ABOT: ¿Quién tiene que saludar a quién?

רבי מתיא בן חרש אומר: הוי מקדים שלום לכל אדם

Rabbí Matiá ben Jarash fue un importante Tanná, un rabino del tiempo de la Mishná, que vivió en la segunda mitad del siglo II de la era común. Luego de la derrota de Bar Kojbá, Rabbi Matiá ben Jarash dejó Erets Israel, se instaló en Roma y fundó allí la que pudo haber sido la primera Yeshivá en Roma. Fue famoso por la extrema dedicación a cumplir las Mitsvot, tanto las Mitsvot hacia D-s, cuanto las Mitsvot hacia los demás.  Si bien es mencionado en varias baraytot, Rabbi Matiá no tiene muchas Mishnayot en su nombre. De hecho, solo hay 2 en todo la Mishná. Y una de ellas es la que aprenderemos hoy.

Rabbi Matia dice HEVE MAQDIM SHALOM LEJOL ADAM «Sé el primero en saludar a toda persona.»

Este gesto, ser el primero en extender un saludo a los demás, era considerado por los sabios como una gran virtud. ¿Por qué?

Porque en nuestras interacciones familiares y sociales siempre estamos esperando que alguien note nuestra presencia, que nos preste atención. Y muchas veces dos personas se ven y no se saludan, simplemente porque cada uno está esperando que el otro salude primero. Claro, es arriesgado ser el primero en saludar. ¿Qué pasa si la otra persona no me devuelve el saludo,  o no me saluda con la misma intensidad que yo lo saludé?  Por eso es que mucha gente prefiere no ser el primero en saludar. Optan por esperar que el otro dé el primer paso. Y a veces eso crea un círculo vicioso (no me saludas > no te saludo > no me saludas) destructivo y produce tensiones innecesarias.

Para romper este círculo vicioso Rabbi Matiá ben Jarash nos indica que seamos los primeros en saldar. Que nos sobrepongamos a nuestra timidez, o a nuestra vanidad, y saludemos primero.

Así, en lugar de un círculo destructivo estaremos generando un efecto domino positivo. Si yo saludo primero, especialmente si lo hago con una amplia sonrisa, es muy poco probable que sea rechazado.  En la mayoría de los casos, la gente no saluda primero por timidez, no por arrogancia.  Y la buena noticia es que cuando somos los primeros en saludar estaremos dando un ejemplo de buen conducta que suele ser imitado por los demás.

La Gemará cuenta que uno de los más grandes e importantes rabinos de todos los tiempos, Rabbán Yojanán ben Zakai, siempre se adelantó a saludar a los demás, aun a los gentiles que encotraba en la calle.

 רבן יוחנן בן זכאי, אמרו בגמרא: «שלא הקדימו אדם לשלום מעולם. אפילו לא נכרי בשוק

מסכת ברכות דף י»ז.

«Raban Yojanan ben Zakai, nunca fue anticipado en su saludo por ninguna otra persona, ni siquiera por un gentil en el mercado»

Yo tuve el gran zejut de conocer una persona que cumplía esta instrucción de los Jajamim y el modelo de Rabban Yojanán ben Zakai al pie de la letra. Me refiero a mi primer maestro, Rabbi Saadiá Benzquen, z»l. Shabbat por la tarde, luego de estudiar en su casa, caminábamos hacia la Sinagoga de la calle Piedras, unas cinco cuadras desde la calle Garay. Normalmente llevaría 5, 6 minutos llegar a la Sinagoga. Pero Ribbí Saadia tardaba media hora. ¿Por qué? Porque desde que salía de su departamento hasta que llegaba a la Sinagoga, rabbi Saadia saludaba a todas las personas que veía, todos gentiles. Todos. El portero, el que vendía diarios y revistas abajo de su casa, el de la farmacia,  el del quiosco de le esquina, y a todos los vecinos que encontraba en esas 5 cuadras. A todos saludaba con su nombre y con mucho afecto. Tal como lo indicó Rabbi Matiá ben Jarash y como lo hacía Rabbi Yojanán,  Ribbi Saadiá nunca esperaba que lo saludaran a él. Él era siempre el primero en extender el saludo.  La gente apreciaba tanto este gesto que todos, sin excepción, se paraban en veneración y admiración al ver este ser humano tan educado, humilde y generoso, que siguiendo las palabras de rabbi Matiá generaba este gran Qiddush haShem.




Rabbi Shimon ben Tsemaj Durán (1361-1444) y los judíos «Chuetas»

Rabí Shimón ben Tsemaj Durán (1361-1444), también conocido como el «RASHBETS», nació en Mallorca, España. En su juventud estudió con el famoso rabino Efraim Vidal, el director de la Yeshibá de Mallorca. Además de sus profundos estudios de Torá, y siguiendo el método educativo clásico de los judíos españoles, el rab Durán adquirió un profundo conocimiento de matemáticas, astronomía, filosofía y en particular medicina. En Mallorca, el rabino Durán ejerció como médico y cirujano en la ciudad de Palmas de Mallorca.

La comunidad judía de la Isla de Mallorca era muy próspera, y antes de las masacres de 1391 la comunidad judía allí constaba de más de 1.000 familias. En 1391 los disturbios antijudíos quesacudieron España también llegaron a Mallorca. En la ciudad de Palma los disturbios estallaron el 10 de julio. La multitud rompió las puertas de la judería (conocida en español como el «Call») y masacraron a decenas de judíos, invadieron sus casas y robaron sus pertenencias. Muchos judíos fueron obligados a aceptar el bautismo a fin de salvar sus vidas. Otros judíos fueron torturados hasta la muerte por no aceptar el bautismo, entre ellos el anciano maestro de Rabí Durán, Rabí Efraim Vidal, z»l. Los que se convirtieron por la fuerza («conversos») fueron sujetos al escrutinio de la Inquisición que los perseguía sistemáticamente. Si se encontraba un converso practicando el judaísmo («judaizando») era quemado vivo en los infames «autos de fe». Los descendientes de los conversos mallorquinos mantuvieron el judaísmo en secreto duránte siglos, incluso hasta nuestros días. Hasta el final del siglo 15, se llevaron a cabo 346 procesos de Inquisición en Mallorca y 257 «conversos» (popularmente conocidos como «marranos») fueron condenados a la hoguera. En 1771 la Inquisición había enviado un total de 594 conversos a la hoguera. Los «conversos» mallorquinos son conocidos por un nombre especial «chuetas» (aparentemente este nombre viene de «chuletas»…de cerdo. Estos conversos se obligaban a comer «chuletas» para simular que no eran judíos. Ver aquí.

Volviendo al rabino Durán. En septiembre de 1391 escapó a Argelia, en el norte de África. En Argel Rabí Shimón fue incapaz de ganarse la vida con su profesión médica, ya que la población nativa recurría a curanderos más que a los médicos profesionales. Así, se vio obligado a aceptar un cargo público remunerado de rabino. Rabí Shimon Durán se unió al Bet Din del famoso rabino Isaac bar Sheshat, (Ribash). Estos dos rabinos y más tarde el hijo de Rabí Durán, el rabino Shelomó Durán (Rashbash) establecieron las costumbres y tradiciones «sefardíes» para los judíos de Argelia y África del Norte. Después de la muerte del rabino Isaac bar Sheshat (1408) Rabí Durán fue designado como el rabino de Argel. Sus decisiones Halájicas fueron una guía indispensable para posqim que a menudo lo citan. Incluyendo al rabino Yosef Caro en el Bet Yosef / Shuljan Aruj ..

LIBROS

Rabí Shimon Durán escribió 14 libros. Su obra más famosa es sin duda la responsa rabínica conocida como TASHBETS, una colección de 802 preguntas y respuestas halájicas.

Sus otros libros son menos conocidos. Por lo tanto, merecen tal vez nuestra mayor atención.

En el área de las ideas y creencias el rab Durán escribió un libro monumental llamado Magen Abot, «En defensa de nuestros padres». Este libro consta de cuatro tratados, que a veces se publicaron como obras independientes.

En el primer tratado, חלק א’ ממעל, el rabino Durán se ocupa de temas relacionados con la teología. La existencia,  unidad e incorporeidad de Dios, etc. Este tratado fue escrito principalmente en el contexto de la filosofía aristotélica, dominante de sus días, similar a lo que hoy se considera «un pensamiento secular».

En el segundo tratado חלק שוסינו explica el concepto de Tora Min haShamayim, es decir, el origen divino de nuestra Tora, la profecía, la Tora oral, etc.

El tercer tratado, חלק יעקב, es principalmente acerca de las creencias judías de la inmortalidad del alma y la resurrección.

En estos tres tratados el Rab Durán sistematicamente sigue y defiende los 13 principios del judaísmo establecidos por Maimónides. También, dentro de estos libros, el rabino Durán escribió un largo capítulo en el que compara críticamente al judaísmo con el cristianismo y el islam. Aclaró que él escribió este capítulo para dar munición a los judíos que eran constantemente perseguidos por los misioneros de ambas religiones tratando de convencer a los Yehudim de abandonar su fe. Este libro, que no es sólo apologético sino muy crítico de estas dos religiones, fue censurado por siglos y fue publicado como un librito independiente en Livorno, Italia, 1785 bajo el nombre de «Qeshet uMagen» (un arco y flechas, para atacar; y un escudo, para defenderse)

La cuarta parte de Magen Abot es un comentario sobre Pirqe Abot, que se ocupa principalmente de la ética judía. Y ya queestamos en los días del Omer, y es costumbre estudiar Pirqe Abot, en los próximos días BH voy a estar escribiendo principalmente acerca de esta Mishná. Este año basaré mis comentarios en el Magen Abot, el libro escrito sobre el tema por el rabino Durán.

Voy a utilizar una nueva edición de este libro, que me fue enviado amablemente por el autor, el rabino Eliyahu Zini, de Haifa, quepublicó esta nueva edición en 2014 (ver aquí).

Para descargar el libro Qeshet uMagen haga clic aquí




TEHILIM # 8: ¿Quién está en el centro?

מה אדם ותדעהו, בן אנוש ותחשבהו

«¿Qué es el hombre?» Se preguntaba David haMélej mientras observaba con asombro el inmenso cielo estrellado y calculaba la inconmensurable dimensión del cosmos frente a la desconcertante pequeñez humana. «¿Qué es el hombre para que merezca Tu atención?» Lo creaste cerca de Ti. Pero con el potencial de rodearse de gloria y esplendor.
La humildad es el descubrimiento de nuestra misión existencial. La conciencia de que HaShem está en el centro de la realidad y la cercanía entre Él y nosotros.  Pero esa corta distancia entre nosotros y nuestro Creador, puede crear la peligrosa ilusión de que nosotros somos el centro del mundo.  Esa fantasía emocional se llama en hebreo ga-avá, arrogancia. La ga-avá, según nuestros sabios, es el desplazamiento mental de HaShem. Cuando uno se rodea de gloria y esplendor y se siente el centro del universo.
Comprender la naturaleza de la vanidad nos ayuda a apreciar mejor la humildad.  Si la arrogancia es la raíz de todos nuestros defectos, la humildad es la madre de todas nuestras virtudes.  La humildad es asumir mi periférica realidad. Saber que estoy de paso en este mundo y que tengo un breve espacio de tiempo para cumplir mi misión: trascender. Desplazarme hacia el centro, sin creerme el centro.  Entender que mi intrascendencia material sólo puede ser superada cuando me acerco a HaShem y me apego a Su trascendencia (debequt). Cuanto más cerca nos sentimos de Él, más lejos estamos de la arrogancia. Y viceversa.

 

¿Cómo sienten y actúan los que son humildes?
El arrogante toma posesión. Se adueña. Se siente que lo merece todo. Y que todos le deben. El hombre humilde se siente en deuda. Siente que no posee. Que todo le fue dado en préstamo.  Que lo que tiene es un regalo divino que le fue dado para compartir.  Mientras que el arrogante vive en la dimensión del tener, el humilde habita en el mundo del dar.  Su vida es entrega.
El soberbio parece más de lo que es.  El orgullo es el disfraz que el hombre inseguro viste para disimular sus falencias. Para evitar cambiar.  Para seguir esclavizado a sus defectos. El arrogante es incapaz de admitir errores.  Todo lo que (el hombre orgulloso) hace es correcto a sus propios ojos. Su paz interior depende del aplauso ajeno. Lo importante no es ser, sino parecer. Simular una imagen.
El hombre sencillo, siempre es más de lo que parece. Vive libre de la aprobación pública. Su única preocupación es la aprobación de Dios. Lo que cuenta para él es vivir y hacer lo que sea bueno a los «ojos de HaShem».  Su humildad le permite aceptar que se puede equivocar. Y entonces, puede cambiar, mejorar y progresar hacia el centro.  Seguro de que HaShem es el enfoque de su vida,  siempre se está reencauzando. Reubicando. Se mueve hacia el centro cuando se trata del interés Divino. Y vuelve a la periferia cuando se trata del suyo. El mayor interés del Yehudí sencillo es servir el interés de HaShem. Transformarse en uno de Sus instrumentos.
La vanidad es una película plateada detrás de un vidrio. Crea un espejo que le impide al arrogante ver más allá de su propia imagen. La humildad es una ventana que generosamente se abre hacia los demás. Una invitación a descubrir el mundo de las necesidades del otro.  El hombre humilde es un hombre de servicio. Vive por y para los demás. Está siempre allí para ayudar, consolar, apoyar. Nunca para pedir, recibir, tomar.
El Yehudí que tiene ‘anava, humildad, siente y sabe que servir al pueblo de Israel es servir a Quien lo eligió.
No en vano para nuestra Torá el hombre más humilde que existió sobre la tierra, Moshé Rabbenu, fue también quién más y mejor sirvió al pueblo judío. La Torá llamó a Moshé ‘ebed HaShem, un ser cuya existencia estaba dedicada a servir al Creador, sirviendo a Su Pueblo. El hombre más sencillo fue también (o, fue por eso) el único ser humano que percibió la Presencia Divina, no en una visión o en un trance, sino desde su plena consciencia de que HaShem está en el centro de nuestra realidad.

Dedicado a la memoria de Don Shaul Suttón Dabbah z»l,
el hombre más humilde que conocí.




¿Cuándo NO debemos juzgar con el beneficio de la duda?

Ayer explicamos que dar a los demás el beneficio de la duda es uno de los 613 preceptos de la Torá. Entendimos también los enromes beneficios de juzgar a los demás con benevolencia: mi paz interior, la armonía que se desarrolla con quienes nos rodean, y la garantía de nuestros Sabios de que D-s me juzga y me juzgará con la misma vara con la que yo juzgo a los demás.

Ahora bien, la Torá me enseña que debo juzgar al hombre promedio tal como juzgaría al hombre integro:  dandole crédito, en situaciones de duda, ambivalentes, que podrían ser juzgadas positiva o negativamente.  Pero la Torá también me dice que hay excepciones a esta regla. De hecho, la Torá afirma que no debo ni puedo juzgar al rasha’, a los «malvados», a quienes tienen un record negativo, con el beneficio de la duda, ya que eso sería peligroso. Y en ese caso, si yo otorgara el benefico de la duda alrasha’, en lugar de ser una buena persona me transformaría en una persona ingenua, en el límite con imprudente.

El ejemplo que vamos a ver tiene que ver con política internacional.  Simplemente porque me resulta más fácil explicar este concepto con este ejemplo.  Aparte, el lector podrá apreciar que lo que explica la Torá, las limitaciones del benéfico de la duda, es perfectamente aplicable también más allá de nuestra vida privada.

Irán quiere hacer un trato con Estados Unidos y otras potencias mundiales. Y promete que sus plantas nucleares van a ser utilizadas con fines pacíficos. La pregunta es si en este caso se le debe otorgar a Irán el beneficio de la duda y confiar en que realmente va a cumplir con su palabra.

Veamos. La Torá dice que NO debemos dar el beneficio de la duda a quienes tienen un record absolutamente negativo.  Analicemos el caso de Irán.

Irán es cualquier cosa menos un país pacífico.  Algunos ejemplos.

1. En este momento, como lo explica la agencia de noticias israelí Debka (ver aquí ), está involucrado en 4 guerras simultáneas, y ninguna de ellas es una guerra de defensa, son todas guerras en la que Irán elige involucrarse para extender su influencia política. Irán está involucrado en la guerra del Líbano, en la guerra de Siria, en la guerra de Iraq, y muy recientemente en la guerra de Yemen.  Todas estas guerras tienen un costo de vidas humanas altísimo!

2. Como lo ha explicado el Primer ministro de Israel, Irán está detrás de un sinnúmero de actos terroristas, ente ellos el atentado a la AMIA en Buenos aires, Argentina.

3. Irán ha declarado en numerosos ocasiones que quiere borrar a Israel del mapa y nunca se desdijo.

Podemos dar muchos más ejemplos, pero creo que con este record es suficiente para establecer que de acuerdo al criterio de la Torá darle a Irán el beneficio de la duda, sería absolutamente imprudente y peligroso.    En casos como este la Torá me dice, que NO se debe otorgar el beneficio de la duda.

Ahora bien: el rasha’, el malvado, ¿Está condenado para siempre a ser juzgado desfavorablemente? Mientras continue en su status quo, sí.  Pero si un individuo o un pais, cambia, no con palabras sino con hechos, entonces habría que reconsiderarlo .

Sigamos con el ejemplo de Irán:

Imaginemos que Irán declara:  «Queremos usar nuestras plantas nucleares para fines pacíficos.» E inmediatamente se deshace de todas las armas nucleares que ya ha acumulado. A continuación, Irán suspende su involucramiento en la guerras con sus vecinos. No sólo eso, sino que también admite su responsabilidad  en el atentado a la AMIA, se disculpa y ofrece una compensación económica para los familiares de las víctimas. Y como si esto fuera poco, se desdice de sus amenazas contra Israel, y ofrece que Israel tenga su embajada en Teherán e que Irán abrá su embajada en Jerusalem….

Una serie de acciones en la dirección correcta modifica el status quo de una persona, una institución o un país. Pero mientras eso no ocurra, dar el beneficio de la duda es un acto suicida.

En conclusión: Juzgar con el beneficio de la duda demanda también claridad moral: ser capaces de identificar la maldad, la violencia y la injustica.




TEHILIM # 8: El hombre: ¿Irrelevante o super importante?

(Pasuq 2) מה אדיר שמך בכל הארץ David haMelej comienza este Mizmor diciendo que el nombre de haShem, es majestuoso en toda la tierra. O sea, que vemos en en cielo y en nuestro planeta una gran cantidad de maravillas (=milagros) que apuntan a la existencia de un Creador Majestuoso: HaShem.
(Pasuq 3) מפי עוללים ויונקים  Los comentaristas explican este enigmático pasuq que habla de «la boca de los bebes y los niños» de la siguiente manera. En la tierra somos testigos de milagros permanentes.  Una de las maravillas que más sorprenden al rey de Israel es, en palabras modernas,  el milagro de la cognición infantil. De cómo un niño de 2 a 4 años, cuando su cerebro aun no está desarrollado para muchas otras cosas, aprende a hablar. La capacidad de un infante para aprender un idioma completo, incluyendo la complicada semántica de ese idioma, está en su máximo nivel.  Tanto es así que cuando una persona quiere aprender otro idioma a una edad posterior, es casi imposible llegar a controlar ese segundo idioma, no importa lo inteligente que uno sea. David haMelej vio este fenómeno como una señal más de la sabiduría y majestuosidad del Creador del mundo.
(Pasuq 4) כי אראה שמיך מעשי אצבעתיך Ahora David haMelej mira para arriba. Contempla el cielo estrellado y le dice al Creador: «Cuando veo Tus cielos, la obra de Tus dedos, la luna y las estrellas que Tu estableciste». David haMelej nos dice que los cielos también son un testimonio de la existencia de HaShem y Su infinita Sabiduría. Hay que prestar atención a los detalles del pasuq, a las palabras que el más grande de los poetas del pueblo judío utiliza. ¿Que significa «la obra de Tus dedos»? Que ni se nos ocurra pensar que David creía que HaShem tiene dedos o manos! Los dedos de HaShem o Sus manos son metáforas,  expresiones poéticas, motivos literarios. Cuando David habla de la Creación a veces se refiere a lo hecho por las manos de HaShem y a veces , como en este caso, por los «dedos de HaShem». ¿Cuál es la diferencia entre estas dos metáforas?  Cuando David quiere resaltar los detalles exquisitos de lo creado por haShem, utiliza la metáfora de los «dedos» (en el mismo sentido que en pedagogia se habla de la motricidad fina). Tal como el artesano termina los detalles de su obra con la destreza sus dedos, así el Creador, que es el Artista supremo de la Creación, ha diseñado Su mundo coordinando con «Sus dedos» hasta los más pequeños detalles.
Al margen de los detalles del universo, está la inmensidad del universo, lo que HaShem ha creado con «Sus manos». Los números que se manejan respecto al tamaño del universo marean. Pero a David haMelej lo inspiran a reflexionar en la increíble pequeñez del hombre.  Hay por lo menos 100 billones (entendiendo 1 billón como 1000 millones) de galaxias en el universo. Se calcula que cada galaxia contiene, por lo menos, 100 billones de estrellas. Y no se sabe cuantos planetas hay alrededor de cada estrella. Si nuestro sistema solar se toma como referente, tendríamos que estimar que habrían unos 8-12  planetas por cada estrella. Pero este no es el tamaño definitivo del universo. Es sólo lo que podemos ver con nuestros limitados telescopios. De cualquier manera creo que estos números son suficientes para entender lo que David haMelej sintió cuando observó el cielo estrellado.
(Pasuq 5) מה אנוש כי תזכרנו  La astronomía lleva a David haMelej a la reflexión. ¿Qué es el hombre para que Tú lo consideres, o para que Tú, el Creador de este infinito universo, lo tengas en cuenta? Nuestro planeta es ridículamente minúsculo, imperceptible, comparado con el resto del universo. En cuanto a nuestro tamaño, ¡somos absolutamente insignificantes! ¿Por qué HaShem prestaría atención a algo aparentemente irrelevante, como la tierra o la humanidad?
(Continuará…)



TEHILIM # 7: El efecto boomerang

יגמר נא רע רשעים

מזמור ז׳ , פסוק י

Este Mizmor describe la Tefila que David haMelej compuso pidiendo la asistencia y ayuda de HaShem para salvarlo de sus enemigos.

Aunque abundan las opiniones respecto a la identidad de los enemigos a los que este Mizmor hace referencia, no parece que David se sienta amenazado por los enemigos nacionales, o sea, los pueblos gentiles que buscaban la destrucción de Israel, como por ejemplo los Pelishtim. Se trata aquí de los enemigos internos, de otros Yehudim que quieren atentar contra la vida de David haMelej.  La mayoría de las opiniones dice que se trataba de los hombres del rey Shaul, quienes envidiosos de la popularidad de David, buscaban deshacerse de él. De acuerdo a esta opinión  Kush ben Yemini (7:1) era Shaul haMelej. Malbim explica que Kush no era Shaul sino un enemigo de David cuya descripción no aparece en el libro de Shemuel.

De cualquier manera, lo que sí sabemos de esos enemigos de David haMelej es que previamente fueron sus aliados. Aliados que ahora buscan traicionar a David. Y para justificar su propia traición, acusan a David de haber traicionado su alianza (7:4). David afirma frente a HaShem su inocencia. Y lo que es más: David pone a HaShem como su juez y le dice (7:5): HaShem , si yo fuera culpable de lo que me acusan, si yo he traicionado a mis aliados, (7:6) entonces que me ocurra todo el mal que ellos me desean. David termina esta poco común apelación a haShem diciendo: (7:9) HaShem júzgame (o defiéndeme) de acuerdo a mi inocencia. Tú sabes que he actuado con integridad. Tú eres «Eloqim shofet tsadiq» (7:12) El Juez Todopoderoso que siempre actúa con rectitud.
El punto más importantes de este Mizmor es la idea que David haMelej menciona respecto a las consecuencias de las malas acciones. Él dice: «igmor na ra reshaim» . (7:10) «que la maldad destruya a los malvados». Muchas veces podemos ver que cuando alguien planea hacer el mal a otra persona, como por efecto boomerang, esa misma mala acción se vuelve en contra de quien la concibió.  Ilustración: El señor A quiere dañar al señor B, y para eso, habla mal de él a sus amigos. Al final, los amigos descubren que A mintió y ahora las palabras que el señor A usó para dañar a B, lo dañan a él mismo.  El señor A se ha transformado en la víctima de su propia maldad. Quizas esta sea la alusión del pasuq 7:14, «las flechas que está afilando, se volveran contra quien las prepara».
Esta idea fue reiterada con otras palabras por el hijo de David haMelej, Shelomo haMelej. En Mishlé (1:18-19) dice que los que tienden trampas para engañar y asaltar a otros. «…caerán en la emboscada que prepararon… este es el destino de los que persiguen la maldad. La maldad quita la vida de los que la hacen».
Hacia el final de nuestro Mizmor  esta idea se profundiza con un motivo literario diferente: la planificación del engaño deliberado se compara con el complicado proceso de dar a luz. Los malvados (7:15) «Plantan las semillas del mal, conciben la traición y dan luz al engaño».  Pero lo que no saben es que están (7:16) «Cavando un pozo profundo, en el cual terminan cayendo». Y así, el pozo que el malvado cavó para hacer caer al inocente, se transforma en su propia trampa».
David haMelej entendió que cuando la maldad se vuelve contra aquellos que la planean, la justicia Divina se está realizando. Por eso, y quizás porque David vio con sus propios ojos la destrucción de quienes buscaban destruirlo, finaliza este Mizmor (7:18) alabando a haShem y componiendo este Mizmor para relatar Su infinita justicia.



¿Qué celebramos en Yom Haatzmaut?

 אִם-יִהְיֶה נִדַּחֲךָ, בִּקְצֵה הַשָּׁמָיִם מִשָּׁם, יְקַבֶּצְךָ ה’ אֱלֹהֶיךָ, וּמִשָּׁם, יִקָּחֶךָ. וֶהֱבִיאֲךָ ה’ אֱלֹהֶיךָ, אֶל-הָאָרֶץ אֲשֶׁר-יָרְשׁוּ אֲבֹתֶיךָ וִירִשְׁתָּהּ; וְהֵיטִבְךָ וְהִרְבְּךָ, מֵאֲבֹתֶיךָ

  4 ‘דברים ל

En la Torá se habla de la recompensa y el castigo por las mitsvot que hacemos o dejamos de hacer. Hay penalidades establecidas para individuos y otras colectivas, que afectan a todo el pueblo judío.  El castigo colectivo más severo que la Torá estipula por la rebeldía del pueblo de Israel es el exilio. Así dice por ejemplo en Debarim 28:64-65 « Y entonces [si abandonan mi Torá] HaShem los dispersará por todas las naciones, desde un extremo de la tierra hasta el otro….en medio de esas naciones, no encontrarás paz ni lugar de descanso. … Tu vida siempre penderá de un hilo; día y noche vivirás con miedo, sin ninguna seguridad de seguir con vida…».


Pero, así como la Torá predijo la rebeldia de Am Israel y los horrores del exilio, tambien predijo la reconciliacion y el regreso de Israel a su tierra (qibbuts galuiyot).

En el capitulo 30 del libro de Debarim (Deut.) se describe este proceso de una manera explicita. Vamos a analizarlo versículo por versículo.

En el capítulo anterior, como dijimos, la Tora prevé que si el pueblo de Israel abandona Tora serán llevados al exilio y viviran oprimidos y perseguidos por las naciones. Ahora, la Tora dice, que un nuevo pensamiento se despertará dentro del Yehudí.

30: 1 «Y cuando todas estas cosas [malas] te sucedan (= el exilio, las persecuciones, el sufrimiento) … y reflexiones en tu corazon, mientras te encuentras entre las naciones donde HaShem tu Dios te ha conducido …». Este pasuq describe el comienzo de la Teshubá, nuestro regreso a HaShem. La Teshubá comienza por nosotros. En primer lugar, con una nueva forma de pensar. Entendiendo que todo el sufrimiento, lo malo que le sucedió a la nación de Israel, fue predicho por la Torá hace miles de años. Ahora bien , y éste es el «nuevo» pensamiento, si el abandonar a HaShem ha causado todo este sufrimiento, si regresamos a Él, nuestro exilio terminará. Este pensamiento debe despertar un sentimiento: sentirnos cerca de HaShem, quien nos quiere como un padre quiere a sus hijos. Esto es lo que dice el proximo pasuq

30: 2 «Y entonces, cuando tu te acerques a HaShem tu Dios y obedezcas su voz, como  te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma.» Estos pensamientos y sentimientos se deben traducir en acciones: observar la Torá, nuestro pacto con HaShem. En cierta manera al observar las Mitsvot estaremos «reseteando» nuestro pacto con HaShem, reactivandolo.

Una vez que nosotros damos el primer paso, es el turno de HaShem. El milagro más grande está a punto de ser detallado:

30:3 «Y entonces [cuando todo esto ocurra] HaShem vuestro Dios te traerá de vuelta de entre los cautivos (= los judíos que fueron exiliados entre todas las naciones de la tierra), y tendrá misericordia de ti. Y te reunirá de entre todos los pueblos donde HaShem tu Dios te haya dispersado.» 

La respuesta de HaShem a nuestra Teshuba es el qibbuts galuiyot, el terminar nustro exilio, trayendonos de entre todas las naciones de la tierra a nuestra propia tierra.  Como dice el siguiente pasuq

30:4 «Aunque los exiliados se encuentrén más allá del horizonte, desde allí te recogerá HaShem tu D-s y desde allí te llevará [a tu tierra].» 

No importa lo lejos que estemos. HaShem nos traerá de vuelta desde el exilio. ¿Y a dónde nos llevará?

30:5 «Y HaShem tu Dios te llevará a la tierra que heredaron tus padres, para que tomes posesión de ella. Y te hará más próspero y más numeroso que tus antepasados.» 


El proceso de regreso a la tierra de Israel está teniendo lugar en nuestros días. Más y más judíos regresan a la tierra que HaShem le concedió a nuestros padres. Israel es un país muy próspero, y el número de Yehudim que viven allí, nunca fue tan alto. Sin duda todavía queda mucho por hacer y mejorara pero nuestra reconciliación colectiva con HaShem ha comenzado. Somos, probablemente, la generación más privilegiada de toda la historia del pueblo judío. Estamos viviendo esta milenaria y hermosa profecía. Es más: «SOMOS» esa profecía.

לעילוי נשמת פרופסור
MARCOS GRIMBERG
ז״ל



TEHILIM # 6: Peor que el miedo a la muerte

El Rab David Qimji (Radaq, 6:1) que David haMelej compuso este Salmo de Tehilim en un tiempo que estuvo muy enfermo. Desde el principio del Mizmor vemos que David atribuye su enfermedad a HaShem.Los rabinos explicaron que no todos los trastornos de salud se deben atribuir al cielo. Ellos dijeron explícitamente: «Todo viene del cielo, excepto los resfriados y la insolación «. Lo que significa que es la responsabilidad del hombre protegerse, por ejemplo, de las inclemencias climáticas o de cualquier otro elemento que lo pueda afectar físicamente. Muchas enfermedades son el resultado de la negligencia del hombre. De no tomar los recaudos apropiados para cuidar de  nuestra salud.

Pero muchas otras veces la enfermedad no es causada por nuestra negligencia. Y así es como David interpretó su situación en este Salmo. Según muchos comentaristas, David HaMelej percibió que su estado era un castigo de HaShem. La consecuencia del lamentable episodio con Bat Sheba.
Por eso David comienza su salmo admitiendo que él se siente responsable por su condición y pidiendo a HaShem Su clemencia:
6:2: HaShem, no me reprendas en Tu ira, no me disciplines en Tu enojo.

 

Entonces, después de su confesión, le pide perdón a HaShem. Le ruega a HaShem que lo absuelva y lo cure.
6:3 Ten piedad de mí, HaShem, pues desfallezco; saname, HaShem, porque mis huesos tiemblan.
El cuerpo del rey, sus huesos, están temblando. No sabemos la naturaleza exacta de la enfermedad de David. Por lo que sabemos, podría haber estado temblando de una simple fiebre,  para la  cual no existía cura en esos días.
El próximo pasuq nos revela una dimensión más profunda de la condición de David.
6:4 Mi alma también está temblando … y Tú, HaShem por cuánto tiempo más ….?

 

Ahora vemos que David está enfermo en cuerpo y espíritu. No sólo su cuerpo, sino también su alma está temblando. Su alma tiembla de miedo. El rey más grande de Israel no se avergüenza de admitir su vulnerabilidad y sus emociones. Pero todavía no está claro, ¿A qué le teme David HaMelej ? ¿A la muerte, como todos nosotros?
Este pasuq termina con una pregunta misteriosa: «… y Tú, Hashem, por cuánto tiempo más ….?
Y el misterio se resuelve en el siguiente versículo.
6:5: Vuelve, HaShem, y sálvame; sálvame por Tu amor incondicional.
A lo largo del libro de Tehilim David HaMelej proclama una y otra vez lo que es la máxima aspiración de su vida. No es el dinero ni la fama ni la vida eterna: «En cuanto a mí, todo lo bueno [que necesito / quiero] es la cercanía con Dios» (Tehilim 73:28). Nada hace que el gran Rey de Israel se sienta mejor que el saber que HaShem está con él. David HaMelej no tiene miedo, aunque este un una situación de peligro mortal, si siente que HaShem está cerca de él. Y viceversa. Nada asusta más el mayor rey de Israel que la sensación de que HaShem, aunque sea temporariamente, le ha abandonado. Para David el miedo que le causa su distanciamiento de Dios, es peor que el miedo a morir. Es la forma más dura del castigo divino.
En el campo de batalla, cuando lucha contra un enemigo superior; o en tiempos de persecución o de peligro de vida; o incluso cuando él tiene que atravesar el valle de las sombras de la muerte, David no tiene miedo, si siente que HaShem está con él. No es el  miedo a morir. Para David, nada se compara con la angustia de sentirse lejos o abandonado por Dios.
Al final de este versículo David expresa uno de los argumentos más sólidos para que sus peticiones sean escuchadas. Sabiendo que él ha pecado le dice a Dios: HaShem, es posible que yo no sea merecedor de Tu cercanía, de Tu presencia. Yo sé que cuando cometí mi pecado, erigí una barrera entre Tu presencia y yo. Pero aún así, por favor, vuelve, porque sé que Tú me quieres …
6: 5 …. sálvame, [si no por mis propios méritos, sálvame] por tu amor incondicional [a mí]
En este hermoso Mizmor David HaMelej nos enseña cómo orar a haShem en momentos de angustia. Y también cuál debe ser la máxima aspiración en la vida de un Yehudí.
ואני קרבת אלוקים לי טוב

 

«En cuanto a mí, todo el bien que necesito es sentir que estoy cerca de HaShem»
(Tehilim 73:28)



ABOT: Juzgar con el beneficio de la duda (1ra parte)

והוי דן את כל האדם לכף זכות

«Yehoshua ben Perajiá solía decir: hazte un maestro, adquiere un amigo,
y juzga a los demas con el beneficio de la duda.  «

Juzgar a los demás con el beneficio de la duda es una Mitsvá de la Torá. ¿Dónde aparece esta Mitsvá? En el libro de Vayiqrá 19:15 dice: betsedeq tishpot ‘amiteja, «con justicia juzgarás a tu prójimo». Los Jajamim explicaron así esta Mitsvá:

Hay 3 categorías de personas: el hombre justo, el hombre malvado y el hombre medio. El justo o tsadiq es aquel que tiene un record impecable de buenas acciones. Esas personas que son más angeles que humanos. No son muchos. Digamos, el 5% del total. En el otro extremo tenemos a los verdaderos malvados, resha’im, aquellos individuos egoistas, con malas intenciones y con un prontuario y un record que los condena.   También serán un 5% de la población total (el libro «The sociopath next door», afirma que los sociópatas son el 4% de la población). Y luego tenemos a las personas promedio: nosotros, aquellos individuos que por lo general tenemos intenciones nobles. Hacemos cosas buenas, pero tambien nos equivocamos. A veces somos egoístas y a veces somos altruistas. Este es el 90% de la población.

La Torá dice 3 cosas:

1. Al hombre justo, al tsadiq, tienes que juzgarlo con indulgencia. Incluso cuando percibas una situación sospechosa, mientras no tengas todas las evidencias frente a ti, juzgalo con el beneficio de la duda.

2. Al malvado, al que ya tiene un record de actuar con maldad, no le puedes dar el beneficio de la duda mientras no se arrepienta explicitamente y se corrija. Debes ser desconfiado, aun cuando parezca que quiere hacer algo noble (sobre este punto hablaremos más adelante).

3. ¿Y al hombre promedio? A la persona media debes juzgarla como si se tratará del  «tsadiq»,  le darás el beneficio de la duda, a menos que se demuestre lo contrario.  En otras palabras, esta Mitsvá, «con justicia juzgaras a tu prójimo»,  se debería leer más o menos así : » Juzgarás a tu prójimo (al hombre promedio) al igual que juzgas al justo (al Tsadiq)» . Así, de acuerdo a la Torá, debemos juzgar con indulgencia ¡a casi todas las personas!

Dar el beneficio de la duda tiene sus grandes beneficios.

Veamos por qué.

LESHON HARA: Cuando hablamos mal de otras personas (Leshón haRa), muchas veces lo hacemos repitiendo algo que escuchamos sobre esa persona, de lo cual es posible que ni siquiera tengamos evidencia. Si juzgamos a los demás con el beneficio de la duda, nos cuidaremos mucho más de no repetir «sospechas» o no darles crédito.  Si nos mantenemos en este principio evitaremos hablar Leshón haRa.

BAMIDDA SHEADAM MODED… «Con la misma vara que juzgamos a los demás, seremos juzgado en el cielo».  ¿Cómo queremos ser juzgados por HaShem, luego de 120 años? ¿Esperamos que nos juzgue con severidad, o con indulgencia? ¿Seguramente pretendemos que el Juez Supremo siempre encuentre un atenuante, una justificación para nuestros errores?   Los Jajamim explican que HaShem  nos juzgará con la misma vara que usamos para juzgar a los demás.  Si aprendimos a juzgar a los demás con el beneficio de la duda, así seremos juzgados por HaShem.

Habria que agregar que no sólo HaShem nos juzga como juzgamos a los demás: por lo general nuestros gestos y actitudes se reflejan, son imitados por la gente que nos rodea: si quieres que las demás personas te juzguen con indulgencia, que no se apresuren a sospechar de ti, que no te condenen antes de tener toda la información en mano, entonces aprende a juzgar a los demás con el beneficio de la duda.

(Continuará…)




MINHAGUIM DE SEFIRAT HAOMER

Desde el final de Pésaj hasta el día 33 del Omer tenemos la tradición de mantener ciertas costumbres de duelo, en memoria de los veinticuatro mil alumnos de Rabí Aqibá que murieron en ese período de tiempo en el año 130 de la era común.

1. No se realizan bodas o compromisos durante estos días. El primer día para permitir la realización de una boda, de acuerdo con la costumbre sefaradí  es el día 34 del Omer, mientras que de acuerdo a la tradición Ashkenazí es el día 33.

2. Los hombres no se cortan el cabello hasta el día 34 del Omer. Las mujeres no están sujetas a ninguna restricción en cuanto a su cabello.

3. Es costumbre no usar ropa nueva sobre la que normalmente se diría la Berajá “Shehejeianu”. Siendo que esta costumbre no se menciona en el Shuljan Aruj hay cierta indulgencia al respecto. Por ejemplo: si una nueva prenda específica no estará disponible después del Omer, o si el precio de ese producto aumentaría después  del Omer Lag, se permite adquirir esa nueva ropa. Comprar ropa nueva para una boda está permitido para la novia, el novio y la familia inmediata. La compra de ropa nueva para un Berit Milá también se permite para la familia.

4. La compra de una casa nueva está permitido, pero si es posible, uno debe mudarse sólo después del 33 de Omer. Si uno no tiene otra casa podrá mudarse a la nueva casa incluso antes del 33 de Omer.  No está prohibido hacer un contrato de compra o venta de una casa u otro inmueble durante estos días.

Es importante tener en cuenta que todas las restricciones que seguimos en los días del Omer no están asociadas con nociones supersticiosas de la mala suerte o “mal Mazal». Estos Minhaguim están relacionados exclusivamente con nuestra tradición de mantener un estado de ánimo de luto en honor a la memoria de los alumnos de Rabí Akiba.