TODO SOBRE LA QUINTA COPA

והוצאתי והצלתי וגאלתי ולקחתי ….. והבאתי

Aunque hoy en día en nuestro Séder bebemos cuatro copas de vino, la tradición antigua original —mencionada por el Talmud y por Maimónides— incluía una quinta copa asociada a una oración especial. Esta oración es el famoso Salmo de Tehilim, Mizmor 136. Los Sabios lo llamaron Hallel haGadol — el “Gran canto de alabanza” a HaShem.

Este salmo tiene 26 versículos, cada uno describiendo la bondad de HaShem con Su pueblo:

  • Comienza con la creación del mundo
  • Incluye nuestro agradecimiento por la salida de Egipto
  • Y concluye con el establecimiento del pueblo judío en la Tierra de Israel — ונתן ארצם לנחלה

Esta quinta copa NO es obligatoria, sino opcional. Y, a diferencia de las primeras cuatro copas, la bebía solo la persona que recitaba el salmo, no todos en la mesa.

Los judíos yemenitas mantienen esta costumbre hasta hoy y continúan bebiendo la quinta copa.

¿POR QUÉ ELIYAHU HANABÍ?

Los sabios debatieron durante siglos si debíamos beber esta quinta copa.

Las cuatro copas corresponden a las cuatro expresiones de redención mencionadas en la Torá. En Shemot (capítulo 6), HaShem dice: “Los sacaré”, “Los salvaré”, “Los redimiré”, “Los tomaré como Mi pueblo”.

Pero el siguiente versículo agrega una quinta expresión: “Y los traeré a la Tierra de Israel”. Esta quinta idea aparece explícitamente en Hallel haGadol.

LA GRAN PREGUNTA

Durante muchos siglos, a lo largo de nuestros dos mil años de exilio, los Rabinos enfrentaron una pregunta difícil:

Sí, fuimos liberados de Egipto. Sí, nos convertimos en el pueblo de HaShem. Pero ya no teníamos la Tierra de Israel: perdimos nuestra tierra y nuestra independencia tras la destrucción del Bet haMiqdash.

Entonces, ¿qué debemos hacer? ¿Debemos seguir celebrando esta quinta promesa porque ya ocurrió? ¿O debemos esperar hasta que vuelva a cumplirse plenamente, en los tiempos mesiánicos?

LA DECISIÓN DIPLOMÁTICA

Los Rabinos no llegaron a una decisión final. Por eso establecieron una solución intermedia: servimos la quinta copa, pero NO la bebemos.

Reconocemos la promesa… pero todavía estamos esperando a que se cumpla nuevamente.

¿POR QUÉ SE LA LLAMA LA COPA DE ELIYAHU HANABÍ?

Cuando hay una discusión halájica sin resolver, decimos que cuando venga Eliyahu haNabí (anunciando la llegada del Mashíaj), todas las preguntas serán respondidas por el nuevo Sanhedrín que funcionará en el Bet haMiqdash.

Por eso esta copa, que se sirve pero no se bebe, está “esperando” la llegada de Eliyahu haNabí, quien indicará si debemos beberla o no. La dejamos preparada, y nos recuerda que estamos esperando la redención futura.

EL ESTADO DE ISRAEL

Hoy, B”H, tenemos nuevamente un Estado judío soberano en Israel. Por eso, muchos rabinos contemporáneos —sefaradíes y ashkenazíes, como por ejemplo el rabino Hayim David haLevi z”l y el rabino Shelomo Goren z”l— sostienen que desde 1948 debemos volver a la costumbre original y beber la quinta copa.

Por esta razón, hoy en día, muchos judíos, especialmente quienes viven en Israel, sirven y beben la quinta copa en honor a Medinat Israel.




TODO SOBRE LAS CUATRO COPAS DE VINO

¿Por qué bebemos cuatro copas?

Durante el Séder de Pésaj bebemos cuatro copas de vino (o jugo de uva).

La Mishná enseña que en la noche del Séder debemos comportarnos como si nosotros mismos hubiéramos salido de Egipto. Es decir, actuamos como personas libres y nobles.

En la antigüedad, los nobles y aristócratas celebraban ocasiones especiales reclinándose en la mesa y bebiendo vino en abundancia. En realidad, bebían vino cuatro veces durante esas ocasiones festivas:

  • La primera copa se tomaba antes de sentarse a la mesa, como en la recepción de una fiesta.
  • La segunda copa se bebía justo antes de comenzar a comer.
  • La tercera copa se tomaba al finalizar la comida.
  • Y la cuarta copa se bebía durante los postres, al final de la velada.

Este es el mismo orden de las cuatro copas durante el Séder.

Las cuatro copas en el Séder

  • La primera copa la tomamos en el Kiddush — cuando comienza el Séder.
  • La segunda copa se bebe al finalizar la Hagadá, justo antes de comenzar la comida.
  • La tercera copa se toma al final de la comida, después de Birkat HaMazón — la bendición después de comer.
  • La cuarta copa se bebe al recitar el Hallel, luego del afikomán (el “postre” del Séder).

Las cuatro copas de vino se deben beber mientras nos reclinamos sobre el lado izquierdo.

¿Qué nos recuerdan las cuatro copas?

La Torá utiliza cuatro expresiones de redención para describir la salida de Egipto. HaShem dice:

  • “Los sacaré” de Egipto
  • “Los salvaré” de la esclavitud
  • “Los redimiré” con grandes milagros
  • “Los tomaré como Mi pueblo”

Cada copa nos recuerda, paso por paso, cómo HaShem llevó al pueblo de Israel de la esclavitud a la libertad.

¿Quién bebe las cuatro copas?

En el Séder todos beben las cuatro copas. Los adultos beben vino; los niños o menores, jugo de uva.

Desde tiempos antiguos, las personas pobres, que no podían pagar vino, recibían vino o dinero de los fondos comunitarios para que también pudieran tener las cuatro copas en el Séder. De esta manera, todos en la mesa celebran la libertad juntos.

Esto ayuda a que nadie se sienta excluido de la celebración de la libertad y todos puedan sentirse como personas libres y nobles.




EL OBJETIVO Y LA ESTRATEGIA DEL SEDER DE PÉSAJ

Durante más de tres mil años, la noche del Séder se ha convertido en la experiencia educativa más poderosa de la vida judía. No solo porque comemos Matzá y hierbas amargas — sino porque en esta noche hacemos algo mucho más grande: enseñamos a nuestros hijos la historia de nuestro pueblo.

Al hacerlo, cumplimos una de las mitzvot más importantes de la Torá: Sippur Yetziat Mitsrayim — contar la historia de la salida de Egipto.

La Torá nos ordena: וְהִגַּדְתָּ לְבִנְךָ בַּיּוֹם הַהוּא — “Y le contarás a tu hijo…” (Shemot 13:8).

EL GRAN DESAFÍO DE LOS RABINOS

Nuestros rabinos fueron más allá del cumplimiento literal de esta Mitzvá. Ellos entendieron que si simplemente “contamos” o “leemos” la historia, sería difícil para los niños absorberla: algunos saben leer, otros no; algunos saben preguntar, otros no. Y el propósito es que todos participen.

Además, agregaron que no solo hay que explicar la historia de la salida de Egipto: también hay que regresar al pasado y sentir el sufrimiento y la libertad en primera persona.

Su lema fue: בְּכָל־דּוֹר וָדוֹר חַיָּב אָדָם לִרְאוֹת אֶת עַצְמוֹ כְּאִלּוּ הוּא יָצָא מִמִּצְרָיִם — En cada generación, un individuo judío debe verse a sí mismo como si él hubiera salido de Egipto.

Para lograrlo, diseñaron el Séder, un “programa” de 14 (o 15) pasos como lo conocemos hoy, para hacernos experimentar, en una misma noche, dos realidades opuestas:

  • La experiencia de la esclavitud
  • La experiencia de la libertad

Estas dos ideas están también en el corazón de la Hagadá. No comenzamos con el relato de la historia, con los milagros ni con la apertura del mar. Comenzamos con: “Abadim hayinu” — Fuimos esclavos en Egipto. Empezamos desde el punto más bajo —lo experimentamos con las palabras de la Hagadá— y desde allí subimos.

EXPERIMENTAR LA ESCLAVITUD

Los rabinos no quisieron que la esclavitud quedara como una idea abstracta. Querían que la sintiéramos, aunque sea de una manera simbólica y como parte de la cena de Pésaj.

Por eso establecieron símbolos concretos en el Séder:

  • Untamos el karpás en agua salada o vinagre, para recordar las lágrimas de la esclavitud.
  • Comemos maror — una hierba amarga, aunque originalmente solo era obligatoria con el Korban Pésaj.
  • Comemos jaroset, una pasta de frutas espesa y barrosa, a fin de recordar el barro de los ladrillos que teníamos que hacer en Egipto.

Para sentir la esclavitud, activamos nuestros sentidos: recordamos las lágrimas, probamos la amargura, vemos el barro.

EXPERIMENTAR LA LIBERTAD

Los sabios también nos enseñan que debemos experimentar la celebración de la libertad, en su máxima expresión. Y para eso nos indicaron que el Séder de Pésaj debe considerarse como una comida de nobles y aristócratas.

Esta idea la aprenden del pasuq que leemos en el Halel: מְקִימִי מֵעָפָר דָּל … לְהוֹשִׁיבִי עִם נְדִיבִים — “Dios levanta al pobre del polvo, y al necesitado lo saca de los basureros [donde busca restos de comida], y lo hace sentar junto a los nobles…”.

Por eso, durante el Séder:

  • Comenzamos comiendo karpás (apio), un aperitivo — algo propio de personas muy pudientes, que no comen por hambre, sino para abrir su apetito.
  • Nos reclinamos (hasibá) como personas nobles.
  • Bebemos cuatro copas de vino, como la aristocracia en sus comidas ceremoniales.

El Séder no es una clase de historia: es una experiencia cuidadosamente diseñada en la que pasamos de la esclavitud a la libertad y de la amargura a la dignidad y a la celebración.

No solo recordamos la salida de Egipto — la revivimos.




Todo sobre la Matzá

1️⃣ ¿Qué es la Matzá?
🫓 La Matzá es un pan especial que comemos durante Pésaj.
Está hecha solamente con dos ingredientes:
🌾 harina de trigo
💧 agua

A diferencia del pan común, la masa de la matzá no tiene levadura (ni masa madre) y no se deja fermentar.
En cambio, la matzá queda plana, fina y crocante.

2️⃣ ¿Por qué comemos Matzá?

La Torá nos ordena comer matzá en la noche del Seder.
La Matzá nos recuerda dos momentos muy importantes de nuestra historia.

🏃 El Pan de la Libertad
En la noche de la salida de Egipto, el Faraón ordenó que el pueblo judío se fuera inmediatamente.
⏳ No hubo tiempo para esperar que el pan leude.

Esto nos recuerda que fue HaShem —y no un ejército, una revolución o un evento humano— quien nos dio la libertad.

El pueblo preparó una masa simple y la horneó enseguida. En lugar de pan, salieron de Egipto con Matzá.
🫓 Sus Matzot viajaron con ellos al desierto.

Por eso la Torá nos ordena comer Matzá cada año en el Seder: para recordar la noche en que fuimos liberados por HaShem.

🧱 El Pan de la Esclavitud
“Lejem Oni” — לֶחֶם עֹנִי — Pan de Pobreza

La Hagadá nos enseña que cuando los judíos eran esclavos en Egipto, comían Matzá todo el tiempo:
🍽 desayuno • 🍽 almuerzo • 🍽 cena

Para los egipcios, la Matzá era el pan más barato y simple para alimentar a los esclavos.

No tenía:
❌ levadura
❌ sal
❌ ingredientes especiales

Se la daban porque era barata, rápida de preparar (sin esperar que la masa crezca) y llenaba por mucho tiempo.

El pan egipcio era suave, esponjoso y rico, pero los esclavos judíos recibían solo pan simple y plano: Matzá.

Por eso la Hagadá comienza:
“Ha Lajma Anya — Este es el pan de pobreza que comieron nuestros antepasados en Egipto.”

🫓 Cuando comemos Matzá, también recordamos nuestra vida como esclavos en Egipto.

Comparación del pan

🥖 Pan egipcio
suave • esponjoso • rico

🫓 Pan judío (Matzá)
plano • simple • crocante

🎭 Una hermosa costumbre sefardí

En muchas comunidades sefardíes, las familias representan la salida de Egipto durante el Seder.

Los niños colocan Matzá sobre sus hombros, como los judíos al salir de Egipto.

Luego se les pregunta:

👨🏻 “¿De dónde vienes?”
👦🏽 מֵאֵיפֹה אַתָּה בָּא?
👧🏾 “¡De Egipto!” — מִמִּצְרַיִם!

👨🏼 “¿A dónde vas?”
👦🏽 לְאָן אַתָּה הוֹלֵךְ?
👧🏾 “¡A Yerushalayim!” — לִירוּשָׁלַיִם!

👨🏿 “¿Qué llevas contigo?”
👦🏽 מַה אַתָּה לוקח ביד?
👧🏾 “¡Matzá y Maror!” — מַצָּה וּמָרוֹר!

Esta costumbre se basa en la descripción de la Torá:

מִשְׁאֲרֹתָם צְרוּרוֹת בְּשִׂמְלֹתָם עַל־שִׁכְמָם
“Llevaron su masa envuelta en sus ropas sobre sus hombros.”
(Shemot 12:34)

Esto ayuda a los niños a imaginar que ellos mismos están saliendo de Egipto.

3️⃣ ¿Cómo se hace la Matzá?

🧑‍🍳 La Matzá debe hacerse rápido y con mucho cuidado.

Desde el momento en que la harina toca el agua hasta que entra al horno, no pueden pasar más de 18 minutos.

¿Por qué?
Porque después de ese tiempo la masa puede fermentar y convertirse en Jametz, que no podemos comer en Pésaj.

El proceso

🌾 harina + 💧 agua

🥣 masa

📏 se estira muy fina

🔘 se le hacen agujeros

🔥 se hornea rápidamente

🫓 MATZÁ

4️⃣ Tipos de Matzá

🫓 Matzá regular
Está supervisada desde que se prepara la harina hasta que se hornea.

🌾 grano → harina → masa → 🔥 horno → 🫓 matzá

Generalmente es cuadrada y hecha a máquina.

⭐ Matzá Shemurá
“Shemurá” significa protegida o cuidada.

Esta Matzá es supervisada desde una etapa más temprana: desde la cosecha del trigo.

🌾 campo → grano → harina → masa → 🔥 horno → 🫓 matzá

Generalmente:
🫓 se hace a mano
🫓 suele ser redonda

Por el cuidado extra, la Matzá Shemurá es más costosa.
Muchas familias la usan en el Seder, cuando comer Matzá es una mitzvá especial.

5️⃣ ¿Cuándo comemos Matzá?

🫓 En la noche del Seder, comer Matzá es una mitzvá.

Durante el resto de Pésaj:
❌ No comemos Jametz.
🫓 Reemplazamos el pan común con Matzá.

Aunque no es obligatorio comer Matzá todos los días de Pésaj, la Matzá se convierte en nuestro “pan” durante toda la festividad. Por eso decimos HaMotzí cuando comemos Matzá en Pésaj, y el resto del anno Mezonot.

 




TRIVIA: Preguntas para el Seder de Pésaj

🎯 TRIVIA DE PÉSAJ

Una de las ideas más útiles y prácticas para el Seder es preparar una lista de preguntas en diferentes niveles.
El adulto que dirige el Seder —el “MC” del Seder— debe tener estas preguntas a mano, junto con una bolsa de premios 🎁.

Cada vez que sea necesario recuperar la atención, comenzar una nueva parte del Seder o darle energía a la mesa, el MC puede hacer una pregunta y mostrar el premio. Los niños conectan con esto de inmediato.

Si hay invitados que saben mucho y siempre responden correctamente, el MC puede decidir quién responde primero, para que no gane siempre la misma persona.

Guarda los mejores premios para el final 🏆.

A continuación, 35 preguntas divididas por nivel:

🟢 NIVEL PRINCIPIANTE

  1. ¿En qué mes hebreo comienza Pésaj?
  2. ¿Cuántos días se celebra Pésaj fuera de Israel?
  3. ¿Qué celebramos en el séptimo día de Pésaj?
  4. ¿Quién lideró a Bene Israel fuera de Egipto?
  5. ¿Quiénes eran el hermano y la hermana de Moshé?
  6. ¿Cómo se llamaban los padres de Moshé?
  7. ¿Qué alimento comemos en el Seder para recordar el pan del Éxodo? 🫓
  8. ¿Qué alimento amargo comemos para recordar la amargura de la esclavitud? 🌿
  9. ¿Qué alimento dulce en el plato del Seder nos recuerda los ladrillos que hacían Bene Israel en Egipto?  
  10. ¿Cuántas copas de vino o jugo de uva bebemos en la noche del Seder? 🍷
  11. ¿Quiénes son los Cuatro Hijos mencionados en la Hagadá?
  12. ¿Cuáles son las primeras dos preguntas de Ma Nishtaná?

🟡 NIVEL INTERMEDIO

  1. ¿En qué día del mes de Nisán comienza Pésaj?
  2. ¿Por qué se les ordenó a Bene Israel marcar los postes de sus puertas en la noche del Éxodo?
  3. ¿Cuáles son los cinco granos que pueden convertirse en jametz? 🌾
  4. ¿Qué tres elementos son necesarios para que algo se convierta en jametz?
  5. ¿Qué es Bedikat Jametz? 🔍
  6. ¿Qué es Bitul Jametz?
  7. ¿Cuál es la diferencia entre matzá común y matzá shemurá?
  8. ¿Qué dos berajot decimos antes de comer matzá en el Seder?
  9. ¿Por qué nos reclinamos durante el Seder?
  10. ¿Qué es el Afikomán y cuándo lo comemos?
  11. ¿Qué simboliza mojar el karpas en agua salada? 🧂
  12. ¿Cuántos años vivieron Bene Israel en Egipto?

🔴 NIVEL AVANZADO

  1. ¿Qué cantidad de jametz hace que un alimento esté prohibido en Pésaj?
  2. ¿Cómo se hace kasher un horno para Pésaj?
  3. ¿Qué representa la abreviación דצ״ך עד״ש באח״ב?
  4. ¿Cuál es el significado del texto Vehi She’amda en la Hagadá?
  5. Menciona cinco cosas por las cuales agradecemos a HaShem en Dayenu.
  6. ¿Qué lavado especial de manos hacemos durante el Seder que normalmente no hacemos en otras comidas? 🚿
  7. ¿Por qué nos reclinamos hacia el lado izquierdo durante el Seder?
  8. ¿Qué alimentos deben comerse reclinados?
  9. ¿Qué es el jaroset y qué representa?
  10. ¿Necesitamos verificar si el jabón o el champú son kasher para Pésaj? ¿Por qué sí o por qué no?
  11. ¿Cuáles fueron las diez plagas que afectaron a Egipto antes del Éxodo? En español y en hebreo 



Objeciones a la venta del Jamets

VENDER O NO VENDER EL JAMETS ANTES DE PESAJ?

En mi opinión, uno de los textos mejor documentados que nos permite comprender los detalles acerca del debate alrededor de la validez de la venta de Jamets que realizamos en nuestros días, es la respuesta, escrita por el Rab Eliyahu Zini, un rabino que es también profesor de matemáticas en el famoso Instituto Technión de Haifa.

El Rab Zini explica que el precedente para la venta del Jamets es la Toseftá que dice que, si un judío, se encuentra en un barco y lleva con él mercancía Jamets, en el caso que su barco se atrase y no pueda llegar a puerto antes de Pésaj, como estaba planeado , el Yehudí le puede vender su Jamets a un no judío, y al término de Pésaj, se le permite comprarlo nuevamente de él  .

Este caso fue considerado por los rabinos como excepcional: se trata de una persona que está en medio del océano y que para no perder su capital no le queda otro recurso más que vender toda su mercancía para no pasar por la prohibición de poseer Jamets. El Rab Zini trae muchas fuentes, especialmente del tiempo de los Gueoním, que sostienen que esta Toseftá contempla un caso excepcional y no pretende “normalizar” la venta ficticia del Jamets como una forma de deshacerse del mismo.

La Mishná y la Guemará, desarrollan ampliamente el tema de las maneras de deshacerse del Jamets (quemarlo, echarlo al mar, alimentar a las aves, etc.) pero nunca se menciona, ni se discute, ni se considera el concepto de la “venta” del Jamets como una de las maneras de desposeerse del Jamets. Más aún, si adoptásemos el método de venta convencional  del Jamets que se practica en nuestros días,  todas las reglas que los rabinos instituyeron respecto al Jamets —la búsqueda de Jamets, la eliminación del Jamets y la anulación de Jamets —se vuelven insignificantes y completamente innecesarias.   Siguiendo la Toseftá, los rabinos sefaradíes autorizaron la venta de Jamets a no judíos solamente en casos excepcionales, como por ejemplo: una tienda de alimentos, y solamente bajo condiciones muy estrictas, como veremos a continuación.

En el caso de la Toseftá, hubo una transferencia de la mercancía del judío al no judío. En otras palabras, el no-judío tomó posesión física de los productos Jamets (משיכה), lo cual no ocurre en el proceso de venta convencional que se hace hoy en día donde solo hay que firmar un formulario. El Rab Zini cita varias fuentes que afirman que, si la mercancía permanece en la casa del judío, eso sería un signo inequívoco de ha’rama, es decir:  transacción ficticia. Este requerimiento, que los productos sean transferidos a la casa del no judío, se trae como pre requisito para dar validez a la venta de Jamets por el Terumat HaDeshen, quien es la base del Bet Yosef en este tema. El Rab Zini también menciona a los Gueoním y Rishonim que mencionan la Toseftá, enfatizando que la venta de Jamets tendría validez únicamente, en caso de ser real (ובלבד שלא יערים), es decir, cuando es total y no cuando se sabe que voy recuperar mi jamets luego de Pésaj .

Otro elemento que también es considerado como un signo de הערמה, “ficción” , “mala fe” es que la venta de jamets convencional es premeditada. Me explico:  la mayoría de los rabinos indican que la Toseftá se refiere a un caso excepcional, dónde alguien involuntariamente queda durante Pésaj en altamar por un retraso que no era previsible. Así,  como indica Maimónides, הגיע השעה החמישית , “llegó la hora de deshacerse del Jamets en la víspera de Pésaj y a esta persona no tiene otro recurso. En términos Halájicos este tipo de situaciones se conoce como: “She’at Hadajac”, un caso extremo que es un equivalente de:“Bedi’abad”, “a posteriori . Pero esa Toseftá no contempla cuando alguien  deliberadamente “vende” su Jamets de manera convencional para eludir la Mitsvá de desechar el Jamets. Para estos Posqim, es un signo inequívoco de que la venta no es sincera y por lo tanto carece de validez.

Otro punto que trae Rab Zini es, que una transacción de venta válida, implica que el comprador es enteramente responsable por la mercadería que compra. Es decir, una vez que el comprador no-judío paga el anticipo del valor total, el Jamets le pertenece. La diferencia de dinero queda como una deuda.  El hecho que el comprador no ha liquidado su deuda, no afecta su responsabilidad (o sea derecho) sobre la mercadería en cuestión. En estas condiciones, la responsabilidad total por la mercancía debería ser del comprador. Por lo tanto, supongamos que yo vendí una caja de botellas de whisky de la manera convencional, y la mantengo en mi casa. Si es whisky es robado o se rompe, ¿quién se hace responsable? ¿El comprador? ¿Me pagará el después de Pésaj por la mercadería robada?  Todos sabemos que no. Este no es el caso en los términos prácticos de la venta de convencional del Jamets. En la practica, el comprador no tiene ninguna responsabilidad legal por los productos Jamets que supuestamente son suyos. Lo cual es la mejor evidencia de es Jamets no le pertenece.

La opinión en la cual se basan las autoridades rabínicas que aceptan como válida esa venta legal pero ficticia del Jamets es la del Jatam Sofer (1762–1839). Apoyarse en esta opinión, desestimando la opinión de la mayoría de los rabinos que exigen deshacerse realmente del Jamets o venderlo sin intención de recuperarlo , sería una lenidad excepcional, especialmente para los judíos sefaradíes que nunca adoptaron esta práctica.

Incluso entre los rabinos Ashkenazim este tipo de venta ficticia fue criticada. El principal portavoz de esta crítica, fue, no otro que, el Gaón de Vilna  (1720–1839) que afirmó que, quien vende su Jamets de esta manera (con הערמה) viola, dos prohibiciones bíblicas bal yeraé y bal ymatsé y no cumple, con el mandamiento bíblico positivo (tashbitu).

Recomiendo que la primera opción sea deshacerse de todo el Jamets que uno tiene en su propiedad, como lo hicieron las familias sefardíes durante TODA su historia.

Vender el Jamets de manera convencional , a través de un formulario de venta y conservando el Jamets en la casa propia, es un subterfugio halájico que un Yehudí yere shamayim debería evitar.




TODO SOBRE EL MAROR Y EL JAROSET

¿Qué es el Maror?

La Torá indica que el sacrificio de Pésaj se comiera junto con Matzá y Maror. Y así lo hacíamos cuando teníamos el Bet haMiqdash.

¿Qué es el maror? Una verdura amarga. La palabra maror proviene del hebreo mar, que significa “amargo”. La Torá explica que los egipcios “…amargaron la vida [de los esclavos judíos] con trabajos duros, con barro y con ladrillos…” (Shemot 1:14).

Comemos maror para recordar y experimentar simbólicamente la amargura de la esclavitud en Egipto.

¿Qué vegetal se usa para el maror?

Las familias ashkenazíes suelen usar rábano picante, mezclado con remolacha (jrein). En las familias sefaradíes se usa lechuga común.

¿Por qué lechuga? Los rabinos explicaron que al principio la lechuga —en hebreo, jazeret— es suave y no muy amarga. Pero cuando la planta crece, el tallo se endurece y las hojas se vuelven más amargas.

Esto es similar a lo que ocurrió en Egipto. El faraón nos quiso engañar y no crear una rebelión. Por eso, al principio, el trabajo que exigía a los judíos no era duro ni inusual. Pero poco a poco, el faraón oprimió más y más a los judíos, hasta finalmente esclavizarlos por completo.

Por eso, el sabor del maror nos enseña, entre otras cosas, que no hay que ser ingenuos: a veces el abuso comienza casi sin notarse y solo luego, cuando ya es demasiado tarde, se vuelve duro y amargo.

El maror debe ser explicado

En el Seder no solo comemos maror. También debemos mencionarlo y explicar su significado.

“Rabán Gamliel enseñó: Si una persona no menciona (y explica) las siguientes tres cosas, no cumple completamente con la mitzvá del Seder — vehiggadta lebinja, contar la historia de la salida de Egipto a nuestros hijos: Pésaj, Matzá y Maror.”

¿Qué trabajo hacían los hijos de Israel en Egipto?

Al principio, el faraón los obligó a trabajar como una especie de impuesto laboral. El pueblo de Israel ayudó a construir las ciudades de Pitom y Ramsés. Más tarde, el faraón los esclavizó completamente.

La Torá dice: “Los egipcios hicieron amarga la vida (del pueblo judío) con trabajos duros, con barro y con ladrillos” (Shemot 1:14). De la palabra vaymareru —”amargaron”— proviene la palabra maror.

La Torá describe el tipo de trabajo que tenían que hacer los Yehudim, que no consistía en arrastrar piedras para construir las pirámides, como a veces dibujan los niños en las escuelas. Los judíos tenían que fabricar ladrillos usando טִיט וְתֶבֶן (tit ve-teben) — barro mezclado con paja.

Este trabajo insalubre incluía:

  • Cargar barro pesado desde el fondo del Nilo, que venía con una especie de cal (“limo”).
  • Juntar la paja, una tarea agotadora, y agregarla al barro para fortalecer los ladrillos.
  • Mezclar el barro con la paja usando los pies, y formar los ladrillos con las manos.

Los esclavos judíos permanecían dentro del barro espeso y bajo un sol abrasador durante muchas horas. El lodo del Nilo irritaba la piel, haciendo el trabajo insoportable. El barro se pegaba al cuerpo y se secaba sobre la piel. Era un trabajo insalubre y peligroso. Y si un esclavo judío se debilitaba o se enfermaba, no podía descansar: tenía que seguir trabajando día tras día.

Este durísimo trabajo con tit ve-teben quedó grabado en nuestra memoria colectiva como una de las experiencias más difíciles de la esclavitud en Egipto.

¿Qué es el jaroset?

El jaroset es una mezcla barrosa de frutas frescas (por ejemplo: manzana), frutos secos (dátiles, nueces, etc.) y vinagre o vino.

La pasta espesa del jaroset se parece a la mezcla de barro y paja usada para hacer ladrillos en Egipto. Al ver el jaroset, recordamos el trabajo forzado que realizábamos en Egipto.

En el Seder recordamos la esclavitud de dos maneras:

  • El sabor del maror nos recuerda la amargura que sentíamos.
  • El jaroset nos recuerda el color del barro.

Así representamos el sabor y la imagen de la esclavitud que los judíos sufrimos en Egipto.

¿Cómo y cuándo comemos maror y jaroset?

En el Seder comemos maror con jaroset dos veces:

  • Primero, untamos el maror en jaroset después de decir la berajá: “asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu al ajilat maror”.
  • Luego, comemos maror y jaroset nuevamente junto con la matzá, en el sándwich de korej, para recordar el sacrificio de Pésaj que se comía junto con matzá y maror, como lo indicaba Hilel.

De acuerdo a la opinión de Maimónides, el jaroset es el único condimento que debe haber en el Seder: en su opinión, el karpás se unta con jaroset, la Matzá cuando se come por primera vez debe ser comida con un poco de jaroset, y luego el maror, tanto cuando se come solo como en el korej.




PARASHAT TSAV: Sobre cenizas y Shalom Bayit

Cada año, cuando nos acercamos a Pésaj, las preguntas de Halajá comienzan a llegar en masa: ¿Puedo usar la parrilla para Pésaj? ¿Este medicamento necesita ser kasher lePésaj? ¿Tengo que tirar el vinagre? ¿Esta olla se puede kasherizar? Son preguntas legítimas e importantes — y me alegra recibirlas.

Pero he notado algo curioso: junto a estas preguntas, cada año, sin excepción, también aparece una cantidad inusual de consultas sobre Shalom Bayit, como si Pésaj y la tensión conyugal vinieran en el mismo paquete. ¿Por qué? No lo sé con certeza, pero tengo una teoría. Pésaj trae consigo decisiones que parecen simples, pero no lo son: ¿nos quedamos en casa o vamos a un programa? ¿lo podemos pagar? ¿dónde pasamos la primera noche — con tu familia o con la mía? ¿a quién invitamos? Son temas que parecen triviales, pero muchas veces escalan. Lo que empieza como una conversación sobre el Séder termina despertando tensiones que llevaban meses dormidas. Se dicen palabras que duelen, o aparecen silencios que pesan.

Por eso, no solo debemos desearnos Pésaj Kasher VeSameaj — también necesitamos un “Pésaj Shalom”, un Pésaj en paz.

La lección de las cenizas

La Parashá Tsav comienza con una escena concreta: el Cohén llega temprano al Bet haMiqdash, se viste con su ropa de servicio y, antes de hacer cualquier otra cosa, retira las cenizas del altar. No es un acto espectacular ni solemne; es simplemente limpiar lo que quedó del día anterior. Sin embargo, la Torá lo presenta como esencial: sin retirar las cenizas no se puede comenzar el servicio del día. Además, no eran cenizas frías. El Cohén encontraba una mezcla de ceniza, y pequeñas brasas vivas, aún encendidas, que debía apagar al limpiar el altar.

Las cenizas del hogar

En la vida conyugal, muchas veces hay situaciones que nos afectan y nos “queman”. Son pequeños incendios emocionales que nos hieren y nos van alejando uno del otro. Y esos incendios dejan cenizas: restos de resentimiento y dolor por lo ocurrido el día anterior. La discusión que no se resolvió, la palabra hiriente que se dijo y nadie reparó, el enojo que quedó guardado y no se perdonó. Esas cenizas, si no se apagan y no se limpian del corazón, se acumulan silenciosamente y pueden volver a encenderse, a veces con más fuerza que antes.

Para cortar este ciclo vicioso de escalamiento, hay que aprender a apagar las brasas que quedaron y limpiar esas cenizas emocionales. No importa lo que pasó ayer o anoche: cada mañana es una oportunidad para empezar de nuevo. No hacen falta gestos dramáticos; a veces alcanza con un simple “lo siento”, o “perdón por lo de ayer”, o incluso con decidir internamente soltar y seguir adelante con una actitud de cariño.

El Shalom Bayit, la paz en el hogar, no es la ausencia de conflictos, sino la capacidad de no permitir que el conflicto de ayer se reactive hoy. Una pareja que aprende a limpiar las cenizas cada mañana puede atravesar cualquier tormenta.




SHABBAT HAGADOL: La Plaga Número Once

Hay un episodio que ocurrió previo a la salida de Egipto, cuatro días antes, el 10 de Nisán.  La Torá no lo describe en detalle, pero los Sabios no lo dejaron pasar y nos indicaron recordarlo al denominarlo “Shabbat HaGadol” — el Shabbat del gran milagro, y el extraordinario acto de valentía que le dio al pueblo judío el mérito de su libertad.

Veamos.

El dios de cuatro patas

Para comprender lo que ocurrió ese Shabbat — que tal como ocurre este año, también fue un sábado 10 de Nisán — hay que entrar por un momento en la cultura y religión egipcia.

Los egipcios tenían un panteón de dioses muy poderosos que supuestamente  los protegían  : Hapi, el dios del Nilo; Ra, el dios del sol; Geb, el dios de la tierra. Pero por encima de muchos de ellos se encontraba amón, el dios “carnero” — el macho de la oveja — símbolo supremo de la virilidad, la fertilidad y la creación de la vida. Según la mitología egipcia, amón había creado a los primeros seres humanos. Era, en cierto sentido, el dios de los dioses.

Las diez plagas habían sido, una por una, una demolición sistemática del panteón egipcio. ה׳ convirtió el Nilo — sagrado para los egipcios — en sangre. Hizo que las ranas, símbolo de la diosa Heqet, invadieran y devastaran el país. Transformó el polvo sagrado de Geb en piojos. Oscureció al todopoderoso Ra, etc. Cada plaga era un mensaje inequívoco: estos dioses son dominados por el Todopoderoso. Y no solo que no protegen a los egipcios — ¡se vuelven contra ellos!

Pero faltaba la prueba definitiva. La más audaz. Psicológicamente devastadora. Yo la considero la plaga número once.

La plaga número once

Cuatro días antes de Pésaj, ה׳ le dio a Moshé una orden que debió haber parecido una misión suicida: cada familia judía debía tomar un cordero — un carnero joven, el animal sagrado de Egipto — llevarlo a su casa, atarlo al poste de la cama y tenerlo allí durante cuatro días y sacrificarlo.

Imaginemos la escena. Los esclavos judíos — las personas que estaban en el último escalón de la sociedad — “secuestran” al dios de sus amos y lo atan a sus camas. En plena luz del día. Delante de sus amos.  En el corazón de Egipto.

Los egipcios lo ven. Lo saben. Y… ¡no pueden hacer nada! Están paralizados.

Nueve plagas ya habían destruido su riqueza material — el río, los animales, las cosechas, la salud, la luz. Pero ahora se destruía algo más profundo: su mundo espiritual. Sus esclavos judíos, a quienes los egipcios consideraban inferiores, estaban tomando a su dios más sagrado y anunciando públicamente que iban a sacrificarlo. Y los egipcios, ante este acto de increíble valentía, no pudieron reaccionar.

Esta es la plaga número once — que no fue enviada por ה׳ directamente como todas las anteriores, sino que fue ejecutada por Bené Israel, los hijos de Israel, literalmente “con sus propias manos”.

La prueba para los judíos

Lo que ocurrió ese Shabbat no fue solo una demostración de poder ante Egipto. Fue también — y quizás principalmente — una prueba para los judíos mismos.

Durante generaciones habían vivido inmersos bao la influencia de la cultura egipcia.   Aunque en su corazón guardaban la fe de Abraham, Itzjak y Yaacov, tantos años de esclavitud dejan huellas muy profundas en la mente y el corazón.  Especialmente “miedo” a esos dioses con supuestos superpoderes.   

Tomar ese cordero y llevarlo a sus casas era la prueba final: ¿habían entendido el mensaje de las diez plagas? ¿Estaban listos para declarar, con sus actos y no solo con palabras, que ה׳ es el único Dios  y que los dioses de Egipto son falsos? Era una prueba de obediencia y confianza en que ה׳ los protegería.

Si tomaban el cordero, significaba que se habían liberado mentalmente de Egipto y de sus supersticiones. Y la libertad mental siempre debe preceder a la libertad física.

La salida de Egipto comenzó en cierto sentido,  ese Shabbat — con la plaga número once, el acto de valentía que nos hizo merecer nuestra libertad.

¿Un moderno Shabbat Hagadol?

Han pasado más de tres mil años y Shabbat Hagadol sigue siendo absolutamente  actual.

El Estado de Israel vive rodeado de naciones que no ocultan su deseo de destruirlo. Y sin embargo, Israel existe y persiste. Construye. Crea. Se defiende y -a partir del 7 de Octubre de 2023, ya no espera a ser atacado: sino que ATACA a sus enemigos  en su propio territorio.

Hay algo en la resiliencia judía, en esa capacidad de seguir de pie después de todo, que produce en el mundo una mezcla de asombro, incomodidad y, en ciertos casos, parálisis.

En este momento Israel está llevando a cabo una guerra ¡a 2.500 km de distancia! En secreto, despierta la admiración del mundo entero: un ejército relativamente pequeño enfrenta amenazas que harían colapsar a muchos ejércitos más grandes.

Hay naciones antagónicas que quisieran reaccionar más duramente contra Israel — pero “algo” las detiene. Una mezcla de interés propio, miedo y, quizás, en algún rincón, el reconocimiento de que hay algo en este pueblo que no se puede simplemente borrar. Como los egipcios ante el cordero que iban a sacrificar los judíos.

Lo que recordamos este Shabbat Hagadol

Unos días antes de sentarnos en el Séder, recordamos que la historia de la salida de Egipto comenzó cuando un esclavo judío, con manos temblorosas pero corazón firme, trajo un cordero a su casa y le dijo al mundo: nosotros obedecemos al Creador y no tenemos miedo.

Esa valentía — la valentía de ser judío abiertamente, orgullosamente, en medio de un mundo que muchas veces no lo comprende — es la misma valentía que celebramos cada año en Shabbat HaGadol.




RESUMEN DE PARASHAT TSAV

La Parashá comienza con la ley de retirar diariamente las cenizas del altar (terumat ha-deshen). Este era el primer acto del servicio en el Bet haMiqdash.

Luego, la Torá repite y amplía las leyes de los qorbanot mencionadas en Vayikrá, ahora enfocadas en el rol de los kohanim: cómo se ofrecen, quién los consume y en qué condiciones.

Se describen las principales ofrendas:

  • Jatat: por errores involuntarios
  • Asham: por ciertas faltas específicas
  • La ofrenda diaria del Kohén Gadol
  • Todá: ofrenda de gratitud por haber sido salvado de un peligro

Se establece un principio halájico fundamental:
los utensilios absorben el sabor de los alimentos, y por lo tanto pueden requerir purificación. Este concepto es la base de muchas leyes de kashrut.

La Torá también ordena:

  • No consumir sangre
  • No consumir ciertas grasas (helev)
  • Evitar invalidar los sacrificios por impureza o por intención incorrecta (pigul)

Se detallan las porciones que reciben los kohanim, estableciendo su sustento dentro del servicio del Bet haMiqdash.


La segunda parte describe la inauguración del Mishkán y la consagración de los kohanim.

Moshé viste a Aharón y a sus hijos con las vestimentas sacerdotales y los unge, junto con el Mishkán y sus utensilios, con el aceite sagrado.

Se realizan sacrificios especiales de inauguración durante siete días (miluim). Como parte del proceso, se coloca sangre y aceite sobre los kohanim, señal de su consagración.

Durante estos siete días, los kohanim deben permanecer dentro del Mishkán, preparándose para comenzar su servicio.