HAGOMEL: ¿Cómo se dice en hebreo Thanksgiving?

“Cuatro deben agradecer: los que descienden al mar, los que caminan por desiertos, quien estuvo enfermo y sanó, y quien estuvo preso – y salió.”

( Berajot 54b )

Nuestros Sabios enseñaron que hay cuatro circunstancias específicas en las que debemos expresar públicamente nuestra gratitud a HaShem por habernos salvado de situaciones potencialmente peligrosas. Esta obligación se deriva de Tehilim (Salmo 107). En los tiempos del Bet-haMiqdash, esta expresión pública de agradecimiento se cumplía a través del qorban todá, la ofrenda de agradecimiento. Hoy, hasta que el Bet-haMiqdash sea reconstruido בביא, expresamos nuestra gratitud con una bendición especial conocida como HaGomel. El texto de esta bendición es:

“Bendito eres Tú, HaShem, nuestro Dios, Rey del universo, que otorgas favores a quienes están en deuda [contigo], y Tú me has concedido todo lo bueno.”

Profundicemos en el significado de esta Berajá. La frase “HaGomel lajayabim tobot” (“Que concede favores a quienes están en deuda”) refleja nuestra comprensión del equilibrio entre nuestras deudas y nuestros méritos frente a nuestro Creador. Reconocemos que recibimos constantemente innumerables bendiciones y favores de HaShem. Incluso si poseemos ciertos méritos (zekhut) que podrían darnos “crédito,” estos son insignificantes frente a la inmensa bondad y bendiciones que debemos a HaShem. Además, cuando consideramos nuestras transgresiones y faltas (aberot), que disminuyen nuestro mérito, vemos con más claridad que el hecho de que HaShem nos salve es un acto de pura bondad (hesed) que no merecíamos.

Por esta razón un niño menor de edad no recita HaGomel. A su edad, todavía no es plenamente responsable de sus acciones y transgresiones. Por lo tanto, no puede ser clasificado como “jayabim” (deudor), lo cual es central para el significado de la Berajá (Rab Ovadia Yosef).

¿Cuándo se recita HaGomel?

Recitamos esta Berajá cuando una persona ha salido ilesa de cualquiera de las cuatro situaciones consideradas típicamente peligrosas, mencionadas en Tehilim (Salmo 107):

a) Al ser liberado de prisión (en tiempos antiguos, de un calabozo).

b) Después de viajar con seguridad por el océano.

c) Al recuperarse de una enfermedad grave.

d) Después de cruzar con éxito un desierto.

En hebreo, existe un mnemotécnico para recordar estas cuatro situaciones: la palabra חיים (Hayyim, “vida,” que aquí significa “ileso”). Corresponde a las iniciales de חבוש (prisón), ים (océano), יסורין (sufrimientos, refiriéndose a enfermedad), y מדבר (desierto).

La traducción clásica al inglés que aparece en la mayoría de los Sidurim para las palabras Birkat haGomel es: “Blessing of Thanksgiving.”




Thanksgiving y el Rabino Sabato Morais

El Rab Sabato Morais (1823–1897), una de las figuras ortodoxas mas importantes de la America del siglo diecinueve, veia a los Estados Unidos como un lugar donde la vida judia podia florecer con dignidad y confianza. Nacido en Livorno, Italia, y criado en el orgulloso legado de la tradicion sefaradi-portuguesa, el Rab llego a Filadelfia en 1851 para dirigir la Congregacion Mikveh Israel, la historica sinagoga fundada en la epoca colonial. Desde su primer año en America, el Rab comprendio algo profundo: Thanksgiving no era solo una costumbre americana, sino tambien un momento profundamente judio.

Para el Rab Morais, Thanksgiving representaba una celebracion americana que invitaba a los judios a pararse con orgullo junto a sus compatriotas americanos y agradecer a Dios por las bendiciones de libertad, paz y oportunidad. Lo describio como “un feriado nacional que conecta al pueblo judio con su pais y con sus compatriotas americanos, sin distincion de credo”.

El 27 de noviembre de 1851, poco despues de comenzar su larga carrera en Mikveh Israel, el Rab pronuncio un sermón de Thanksgiving que luego fue publicado en The Asmonean (החשמונאי), uno de los primeros periodicos judios americanos. Las siguientes selecciones muestran cuan naturalmente el Rab Morais integro la fe judia con la gratitud civica americana:

“…En el dia que los habitantes de esta tierra han apartado para el Señor, que no se halle a Israel reacio en responder al llamado religioso. Es cierto, no nos reunimos para conmemorar un evento peculiar a nosotros, y sin embargo, aun como miembros de la casa de Yaakov, la presente ocasion debe suscitar nuestros mas profundos sentimientos de gratitud hacia Dios, nuestro benefactor… Todo a nuestro alrededor brilla con alegria… La invaluable bendicion de la abundancia ha sido derramada sobre nosotros y nosotros y nuestros hijos cosechamos sus beneficios…”

El Rab se vuelve entonces a la experiencia judia americana, describiendola con conviccion y esperanza:

“Casi un siglo ha transcurrido desde que los hijos dispersos de Yehuda encontraron aqui un hogar de seguridad y paz; aqui han prosperado y adquirido riqueza; ningun adversario interno jamas los ha molestado, ni la vara de la tirania ha alcanzado estas costas… aqui solo tienen que probarse dignos y se elevaran tan alto como pueda aspirar cualquier hombre libre… el campo ilimitado del conocimiento no esta cerrado para ustedes… sin impedimentos en el ejercicio de sus deberes religiosos… ustedes no son meramente tolerados, sino considerados con respeto; pues ustedes tambien forman parte del glorioso conjunto que constituye la Republica Americana.”

Para el Rab Morais, este era el mensaje central: la identidad judia y la identidad americana no estan en conflicto. Un judio puede estar completamente comprometido con la Tora, completamente comprometido con la comunidad de Israel y completamente comprometido con los Estados Unidos, sin contradiccion. El Rab creia que las libertades de America no eran solo dones politicos, sino tambien oportunidades religiosas.

En la seccion final del sermón, el Rab ofrecio una plegaria al Dios del Universo, “Ribbono shel Olam”, el Soberano de todas las eras:

“Bendice este pais, a este pueblo, sus hogares, sus campos, su comercio… mantiene entre ellos la armonia de sentimientos, la hermandad indisoluble y la unidad de fuerza… Bendice a todos ellos, de cualquier nacion o credo, que en este dia como nosotros se han reunido para agradecer tu bondad abundante… Sobre sus viejos y sus jovenes… sobre sus escuelas y maestros, despliega, Oh Dios, el pabellon de tu paz…”

Esta plegaria capta toda la vision del Rab: que America permanezca unida, en paz, moralmente fuerte y agradecida a Dios. Que los judios contribuyan a esa mision nacional no desde los margenes, sino desde adentro, abiertamente, con orgullo y con fidelidad.

Para el Rab Morais, desde las primeras generaciones de la vida judia americana, los judios han encontrado en este pais no solo seguridad, sino un hogar donde pueden elevar sus voces en agradecimiento a Dios junto a sus conciudadanos.

La copia sobreviviente del sermón es especialmente valiosa. El Rab Morais la recorto del periodico y la coloco en su cuaderno personal. Alli, a lapiz, corrigio y refino el texto, revelando cuan cuidadosamente el Rab moldeaba sus palabras y cuanto valoraba este mensaje de gratitud judeo-americana.




THANKSGIVING: Una perspectiva sefaradí-norteamericana

Los judíos sefaradíes, los primeros judíos en llegar a América a mediados del siglo XVII, se establecieron inicialmente en Nueva York, entonces conocida como New Amsterdam. En los Estados Unidos desarrollaron un enfoque claro y coherente hacia Thanksgiving, viéndolo como un día cívico que podía celebrarse a través de expresiones judías de gratitud. Desde el comienzo de la historia judía americana, los líderes sefaradíes enmarcaron Thanksgiving como una oportunidad para Hakarat HaTov, agradeciendo a Dios por las libertades y protecciones de los Estados Unidos.

Esta historia comienza en 1789, cuando el presidente George Washington proclamó el primer Día Nacional de Thanksgiving. El rabino Gershom Mendes Seixas —el primer rabino nacido en los Estados Unidos y el Rabino y Jazán de la Congregación Shearith Israel, “La Sinagoga Española y Portuguesa”, fundada en 1654— animó a su comunidad a participar. Los judíos se reunieron en la sinagoga en la mañana de Thanksgiving para ofrecer oraciones de agradecimiento, estableciendo un precedente para integrar esta festividad en la vida judía.

A lo largo del siglo XIX y principios del siglo XX, destacados rabinos sefaradíes reforzaron este camino. El rabino Sabato Morais (ver aquí) y el rabino Henry Pereira Mendes (1852–1937) —fundador y posteriormente presidente de la OU, la Unión Ortodoxa, y uno de los primeros maestros en Yeshiva University— apoyaron públicamente la observancia de Thanksgiving dentro de un marco judío. Más tarde, el rabino David de Sola Pool continuó la celebración de Thanksgiving. Sirviendo por casi medio siglo, el rabino de Sola Pool formalizó esta práctica componiendo una Minjat Todá, una liturgia estructurada de alabanza y gratitud, utilizando textos judíos tradicionales sin crear una nueva festividad religiosa.

En las últimas décadas, la mayoría de los judíos ortodoxos modernos celebran Thanksgiving en casa. Las familias sefaradíes se reúnen con sus parientes, comparten una comida festiva y expresan gratitud por las libertades y oportunidades de los Estados Unidos.

La Congregación Shearith Israel, donde muchas de estas prácticas fueron moldeadas, continúa esta tradición histórica hasta el día de hoy.

Como registra su sitio web:

“La Congregación Shearith Israel ha estado realizando servicios de Thanksgiving desde que el presidente George Washington declaró esta festividad por primera vez en 1789. Los judíos participaron junto con otros estadounidenses en la lucha por establecer a los Estados Unidos como un país independiente. En nuestros servicios en la mañana de Thanksgiving, recitamos varios capítulos de los Salmos —partes del Halel— al concluir las oraciones matutinas. También recitamos las oraciones por los gobiernos de los Estados Unidos y de Israel.”




El origen judío de Thanksgiving

Hoy es un día feriado en los Estados Unidos. Se llama “Thanksgiving”, que en español significa: «agradecimiento» (la traducción “acción de gracias” no es literal, y realmente, confunde). La gente no trabaja y por lo general las familias americanas se reúnen y celebran … comiendo pavo.
Hace varios años que escribo en inglés sobre la opinión de los Rabbanim respecto a la participación de los Yehudim en esta celebración y publico el presente artículo en español, ya que gracias a la globalización, este feriado es conocido el día de hoy en todo el mundo.
Si bien la celebración de Navidad o Halloween está estrictamente prohibida para los judíos, la participación en la celebración de Thanksgiving es un tema discutido en el mundo judío Ashekenazí. En un artículo titulado «¿Es el Día de Thanksgiving Kosher?» un rabino de Atlanta, GA, Michael Broyde, examinó las posiciones Halájicas de tres Rabbanim sobre este tema: 1. La del Rab Yitzhak Hutner, quien dictaminó que estaría prohibido para los judíos participar o celebrar esta festividad gentil. 2. La del Rab Yosef Soloveitchik, que lo considera como una festividad secular y permite su celebración (esto es: comer pavo), y 3. La del Rab Moshe Feinstein, que permite consumir pavo, pero prohíbe cualquier otro tipo de celebración. Muchos judíos ortodoxos celebran este día y otros no. Y cabe destacar que este NO es un tema controversial que divide a la comunidad judía local o algo así. Creo que todos celebran de una u otra manera de uno de los pocos feriados largos de este país….
Quisiera aportar un poco más de información respecto a la fascinante historia de Thanksgiving.
1. ¿CELEBRACIÓN SECULAR O RELIGIOSA?
En 1789, el presidente George Washington emitió un decreto diciendo que el jueves 26 de noviembre de ese año «sea consagrado por el pueblo de estos Estados al servicio de ese gran y glorioso Ser [Dios] que es el autor benéfico de todo lo bueno que fue, que es y que será, para que todos podamos unirnos a rendirle nuestro sincero y humilde agradecimiento por Su gran cuidado y protección hacia la gente de este país, previo a su devenir en una nación.»
La razón original de Thanksgiving es el agradecimiento a DIOS, por Su generosidad y Sus favores. Y creo entonces que en lugar de traducir Thanksgiving como “Día de acción de Gracias” (una traducción que confunde) y viendo como fue presentado por George Washington, Thanksgiving se debería llamar “Día de agradecimiento a Dios” (Cabe destacar que George Washington, y los fundadores de este país, que eran protestantes, no invocaban a Yeshu, como hacen los católicos, sino directamente a Dios, el Dios de la Biblia Hebrea o según ellos: “El antiguo Testamento”).
2. LOS PRIMEROS JUDÍOS EN EEUU
Los judíos Sefaradim fueron los primeros en llegar a este país en 1654.
Y en 1789 los judíos de la Congregación Sefaradí Sheerith Israel de Nueva York, liderados por el Rab Gershom Mendes Seixas, el primer rabino nacido en los Estados Unidos, se unieron a la celebración de Thanksgiving. El Rab Mendes Seixas, muy allegado a Washington, escribió lo siguiente:
“Nosotros los judíos hemos sido declarados por este gobierno como ciudadanos con los mismos derechos que todos los demás [algo que en ese momento NO existía en ningún otro lugar del mundo. YB]. No tenemos suficientes palabras para agradecerle al Dios de nuestros padres por todos los beneficios que resultan de este buen gobierno… y tampoco podemos expresar de manera suficiente nuestro reconocimiento por Su benévola generosidad, en lo bueno que Él hace en favor de los habitantes de esta tierra».
“La Sinagoga Española y Portuguesa”, fundada en 1654— animó a su comunidad a participar. Los judíos se reunieron en la sinagoga en la mañana de Thanksgiving para ofrecer oraciones de agradecimiento, estableciendo un precedente para integrar esta festividad en la vida judía. A lo largo del siglo XIX y principios del siglo XX, destacados rabinos sefaradíes reforzaron este camino. El rabino Sabato Morais (ver aquí) y el rabino Henry Pereira Mendes (1852–1937) —fundador y posteriormente presidente de la OU, la Unión Ortodoxa, y uno de los primeros maestros en Yeshiva University— apoyaron públicamente la observancia de Thanksgiving dentro de un marco judío. Más tarde, el rabino David de Sola Pool continuó la celebración de Thanksgiving. Sirviendo por casi medio siglo, el rabino de Sola Pool formalizó esta práctica componiendo una Minjat Todá, una liturgia estructurada de alabanza y gratitud, utilizando textos judíos tradicionales sin crear una nueva festividad religiosa.
La introducción de Tefilot especiales para la celebración de Thanksgiving, con Salmos y plegarias pidiendo que HaShem  proteja al presidente y a los funcionarios del gobierno Norteamericano continuó por mucho tiempo, especialmente en esta primera Sinagoga que existe hasta nuestros días. En este link se puede ver la Tefilá compuesta en 1945 para esta ocasión.
3. NUEVA INFORMACIÓN
Recientemente, se ha descubierto un nuevo material histórico que demuestra las raíces judías de Thanksgiving. En su libro “Making Haste From Babylon” el historiador Nick Bunker revela un elemento de particular importancia . Los peregrinos del icónico barco Mayflower, esos primeros pioneros que llegaron a los Estados Unidos huyendo de la persecución en Inglaterra, traían con ellos su principal fuente de inspiración religiosa: la Biblia. Se sabe que una edición particular de la Biblia, publicada en 1618, estuvo en posesión de William Bradford, quien más tarde se desempeñaría como gobernador de la primera colonia americana “Plymouth”. Y esta edición de la Biblia fue complementada con anotaciones manuscritas de un erudito puritano llamado Henry Ainsworth (1571-1622). Poco después de tocar tierra en noviembre de 1620, Bradford invitó a los recién llegados a agradecer a Dios luego del peligroso viaje que los trajo a América, y en esa ocasión recitaron el Salmo 107 (que es el Mizmor de Tehilim que nosotros recitamos en Pésaj!). Curiosamente, en sus anotaciones al versículo 32 de ese Salmo dice:
“De este Salmo, y de este verso los Hebreos tienen la siguiente ley: ‘Cuatro individuos deben agradecer (a Dios): el enfermo, cuando se haya sanado; el prisionero cuando es liberado de su yugo; los que descienden al mar [navegan], cuando arriban (a la tierra); y los viajeros [que caminan por zonas desiertas] cuando llegan a la tierra habitada. Y deben hacer este agradecimiento delante de diez hombres, y dos de ellos deben ser Sabio. Y la manera de agradecer y bendecir es así: la persona se pone de pie en público y bendice al Señor diciendo: [Bendito eres Tú, HaShem, nuestro Dios, Rey eterno, que generosamente concede [Sus] buenos favores, aún con aquellos que pecan, etc. Maimónides, en Mishne Torá, Trat. de bendiciones, cap. 10, secc. 8.»
Si este texto les parece familiar a los judíos versados en la ley judía, es porque Ainsworth “copió” en inglés una Halajá del libro de Maimónides, Mishné Torá (Hiljot Berajot, 10:8) que prescribe las cuatro circunstancias en las que se deben recitar la Berajá «ha-gomel”, la bendición de “agradecimiento” después de haber salido ileso de una situación peligrosa y arriesgada. Estas cuatro instancias están definidas justamente en el Salmo 107.
Bradford comparó la llegada de los peregrinos a América con los judíos que cruzaron el desierto y llegaron a Israel. “Los viajeros que caminan [en el desierto], y llegan [sanos y salvos] a la tierra habitada”, uno de los cuatro escenarios que requieren la plegaria de “agradecimiento” o “Thanksgiving”.
Bunker argumenta que la primera plegaria que recitaron los peregrinos norteamericanos al arribar al Nuevo Mundo tuvo sus orígenes en una práctica claramente judía. Y considera que fue este servicio religioso el que dio su origen al “Thanksgiving” original.



VAYETSE: Ángeles entre nosotros

La Perashá de esta semana comienza con el exilio de Ya’aqob Abinu, nuestro tercer patriarca. Ya’aqob huye de la tierra de Israel ya que su hermano Esav planea asesinarlo. Ya’aqob se encamina entonces hacia Jarán, una ciudad en la frontera de lo que hoy es Siria y Turquía. Allí viven los parientes de Abraham: Labán, el tío de Ya’aqob, con su familia.
Ya’aqob no va en una caravana con guardias y plebeyos, como en el pasado fue Eli’ezer, el siervo de Abraham. Ya’aqob va solo, con un bastón, y lo que lleva puesto.  Ya’aqob, también a diferencia de Eli’ezer, no va por unos días. Ya’aqob va por un tiempo indeterminado (que terminó siendo ¡20 años!).
La primera noche, cuando Ya’aqob aún no había cruzado la frontera de Erets Israel, tiene un sueño. Sueña con una escalera apoyada sobre el suelo pero que llega hasta el cielo. Y ve ángeles. Los ángeles suben al cielo y bajan del cielo.  Y aquí nos encontramos con un desafío que el texto de la Torá nos presenta. Se supone que los ángeles están en el cielo, y por lo tanto, primero deberían descender y luego ascender ¿Por qué, aunque se trate de un sueño, el orden está invertido?  Veamos la interpretación más famosa sobre este punto, proporcionada por Rashí.
¿QUE SON LOS ANGELES?
En primer lugar debemos saber que los ángeles en la Torá no son como los ángeles en otras religiones. El Creador no actúa “directamente” sobre la Creación (hay sólo dos excepciones a esta regla).  Lo hace a través de Sus “ángeles”. Esto es, fuerzas naturales, instancias “fortuitas” o individuos que cumplen una misión Divina. En Tehilim (104:4) el viento, por ejemplo, es considerado un angel del Creador, ya que HaShem utiliza el viento para crear la lluvia.  Los ángeles que visitaron a Abraham y a Lot eran (o según otras interpretaciones: se veían) como seres humanos. Lo que tienen en común el viento y esas personas es que ambos “cumplen estrictamente la voluntad de Dios”, la misión para la cual fueron consagrados.
En hebreo la palabra “angel” (mal-aj) en realidad quiere decir: emisarios, representante, agente…. de HaShem. Y algo más. En la Torá se mencionan ángeles en un contexto muy especifico: Protección Divina . Nuevamente, los “ángeles” no son seres independientes. No adoramos “ángeles” ni le rezamos a los “ángeles”. Hablamos de ángeles cuando nos referimos a la intervención Divina a través de un sinnúmero de factores: naturales o humanos, milagrosos o cotidianos. Y especialmente en el contexto de “protección”. En el caso de Ya’aqob los ángeles que vio en su sueño vienen a asegurarle la protección de HaShem.
YAAQOB EN LA CASA DE LABAN
Una vez que entendimos que “ángeles” se refiere a Protección Divina, podemos abordar la segunda pregunta: ¿Por qué los ángeles primero suben y luego bajan? ¿No debería ser al revés?  Rashí responde con un hermoso Midrash. Lo que Ya’aqob vio en su sueño fue “un cambio de guardia” entre los ángeles que protegen a Ya’aqob en la tierra de Israel y los ángeles que protegerán a Ya’aqob fuera de la tierra de Israel, en Jarán, la tierra de Labán. Hasta aquí el Midrash. Pero ¿Por qué hace falta un cambio de guardia? En el palacio de Buckingham el relevo se hace porque los soldados deben descansar comer, etc. Pero ¿por qué razón los ángeles tienen que cambiar la guardia? Porque los peligros en estos dos lugares son diferentes. En la tierra de Israel, en su casa, Ya’aqob estaba amenazado de muerte por Esav. Ahora en su futuro destino, la tierra de Labán, a Ya’aqob no le aguardaba ninguna amenaza física. Sin embargo los valores y las creencias de Ya’aqob estaban en peligro. Ya’aqob esta yendo a vivir en el seno de una familia idólatra. Va con la intención de casarse con alguna de las hijas de Labán y convertirse en parte de esa familia. La posibilidad de que Ya’aqob olvidara todo lo que había aprendido de su papá y de su abuelo Abraham, y se transformara completamente en un miembro más de la familia de Labán, era muy real.  Esta nueva situación requiere un nuevo tipo de protección, Divina y especialmente humana. Este sueño le promete a Ya’aqob la protección Divina. Pero el inusual cambio de guardia también le advierte a Ya’aqob de los nuevos peligros que va a enfrentar. Así, Ya’aqob toma conciencia de un peligro hasta ahora desconocido: la asimilación.
ISRAEL Y LA DIASPORA
En 2002 nos visitó el ex gran rabino de Israel, el rab Eliyahu Baqshi-Doron.
El Rab nos habló y nos explicó que nuestra supervivencia como pueblo judío, aún en nuestros días, está amenazada. Pero los peligros a los que estamos expuestos son muy diferentes para los judíos de Israel y para los de la diáspora. En Israel, también el día de hoy, el peligro fundamental es la integridad física. Las permanentes guerras, las intifadas y los atentados (ese año en Israel hubo 135 ataques terroristas , 452 muertos y 2.248 heridos).
En la diaspora, nos recordó, los peligros que enfrentamos son los mismos que encontraría Ya’aqob en su nuevo destino: la asimilación a los valores de Labán y a la sociedad de Jarán. Este es un desafío mas sutil. Y que es en algún sentido más difícil de enfrentar porque ocurre sin que nos demos cuenta. Al igual que Ya’aqob debemos tomar conciencia de los desafíos que enfrentamos. Y actuar. Educar a la próxima generación, los “milenios” , para que la Torá siga siendo relevante para ellos, y loa vean como la más hermosa fuente de su inspiración y su guía.

NOTA : El rabino Shelomo Ibn Gabirol (1022-1051) dijo que los ángeles representan a los Talmidé Jajamim, los estudiosos de la Torá, como Ya’aqob, que ascienden a un nivel espiritual muy alto para estudiar la Torá. Pero no se quedan allí, sino que regresan al plano terrenal, trayendo con ellos lo que aprendieron, es decir, haciendo la Torá accesible al resto de la gente, conectando así «el cielo con la tierra».




VAYETSE: ¿Qué dicen nuestros sueños de nosotros?

Nuestra Parashá abarca veinte años en la vida de Ya’aqob Abinu. Veinte años que transcurrieron entre dos sueños. El primer sueño tuvo lugar cuando Ya’aqob salía de la tierra de Israel y se dirigía hacia Jarán.  Ya’aqob soñó con ángeles que subían y bajaban de la tierra al cielo.
El rabino Shelomo Ibn Gabirol (1022-1051) dijo que ángeles representan los Talmidé Jajamim, los estudiosos de la Torá, como Ya’aqob, que primero ascienden a un nivel espiritual muy alto para estudiar la Torá. Pero no se quedan allí, sino que regresan al plano terrenal, trayendo con ellos lo que aprendieron, es decir, haciendo la Torá accesible al resto de la gente, conectando así “el cielo con la tierra”.
Lo importante de este sueño, más allá de las diferentes interpretaciones, es que al salir de Israel Ya’aqob soñó con ángeles. Y con una escalera (¡un elemento simbólico no menos importante!) que le recordó que estamos en este mundo para crecer y elevarnos hacia lo divino. Los sueños no vienen de la nada. Los sueños no mienten. El sueño de Ya’aqob es profundamente espiritual.
Somos lo que soñamos. Y soñamos lo que somos.
El contenido de nuestros sueños refleja nuestras vidas. Las pasiones, deseos, miedos que experimentamos en nuestra rutina diaria. Si uno sueña que está volando, es probable porque está aspirando a avanzar en su vida, tener un mejor trabajo, etc. pero siente que está encadenado, atrapado. Soñar con “volar” libera al soñador de esas cadenas que lo atan.   Si uno sueña que está conduciendo un vehículo y los frenos no funcionan, probablemente será que uno siente que no está en control de su vida. Cuando uno sueña que está en público sin ropa, es probablemente un reflejo del miedo a que la gente descubra algo vergonzoso que uno desea ocultar. Los sueños dicen mucho de nosotros.
Ya’aqob Abinu vio ángeles en su sueño porque esa era su realidad. Vivía entre ellos: su madre, su padre, su abuelo Abraham, Shem y Eber. Ya’aqob se escapa de la tierra de sus padres por miedo a que su hermano Esav lo mate. Huye a la casa de su tío Labán. Allí tiene que trabajar muy duramente. Labán, por años, se abusa de él.  Ya’aqob le dice a Laban   Gen. 31:38-40  “Durante estos veinte años que he estado contigo, tus ovejas y tus cabras no se han accidentado, nunca me he beneficiado de los carneros de tu rebaño, nunca te traje un animal despedazado por las fieras, y si alguna vez algo malo les sucedía, yo asumía las pérdidas, que tú siempre demandabas de mi mano. Lo mismo si un animal era robado de día o de noche. [Trabajé sin parar], durante el día me consumía el calor y de noche la helada, y así el sueño huía de mis ojos.”
Al final de esos veinte años Ya’aqob sueña otra vez. Pero  esta vez tiene un sueño muy diferente. En este segundo sueño no hay ángeles que suben una escalera, sino animales apareándose, subiendo uno encima del otro. “Los machos se subían a los rebaños, produciendo animales con rayas, con puntos o con manchas” (Gen. 31: 10-11). Los animales representan los bienes materiales. Este segundo sueño no es un sueño “espiritual” sino material. Tiene que ver exclusivamente con ganar dinero. Un ángel le habla a Ya’aqob, pero solamente para enseñarle a ser más astuto que Labán en los negocios. Este es un sueño materialista, impropio de Ya’aqob.
En ese mismo sueño HaShem le da una orden directa a Ya’aqob y le dice (31; 11) “ki raiti et asher laban ‘ose imaj. “Porque Yo he visto lo que Labán ha hecho de ti”.  Es como que HaShem le dice a Ya’aqob: Veo lo que trabajar veinte años para Labán ha hecho de ti. Has cambiado. Se puede ver en tus sueños. Hace veinte años soñabas con ángeles y con una escalera que unía a la tierra con el cielo.  Ahora, tus sueños se han hecho horizontales. Los ángeles fueron reemplazados por ovejas y las escaleras por establos. ¡Estos sueños son dignos de Labán, no de Ya’aqob!
Ya’aqob entonces recibe una orden directa de HaShem, sin ambigüedades. Es hora de volver a casa (31:11):“Ahora sal de esta tierra y regresa a tu tierra natal.”  Tienes que regresar para que cambien tus sueños y vuelvas a ser Ya’aqob.   Tienes que regresar para que sueñes con ángeles y escaleras. Y eso lo lograrás viviendo una vida que consista en construir esa conexión entre la tierra y los cielos. Tú tienes el potencial de convertirte en uno de esos ángeles que suben al cielo y traen la Torá a la tierra.
Y funcionó. En el último pasuq de esta Parashá 32: 1, tan pronto como Ya’aqob llega a Eretz Israel, Ya’aqob nuevamente visualiza a los ángeles que viene a su encuentro en Majanayim.
Ya’aqob, y nosotros sus descendientes, aprendemos esta gran lección: Debemos vivir una vida con la espiritualidad suficiente para que soñemos con ángeles y escaleras que unen el cielo con la tierra. Si soñamos con ovejas, será hora de despertar y cambiar el rumbo de nuestras vidas.



RESUMEN DE PARASHAT VAYETSE

Jacob deja Beer-Sheba y se encamina a Harán, Siria. Está huyendo de su hermano Esav, que se propuso matarlo. También va a Harán con la intención de encontrar una esposa en la ciudad natal de su madre. Al poco tiempo de iniciar su largo viaje, cuando llega a Bet El, Jacob tiene un hermoso sueño: ángeles subiendo y bajando por una escalera. Dios le promete a Jacob Su bendición y protección y le garantiza que él y su descendencia heredarán la tierra de Israel.

Después de varios días, Jacob llega a Harán y se dirige hacia el pozo de agua. Allí conoce a una joven que resulta ser su prima hermana, Rajel, y se enamora de ella. Rajel lo lleva a su casa. Jacob es recibido por su tío Labán. Rápidamente llegan a un acuerdo: Jacob trabajará para Labán durante siete años y, a cambio, Labán le permitirá casarse con su hija. Pero cuando llega el momento de la boda, Labán le da a Jacob a su hija Leá en lugar de a Rajel, algo que Jacob solo descubre al día siguiente. ¿Cómo es posible que Jacob no reconociera a Leá? Hay varias explicaciones, pero la más simple es que 1. Rajel y Leá eran hermanas, y deben haber sido muy parecidas físicamente y en su voz. 2. Las mujeres en la antigüedad usaban un velo muy grueso, como el burka que usan las mujeres en Afganistán. 3. Todo sucedió a la sombra de la noche. 4. Jacob no lo esperaba. Muchos comentaristas explican que Jacob ahora fue víctima de un caso de “robo de identidad” similar al que él había causado cuando se disfrazó de su hermano Esav para recibir su bendición de su padre Isaac, que era ciego. Las similitudes entre estos dos episodios no puede ser una mera coincidencia.

Jacob tuvo que trabajar durante otro largo período de tiempo para casarse también con Rajel. Antes de que se diera la Torá, no había una  prohibición de casarse con dos hermanas. Leá, Bilha y Zilpa le dan varios hijos a Jacob. Rajel era estéril, pero al final dio a luz a un hijo llamado Yosef. Jacob ahora tiene once hijos , Rubén, Shimón, Levi, Yehudá, Yissajar, Zebulún, Dan, Naftalí, Gad, Asher, Yosef, y una hija: Diná. El nacimiento de su duodécimo hijo, Binyamín, se mencionará recién en la Parasha de la próxima semana. Cada uno de sus hijos establecerá una de las tribus de Israel. Hay una diferencia muy importante entre los hijos de Yishmael y los hijos de Jacob: leímos un poco antes que Yishmael también tuvo 12 hijos,  cada uno de esos hijos creó una nación aparte (shenem asar nesiim lumotam). Jacob sin embargo, logró que todos sus hijos formaran 12 tribus de un mismo pueblo.

Después de trabajar para Labán durante muchos años, Jacob expresa su deseo de regresar a la tierra de sus padres, Erets Israel. Pero Labán lo convence de quedarse más tiempo y le ofrece pagarle con parte del rebaño para que Jacob pudiera tener su patrimonio propio. Después de unos años, el rebaño de Jacob aumenta de manera milagrosa, y nuestro patriarca decide regresar a su tierra natal sin buscar el consentimiento de Labán: Reúne a su familia y les dice que Dios se le reveló en un sueño y le anunció que era hora de irse.

Jacob y su familia prácticamente huyen sin el conocimiento de Labán. Y cuando Labán se entera, va tras Jacob con las peores intenciones. Dios se revela a Labán y le advierte que no le haga daño a Jacob. Labán reprime a Jacob por haberle quitado a sus hijas y nietos. Jacob y Labán finalmente se reconcilian y hacen un tratado de paz en Gal’ed. Jacob continúa su camino, con destino a la tierra de Canaán, y llega a la ciudad de Majanayim. El próximo desafío de Jacob será enfrentar a su hermano Esav, que 20 años atrás había decidido matarlo.




VAYETSE Breve historia de la palabra “judío”.

JUDIOS Y JUDIADAS

La palabra “Yehudí” se traduce al español como “judío”. Pero en cuanto a su función, estos términos a veces son opuestos: “Yehudí” es un título honorífico, como explicaremos más adelante , mientras que la palabra “judío” en varias culturas gentiles se usa (o se usaba) como un insulto. Comencemos por esto último. Por siglos, el idioma español no se pudo liberar de sus prejuicios antisemitas.  La connotación ofensiva de la palabra “judío” demuestra la profundidad de ese sentimiento. Los diccionarios españoles, hasta 1983, si no me equivoco, definían “judío” como “avaro”, “usurero”. Lo más insultante era otra palabra, menos usada en la modernidad, pero con más peso discriminatorio: “judiada”. El diccionario decía:  “acción inhumana” . Increíblemente, y a pesar de los malabarismos intelectuales que hacen algunos lingüistas para defenderla (ver aquí) , la real academia española todavía preserva esta definición, aunque un poco más suavizada.

Hago Copy & Paste:  “Judiada” 1.f coloq. Mala pasada o acción que perjudica a alguien”.  

MI BUENOS AIRES QUERIDO

En mi Buenos Aires natal la connotación negativa “natural” de la palabra judío se podía ver muy claramente. Décadas atrás (no estoy seguro si esto continúa, ¡pero no me extrañaría!) he sido insultado  muchas veces con gritos despectivo desde un camión o una motocicleta. Me gritaban:  “¡judíoooo!” y los que me gritaban   sentían para que yo me sintiera insultado no tenían que agregar ni “judío de esto” ni “judío de lo otro”: en el vocabulario del antisemita la palabra “judío” cargaba por sí misma la condición de insulto, sin necesidad de ningún epíteto adicional.

La historia de esta palabra no comenzó en Buenos Aires. Ni en el siglo XX. Los primeros cristianos al principio se referían a los judíos como hebreos (como “Epístola a los Hebreos”), pero luego en su afán persecutorio la iglesia prefirió referirse a nosotros como “judíos”. ¿Por qué? Por la asociación despectiva entre el patronímico “judío” y “Judas”, quien según el nuevo testamento traicionó a Yeshu. Así, cada vez que se referían a un judío, o decían la palabra “judío”, inmediatamente se asociaba con la traición y el deicidio.  En algunos lugares de España—por ejemplo Melilla, el lugar de nacimiento de mi esposa—los judíos se llamaban a sí mismos “hebreos”. Es posible que lo hacían para protegerse, o tratar de minimizar la connotación demonizante que el término “judío” inspiraba (¿inspira?) en la mente de muchos hispano-parlantes que cargan con 15 siglos de antisemitismo sistematizado en sus subconscientes.

¿ YEHUDI, ISRAEL O HEBREO?

.”Yehudí”  no es la primera ni la única palabra para definir al pueblo judío.

El patronímico bíblico original de nuestro pueblo es: “Israel”.  Somos bené Israel, descendientes de Yaaqob, que fue también llamado Israel. ¿Por qué Yaaqob fue el elegido para representarnos  y no por ejemplo Abraham?  Porque pese a los conflictos entre los hermanos, al final todos los hijos de Jacob terminaron unidos y crearon un solo pueblo con 12 tribus. A diferencia de los hijos de Abraham, por ejemplo, o los hijos de Ytsjaq,   que no formaron “tribus” sino “naciones” diferentes.

Hay otro patronímico que también menciona la Torá: “hebreo”, que originalmente significa, “el que viene del otro lado [del rio]”, la  primera vez lo dice en referencia a Abraham, pero también a Yosef y a sus descendientes. La Torá menciona varias veces la palabra “hebreo” cuando los egipcios se refieren a algún miembro de los hijos de Israel (Yosef, Moshé, las parteras, etc.). Es muy interesante también que en los documentos de El Amarna, las cartas del Faraón Amenhotep IV (1350-1330 antes de la era común) que es el documento no bíblico más antiguo donde se menciona a los judíos, los egipcios también se refieren a los judíos como “hebreos” (habiru o habriu).

JUDIOS Y JUDEA

Luego de la muerte del rey Salomón, alrededor del año 900 antes de la era común, el reino de Israel se dividió en dos: por un lado, estaba el reino de Yehudá con su capital Jerusalem, que continuó la dinastía del rey David, y por otro lado, el reino de Israel, también conocido como las 10 tribus, con su capital en Samaria. Alrededor del año 720 a.e.c., el imperio Asirio invadió y destruyó Samaria, asesinó y exilió a sus ciudadanos llevándolos como prisioneros de guerra a su reino, donde Sanjerib por la fuerza los asimiló. Lo que quedó del pueblo de Israel fue el reinado de Yehudá, llamado en español “Judea”. Desde ese momento, adquirimos el nombre de Yehudim o judíos. Uno de los ejemplos más famosos del uso de este nombre está en el Meguilat Esther, donde a Mordejai y al pueblo judío en general, no se les llama ya ni hebreos ni israelitas, sino Yehudí o Yehudim.

YEHUDI

El origen de este nombre lo encontramos en la Parashá de esta semana, Vayetsé. Jacob y Lea ya tenían 3 hijos, que eran más de los que ella esperaba tener. Cuando nace su cuarto hijo, Lea desbordó de alegría y gratitud y lo llamó Yehudá, y al hacerlo dijo:  “ahora [que he dado luz a 4 hijos] agradeceré a Dios”. Cada vez que Lea mencionaba el nombre de su hijo, Yehudá, inmediatamente recordaba que tenía que agradecer a Dios.

El nombre Yehudá, entonces, deriva de la raíz hebrea YDH que es la raíz de una de las palabras más conocidas en hebreo: TODÁ, que significa gracias.

Cuando me preguntan qué representa la palabra “judío” para mí, es muy claro:  YEHUDI es aquel ser humano que se conecta con Dios y se acuerda de Dios no solo cuando necesita a Dios, sino, sobre todo, para agradecerle a Dios. 




TOLEDOT: La envidia, el odio y el antisemitismo

1 de Kislev de 5783

ויקנאו אותו פלשתים

LA BENDICION COMO RESPUESTA AL ESFUERZO

Esta Perashá nos presenta a Isaac (itsjaq), el hijo de Abraham. Nos cuenta sobre las dificultades que tuvo Isaac para tener hijos, el nacimiento de sus mellizos, la relación entre los dos hermanos, etc. Luego nos cuenta acerca del enfrentamiento entre Isaac y sus vecinos: los filisteos. En Génesis capítulo 26 leemos lo siguiente:  «Isaac sembró en aquella tierra, y cosechó aquel año cien por uno [cien veces mas de lo que había sembrado]: ¡HaShem lo había bendecido! Isaac gozó de prosperidad y siguió engrandeciéndose hasta que llegó a ser muy rico, llegó a tener ovejas, vacas y mucha servidumbre. Pero los filisteos le tuvieron envidia. Y todos los pozos [de agua] que los siervos de su padre [Abraham ] habían cavado … los filisteos los inutilizaron, llenándolos de tierra.»

Si bien HaShem lo bendijo, la riqueza no le llovió del cielo. Isaac era muy trabajador. Tuvo que esforzarse muchísimo para sembrar en esa zona árida, y tal como la Torá nos cuenta, tuvo que cavar una y otra vez sin pereza y sin darse por vencido para obtener el elemento más escaso y preciado en el Medio Oriente: agua.

UNA LECCIÓN QUE NUNCA EXPIRA

Pero los habitantes de aquel lugar, los «Pelishitim» o Filisteos no simpatizaron con Isaac. Y la Torá aquí usa por primera vez la palabra quin’a (ויקנאו אותו פלשתים) que significa: «envidia». Los filisteos tuvieron envidia de Isaac. Y es my interesante observar a qué los llevó la envidia. Uno podría pensar que los Filisteos imitarían a Isaac: iban a trabajar más, se iban a levantar más temprano, se emborracharían menos, ahorrarían más, no gastarían tanto, etc, etc. pero nada de eso sucedió…. Los Filisteos decidieron canalizar su envidia de la manera más destructiva y cobarde: ¡Tapando con tierra los pozos de agua que había cavado Isaac!  La consecuencia de la envidia fue la destrucción.  La envidia los llevó a hacer lo más irracional que un habitante del medio oriente puede hacer: destruir los pozos de agua en el desierto. Lo cual, obviamente, los perjudicaba a ellos también.

LA DIFERENCIA ENTRE CELOS Y ENVIDIA

Hay una gran diferencia entre dos palabras hebreas que son parecidas: Jemdá o Ta’avá (לא תתאוה), celos y quin’a, envidia. «Celos» siempre se refiere a un objeto: estoy celoso de lo que tienes, y quisiera tenerlo yo. La «envidia» es un sentimiento mucho más profundo que los celos, más complicado y, principalmente, imposible de complacer. Y que no se trata de mis sentimiento positivos hacia un objeto, sino de mis sentimientos negativos hacia la persona que lo posee. Te envidio por lo que tienes, y voy a tratar de quitarte lo que tú tienes, y si no puedo, me alcanza con que TÚ no lo tengas. Así, y a diferencia de los celos, la envidia fácilmente se convierte en «odio». La envidia es ad hominem, apunta hacia la persona. Y a diferencia de los celos, es insaciable! El objeto de la envidia cambia. Pero nunca cambia el sujeto. La envidia también es destructiva. Y autodestructiva. Por eso, con mucha sutileza, la Torá yuxtapone la envidia y la destrucción: Los filisteos le tuvieron envidia a Isaac, ¿y qué hicieron? ¡Taparon los pozos de agua!

LA HISTORIA SE REPITE

Rambán, Najmánides, nos aclara que la razón por la cual la Torá se excede en los detalles sobre estos eventos es para enseñarnos que מעשה אבות סימן לבנים , lo que le ocurrió a nuestros no es sólo historia, sino que marca un patrón de conducta que se repetirá con sus descendentes. Es increíble observar como esta historia vuelve a ser relevante en nuestros días. El 15 de agosto de 2005, 8.000 judíos israelíes fueron desterrados de sus casas en Gush Qatif (Israel). Esa tierra, que había sido conquistada militarmente por Israel en respuesta a la guerra iniciada por los egipcios, fue «regalada» a la autoridad Palestina (se dice que este evento precipitó la elección del Hamas en el 2006). Hay un dato interesante que se relaciona con la Parashá de esta semana, y que no se conoce mucho ya que los medios de difusión, como es de esperar, no han demostrado un gran interés en hacerlo conocer. En Gush Qatif, los judíos que vivían allí, hicieron un esfuerzo extraordinario y construyeron «greenhouses» (invernaderos, viveros) con una tecnología ultra-moderna. Allí plantaban vegetales «sin insectos» que se vendían en todo el mundo, y flores, especialmente tulipanes, que se exportaban al mercado de flores de Amsterdam. En total, las ganancias de estos invernaderos llegaban a más de 100 millones de dólares anuales (ver este artículo aquí). Cuando los Yehudim se vieron forzados a abandonar Gush Qatif, el presidente del World Bank, James Wolfenson y algunos judíos americanos (ingenuos) donaron 14 millones de dólares para que no se destruyeran estos invernaderos y que los pobres habitantes de Gaza, que tanto se quejan de su pobreza «causada por Israel», pudieran aprovechar estos invernaderos y brindarle un trabajo honesto y rentable a cientos o a miles de personas y generar un ingreso de 100 millones anuales. Para la sorpresa de muchos (pero no para los que conocen esta Parashá) , ni bien los palestinos recibieron estos modernos invernaderos los destruyeron totalmente, ¡»los taparon llenándolos de tierra»! y establecieron allí bases para lanzar misiles y atacar a Israel. Tal como ocurrió con los filisteos en el tiempo de Isaac, a estos enemigos de Israel les importó muy poco su propia prosperidad: lo que más les importó fue intentar destruir a Israel.

ATENTADOS EN ISRAEL

Estas últimas semanas la historia se ha repetido en una de sus más sangrientas variantes: una vez mas los judíos de Israel, hombres mujeres y niños, han sido atacados con explosivos, balas o siendo atropellados por autos. Lamentablemente, muchos palestinos, algunos de ellos árabes que viven en Israel, se regocijan con esta noticia (ver aquí). A diferencia de los celos, que terminan una vez que la persona «celosa» obtiene lo que desea, la envidia nunca se acaba. Y cuanto más triunfa el envidiado, el envidioso más tratará de destruirlo. Mike Pence, el exvicepresidente de Estados Unidos, formuló con muy pocas palabras esta idea de la envidia / odio hacia Israel de una manera muy simple y profunda. Pence dijo: «Israel no es odiada por sus vecinos por lo que hace mal, Israel es odiada por lo que hace bien» .

Quiera HaShem seguir bendiciendo y quiera Dios proteger a nuestro amado país de las manso de quienes quieren destruirlo, así como bendijo y protegió a nuestro patriarca Isaac y a nuestros antepasados.




¿COMO MORIR?

En memoria de mi querida suegra Oro bat Esther z”l

שיעשה כל ימיו תשובה כי לא ידע האדם יום מותו ולפיכך כל ימיו יהיה בתשובה

VIVIR NUESTRA MORTALIDAD

La idea de la muerte siempre me cautivó. Fue el concientizarme de la muerte, y su irremediable inevitabilidad, lo que me hizo pensar más profundamente en la vida, en el propósito de mi existencia, y me acercó más a la Torá. Le debo a la explicación de Ribbí Meir sobre lo positivo de la mortalidad (טוב מות) el haberme ayudado a entender que la muerte es lo que le da a la vida el sentido de lo irrecuperable. Dos monedas —como explicó Borges en el cuento Los Inmortales— pueden ser idénticas, intercambiables. Pero dos horas, o dos días, nunca pueden ser iguales. El día que pasó es un día único que murió. Que ya no volverá jamás. El dinero malgastado, eventualmente, se puede recuperar, pero un día desperdiciado es irreparable.

Podemos arrepentirnos, hacer Teshubá, y corregir muchos errores: si tomamos plata que no nos corresponde, la podemos devolver; si ofendimos a alguien, le podemos pedir perdón. Pero no hay forma de compensar por el tiempo inutilizado. Imagino que no hay peor forma de morir que saber o sentir que nuestra vida no tuvo trascendencia, que nuestra misión no fue cumplida. Que nuestros días fueron vacíos.

Esa es la muerte que debería darnos miedo…

Los Tsadiqim, los hombres y mujeres justos y rectos, no esperan hasta el momento de su muerte para entender el valor del tiempo. Y por eso, no pierden la oportunidad de hacer el bien. ¿El secreto? Considerar que cada día puede ser el último. Y que este pensamiento, la permanente conciencia de nuestra mortalidad, lejos de infundir miedo, nos motive a vivir y elevarnos espiritualmente con la intensidad de lo que se sabe irrepetible. Los justos dejan este mundo con la satisfacción existencial más elevada: la de haber cumplido su misión en este mundo.

En este mail que escribo en su memoria, quiero contarles acerca de los últimos días de Oro bat Esther, que en mi opinión fue un evento de características bíblicas, que representa una especie de ideal acerca de cómo despedirse de este mundo.

MORIR CON LOS SALMOS

Mi querida suegra tuvo el mérito de fallecer en su casa, no en un hospital, y rodeada de sus 8 hijas, su hijo, y casi todos sus nietos y bisnietos. En sus últimos días, lo que más lamentó es que ya no le quedaban fuerzas para rezar, alabar al Todopoderoso, y leer su Tehilim.

Los Salmos del Rey David eran su libro favorito. Su sostén. Su fuente de inspiración. Su conexión con HaShem. Y por eso, en sus últimas horas, su familia se encargó de que Oro bat Esther partiera de este mundo escuchando la recitación de Tehilim por sus voces favoritas: la de su querido hijo y sus nietos. Su alma se separó de su cuerpo mientras escuchaba la melodía más hermosa del mundo. No imagino una forma más solemne de dejar esta vida…

TUYO SOY Y TUYO SERÉ

Es muy significativo que mi querido cuñado, el rab Asher Meir Carciente שליט״א, también haya elegido recitar en las últimas horas de la vida de su madre el famoso poema “Leja Eli Teshuqatí” escrito por el Rab Abraham Eben Ezra. Este poema es muy significativo en la liturgia Sefaradí, ya que lo recitamos nada menos que para dar inicio al día de Yom Kippur. Me llevaría varias horas describir sus más de 100 versos. Pero quiero traducir 3 versos para mostrarles de qué se trata esta hermosa composición.

En su primera parte este poema expresa nuestra declaración de lealtad incondicional a Dios. Dice, entre otras cosas:

לְךָ אֵלִי תְּשׁוּקָתִי בְּךָ חֶשְׁקִי וְאַהֲבָתִי
לְךָ רוּחִי וְנִשְׁמָתִי
לְךָ אֶזְעַק בְּךָ אֶדְבַּק עֲדֵי שׁוּבִי לְאַדְמָתִי
לְךָ אֲנִי בְּעוֹדִי חַי וְאַף כִּי אַחֲרֵי מוֹתִי

Mi alma solo te desea a Ti, mi Dios; Tú eres lo que más anhelo y a Quien amo. Tuya es mi alma, tuyo es mi espíritu. Sólo a ti habré de rezar y solo a ti me intentaré acercar hasta el día que al polvo de la tierra habré de regresar. Soy tuyo mientras vivo, y tuyo seré también después de morir.

Luego, el poema nos invita a admitir que nuestro deseo de hacer la voluntad de Dios no siempre se lleva a cabo. Que somos débiles, falibles, nos equivocamos y nos dejamos llevar por nuestros impulsos. O somos lentos y perezosos. Esta parte es el Viduy, la confesión, y por eso recitamos este poema en Kippur. Lo que no muchos saben es que por esta misma razón, la tradición entre los judíos Sefaradim era (y debería ser) recitar “Leja Eli Teshuqatí” también en las horas finales de la vida. Y dejar este mundo con nuestra declaración de lealtad hacia Dios y nuestra confesión final.

לְךָ אוֹדֶה וְאֶתְוַדֶּה עֲלֵי חֶטְאִי וְרִשְׁעָתִי
לְךָ יִשְׁעִי
סְלַח רִשְׁעִי וְאֶת פִּשְׁעִי וְאַשְׁמָתִי

Ante Ti habré de admitir y confesar mis errores, mi iniquidad. Dios, sé que mi salvación está en Tus manos, por lo tanto te pido que perdones mis transgresiones, mi rebeldía y mi culpa…

Este extenso poema concluye con una plegaria muy especial, que describe la elevación del alma y su arribo al mundo por venir.

וְיוֹם לֶכְתִּי לְפָנֶיךָ
רְצֵה נָא אֶת הֲלִיכָתִי
וְתִשְׁלַח מַלְאֲכֵי הַחֵן
וְיֵצְאוּ נָא לְעֻמָּתִי
יְבִיאוּנִי לְגַן עֶדְנָךְ
וְשָׁם תִּהְיֶה יְשִׁיבָתִי
וְאֶתְעַדֵּן בְּאוֹרֶךָ
וְשִׂים כָּבוֹד מְנוּחָתִי

“Y cuando [en el momento de mi muerte] me esté encaminando hacia Ti, por favor, recíbeme con Tu amor: envía a Tus ángeles de la Gracia para que salgan a mi encuentro y me acompañen a Tu Jardín del Edén. Y que allí, junto a Tu Presencia, sea establecida mi morada [celestial]; y que [mi alma] disfrute de Tu esplendor, y me concedas la gloria de mi descanso [eterno].”

MORIR COMO NUESTRO PATRIARCA YAAKOB

El ideal judío es morir como Yaakob Abinu. En el momento de su muerte, rodeado de sus hijos, nietos y bisnietos, Yaakob quiso asegurarse de que todos sus descendientes eran leales al pacto de Abraham, que ninguno había abandonado la senda del Todopoderoso. Y en ese momento les preguntó a todos sus descendientes en voz alta y con sus últimas fuerzas si TODOS seguían fielmente comprometidos con su fe. La respuesta de sus hijos no pudo ser mejor:

“Escucha, oh Israel: HaShem es nuestro Dios, HaShem es Uno.”

Oro bat Esther, al igual que Yaakob Abinu, dejó este mundo con la incomparable satisfacción de haber visto su misión cumplida. Sabiendo que TODOS sus descendientes seguían su mismo camino, la Torá de Yaakob Abinu.

Los Jajamim dijeron de Moshe Rabbenu que al morir no sufrió, que su muerte fue suave y dulce “como un beso” (mitat neshiká — מיתת נשיקה).

Mi Iytén veNizké!!!