Rab David ben Zimra (1479-1573) y los judíos de Etiopía

El Rab David ben Zimra, conocido como el Radbaz (רדב”ז, o también Ridbaz) nació en España en 1479. A la edad de 13 años, el año de la expulsión de los judíos de España, su familia se mudó a Israel y se estableció en la ciudad de Safed (צפת). Allí, el rabino David estudió con Rab Yosef Zaragosí, el líder de la comunidad judía de Safed a comienzos del siglo. En 1517 se trasladó a Egipto donde fue nombrado como el Jajam Bashi, o rabino jefe de Egipto, un cargo que ocupó durante más de cuarenta años. Rechazó trabajar para la comunidad de una forma profesional, porque temía que si su sustento dependía de la comunidad, no sería capaz de emitir sus fallos rabínicos con objetividad. El Radbaz, entonces, se dedicó al comercio y se convirtió en un comerciante muy exitoso, dedicado a la exportación e importación de trigo y cuero en el mercado internacional Europeo. Así, hizo una gran fortuna que le permitió ser financieramente independiente de la comunidad e incluso fundar y mantener su propia Yeshiba. Algunos de los estudiantes de esa Yeshiba fueron grandes luminarias , como el rabino Isaac Luria (el Ari haQadosh), el Rab Betsalel Ashkenazi (שיטה מקובצת), y el más destacado estudiante, y el heredero espiritual del Radbaz, el rabino Ya’aqob Castro (מהריק”ש), uno de los más famosos rabinos en Egipto de todos los tiempos.

Al cumplir los 90 años, el Radbaz renunció el Gran Rabinato en Egipto y se trasladó a Erets Israel. Se instaló en Safed y se convirtió en un miembro activo de la corte rabínica del rab Yosef Caro. El Radbaz murió en Safed en 1573. Su herencia, por su petición, se distribuyó entre los pobres, y especialmente entre aquellos estudiosos de la Torá.

El Radbaz escribió muchos libros y cerca de 3.000 responsa rabínica (Preguntas y respuestas)

Una de sus respuestas de mayor alcance fue la que se ocupa del origen de los judíos de Etiopía, que él consideraba como descendientes de la tribu de Dan, una de las diez tribus perdidas.

Durante siglos, los rabinos habían oído hablar de una tribu en Etiopía que se consideraba de ascendencia judía. Sin embargo, para los rabinos esta pregunta siempre fue una cuestión teórica, y nunca de carácter práctico. En el tiempo del Radbaz el tema se convirtió en una cuestión práctica, cuando un grupo de cautivos africanos fue traído al mercado de esclavos en Egipto. Una mujer, con sus dos hijos, dijo que ella era judía, de la tribu de Dan.

El Radbaz escribe (en Sheelot uTshubot haRadbaz, 4: 219): “…encontramos una mujer cushita de la tierra de Cush, también conocida como Jabbash [= Etiopía] que fue hecha prisionera junto con sus dos hijos, y fue comprada por una persona… Le preguntamos cuál era su estado, y ella respondió que había estado casada y estos eran sus hijos, de su marido, y que se llamaba así y así, y este hijo era tal y tal, etc. [Ella dijo también que] los atacantes vinieron y mataron a todas las personas que habían estado en la sinagoga, y a las mujeres … las tomaron cautivas … “

A los efectos de esta y otra investigación fascinante [sobre el origen del rio Nilo] el Radbaz analizó los relatos de varios estudiosos etíopes y recogió testimonios de dos judíos, uno de ellos procedente de Etiopía, el rabino Isaac al-Jabbashi, y el segundo testimonio de un comerciante egipcio local que había viajado a Etiopía y se reunió estos “judíos” en su tierra.

El Radbaz analizó este caso desde muchos otros ángulos diferentes. Por ejemplo, descubrió que estos judíos no cumplían algunas Mitsvot regulares, como encender las velas antes de Shabat. Su argumento fue que los judíos de Etiopía, o bien llegaron a su tierra antes que los Jajamim emitieran el decreto de Hadlaqat Nerot o que eran descendientes de los baytosim, judíos que rechazaron la tradición oral.

Por último, dijo que la situación de los judíos de Etiopía era similar a los judíos Karaítas: ellos deben aceptar seguir la tradición judía, y entonces estarán bajo la ley de “cautivos judíos” que deben ser redimidos, (pidión shebuim), por lo tanto, los Falash Mura deben ser rescatados del mercado de esclavos y puestos en libertad.

Cuatrocientos años después de la muerte del Radbaz, y basándose en  las palabras del Radbaz, los Falash Mura fueron traídos al Estado de Israel.

El rabino que tomó esta decisión no era otro que el Rab Obadia Yosef z “l. El 9 de febrero de 1973, el rab Obadia, entonces Rabino Jefe (Rab rashi) de Israel, escribió una responsa histórica en la que dijo que ” basándonos en el Radbaz … los miembros de las tribus etíopes Falasha o Falash Mura se deben considerar judíos … deben ser salvados de la asimilación, rescatados y traídos a Israel bajo “la ley del retorno” [la ley de Israel que garantiza la ciudadanía israelí por cualquier judío], deben ser reeducados para seguir la tradición judía, y así [tener el mérito de] participar en la reconstrucción de nuestra Tierra Santa, y entonces [se cumplirán las palabras del profeta:] “y los hijos volverán a su tierra”.

Estas son las palabras originales de la responsa del rabino Obadia Yosef

בהסתמך על הגאון הרדב”ז בתשובה (שאלות ותשובות דברי דוד הלכות אישות סימן ח) שאלו הפלשים בלי ספק משבט דן, ורק מפני שלא היו ביניהם חכמים מבעלי הקבלה תפסו להם פשטי המקראות, ודינם כתינוק הנשבה לבין הגוים, ודינם כישראל שאנו מצווים לפדותם ולהחיותם לכן באתי למסקנה שהפלשים הם צאצאי שבטי ישראל שהדרימו לכוש … והחלטתי כי הם יהודים שחייבים להצילם מטמיעה ומהתבוללות, ולהחיש עלייתם ארצה, ולחנכם ברוח תורתנו הקדושה, ולשתפם בבניין ארצנו הקדושה ושבו בנים לגבולם
Hoy en día, en gran parte gracias al Radbaz, más de 125.000 judíos etíopes viven en Israel.



Maimonides, y el camino hacia el palacio. Capítulo 2

La semana pasada explicamos que en el libro Moré Nebujim, la “Guía de los Perplejos” Maimónides habla acerca de buscar y conectarse con D-s.  Para ilustrar esta búsqueda, Maimónides presenta la metáfora del Rey que reside en la cámara interior de su palacio y sus súbditos.  Los súbditos están divididos en 6 categorías, según el interés o la capacidad que tengan para encontrar al rey.

1. En la primera categoría están aquellos que viven fuera de la ciudad donde esta el Palacio.  Los que no tienen ningún interés en conectarse con el rey, no creen en su existencia  o buscan otros objetivos en la vida.  Hasta aquí lo que explicamos la semana pasada (ver abajo, en letra azul, el texto completo).

2. En la segunda categoría están aquellos sujetos que sí saben de la existencia del Rey y su palacio pero buscan al rey en el lugar equivocado. El error de estos individuos está en no saber a qué dirección dirigirse para buscar al Rey, generalmente por falta de instrucción. Maimónides habla aquí de las personas que, aunque  fueran observantes, no han adquirido la madurez espiritual necesaria para encontrar al Rey. Imaginemos una persona cumpla las mitsvot (poreceptos de la Torá) exclusivamente por superstición o interés. Alguien que piensa que automática y necesariamente, cada vez que haga una Mitsvá tendrá más dinero,  o algo así.  En este caso extremo y  teórico, el individuo en cuestión no está sirviendo a D-s. En cierta manera se está sirviendo de HaShem ח״ו, para su propio beneficio. Está “usando a D-s” para obtener más dinero. Si bien invoca a D-s, al Rey, esta persona se está dirigiendo al sentido opuesto al palacio del Rey. Y mientras siga buscando a HaShem sólo para acrecentar su fortuna, más se va estar alejando del Palacio!   (Vale la pena aclarar que si bien este no es el nivel ideal, muchas personas, ba’ale teshubá, han comenzado su camino hacia la Torá por interés, mitoj sheló lishma, hasta que un día descubren la verdadera dirección hacia el palacioy se reencaminan hacia el Rey.)

3. En la tercera categoría están los individuos que observan las Mitsvot por las verdaderas razones (lishmá, mitoj ahaba) pero que aún no han definido sus prioridades. Para encontrar al Palaciouno debe redefinir sus obtetivos existemciales.  Y tener muy en claro cuales son los medios de vida y cuales son los objetivos en la vida de un Yehudi.  Cuando esto se aclara, y cuando nuestro objetivo en la vida es acercarnos a HaShem, hemos descubierto elPalacio!

4. En la cuarta categoría están los que han encontrado el Palacio, pero todavía están buscando la forma de entrar en él.  A esta categoría pertenecen los Yehudim que cumplen las mitsvot por amor a HaShem, y tienen claro que su objetivo en la vida es acercarse y conocer mejor a HaShem. Pero todavía no están seguros de cómo uno se debe conectar con HaShem.  Para estos individuos, Maimónides recomienda un plan de acción, a fin de encontrar la puerta del palacio y progresar hacia el próximo nivel. Específicamente, Maimónides recomienda que uno se concentre en la recitación del Shema’ Israel y la Amida. Que cuando estemos rezando esas dos plegarias tratemos de dominar totalmente nuestra mente, concentrandonos en cada palabra que decimos, abstrayéndonos de todos  los pensamientos ajenos a  D-s y alejando cualquier tipo de distracción mental. De acuerdo a Maimonides, uno debe dominar este nivel antes de pasar al próximo, lo cual puede llevar varios años.

(Continuará…).




Maimonides, y el camino hacia el Palacio. Capitulo 1

En Moré Nebujim, la “Guía de los Perplejos” de Maimónides, en la tercera sección del libro, capítulo 51, Maimónides habla de la forma de “conocer” a D-s: buscarlo, acercarse y conectarse con Él. Maimónides considera que la búsqueda de este  conocimiento es nuestra misión existencial. Antes de explicar cómo conocer y conectarse con D-s, Maimónides nos presenta la siguiente parábola:

El Rey reside en la cámara interior de su palacio. Los súbditos del Rey, algunos  de ellos viven en la ciudad en la cual está el palacio, y otros eligen vivir fuera de la ciudad.
1. Los que viven fuera de la ciudad, fuera del Reino, se desconectan intencionalmente del Rey. Ni siquiera quieren ser considerados sujetos de éste u otro Rey. Y no tienen ningún interés en buscar un rey o su palacio. Tienen otros objetivos en mente y es por eso que han elegido vivir fuera de la ciudad del Rey.
2. De los que viven dentro de la ciudad, hay algunos que no están orientados hacia el palacio del rey. En realidad, están confundidos y han perdido el sentido de la orientación. Tanto es así que están de espaldas al palacio del Rey y se dirigen a la dirección opuesta. Irónicamente, cuanto más tratan de buscar del Rey, (porque ellos piensan que están buscando al Rey), más se alejan de su palacio.
3. Un tercer grupo de personas son los que saben de la existencia del  palacio, y aunque tienen una idea básica de lo que el palacio es, no lo han visto todavía. Aún así, están en la búsqueda de los caminos que conducen hacia el palacio.
4. Luego, están aquellos que han encontrado el palacio, y tienen un gran deseo de entrar en el palacio y acercarse al Rey. Ellos van y vienen  en torno a los muros del palacio, pero aún no han encontrado la puerta de entrada.
5. Hay algunos que ya han entrado en el palacio, pero no han encontrado la cámara interior donde habita el Rey. Dan vueltas por los pasillos del palacio, en busca de señales que los conduzcan hacia  la cámara del Rey.
6. Y por último, están aquellos que están en el interior del palacio, y saben dónde está la cámara interior del Rey. Ellos ya han visto la luz proveniente de la cámara del Rey, filtrándose a través del umbral de su puerta.
En esta hermosa parábola el Rey es, obviamente, HaShem.1. La primera categoría de individuos se refiere a aquellos sujetos que viven fuera de la ciudad. Para Maimónides, estas son las personas que no tienen ningún interés en conocer a D-s: ya sea porque se consideran agnósticos o ateos, o sobre todo porque están persiguiendo otros fines en sus vidas: objetivos materiales o placeres físicos. En sus mentes, la búsqueda de D-s los distraería de sus propósitos y los alejaría de los bienes materiales y los placeres físicos.

 




Rabbi Shelomo Serilio y el Talmud de Jerusalem

El Rabino Shelomo Serilio (שיריליאו או סיריליאו) nació en España, antes de la expulsión de 1492. Desde España, el rab Serilio llegó a Constantinopla (hoy Estambul), donde estudió con el rabino Binyamin Halevi, el autor de zeqan aharon, y más tarde con el famoso rabino Ya’aqob Ibn Habib, el autor de ‘en ya’aqob. Después de unos años, el rabino Serilio se trasladó a Salónica, Grecia, en aquellos días una de las ciudades más importantes del mundo judío.

Alrededor de 1530, muchos judíos, y especialmente aquellos refugiados de España y Portugal, llegaron a Erets Israel, cumpliendo el sueño de sus antepasados. Entre otros rabinos famosos que vinieron de Salónica a Israel podemos mencionar al rab Yosef Caro, autor del Shulján Aruj, el rabino Shelomó Alqabets, el rabino Moshe MiTerani (el Mabi “t), etc. Un nuevo asentamiento judío se estableció en Tsefat (Safed), bajo el liderazgo del rabino Ya’aqob Berab. Rabbí Serilio no tenía ninguna posición oficial rabínica en Safed, aunque sabemos de su participación en unos debates que tuvieron lugar allí.  Por ejemplo, el rabino Serilio quería ser indulgente en el tema de “basar jalaq”, y quería autorizar la nefijá (= inflar los pulmones del animal, a pesar de tener fibras o sirjot, y declarar al animal kasher, si no se encuentran perforaciones) con el fin de hacer que la carne sea más accesible, más barata, para los judíos de Safed. En esto, él estaba siguiendo las costumbres de los judíos de Salónica que eran menos estrictos en este tema. El rab Ya’aqob Berab, sin embargo, rechazó esta indulgencia.

El Rab Shelomo Serilio es famoso por su comentario sobre el Talmud de Jerusalem. Él fue el primer rabino en escribir un comentario sobre todo un “Orden Talmúdico”(Seder Zera’im) del Talmud de Jerusalén. Como sabemos, hay dos series del Talmud: una escrita en Babilonia (200-500 de nuestra era) y la otra escrita en Erets Israel (ca. 370 de la EC). Una de las principales diferencias entre el Talmud Babilónico y el Talmud de Jerusalem es que el de Jerusalem trata extensamente las Mitsvot relacionadas con la agricultura, también conocidas como “mandamientos que se aplican a la tierra de Israel” (מצוות התלויות בארץ), mientras que el Talmud de Babilonia no tiene Guemará para estos tratados. Ahora que los judíos estaban de vuelta en Israel, uno de los mandamientos prácticos que tuvieron que observar en Israel fue shebi’it, la mitsvá bíblica que requiere dejar descansar la tierra cada siete años.Y aunque Maimónides se refirió a esta Mitsva , los detalles de las aplicaciones prácticas de la misma requerían ahora una nueva revisión halájica. Un ejemplo: En aquellos días, los Yehudim no tenían participación directa en trabajar la tierra. Todo el trabajo de agricultura era hecho por gentiles, que eran los dueños de esas tierras. La pregunta entonces era si esos frutos que habían crecido en la tierra de Israel, en el año de Shemita, en tierra que pertenecía a gentiles, estaban sujetos a las leyes de Shebi’it. El Rab Serilio opinaba que sí. Y que esas frutas necesitarían be’ur (= descartar los frutos, cuando ese fruto específico no se encuentra ya en el campo) y que los frutos estaban exentos de Terumot y Ma’aserot.

Hoy en día, que BH estamos de nuevo en Erets Israel, los comentarios y las resoluciones halájicas de rabino Serilio en Shebi’it son una herramienta esencial para la referencia y, probablemente, uno de los precedentes Halajicos con más autoridad para temas contemporáneos.

El Rabino Serilio se trasladó a Yerushalayim alrededor de 1546. En Jerusalem completó su comentario sobre Zera’im. Fue uno de los rabinos más celebres de la ciudad. Murió en 1555.

Puede descargar aquí el librito Minhague Shebi’it que contiene el resumen de Hiljot Shemita en 5 páginas, por el Rabino Serilio. Este folleto ha sido impreso en Jerusalem, en 1937, un año antes de la Shemita en Eretz Israel.



15 de Shebat, entendiendo el concepto “año nuevo de los árboles”

TU BISHBAT es el “año nuevo de los árboles”. Este “nuevo año ” es un concepto técnico halájico, que tiene aplicaciones para algunas Mitsvot relacionadas con la agricultura. Las Mitsvot vinculadas con la tierra se llaman, “Mitsvot hateluyot ba-arets”, “mandamientos afectados a la tierra” … de Israel, por ejemplo: Teruma (las ofrendas para los Cohanim), ma’aser (los diezmos) shebi’it (el descanso de la tierra cada siete años).

TU BISHBAT es esencial para determinar, por ejemplo, ma’aser sheni, como veremos a continuación.

Tenemos diferentes tipos de diezmos. En primer lugar, el ma’aser rishon, una décima parte de los productos que se solía dar a los Leviim. Ahora bien, durante el primero, segundo, cuarto y quinto año del ciclo de siete años separamos otro diezmo llamado ma’aser Sheni, que era llevado a Jerusalem, y hoy se redime con una moneda. En los años tercero y sexto, separamos el ma’aser ‘ani (lel diezmo para los pobres), que hoy es sustituido.

TU BISHBAT es la fecha para determinar a qué año pertenecen los diezmos.

Otro ejemplo práctico de la aplicación de TU BISHBAT es el mandamiento de ‘orla, la prohibición bíblica (Vayiqrá 19:23) de comer del fruto de los árboles durante los primeros tres años, después de que el árbol se planta.

TU BISHBAT es también el punto de corte para determinar el final de estos tres años.

Ilustración: TU BISHBAT es la fecha de corte para los árboles, pero no para otros vegetales. Lo que determina los años de plantas (verduras, legumbres, por ejemplo) es el primero de Tishrí (Rosh Hashaná). Ahora bien, un árbol frutal que se plantó, por ejemplo, antes del 15 de Ab del año pasado (antes del 11 de agosto de 2014) en Rosh Hashaná (25 de septiembre de 2014) cumplió un año de edad. ¿Por qué en Rosh Hashaná? Debido a que este árbol incipiente todavía se considera un “retoño o arbolito”, casi una planta cuya fecha de corte es el 1 de Tishrí. Después de haber pasado tres Rosh haShanas este arbol ya no se considera  un “retoño”. Y puesto que ya es un árbol maduro y no un árbol joven, a pesar de que han pasado tres Rosh Hashaná, no se podrá comer de sus frutos hasta el año nuevo para los árboles, es decir, hasta TU BISHBAT de ese año. En otras palabras, los árboles tienen su propio Rosh Hashaná (en el sentido de su fecha corte) y la prohibición de ‘orla no termina hasta TU BISHBAT, después de haber pasado tres “1de Tishrí”.

¿Por qué TU BISHBAT se estableció como el año nuevo para los árboles? Como nuestros rabinos han explicado, la mayor parte de las lluvias del año ya han caído, los árboles han absorbido la precipitación y ahora exudan resina, con una nueva vitalidad.

Una cosa más, muy interesante y práctica. A diferencia de los otros mandamientos agrícolas que hemos mencionado, la prohibición de ‘orla también rige fuera de Israel. Aunque la Tora parece indicas que ‘orla sólo es aplicable en la tierra de Israel (Levítico 19:23) al decir: “Cuando entréis en la tierra y plantéis cualquier clase de árboles frutales, considerad su fruto como prohibido. Durante tres años estará considerarlo prohibido [b], no se debe comer “, nuestros rabinos explicaron que ‘orla se aplica también a los frutos de árboles plantados fuera de Israel (Shulján Aruj, YD, 294: 8).




MAIMONIDES Aboda Zara, 3:10: Je suis Charlie?

Bajo la ley judía que prohibe la adoración de ídolos, está prohibido diseñar ciertas imágenes.
Maimónides lo explica en Hiljot Abodá Zará, 3:10:
“… está prohibido hacer una imagen del sol, la luna, las estrellas, las constelaciones, o los ángeles, como esta escrito:” No harás a mi lado dioses de plata u oro… “[Éxodo, 20 : 19] – es decir, no haréis las imágenes de mis servidores, los que sirven delante de Mí en los cielos … “.
El sol, la luna y las estrellas se mencionan específicamente porque eran considerados como objetos de culto por casi todas las civilizaciones paganas. Desde los egipcios y los sumerios hasta los mayas y los aztecas, siempre había un dios mitológico, por lo general uno de los principales dioses, representado por el sol. Las estrellas también. Los griegos, por ejemplo (así como la práctica supersticiosa del horóscopo del zodiaco) vieron en cada constelación la imagen de un dios o un poder específico. En la antigüedad, los cuerpos celestes eran percibidos como poderosos dioses. Es por esto que, en hebreo rabínico, la adoración religiosa a los ídolos se llama normalmente “‘abodat kojabim umazalot”, el culto a las estrellas (el sol y la luna) y a las constelaciones.
Tal es la asociación entre los cuerpos celestes y la adoración de ídolos que la ley judía prohíbe la realización de una imagen del sol o la luna, incluso en dos dimensiones (sin profundidad),  el dibujo, la pintura, etc.
También está prohibido hacer ciertas imágenes que representan seres humanos.
“… está prohibido hacer imágenes que representan a seres humanos con madera, cemento o piedra. Esta [prohibición] se aplica cuando la imagen sobresale – por ejemplo, las esculturas que adornan algubos pasillos [o salones] y similares … sin embargo, está permitido hacer imágenes humanas  dibujadas o pintadas – por ejemplo, retratos – ya sea en madera [papel], en piedra o en un tapiz “.
La prohibición de la configuración de imágenes humanas se aplica, por ejemplo, a la escultura, estatuas, etc. Pintar o dibujar una imagen humana, por el contrario, no es parte de esta prohibición. Maimónides no mencionó nada peculiar respecto a dibujar a nuestros antepasados o profetas. De hecho, hasta muy poco tiempo atrás, no era raro encontrar libros de Torá (jumashim) impresos con las imágenes de Moises y Aharón a ambos lados de una Torá.
Dado que está técnicamente permitido, nuestra reticencia o resistencia a dibujar imágenes representando a nuestros profetas o antepasados parece ser algo más cultural que halájico. La cultura de los judíos, a diferencia de la de los griegos, no es “visual”. Por ejemplo, la Tora nos cuenta detalladamente lo que hizo Abraham, lo que dijo y a veces incluso lo que pensaba Abraham. Pero no sabemos nada, ni tenemos el más mínimo indicio acerca de la apariencia de Abraham. Lo mismo podría decirse de Moshe. Tenemos un retrato muy detallado de su carácter y su personalidad (“Y el hombre Moisés, era muy humilde, más que cualquier otro hombre sobre la faz de la tierra”), pero no se dice nada acerca de su aspecto, su estatura, el color de su pelo o de sus ojos, etc.
En cualquier caso, los judíos nos mantenemos “natural y espontaneamente” lejos de la representación de nuestros antepasados a través de dibujos y nos abocamos a aprender de sus hechos, y hablar de sus palabras y sus valores, más que de su apariencia.  Desde el punto de vista halájico, sin embargo, somos muy estrictos en evitar cualquier representación física de D’s o aún de  elementos que representan a los “dioses” de otros pueblos y cultos.
Desde que comenzaron los debates recientes sobre el dibujo del Profeta Mahoma vs. la libertad de expresión, me he preguntado: ¿Por qué no han habido reacciones de indignación como respuesta a las miles de caricaturas que representan a D’s?  ¿Por qué una religión y sus seguidores parecen estar más preocupados por la representación de un ser humano que en la representación de D’s Todopoderoso?
A diferencia de otras religiones, la Torá está centrada en Dios, no en los hombres. Y, como tal, es muy estricta a través de sus leyes de no permitir representaciones de Dios. Dibujar un ser humano, profeta o no, no entra en esta categoría.



AMIDA: HaShem, ayúdame a pedirte ayuda

ה’ שפתי תפתח ופי יגיד תהִלתך

Nuestros Jajamim nos indicaron que antes de comenzar la Amidá debemos recitar un pasuq (versículo bíblico) muy especial que proviene del libro de los Salmos (Tehilim, 51:17) y que dice

 
“HaShem, abre mis labios, para que mi boca proclame 
Tu alabanza”. 

Para entender por qué los rabinos eligieron este versículo para introducir la Amidá, es fundamental ver este texto en su contexto original. El Mizmor 51 de Tehilim es un salmo de Teshuba (= arrepentimiento, contrición, confesión) en el cual el Rey David lamenta el pecado con Bat-Sheba.

Al componer este Salmo, David haMelej se encontraba en un estado de profundísima angustia, consumido por la culpa y la vergüenza. David le confiesa a HaShem su pecado y le pide que lo purifique y lo perdone (v.9).  David le ruega a HaShem que le concede un nuevo corazón y que renueve su espíritu (v.12) David le pide a haShem que lo perdone y le asegura a HaShem que como parte de su reparación, sus palabras (las de este Mizmor y otras) van a enseñar el camino de la Teshubá a aquellos que quieren volver a HaShem (v.15). David le reza a D-s con todo su corazón y con su espíritu quebrantado. Y entonces, en un momento, antes de terminar este Salmo (v.17), pareciera como que el Rey de Israel y el poeta más grande que el pueblo judío concoció, se siente sin habla, pierde su elocuencia. El lector puede ver que de repente, el fluir de este Salmo se detiene. Como si David, sintiéndose mucho más cerca de HaShem, de pronto se queda corto de palabras para comunicarse con D-s y seguir buscando Su perdón. David HaMelej hace como una pausa y dice algo así: HaShem, deseo seguir rezando. Pero me doy cuenta de lo pequeño que soy, y de lo infinito que Tú eres. Necesito Tu ayuda para dirigirme a Ti. Para estar aquí, frente a Tu Presencia. He perdido mi elocuencia. Por favor, dame fuerza y ánimo para hablarte  “HaShem, abre mis labios, para que mi boca proclame Tu alabanza “. Con esta solicitud extraordinaria David HaMelej nos transmitió la profundidad de su contrición, su humildad excepcional y sobre todo, nos enseñó que al rezar nos estamos dirigiendo directamente al Creador del Universo, y cuando ésto pasa, incluso el poeta Bíblico más dotado y elocuente, puede perder su habla, e irónicamente necesita la ayuda de D-s para pedir la ayuda de D-s.

La Amidá no es una oración más. Mientras que en todas las demás Tefilot (oraciones) hablamos de D-s, en la Amidá le estamos hablando a D-s. Y si nos tomamos esta idea en serio, seguramente sentiremos lo mismo que sintió David HaMelekh, y al decir este pausq más que repetir las palabras de David haMelej, nos trasformaremos en  David HaMelej. Sentiremos una sensación de reverencia y un sentido de insuficiencia para experimentar la presencia de HaShem y dirigirnos a Él con nuestra propia voz.

Por eso es que  nuestros Rabinos eligieron este versículo para comenzar la Amidá. Para ayudarnos a sentir humildad y comprender la incredible experiencia de hablarle directamente a D-s.




Rab Yoshiahu Pinto (1565-1648), rabino de Damasco, Siria

La familia del rabino Yoshiahu Pinto, proviene de Portugal. El famoso rab Yosef Pinto, patriarca de la familia, llegó a Damasco , Siria, en 1497, el año de la expulsión de los judíos de Portugal. Rabbi Yosef era un filántropo muy generoso, conocido por su generosidad y bondad con los más necesitados.

El padre del rabino Yoshiahu Pinto, también llamado Yosef, dedicó su atención a la educación de su hijo y no escatimó esfuerzos para conseguir los mejores maestros para él, y asegurarse de que su hijo aprendiera los seis tratados de la Mishná, probablemente de memoria, durante su infancia.

El maestro principal del rabino Yoshiahu fue el Rab Ya’aqob Abulafia, una de las grandes luminarias de la judería siria. Rabí Abulafia fue un “musmaj”, uno de los pocos rabinos “ordenados” de su tiempo. Este punto requiere cierta elaboración. Cuando los Yehudim dejaron España y Portugal y se establecieron de nuevo en Erets Israel, uno de los principales líderes, el rabino Ya’aqob Berab, decidió renovar la ordenación rabínica oficial, la cual podía ser emitida sólo en la tierra de Israel. Esta ordenación (en hebreo “semijá”) permitía que el rabino ordenado (o musmaj) pudiera legislar, no sólo para su comunidad, sino para todo Am Israel. Uno de los primeros rabinos ordenados fue el famoso Rab Yosef Caro, autor del Shuljan ‘aruj. Y obviamente,  una de las razones por las cuales el Shuljan ‘aruj tiene autoridad para todos los judíos es justamente porque su autor era un “musmaj”. Los Rabinos que fueron ordenados podían imaprtir esta ordenación rabínica a otros rabinos.  La ordenación de un nuevo Rabino tenía que ser aprobada por todos los otros rabinos ordenados. El Rab Ya’aqob Abulafia, nieto del rab Ya’aqob Berab, era también un musmaj.  Rabí Abulafia,  con el consentimiento de los otros seis rabbanim ordenados (musmajim) otorgó la semijá al rabino Yoshiahu Pinto, quien se convirtió en uno de los últimos rabinos que tuvieron este prestigioso título. En la presentación de sus libros, se puede notar la forma en que otros rabinos se refieren al rab Pinto: “HaRab haMusmaj …”.

El Rabino Pinto fue elegido como rabino de Damasco cuando el famoso Rab Jaim Vital murió, en 1620.

Después de unos años, el Rab Pinto decidió dejar su importante posición en Damasco y establecerse en Tsefat,  Israel. En uno de sus libros, kesef mezuqaq, el Rab explica por qué se fue a Tsefat. Su hijo, Yosef, era un genio y un prodigioso erudito en Torá. El Rabino Pinto sabía que los mejores rabinos del mundo estaban en Tsefat. Y, siguiendo el ejemplo de su propio padre, el rab Yoshiyahu dejó su prestigiosa posición rabínica para brindarle a su hijo la mejor educación posible. Desafortunadamente, al poco tiempo de arribar a Tsefat, su hijo Yosef se enfermó y murió, a la edad de 24 años. Devastado por esta tragedia, el rabino Yoshiahu regresó a Damasco y encontró consuelo para su gran pérdida dedicándose a escribir y publicar libros.

El Rabino Yoshiahu Pinto murió en Damasco en 1648. Su otro hijo, el rab Daniel Pinto, se trasladó a Aram Tsoba (Alepo) y se convirtió en uno de los rabbanim más importantes de la ciudad.

SUS LIBROS

El Rabino Pinto fue un escritor muy prolífico. El primer libro que rabino Pinto escribió fue kesef nibjar. Este es el único libro hebreo que jamás se haya impreso en Damasco. Kesef nibjar se divide de acuerdo a las secciones semanales de la Tora (perashiyot) y para cada sección hay dos o más sermones (Derashot). Los sermones comienzan con la exposición de un Midrash, una de las áreas de especialización del rab Pinto, e incluyen comentarios del Talmud, la sección semanal de la Torá y la ley judía (halajot). El Rabino Pinto cita muy a menudo, en este y en sus otros libros, a su maestro y mentor, el rabino Ya’aqob Abulafia.

Su segundo libro, kesef mezuqaq , también se organiza en función de las secciones semanales. Pero en este libro el rabino Pinto escribe principalmente sobre “musar”, moral, ética y filosofía judía. Por ejemplo: la razón de la existencia del hombre en este mundo; las formas de acrecentar nuestra confianza en D-s (bitajon); las formas de apreciar la bondad de HaShem para con sus criaturas; las formas en que HaShem nos educa y nos enseña cuando sufrimos (yisurin, nisiyonot); el principio de la recompensa y el castigo divinos; etc.

Escribió también un libro que explica la Hagadot y los Midrashim llamado me-or ‘enayim, y un libro sobre Mishlé, los proverbios del Rey Salomón, kesef tsaruf.

Por último, el libro más importante que escribió el Rab Pinto esnibjar mikesef, que contiene una selección de su responsa rabínica a una variedad de preguntas Halájicas, alrededor de las cuatro secciones del Shulján Aruj. En la introducción uno puede ver en las Haskamot, la licencias de aprobación al Rab Yoshiahu Pinto, la referencia de “harab hamusmaj”, otorgada por los más prestigiosos rabinos de Alepo y Damasco de aquellos tiempos.

Haga clic aquí  para descargar el libro nibhar mikesef. Esta es la edición publicada en Aram Tsoba (Aleppo) en 1869.



El 10 de Tebet, día de ayuno

Hoy es el décimo día de Tebet. Previamente explicamos cuáles son las tres tragedias que recordamos hoy (ver aquí). El evento principal que hoy rememoramos es el inicio del asedio a Yerushalayim por Nebujadnezzar, rey de Babilonia. El sitio de la ciudad marcó el comienzo de la batalla que finalmente destruyó Jerusalem y nuestro primer Bet haMiqdash. Cientos de miles de Yehudim murieron de hambre durante el sitio, o fueron muertos en batalla, o enviados como cautivos al exilio en Babilonia. La fecha del diez de Tebet fue registrada por el profeta Yejezqel, quien en el tiempo de la destrucción del Bet-haMiqdash vivia exiliado en Babilonia junto con el primer grupo de cautivos judíos que fueron llevados allí por Nebujadnezzar, once años atras.

En las palabras de Maimónides (MT, Hiljot Ta’anit, 5:1), como  todos los días de ayuno, hoy es un día que debe ser dedicado a la Teshubá (retorno, arrepentimiento). Hoy debemos recordar nuestras transgresiones y errores, que son similares a los errores cometidos por nuestros antepasados. Esas transgresiones trajeron la destrucción de nuestro Bet haMiqdash y el distanciamiento de la Shejiná, la presencia de Dios, de nuestro medio. El acortamiento de la distancia entre nosotros y nuestro Creador está en nuestras manos. Y esa renovada cercanía nos traerá más cerca de ver a nuestro Bet haMiqdash, una vez más, reconstruido.

¿Quién está exento del ayuno hoy?

 * Menores de edad: niños menores de 13 años y niñas menores de 12 años de edad, están completamente exentos de ayunar mañana.
* Las mujeres que amamantan a sus bebes: Según la tradición sefaradí, después de dar a luz, las madres están exentas de este tipo de ayunos durante los siguientes 24 meses, incluso si no están amamantando a su bebé.
* Las mujeres embarazadas, sobre todo después de los 3 primeros meses, están exentas de este ayuno.
* Una persona que está enferma, por ejemplo, con gripe o fiebre, o una persona que sufre de una enfermedad crónica como la diabetes, no debe ayunar.
* Los ancianos deben consultar con sus médicos para averiguar si el ayuno afectará su salud. Si lo hará,  están exentos de ayunar.

En Nueva York el ayuno terminará hoy a las 16:59.  Para ver los horarios de su ciudad consulte aquí.

YOM HAQADDISH HAKELALI

En el Israel moderno, el día 10 de Tebet también es considerado el día del Kaddish haKelaly. De acuerdo con el Gran Rabinato de Israel, el diez de Tebet se debe encender una vela en la Sinagoga y se recita la hazkará lejalalé haShoá, la oración en memoria de las víctimas del Holocausto. Además, especialmente en comunidades Ashkenazim, se acostumbra que todos aquellos cuyos padres no están vivos dicen en ‘Asara beTebet el Kaddish Yatom (Rabbanut haRashit Leisrael, luaj dinim uminhaguim 5772, páginas. 55,109).

Este punto requiere más explicación.

En 1949, y antes de que se estableciera el día de Yom HaShoah, el Gran Rabinato de Israel decidió que el diez de Tebet fuera asignado como el día nacional en memoria de las víctimas del Holocausto. Los rabinos principales de Israel recomendaron formas tradicionales judías de recordar a los muertos, como el estudio de la Mishná Miqvaot, la recitación de Tehilim, el encendiendo de velas y particularmente la recitación colectiva del Kaddish por las víctimas del Holocausto cuyos nombres y fecha de la muerte son desconocidos. El ayuno, la expresión judía más común de dolor, ya se realizaba de cualquier forma en el diez de Tebet.

Muchas personas, sin embargo, consideraron que el horror del Holocausto debía ser recordado en un un día adicional especial que fuera dedicado exclusivamente a la memoria de las víctimas de la Shoá. “Para los sobrevivientes había sólo un día digno de ser conmemorativo del aniversario del Holocausto, el 19 de abril, el día que comenzó el levantamiento del gueto de Varsovia, la mayor rebelión de todas, que mantuvo a los nazis a raya durante un período más largo que el gran ejército francés”. Así es como en 1953 el 27 de Nisan (el 19 de abril 1943) fue elegido por la Keneset de Israel para conmemorar Yom haShoá.

Desde entonces, y en la práctica, hay dos días en el cual se recuerda el horror del Holocausto y a sus víctimas: Yom haShoá, y hoy, ‘asara beTebet,  el día en el que mucha gente, especialmente en Israel, dicen el Kaddish colectivamente, para recordar a las víctimas del genocidio nazi.



JANUCÁ y la Tefilá ‘al haNisim

“Al final del año 167 a.e.c, aproximadamente en diciembre, por orden de Antiojus IV Epífanes, rey de Siria, y gobernante de los judíos, el Templo de Sión fue profanado y entregado a los usos de la idolatría. Al mismo tiempo, la ley de Moisés fue anulada por un decreto del Rey. La observancia de los mandamientos de la Torá, como la circuncisión y la santificación del Sábado y Rosh Jodesh, pasó a ser una ofensa capital. Además, los judíos fueron obligados a adorar a los dioses de los gentiles. En cada localidad de Judea fueron erigidos altares a estos dioses, y al pueblo se le mandó ofrecer sacrificios a estas nuevas deidades. Era el cerdo, precisamente el animal considerado por los judíos como más impuro, la ofrenda más aceptable para estos dioses …. nunca antes y nunca después la existencia espiritual de Israel estuvo en tal peligro.”

Del libro: “De Ezrá al último Macabeo”, por Elias Bickerman. p. 93.

Antiojus saqueó el Templo y atacó Jerusalén. Más de 40.000 judíos que resistieron las nuevas leyes (estos judíos eran llamados “jasidim”) fueron asesinados por el ejército sirio-griego. Miles de mujeres y niños judíos fueron tomados como esclavos.

Durante los ocho días de Janucá recitamos la Tefilá ‘al hanisim, (“por los milagros’) en la ‘amida (= principal oración diaria) y en birkat hamazón (= oración de agradecimiento después de una comida completa). En ‘al hanisim mencionamos maljut yavan harish’a, el cruel Imperio Griego-seléucida y sus decretos para abolir nuestra Torá. En esta oración agradecemos a HaShem por las maravillas y milagros que hizo a nuestros antepasados, evitando que caigan en manos del enemigo. Teniendo en cuenta que el ejército Seléucida derrotado, fue uno de los ejércitos más sofisticados y mejor organizados de la antigüedad, mientras que los judíos nunca sobresalieron por sus talentos militares.

En esta Tefilá también se menciona que los judíos que estaban dispuestos a sacrificar sus vidas por defender la Tora, encabezados por Yehuda el Macabeo, salieron victoriosos en la lucha contra los judíos que estaban dispuestos a asimilarse y reformar el judaísmo. Esto es lo que Bickerman describe como la amenaza más peligrosa para “la existencia espiritual de Israel”, la guerra civil. Muchos judíos, especialmente la aristocracia y aquellos en posiciones de poder, estaban dispuestos a reformar las “viejas leyes de Moshe” e integrarse en la nueva cultura universal, la civilización helénica. Tentados por estos nuevos vientos, muchos judíos no veían ningún problema en el matrimonio mixto o en la adopción de otros ritos o prácticas paganas combinadas con prácticas judías (= sincretismo, como si alguien hoy celebrara Jánuca junto con Navidad ח”ו). En la Tefilá ‘al hanisim llamamos a estos Yehudim apóstatas resha’im y zedim, rebeldes y pecadores. Y damos las gracias a HaShem por su ayuda en esta lucha, porque estamos conscientes de que era (y sigue siendo) mucho más difícil luchar contra nuestra propios hermanos, que contra el enemigo.

La Tefilá ‘al hanisim

“En los días de Matitiahu, hijo de Yojanán el Sumo Sacerdote, el Jasmoneo y sus hijos, cuando el malvado gobierno Seleucida se levantó contra Tu pueblo Israel para hacerles olvidar Tu Torá y violar los decretos de Tu voluntad. Pero Tú, en Tu misericordia que abunda, estuviste junto a ellos en el momento de su angustia. Libraste sus batallas, los defendiste y reivindicaste todo el mal que sufrieron. Entregaste a los poderosos en manos de los débiles, a los muchos en manos de los pocos, a los impuros en manos de los puros, a los malvados en manos de los justos y a los pecadores en las manos de los que se ocupan de Tu Tora. Hiciste que Tu gran nombre se engrandeciera en Tu mundo, y brindaste una gran liberación y redención a Tu pueblo Israel, en este mismo día. Entonces Tus hijos entraron en la Santidad de Tu casa [el Bet haMiqdash] , limpiaron Tu Templo, purificaron Tu Santuario, y encendieron las luces en Tus Santos patios, e instituyeron estos ocho días de Janucá para dar gracias y alabar Tu gran Nombre “.