Objeciones a la venta del Jamets

VENDER O NO VENDER EL JAMETS ANTES DE PESAJ?

En mi opinión, uno de los textos mejor documentados que nos permite comprender los detalles acerca del debate alrededor de la validez de la venta de Jamets que realizamos en nuestros días, es la respuesta, escrita por el Rab Eliyahu Zini, un rabino que es también profesor de matemáticas en el famoso Instituto Technión de Haifa.

El Rab Zini explica que el precedente para la venta del Jamets es la Toseftá que dice que, si un judío, se encuentra en un barco y lleva con él mercancía Jamets, en el caso que su barco se atrase y no pueda llegar a puerto antes de Pésaj, como estaba planeado , el Yehudí le puede vender su Jamets a un no judío, y al término de Pésaj, se le permite comprarlo nuevamente de él  .

Este caso fue considerado por los rabinos como excepcional: se trata de una persona que está en medio del océano y que para no perder su capital no le queda otro recurso más que vender toda su mercancía para no pasar por la prohibición de poseer Jamets. El Rab Zini trae muchas fuentes, especialmente del tiempo de los Gueoním, que sostienen que esta Toseftá contempla un caso excepcional y no pretende “normalizar” la venta ficticia del Jamets como una forma de deshacerse del mismo.

La Mishná y la Guemará, desarrollan ampliamente el tema de las maneras de deshacerse del Jamets (quemarlo, echarlo al mar, alimentar a las aves, etc.) pero nunca se menciona, ni se discute, ni se considera el concepto de la “venta” del Jamets como una de las maneras de desposeerse del Jamets. Más aún, si adoptásemos el método de venta convencional  del Jamets que se practica en nuestros días,  todas las reglas que los rabinos instituyeron respecto al Jamets —la búsqueda de Jamets, la eliminación del Jamets y la anulación de Jamets —se vuelven insignificantes y completamente innecesarias.   Siguiendo la Toseftá, los rabinos sefaradíes autorizaron la venta de Jamets a no judíos solamente en casos excepcionales, como por ejemplo: una tienda de alimentos, y solamente bajo condiciones muy estrictas, como veremos a continuación.

En el caso de la Toseftá, hubo una transferencia de la mercancía del judío al no judío. En otras palabras, el no-judío tomó posesión física de los productos Jamets (משיכה), lo cual no ocurre en el proceso de venta convencional que se hace hoy en día donde solo hay que firmar un formulario. El Rab Zini cita varias fuentes que afirman que, si la mercancía permanece en la casa del judío, eso sería un signo inequívoco de ha’rama, es decir:  transacción ficticia. Este requerimiento, que los productos sean transferidos a la casa del no judío, se trae como pre requisito para dar validez a la venta de Jamets por el Terumat HaDeshen, quien es la base del Bet Yosef en este tema. El Rab Zini también menciona a los Gueoním y Rishonim que mencionan la Toseftá, enfatizando que la venta de Jamets tendría validez únicamente, en caso de ser real (ובלבד שלא יערים), es decir, cuando es total y no cuando se sabe que voy recuperar mi jamets luego de Pésaj .

Otro elemento que también es considerado como un signo de הערמה, “ficción” , “mala fe” es que la venta de jamets convencional es premeditada. Me explico:  la mayoría de los rabinos indican que la Toseftá se refiere a un caso excepcional, dónde alguien involuntariamente queda durante Pésaj en altamar por un retraso que no era previsible. Así,  como indica Maimónides, הגיע השעה החמישית , “llegó la hora de deshacerse del Jamets en la víspera de Pésaj y a esta persona no tiene otro recurso. En términos Halájicos este tipo de situaciones se conoce como: “She’at Hadajac”, un caso extremo que es un equivalente de:“Bedi’abad”, “a posteriori . Pero esa Toseftá no contempla cuando alguien  deliberadamente “vende” su Jamets de manera convencional para eludir la Mitsvá de desechar el Jamets. Para estos Posqim, es un signo inequívoco de que la venta no es sincera y por lo tanto carece de validez.

Otro punto que trae Rab Zini es, que una transacción de venta válida, implica que el comprador es enteramente responsable por la mercadería que compra. Es decir, una vez que el comprador no-judío paga el anticipo del valor total, el Jamets le pertenece. La diferencia de dinero queda como una deuda.  El hecho que el comprador no ha liquidado su deuda, no afecta su responsabilidad (o sea derecho) sobre la mercadería en cuestión. En estas condiciones, la responsabilidad total por la mercancía debería ser del comprador. Por lo tanto, supongamos que yo vendí una caja de botellas de whisky de la manera convencional, y la mantengo en mi casa. Si es whisky es robado o se rompe, ¿quién se hace responsable? ¿El comprador? ¿Me pagará el después de Pésaj por la mercadería robada?  Todos sabemos que no. Este no es el caso en los términos prácticos de la venta de convencional del Jamets. En la practica, el comprador no tiene ninguna responsabilidad legal por los productos Jamets que supuestamente son suyos. Lo cual es la mejor evidencia de es Jamets no le pertenece.

La opinión en la cual se basan las autoridades rabínicas que aceptan como válida esa venta legal pero ficticia del Jamets es la del Jatam Sofer (1762–1839). Apoyarse en esta opinión, desestimando la opinión de la mayoría de los rabinos que exigen deshacerse realmente del Jamets o venderlo sin intención de recuperarlo , sería una lenidad excepcional, especialmente para los judíos sefaradíes que nunca adoptaron esta práctica.

Incluso entre los rabinos Ashkenazim este tipo de venta ficticia fue criticada. El principal portavoz de esta crítica, fue, no otro que, el Gaón de Vilna  (1720–1839) que afirmó que, quien vende su Jamets de esta manera (con הערמה) viola, dos prohibiciones bíblicas bal yeraé y bal ymatsé y no cumple, con el mandamiento bíblico positivo (tashbitu).

Recomiendo que la primera opción sea deshacerse de todo el Jamets que uno tiene en su propiedad, como lo hicieron las familias sefardíes durante TODA su historia.

Vender el Jamets de manera convencional , a través de un formulario de venta y conservando el Jamets en la casa propia, es un subterfugio halájico que un Yehudí yere shamayim debería evitar.




TODO SOBRE EL MAROR Y EL JAROSET

¿Qué es el Maror?

La Torá indica que el sacrificio de Pésaj se comiera junto con Matzá y Maror. Y así lo hacíamos cuando teníamos el Bet haMiqdash.

¿Qué es el maror? Una verdura amarga. La palabra maror proviene del hebreo mar, que significa “amargo”. La Torá explica que los egipcios “…amargaron la vida [de los esclavos judíos] con trabajos duros, con barro y con ladrillos…” (Shemot 1:14).

Comemos maror para recordar y experimentar simbólicamente la amargura de la esclavitud en Egipto.

¿Qué vegetal se usa para el maror?

Las familias ashkenazíes suelen usar rábano picante, mezclado con remolacha (jrein). En las familias sefaradíes se usa lechuga común.

¿Por qué lechuga? Los rabinos explicaron que al principio la lechuga —en hebreo, jazeret— es suave y no muy amarga. Pero cuando la planta crece, el tallo se endurece y las hojas se vuelven más amargas.

Esto es similar a lo que ocurrió en Egipto. El faraón nos quiso engañar y no crear una rebelión. Por eso, al principio, el trabajo que exigía a los judíos no era duro ni inusual. Pero poco a poco, el faraón oprimió más y más a los judíos, hasta finalmente esclavizarlos por completo.

Por eso, el sabor del maror nos enseña, entre otras cosas, que no hay que ser ingenuos: a veces el abuso comienza casi sin notarse y solo luego, cuando ya es demasiado tarde, se vuelve duro y amargo.

El maror debe ser explicado

En el Seder no solo comemos maror. También debemos mencionarlo y explicar su significado.

“Rabán Gamliel enseñó: Si una persona no menciona (y explica) las siguientes tres cosas, no cumple completamente con la mitzvá del Seder — vehiggadta lebinja, contar la historia de la salida de Egipto a nuestros hijos: Pésaj, Matzá y Maror.”

¿Qué trabajo hacían los hijos de Israel en Egipto?

Al principio, el faraón los obligó a trabajar como una especie de impuesto laboral. El pueblo de Israel ayudó a construir las ciudades de Pitom y Ramsés. Más tarde, el faraón los esclavizó completamente.

La Torá dice: “Los egipcios hicieron amarga la vida (del pueblo judío) con trabajos duros, con barro y con ladrillos” (Shemot 1:14). De la palabra vaymareru —”amargaron”— proviene la palabra maror.

La Torá describe el tipo de trabajo que tenían que hacer los Yehudim, que no consistía en arrastrar piedras para construir las pirámides, como a veces dibujan los niños en las escuelas. Los judíos tenían que fabricar ladrillos usando טִיט וְתֶבֶן (tit ve-teben) — barro mezclado con paja.

Este trabajo insalubre incluía:

  • Cargar barro pesado desde el fondo del Nilo, que venía con una especie de cal (“limo”).
  • Juntar la paja, una tarea agotadora, y agregarla al barro para fortalecer los ladrillos.
  • Mezclar el barro con la paja usando los pies, y formar los ladrillos con las manos.

Los esclavos judíos permanecían dentro del barro espeso y bajo un sol abrasador durante muchas horas. El lodo del Nilo irritaba la piel, haciendo el trabajo insoportable. El barro se pegaba al cuerpo y se secaba sobre la piel. Era un trabajo insalubre y peligroso. Y si un esclavo judío se debilitaba o se enfermaba, no podía descansar: tenía que seguir trabajando día tras día.

Este durísimo trabajo con tit ve-teben quedó grabado en nuestra memoria colectiva como una de las experiencias más difíciles de la esclavitud en Egipto.

¿Qué es el jaroset?

El jaroset es una mezcla barrosa de frutas frescas (por ejemplo: manzana), frutos secos (dátiles, nueces, etc.) y vinagre o vino.

La pasta espesa del jaroset se parece a la mezcla de barro y paja usada para hacer ladrillos en Egipto. Al ver el jaroset, recordamos el trabajo forzado que realizábamos en Egipto.

En el Seder recordamos la esclavitud de dos maneras:

  • El sabor del maror nos recuerda la amargura que sentíamos.
  • El jaroset nos recuerda el color del barro.

Así representamos el sabor y la imagen de la esclavitud que los judíos sufrimos en Egipto.

¿Cómo y cuándo comemos maror y jaroset?

En el Seder comemos maror con jaroset dos veces:

  • Primero, untamos el maror en jaroset después de decir la berajá: “asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu al ajilat maror”.
  • Luego, comemos maror y jaroset nuevamente junto con la matzá, en el sándwich de korej, para recordar el sacrificio de Pésaj que se comía junto con matzá y maror, como lo indicaba Hilel.

De acuerdo a la opinión de Maimónides, el jaroset es el único condimento que debe haber en el Seder: en su opinión, el karpás se unta con jaroset, la Matzá cuando se come por primera vez debe ser comida con un poco de jaroset, y luego el maror, tanto cuando se come solo como en el korej.




PARASHAT TSAV: Sobre cenizas y Shalom Bayit

Cada año, cuando nos acercamos a Pésaj, las preguntas de Halajá comienzan a llegar en masa: ¿Puedo usar la parrilla para Pésaj? ¿Este medicamento necesita ser kasher lePésaj? ¿Tengo que tirar el vinagre? ¿Esta olla se puede kasherizar? Son preguntas legítimas e importantes — y me alegra recibirlas.

Pero he notado algo curioso: junto a estas preguntas, cada año, sin excepción, también aparece una cantidad inusual de consultas sobre Shalom Bayit, como si Pésaj y la tensión conyugal vinieran en el mismo paquete. ¿Por qué? No lo sé con certeza, pero tengo una teoría. Pésaj trae consigo decisiones que parecen simples, pero no lo son: ¿nos quedamos en casa o vamos a un programa? ¿lo podemos pagar? ¿dónde pasamos la primera noche — con tu familia o con la mía? ¿a quién invitamos? Son temas que parecen triviales, pero muchas veces escalan. Lo que empieza como una conversación sobre el Séder termina despertando tensiones que llevaban meses dormidas. Se dicen palabras que duelen, o aparecen silencios que pesan.

Por eso, no solo debemos desearnos Pésaj Kasher VeSameaj — también necesitamos un “Pésaj Shalom”, un Pésaj en paz.

La lección de las cenizas

La Parashá Tsav comienza con una escena concreta: el Cohén llega temprano al Bet haMiqdash, se viste con su ropa de servicio y, antes de hacer cualquier otra cosa, retira las cenizas del altar. No es un acto espectacular ni solemne; es simplemente limpiar lo que quedó del día anterior. Sin embargo, la Torá lo presenta como esencial: sin retirar las cenizas no se puede comenzar el servicio del día. Además, no eran cenizas frías. El Cohén encontraba una mezcla de ceniza, y pequeñas brasas vivas, aún encendidas, que debía apagar al limpiar el altar.

Las cenizas del hogar

En la vida conyugal, muchas veces hay situaciones que nos afectan y nos “queman”. Son pequeños incendios emocionales que nos hieren y nos van alejando uno del otro. Y esos incendios dejan cenizas: restos de resentimiento y dolor por lo ocurrido el día anterior. La discusión que no se resolvió, la palabra hiriente que se dijo y nadie reparó, el enojo que quedó guardado y no se perdonó. Esas cenizas, si no se apagan y no se limpian del corazón, se acumulan silenciosamente y pueden volver a encenderse, a veces con más fuerza que antes.

Para cortar este ciclo vicioso de escalamiento, hay que aprender a apagar las brasas que quedaron y limpiar esas cenizas emocionales. No importa lo que pasó ayer o anoche: cada mañana es una oportunidad para empezar de nuevo. No hacen falta gestos dramáticos; a veces alcanza con un simple “lo siento”, o “perdón por lo de ayer”, o incluso con decidir internamente soltar y seguir adelante con una actitud de cariño.

El Shalom Bayit, la paz en el hogar, no es la ausencia de conflictos, sino la capacidad de no permitir que el conflicto de ayer se reactive hoy. Una pareja que aprende a limpiar las cenizas cada mañana puede atravesar cualquier tormenta.




SHABBAT HAGADOL: La Plaga Número Once

Hay un episodio que ocurrió previo a la salida de Egipto, cuatro días antes, el 10 de Nisán.  La Torá no lo describe en detalle, pero los Sabios no lo dejaron pasar y nos indicaron recordarlo al denominarlo “Shabbat HaGadol” — el Shabbat del gran milagro, y el extraordinario acto de valentía que le dio al pueblo judío el mérito de su libertad.

Veamos.

El dios de cuatro patas

Para comprender lo que ocurrió ese Shabbat — que tal como ocurre este año, también fue un sábado 10 de Nisán — hay que entrar por un momento en la cultura y religión egipcia.

Los egipcios tenían un panteón de dioses muy poderosos que supuestamente  los protegían  : Hapi, el dios del Nilo; Ra, el dios del sol; Geb, el dios de la tierra. Pero por encima de muchos de ellos se encontraba amón, el dios “carnero” — el macho de la oveja — símbolo supremo de la virilidad, la fertilidad y la creación de la vida. Según la mitología egipcia, amón había creado a los primeros seres humanos. Era, en cierto sentido, el dios de los dioses.

Las diez plagas habían sido, una por una, una demolición sistemática del panteón egipcio. ה׳ convirtió el Nilo — sagrado para los egipcios — en sangre. Hizo que las ranas, símbolo de la diosa Heqet, invadieran y devastaran el país. Transformó el polvo sagrado de Geb en piojos. Oscureció al todopoderoso Ra, etc. Cada plaga era un mensaje inequívoco: estos dioses son dominados por el Todopoderoso. Y no solo que no protegen a los egipcios — ¡se vuelven contra ellos!

Pero faltaba la prueba definitiva. La más audaz. Psicológicamente devastadora. Yo la considero la plaga número once.

La plaga número once

Cuatro días antes de Pésaj, ה׳ le dio a Moshé una orden que debió haber parecido una misión suicida: cada familia judía debía tomar un cordero — un carnero joven, el animal sagrado de Egipto — llevarlo a su casa, atarlo al poste de la cama y tenerlo allí durante cuatro días y sacrificarlo.

Imaginemos la escena. Los esclavos judíos — las personas que estaban en el último escalón de la sociedad — “secuestran” al dios de sus amos y lo atan a sus camas. En plena luz del día. Delante de sus amos.  En el corazón de Egipto.

Los egipcios lo ven. Lo saben. Y… ¡no pueden hacer nada! Están paralizados.

Nueve plagas ya habían destruido su riqueza material — el río, los animales, las cosechas, la salud, la luz. Pero ahora se destruía algo más profundo: su mundo espiritual. Sus esclavos judíos, a quienes los egipcios consideraban inferiores, estaban tomando a su dios más sagrado y anunciando públicamente que iban a sacrificarlo. Y los egipcios, ante este acto de increíble valentía, no pudieron reaccionar.

Esta es la plaga número once — que no fue enviada por ה׳ directamente como todas las anteriores, sino que fue ejecutada por Bené Israel, los hijos de Israel, literalmente “con sus propias manos”.

La prueba para los judíos

Lo que ocurrió ese Shabbat no fue solo una demostración de poder ante Egipto. Fue también — y quizás principalmente — una prueba para los judíos mismos.

Durante generaciones habían vivido inmersos bao la influencia de la cultura egipcia.   Aunque en su corazón guardaban la fe de Abraham, Itzjak y Yaacov, tantos años de esclavitud dejan huellas muy profundas en la mente y el corazón.  Especialmente “miedo” a esos dioses con supuestos superpoderes.   

Tomar ese cordero y llevarlo a sus casas era la prueba final: ¿habían entendido el mensaje de las diez plagas? ¿Estaban listos para declarar, con sus actos y no solo con palabras, que ה׳ es el único Dios  y que los dioses de Egipto son falsos? Era una prueba de obediencia y confianza en que ה׳ los protegería.

Si tomaban el cordero, significaba que se habían liberado mentalmente de Egipto y de sus supersticiones. Y la libertad mental siempre debe preceder a la libertad física.

La salida de Egipto comenzó en cierto sentido,  ese Shabbat — con la plaga número once, el acto de valentía que nos hizo merecer nuestra libertad.

¿Un moderno Shabbat Hagadol?

Han pasado más de tres mil años y Shabbat Hagadol sigue siendo absolutamente  actual.

El Estado de Israel vive rodeado de naciones que no ocultan su deseo de destruirlo. Y sin embargo, Israel existe y persiste. Construye. Crea. Se defiende y -a partir del 7 de Octubre de 2023, ya no espera a ser atacado: sino que ATACA a sus enemigos  en su propio territorio.

Hay algo en la resiliencia judía, en esa capacidad de seguir de pie después de todo, que produce en el mundo una mezcla de asombro, incomodidad y, en ciertos casos, parálisis.

En este momento Israel está llevando a cabo una guerra ¡a 2.500 km de distancia! En secreto, despierta la admiración del mundo entero: un ejército relativamente pequeño enfrenta amenazas que harían colapsar a muchos ejércitos más grandes.

Hay naciones antagónicas que quisieran reaccionar más duramente contra Israel — pero “algo” las detiene. Una mezcla de interés propio, miedo y, quizás, en algún rincón, el reconocimiento de que hay algo en este pueblo que no se puede simplemente borrar. Como los egipcios ante el cordero que iban a sacrificar los judíos.

Lo que recordamos este Shabbat Hagadol

Unos días antes de sentarnos en el Séder, recordamos que la historia de la salida de Egipto comenzó cuando un esclavo judío, con manos temblorosas pero corazón firme, trajo un cordero a su casa y le dijo al mundo: nosotros obedecemos al Creador y no tenemos miedo.

Esa valentía — la valentía de ser judío abiertamente, orgullosamente, en medio de un mundo que muchas veces no lo comprende — es la misma valentía que celebramos cada año en Shabbat HaGadol.




RESUMEN DE PARASHAT TSAV

La Parashá comienza con la ley de retirar diariamente las cenizas del altar (terumat ha-deshen). Este era el primer acto del servicio en el Bet haMiqdash.

Luego, la Torá repite y amplía las leyes de los qorbanot mencionadas en Vayikrá, ahora enfocadas en el rol de los kohanim: cómo se ofrecen, quién los consume y en qué condiciones.

Se describen las principales ofrendas:

  • Jatat: por errores involuntarios
  • Asham: por ciertas faltas específicas
  • La ofrenda diaria del Kohén Gadol
  • Todá: ofrenda de gratitud por haber sido salvado de un peligro

Se establece un principio halájico fundamental:
los utensilios absorben el sabor de los alimentos, y por lo tanto pueden requerir purificación. Este concepto es la base de muchas leyes de kashrut.

La Torá también ordena:

  • No consumir sangre
  • No consumir ciertas grasas (helev)
  • Evitar invalidar los sacrificios por impureza o por intención incorrecta (pigul)

Se detallan las porciones que reciben los kohanim, estableciendo su sustento dentro del servicio del Bet haMiqdash.


La segunda parte describe la inauguración del Mishkán y la consagración de los kohanim.

Moshé viste a Aharón y a sus hijos con las vestimentas sacerdotales y los unge, junto con el Mishkán y sus utensilios, con el aceite sagrado.

Se realizan sacrificios especiales de inauguración durante siete días (miluim). Como parte del proceso, se coloca sangre y aceite sobre los kohanim, señal de su consagración.

Durante estos siete días, los kohanim deben permanecer dentro del Mishkán, preparándose para comenzar su servicio.




Entre los egipcios y el mar

Falta una semana para que comience Pésaj. Mientras cumplimos con la Mitzvá de eliminar el jametz de nuestros hogares y nos preparamos para el Seder, los misiles siguen cayendo sobre Medinat Israel. Las sirenas interrumpen la noche, y nuestros hermanos en Israel se levantan de sus camas — varias veces cada noche — junto a sus hijos, sus bebés, sus padres y sus abuelos, para refugiarse en los miklatim (refugios). Y no parece que esto vaya a terminar pronto. Cuando uno piensa en la cantidad de enemigos que rodean hoy a Israel, es difícil imaginar una salida. Muchos se sienten atrapados, sin certezas, sin ver una salida clara.

Hay un momento en la historia de Pésaj que quizás no recibe suficiente atención. No me refiero a las plagas ni a la apertura del mar, sino al instante justo anterior. Bene Israel de pie, frente al mar. El ejército egipcio avanzando por detrás. No hay adónde escapar. Se sienten atrapados, sin certezas, sin ver una salida clara. Nadie — absolutamente nadie — ni siqueira Moshé– podía haber imaginado ¡que el mar se iba a abrir! .

La Hagadá no evade la realidad de la incertidumbre existencial del pueblo judío. Ayer, hoy y mañana. Y nos enseña que en cada generación se levantan enemigos que quieren destruirnos. Esto no es poesía. Es una descripción objetiva de la historia judía, repetida con implacable precisión a lo largo de miles de años —y también hoy.

Y junto a esa dura afirmación está Su promesa: que ה׳, de mil maneras diferentes, nos salvó y nos salvará.

Este año, cuando nos sentemos a la mesa del Seder, no estaremos leyendo historia antigua. Estaremos leyendo nuestra propia realidad.

Y rezaremos para que, así como ה׳ cumplió Su Promesa entonces, la siga cumpliendo ahora.

חג כשר ושמח לכל בית ישראל




Los 8 Preceptos de Pésaj

Esta lista de ocho mitzvot está basada en la introducción de Maimónides a Hiljot Pésaj, y no incluye las mitzvot relacionadas con el sacrificio de Pésaj (Korban Pésaj).

Hay tres mandamientos positivos (cosas que hacemos) y cinco prohibiciones (cosas que no debemos hacer) relacionados con Pésaj.


⭐ LOS 3 MANDAMIENTOS POSITIVOS

1. אכילת מצה

🫓 Comer Matza

En la primera noche de Pésaj comemos Matza. (En la Diáspora comemos Matza las primeras dos noches.)

La Matza nos recuerda que el pueblo judío salió de Egipto muy rápidamente, antes de que su pan tuviera tiempo de leudar.

Durante el resto de Pésaj está prohibido comer Jametz, pero técnicamente no hay obligación formal de seguir comiendo Matza.


2. והגדת לבנך

📖 Contar a nuestros hijos la historia de la salida de Egipto 

En la primera noche de Pésaj (en la Diáspora, las primeras dos noches) contamos a nuestros hijos la historia de:

➡️ la esclavitud en Egipto ➡️ cómo HaShem nos redimió

Lo hacemos leyendo y explicando la Hagadá en el Séder.

Esta mitzvá incluye muchas bellas tradiciones:

🍷 Beber las cuatro copas de vino 🪑 Reclinarse como personas libres 🥬 Comer maror (hierbas amargas) para recordar la amargura de la esclavitud 🍎 Comer jaroset, que nos recuerda los ladrillos que fabricaron nuestros antepasados en Egipto ❓ Hacer las Cuatro Preguntas y comentar la historia del Éxodo

Todas estas tradiciones nos ayudan a contar la historia y recordar lo que sucedió.


3. השבתת חמץ

🧹 Renunciar a la posesión de Jametz

Antes de Pésaj, debemos renunciar a cualquier Jametz que nos pertenezca, declarándolo “hefker” sin dueño (bitul).

Los Sabios agregaron que también debemos deshacernos físicamente de cualquier alimento Jametz  que haya en nuestra propiedad — nuestros hogares, autos, oficinas, etc. (Bi’ur).

¿Cómo nos deshacemos del Jametz?

Hay que retirarlo de nuestros hogares y luego podemos

🗑 Tirarlo a la basura fuera de la casa

🔥 Quemarlo

🐦 Dárselo a pájaros o peces (en un lago o río)

🎁 Regalarlo o vendérselo a un no judío

Esto debe hacerse en la víspera de Pésaj, el 14 de Nisán, hasta la cuarta hora de la mañana


⛔ LAS 5 PROHIBICIONES

4. איסור אכילת חמץ

🚫🍞 No comer Jametz ni Se’or

Durante Pésaj no está permitido comer Jametz.

El Jametz es cualquier alimento preparado con estos cinco cereales:

🌾 trigo 🌾 cebada 🌾 centeno 🌾 avena 🌾 espelta

Si estos granos fermentan o leudan, se convierten en Jametz.

El Se’or es la masa madre, utilizada para hacer pan durante el año. No podemos usar ni conservar esta masa durante Pésaj.


5. איסור אכילת תערובת חמץ

🚫🥨 No comer alimentos que contengan Jametz

También está prohibido comer durante Pésaj cualquier alimento que contenga Jametz o levadura natural.

La Guemará trae ejemplos de alimentos que contenían mezclas de Jametz, como:

🧀 Kutaj ha-Babli — un tipo de queso similar al cottage que contenía pequeños trozos de Jametz.

🍺 Shejar ha-Madi — una bebida elaborada con cereales, similar a la cerveza.


6. בל יראה 👀

🚫 El jametz o se’or no debe “verse” en nuestras propiedades.

Esta prohibición no es literal. Es decir, no se refiere a no “ver” algo de jametz. La prohibición consiste en que no puede haber jametz que nos pertenezca, sin importar dónde se encuentre.


7. בל ימצא 🔎

🚫 No puede haber nada de jametz que nos pertenezca durante Pésaj.

Estas dos mitzvot (6 y 7) son “idénticas”. Enseñan exactamente la misma prohibición de poseer jametz en Pésaj, expresada en dos versículos. Son un

caso único y excepcional en la Torá. Por esta razón, los Sabios siempre mencionan estas dos Mitzvot juntas con la expresión בל יראה בל ימצא

“Ningún alimento jametz  debe encontrarse en tu posesión durante Pésaj.”


8. איסור אכילת חמץ ערב פסח אחר חצות היום

⏰🚫🍞 No comer Jametz en la víspera de Pésaj

El día antes de Pésaj debemos dejar de comer Jametz al mediodía, es decir, a partir de la la sexta hora conatdo desde el amencer  .

Los Sabios adelantaron esta prohibición, de modo que el Jametz solo puede comerse hasta el final de la cuarta hora del día.

Estas horas se calculan  dividiendo el tiempo desde el amanecer hasta el atardecer en doce partes.

📅 Para 2026:

El martes 31 de marzo por la noche hacemos la Bedikat Jametz; buscamos el Jametz en la casa.

Al día siguiente, el miércoles 1 de abril, es Erev Pésaj. Debemos terminar de comer Jametz antes de las 10:00 a.m. y eliminarlo (Bi’ur) y declararlo sin dueño (Bitul) antes de las 11:00 a.m. (estos son los horarios en UMJCA en NY. Para otras zonas de residencia, ver aquí.  https://www.myzmanim.com/search.aspx?lang=es).




PESAJ: ¿Cómo y cuándo prepararse para la noche más importante del año?

MÁS ALLÁ DE LIMPIAR Y COCINAR

Pésaj ya está cerca. En muy pocos días, celebraremos la noche del Seder. Seguramente, las esposas y madres judías ya están preparando todo para Pésaj: limpiando la casa, removiendo el jametz, haciendo las compras para la cena y mucho, mucho más. La preparación de la casa para Pésaj no se puede improvisar.

Pero hay otra área que también requiere preparación — y por alguna razón muchos no lo saben o no lo ponen en práctica. Hay que planificar y anticipar el Séder de Pésaj.

Así como la mujer de la casa se prepara con tiempo, también el hombre de la casa, el Ba’al haBayit, quien va a estar a cargo del Seder, debe prepararse con anticipación para esta noche.

Esa noche cumpliremos una mitzvá extraordinaria: “VeHigadtá leBinjá” — “y le contarás a tu hijo” la salida de Egipto (Shemot 13:8). Es decir, contaremos a nuestros hijos, familiares e invitados la historia del pueblo de Israel — y eso no se improvisa.

¿PARA QUÉ ESTÁ LA HAGADÁ?

La Hagadá de Pésaj está diseñada para mantener un orden — un proceso claro de 15 pasos que seguimos durante el Seder. Pero saber leer la Hagadá no es suficiente. La Hagadá no es un texto de plegarias que hay que recitar mecánicamente y tratar de terminarlo rápido. La Hagadá es, en gran medida, un “libro de historia”. Y nuestro desafío como padres es enseñar esa historia sin que los participantes se aburran.

Desde este punto de vista, la Hagadá debe ser vista como un “disparador”: un conjunto de textos básicos que deben ser explicados de manera significativa, dinámica y relevante.

Y para eso hace falta preparación. Mucha preparación, con tiempo.

LO PRIMERO

Todo Séder exitoso necesita un líder, un conductor: un maestro de ceremonias, o MC. El MC carga con la responsabilidad de mantener el ritmo — que el Seder no sea ni demasiado corto ni excesivamente largo —, involucrar a los niños, mantener el interés de los adultos y asegurar que la noche sea significativa. Un Seder sin preparación se vuelve largo, pesado o superficial; un Seder preparado se convierte en una experiencia viva, dinámica e inolvidable.

DIVIDE Y CONQUISTARÁS

La primera estrategia que sugiero es que el MC divida para sí mismo las diferentes partes del Seder y las asigne antes de Pésaj. Cada participante debe tener una tarea: uno explica la matzá, otro el maror, otro el jaroset, otro las cuatro copas, otro la hasibá, etc. También se deben asignar los textos que cada uno va a leer — lecturas en hebreo y sus traducciones. Cuando las personas se preparan, participan más, leen mejor y se sienten parte del Seder — y el nivel de la noche cambia completamente.

LOS NIÑOS — EL CENTRO DE ATENCIÓN

El Seder fue diseñado para los niños. No son invitados, son protagonistas.

Durante el Seder, hay que dejar que los niños:

  • compartan lo que aprendieron en la escuela
  • muestren sus proyectos y dibujos de Pésaj
  • expliquen la Matzá
  • expliquen el Maror
  • expliquen el Jaroset

Hay que incentivar a los niños a:

  • disfrazarse de Moshé, Aharón o el Faraón
  • representar a un Yehudí que sale de Egipto (מִשְׁאֲרֹתָם צְרוּרוֹת)
  • recrear las Diez Plagas
  • cantar el Ma Nishtaná
  • cantar canciones de Pésaj
  • leer los textos que conocen

El objetivo es simple: que los niños sientan que esta noche les pertenece.

HACER EL SEDER RELEVANTE

La Hagadá es un punto de partida. Durante el Seder, y especialmente una vez que comenzó la comida, podemos debatir algunos temas que menciona la Hagadá y hacerlos relevantes. Algunos ejemplos de temas para debatir:

CAMBIO DE GOBIERNO — Por mucho tiempo, los judíos vivieron muy bien, muy cómodos en Egipto y gozaban de libertad y prosperidad. La esclavitud comenzó cuando un nuevo Faraón llegó al poder. ¿Los cambios políticos afectan hoy la manera en que los países tratan a Israel o al pueblo judío? Piensen en Estados Unidos, Argentina o Brasil.

ESCLAVITUD — No toda esclavitud es física. ¿Existe la “esclavitud mental”? ¿Hasta qué punto las personas están influenciadas por las redes sociales o la presión del entorno? ¿Es difícil hoy pensar de forma independiente?

DEMONIZACIÓN — Los egipcios justificaron la esclavitud hablando mal del pueblo de Israel: el faraón los acusó falsamente de ser demasiado poderosos, de haber robado el dinero de los egipcios y de que en el futuro serían traidores. ¿Hoy en día los judíos o Israel siguen siendo acusados falsamente o demonizados? ¿De qué manera?

ANTISEMITISMO — ¿Qué tienen en común el faraón egipcio y el líder de Irán? Ambos quisieron destruir al pueblo judío y usaron las armas que tenían a su disposición: tirar a los niños al río o lanzar una bomba atómica a Israel. ¿Cómo nos protegió y nos protege HaShem de nuestros enemigos? Explicar aquí el texto VeHi SheAmda…

Regla importante para quien dirige el Seder: evitar debates largos antes de la comida, y dejar las discusiones más profundas para después.

REFLEXIÓN FINAL

Prepararse para el Seder, las dos noches más importantes del año, es esencial. Así como no dejamos la limpieza o la preparación de la cena para último momento, tampoco podemos dejar el Seder a la improvisación. Pésaj no es solo recordar el pasado: es recrearlo, vivirlo y transmitirlo — y eso requiere anticipación.




GUIA DE ALIMENTOS KASHER DE EEUU PARA SEFARADIM

Esta guía es un servicio al público general y ha sido preparada por el rabino Yehuda Boroosan, empleado de la Unión Ortodoxa, la agencia de certificación kosher más grande del mundo, como Representante Rabínico de Campo y Mashgiach para la región sureste de Estados Unidos.

El Rab Boroosan cuenta con más de 20 años de experiencia en la industria alimentaria y un amplio conocimiento de la producción comercial de alimentos y productos para el hogar. El rabino Boroosan obtuvo su semijá en el Colegio Rabínico Ner Israel y es rabino emérito de la Congregación Netzach Israel de Atlanta.

La Lista de Productos de Pésaj se basa en Heter Kitniot para Sefaradim. El Rab Boroosan hace esta guía por su cuenta, y ni como parte de su trabajo para la OU.

Nuestro objetivo al proporcionar esta guía es:
 Educar al público sobre las leyes de Pésaj
 Ayudarles con una guía fácil de entender para prepararse para Pésaj
 Proporcionar una lista alternativa de productos que son L’jatajilá/ (categóricamente) aceptables para los Sefaradim

https://www.dropbox.com/scl/fi/tekofju7siuq4khx4yqax/Rabbi-Boroosans-2026-Pesach-List.pdf?rlkey=y9onz6zsci8vpuh0u36i9kq6x&st=3e00egab&dl=0




RESUMEN DE VAYIQRÁ

OLÁ
Dios llama a Moshé desde el Mishkán (Tabernáculo) y le enseña las leyes del qorbán llamado olá, una ofrenda que se quema completamente en el altar y cuya carne no puede ser consumida. La Torá detalla qué animales domésticos pueden ser ofrecidos —vacas, ovejas o cabras— y también especifica las aves aptas para este sacrificio. A continuación, describe tres tipos de ofrendas voluntarias de origen vegetal: harina sin hornear, panes horneados y una masa que debía ser frita; todas ellas acompañadas de aceite de oliva y un tipo especial de incienso. La Torá agrega luego otras ofrendas de comida, incluyendo la ofrenda frita y la ofrenda de cebada —el Ómer— que se presenta el segundo día de Pésaj. También establece que todos los sacrificios, tanto animales como vegetales, deben llevar sal, como símbolo del pacto eterno con Dios, y prohíbe incluir levadura o miel en estas ofrendas.

SHELAMIM
Luego se presenta la ofrenda de paz, o shelamim, que podía traerse de vacas, ovejas o cabras. A diferencia de la olá, la mayor parte de este sacrificio era consumida por quien lo ofrecía, junto con su familia o invitados. Sin embargo, ciertas grasas del animal eran quemadas en el altar, y los Cohanim (sacerdotes) recibían una porción de la carne. La Torá prohíbe estrictamente consumir la sangre y el sebo, tanto en estos sacrificios como en los animales destinados al consumo común.

JATAT
La Torá describe luego la ofrenda por el pecado, o jatat, que se traía cuando una persona transgredía un mandamiento de manera inadvertida. Se detallan distintos casos: el del Gran Sacerdote que peca, el del Sanhedrín que emite un fallo erróneo que lleva al pueblo a equivocarse, el de un líder político (nasí) y, finalmente, el de una persona común. También se introduce el qorbán olé veyored, una ofrenda variable que depende de la situación económica del individuo: quien tiene medios trae un animal, quien tiene menos recursos ofrece aves, y quien no puede permitirse eso, trae harina.

ASHAM
Finalmente, la Torá describe la ofrenda por la culpa, o asham, que incluye tres categorías principales: primero, la ofrenda de quien se apropia indebidamente de algo que pertenece al Templo (me’ilá, sacrilegio); segundo, la de quien jura falsamente sobre una deuda monetaria —aclarando que el sacrificio no lo exime de devolver lo que debe—; y tercero, la ofrenda de quien sospecha haber cometido una transgresión, aunque no tenga certeza absoluta.