PARASHAT BO: La muerte como último recurso



OCTAVA PLAGA
Moshé va al encuentro del Faraón y le advierte que si no permite salir a los esclavos hebreos, Egipto será devastado por una plaga de langostas. Luego que Moshé y Aharón abandonan el palacio los funcionarios del Faraón tratan de convencerlo de que deje libres a los israelitas antes de que Egipto sea totalmente destruido. El Faraón llama a Moshé y le hace una oferta: permitir que los judíos salgan, pero que dejen a sus hijos en Egipto. Moshé rechaza la oferta y el Faraón, entonces, se niega a dejarlos libres. Moshé extiende su mano y una plaga de langostas cae sobre Egipto consumiendo toda la vegetación. El Faraón le pide a Moshé que ore a Dios para que elimine las langostas y le asegura que ahora sí dejará partir a los judíos. Moshé reza y un viento se lleva a las langostas fuera de Egipto, pero el Faraón al haberse liberado de las langostas, no cumple con su palabra.
NOVENA PLAGA:
La oscuridad desciende sobre Egipto. Durante tres días los egipcios tienen que estar en un virtual aislamiento, ya que no podían verse la cara uno del otro. Pero la oscuridad no afectó el área donde vivían los judíos. El Faraón vuelve a llamar a Moshé y le ofrece una nueva concesión: liberar a los hebreos, hombres mujeres y niños, pero que dejen su ganado en Egipto, para asegurarse de que volverán. Moshé rechaza la oferta y en este punto el Faraón expulsa a Moshé de su presencia y lo amenaza: “porque el día que veas mi rostro nuevamente, morirás”. Moshé le dice al Faraón que una plaga más caerá sobre Egipto, después de lo cual el Faraón los liberará de la esclavitud incondicionalmente.
REPARACIONES
Dios instruye a Moshé que los israelitas pidan objetos de oro y plata a sus vecinos egipcios, como un tipo de indemnización o reparación que en esos tiempos se le concedía a un esclavo al dejarlo salir en libertad. Los egipcios rápidamente le dieron a los hebreos objetos de gran valor, con la intencion de que se fueran y asei las plagas llegaran a su fin. Moshé le advierte al Faraón que a la medianoche, Dios hará fallecer a todos los primogénitos egipcios, incluyendo al hijo del Faraón, el heredero del trono.
EL SACRIFICIO DE PESAJ
Dios dicta su primera Mitzvá a los hijos de Israel: consagrar y anunciar oficialmente el comienzo del mes lunar, Rosh Jódesh, estableciendo así el futuro calendario hebreo. Dios también le indica a Moshé que los judíos deben tomar un cordero para sacrificarlo, asarlo y consumirlo junto con matzá y hierbas amargas antes de partir de Egipto. Con la sangre del cordero se deberá pintar los dinteles y los postes de las puertas de las casas judías, y así cuando la última plaga afecte a los primogénitos egipcios, los primogénitos judíos que estén dentro de estas residencias marcadas con sangre serán protegidos por Dios. Dios también le ordena a Moshé que las generaciones futuras deberán recordar para siempre este día, celebrando la festividad de Pésaj por siete días, durante los cuales no podrán comer ni poseer levadura (jamets).
DECIMA PLAGA:
A la medianoche del día 15 de Nisán una plaga mata a los primogénitos egipcios, pero Dios protege a los primogénitos judíos . Egipto es presa del terror porque piensan que el Dios de los judíos causará la muerte de todos los egipcios. El Faraón se despierta hace traer a Moshé y le suplica que se lleve a los esclavos judíos fuera de Egipto, otorgándoles de esta manera implícita su libertad. Los ciudadanos egipcios también presionan a los hebreos para que se vayan lo antes posible. Los judíos preparan sus provisiones: panes ázimos, hecho con masa no fermentada, porque tenían que partir ya, y no tenian tiempo de dejar elevar la masa poara hacer pan común. Los israelitas abandonan Egipto al mediodía del 15 de Nisán.
PRIMEROS MANDAMIENTOS
Dios instruye a los hebreos a celebrar en el futuro la festividad de Pésaj ofreciendo un sacrificio y consumiéndolo de una manera similar a la que hicieron en Egipto. Hay otros mandamientos que Dios imparte, todos relacionados con la milagrosa salvación de la plaga que causó la muerte de los primogénitos. 1. Los primogénitos judíos serán consagrados al servicio divino. 2. Se deberá consumir Matsá en la noche Pésaj 3. Cada año en la noche de Pésaj los padres relatarán la historia del Éxodo de Egipto a sus hijos. 4. Los primogénitos de los animales domésticos también serán consagrados, o si se trata de animales no aptos para el consumo, redimidos . 5. Los hombres judíos deberán vestir en la cabeza y en el brazo los Tefilín, o filacterias, unas cajitas de cuero que contienen 4 textos que aluden al amor de Israel hacia Dios, expresado en la liberación de Egipto.

En 2025, Israel consolidó nuevamente su control sobre Rejes a-Hermón (Kéter HaHermón), el lado sirio del monte Hermón, el punto estratégico más alto del Levante. No se trató de una maniobra simbólica ni coyuntural, sino de una decisión de seguridad nacional tomada tras el 7 de octubre, cuando quedó claro que ningún punto dominante puede quedar fuera del control israelí. Desde el Hermón se observa y se controla el sur del Líbano, Siria –Damasco– e incluso rutas estratégicas que llegan desde Irak. Quien domina el Hermón domina el norte de Israel y esa parte tan sensible del Medio Oriente.
Lo que se conoce menos es que la conquista del Hermón tiene una base histórica y jurídica que es previa incluso al establecimiento del Estado de Israel.
A fines del siglo XIX y comienzos del XX, organizaciones sionistas adquirieron legalmente extensas tierras en el Jorán , el sur de Siria, y el Golán, que en ese entonces estaban registradas como propiedad privada bajo la legislación otomana. Estas adquisiciones fueron luego centralizadas por el Barón Edmond de Rothschild y administradas por su compañía PICA, que mantuvo la titularidad, pagó impuestos y registró la propiedad tanto bajo el mandato francés como posteriormente ante las autoridades sirias.
Documentos de la época —como este afiche publicado en Tel Aviv en 1935 que anunciaba excursiones al Golán, el Bashán y el Hermón— demuestran que el Yishuv, es decir, los israelíes que vivían en ese momento, consideraba esta región parte integral de su geografía nacional mucho antes de 1967.

Entre 1944 y 1948, la recién creada Siria confiscó alrededor de 100.000 dunas en el Jorán y unos 6.000 dunam en el Golán, en tiempo de paz y sin compensación. Se trató de una expropiación ilegal de propiedad civil judía, no de una medida derivada de un conflicto armado, la cual le daría a Siria la autoridad legal de conquista .
Hoy, la presencia israelí en Rejes a-Hermón protege tanto a Israel como a decenas de miles de drusos que viven en esta franja explosiva del sur de Siria. Israel está allí para quedarse. No es una ocupación temporal: es control estratégico y una restitución histórica.

Isaac de Castro Tartas (1623–1647) y la libertad de conciencia
DE FRANCIA A HOLANDA
Isaac de Castro Tartas nació en la ciudad de Tartas, en el suroeste de Francia, en 1623. Sus padres eran originarios de Portugal y formaban parte de las miles de familias judías que, en 1497, fueron forzadas por decreto real a convertirse al cristianismo. Durante tres, cuatr
o o más generaciones, muchos de estos audios secretos o anusim continuaron practicando el judaísmo en secreto. Para dimensionar el fenómeno, basta recordar que en 1497 había en Portugal no menos de 120.000 judíos.
En Tartas, Isaac se llamaba Tomás Luis. En 1640, su familia se trasladó a Ámsterdam, donde por primera vez pudo practicar el judaísmo de manera abierta. Allí, Tomás y su padre se circuncidaron y adoptaron nombres hebreos; desde entonces pasó a llamarse Isaac de Castro. El apellido Castro —probablemente el apellido original de la familia— era un apellido sefaradí muy difundido. Entre sus portadores más conocidos se encuentra Rabí Ya‘aqob de Castro (1525–1610), de origen portugués, una de las figuras rabínicas más importantes de la comunidad judía de Egipto.
En Holanda, Isaac inició estudios de judaísmo y de medicina.
RECIFE
En 1642 se lo encuentra en Brasil. En ese período, y hasta 1654, Brasil estaba dividido en dos territorios: uno bajo dominio holandés y otro bajo dominio portugués. Recife pertenecía a la zona holandesa y en ese territorio se le permita a los julio paartcacr abiertamente su religan . Allí se había establecido una comunidad judía organizada por el tío de Isaac, el rap Moshe Refael Aguilar, que llegó a Brasil con el objetivo de fundar y fortalecer la vida judía en la ciudad de Recife.
Isaac vivía plenamente como judío y se dedicaba activamente a reforzar la identidad judía de numerosos conversos residentes en Brasil. Si bien no existían tribunales formales de la Inquisición en Brasil —como los había en Perú o México—, en los territorios portugueses actuaban funcionarios inquisitoriales que vigilaban de cerca a los cristianos nuevos para impedir y castigar su retorno al judaísmo.
No se conoce con certeza el motivo, pero Isaac abandonó Recife y viajó hacia el sur, llegando a Salvador, capital de Bahía, territorio portugués donde estaba prohibidos paratciar el jduioasmo . Allí fue reconocido por las autoridades locales. Y aunque intentó ocultar su identidad , algo lo delató: las auroiddes enocntarioon entre sus oeriebncia c un par de tefilín. Fue arrestado, acusado de judaizar y de hacer proselitismo entre los cristianos nuevos, y posteriormente extraditado en barco a Lisboa. Entre 1603 y 1748, alrededor de 400 judíos fueron enviados desde Brasil a Lisboa para ser juzgados por la Inquisición.
PORTUGAL
La Inquisición portuguesa intentó inicialmente que renunciara al judaísmo y aceptara el cristianismo. Isaac se negó, defendiendo su fe con argumentos sólidos. Ante su firmeza y erudición —a pesar de su corta edad—, la Inquisición convocó a teólogos y filósofos para refutarlo. Ninguno logró convencerlo.
Por primera vez, un judío formuló de manera explícita el argumento de la libertad de conciencia como derecho humano universal. Isaac declaró:
“Tengo derecho a practicar el judaísmo en función de la libertad de conciencia; un acto realizado conforme a la propia conciencia no puede ser considerado culpable. El acto que realizo y seguiré realizando —profesar la religión judía— responde a los dictados de mi conciencia.”
Isaac declaró repetida y explícitamente que era plenamente consciente de que aceptar el catolicismo le salvaría la vida. Rechazó toda forma de clemencia, perdón o misericordia si ello implicaba abandonar el judaísmo. Afirmó en múltiples ocasiones que estaba determinado a dar su vida por la Ley de Moisés (até dar a vida por ella). Sostuvo que la creencia religiosa está gobernada por la conciencia, que un acto realizado conforme a la propia conciencia no puede ser considerado culpable y que tenía derecho a practicar el judaísmo precisamente porque respondía a los dictados de esa conciencia. En el curso del proceso, Isaac declaró que observaba los 613 preceptos (mitzvot) y las disposiciones rabínicas, lamentando únicamente no poder cumplirlas “con completa perfección”.
LA SENTENCIA
El tribunal sostuvo que su comportamiento constituía un peligro, capaz de “infectar a otros” con sus creencias. Fue declarado culpable, sus bienes quedaron sujetos a confiscación y, al fracasar todos los intentos de conversión, la Inquisición recurrió a la pena capital.
El 15 de diciembre de 1647, cuando Isaac tenía solo 24 años, fue conducido a la plaza pública junto con otros conversos condenados por judaizar. Los archivos de la Inquisición portuguesa relatan que Isaac fue mantenido de pie durante horas, cerca del fuego, con la intención de que se retractara. No lo hizo. Según los testimonios, mientras era consumido por las llamas, Isaac recitó con voz fuerte:
“Shema Israel, Hashem Elokenu, Hashem Ejad.”
Su muerte causó una profunda impresión entre los presentes. Su último grito se convirtió en un símbolo de libertad de conciencia e inspiró a numerosos conversos a retornar al judaísmo. Muchos conversos volvieron a abrazar su fe judía. De manera inusual, durante años, incluso algunos gentiles repitieron las palabras del Shema , como un llamado o reclamo a la libertad de conciencia, y la Inquisición se vio obligada a imponer severos castigos a quien fuera oído pronunciándolas.

EL PUEBLO ELEGIDO
La Parashá de esta semana comienza con la respuesta de Dios a Moshé luego que Moshé se quejara ante Dios porque el Faraón rechazó su pedido de liberar a los hebreos y encima dificultó más su trabajo. Dios le dice a Moshé que Él se reveló a los patriarcas y estableció con ellos un pacto para darles la tierra de Canaán. Y ahora ha escuchado los clamores de sus descendientes, los liberará de Egipto, los elegirá como Su pueblo y los traerá a la Tierra Prometida. Moshé transmite el mensaje a los judíos, pero la esclavitud era tan dura que les impidió aceptar las palabras de Moshé. Dios le dice a Moshé que instruya a Faraón para que deje salir a los israelitas de su tierra. Moshé le pregunta a Dios: “Si los mismos hijos de Israel no me escucharon, ¿cómo me va a escuchar el Faraón?”. La Torá hace una breve pausa y describe el linaje de Moshé y Aharón, enumerando sus árboles genealógicos.
LA INTRANSIGENCIA DEL FARAON
Dios le ordena a Moshé que hable con el Faraón, y le anuncia que Aharón será su portavoz. Dios le reitera a Moshé que Él endurecerá el corazón del Faraón y el monarca egipcio se negará a liberar a los judíos. Pero Dios “multiplicará Sus milagros” en Egipto hasta que reconozcan que Él es el verdadero Dios. Moshé y Aarón se presentan ante el Faraón. Aharón arroja su bastón al suelo y se convierte en una serpiente. Cuando los magos del Faraón hacen lo mismo con sus varas, la vara de Aharón se traga sus varas. El Faraón, que pensó que era un truco de magia, no se impresiona.
Y ahora entonces comienzan las plagas.
PRIMERA PLAGA
Aharon golpea el rio Nilo con su bastón y las aguas se convierten en sangre.
SEGUNDA PLAGA
Aharon estira su bastón sobre el Nilo y hace surgir una invasión de ranas que cubren todo el territorio, las casas de los egipcios y hasta el palacio del Faraón. El monarca egipcio llama a Moshé y le suplica que elimine la plaga, prometiendo que después liberará a los israelitas. Moshé ora a Dios, y las ranas mueren. Pero el Faraón no cumple su promesa.
TERCERA PLAGA
Aharón golpea la tierra con su vara y se produce una plaga de piojos que atacan a los egipcios y a sus animales. Los magos de Faraón reconocen que esto no es magia, sino intervención Divina.
CUARTA PLAGA:
Dios envía a Moshé a advertir al Faraón que su tierra se infestará de todo tipo de insectos y que solo la tierra de Goshen, donde vivían los hebreos, se salvará de esta plaga. Los insectos descienden sobre Egipto y destruyen todo lo que encuentran, pero no afectan la tierra de Goshen. El Faraón llama a Moshé y le ofrece permitir a los israelitas la libertad de servir a Dios, pero sin salir de los límites territoriales de Egipto. Moshé rechaza esta oferta. El Faraón ofrece entonces liberar a los esclavos judíos si la plaga llega a su fin. Moshé ora a Dios, la plaga termina, pero el Faraón vuelve sobre sus pasos y no cumple su promesa.
QUINTA PLAGA
El ganado de los egipcios muere por una epidemia. Pero los animales de los judíos no se ven afectados.
SEXTA PLAGA
Moshé y Aharón toman un puñado de cenizas y la arrojan al cielo. Estas cenizas descienden sobre todo Egipto e infectan a todos sus habitantes con dolorosas afecciones en la piel (sarpullidos, o llagas o una insoportable reacción alérgica). Moshé le transmite al Faraón un mensaje: así como Dios acabó con todo el ganado egipcio, también pudo haber acabado con el Faraón y con todo su pueblo, pero lo ha dejado sobrevivir para mostrarle Su poder y para que se reconozca Su nombre en toda la tierra.
SEPTIMA PLAGA

וְהוֹצֵאתִי אֶתְכֶם מִתַּחַת סִבְלֹת מִצְרַיִם, וְהִצַּלְתִּי אֶתְכֶם מֵעֲבֹדָתָם, וְגָאַלְתִּי אֶתְכֶם בִּזְרוֹעַ נְטוּיָה וּבִשְׁפָטִים גְּדֹלִים. וְלָקַחְתִּי אֶתְכֶם לִי לְעָם
LA FRUSTRACIÓN DE MOSHE
La Parashá de la semana pasada terminó contándonos acerca de la frustración de Moshé Rabbenu por los pobres resultados de su misión ante el Faraón. Moshé le habla al Faraón, en nombre de Dios, y le pide que libere al pueblo judío de la esclavitud. La misión de Moshé fracasó totalmente y fue contraproducente. No solo que el Faraón no liberó a los esclavos hebreos, sino que los hizo trabajar más y en condiciones inhumanas. Los campos de esclavos se transformaron así en campos de concentración, donde el trabajo era un medio para exterminar a los judíos. Para peor, el pueblo culpa a Moshé por su desesperada situación. HaShem le dice a Moshé que tenga paciencia y que no se desespere. Que el proceso de la redención del pueblo judío va a ocurrir pero poco a poco y que a veces, entre un paso y otro paso adelante, hay que dar un pasito para atrás.
LA MISION REFORMULADA
Nuestra Parashá comienza con la reasignación de Moshé como líder del pueblo hebreo. Si observamos detenidamente los pesuqim veremos que ahora el objetivo final de la intervención Divina se redefine de una forma mucho más elaborada. Hasta ahora parecía que la meta era liberar a los judíos de su terrible esclavitud. Pero ahora vemos que este es solo el primer paso del “plan Divino”. HaShem le presenta a Moshé la totalidad de Su plan. HaShem dice 1. los liberaré, 2. los salvaré, 3. los redimiré y 4. los tomaré como Mi pueblo (elegido) y así “Yo seré su Dios” . Esta es la primera vez que HaShem revela Su intención final: elegir un pueblo. Y le manifiesta a Moshé que ese privilegio recaerá sobre los descendientes de Abraham, Yitzjaq y Ya’aqob: el pueblo de Israel. Ahora Moshé entiende mejor el plan que él debe llevar a cabo. No se trata únicamente de “salvar” a los judíos de un inminente exterminio. Los esclavos hebreos, una vez redimidos, tendrán una misión importantísima, fundamental en el mundo: aprender y observar la voluntad Divina y transformarse así en el pueblo que representa al Creador del mundo y Sus preceptos de vida.
HIJOS Y ADEMAS: PRIMOGENITOS
Ser el pueblo elegido no se trata de tener más derechos. Todo lo contrario. Ser el pueblo elegido es como ser “los hijos de Dios”. Un padre es más exigente con su propio hijo que con otras personas. Un padre es menos tolerante de los errores de su hijo que de los errores de un extraño. Al aceptar la Torá, los judíos nos hemos convertido en hijos de Dios. Pero HaShem no nos asigno solo como uno de sus hijos. Así le dijo Dios a Moshé (Shemot 4:22): “Así le dirías al Faraón: Israel es mi hijo primogénito”. En la antigüedad los hijos primogénitos tenían más exigencias que los demás hijos, pero gracias a esa responsbalidad el hijo primogentio era tambien el apreniz princpla del padre y quien acargaria con su legado. Al haber sido asignados como el hijo primogénito de Dios hemos contraído una larga serie de obligaciones y exigencias que regulan nuestra conducta. En el proceso de la liberación de Egipto, fuimos pasivos. HaShem es Quien nos rescató y nosotros fuimos salvados. Él luchó en nuestro lugar, y nosotros solo tuvimos que empacar nuestras pertenencias y partir. Pero en el proceso de transformarnos en el Pueblo elegido de HaShem no somos pasivos. HaShem nos ofreció la Torá y nosotros la aceptamos (qabbalat haTorá) y nos comprometimos a estudiarla y observarla y comportarnos como los representantes de Dios sobre la tierra.
TODO PARECIDO….. NO ES PURA CASUALIDAD
En el presente, tenemos nuestro Estado de Israel. HaShem con sus múltiples milagros en 1948, 1967 y hasta nuestros días nos ayudó a recuperar nuestra tierra y nos ayuda con permanentes milagros a defender la tierra de Abraham, Isaac y Ya’aqob . HaShem rescató a los sobrevivientes de la Shoá literalmente desde las cenizas, y luego sucedió algo muy parecido a lo que ocurrió cuando nos salvó de un inminente exterminio en Egipto: nos concedio una tierra de prosperidad en la cual podemos vivir independcities .
Pero siguiendo el modelo de la salida de Egipto debemos comprender que llegar a Israel es solo la primera parte de la ecuación. Es la salvación física. Nuestra misión como pueblo judío dentro y fuera de Israel es comportarnos como el Pueblo de HaShem. Yo creo que hoy Baruj haShem somos testigos de ese milagro: vemos como nuestros jóvenes vuelven a sus raíces. Están sedientos de saber y de aprender más sobre el judaísmo. Hoy se estudia Torá mucho más que en cualquier otra época de la historia de nuestro pueblo. Claro que también hay frustraciones, tropiezos y hasta retrocesos. Pero no olvidemos que los jajamim afirmaron que nuestra redención no va a ser súbita, sino que va a tomar tiempo: dos pasitos para adelante, y solo uno para atrás
VER ESTE TAMBIEN: https://conta.cc/3aEywJV

Esta mañana he leído en los periódicos israelíes que los prisioneros de Hamas, que Israel capturó en la batalla, confesaron el plan macabro de la organización terrorista. Hamas planeaba atacar a Israel en este próximo Rosh Hashaná, enviando cientos de terroristas a través de la red de túneles del terror que tenían armada. Los terroristas hubieran entrado así en el territorio de Israel en Rosh Hashaná 5775 y Jas VeShalom hubieran asesinado a miles de judíos. Los titulares del diario Israelí decían: “El descubrimiento de estos túneles evitó una tragedia de las proporciones de la Guerra de Yom Kipur” (en la que 2.800 soldados israelíes murieron y 9.000 fueron heridos)
Me pregunté a mí mismo ¿Qué hubiera pasado si hace dos semanas, cuando Israel ofreció a Hamas “silencio y paz” para Gaza si Hamas simplemente suspendía el lanzamiento de cohetes contra Israel, Hamas hubiera dicho que sí”? Respuesta: todos esos túneles todavía estarían allí! ¿Qué pasó? ¿Por qué Hamas rechazó un cese al fuego? ¿Calcularon mal la posible respuesta del Ejercito de Israel o su determinación de entrar a Gaza?
Pero increíblemente, y contra toda lógica militar o social, Hamas se negó. Una y otra vez fue Hamas quien dijo NO al cese al fuego.
Tal vez, porque la historia de la negativa del Faraón se repitió en la negativa de Hamas, y HaShem intervino en los pensamientos de nuestros enemigos, de nuevo, para frustrar los planes de aquellos que buscan destruirnos.
8. Nuestra ayuda viene de HaShem, el Creador del cielo y la tierra.
Muchas versiones infantiles de Meguilat Ester presentan la historia con elementos imaginativos y expansiones midráshicas atractivas para los niños. Sin embargo, esto suele producir un efecto educativo no deseado: los alumnos crecen recordando la Meguilá como un relato fantástico y no como un acontecimiento histórico real del pueblo judío.
Así, incluso en edades mayores, muchos recuerdan haber pintado en sus cuadernos escenas legendarias —como Vashtí con un rabo, Ester verde como Shrek o la hija de Hamán arrojando basura a Mordejai— pero no logran reconstruir en sus mentes la secuencia básica del relato bíblico ni ubicarlo en su contexto histórico. Purim queda asociado más a un cuento de hadas que a la historia judía en el Imperio persa.
Este librito nace a partir de esa preocupación y adopta un enfoque diferente: presenta la Meguilá como un episodio histórico real, ocurrido cuando el Imperio Persa estaba en su máxima expansión y vinculado con la vida de los judíos en la diáspora persa.
Aunque esta narración está concebida en un lenguaje accesible para niños, sigue fielmente el texto bíblico (peshat) e incorpora solo aquellos midrashim que ayudan a aclararlo, sin crear relatos paralelos.
En MESA creemos que la educación judía debe comenzar con un conocimiento auténtico de las fuentes. Las interpretaciones y tradiciones pueden incorporarse luego con mayor profundidad; sin esa base, la Meguilá corre el riesgo de quedar solo como un “cuento de Purim”, que al crecer los jóvenes tienden a subestimar.
Este cuadernillo busca que desde pequeños los estudiantes sepan con claridad que la historia de Purim ocurrió realmente, que forma parte de la historia del pueblo judío a lo largo de las generaciones y que su mensaje sigue vigente hasta hoy.
Hace mucho tiempo, en el año 586 antes de la era común, el Bet HaMiqdash, el gran Templo de Yerushalayim, fue destruido por el rey de Babilonia, Nebujadnetsar. Decenas de miles de judíos fueron llevados al Imperio babilónico. Este acontecimiento se conoce como Galut Babel, el exilio de Babilonia.
Casi 50 años más tarde ocurrió un gran cambio: el rey de Persia, Koresh (Ciro), conquistó Babilonia y los judíos pasaron a vivir bajo el Imperio persa. En el primer año de su reinado sobre Babilonia (538 ), Koresh —reconociendo la inspiración Divina— permitió y alentó a los judíos a regresar a Israel y reconstruir el Bet HaMiqdash en Yerushalayim.
Unos 50.000 judíos regresaron a su tierra, dirigidos por Zerubabel, y en el año 516 a.e.c. se inauguró el Segundo Bet HaMiqdash, setenta años después de la destrucción del primero, tal como había anunciado el profeta Yirmiyahu.
Sin embargo, la gran mayoría de los judíos permaneció en el Imperio persa. Allí les estaba permitido practicar libremente su religión y tenían amplias oportunidades económicas.
Bajo el emperador Darío, sucesor de Koresh, el imperio continuó expandiéndose y se organizó una extensa red de rutas comerciales protegidas por el ejército, que facilitaba el comercio entre regiones lejanas. Los judíos se dispersaron por todo el imperio y desarrollaron una amplia red comercial basada en su religión e idioma, en común y en la confianza mutua.
El Imperio persa alcanzó con Dario su máxima extensión. Incluía el Medio Oriente —con la provincia de Yehudá (Yerushalayim)— y se extendía hacia África, incorporando Egipto y Etiopía. Fue el imperio más grande de la historia.
Solo una región quedaba fuera de su dominio: Grecia. Darío intentó conquistarla, pero no lo logró. Esa misión pasó a su hijo Ajashverosh, quien comenzó a reinar en 486 a.e.c. En los dos primeros años consolidó el imperio y, en el tercer año, con su reino ya más estable, inició los preparativos para la gran guerra contra Grecia. Tras varios años de preparativos y una campaña militar que incluyó más de cinco millones de soldados, regresó derrotado a Shushan en el sexto año de su reinado.
Es en el tercer año de Ajashverosh, cuando el reino estaba estable y próspero y comenzaban los preparativos de guerra, que se sitúa el primer capítulo de Meguilat Ester.
El segundo capítulo ocurre durante el sexto y séptimo año de Ajashverosh, cuando el rey ya ha regresado deprimido por su humillante derrota en Grecia.
El tercer capítulo y el resto de la historia de Purim transcurren en el duodécimo año de Ajashverosh, cuando el rey pierde interés en gobernar y decide delegar la conducción del imperio en su nuevo visir, Haman, a quien entrega su anillo y reviste de amplios poderes imperiales.

CAPÍTULO 1
INTRODUCCIÓN:
En el año 586 antes de la era común, Jerusalem fue destruida por Nebujadnetsar (Nabucodonosor), emperador de Babilonia. Los judíos fueron exiliados y dispersados por todos los confines del imperio. En el año 539 a.e.c, dos generaciones después del exilio, el emperador persa Koresh (Ciro), que se había aliado con los medos, conquistó el imperio babilónico. Koresh tuvo una actitud muy positiva hacia los judíos e hizo algo increíble. En el primer año de su reinado, 538 a.e.c, promulgó un edicto que les permitía —y en realidad alentaba— a los exiliados judíos a regresar a la tierra de Israel y reconstruir el Bet HaMiqdash, y pagaría el proyecto con el tesoro real. Con el tiempo, unos 50,000 judíos lo hicieron y regresaron liderados por Zerubabel. En el año 516 a.e.c, 70 años después del exilio, el segundo Bet Hamiqdash fue inaugurado, cumpliéndose así la profecía de Jeremías (capítulo 25:11-15). Pero aunque el Bet HaMiqdash estaba construido y en funcionamiento, la mayoría de los judíos decidieron quedarse en el imperio persa. ¿Por qué? De acuerdo al rabino Yehudá Haleví, porque estaban muy bien económicamente. Según Samuel Kurinsky, sus negocios prosperaban. Se dedicaban al comercio internacional, exportando joyas de vidrio a China e importando de allí oro, plata y seda. Los judíos persas también desarrollaron la industria del crédito, como lo testimonia, por ejemplo, la extensa documentación encontrada sobre la familia judía de Nippur, Murashu (ver aquí). El imperio persa seguía creciendo. En el año 500 a.e.c., Dariavesh (Darío el Grande), nieto de Koresh, extendió el imperio que ya incluía Egipto, Libia, Sudán y Etiopía hasta la India. Solo quedaba una región por conquistar para que el emperador persa dominara el mundo: Grecia. Dariavesh lo intentó pero no los pudo vencer. Finalizar esa tarea quedó para su hijo, Jerjes o Xerxes.
Ahora, luego de esta breve introducción, podemos ahora comenzar la historia que relata el libo de Ester.
VERSÍCULOS 1-4
En el año 486 a.e.c, después de la muerte de Darío, el imperio quedó en manos de su hijo, Jerjes, también conocido en persa como Jashayarshá y en hebreo como “Ajashverosh”. En esos días, el imperio persa contaba con 127 estados o provincias y se extendía desde India hasta Etiopía. Fue el imperio más extenso que la humanidad haya conocido. Ahora le quedaba a Ajashverosh conquistar Grecia. Primero se afianzó en su gobierno y en el tercer año de su reino, comenzó a preparar la invasión a Grecia. Fue la expedición militar más numerosa de la historia humana. Según Heródoto (también conocido como el padre de la historia moderna, y que comenzó su famoso libro de historia con la batalla de Ajashverosh), el emperador persa preparó el ejército más numeroso de la historia militar: 5.283.220 hombres, entre soldados y auxiliares, a fin de conquistar Grecia.
La Meguilá nos cuenta que Ajashverosh organizó un mishté y generalmente se piensa que era una “fiesta” que duró 180 días. Pero todo parece indicar — y así lo afirma también Herodoto, que este mishté era algo así como “un almuerzo de trabajo”, no una celebración. La Meguilá da clara cuenta de esto al mencionar quiénes eran los invitados: los primeros que nombra son los ejércitos de Persia y Media, los generales y los gobernadores de las provincia imperiales. Estos son los individuos que podían reclutar, organizar y entrenar a este gigantesco ejército para invadir Grecia. Ajashverosh los trajo a trabajar. Pero como buen anfitrión los agasajó y les demostró con sus exóticos banquetes que tenía el dinero suficiente para afrontar la guerra con Grecia. ¿Por qué la Meguilá no menciona explícitamente que este mishté era una preparación para la expedición militar del rey? La Meguilá fue escrita durante el reinado de Ajashverosh, y tenia que ser aprobada por los censores imperiales. Así que el texto se cuida muchísimo de ser políticamente correcto y no expresar nada que pueda sonar como una ofensa al rey. Y en el caso de este mishté el tram es muy sensible, porque a pesar de la enormidad de su ejército, Ajashverosh, al final, perdió la guerra con los griegos.
VERSICULOS 5-12
Luego de los 180 días de preparaciones para la madre de todas las batallas, el rey organizó una fiesta de verdad, una celebración que duró 7 días. Aparte de agasajar a sus hombres que trabajaron muy duro por meses, la fiesta tenía la finalidad de subir la moral del pueblo y los soldados, y celebrar por anticipado la victoria contra los griegos. Esa fiesta, a diferencia de la primera, se describe con generosos detalles: la decoración de los suntuosos jardines del palacio de Shushán, la utensilería, la lujosa vajilla y se menciona muy especialmente la bebida, el vino de la bodega del rey, que se servía en cantidades ilimitadas. La reina Vashti también celebraba, pero no en los jardines sino en el suntuoso salones del palacio real. Su fiesta era exclusivo para mujeres: las damas de Shushán y las esposas de los militares y dignatarios que habían llegado del exterior. El séptimo y último día de la fiesta, el rey se excedió con el vino y víctima de su embriaguez cometió un tremendo error: en lugar de invitar a la reina de forma personal, como un marido que invita a su mujer, el rey la convocó por vía protocolar, “le dio la orden a siete de sus oficiales para que la trajeran vistiendo únicamente la corona real”. La reina Vashti se resistió. Según los Sabios de Erets Israel, no fue porque no se veía presentable como explicaron los Sabios de Babel, sino por pudor y para no exponerse en público y humillarse. Cuando el rey se recuperó de su embriaguez, se enfureció consigo mismo por el tremendo error cometido (Rab Moshé Almosnino). Ya que al haber desobedecido la orden protocolar del rey, por mas banal que sea, ahora —legalmente— Vashti debía ser castigada con todo el peso de la ley.
VERSICULOS 13-22
El rey, desesperado, consulta con sus consejeros personales (astrólogos) y especialmente con sus asesores para buscar una salida a esta crisis constitucional. Siete funcionarios jerárquicos, asesores legales del más alto cargo son mencionados uno por uno por sus nombres. Ajashverosh, quería a Vashtí y trataba de salvar su vida.
Los asesores legales le dan la mala noticia al rey: la afrenta de Vashti no fue de orden personal. Fue un tema legal, que afecta a todo el imperio. Y como todos sabían, una vez que el rey dio una orden, esta no podía ser revocada, ni siquiera por el mismo rey, ni siquiera cuando se pudiera probar que el rey no estaba en sus facultades. Y aparte de eso, explicaron los asesores para suavizar el tema, el desacato de Vashtí ya era de conocimiento público, y si se la castigaba, se iba a sentar un precedente en el imperio que podría afectar la estabilidad del mismo. El episodio de Vashtí se transformó así en un tema de seguridad nacional.
El asesor principal del rey, Memuján (que los Sabios luego identifican con Hamán) le sugiere al rey aprovechar esta crisis y convertirla en una oportunidad para ganarse el favor de los hombres del imperio, los soldados, algo muy favorable para los tiempos de guerra que se avecinaban. Memuján le recomienda al rey que se prepare un edicto y se envíe a todos los confines del imperio, diciendo lo siguiente:
Artículo número uno: que la reina Vashti será removida de su cargo (un eufemismo de que seria ejecutada).
Número dos: que el rey Ajashverosh en su momento buscará una reina más capacitada que Vashti (es decir: más obediente) para reemplazarla.
Número tres: que las mujeres del reino debían honrar a sus maridos (=obedecerlos), sin importar el cargo o el estatus que estos tengan.
El edicto fue enviado a todo el imperio, a las 127 provincias, en el idioma que se hablaba en cada provincia, anunciando que por orden del rey los hombres deberían ejercer el liderazgo en sus familias, y que se hable en el idioma del marido, lo cual al parecer era un problema común en las numerosas familias mixtas del imperio.
Así concluye el primer capítulo de Meguilat Esther. El Rab Almosnino explica que hay dos razones por la cuales este capitulo, que no tiene ninguna referencia directa a lo que ocurrió con los judíos en el imperio, es parte de esta historia. En primer lugar porque anticipa la eventual llegada a escena de la reina Esther, que reemplazará a Vashtí. Pero también, o principalmente según el Rab Almosnino, este capítulo demuestra que en el imperio persa, las órdenes del rey, debían ser cumplidas, aunque hayan sido emitidas sin plena conciencia, y una vez proclamadas no pueden ser revertidas, ni siquiera por el propio rey, incluso si se trata de “matar a su propia esposa”. Cuando el lector inteligente tiene esto en cuenta, dice el Rab Almosnino, y lee que Hamán “engaña” al rey y le hace firmar un edicto real para eliminar a los judíos, se da cuenta por lo ocurrido con Vashtí, que este edicto ya no podrá ser revertido. Y así se aprecia mejor la extraordinaria protección Providencial de HaShem, que nos salvó de un exterminio total (להראות את גודל הנס).
CAPÍTULO UNO

Es importante recordar el contexto histórico en el cual se desarrolla el segundo capítulo de Meguilat Ester. Ajashverosh, Jerjes, está de regreso en su palacio de Shushán. Ha sufrido su más humillante derrotas militar a manos de los griegos. Se había embarcado en lo que se conoce como “Las segundas Guerras Médicas” , para las cuales había preparado un ejercito de millones de soldados. Tuvo sus contratiempos en la batalla por tierra, como la célebre batalla de Termópilas, en la cual su enorme ejército fue demorado por 300 soldados espartanos, lo que bajó la moral de los persas y le dio a Atenas más tiempo para prepararse. Ajashverosh terminó destruyendo Atenas, la dejó en cenizas, pero luego perdió la guerra en el mar, en la batalla de Salamina, y tuvo que regresar a Persia derrotado. Este fue el inicio del declive del imperio persa, que eventualmente culminaría conquistado por Alejandro Magno en el 331 a.e.c.
Nada de esto está mencionado en la Meguilá porque, como ya lo explicamos, fue escrita durante el reinado de Ajashverosh, y mencionar esa derrota hubiera sido ofensivo para el emperador y el imperio. La Meguilá está escrita con eufemismos, y para conocer su contexto histórico y entenderla acabadamente uno debe familiarizarse con los datos históricos externos, que de otra manera, solo se puede identificar entre las líneas.
De ahora en adelante, nos encontraremos con un Ajashverosh que ya no se dedica a ostentar sus riquezas ni hacer grandes fiestas, como en el primer capítulo. Este nuevo Ajashverosh, vencido, está ahora en modo “supervivencia”, obsesionado con defenderse de traidores que quieren derrocarlo, y actuando con el tipo escapismo de un individuo poderoso pero deprimido: se entrega al alcohol y a su harén, como lo demuestra en detalle este segundo capítulo.
VERSICULOS 1-4
El rey Ajashverosh está de regreso en Shushán luego de 3 años de batalla. Está deprimido por la derrota sufrido y extraña a Vashti, a quien amaba por su inigualable belleza. Sus consejeros le sugieren organizar la búsqueda de una nueva reina, entre todas las señoritas solteras y bonitas del imperio. En el gigantesco imperio persa vivían por lo menos 20 millones de personas. Por lo que miles de jóvenes mujeres debían ser identificadas en todas las provincias del imperio y pre seleccionadas. Las elegidas eran llevadas a la ciudad de Shushán y de allí al harén real. El encargado de las mujeres era un eunuco de nombre Hegai, que se ocuparía personalmente de la última preselección y luego de prepararlas a las elegidas para visitar al rey, proveyendo sus vestimentas y sus perfumes. De esta manera el rey podría encontrar a una nueva reina que lo haría olvidar de Vashtí. El rey aceptó el idea y el plan se puso en marcha.
VERSICULOS 5-7
Aquí la narración de la selección de la reina se detiene para introducir la biografía de los dos héroes de la historia de Purim: Mordejai y Ester. Comenzamos por Mordejai. En el año 597 a.e.c, once años antes de que fuera destruido el primer Templo de Jerusalem, el emperador Nebujadnetsar exilió a más de 20.000 judíos y los llevó a Babilonia junto con el rey Yehoyajín (גלות החרש והמסגר). Entre los exiliados había un refugiado judío llamado Quish, que pertenecía a la tribu de Benjamín. Su hijo fue Shim’i y su nieto Yair, el padre de Mordejai. Mordejai, por lo tanto, pertenecía a la cuarta generación de refugiados judíos que habían sido exiliados a Babilonia 120 años atrás, y vivían ahora como ciudadanos del imperio persa. Abijayil era el hermano de Mordejai. Abijayil y su esposa fallecieron, y dejaron una joven hija huérfana de nombre Hadasá, que fue adoptada por Mordejai como su propia hija.
Como suelen hacerlo hasta hoy en día muchos judíos de la diáspora, la joven tenía aparte de un nombre hebreo, un nombre no judío: Ester. La Meguilá describe la belleza de Ester con dos atributos que la destacaban y que demuestran que poseía una belleza superior a la de Vashtí. יפת תואר: de bella figura, rostro y facciones וטובת מראה y de un hermoso color de piel y cabello (Radaq). De Vashtí la Meguilá solo había mencionado sus delicados colores (טובת מראה).
VERSICULOS 8 – 11
Ahora, al escucharse la promulgación del rey de que todas las doncellas del reino tenia que presentarse, Ester, no pudo escapar y fue tomada por la fuerza por los funcionarios del rey y llevada al harén de Hegai. Cuando Hegai la vio, Ester halló gracia a sus ojos. En otras palabras, Hegai, que conocía perfectamente los gustos del rey, pensó que era la candidata perfecta para ser reina y decidió darle un trato preferencial: la proveyó de más cuidados que a las otras jóvenes, le dio más (o mejor) comida y le asignó siete doncellas para que la asistieran personalmente. La Meguilá resalta que a todo esto, Ester guardaba en absoluto secreto su origen, pueblo y religión, siguiendo estrictamente las directivas de Mordejai. ¿Por qué Ester no debía revelar su identidad judía? La Meguilá no lo explica y los Sabios especulan. Eben Ezra dice que Ester no reveló su identidad para poder observar en secreto su religión, por ejemplo, comer solo vegetales, o no hacer ciertas tareas en Shabbat. Si el palacio hubiera sabido que Ester era judía, le hubieran exigido que se convierta.
Mordejai, que tenia un cargo en la corte del rey (sha’ar hamelej), seguía de cerca lo que ocurría en el harén y se informaba diariamente de todo lo que pasaba con Ester.
VERSICULOS 12-14
La Meguilá no escatima detalles para describir las excentricidades del rey Ajashverosh en cuanto al proceso de selección de la nueva reina. El juez que daría la aprobación definitiva para la nueva reina era el mismo rey Ajashverosh. Antes de pasar la noche con el rey las jóvenes debían prepararse por el término de un año: seis meses bañándose en cremas y aceites para suavizar la piel y seis meses en ungüentos y perfumes que fueran del agrado del rey. Hay quien dice que debían esperar un año antes de estar en contacto con el rey para que los médicos de la corte estuvieran seguros que estas jóvenes no sufrían ninguna enfermedad que pudiera afectar al rey.
Cuando llegaba su turno, las jóvenes podían pedir cualquier tipo de vestimenta, ornamento o joya para impresionar al rey. Por la noche llegaban a los aposentos del rey, acompañadas por Hegai, y por la mañana regresaban al harén a cargo de Sha’ashgaz. Este segundo harén era para las concubinas del rey, que de ahora en más debían permanecer allí por toda su vida —y obviamente ya no podrían casarse con ningún otro hombre — y solo volverían a ver a Ajashverosh si el monarca las llamaba por su nombre, es decir, si se acordaba de ellas.
VERSICULOS 15-17
Finalmente llegó el turno de Ester. A diferencia de todas las demás jovenes, Ester no pidió nada especial para impresionar al rey: solo lo que le ofrecía Hegai. Ester era la candidata favorita en el palacio, porque inspiraba una simpatía especial en todo aquel que la veía. Según los Sabios, nadie la veía con envidia o recelos ya que no sabían su identidad. Y veían reflejados en la belleza de Ester los rasgos físicos de las mujeres de su propio pueblo.
Ester fue llevada por Hegai a los aposentos del rey en el mes de Tebet, el séptimo año del reinado de Ajashverosh. El rey se enamoró inmediatamente de Ester y quedó fascinado con su personalidad. Según los Sabios, lo que más fascinó a Ajashverosh fue la simpleza de Ester. No pretendía llamar la atención del rey. No se vistió con ropas excéntricas ni se comportó con extravagancia, como lo hacían todas las demás jovenes tratando de impresionar al rey.
Ajashverosh inmediatamente colocó la corona en su cabeza y la proclamó como la nueva reina que remplazaría a Vashtí.
VERSICULOS 18-20
Por fin. Luego de muchos años, el rey celebró nuevamente. Tan contento estaba que hizo un banquete para sus funcionarios y proclamo una baja de impuestos para todas las provincias del imperio en honor a la nueva reina, Ester. Mordejai mientras tanto no daba a conocer su relación con Ester, y Ester, a pesar de que ya era la reina, seguía fielmente las instrucciones de Mordejai como lo hizo desde niña, y no revelaba a nadie su verdadera identidad.
VERSICULOS 21-23
Mordejai, que residía en las inmediaciones del palacio, se enteró que dos funcionarios que estaban encargados del tesoro real, Bigtan y Teresh estaban planeando asesinar al rey Ajashverosh. Mordejai se lo comunicó a Ester y Ester se lo transmitió al rey de parte de Mordejai. Los conspiradores fueron apresados, y después de ser torturados confesaron su plan criminal y fueron empalados (no “ahorcados”, com o generalmente se traduce. Ver aquí https://es.wikipedia.org/wiki/Empalamiento). Este acto heroico de Mordejai, que salvó la vida del rey, quedó registrado en las crónicas del rey Ajashverosh.