevedad de nuestra vida, desperdiciando nuestro tiempo en vanidades, sin tener en cuenta la irrecuperabilidad del tiempo perdido.

LOTSATSNU: Nos hemos burlado de otras personas. Hemos abusado de los más débiles. Hemos avergonzado a amigos y parientes, privadamente o en público. Hemos llamado a otras personas con apodos embarazosos (bullying).

MARADNU: Hemos actuado con rebeldía hacia Ti. Y sabiendo claramente qué es lo que Tú consideras incorrecto, igual lo hicimos… Actuamos con arrogancia y con vanidad.

MARINU DEBAREJA: Hemos desobedecido Tus palabras. No tuvimos la voluntad ni el deseo de estudiar, aprender y entender lo que Tú nos has ordenado.

NI’ATSNU: Te hemos faltado el respeto, volviendo a hacer expresamente aquellas transgresiones por las cuales nos habíamos arrepentido, te habíamos pedido perdón y habíamos resuelto no volver a repetir.

NIAFNU: Hemos actuado con deslealtad hacia nuestro esposo o esposa. Nos hemos comportado de forma inapropiada con otros hombres o mujeres casados.

NISHBA’NU LASHAV VELASHEQER: Hemos jurado en vano y en falso.

NADARNU VELO SHILAMNU: Hemos prometido y no hemos cumplido nuestras promesas. No hemos mantenido nuestra palabra con honor. Hemos prometido colaborar con obras de bien o Tsedaqá y no lo hemos cumplido.

SARARNU: Nos hemos desviado de Tu camino, de la senda de rectitud y honestidad.

SORERIN UMORIM HAYNU: Hemos sido irrespetuosos con nuestros mayores, con los ancianos, con nuestros maestros, con los estudiosos de la Torá.

‘AVINU: Hemos practicado la injusticia. Hemos sido insensibles ante el sufrimiento de los demás. No hemos prestado atención a las necesidades de los pobres. No hemos sido sensibles con los huérfanos ni con las viudas.

‘ABARNU AL MITSVOT ASE… Hemos fallado en el cumplimiento de Tus mandamientos. Hemos transgredido Tus prohibiciones. Hemos violado los mandamientos que merecen la sentencia capital celestial (Karet).

‘ABARNU AL JILUL HASHEM: Hemos profanado Tu nombre. Hemos usado nuestra identidad religiosa para ganar la confianza de aquellos a quienes terminamos engañando. Hemos malrepresentado a tu Pueblo Israel y a Tu Ley. Nuestro mal comportamiento, nuestras malas acciones y nuestra deshonestidad han hecho que otros, judíos o gentiles, juzguen negativamente Tu Ley, y así Tu Nombre ha sido profanado.

PASHA’NU: Hemos pecado intencionalmente, con rebeldía, desafiando abiertamente y sin vergüenza Tu palabra, Tus mandamientos y Tu voluntad.

PAGAMNU BE-OT BERIT QODESH: Hemos profanado el signo de nuestro pacto, el Berit Milá, con nuestro comportamiento sexual inapropiado y promiscuo.

TSARARNU: Hemos oprimido a otros seres humanos, judíos y gentiles. Hemos maltratado a nuestros empleados y a los que trabajan con nosotros o para nosotros. Hemos humillado y herido a aquellos que merecen nuestra paciencia, respeto y amabilidad.

TSI’ARNU AB VAEM: Hemos provocado el sufrimiento de nuestros padres, al desobedecerles o al faltarles el respeto. No los hemos honrado suficientemente, sabiendo que la Torá nos demanda cuidarlos y atenderlos cuando ellos necesitan de nosotros, como está escrito en el quinto de los Diez Mandamientos.

QISHINU ‘OREF: Hemos sido obstinados. Hemos actuado con arrogancia y vanidad. No fuimos capaces de pedir perdón a nuestros amigos y familiares por haberlos ofendido o herido. Hemos sido tercos y necios, al ser incapaces de cambiar nuestra opinión o dictamen, aun cuando nos dimos cuenta de que estábamos equivocados.

QILQALNU TSINOROT HASHEFA‘…: Nos hemos privado a nosotros mismos de recibir Tus bendiciones, destruyendo con nuestras malas acciones, con nuestra envidia y con nuestro resentimiento, los canales de bendición a través de los cuales nos concedes Tu abundancia. Hemos optado por quejarnos de todo lo que nos falta, en lugar de estar agradecidos por todo lo que nos has dado.

RISHA’NU: Hemos actuado con maldad. A través de nuestras malas acciones hemos causado dolor a nuestros amigos, hijos, familiares y seres queridos.

RA’IM LASHAMAYIM…: Hemos actuado incorrectamente hacia Ti y hacia nuestros compañeros. Actuamos de acuerdo a nuestro limitado juicio, ignorando deliberadamente Tu infinito Juicio.

SHIJATNU: Hemos practicado la corrupción. Hemos engañado y mentido tantas veces que el engaño y la mentira ya se han convertido en parte de nuestra personalidad.

SHIQARNU: Hemos hablado falsamente y con engaño.

SHIJATNU ZERA QODESH…: Hemos desperdiciado y destruido nuestra simiente sagrada. No hemos mantenido nuestros ojos con pureza y alejados de la promiscuidad. Hemos procurado deliberadamente exponernos a imágenes inapropiadas, provocando que las semillas de la vida sean desperdiciadas y destruidas.

TI’AVNU: Hemos cometido abominaciones. Hemos practicado lo que Tú aborreces y lo que nos has exhortado a rechazar: la injusticia, la opresión y el engaño.

TA’INU VETI’ATANU: Hemos tomado las decisiones equivocadas. Hemos arrastrado a otras personas a unirse a nosotros en malos caminos. Influimos en otros, directa o indirectamente, llevándolos a cometer los mismos pecados que nosotros cometimos, para así sentirnos menos incómodos. Hemos dado un mal ejemplo a nuestros hijos e hijas, que observan e imitan lo que hacemos. No hemos enseñado a nuestros hijos, esas almas puras que Tú confiaste en nuestras manos, a practicar el bien y evitar hacer todo lo que es incorrecto a Tus ojos.

VESARNU: Nos hemos apartado de Tus mandamientos y de Tus preceptos. ¿Y de qué nos ha servido?

Ahora nos presentamos humildemente ante Ti, Tú que eres justo y recto en Tu juicio y en Tu veredicto.

Reconocemos que todo lo malo que nos rodea es fruto de nuestra propia responsabilidad. Tú nos has enseñado a buscar la verdad, la justicia y el bien, y nosotros hemos causado nuestro propio mal.




El Perdón y los 13 atributos del Creador

El núcleo de las Selijot es el texto Bíblico ‘Amonay, Amonay, E-l Rajum veJanun …. (Shemot 34:6) «. Estas palabras se conocen como los 13 atributos de la compasión de Dios.
Maimónides explica que por atributos, no debemos entender que estas son «cualidades» de HaShem, es decir, lo que es HaShem ES (lo cual está más allá de nuestra comprensión), sino más bien, cómo HaShem opera en este mundo.
Estas palabras fueron invocadas por Moshé Rabenu en un momento muy delicado: cuando el pueblo de Israel adoró al becerro de oro y HaShem propuso destruir a Israel. Moshé le rogó a HaShem que perdonara a Israel, y como sabemos, HaShem lo hizo.
Rabí Yojanan explica en el Talmud que HaShem le enseñó a Moshé Rabenu que cuando invocamos estos 13 principios, nuestras transgresiones serán perdonadas .
Los 13 principios dicen lo siguiente:
HASHEM – Dios, actuando desde la compasión. A diferencia de Eloquim, que alude a Dios, actuando desde la estricta justicia.
HASHEM – (explicaremos más adelante esta repetición del nombre de Dios)
E-L – Poderoso en Su compasión. Aún cuando no lo merecen, cuida a Sus criaturas de acuerdo a sus necesidades;
RAJUM – Misericordioso;
VEJANUN – Clemente, cuando la humanidad ya está en peligro;
EREJ APAIM – Lento para la ira;
VERAB JESED – Y generoso para actuar con bondad;
VE-EMET– Dios practica la verdad;
NOTSER JESED LAALAFIM – Y mantiene Su bondad por mil generaciones;
NOSE AVON – Perdona nuestra iniquidad;
VAFESHA– Nuestras transgresiones;
VAJATAA – Y nuestros pecados;
VENAQE – Y cuando nos arrepentimos con sinceridad «borra de Su registro» todas nuestras transgresiones .
El Rabino Eliyahu de Vidas (1518-1592) escribe en su libro Reshit Jojma (שער הענוה פרק א) que la expresión del Talmud  «cuando invocamos estos 13 atributos, nuestras transgresiones serán perdonadas» no debe ser entendida como «cuando recitamos estos 13 atributos» sino como «cuando imitamos estos 13 atributos». Esto significa que cuando nos comportamos con los demás de acuerdo a estos 13 atributos de HaShem, seremos perdonados por Él.
Algunos ejemplos:
HASHEM, HASHEM: La repetición del nombre de Dios requiere una explicación. Nuestros rabinos enseñaron que a partir de esta repetición aprendemos una maravillosa lección acerca del perdonar: cuando verdaderamente nos arrepentimos de nuestras transgresiones, HaShem nos perdona por completo, y nunca más nos recuerda nuestra transgresión.  La repetición del nombre de HaShem nos enseña que una vez que nos arrepentimos de nuestras transgresiones, Dios se comportará con nosotros exactamente igual que como se comportó con nosotros antes de que cometiéramos ese error. No hay rencor, ni resentimiento, sino un perdón total y completo de Su parte.   Se espera que nosotros también actuemos de esta manera hacia quienes nos rodean. Por lo tanto, si aspiramos a ser perdonados por Dios, tenemos que actuar hacia los demás como queremos que Él actúe hacia nosotros. Cuando perdonamos a los demás, debemos borrar y eliminar todo vestigio de resentimiento hacia la persona que nos ofendió, y actuar hacia él o ella como lo hicimos antes de que nos ofendiera.
EREJ APAYIM (Paciente) HaShem espera pacientemente  que nos arrepintamos, en lugar de castigarnos inmediatamente por nuestros pecados. Así también, si alguien nos hace daño, debemos ser pacientes y darle tiempo a esa persona para que se arrepienta.
VEEMET (Verdad). Él cumple Sus promesas de brindarnos Su bendición, incluso cuando ya no lo merecemos. Así también, si nos comprometimos a hacer algo bueno por otra persona, debemos cumplir nuestra palabra, incluso cuando esa persona ya no lo merece.
NOTSER HESED LAALAFIM  (HaShem mantiene su bondad por mil generaciones). Si tenemos una deuda de gratitud con alguien, debemos seguir expresando esa gratitud a los descendientes de esa persona.
En resumen: Cuando recitamos estos 13 atributos debemos aprender de ellos no sólo cómo HaShem se comporta con nosotros, sino también, o sobre todo, cómo HaShem espera que nos comportemos con los demás.