Eligiendo a nuestra pareja, con el corazón y la mente

La decisión de elegir una esposa o esposo debe tomarse en base a dos factores que deben estar coordinados: nuestras emociones y nuestra mente. En otras palabras, si tenemos ciertos sentimientos hacia una persona,  como atracción, pero la mente dice que «no es una buena idea», o si la mente dice «sí», pero existen sentimientos negativos hacia esa persona, el Shiduj debe ser reconsiderado.

En el área de la mente, los Rabinos aconsejan asegurarse de que la persona tenga middot tobot,  buenas cualidades; que él o ella procedan de una familia decente y que los valores religiosos y morales sean más o menos compatibles. Algunos rasgos negativos deben ser vistos como señales de alerta, entre ellos: la arrogancia, la envidia y la irritabilidad. Esos son defectos de carácter que son difíciles de corregir.

En el área de las emociones, uno no necesita sentir una atraccióninmediata hacia la otra persona, por el contrario, esto podría ser un síntoma de que estamos mirando superficialmente a una persona. «Amor a primera vista», puede ser una trampa peligrosa, ya que podría implicar un cierre  temporal de nuestra mente, que debe estar completamente activa en el momento de tomar una buena decisión. En el área de las emociones, uno debe ser consciente de que no exista un antagonismo emocional hacia la otra persona, o «rechazo a primera vista».  Si esos sentimientos negativos están ahí, entonces, uno no debería proceder.

La mayoría de las parejas que conozco, durante las primeras veces que salieron juntos, no sintieron ni una atracción automática ni un rechazo automático el uno por el otro. Estaban emocionalmente «parve» en esta area. Entonces, como la cabeza decía que «sí», los dos invertían tiempo para que las emociones se nutran de la interacción entre ellos y el conocimiento mutuo

Volviendo a «la cabeza». El Shuljan Aruj (Eben ha’Ezer 2:2) indica que uno debe ser sensible a ciertas luces rojas en la familia de los posibles candidatos.

1. Se menciona que no es una buena señal si la familia del candidato o candidata siempre están peleando entre ellos o con otra familia. Uno debe buscar un cónyuge que venga de una familia donde reine la paz.

2. También se menciona que si por ejemplo, una familia siempre está tratando de delegitimizar a otras familias, esa familia es sospechosa de provenir de una estirpe ilegítima (pesulim). Como regla general, nuestros rabinos afirmaron que cuando uno es demasiado crítico hacia los demás en un área específica, es probablemente debido a su propia culpa o complejos en esa área específica. Por ejemplo, si alguien trata obsesivamente de demostrar que otras personas roban, es posible que el acusador sea culpable de ese delito. Los rabinos describieron este comportamiento con cuatro palabras: kol hapoesel bemumo posel, «Cuando alguien está criticando permanentemente a otros en un área específica, esa persona probablemente está proyectando sus propios defectos». En nuestro caso, entonces, si una familia tiene una obsesión por la legitimidad de los demás, es posible que carezca de legitimidad. (como explicamos, este patrón de conducta se extiende más allá de la cuestión específica de «legitimidad»).

3. El Shulján Aruj también identifica la configuración genética de una persona judía con las siguientes palabras: los Yehudim somos innatamente compasivos, tímidos, y activamente bondadosos (rachmanim, baishanim, gomle jesed). Tan arraigados son estos rasgos de carácter en un individuo judío que los rabinos declararon que quien actúa con crueldad hacia los demás, o no muestra sensibilidad hacia el sufrimiento de otros o no tiene una dosis mínima de bondad o tiene un comportamiento desvergonzado, podría no tener ascendencia judía.

Cuanto más identificables sean estas tres virtudes en una persona, más solido será el caso para considerar que él o ella sean un buen candidato, y viceversa.




El Rab Israel Najara (1555-1625) y la Sinagoga más antigua del mundo

La Sinagoga de Jobar, Eliyahu haNabi, considerada la más antigua del mundo, fue destruida en Mayo de 2014, en la guerra civil  Siria.

Rabí Israel Najara ישראל בן משה נאג’ארה nació en Safed, Israel en 1555. A una edad muy temprana, su familia se trasladó a Damasco, Siria. La familia Najara (se pronuncia «nadyara» o «nadjara») era oriunda de «Nájera», un pequeño pueblo situado en la «Rioja Alta», España, sobre el río Najerilla.

Su padre, Moshe Najara, sirvió durante muchos años como el rabino principal de la comunidad de Damasco. Del lado de su madre, el rabino Najara era el nieto de (y fue nombrado en honor a) el famoso rabino Israel de Curiel (1501-1573) uno de los tres Musmajim que habían sido ordenados en Safed por el rabino Ya’aqob Berab, junto con Maran Ribbí Yosef Caro .

En Damasco, el rabino Moshe Najara, lideraba las Mishmarot. Entre muchos Yehudim sirios, la costumbre de las Mishmarot se mantiene hasta nuestro días.  Las mishmarot son largas sesiones de estudio de Torá que tienen lugar la víspera de Rosh Jodesh y todas las tardes de Shabbat.

Debido a la posición de su padre, el rabino Israel Najara no actuó como rabino activo en Damasco. El Rab Najara se desempeñó como Jazán (cantor litúrgico) y rabino (tradicionalmente, en las comunidades Sefardíes, estas dos tareas eran realizadas por la misma persona) de la comunidad judía de Jobar (se pronuncia Dyobar o Djobar) , en las afueras de Damasco.

La ciudad de Jobar era predominantemente judía. Shams Ibn Tulun Al Damaski, que murió en 1546, mencionó que «Jobar es un pueblo judío, con presencia musulmana.»

Jobar es (era) muy famosa por su sinagoga: Eliyahu Hanabi. Tenemos un testimonio muy interesante de la ciudad de Jobar y su Sinagoga de un rabino y viajero, el rabino Moshe Basula:. «La ciudad de Jobar está a una milla de distancia de Damasco. La comunidad judía de Jobar cuenta con 60 familias musta’arabim (= judios locales, pertenecientes a la antigua comunidad siria. La palabra musta’arabim se utiliza generalmente en oposición a «sefardíes», los judíos que vinieron de España. Eventualmente, estas dos «comunidades» se integraron). En la ciudad hay una hermosa Sinagoga, nunca he visto nada igual … con seis columnas en el lado derecho y siete en el lado izquierdo. La Sinagoga llamada Eliyahu Hanabi fue construida encima de una cueva. La gente dice que esta es la cueva donde Eliyahu Hanabi se escondió [= cuando escapó del Rey Ajab] y que esta sinagoga es de la época del profeta Elishá. [A la entrada de la sinagoga, hacia la mitad de la pared a la derecha] hay una piedra de forma irregular, en la que se pueden observar marcas de varios pasos. Según la tradición, aquí es donde Elishá ungió a Jazael [rey de Aram, antigua Siria]. La sinagoga fue restaurada por el rabino El’azar ben Araj. Y la gente me dijo que muchos milagros sucedieron en esta Sinagoga. Y en tiempos de persecución, los judíos se reúnen allí,  efugiandose de sus enemigos».

Rabí Israel Najara fue muy famoso por su poesía. Escribió cientos de poemas religiosos conocidos como piyutim ( sabemos de 346 poemas), principalmente sobre el sufrimiento del pueblo judío y el anhelo de redención. Probablemente, el más famoso de sus poema es Y-ah Ribbon Olam VeOlmaya, un poema escrito en arameo rabínico, que fue adoptado por sefaradim y ashquenazim por igual.  Otro poema que también es bien conocido es la ketubba LeJag haShabu’ot («Contrato de Matrimonio para Shabuot»), leído en muchas comunidades sefaradíes en Shabu’ot, un poema que compara el pacto entre Dios e Israel, con una ceremonia de casamiento.

El Rabino Najara también escribió un libro llamado «Mikve Israel». El cual es una colección de 40 sermones que pronunció en la sinagoga Jobar. En estos sermones (darushim), el rabino Najara combina profundos conceptos Talmúdicos con filosofía y mística judía. Vale la pena notar que su padre, el rabino Moshe Najara, fue alumno del famoso Mequbbal el Ari z»l haQadosh, que apreciaba muchísimo los poemas de rab Israel Najara, y dijo que» su poesía es muy apreciada en los cielos «.

En sus sermones se puede notar que la parte filosófica y hasta los aspectos místicos, no son tan importantes para el rabino Najara como el Musar (enseñanzas Talmúdicas éticas y morales). El Rabino Najara intentó instruir a la gente e inspirarlos a mejorar y perfeccionar su personalidad y su carácter. En sus sermones habló sobre la importancia de la tsedaqa, ayudarse y apoyarse financieramente entre sí, y guemilut Jasadim, ayudar unos a otros en areas que no están necesariamente relacionadas con el dinero, como visitar a los enfermos, consolar a los dolientes, etc.

En los últimos años de su vida, después de la muerte de su padre, el rabino Najara se trasladó a la ciudad de Gaza en Israel. Él fue el rabino de la comunidad judía de Gaza hasta su muerte en 1625 y está enterrado allí.  A su muerte, su hijo, Moshé lo sucedió en esta posición.

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Rezar, pensando en lo que estamos diciendo

La Amidá o shemona esre es la oración más importante. Se dice todos los días, tres veces al día, mañana, tarde y noche. A diferencia de otros textos de la Tefilá, en los cuales leemos y pensamos acerca de D-s, cuando rezamos la Amidá nos estamos dirigiendo directamente a D-s.  No hay nada más significativo en nuestras vidas que la comunicación directa con nuestro Creador.

Este evento tan singular, hablarle a D-s, requiere un estado mental elevado. No podemos rezar la Amidá si estamos distraídos o desconcentrados.  La Amidá requiere kobed rosh , seriedad y concentración.

En preparación para la Amidá debemos pensar y visualizar que estamos de pie delante del Rey de Reyes. La palabra Amidá en realidad significa «de pie». En el sentido más estricto, Amidá significa «De pie, a Su servicio, a la espera de Sus órdenes».

En el protocolo judío, cuando un sujeto se encuentra con el Rey debe hacerlo de pie, firme, e inclinando un poco su cabeza en señal de sumisión al Rey. Ésta es también nuestra postura cuando decimos la Amidá. Muchos Yehudim recitan la Amidá de memoria, con los ojos cerrados y con las manos juntas en el centro del pecho, la mano derecha sosteniendo el puño izquierdo cerrado, también en señal de sumisión. (Obviamente, si uno no sabe la Amidá de memoria, debe leerla normalmente en el Sidur).

La Amidá no se debe leer en silencio total. Tiene que ser «dicha», «pronunciada», articulando las palabras. La articulación, entre otras cosas, facilita la concentración.  Aunque tampoco se puede recitar la Amidá en voz alta. Debemos pronunciar la Amidá en una mínima voz, susurrando las palabras a nosotros mismos. Hay que decir la Amidá tan bajo para que nadie más pueda escuchar nuestra voz, y lo suficientemente alto como para que podamos oír nuestro propio susurro.

Al decir del ‘Amidá, debemos entender y profundizar en el significado de cada palabra que pronunciamos. Este ejercicio mental se llama Kavaná:  conciencia y concentración. Cuando rezamos, tenemos que hacerlo con nuestra mente y nuestro corazón.  Entendiendo y sintiendo lo que estamos diciendo.

Al rezar la Amidá no nos permitimos distracciones. No dejamos que ningún pensamiento mundano o banal penetre en nuestra mente. Una buena manera de identificar si mi Amidá fue dicha con Kavaná, es observar nuestro estado mental y espiritualdespués de recitar  la Amidá. Si nos hemos tomado en serio la idea de que al recitar la Amidá estamos, literalmente, parados frente a HaShem, esa experiencia espiritual suprema tiene que haber dejado un impacto muy visible en mis pensamientos, en mis sentimientos y en mi conducta.

¿Por qué?

Porque cuando rezamos con kavaná nos damos cuenta que HaShem está en el centro de la realidad de este mundo. La Amidá nos recuerda que HaShem no está a nuestro servicio, por el contrario, somos nosotros quienes debemos servir a HaShem. Así, cuando ponemos a HaShem en el centro, nos movemos un poquito más hacia la periferia y nos volvemos más humildes.

Los pensamientos que se generan luego de estar hablando frente a D-s deberían producir una transformación espiritual «total». Un estado de humildad mucho más profundo y un mayor nivel de paz interior con aquello que sucede más allá de nuestro control.

Ahora bien, si después de haber recitado la Amidá, no nos hemos vuelto menos egocéntrico, menos impacientes, menos materialistas y menos vanidosos, probablemente no hemos rezado la Amidá con la  Kavaná necesaria.

Será el momento, entonces, de poner más atención a la calidad de nuestra Amidá.




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Tehilim # 11: Cuando parece que nadie esta mirando…

עיניו יחזו עפעפיו יבחנו בני אדם  

  

(11:1) En este Mizmor los amigos de David le aconsejan a él y a su familia que escapen. Le dicen que el enemigo está cerca, al acecho, esperando su oportunidad para atacar. Y la mejor opción es «escapar a  la montaña como los pájaros», que vuelan hacia los montes donde se sienten seguros, porque allí sus depredadores no pueden alcanzarlos. Pero David se niega a escapar. Tiene fe en HaShem.  Y por eso dice «En HaShem confiaré». Él es mi refugio.

(11:2) David reconoce que, ciertamente, sus enemigos «están preparando sus arcos y flechas para disparar contra él, desde la oscuridad». Aquí la oscuridad no se refiere necesariamente a la oscuridad física sino al anonimato. Los peores enemigos de David no son los que debe enfrentar abiertamente en el campo de batalla. Los hombres más peligrosos son los que conspiran contra el Rey David en secreto. Desde su propia corte. Los traidores. Los que lo alaban frente a sus ojos, o los que supuestamente lo protegen, pero en secreto planean su muerte.

(11:3) David reconoce que en momentos de peligro es natural que «el hombre justo se pregunte, ¿Qué podré hacer contra mis enemigos?» En ese instante parece que la única solución es escapar, salir volando hacia los montes.

(11:4) Pero el Rey David encuentra la respuesta para sus amigos y para sí mismo: En el escenario terrenal, visible, nos parece que los malvados triunfarán, seguirán teniendo éxito en su corrupta misión. A simple vista, nada podrá impedir que sigan sembrando la destrucción.   Pero, afirma David, no hay que olvidar que «HaShem desde Su trono celestial observa todo lo que pasa en nuestro mundo, y Él distingue entre los hombres». En otras palabras, HaShem distingue entre el hombre bueno y el malo, entre el justo y el corrupto. Los hombres pueden simular ante otros hombres. Pero a diferencia de los ojos humanos que pueden ser engañados con artimañas , mentiras y duplicidad, la «mirada de haShem» penetra en el corazón de los hombres. Él, y sólo Él,  conoce la verdad. Sabe lo que sentimos, pensamos y planeamos.

(11:5) Y hay algo más, D-s no es un observador pasivo. Un espectador.  «HaShem ama a los justos», y de alguna manera los protegerá. «HaShem no tolera (y de hecho, aborrece) al hombre que ama la corrupción y la violencia» y de alguna forma, eventualmente, lo castigará.

(11:6) Ya vimos lo que hizo D-s con las ciudades de Sodoma y Gomorra, epitome de la inmoralidad y la injusticia, las «destruyó con fuego y azufre». HaShem no practica la impunidad. No dejará sin castigar la injusticia de los malvados.

(11:7) «Porque haShem», que todo lo ve, que distingue entre el bueno y el malo, «ama las causas justas, y protegerá a aquellos que dirigen sus ojos hacia Él.» Aquí no se refiere únicamente a los hombres que elevan sus ojos hacia HaShem para rezar. Se refiere por sobre todo a los justos. ¿Y cómo define David a los justos? Aquellas personas que antes de obrar piensan: «¿Cómo se verá lo que voy a hacer a los ojos de haShem?». Los justos son los hombres que tiene plena y permanente conciencia de que HaShem nos está observando. Los justos son aquellos que se proponen vivir una vida que sea digna y justa a los ojos de D-s.

 




ABOT, capítulo 4: Rabbi Yanai y el otro lado de la alfombra persa

רבי ינאי אומר אין בידינו לא משלוות הרשעים ואף לא מייסורי הצדיקים

Rabbi Obadia de Bertinoro (Bartenura) explica así las palabras de Rabbi Yanai: No está en nuestra posibilidad comprender por qué los malvados prosperan y por qué los justos sufren.

El tema del sufrimiento de los justos es sin duda uno de los más críticos y difíciles para una persona de fe: ¿Cómo entender que

D-s, siendo Omnipotente (=que todo lo puede) y Omnivolente

(= todo bondad) permita que los justos sufran?

Esta pregunta no es nueva. Como ya lo explicamos alguna vez, el primer Yehudí que formuló esta pregunta fue nada menos que Moshé Rabbenu, lama tsadiq vera lo  ¿Por qué los justos sufren? La Gemará atribuye la autoría del libro de Iyob a Moshe. En otras palabras, el libro de Iyob, que cuenta la historia de un hombre justo que sufre «injustamente», es la respuesta de Moshé a su propia pregunta.

Esta pregunta no es exclusiva del pueblo judío. Los filósofos le dieron un nombre especial: «Teodicea».  Así dice wikipedia: «….Leibniz se refería con Teodicea a cualquier investigación cuyo fin fuera explicar la existencia del mal y justificar la bondad de Dios…»

Pero si bien otras culturas y religiones se hicieron esta pregunta, la respuesta que formuló Rabbi Yanai es única, y en mi opinion, digna de admiración.

¿Que tienen en común la historia de Moshé, la de Iyob y las palabras de rabbi Yanai? Que todas ellas dejan la pregunta abierta, sin respuesta. En una demostración, creo que sin paralelo, de honestidad intelectual e integridad, rabbi Yanai, uno de los rabinos más importantes de su generación, confiesa que no tenemos una respuesta satisfactoria para este interrogante.

Hay que tener en cuenta que práctica y convenientemente todas las demás religiones se las han ingeniado para sacar de la galera cualquier tipo de respuesta que se acomode a la comprensión humana. Se han inventado todo tipo de rituales y hasta nuevas religiones para enfrentar este interrogante.  Para rabbi Yanai o para cualquier otro de los brillantes rabinos del Talmud, ¿no hubiera sido facilísimo inventar algún argumento que fuera aceptable para la gente?

Pero nuestros Jajamim eran íntegros, y cuando una información no la había recibido, no lo inventaban.  En este caso se podría decir que existe una tradición de escepticismo (o caución) respecto a nuestra posibilidad de comprender lo que HaShem hace. Es como que rabbi Yanai formuló una declaración de suma humildad y reconocimiento de nuestros limites intelectuales.

Pero, algo sí sabemos sobre este tema.  Sabemos por qué no lo sabemos.  O por lo menos lo podemos intentar: ¿Alguna vez vio Usted una alfombra persa? Esos tapetes con diseños tan hermosos y trabajados… ¿Y alguna vez vio Usted el otro lado del tapete, el reverso del tapete? Si observa bien verá que ese otro lado no conserva el diseño del frente. Es más, en el reverso del tapete los hilos de todos colores se cruzan unos con otros de una forma que parece errática, y caótica.  Cuando se mira el reverso de la alfombra persa no vemos un diseño, y las tramas no tienen sentido. Sólo cuando damos vuelta el tapete entendemos que el caos es sólo aparente, y que el diseño sólo se puede percibir de un lado.  Si tenemos en cuenta este ejemplo podremos comprender mejor lo que dice Rabbi Yanai: Sabemos que HaShem es Justo (dayan haemet) y Todopoderoso, y sabemos que todo lo que Él hace es parte de un diseño perfecto. El único problema es que no tenemos acceso a ese diseño.

Sólo podemos ver el otro lado de la alfombra….




TEHILIM # 10: ¿Puede haber moralidad sin D-s?

En este Salmo David HaMelej toca una cuestión muy importante y relevante, incluso (o especialmente) para la sociedad moderna. ¿Se puede ser un hombre moral si no se cree en D-s? Tehilim dice que una persona que no cree en D-s, siente que no debe rendir cuentas a nadie, en el ámbito moral, más que a sí mismo. Y puesto que es prácticamente imposible vernos a nosotros mismos con objetividad, para el Rey David, una persona que no tiene a HaShem como su juez está condenado a actuar sin moralidad. Como han dicho nuestros rabinos: kol derej ish yashar beenav, «Todo lo que una persona hace es correcto a sus propios ojos». Somos jueces muy pobres cuando se trata de ver críticamente nuestras propias acciones. Cuando no aceptamos un código objetivo del bien y el mal, el relativismo moral es inevitable.
A veces, dice David HaMelej en el versículo de apertura de este Mizmor, (10: 1), parece como que «D-s se mantiene a la distancia. Ignorando nuestra súplica en momentos de angustia». ¿Cuando pasa esto? Cuando el hombre malvado persigue al pobre y éste cae atrapado en las trampas del corrupto (10: 3). Ese sentimiento de «yo puedo triunfar practicando la injusticia», hace que los malvados crean que tienen éxito porque D-s no existe. Esto se considera una ofensa hacia los «cielos». Blasfemia es (10:4), comportarse como si no existiera un Juez en los cielos. Para David HaMelej las acciones son una consecuencia directa de las creencias. En otras palabras, la injusticia, la corrupción, el robo, el asesinato, todos estos actos son un testimonio de que el autor de estos crímenes cree que no hay D-s.
(10:5) «Sus caminos son inciertos, todo el tiempo». Esto quiere decir que las normas morales de los impíos son erráticas, variables. Un día, si le conviene a él, este acto es correcto, y al día siguiente, si no le conviene a sus interés, ese mismo hecho está mal. Para el judío justo, la moral se mide por la forma en que un acto es percibido por D-s, según lo prescrito en Su Torá. Para los malvados no se trata de la visión de D-s,  sino de cómo el autor «se siente» al respecto. Una cosa es buena si te hace sentir cómodo contigo mismo. No hay GPS moral, si no un sentido de comodidad. Y como sabemos , nuestra mente y nuestra imaginación son insuperables para encontrar excusas y hacernos sentir siempre cómodos, sin culpa, con lo que hacemos.El impío está muy seguro de su éxito, se dice a sí mismo (10: 6), ya que no existe Dios «Yo no tropezaré», no fallaré. Mientras mi plan sea un buen plan, y mientras tenga todos los ángulos cubiertos, no existe ningún factor externo (= Dios) que se interponga en mis esquemas.

Por lo tanto, afirma David, (10: 7) los malvados no dudan en mentir o jurar falsamente «Su boca está llena de promesas, su lengua es toda astucia y engaño». Si no hay Dios, ¿Ante quién seremos responsables por las falsas promesas? El malvado siempre encontrará una manera de sentirse cómodo con lo que hizo, de justificarse a sí mismo por haber tenido que mentir, robar romper su promesa …
Los siguientes versículos describen otras acciones deplorables de los impíos: tienden emboscadas, mienten, arrebatan los medios de los pobres, matan. Diciéndose siempre a si mismos: «D-s no existe. O incluso si existe, (10:11) D-s no está mirando. D-s ignora lo que hacemos. No se involucra. No le importa.»
A partir de ahora, David HaMelej se dirige a D-s y reza por la justicia: En esos momentos en que parece que Tú estás lejos, yo te suplico HaShem: (10:12): «Oh Señor, no te olvides de los oprimidos» (10:14) Tú eres Quién ayuda a los huérfanos. Tú eres Quien romperá el brazo (=el poder) de los impíos (10:15). El mundo sabrá entonces que Tú eres el Rey, el Juez Supremo, para siempre. (10:16). Que Tú sí escuchas el grito de los pobres (10:17) y que harás justicia, y no dejarás que ningún hombre oprima a otro hombre en Tú mundo (10:18).



Somos todos Cohanim

ועתה, אם-שמוע תשמעו בקולי, ושמרתם, את-בריתי – והייתם לי סגולה מכל-העמים, כי-לי כל-הארץ. ואתם תהיו-לי ממלכת כוהנים, וגוי קדוש

Este próximo sábado por la noche celebraremos Shabu’ot, una de las principales fiestas del calendario judío. En Shabu’ot conmemoramos nuestra elección como pueblo de HaShem. D-s nos distinguió de todos los pueblos al entregarnos su Torá. Así dijo HaShem a Israel (Shemot 19, 5-6) «Y ahora, si van a escuchar mis mandamientos, y mantener el pacto conmigo, se convertirán para Mí en un tesoro (segulá) entre todos los pueblos … y ustedes serán para Mí un reino de sacerdotes (mamlejet kohanim) y una nación consagrada (goy qadosh).

Ayer explciamos el concepto de «segula». Hoy vamos a explicar el segundo concepto, mamlejet cohanim, que significa, un reino (=una nación) de sacerdotes.

Como sabemos, los judíos estamos divididos en Cohanim (sacerdotes), levem (levitas) e Israel. Los Cohanim / sacerdotes son los Yehudim que solían dedicarse exclusivamente al servicio de D-s. En los tiempos del Bet haMiqdash los Cohanim tenían varias funciones muy específicas.

1. Eran los los maestros del pueblo judío. Antes de la destrucción del segundo templo no existía el concepto de «rabino» como lo conocemos hoy. Durante siglos, los encargados de preservar y principalmente enseñar la Torá al pueblo de Israel eran los Cohanim.  Como dijo el profeta Malají (2:7)     כי שפתי כהן ישמרו דעת ותורה יבקשו מפיהו  «Los labios del Cohen preservan la instrucción [religiosa], y de él podrán demandar la [enseñanza de la ] Torá».  Los Cohanim eran los maestros de Am Israel.

2. Los Cohanim también estaban a cargo de las principales operaciones del Bet haMiqdash. Se dividían en 24 guardias (mishmarot) y se ocupaban de todas las tareas concernientes a los sacrificios diarios (qorban hatamid) y de las festividades.  Los Cohanim todavía conservan algunos de estas funciones religiosas. Por ejemplo, todos los días (o en la tradición Ashkenazi: cada Yom Tob) los Cohanim recitan la ברכת כהנים o bendición sacerdotal. Los Cohanim eran los servidores más cercanos a D-s en los campos de la educación y el servicio religioso.

3. Pero por estar más cerca del servicio a D-s, los Cohanim tenían más responsabilidades y más limitaciones que los judíos comunes. Hay un importante número de restricciones matrimoniales o rituales relacionadas con el luto, por ejemplo,  que aún hoy se aplican exclusivamente a los Cohanim. El privilegio de servir a Dios implica un mayor nivel de obligaciones («nobleza obliga»).

Ahora podremos entender mejor que significa que el pueblo de Israel es designado como una nación de «Cohanim». En cierto sentido el pueblo judío fue elegido para ser respecto al resto del mundo, lo que los Cohanim son respecto a am Israel.

Comencemos por el final

1. El pueblo judío tiene más obligaciones y restricciones que los gentiles. Mientras que la Torá indica que un Yehudí debe cumplir 613 preceptos, un gentil sólo tiene que cumplir 7.

2. El pueblo judío fue designado para dedicar su vida el servicio de HaShem. Servimos permanentemente a HaShem. Tan cerca nos sentimos de D-s, que en nuestras Tefilot (plegarias) nos dirigimos a Él en la segunda persona del singular: no usamos el «Usted» sino el «Tú» (Bendito eres Tú, HaShem…. ).

3. Nuestra misión «global» como pueblo elegido es llegar a ser los «educadores» del resto del mundo.  No con palabras, discursos ni proselitismo sino exclusivamente con nuestro ejemplo. Cada Yehudi debería ser un modelo a imitar, la inspiración (or lagoyim) para el resto del mundo.  Cuando esto ocurre y los gentiles ven que los judíos procedemos con integridad y decencia, y cuidamos con devoción y no traicionamos nuestros principios religiosos, entonces estamos cumpliendo nuestra misión global en el máximo nivel: a este nivel se lo conoce como «Qiddush haShem», santificación del nombre de D’s, cuando nuestro justo proceder inspira al gentil a reconocer la Presencia y voluntad de HaShem en este mundo.

Halajot

Shabu’ot comenzará BH este Sábado por la noche.  Hay que tener en cuenta que la se’uda shelishit se debe realizar, como cualquier otro Shabbat, comenzando antes de la sheqi’a. En este caso específico, como al terminar Shabbat tendremos inmediatamente la cena de shabu’ot, para la cual debemos estar con apetito, la se’uda shelishit suele ser un poco más ligera que de costumbre. En nuestra congregación, por ejemplo, haremos esta se’uda shelishit con frutas. Cada congregación tiene sus costumbres respecto a cómo hacer esta seudá más ligera.




ABOT 2:8 Materialismo en exceso

Hilel solía decir:
Cuánto más carne, más gusanos…
cuánto más Tora, más vida.

Esta Mishná nos enseña que el exceso en la satisfacción de nuestras necesidades básicas no es necesariamente bueno . Por el contrario, nos hace daño. Anticipándose a la visión de la medicina moderna sobre las devastadoras consecuencias de comer en exceso, el rabino Ytzjaq Magriso ( Turquia, sigly XVIII) escribe: «Hillel explica que todas las cosas materiales son temporarias y fugaces. Uno puede pensar que la felicidad consiste en la satisfacción excesiva de estos placeres, pero el efecto a largo plazo es lo contrario. El primer vicio citado por Hillel es comer en exceso … uno se siente bien y fuerte después de una comida abundante, y siente que puede continuar de esta manera para siempre. Pero el resultado neto es a menudo la obesidad… Excesos en comer y beber pueden derivar en muchas enfermedades… Como resultado de no mantener la boca cerrada, uno termina acortando la duración de su vida. »

El judaísmo no predica suprimir nuestras necesidades básicas. Por el contrario, alabamos al Creador por todo lo mundano que disfrutamos. Pero cuando nos entregamos a excesos materiales, nuestras necesidades físicas se trasforman en vicios o adicciones. Comer en exceso, consumir o comprar más de lo que necesitamos, la pereza excesiva, la obsesión con el sexo, etc. no conducen a la felicidad, sino muy a menudo a la autodestrucción.

El Rabino Magriso concluye que en estas áreas, «más es menos»

«Por lo tanto, cuanto más una persona se entrega a los vicios mundanos, en la creencia de que esto conduce a una vida feliz, lo contrario se convierte en realidad. Un hombre debe intentar vivir con lo necesario para una vida respetable y no buscar más.». Es muy beneficioso para nuestra propia formación y para la educación de nuestros hijos, aprender a usar, comprar y consumir menos de lo que podemos permitirnos gastar o pagar. En este sentido, «menos es más».

«Mientras que los excesos en el comer y el beber acortan la vida de uno, el estudio de la Torá la incrementa. Como dijo el maestro [en Pirqe Abot ] dice: ‘ Cuanto más Tora , más vida ‘ . »

En el área de estudio de Torá, más no es menos. Nunca nos graduamos de estudiar Tora. Nunca podemos decir «Ya lo sé todo » . El «saber» no es un elemento externo, como el dinero, que hoy tenemos y mañana podemos perder. El conocimiento de Torá se convierte en una parte integral de nuestra persona. Nuestro conocimiento de la Tora pasa a ser parte de nuestra neshamá (el ser, el verdadero yo, el alma) y persiste incluso después de que nos vamos de este mundo. Las cosas materiales quedan atrás, mientras que la Tora que estudiamos se queda con nosotros, literalmente, para siempre.




ISRAEL: Lo que vio Zejariá

 Fíjate bien en esta foto. ¿Ves algo especial? Lo único que ves es algunos niños jugando en una plaza. ¿Verdad? Bueno, no tan rápido …

Esta foto es de la ciudad vieja de Jerusalem. Unos cuantos niños están jugando en una plaza  llamada Bate-Majasé. Este es un lugar muy importante en la ciudad vieja. El edificio de dos pisos con arcos que se ve en el fondo fue construido en 1871 con fondos aportados por el Barón Rothschild de Frankfurt para albergar a las familias pobres de Jerusalem. El escudo de armas de la familia Rothschild todavía se puede ver en la parte superior del edificio. Hoy en día este edifico alberga las oficinas de la Municipalidad del barrio judío de la ciudad vieja. En la plaza se ve una escena muy familiar: niños corriendo y jugando. Esto ocurre todos los días, porque cerca de esta plaza hay dos escuelas: El Talmud Tora Noam y la Yeshiva Sylberman. Cientos de niños estudian allí.

Lo que no se ve en esta foto es otra vista familiar. Ancianos y ancianas que se sientan en los bancos de la plaza, cerca de donde juegan los niños. Muchas veces, después de las horas de escuela los abuelos viene a esta plaza para jugar con sus nietos.

Hay algo más en este lugar. Mira la próxima foto. A pocos metros de la primera….

 

 

En esta imagen  se ve  una inscripción tallada sobre la piedra. Es una cita del profeta Zejariá (Zacarías) 8: 4-5

Zacarías era un niño cuando los judíos vivían en el exilio en Babilonia hace 2500 años. Sin su propia tierra y sin el Bet HaMiqdash, el futuro del pueblo judío se veía muy sombrío. Sin esperanzas. En circunstancias normales los Yehudim deberían haberse integrado de forma natural (asimilado) a la población Babilónica y desaparecer. Pero ocurrió un milagro. Ciro, el emperador, Persa fue inspirado por HaShem (así lo que declaró explícitamente) e invitó a los Yehudim a volver a Israel y reconstruir Jerusalem. Aunque la mayoría de los judíos optaron por permanecer en Babel (fue el primer, pero no el último «exilio voluntario») miles regresaron a la tierra de sus padres. Zejariá fue uno de ellos. Los Yehudim que regresaron encontraron una ciudad completamente destruida. Todo era ruinas, cenizas y desolación. No había ni siquiera un muro para proteger la ciudad, lo que hacia que vivir en la ciudad fuera una misión imposible (imaginese vivir en una casa sin una de sus paredes exteriores).

Pero en medio de esa desolación, Zacarías tuvo una visión profética, un escenario muy poco probable que suceda, dadas las terribles condiciones de Yerushalayim en sus días.

Esta profecía fue grabada en esa piedra. Como dijomos se encuentra en el capítulo 8, versículos 4-5 de Zejariá:

כֹּה אָמַר ה’ צְבָאוֹת: עֹד יֵשְׁבוּ זְקֵנִים וּזְקֵנוֹת בִּרְחֹבוֹת יְרוּשָׁלִָם, אִישׁ מִשְׁעַנְתּוֹ בְּיָדוֹ מֵרֹב יָמִים. וּרְחֹבוֹת הָעִיר יִמָּלְאוּ יְלָדִים וִילָדוֹת מְשַׂחֲקִים בִּרְחֹבֹתֶיהָ
זכריה ח’ 5-4

«Y así dice HaShem: Voy a volver al monte de Sion, y mi Presencia residirá en Yerushalayim …. Y una vez más los hombres y mujeres de avanzada edad caminarán por las calles de Jerusalem con sus bastones y se sentarán  en las plazas de la ciudad. Y las calles de la ciudad se llenarán de niños y niñas jugando en ellas «.

Ahora, veamos  el cuadro completo: Estás en Bate Majasé, leyendo esta extraordinaria profecía, grabada en la piedra que está frente a tus ojos. A tu derecha ves a varios ancianos, con sus bastones, sentados un banco y conversando. A tu izquierda ves a los niños jugando en la calle. Y entonces te das cuenta de que tienes el increíble mérito de ser un testigo presencial del cumplimiento de la profecía de Zejariá. Y entonces podes responder la pregunta: ¿Qué o a quién vio Zejariá? Zejariá vio a esos niños, a esos ancianos, a mi y a ti.