CONTÁMELO OTRA VEZ: ¿Qué creó Dios el Cuarto Día?

Luego de escribir mi primer libro, “Creacion”, que trata acerca de los 3 primeros versículos bíblicos que narran la creación de nuestro planeta, comencé mi nuevo libro acerca de lo que Dios creo en el Quinto Día: los primeros animales, incluyendo los dinosaurios (de aquí el nombre de mi nuevo libro “Dinosaurios en la Biblia” , que todavía no he publicado en español).   

En las próximas lineas voy a compartir con los lectores de Halajá of the Day un texto de la introducción de mi nuevo libro. En esta introducción describo brevemente el proceso de creación que, increíblemente, es totalmente discernible  para el hombre y el pensamiento contemporáneo. Elegí compartir el tema del Cuarto Día de la creación, porque creo que es el menos entendido.  En el jardín de infantes nos enseñan que en el Cuarto Día Dios “creó” el sol, la luna y las estrellas. Pero esta idea tan popular no sigue la opinión de la gran mayoría de los Sabios judíos, especialmente aquellos como Rashí, o Radaq que se especializan en la parte textual y gramatical (peshat), es decir, en la interpretación no-mística de la Torá. 

Aparte, sería un gran desafío intelectual suponer que las plantas creadas  en el Tercer Día pudieron existir sin la luz solar, o que al atmósfera terrestre creada el Segundo Día, no dependía del sol. O incluso que la transición día / noche del Primer Día no se produjo a través del sol. Hoy sabemos que la existencia de un planeta depende de la estella alrededor de la cual orbita, y que todos los planetas que conocemos existen, obviamente, dentro de un sistema solar.  

En las siguientes lineas este tema va a quedar aclarado. Aunque estoy seguro que  muchos lectores se van a sorprender porque será la primera vez que lean esto.  Me tengo que disculpar porque el texto que voy a copiar es un poco más extenso que de costumbre, pero espero que los ayude a comprender mejor el texto de la Creación y apreciar que cuando más entendemos la ciencia, más admiramos la exquisita precisión de nuestra Torá.     

Génesis 1:14

Y dijo Dios (en el Cuarto Día): Que haya luMINARIAS en el firmamento CELESTE, Y Que separen el día de la noche; Y que sEan señales de lOS TIEMPOS, de los días y de los años. 

1. La tradición judía sostiene que las luminarias —es decir: el sol y la luna y los planetas de nuestro sistema solar—no fueron creadas en el Cuarto Día, sino en el Primer Día de la Creación. Para ser más precisos, Dios creó el sol, la luna y el universo durante el primer acto de Creación (Genesis 1:1) . El Cuarto Día, entonces, Dios estableció el posicionamiento definitivo del Sol y la Luna en sus respectivas órbitas celestiales (requia’ hashamayim).  Este detalle no puede ser visto como algo menor. Los científicos modernos insisten en que la temperatura de nuestro planeta, que permite la existencia del agua de los océanos en estado líquido; o el ciclo evaporación / precipitación que produce el agua dulce, etc., depende de la exquisitamente precisa distancia entre nuestro planeta y el sol.  Nuestro versículo dice: “Que haya luminarias en la expansión de los cielos”, pero en realidad debe ser entendido de esta manera:  “que ‘estén’ ,’que se ubiquen’ las luminarias en [su preciso lugar en] la expansión de los cielos”.  La orden Divina no se refiere a la aparición de la luminarias sino a su reubicación ”en la expansión de los cielos”, es decir, en su órbita celeste definitiva. Esta es la opinión de la mayoría de los rabinos del Talmud. De acuerdo a nuestros Sabios, entre otros Rashí (Gen. 1:14), el más famoso comentarista de la Torá, este versículo indica entonces la ubicación final y definitiva de las luminarias, (Rashí cita explícitamente la expresión de los Sabios: teliyat hameorot, “la suspensión de las luminarias” en sus respectivas órbitas) y no su creación. Uno de los elementos que nos ayuda a entender que este versículo no se refiere a la “creación “ de las luminarias es la ausencia del verbo bará, que en la Torá se usa para describir un acto de creación a partir de la nada. En este versículo, el texto Bíblico no utiliza la palabra bará sino la palabra yehí, que ya ha sido utilizada, por ejemplo, en la formación de la atmósfera (Génesis 1:6), y allí no se trataba de una creación a partir de la nada sino del establecimiento de una ley física, un mecanismo, producido a partir de algo creado previamente.  

2. Luego, nuestro texto anuncia la misión de las luminarias. Una vez ubicadas en sus órbitas definitivas, ya no se limitarán a la exclusiva tarea de determinar la transición entre el día y la noche, como lo estaban haciendo hasta ahora. Las luminarias, desde sus órbitas delicadamente calibradas, señalarán también otras unidades de tiempo más complejas, como meses, estaciones y años.  El ciclo de “la semana” (shabbat), sin embargo, es independiente de cualquier referencia astronómica y será establecido directamente por el Creador. 

Génesis 1:15

y que ACTUEN COMO LUMINARIAS DESDE el firmamento CELESTE para iluminar la tierra. Y así FUE.

Desde su nueva y cuidadosamente calculada distancia respecto a la tierra, lo que los científicos modernos llaman “la zona de habitabilidad galáctica”, la luz del sol beneficiará a los futuros habitantes de la tierra; los seres vivos que necesitan una temperatura ambiente muy específica y medida.  El astro rey tendrá una misión especial, explícitamente mencionada en este versículo: lehair ‘al haarets, irradiar la energía y el calor necesario para la vida, desde una distancia que no cause ni demasiado calor ni demasiado frio. La temperatura media de la Tierra, 14 grados centígrados, es increíblemente estable y está dentro de un rango muy estrecho y privilegiado. Esta temperatura delicadamente balanceada no permite que los océanos se congelen como ocurriría si la tierra tuviera la temperatura de Marte o Jupiter; ni que se evaporen, como ocurriría en el caso de Venus o Mercurio. El agua de los océanos terrestres podrá permanecer en un estado líquido estable y el sistema climático seguirá produciendo lluvia en la medida necesaria, gracias a la temperatura, exquisitamente sintonizada por el Creador, que resulta del posicionamiento definitivo de la tierra respecto del sol y también de la luna.  Esta es la zona de habitabilidad necesaria para que aparezca en el Quinto Día este fenómeno tan delicado y frágil que se llamará “vida”.  

Génesis 1:16

Y Dios hizo lAs dos grandes LUMINARIAS. LA LUMINARIA mayor para gobernar DURANTE el día, y LA LUMINARIA  menor para gobernar DURANTE la noche. Y las estrellas.

…La luna, es 400 veces más pequeña que el sol, pero está exactamente 400 veces más cerca de la tierra que el sol. Y se ubica a una distancia muy precisa con respecto a la Tierra, desde la cual ejerce la suficiente gravedad para mantener a nuestro planeta alineado en la zona habitable, manteniendo la inclinación del eje de la Tierra y la órbita elíptica que produce las cuatro estaciones y las mareas marítimas, que son responsables por la temperatura estable y la vida en los océanos.

Génesis 1:17

Y Dios LAS colocó en el firmamento CELESTE para alumbrar la tierra.

Los comentaristas bíblicos explicaron que las palabras, leha-ir ‘al ha-Aretz, que literalmente quieren decir: “para iluminar la tierra”, debe entenderse como: “en beneficio de la Tierra”. En su comentario, Rashí analiza el texto Bíblico y sugiere entender la palabra -arets, “tierra”,  como  ‘olam “mundo”. En hebreo, como en español,  “tierra” se refiere exclusivamente al planeta, mientras que “mundo” se puede referir también a los “habitantes de la tierra”. Sifté Jajamim, un comentario sobre el comentario de Rashí, explica que la intención de Rashí fue señalar que a partir del Cuarto Día las luminarias fueron reubicadas en beneficio de los habitantes del mundo (‘olam), y no sólo en beneficio del planeta físico (erets), que no necesita una energía solar tan delicadamente balanceada.  Esta opinión es consistente con la idea de que durante el Segundo y el Tercer Día de la Creación una luz solar más potente, guiada por el Creador, operaba para modificar la superficie de nuestro planeta.  Pero a partir del Cuarto Día, el sol fue reubicado en su nueva órbita para sustentar la vida, y beneficiar directamente a los animales y a las personas que vivirán en la Tierra. Este concepto fue desarrollado por el comentarista bíblico Seforno (Italia, 1475-1550), en su explicación al versículo de Génesis 1:15:  “Ahora [el Cuarto Día] la luz con una temperatura equilibrada (or memuzag) llegará desde las luminarias en la medida adecuada para los habitantes de la tierra.”  

Para resumir: nuestro texto aparentemente reporta dos acciones que tuvieron lugar durante el Cuarto Día (Génesis 1:16 – 1:17). Pero basándonos en las palabras de los rabinos, estas dos acciones deben ser vistas como una sola acción. Génesis 1:16 y 1:17 deben entenderse como un continuo: (Gen. 1:16) “Dios hizo [=modificó de forma definitiva] al sol (Gen. 1:17), ubicándolo en reqia’ haShamayim, la distancia desde el cual irradiará una luz templada y adecuada para los habitantes de la tierra “.

Génesis 1:18

para gobernar DURANTE el día y la noche, y para separar la luz de la OSCURIDAD.

Y Dios VIO QUE era bueno.

Los pasos desde la creación de nuestro planeta hasta su ajuste para sustentar la vida fueron magistralmente ilustrados por R. Menashé Ben Israel (1604-1657). El siguiente texto se basa en sus palabras.  “El Creador es el arquitecto, el constructor y el diseñador de interiores de nuestro mundo. Su proyecto, Planeta Tierra, se asemeja a la construcción de una casa. Primero, Dios crea los materiales más básicos: el esqueleto de la casa y sus paredes (Génesis 1: 1-2). Durante el Segundo Día (Génesis 1: 6-7), Dios construye el techo y el mecanismo de plomería que garantiza un suministro permanente de agua potable a los futuros habitantes de esta casa. En el Tercer Día (Génesis 1: 9-14) el Creador construye el piso de la casa y un sofisticado sistema de bio-ingeniería para producir una reserva constante de alimentos y oxígeno: las plantas. En el Cuarto Día (Génesis 1:16-19), una vez que todo lo demás está preparado, el Creador establece el sistema eléctrico de la casa: la iluminación, el aire acondicionado y la calefacción. La casa es ahora habitable. Las paredes, el techo, el piso y todos los sistemas esenciales están en su lugar y funcionando a la perfección. Y el alimento está preparado en la mesa esperando al invitado de honor: el hombre. 

Génesis 1:19

Y FUE LA TARDE y FUE LA MAÑANA,  CUARTO DÍA

Y el Quinto Día,  Dios creó la vida.




BERESHIT: Dinosaurios en la Biblia

VOLVER AL PRINCIPIO

Este año, la Parashá de Bereshit, Génesis, que contiene el relato de la creación del mundo, nos dejó con solo un día para estudiarla —el Shabbat pasado—, así que antes de despedirnos de Bereshit hasta el año que viene, voy a compartir con ustedes una pequeña reflexión sobre algo nuevo que podemos aprender en esta Parashá. Unos 10 años atrás publiqué mi libro, “Creación” (Awesome Creation), donde explico la historia de la creación del mundo basada en una lectura fiel al hebreo bíblico y mostré que, cuando esta lectura literal (peshat) es ignorada —voluntaria o involuntariamente—, muchos temas clave de la Emuná (la fe judía) se ven afectados, y la Torá puede quedar desprestigiada, reduciéndola al nivel de fábulas o, jas veshalom, de un texto caduco. Hoy voy a mencionar un ejemplo sobre un tema que aún no he publicado. Este ejemplo, como verán, merece el primer premio a la ignorancia del hebreo bíblico y sus inesperadas consecuencias.

LOS PRMEROS ANIMALES

El primer capítulo de Bereshit (Génesis) menciona en el quinto día la creación a los primeros animales que aparecieron en nuestro planeta. El texto hebreo dice:
וַיִּבְרָ֣א אֱלֹקים אֶת־הַתַּנִּינִ֙ם֙ הַגְּדֹלִ֔ים וְאֵ֣ת כָּל־נֶ֣פֶשׁ הַֽחַיָּ֗ה הָֽרֹמֶשֶׂת֙

Y Dios creó los taninim guedolim y a todos los otros seres vivientes ….
¿Qué eran los taninim guedolim?

Comencemos por la primera palabra.   Tanin (singular de taninim) aparece unas 15 veces en el Tanaj y describe a un grupo de animales que incluye cocodrilos, lagartos, serpientes y víboras. En otras palabras, en hebreo bíblico   tanin significa “reptil”. La siguiente palabra, guedolim, plural de gadol, no significa necesariamente “grande” en tamaño. Según el contexto también puede significar “terrible”, “temible” o “poderoso”. En mi libro menciono varios ejemplos de esta connotación, como cuando Dios castiga al Faraón por haber tomado a la esposa de Abraham, y dice nega’im guedolim  (Génesis 12:17), que se traduce como “terribles” plagas o enfermedades. En nuestro contexto, la mejor traducción de la palabra guedolim, una que exprese tanto el tamaño como el temor que estos animales inspiraban, podría ser “imponentes o gigantes”.

Taninim guedolim, por lo tanto, debería traducirse como “grandes/gigantescos / o imponentes reptiles”, pero INEXPLICABLEMENTE esta traducción ¡casi que no existe!

QUE LA IGNORANCIA TE VALGA 
Veamos, por ejemplo, la traducción no-judía clásica de Reina Valera, reeditada en 1960, que dice:
Y creó Dios a los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente etc.”


¿Por qué traducir taninim guedolim como “monstruos marinos”, dos palabras que ¡no aparecen en el texto hebreo!
Aclaremos en primer lugar que en hebreo bíblico la palabra “monstruo” no existe (Nota 1), simplemente porque la Torá no cree en monstruos. A pesar de que TODAS las civilizaciones de la antigüedad creían en monstruos, y los mencionan permanentemente en sus mitos de creación (ver por ejemplo aquí). Y es por eso que una traducción que traduce taninim por “monstruos” en lugar de “reptiles” debería ser considerada como tendenciosa y hasta ofensiva ya que —voluntaria o involuntariamente— equipara a la Torá con las leyendas mitológicas paganas.

¿Cómo se debe traducir entonces la expresión taninim guedolim?

EN GRIEGO Y EN HEBREO
Richard Owen (1804–1892) fue un renombrado científico paleontólogo británico, conocido por su trabajo en la clasificación de restos fósiles de animales prehistóricos. En 1842 acuñó el término dinosaurio para describir un grupo de enormes reptiles extintos. Este término, dinosaurio, es la combinación de dos palabras de origen griego: deinos, que significa gigantesco, poderoso, imponente o temible, y sauro, que significa lagarto o reptil. Así, el término dinosaurio significa “los gigantescos reptiles” de la antigüedad. ¡Estas son, increíblemente, las mismas las palabras que la Torá usa para describir a estas las primeras criaturas creadas por Dios en el quinto día!

¿MONSTRUOS O MONSTRUOSIDADES?
La incorporación de la palabra “monstruos” en las traducciones de la Torá posiblemente deriva de comentarios gentiles escritos antes de que Owen clasificara estos fósiles como “dinosaurios”. Los pueblos paganos suponían que esos gigantescos restos fósiles —que se descubrían por todas partes— pertenecían a monstruos o dragones, es decir, seres imaginarios dignos de la mitología pagana y esto explicaría porque en la edad media se haya usado la palabra “monstruo”. Pero traducir en el siglo XX o XXI taninim guedolim como “monstruos marinos” (Nota 2) es imperdonable, porque fuerza una lectura mitológica de la Torá y le quita su credibilidad histórica.

La traducción de taninim guedolim por “dinosaurios” —o por lo menos por “grandes reptiles”— ES LA TRADUCCIÓN MAS LITERAL y aparte es testimonio que la Torá es el PRIMER y EL ÚNICO libro de la antigüedad que registra la existencia de estos animales prehistóricos —los primeros animales antiguos creados por Dios en la tierra—sin leyendas ni ficciones dignas de Harry Potter.

Próximamente, con la ayuda de Dios, publicaré mi  libro titulado Dinosaurios en la Biblia, donde explico con más detalle los tres versículos que hablan de la creación de los primeros animales (1:20-22), y entre ellos los dinosaurios.
Los que quieran apoyar o dedicar la edición de este libro en español, por favor, escriban directamente a rabbibitton@yahoo.com

Nota 1.  Nótese que la palabra mifletset que se utiliza en hebreo moderno como “monstruo”, describe a un tótem de los pueblos paganos, como pesilim, ver Yirmiyahu 50:38).

Nota 2. La palabra “marino” tampoco aparece en el texto, que dicho sea de paso NO describe únicamente a los animales que habitan en el mar!




BERESHIT: La verdadera humildad

La Parashá de la semana pasada, Bereshit, relata entre otras cosas, la creación del mundo, la creación de la vida y la creación del hombre. Es en este último acto de creación que surge una pregunta sobre la expresión que la Torá usa para describir el propósito Divino. El pasuq (versículo) en Bereshit (Génesis) 1:26 dice: “Y dijo Dios, hagamos un hombre….”. Y la obvia pregunta es: ¿por qué el plural “hagamos”? ¿A quién le estaba hablando Di-s cuando dijo “hagamos”? A simple vista resulta incomprensible que en el mismo libro donde se dice “Escucha Israel, el Eterno nuestro Dios es UNO” también diga “hagamos”, como si jas veshalom, hubiera más que UN solo Di-s.
Los Sabios del Talmud (jazal) ofrecieron varias respuestas a este enigma. Yo conozco 4 explicaciones, que por cierto son complementarias unas de otras. Hoy voy a presentar 2 de ellas. 
1. PLURAL MAJESTUOSO: 
La explicación más simple (peshat) es que este plural no cumple la función regular del plural. Es una forma especial del discurso, Divino o humano, que se llama plural majestuoso o mayestático. Y significa que a veces el pronombre personal de primera persona singular (Yo) se emplea en plural (Nosotros o Nos)en vez del singular para expresar formalidad, autoridad, etc.  Un presidente puede decir: “”Estamos muy orgullosos de la actitud de nuestro pueblo…”. Un Rey en la edad media iniciaba, o firmaba, sus documentos diciendo: “Nosotros, Carlos,…”.  . Tenemos varios casos similares en la Torá, como por ejemplo, adoné yosef (al amo de Yosef, cuando este era esclavo en Egipto, se lo llama en plural: Los amos de Yosef).  Esta es la primera explicación de “hagamos”. 
2. ¿QUE ES HUMILDAD? 
El Midrash interpreta este plural de una forma distinta. Los Sabios dijeron que el Creador, antes de crear al hombre, buscó el consentimiento de los ángeles.   En realidad, implica este Midrash, HaShem no necesitaba la anuencia de los ángeles para proceder con su plan de Creación.  ¿Por qué entonces participar a otros ser, inferiores a Di-s, del plan de la Creación del hombre? 
La humildad, en muchas religiones y culturas, se entiende como el respeto que el inferior le debe a su superior.  La humildad, así entendida, es el respeto que el siervo le debe al patrón, el empleado a su empleador, el feligrés al clérigo, etc.  Comportarse con humildad es casi sinónimo de ciega obediencia, humillarse, desaparecer, ante aquel que está por encima de uno. La Torá, dicen nuestros Sabios, nos enseña que la humildad no es la obligación del que ya es humilde. La humildad es la obligación de aquel que está más arriba, de aquel que ejerce el poder, o tiene más autoridad. El Todopoderoso se aconsejó con los ángeles, los hizo partícipes de Su decisión, para enseñarnos que la humildad es el respeto que el “superior” le debe al “inferior”, que el patrón debe tener hacia sus empleados. Para indicarnos que, si alguna vez estamos en una posición de autoridad y pensamos que ya no necesitamos del consejo de nadie, nos acordemos que HaShem participó de su decisión a los ángeles, aunque podía no haberlo hecho. Aunque no necesitaba de su consejo, anuencia u opinión. La Torá nos enseñó con una simple palabrita en plural, que ser humilde significa, en primer lugar, respetar a los que están bajo nuestro comando. En el judaísmo, cuando más alto es el poder o la posición que ostentamos, mayor es nuestra obligación de comportarnos con humildad. 



GENESIS 1:2. Breve historia de un caos de proporciones bíblicas

El primer versículo de la Torá describe la creación del universo a partir de la nada. La creación es una obra Divina, no un evento cuántico como el Big-Bang. Algo inexplicable de acuerdo a las leyes físicas que ocurre sin la intervención de un Creador. Como si fuera un “milagro” sin Dios. 

Una vez que concluye con la descripción del primer acto de Creación, la Torá se concentrará, de ahora en más exclusivamente en lo concerniente a nuestro planeta. 

 והארץ, הייתה תוהו ובוהו, וחושך, על-פני תהום; ורוח אלוקים, מרחפת על-פני המים

VEHAARETS HAYETA TOHU VABOHU  

Estas palabras se suelen traducir por: “Y la tierra era informe y desordenada”. 

Hay algunas palabras en la Torá que por pertenecer a textos muy conocidos por toda la humanidad, como el relato de la creación y los 10 mandamientos,  han sufrido ciertas modificaciones y han perdido su sentido hebreo original.   Las palabras hebreas “tohu vabohu” son uno de los mejores ejemplos que puedo presentar de esta “contaminación” textual. Más del 99% de las traducciones que yo conozco interpretan las palabras tohu vabohu como “caos”, “sin forma”, “informe”,  probablemente basados en que la Septuaginta  introduce la palabra “desordenada”  o “sin forma”. La Septuaginta es una traducción hecha por Sabios judíos y publicada el día 8 de Tebet en el tercer siglo antes de la era común. Fue demandada por el rey griego Ptolomeo y los Sabios judíos la escribieron estrictamente con fines diplomáticos, adaptándola a la cultura griega. Vale recordar que los judíos no solamente rechazamos el valor de la Septuaginta sino que el día 10 de Tebet ayunamos, entre otros motivos,  en recuerdo al trágico impacto que esta traducción trajo para el pueblo judío y la Torá. Ver aquí. 

Esta interpretación de tohu vabohu como desorden, informe etc. dio pie a las traducciones que posteriormente vertieron estas palabras como “caos”. E irónicamente tal ha sido la popularidad de esta traducción no judía que hasta el día de hoy en hebreo moderno se usa la expresión tohu vabohu para hablar de “una situación caótica”. 

¿POR QUÉ RECHAZAR ESTA TRADUCCION?

Este concepto de “caos” no es una idea judía. Pero tampoco es una idea neutral. En realidad la idea de caos expresa un principio fundamental de la filosofía griega platónica.  Los griegos no creían en la creación del universo. Para Aristóteles el Mundo no fue creado, es eterno, y siempre existió. Para Platón, ;por otro lado,  el universo siempre existió, pero al principio estaba en un estado de “caos” y “desorden”. Hasta que, según Platón, el “Demiurgo” un genio/dios mitológico griego ordenó la materia prima y dio origen así al increíblemente sofisticado universo que conocemos. Cito a Wikipedia (“Demiurgo”): para Platón “en el principio había una masa caótica, desordenada, informe, indeterminada,” y el Demiurgo modificó este estado caótico y así “creo” (=ordenó) el universo.

Probablemente sin saberlo, cientos de “teorías” teológicas, no judías y judías,  se han desarrollado basadas en el supuesto “caos primitivo que imperaba en el mundo al momento de su creación”.  Existe un sinnúmero de teorías “bíblicas” acerca de cómo Dios trae el orden a partir del caos, la supuesta compatibilidad entre la creación bíblica y el elemento de entropía en el Big Bang.  

¿QUÉ SIGNIFICA ENTONCES TOHU VABOHU?

Primero, cabe destacar que en el pensamiento judío no existe la noción teológica de “caos”, ya que parte de nuestra fe es que  Dios es omnisciente y omnipresente, y nada escapa a Su control. 

En general cuando buscamos el significado literal de una palabra hebrea lo primero que debemos hacer es recurrir a la traducción rabínica oficial de la Torá, llamada Targum Unquelós, la traducción aramea escrita a principios del segundo siglo de la era común. Esta traducción lleva “el sello de aprobación de los grandes sabios de Israel”  (Targum Didán). 

Siguiendo la traducción del Targum las palabras “tohu vabohu” significan algo muy simple y completamente diferente a “caos”. Tohu vabohu significa que la tierra al ser creada “estaba desolada y deshabitada”, es decir, no tenia vida.  La segunda traducción rabínica más reconocida, atribuida a Ribbí Yonatán ben Uziel, amplia nuestro entendimiento del Targum Unquelós y traduce “la tierra estaba desolada de vida animal y deshabitada de vida humana”. Lo primero que un científico moderno observaría al explorar un planeta sería la existencia de seres vivos en el mismo. tohu vabohu serían las palabras que podría emplear un científico para afirmar que no hay vida en el planeta Marte. 

 NUESTRO PROPIO CAOS 

Cómo ocurrió que se pasó por alto la traducción del Targum Unquelós y se filtró una idea mitológica y pagana en todas las traducciones judías a la Torá es una pregunta que me supera…. supongo que, como ocurre pradójicamente no pocas veces,  nuestra ignorancia de las ideas paganas a veces contribuye a la adopción de las mismas “disfrazadas” de judaísmo. De cualquier manera, la traducción mitológica de tohu vabohu,  si bien es un impresionante ejemplo de contaminación textual, no es el caso más grave,  ya que para la mayoría de los despreocupados lectores pasa desapercibido…  

והארץ היתה תוהו ובהו

GENESIS 1:2 . ”Y LA TIERRA, AL MOMENTO DE SER CREADA, ESTABA DESHABITADA: NO POSEIA NI VIDA HUMANA NI VIDA ANIMAL….”  




Simjat Tora y el exceso de alcohol

DISFRUTAR SIN EXCESOS

La alegría material de Yom Tob y las festividades requiere moderación:

“Durante Yom Tob [y esto incluye Simjat Torá, Y.B.] una persona no debe beber demasiado [alcohol]… porque la embriaguez y la frivolidad no son parte de la Mitsvá de estar alegres: son parte de la vulgaridad y de la ignorancia… y [la Torá nos ordenó] alcanzar un nivel de felicidad que manifieste nuestro servicio a HaShem… una persona no puede servir a Dios desde la frivolidad, la ligereza mental o la embriaguez “(Idem., 6:19). ”La manera más elevada de servir a HaShem es sintiéndose feliz de poder cumplir [Su voluntad observando] Sus mandamientos…” (Maimónides, MT H. Sukka veLulab, 8:15).

Como explicó HaRambam, un judío no tiene por qué emborracharse para expresar su felicidad. Una persona que necesita emborracharse para sentirse felices, lo hace para «olvidar» su miseria, desactiva su razonamiento y su conciencia para escaparse de su presente, para escapar de una vida sin sentido.

Nosotros, AM ISRAEL, somos el pueblo elegido. Y en Simjat Torá NO bebemos de más porque debemos abrazar y celebrar el privilegio de pertenecer al pueblo de Dios con plena sobriedad y conciencia.




Las diferencias entre Sucot, Sheminí Atseret y Simjat Torá

“ושמחת בחגך אתה ובנך ובתך ועבדך ואמתך

והגר והיתום והאלמנה אשר בשעריך

דב’ 16:13-15

“Y te alegrarás en tu celebración, tú, tus hijos, tus siervos, el extranjero, y el huérfano y la viuda que habitan en tu pueblo.”

SHEMINI ATSERET

Durante la fiesta de Sucot, habitamos en la Sucá y tomamos las cuatro especies de plantas (etrog, lulab, hadas, ‘araba) por siete días. También durante Sucot tenemos otra Mitsvá llamada “simjá”, que significa “celebrar” o estar alegres. Esta es la única de las 3 Mitsvot de Sucot que se extiende también para la próxima festividad que comienza hoy, viernes 6 de octubre por la noche: Sheminí Atseret, y que es seguida por Simjat Torá, que comienza el sábado 7 de octubre por la noche y se extiende hasta el domingo por la noche. Como Sheminí Atseret es una festividad diferente a Sucot, ya no tenemos más la mitsvá de Lulab y Etrog. En Israel, durante Sheminí Atseret ya no debe utilizarse la Sucá. En la diáspora, sin embargo, debido a que las prescripciones del antiguo calendario rabínico siguen en vigencia, seguimos usando la Sucá durante el primer día de Sheminí Atseret, pero no recitamos ninguna bendición.

DISFRUTAR DE LA TORA

Fuera de Erets Israel, como en cualquier otro día de fiesta (= Yom Tob), la festividad se celebra durante dos días seguidos (shabbat y domingo). Y al segundo día de Sheminí Atseret se lo conoce como Simjat Torá, es decir, el día que celebramos la finalización del ciclo anual de la lectura de Torá, y comenzamos ininterrumpidamente el nuevo ciclo de su lectura, desde Bereshit. Cantamos y bailamos con la Torá, expresando nuestra alegría por ser parte del pueblo elegido por Dios para estudiar y observar Su Tora.

DISFRUTAR DE YOM TOB

La Torá nos indica comportarnos con alegría y manifestar nuestra felicidad durante estas fiestas.

La alegría material también es parte de la celebración. Durante estos días de Yom Tob compartimos varias comidas festivas con nuestros seres queridos. Las comidas se preparan con esmero y en abundancia. Comemos, bebemos, honramos el día de Yom Tob, y lo hacemos tan placentero como el Shabbat (Shulján ‘Aruj OH 529:1). En honor de Yom Tob también tenemos que vestir bien, como cuando vamos a un casamiento, etc. De acuerdo al Shuljan ‘Aruj debemos vestir en Yom Tob “mejor” que en Shabbat. (Idem).

DISFRUTAR, DENTRO DE TU PRESUPUESTO

Los Jajamim también explicaron que cada individuo goza de la felicidad material de una manera diferente. Dijeron que antes de que comience Yom Tob los padres le regalen a sus hijos “… frutos secos [para comer] y nueces [para jugar]. El equivalente hoy en día sería “golosinas y pequeños juguetes [no electrónicos!]”. El marido debe obsequiarle a su mujer ropa y/o joyas (“Happy wife, happy life”), siempre de acuerdo a su posibilidad económica . Por otro lado, la mujer de la casa se ocupa de que su marido –y su familia- coman y beban bien, dentro de las posibilidades de cada familia. El vino y la carne son habituales en el menú de Yom Tob.

DISFRUTAR Y COMPARTIR

Aunque estamos acostumbrados a la idea de que la felicidad es el resultado del éxito, y que el éxito consiste en tener más, ganar más, ostentar más, etc., la visión judía de la felicidad es un poco diferente. En Yom Tob aprendemos a alegrarnos con lo que tenemos, independientemente de “cuánto” tenemos. Si en la sociedad materialista se considera que el éxito es tener lo que uno quiere, debemos aprender que la felicidad consiste en querer lo que uno tiene, y muy especialmente compartir con los demás lo que uno tiene. Ofreciendo a otros participar de nuestras comidas, muy especialmente a los huérfanos y a las viudas (SH ‘A 529:. 2) y a todos aquellos que material o “emocionalmente” necesitan de compañia. Maimónides dijo lo siguiente sobre este punto tan importante: “El que cierra las puertas de su casa [a los necesitados], y come y bebe junto con su esposa e hijos, y no comparte con los pobres, no está practicando la alegría de esta Mitsvá, sino la alegría de su propio estómago…” (MT Yom Tob 6:18).

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¿Cual es el tema principal de las Tefilot de Sheminí atseret?  El final de Sucot indica el comienzo de la nueva temporada de lluvia en Israel. Esta es la razón por la cual en la oración de Musaf de Sheminí Atseret, cambiamos las palabras que dijimos desde el Pesaj pasado hasta ahora morid hatal (HaShem hace que descienda el rocio) por la oración mashib haruaj umorid hagueshem, (HaShem hace que el viento sople, y que descienda la lluvia). Es importante notar que en esta Tefilá no estamos todavía pidiendo a HaShem que nos mande la lluvia. Primero, comenzamos alabando a Dios por Su sabiduría y Su poder para producir las precipitaciones. Al decir mashib haruaj reconocemos a Dios como Quien produce la lluvia, y por extensión, como la fuente de nuestro sustento (“Baruj”, por excelencia).




Sucot y las nubes

“…para que vuestras generaciones sepan que Yo hice habitar en sukkot a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo soy HaShem vuestro Dios”.

Levítico 23:42

Este próximo lunes 6 de octubre por la noche comenzaremos la celebración de la fiesta de Sucot, que nos recuerda nuestra travesía de 40 años en el desierto, desde Egipto hasta la tierra prometida: Israel.

La Torá dice claramente que la razón por la cual celebramos Sucot es para recordar “que Dios nos estableció en sucot” cuando nos sacó de Egipto.

Pero, ¿qué eran en realidad esas sucot? ¿De qué estaban hechas?

CABAÑAS

De acuerdo con Ribbí Aquibá, las sucot eran simplemente «chozas», cabañas con un techo de ramas, que no protegían de las inclemencias climáticas como un techo normal, pero servían para protegerse del sol, algo muy necesario en el desierto. Según esta opinión, al construir las sucot y habitar en ellas, rememoramos nuestra travesía en el desierto.

Hay por lo menos dos objeciones a esta interpretación “literal”:

La Torá, cuando se refiere a los lugares de residencia de los judíos en el desierto, menciona la palabra hebrea ohel, esto es, carpas hechas probablemente de piel de animales, no menciona chozas ni cabañas.

La segunda objeción es más aguda: ¿Por qué dice la Torá que “Dios» estableció a los israelitas en cabañas? Las chozas a las que se refería Ribbí Aquibá debieron haber sido construidas por los mismos judíos, no por Dios.

NUBES DE GLORIA

Ribbí Eliezer disiente con Ribbí Aquibá y sostiene que en este versículo “sucot” no se refiere a cabañas o chozas. Sin importar si las viviendas de los judíos eran de madera o pieles, lo que debemos recordar es que durante los 40 años de travesía en el desierto, el pueblo judío fue protegido por Dios. A esta Protección Divina, Ribbí Eliezer la llamó “nubes de gloria”. Siete “nubes” con las que HaShem protegió a Israel: cuatro nubes alrededor, una nube por encima, una por debajo y la séptima nube, que iba al frente, a tres días de distancia, para indicarles el camino.

¿Por qué eran necesarias estas nubes protectoras? Porque cruzar un desierto es arriesgado. El agua y la comida no son suficientes.

Hay al menos cuatro desafíos serios al atravesar un desierto:

Clima: El calor abrasador durante el día y el frío de la noche, junto con los vientos impredecibles y tormentas de arena. Recuerdo lo que ocurrió con el ejército de Cambises en Egipto. En el año 525 a.e.c., Cambises envió un ejército de 50,000 soldados para destruir el Templo de Amón en Siwa, Egipto. Tras siete días en el desierto, desaparecieron, probablemente enterrados bajo una tormenta de arena. ¿No es fascinante —milagroso— que ningún fenómeno climático afectara a los judíos durante 40 años en el desierto?

Ataques: En el desierto hay bandidos y ladrones. En el caso del pueblo judío, después de la guerra con Amalek, no se registraron más ataques.

Animales: En el desierto abundan serpientes venenosas y escorpiones. Es fácil pisar a uno de estos animales y ser atacado.

Dirección: Moshé pidió a su suegro Yitró que los acompañara, pues conocía bien el desierto. Sin embargo, Yitró se negó. La séptima nube, el “amud esh ve’anan” (columna de fuego y nube), guió al pueblo como un GPS moderno.

¿NUBES VIRTUALES?

Ahora podemos comprender mejor la opinión de Ribbí Eliezer. La palabra «nube» en hebreo, ‘anan, no debe entenderse como las nubes blancas del cielo. Aquí «nube» se usa metafóricamente, refiriéndose a un mecanismo Divino que protegía al pueblo judío. Estas nubes invisibles, que protegían desde todos los lados, pueden compararse hoy a firewalls (barreras protectoras) que protegían de posibles ataques enemigos. La nube de arriba protegía de las inclemencias del clima, y la de abajo, de los animales venenosos. Finalmente, la séptima nube, la columna, guiaba al pueblo, indicando el camino.

Nuestros Sabios debatieron ambas opiniones y finalmente se pronunciaron a favor de la opinión de Ribbí Eliezer.

Cuando entramos a la Sucá, debemos recordar que HaShem protegió a nuestros antepasados de todos los peligros del desierto.

En nuestros días podemos visualizar mucho más claramente las Nubes de Gloria que protegieron a Israel en el desierto. Sin las “nubes” que hoy protegen a Medinat Israel, como el sistema de defensa antimisiles Cúpula de Hierro (Iron Dome) —que continúa interceptando misiles lanzados desde Yemen—, la situación sería trágica. En Israel, la intervención divina se combina con la creatividad humana. Y esperamos que pronto entre en funcionamiento el Iron Beam , rayo de hierro (o para mi: “la Sucá Láser”, ver abajo) , que protegerá a Israel de misiles y drones, y creará un cielo hermético como el que los judíos tuvimos en el desierto bajo la protección divina.

Que HaShem siga protegiendo a Israel de nuestros múltiples enemigos, como lo hizo con nuestros antepasados en el desierto.




La reunión en la Casa Blanca no fue solo sobre Gaza – sino sobre un nuevo orden mundial

Por Amir Avivi (General de Brigada, Tzahal, retirado)

Tras el colapso de Hamás y la consolidación del control israelí en la Franja de Gaza, está surgiendo un acuerdo que incluye la mayoría de los objetivos que Israel estableció al comienzo de la guerra. Paralelamente, bajo el liderazgo de Estados Unidos, se está forjando un nuevo orden regional, y parece que el sueño de un Estado palestino contiguo se desvanece.

Hay algo extraño en el silencio que sigue a la tormenta. No es el silencio tenso que promete otro estallido, sino la inquietante sensación que aparece cuando uno se da cuenta de que el juego ya ha sido decidido.

En la Oficina Oval, en Washington, ya no se sientan a apagar incendios: vinieron a trazar líneas en los mapas. Como en la Conferencia de Yalta, aquella célebre reunión en las costas del Mar Negro al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando Roosevelt, Churchill y Stalin se repartieron un continente entero mientras Hitler aún seguía en el poder. Incluso entonces, entendieron que el juego ya estaba terminado.

Lo que hoy parece un acuerdo sobre una estrecha y miserable franja de tierra es, en realidad, el cimiento de un nuevo orden mundial: una coalición que se extiende desde el Mediterráneo hasta el Océano Pacífico, desde Israel pasando por el Golfo hasta Indonesia. Un gran frente contra el eje ruso-iraní-chino-norcoreano. Cuando de repente aparece sobre la mesa la posibilidad de un arreglo con Líbano y Siria, queda claro que Gaza es solo el movimiento de apertura de Trump para un plan mucho más amplio.

¿Por qué está funcionando ahora? Porque todas las falsas esperanzas se han desvanecido. Hamás esperaba una intervención internacional, la caída del gobierno, la rendición de Israel… y nada de eso sucedió. Ahora ven que el 80% de la Franja de Gaza ya está bajo control israelí, que clanes y milicias están cooperando con Israel incluso en temas de seguridad, y que enfrente se encuentra la advertencia de Trump: esta es su advertencia final y no habrá otra. Hamás entiende que, si no salva su pellejo, Israel recibirá luz verde para hacer lo que quiera en Gaza, lo que significa una sentencia de muerte para la organización.

De hecho, el texto del acuerdo que se está gestando cumple, casi palabra por palabra, los cinco objetivos fijados por el gobierno al inicio de la lucha:

  1. La devolución de todos los rehenes.

  2. La eliminación de Hamás como entidad gobernante y militar.

  3. La completa desmilitarización de la Franja de Gaza.

  4. La plena responsabilidad de seguridad en manos de Israel.

  5. La creación de una realidad sin infraestructura terrorista en Gaza.





YOM KIPPUR ¿En qué casos no se ayuna?

Este  miércoles 1ero de octubre un poco antes de  la puesta del sol, comienza Yom Kippur,  el día del perdón y un día de ayuno.
Hay 5 prohibiciones en Yom Kipur
(1) Comer y beber,
(2) lavar nuestro cuerpo
(3) ungir nuestro cuerpo
(4) mantener relaciones matrimoniales y
(5) usar zapatos de cuero.
Con respecto a ayunar, todas las personas en buen estado de salud deben ayunar en Yom Kippur.
Estas son las excepciones:
MENORES: Niños o niñas menores de nueve años de edad no deben practicar ningún tipo de ayuno, ni siquiera por unas horas. El Rab Obadia Yosef z”l recomienda que cuando los niños llegan a la edad de nueve años comiencen a ayunar por un par de horas, si gozan de buena salud. Esto quiere decir que si por lo general almuerzan a las 12.00 del mediodía, se les dará de comer a las 2.00 de la tarde, etc. El próximo año, los padres deben alentar a sus hijos a ayunar durante un poco más de tiempo, así los menores se van acostumbrando poco a poco a un día de ayuno completo. Cuando el niño o la niña llegan a los once años de edad, deben tratar de no comer durante todo el día, siempre y cuando estén saludables. Una niña en buen estado de salud tiene la obligación de ayunar a partir de los doce años, y un niño en buen estado de salud a partir de los trece años de edad.
MUJERES QUE DAN A LUZ: Durante los tres primeros días después del parto, la madre que dio a luz no debe ayunar. (La misma regla se aplica para las primeras 72 horas cuando una mujer sufre un aborto). Después de las primeras 72 horas a partir del día del parto y hasta el séptimo día después del parto, si la madre dice que necesita comer, se le debe dar de comer. Después del séptimo día, la mujer debe ayunar como todas las demás personas, a menos que su médico le indique lo contrario.
Una mujer que está por dar a luz o con síntomas de parto, no debe ayunar.
ENFERMEDADES: Un individuo que sufre de una enfermedad crónica, como diabetes etc., o una persona mayor de edad que está débil debido a su avanzada edad, o alguien que recibe algún tipo de tratamiento o medicación importante, deben asesorase con un médico para determinar si pueden o no pueden ayunar. Después de hablar con un profesional médico, un rabino también debe ser consultado para establecer, en base a las recomendaciones del médico, cómo se debe comer en Yom Kippur o cómo tomar los medicamentos necesarios tratando de mantener, en lo posible, algún mínimo de ayuno.
Obviamente, en caso de una enfermedad grave, riesgo o peligro de vida, o aún cuando uno duda si se trata de una situación de riesgo (safeq sakana), el ayuno debe interrumpirse inmediatamente, incluso cuando no es posible consultar con un médico.

INFORMACION PARA MUJERES EMBARAZADAS O QUE AMAMANTAN A SU BEBÉ

En principio, una mujer embarazada debe observar el ayuno de Kippur normalmente, siempre que ella y el bebé estén en buen estado de salud y el embarazo no tenga complicaciones ni sea de riesgo para el bebe o para la madre. No obstante, si durante Yom Kippur la futura mamá se siente mal, y particularmente si vomita, si padece de hiperemesis gravídica o tiene cualquier síntoma de deshidratación, deberá interrumpir el ayuno y comer o beber de inmediato. Sin embargo, si la mujer embarazada sólo siente leves mareos o náuseas, primero debería intentar sentarse o recostarse en una cama y ver si esos síntomas desaparecen, ya que sentirse así se considera normal y tolerable en un día de ayuno. Si al acostarse los síntomas no desaparecen o empeoran, entonces se deberá interrumpir el ayuno y proceder como explicaremos a continuación.

Hace unos años atrás en la comunidad, UMJCA de Great Neck, NY, tuvimos una conferencia con la doctora Jessica Jacob, una experta ginecóloga y obstetra, que también es una mujer observante y conocedora de la ley judía. Esta clase tiene información importantísima para mujeres embarazadas y lactantes. La Dra Jacob explica por qué NO es arriesgado para una mujer embarazada, con un embarazo normal, ayunar en Yom Kippur, y en qué casos SÍ se debería cortar el ayuno en Yom Kippur. Hasta hace unos años atrás, esta conferencia estaba disponible solamente en el audio file original en inglés, y sólo podia ser aprovechada por aquellos que entienden ingles. Hace dos años, gracias a la iniciativa de Micaela Masri, lectora de Halajá of the Day de Buenos Aires, Argentina, la conferencia ha sido transcrita al inglés, y más importante todavía, HA SIDO TRADUCIDA AL CASTELLANO. La información que esta conferencia posee, creo que es invaluable.

CONFERENCIA EN CASTELLANO
EN INGLES
¿QUÉ HACER CUANDO UNO NECESITA INTERRUMPIR EL AYUNO EN YOM KIPPUR?

Para mantener un nivel mínimo de ayuno, cuando se debe evitar o se debe interrumpir el ayuno de Kippur por razones médicas, hay que proceder de la siguiente manera

1. Coma una porción de alimentos de hasta 30g, espere diez minutos y luego coma una segunda porción de 30g de alimentos. Podrá seguir haciendo esto hasta que se recupere.

2. Para beber, beba hasta 30cc, espere 5 minutos y beba de nuevo esa cantidad.

*Para medir los 30g o cc, se recomienda utilizar los vasitos plásticos de 30g (o en USA, 1 onza) conocidos como los vasitos de Kiddush (o licor).

*Una vez que uno se siente mejor, debe continuar el ayuno.

*Obviamente, en caso de necesidad, gravedad o emergencia médica (por ejemplo, hipoglucemia, desmayo, deshidratación, etc.) estas mínimas porciones pueden no ser suficiente, y entonces uno debe beber o comer lo que sea necesario. 
RECOMENDACION IMPORTANTE PARA PREVENIR LA
DESHIDRATACION DURANTE YOM KIPPUR

Para reducir el riesgo de deshidratación, uno debe hidratar su cuerpo con suficientes líquidos. Pero hay que hacerlo de la manera correcta. Beber una gran cantidad de agua justo antes del ayuno es un beneficio menor, ya que la mayor parte de esos líquidos son rápidamente eliminados, generalmente la misma noche de Yom Kipur . En lugar de beber mucha agua de una vez, uno debe beber pequeñas cantidades de agua durante las 48 horas previas al ayuno. La cantidad recomendada es beber un vaso de agua mediano ( 160-200 ml.) aproximadamente cada hora durante los dos días previos al ayuno, para que todas las células del cuerpo se hidraten. Esta recomendación también se les da a los atletas antes de correr un maratón.

Siempre consulte con su médico de cabecera .




NEILA, 5785: El Veredicto Final

A dos años del 7 de Octubre
[Adaptado del artículo publicado el año pasado]
Es el final de Yom Kippur, 5786, el momento de la Neila. En los cielos, el juicio está a punto de comenzar. El Todopoderoso está sentado en Su trono, listo para evaluar a Su pueblo Israel y emitir el veredicto final. En el centro de la Corte Celestial está la balanza que pesa los méritos (zejuyot) y las transgresiones (jobot) de Israel. Que definirá si este año que está comenzando merece ser bueno o difícil para Israel. Hay demasiado en juego porque 5786 es un año decisivo para el futuro del pueblo judío. Se siente un tenso silencio en los cielos y en la tierra.
Primero se le concede permiso al fiscal para presentar sus argumentos de condena. Se levanta y comienza a cargar la balanza en el lado izquierdo con las transgresiones que cometió el pueblo de Israel del año pasado. Pecado tras pecado, apila ofensas pequeñas y grandes en la balanza. Termina y se aparta. El plato está muy pesado, la balanza se inclina demasiado a la izquierda, y un incómodo silencio llena el aire de la Corte.
Acto seguido, se concede permiso a los ángeles Mijael, Eliyahu y Gabriel, los defensores de Israel, para presentar los méritos de Israel durante el año que pasó.
Los ángeles llaman al estrado a siete líderes, siete patriarcas para testificar y presentar su caso ante el Todopoderoso.
Primero, llega Abraham representando el jesed, la bondad, la solidaridad. Abraham da un paso adelante y les recuerda a todos que el año que pasó fue un año de guerra, impuesta desde la masacre que sufrimos en Simjat Torá hace dos años. El primer patriarca trae con él todos los actos de bondad del pueblo de Israel que estuvo a la altura de las circunstancias: los médicos y enfermeras de los hospitales que pasaron largas noches sin dormir salvando vidas de los soldados heridos; el personal de seguridad que arriesga sus vidas para impedir atentados en centros civiles; los psicólogos, los trabajadores sociales, los maestros y los consejeros juveniles que atienden a las familias que sufren las perores pérdidas. Luego introduce a los cientos de miles de voluntarios de todo el mundo judío que se hicieron presente durante la guerra. Las mujeres de Naharia que dejaron todo lo que estaban haciendo y se pusieron a cocinar durante meses para que los soldados siempre encontraran algo para comer. Los jubilados que se transformaron en choferes voluntarios para transportar día y noche a soldados y reservistas. Los voluntarios que organizaron asados y deliciosas comidas para agasajar a los combatientes que llegaban desde Gaza. Los que apoyaron a los soldados heridos, visitándolos, acompañándolos, y cantando para ellos. El personal voluntario de ZAKA, que, desde las escenas de un horror inimaginable, rescataban los últimos restos de cuerpos judíos deliberadamente quemados y mutilados. La solidaridad de los judíos de la diáspora que se pusieron a la altura de las circunstancias que juntaron y enviaron decenas de aviones con toneladas de equipo y ropa para el ejército. Los que organizaron y participaron de viajes de solidaridad. Los que donaron cientos de millones de dólares al Estado de Israel y a su ejército.
Luego se presentó Isaac, olá temimá, el primer judío que estuvo dispuesto a sacrificarse y dar su vida por Kiddush Hashem. Isaac colocó en el lado derecho de la balanza las cientos de almas puras de los soldados y combatientes judíos caídos en combate desde el 7 de octubre. Los soldados que ese fatídico día murieron defendiendo con sus últimas balas sus bases militares, o aquellos que, como Eljanan Kalmenzon, desde el otro lado de Israel, en Judea y Samaria, hasta el Kibutz Be’eri al escuchar las noticias del ataque en la mañana, y que no esperaron recibir órdenes, sino que actuaron para salvar a inocentes a costa de sus propias vidas. Los jóvenes soldados que, en las sangrientas batallas de Gaza, se ofrecieron como voluntarios para ir al frente y entrar en esas casas llenas de explosivos. Y los combatientes que se lanzaron sobre granadas vivas para salvar las vidas de sus hermanos en armas. Y aquellos que, como el comandante Arnon Zamora, dieron su vida para rescatar a los rehenes de Hamás. Los paramédicos que corrieron en medio de una lluvia de balas para rescatar a los soldados hermanos heridos del campo de batalla. La balanza comienza a inclinarse fuertemente hacia el lado derecho.
Isaac se retira y entonces llega Jacob, el patriarca que luchó contra Esav y lo venció, pero quedó herido por el resto de su vida. Jacob trae con él los nombres de los más de 10,000 jovenes soldados de Israel heridos desde el 7 de octubre. Coloca sobre la balanza las sillas de ruedas, las muletas, las prótesis de piernas y brazos perdidos, las lágrimas y las cicatrices del dolor de las heridas. Luego acumula las discapacidades físicas o mentales que estos héroes jóvenes cargarán de por vida.
El peso en el lado derecho ya es insoportable.
Luego ingresa a la corte Yosef, y les recuerda a todos que él fue cautivo. Fue tirado en un pozo y estuvo rodeado de escorpiones y serpientes venenosas. Y luego estuvo en un calabozo por dos años, y pensó que nunca saldría con vida. Yosef trae los nombres de los 20 jatufim que todavía siguen cautivos en Gaza. Los jóvenes que sobreviven en túneles oscuros o en apartamentos húmedos. Hambrientos, cansados, maltratados, torturados física y emocionalmente, desesperados por ser rescatados y orando por una salvación milagrosa como la de Yosef.
En ese momento todos dan un paso atrás e ingresa al recinto Moshé Rabbenu, que llega con la Torá que lleva su nombre. Y demuestra que desde el 7 de octubre de 2023, el estudio y la observancia de la Torá ha revivido como nunca antes en la historia. Coloca en la balanza derecha cientos de nuevos Sifré Torá que se han dedicado a la memoria de los soldados caídos en batallas. Presenta cientos de miles de Tefilin y Tzitzit que todo soldado judío lleva en la batalla. Y los millones de libros de Tehillim. Y las sinagogas improvisadas en Gaza, y las nuevas cabañas en el sur del Líbano, listas para celebrar la fiesta de Succot. Añade el increíble resurgimiento del judaísmo en la diáspora, en América, y coloca una foto del multibillonario Bill Ackman que el año pasado se puso su Tefilin, por primera vez en su vida.
Moshé introduce a su hermano, Aharón HaCohén, que nos enseñó a estar unidos y practicar el amor incondicional de un Yehudí por el otro. Coloca en la balanza la solidaridad y el espíritu de unidad que los judíos redescubrimos después del 7 de octubre. La nueva conciencia de que no solo somos un pueblo, sino una familia. En el campo de batalla, los soldados descubrieron que ya no hay ashkenazim ni sefaradim, ni de izquierda ni de derecha—solo hermanos judíos luchando hombro con hombro, uno por el otro y todos por el pueblo de Israel, Keish Ejad Belev Echad, como una sola persona con un mismo corazón. También coloca en la balanza el nuevo entendimiento de que las comunidades de la diáspora y los judíos de Israel somos una sola familia. La balanza se inclina más y está a punto de romperse. Aharón demuestra que la unidad es nuestra fuerza más grande. Hay un silencio tenso en la sala.
Entonces suenan las trompetas e ingresa a la corte David HaMelej: el rey poeta y guerrero invencible. David presenta a la noble generación de jóvenes soldados, algunos de los cuales recién acaban de terminar la secundaria, y que se abalanzan contra el enemigo como leones. Y que repiten: “¡LUCHAR, LUCHAR, LUCHAR!”, no tres sino siete veces: haciendo la guerra contra siete frentes—Hamás, Hezbolá, los Hutíes, Irak, Siria, Judea y Samaria, y, por supuesto, Irán. Son fuertes, muy valientes, y determinados a derrotar a un enemigo despiadado. Luchan para proteger nuestra tierra y restaurar la gloria del pueblo judío. Luchan Bayabasha, Ba’avir, Ubayam—en tierra, en el aire y en el mar—para eliminar a Amaleq y proclamar: “¡Am Yisrael Jai!”.
El Rey David termina su exposición y, de repente, las puertas se abren de par en par y ellas irrumpen en la Corte. Se escuchan los pasos afuera y todos se ponen de pie al ver a las cuatro matriarcas de nuestra nación. Sará, Rivká, Rajel y Leá ingresan al recinto, se acercan a la balanza y colocan en el plato los nombres de cientos de madres, Imaot Shekulot, que han perdido a un hijo en la guerra y cuyos llantos de dolor nunca cesarán. Y las cientos de jóvenes viudas, que ahora deben criar a sus tres, cuatro o cinco hijos solas, sin sus amados esposos a su lado. Y las oraciones y lágrimas que las madres judías rezan por sus hijos que están en la guerra. Y los interminables capítulos de Tehillim que recitan al lado de las camas de hospital de sus hijos heridos. Las oraciones de las mujeres de los yishuvim , los asentamientos de Judea y Samaria, cuyos maridos están de miluim en Gaza tres, cuatro o cinco meses. Y serán llamados de nuevo a pelear en el Líbano. Rezan por la noche, cuando los niños ya duermen, y le ruegan a Dios que no se conviertan en viudas. O durante el día, mientras atienden a sus hijos, fingiendo que todo está bien para que sus familias preserven la normalidad y no sufran el trauma del 7 de octubre.
El plato derecho de la balanza colapsa bajo el peso de las virtudes, los méritos y los rezos del pueblo de Israel.
Mijael, Eliyahu y Gabriel dan por concluida su presentación.

Que el Todopoderoso selle el veredicto del pueblo judío y establezca que a Israel le sea otorgado un veredicto celestial muy positivo. Y que el año 5786 sea un mejor año. Un año de yeshu’ot — victoria— y de gueulá, redención.
Nos espera—nos merecemos— el mejor año de nuestra larga historia. Con mis mejores deseos. 

Rab Yosef Bitton