SHEMOT: El versículo político más actual de la Torá

וַיָּקָם מֶלֶךְ חָדָשׁ עַל מִצְרָיִם אֲשֶׁר לֹא יָדַע אֶת יוֹסֵף

«Y un nuevo Faraón surgió en Egipto, que no reconocía a Yosef »

  Exodo 1:8

LOS JUDIOS Y LOS CAMBIOS DE GOBIERNO

La Torá no es moderna; es eterna. Y como tal, las historias que se relatan en la Torá nunca pierden su relevancia y su actualidad. Hoy vamos a analizar un poco en profundidad, un versículo del libro de Shemot, Exodo, en el cual se describe un cambio de gobierno en Egipto. Un fenómeno político interno, no relacionado con los judíos, pero que desencadenó la persecución, el asesinato de niños y la esclavitud de los judíos. Anteriormente hablamos de cómo los hijos de Israel se prepararon para evitar la asimilación en Egipto a través de la educación, la vida en comunidad y una limitada interacción socio-cultural con el entorno egipcio (ver aquí). El plan funcionó bien, y los judíos vivieron muy holgadamente en Egipto. Pero con el correr del tiempo, tal como ocurrió innumerables veces en el pasado, los cambios politicos en el lugar de residencia de los judíos afectaron directa o indirectamente a los judíos. En el caso de Egipto, como ocurrió en la España de Isabel o en la Alemania del Tercer Reich, las consecuencias de estos cambios internos fueron devastadoras.

UNA NUEVA POLITICA DE ESTADO

Uno de los Sabios del Talmud sugirió que el cambio político en Egipto fue en realidad un cambio de la política del mismo Faraón, que ahora, por alguna razón, se ensañó contra los judíos, y en un enorme despliegue de desagradecimiento, decidió ignorar las contribuciones de Yosef a la monarquía egipcia. Algo parecido sucedió con Isabel la católica en la España de finales del siglo XV, cuando una vez recuperado el sur de España, Isabel decidió que era hora de expulsar a los judíos de su reino, Castilla y Aragón, para tener un país completamente católico. Al igual que el Faraón, Isabel decidió ignorar las contribuciones de los judíos a España, que no eran pocas. Piensen en Lorenzo Badoz, el médico personal de la reina, que la ayudó a dar a luz y salvó su vida varias veces. O Rabbi Abraham Zacuto, cuyas invenciones en el campo de la astronomía y navegación fueron vitales para que Colón llegara a América. O Don Isaac Abarbanel, y su enorme contribución a las finanzas de España, que permitieron la reconquista de Granada en 1492.

UNA NUEVA DINASTIA 

Otros Sabios sugirieron que las palabras bíblicas «un nuevo monarca surgió en Egipto» se refieren a un cambio más radical. Normalmente, los hijos o familiares de los monarcas reinaban en su lugar. Solo cuando esto no ocurría y el nuevo rey pertenecía a otra familia, hablamos de una dinastía diferente. En nuestros días, esto se podría comparar a cuando el partido politico de la oposición llega a la presidencia. En los Estado Unidos, por ejemplo, suele pasar que demócratas y republicanos gobiernan alternativamente cada 4 u 8 años. Y cuando el partido de la oposición recupera el poder hay -entre otras cosas- un «reseteo» de las relaciones diplomáticas de ese gobierno con aliados y enemigos. Así, por ejemplo, la relación que Estados Unidos tenía con el estado de Israel en los tiempos del presidente demócrata Barack Obama –muy tensa– cambió radicalmente cuando el candidato republicano Donald Trump asumió la presidencia. Algo parecido tuvo que haber ocurrido en Egipto cuando el Faraón de una nueva dinastía tomó el poder: la relación con los judíos — posiblemente aliados del gobierno anterior–ahora tenía que cambiar. El nuevo rey, por lo tanto, elige no reconocer a Yosef como un héroe egipcio, sino como un traidor.

EL REY NO HA MUERTO ¡VIVA EL REY!

¿Por qué los Sabios sugirieron que este nuevo rey no era simplemente el sucesor, o el hijo, del rey anterior? Porque cuando el hijo reemplaza al padre el texto bíblico dice: «Y el Rey A murió , y su hijo B reinó en su lugar». Lo que en este versículo llama la atención es que el texto dice que «surgió» un nuevo Faraón y no menciona que el Faraón anterior murió. Esta omisión -que por tratarse de la Torá no podemos atribuirla a la casualidad o a la distracción- nos da a entender que el cambio de gobierno en Egipto fue «dramático». Un golpe de estado. O según el historiador judío Flavio Josefo (ver aquí) algo más dramático todavía.Josefo sugirió la Torá se está refiriendo -brevemente, como de costumbre- a una dramática revolución: la reconquista de Egipto. Me explico. Los Hicsos, un pueblo semita, invadieron Egipto en el siglo 16 aec y esclavizaron a la población egipcia durante mucho tiempo. Si Yosef, sus hermanos y sus hijos se establecieron en Egipto durante ese periodo histórico, y convivieron amigablemente con los Hicsos, ahora, luego de 100 años de ser gobernados por el invasor, cuando el Faraón Amosis derrota a los Hicsos y estableció la decimoctava dinastía, los judíos no van a ser sus amigos favoritos.

LAS VUELTAS Y REVUELTAS DEL PODER

De haber sucedido de esta manera, los judíos ahora eran mal vistos no a pesar de haber ayudado a Egipto, cuando Egipto estaba gobernado por los Hicsos, sino por haber ayudado a Egipto cuando los Hicsos estaban en el gobierno. Si esto fue lo que ocurrió, propondría una nueva traducción -no muy alejada de lo literal por cierto- para la segunda parte de nuestro versículo, es decir, para las palabras que describen la animosidad del nuevo Faraón hacia los judíos. En lugar de traducir asher lo yada et Yosef como que el Faraón no reconocía o no apreciaba a Yosef, deberíamos entender que el nuevo monarca egipcio «despreciaba» a Yosef; no lo quería, porque lo consideraba el amigo de sus enemigos. Este nuevo Faraón que despreciaba a Yosef, tampoco apreciaba a sus descendientes. Y los judíos, como sucedió (y sucede, especialmente fuera de Medinat Israel) se encontraron de pronto en el lado incorrecto de la historia. 
Acto seguido, lo inevitable sucedió. El Faraón se propuso implementar «la solución final». 

Continuará….




SHEMOT: Resumen de la Parashá

Esta semana comenzamos un nuevo libro: Shemot, “Nombres” o Éxodo.

EL NACIMIENTO DE MOSHE
La Torá comienza mencionando los nombres de los hijos de Jacob y contándonos que sus descendientes fueron muy prósperos, fructíferos y poderosos en Egipto. Pero cuando surgió una nueva dinastía, el Faraón se propuso debilitar a los judíos y empobrecerlos. Primero imponiéndoles impuestos y encargándoles duros trabajos. Pero por más que los oprimía, los judíos seguían multiplicándose y no perdían su poder. El faraón entonces ordena a las parteras matar a todos los niños hebreos recién nacidos. Estas mujeres, sin embargo, desafiaron la orden del Faraón y dejaron vivir a los niños. El Faraón llamó a las parteras para castigarlas por no seguir sus órdenes. Las parteras respondieron que las mujeres hebreas se valían por sí mismas para dar a luz a sus bebés. Dios recompensa a las parteras por su valentía y su temor al Cielo. El faraón ordena entonces a todo su pueblo a tomar parte en la eliminación de los niños judíos, arrojando al Nilo a todos los varones recién nacidos. Cuando nace Moshé (Moisés) su madre, que temía por su vida, lo pone en una canasta impermeable y deja la canasta flotando en el Nilo. La hija del Faraón, Batyá, se está por bañar en el Nilo cuando ve al niño. Lo toma y lo adopta como suyo. Míriam, la hermana de Moshe, que observa lo que está pasando, ofrece traer una mujer hebrea para amamantar al niño. La hija del Faraón acepta la sugerencia, y así Yojebed, la madre de Moshé se encarga de criar a su propio hijo hasta que éste crece.

MOSHE SALE AL ENCUENTRO DE SUS HERMANOS
Moshé vive en el palacio del Faraón. Ya adulto, un día sale del palacio y percibe el sufrimiento de sus hermanos judíos. Ve a un egipcio golpeando a un hebreo. Moisés mata al egipcio y de alguna manera el Faraón se entera. Moshé se ve obligado a huir. Escapa a Midián y se queda allí por un tiempo. Allí se casa con Tsiporá, la hija de Yitró y tiene a sus dos hijos, Guereshom y Eli’ezer.

DIOS RECUERDA SU PROMESA
En Egipto la situación de los esclavos judíos es cada vez peor. El pueblo clama a Dios y Dios toma en cuenta el pacto que había hecho con sus antepasados. Moshé está pastoreando los rebaños de Yitró en el desierto cuando llega a un monte. Allí ve un arbusto ardiendo, pero que no lo consumía el fuego. Cuando se acercó para entender lo qué pasaba, Dios le habla. Le dice que Él ha visto el sufrimiento de los israelitas y ha decidido liberarlos de los egipcios a través de él, de Moshé. Dios le da a Moshé instrucciones a Moshé. Debe reunir a los ancianos judíos e informarles que Dios los rescataría de Egipto y los llevaría de regreso a Israel. Luego Moshé debe hablarle al Faraón y pedirle que los deje salir para servir a Dios. Sin embargo, Dios le advierte a Moshé que el faraón no accederá a esta solicitud. Pero la redención habrá de llegar después de que Dios castigue a Egipto. Dios le presenta a Moshé tres milagrosas pruebas para que las realice ante los israelitas y le crean que Dios lo ha enviado. Moshé dice que él no es apto para esta difícil misión, debido a su impedimento para hablar con elocuencia. Dios entonces asigna a su hermano Aharón para que sea su portavoz.

MOSHE SE DIRIGE A EGIPTO
Moshé toma a su esposa y a sus dos hijos y se dirige a Egipto. Dios especifica a Moshé que le debe decir al Faraón: “Israel es mi hijo primogénito. Deja libre a mi hijo para que me sirva. Y si te niegas a enviarlo, mataré a tu hijo primogénito”. Moshé se encuentra con Aarón, que había venido desde Egipto para recibirlo, y juntos llegan a Egipto. Reúnen a los ancianos y les presentan las pruebas de que Dios los había enviado.

MISIÓN NO CUMPLIDA
Moshé y Aharón van al palacio del Faraón y le piden que deje salir a los judíos. El faraón se burla de ellos e instruye a sus capataces para que aumenten la carga del trabajo de los esclavos judíos. Los judíos no podían satisfacer las nuevas demandas del Faraón y como resultado son brutalmente golpeados. Moshé afligido y confundido, se dirige a Dios: «¿Por qué has causado más sufrimiento a este pueblo? ¿Y para qué me has enviado? Por haberle hablado al Faraón en Tu nombre, el pueblo está sufriendo más….». Dios tranquiliza a Moshé y le responde que pronto verá lo que Él hará con el Faraón y que el monarca egipcio liberará a los judíos.




SHEMOT: ¿Cómo homenajeamos los judíos a los no judíos?

אֲשֶׁ֨ר שֵׁ֤ם הָֽאַחַת֙ שִׁפְרָ֔ה וְשֵׁ֥ם הַשֵּׁנִ֖ית פּוּעָֽה

Como explicamos anteriormente, el Faraón prepara la solución final al problema judío. El plan comienza reclutando colaboradores. No es fácil convencer a los egipcios de que deberán denunciar y enviar a los judíos a los campos de trabajo (concentración), y que luego deben matar a los bebes hebreos. Después de todo, los judíos habían sido vecinos de los egipcios durante varias generaciones. Para lograr la colaboración de su pueblo, el Faraón pronunció el famoso discurso inflamatorio antisemita en el que acusa a los denuncia a los judíos de traidores. Y su plan funcionó.

DESOBEDIENCIA CIVIL

La primera fase del plan de Faraón se hace en secreto. Para evitar el crecimiento demográfico del pueblo judío, el Faraón ordena a las parteras que maten «discretamente» a los bebés. Probablemente golpeando sus cabecitas en la piedra sobre la cual las mujeres judías dan a luz. Lo principal era que parezca un accidente. Pero, sorpresivamente, ¡las parteras deciden desobedecer al Faraón! Los sabios tienen diferentes opiniones acerca de la etnicidad de estas parteras. ¿Eran hebreas o egipcias? El texto bíblico es ambiguo. hamyaledot haibriot podría entenderse como parteras «judías», o parteras egipcias «que asistían a las mujeres judías a dar a luz».

Hoy exploraremos esta segunda opinión, que me parece la más compatible con la narrativa textual peshat y representa entre otros la opinión del Rab Don Isaac Abarbanel ( ולא היו עבריות, כי איך יבטח לבו בנשים העבריות שימיתו ולדיהן, אבל היו מצריות מילדות את העבריות, ר»ל עוזרות אותן ללדת, כמו שנאמר ‘בילדכן את העבריות’.»). Estas parteras egipcias que se negaron a cumplir las órdenes del Faraón y dejaron que los niños vivieran son presentadas con sus nombres «Shifrá» y «Puá».

Este extraordinario acto de coraje no puede ser tomado a la ligera.

Vamos a analizarlo un poco más en profundidad.

¿QUÉ HICIERON LAS PARTERAS?

Las parteras desobedecieron una orden directa del hombre con suprema autoridad en Egipto, considerado «un dios», el gobernante del país más poderoso del mundo, en el momento del apogeo más alto de Egipto, el comienzo de la 18va dinastía. Este no fue un acto común de renunciar a las tareas asignadas: fue un acto de rebeldía, de desobediencia civil, quizás el primero que se registró en la historia de la humanidad.

¿POR QUÉ LO HICIERON?

¿Por qué las parteras dejaron vivir a los niños judíos? La Torá lo explica con palabras simples pero muy profundas. «vatirena hamyaledot et haEloqim», estas mujeres no-judías «temieron a Dios».

Aunque el tema del temor a Dios es muy profundo, mencionaré 3 breves ideas al respecto.

Primero: en la Torá el temor a Dios (=Eloqim) aparece también en el contexto de la conducta de los no judíos. Cuando se trata de un contexto judío, se menciona principalmente el temor a «HaShem», es decir, se menciona el nombre Divino en hebreo (A- do- nay). El hecho que las parteras mencionan «Dios» y no HaShem, le da más peso a la é de que estas parteras no eran judías.

En segundo lugar, el «temor a Dios» es lo que impide que una persona haga algo incorrecto, negándose a hacer algo que está mal «a los ojos de Dios». Para entenderlo mejor, comparémoslo con el «amor de Dios», que lleva a alguien a actuar con generosidad, entrega, bondad. El amor de Dios es activo, el temor de Dios es pasivo, ¡Pero no menos importante!

En tercer lugar, y quizás lo más crítico, es que el temor de Dios se presenta en oposición al temor al hombre, en este caso, el temor a un tirano. Las parteras abrazan el el temor a Dios y minimizan el temor al Faraón. Y en cierta manera, están dispuestas a aceptar el castigo del Faraón –la tortura y la ejecución– inspiradas por su temor a Dios

¿QUÉ PRECIO PAGARON POR SU DESOBEDIENCIA?

El Faraón recibe la denuncia de que lo han desobedecido y las cita a su corte para demandar una explicación. Las parteras presentan sus argumentos, y le explican que las mujeres judías dan a luz de manera natural (חיות הנה), por su cuenta, y cuando ellas llegan para «matar a los bebes judíos varones por accidente» ya es demasiado tarde para que no se note. Creo que también es posible, aunque no recuerdo que ningún comentarista lo haya explicado de esta manera, que este acto de valentía haya inspirado a la hija del Faraón, quien, desafiando la voluntad de su padre, salvó a un niño hebreo de una muerte segura. Ese niño era Moisés.

Luego llegan las enigmáticas palabras hebreas vaya’as lahem batim —“les hizo casas”.

Primera interpretación: el Faraón no las perdonó, sino que las envió a prisión (batim, «casas, celdas»). Siguiendo esta interpretación, estas mujeres pagaron con la cárcel «casas de confinamiento perpetuo» por su valiente accionar por salvar a los niños hebreos.

¿CÓMO FUE RECOMPENSADO SU ACTO DE VALENTÍA?

Pero hay una segunda posible interpretación de la palabra hebrea «batim». Dinastía memorable, nobleza y fama. Como cuando uno dice que proviene “de la Casa David”. Siempre siguiendo la opinión de que estas parteras no eran judías, es posible que la muestra de gratitud por haber salvado tantas vidas del pueblo de Israel, haya sido que la Torá mencionó a estas mujeres “explícitamente” por sus nombres: Shifrá y Puá.

Si prestamos mucha atención al texto bíblico, peshat, nos daremos cuenta de que en toda la historia de la esclavitud y el nacimiento de Moshé (dos primeros capitulos de Shemot) la Torá NO menciona los nombres de ninguno de sus protagonistas, ni siquiera Yojebed, Miriam o Bitiá —la hija del Faraón. La única excepción es la de SHIFRA Y PUA. Así, el acto de valentía de estas simples parteras quedó inmortalizado en la memoria del pueblo judío, que repetimos sus nombrescada vez que llemos la Torá. Vale la pena mencionar –y darnos cuenta de este contraste– que la Torá ni siquiera menciona por su nombre al Faraón, ¡el hombre más poderoso de la tierra, termina siendo un tirano anónimo, que no merece ser recordado, y que hasta hoy se discute su identidad.

YAD VASHEM: HOMENAJEAR CON NOMBRES

La Torá le rinde homenaje a la memoria de estas valientes mujeres, «mencionando su acto de valor y sus nombres”. Esta es la manera que el pueblo judío —y el Estado de Israel— rinde homenaje a la memoria de los gentiles que se arriesgaron o sacrificaron sus vidas para salvar vidas judías. . Este agradecimiento bíblico se repite por ejemplo, en la sección del museo del Holocausto YAD VASHEM dedicado a «los justos entre las naciones» חֲסִידֵי אֻמּוֹת הָעוֹלָם perpetuando su memoria, la mencionar su “yad” , acciones, y su “Shem”, su nombre, tal cual como lo hizo la Torá con Shifrá y Puá.

Hoy en día Israel tiene muchos –demasiados enemigos que celebran sin vergüenza la masacre de Hamás, acusan a Israel por defenderse y evitar una nueva masacre y practican la hipocresía del doble estándar, como el secretario general de las Naciones Unidas y muchos más (yemaj shemam = que sean olvidados sus nombres ) , que jamás se pondrán del lado de la verdad, la justicia y la objetividad.

Por el otro lado, hay muchos, muchísimos no judíos que nos apoyan, en silencio o a viva voz, como el autor y periodista Douglas Murray y muchos otros, que merecen nuestro mas sentido agradecimiento y homenaje.




El Rab Jayim haCohen (1585-1655) los piratas, y sus libros

El Rab Hayim haCohen nació en Egipto en el año 1585. Su padre, el rabino  Abraham haCohen, pertenecía a una distinguida familia de Cohanim, descendientes de Don Yosef haCohen de España.

Desde muy temprana edad,  el joven Rab Hayim demostró cualidades excepcionales. Junto a un profundo amor por el estudio de la Torá, poseía un carácter moral refinado y una sensibilidad espiritual elevada. Mientras otros niños dedicaban su tiempo libre al juego, Hayim solía acudir a la sinagoga, entregándose al estudio de la Torá y al aprendizaje del servicio a Dios. Ya en su juventud era reconocido por su seriedad y devoción.

Durante su adolescencia, cuando la comunidad se reunía en la sinagoga en Shabbat, el joven Rab Hayim subía al púlpito y pronunciaba derashot sobre la parashá semanal, las leyes relacionadas con las festividades próximas y enseñanzas de musar (ética judía). Sus palabras conmovían profundamente a sus oyentes y le dieron tempranamente fama como maestro y predicador destacado.

En busca de estudios avanzados,  se trasladó más tarde a la ciudad de Safed (Tsefat), en la Tierra de Israel, donde estudió durante aproximadamente tres años con el Rab Hayim Vital, alumno del Rab Yosef Caro. Allí absorbió tanto las dimensiones reveladas como las internas de la Torá, características del singular ambiente espiritual de Safed. Este período lo preparó para las responsabilidades mayores que le aguardaban.

Desde Safed,   se trasladó hacia Aram Tsoba (Alepo), donde se estableció de forma permanente. Tras el fallecimiento del Rab Mordejai haCohen —yerno del célebre Rab Shemuel Laniado— el Rab Hayim fue nombrado rabino y presidente del tribunal rabínico de la comunidad de Alepo.

Bajo su liderazgo, la vida de Torá en Alepo floreció notablemente. Se fundaron nuevas escuelas elementales (ketab) y academias rabínicas (bate midrash), se añadieron nuevos bancos en la sinagoga y la vida comunitaria se centró cada vez más en el estudio y la erudición. El Rab Hayim sirvió a la comunidad durante décadas, período en el cual su autoridad halájica fue ampliamente reconocida. Consultas rabínicas sobre asuntos legales complejos le llegaban desde comunidades judías lejanas.

A lo largo de los años,  compuso una vasta obra escrita. Entre sus trabajos más importantes se encuentra su comentario al Shulján Aruj, el gran código de la ley judía redactado por el Rab Yosef Caro, maestro del maestro de Rabí Hayim. También escribió comentarios sobre Shir haShirim, Ejá (Lamentaciones), Meguilat Rut, el libro de Daniel y otras obras, todas en forma de manuscrito.

Aunque la imprenta ya se había difundido en Europa, todavía no había llegado a Alepo ni al Medio Oriente . La única opción real para publicar libros hebreos era Italia, en particular Venecia, que se había convertido en el principal centro de impresión hebrea. El Rab Hayim envió allí uno de sus manuscritos —un comentario al libro de Ester— pero al pasar los años sin que fuera publicado, decidió viajar personalmente para supervisar el proceso.

El Rab Hayim zarpó hacia Venecia junto a su hijo, llevando consigo todos sus manuscritos,  probablemente superaban la veintena. Pero antes de arribar a Italia,   el barco fue atacado por piratas que operaban desde la isla de Malta, un conocido centro de corsarios mediterráneos en el siglo XVII. Los piratas saqueaban cargamentos y capturaban personas y las vendían.  En medio del ataque,  el Rab Hayim y su hijo se tiraron al mar y milagrosamente salvaron sus vidas. Los manuscritos, sin embargo, quedaron a bordo del barco capturado. Los manuscritos hebreos eran considerados objetos de valor para los piratas, porque sabían qeu tarde o temprano encontrarían comunidades judías dispuestas a rescatarlos.

Pero para el Rabinio la pérdida fue devastadora. Décadas de estudio, enseñanza y escritura —la obra de toda una vida— se habían desvanecido en un instante. En su dolor,  elevó una plegaria a HaShem, pidiendo que sus libros le fueran devueltos o que se le concediera la fuerza y la claridad necesarias para reescribirlos. El rab Hayim nunca mas vió sus manuscritos , pero El Cielo le concedió la segunda petición.

Reescribir sus obras desde la memoria fue un desafío intelectual y emocional inmenso. No se trataba de apuntes sino de comentarios cuidadosamente estructurados, llenos de análisis halájico, precisión textual y profundidad conceptual. Durante varios años en Italia, el Rab se dedicó a la ardua tarea de reconstruir sus escritos perdidos, apoyándose únicamente en su memoria, disciplina y firme devoción a la Torá.

El primer libro que logró publicar fue Torat Jajam, una recopilación de sermones sobre las parashiot semanales, editada por Rabí Moshe Zacuto y publicada en Venecia en 1654. Ese mismo año, con la ayuda del Rab Shemuel Abohab, publicó el primer volumen de Meqor Hayim, su comentario al Shulján Aruj, desde el principio de Oraj Jayim hasta Hiljot Shabbat .

Para publicar el segundo volumen, titulado Tur Pitda, que inbluye las Halajot de Shabbat y Erubín, el Rab Hayim viajó a Livorno, Italia.   Pero allí falleció en el año 1655, durante la semana de la parashá Qedoshim.

Tras su muerte, algunos de los manuscritos que habían sido capturados por los piratas fueron finalmente recuperados. El Rab Yosef Hayim David Azulai (el Jid”a), en su obra bibliográfica Shem haGedolim, testimonia que tuvo en sus propias manos el manuscrito de Ateret Zahav, el comentario al libro de Ester escrito de puño y letra por el Rab Hayim haCohen.

Otra de sus obras , Migdal David, un comentario sobre Meguilat Rut, también fue recuperada, aunque posteriormente fue impresa en Ámsterdam en 1680 por un impostor que se atribuyó falsamente su autoría.

En tiempos más recientes, han salido a la luz otros escritos de Rabí Hayim.

Sus comentarios agadáicos al tratado Berajot fueron publicados en 1983 por la editorial israelí Qovets Bet Aharon veYisrael.

Varias de las obras de Rabí Hayim haCohen aún permanecen  en forma de manuscrito, a la espera de su publicación.

Hacer click AQUI para bajar el libro Torat Jajam.  




SHEMOT: La historia de la envidia

Terminamos el libro de Bereshit, y esta semana comenzamos el libro de Shemot.  La historia es más o menos conocida. Bereshit cuenta cómo se formó la primera “familia” judía, bene Israel , mientras que el libro de Shemot nos cuenta cómo se formó el “pueblo” judío, am Israel.
La Torá no es un libro común. Entre las cosas que hacen que la Torá sea un libro único es que “detrás” de la trama principal se esconden sub-historias entretejidas con la trama principal, pero de alguna forma independientes de ella. Les cuento una. Hermandad vs.envidia.
La tensión entre hermanos ya se nota desde el comienzo, Cain y Abel. En este caso la envidia se genera por la atención Divina. HaShem aceptó el sacrificio de Abel y rechazó el de Cain. Y Cain, en lugar de esforzarse para hacerlo mejor como le sugirió su creador, decidió que era más fácil matar (literalmente!) a la competencia.
Veinte generaciones después, Yishma’el, de acuerdo al Midrash, trató de matar a su hermano Isaac, el favorito de Abraham.
Los hijos de Isaac, Ya’aqob y Esav, que eran mellizos, compiten desde el vientre materno por la primogenitura. Después de lo que sucedió con la bendición de Isaac, Esav amenaza de muerte a Ya’aqob. Al final hay una reconciliación, pero para que la fraternidad se mantenga, los hermanos, irónicamente, tienen que vivir separados.
El punto máximo de tensión entre hermanos llega con los hijos de Ya’aqob. Yosef, que goza del favor de su papá, despierta la envidia de sus hermanos. Y esta envidia se transforma en odio. Y este odio en planear el asesinato de Yosef. Al final, terminan vendiéndolo como esclavo, que era casi una sentencia de muerte, y lo dan por “desaparecido”.
Después de 20 años, los hermanos expresan su arrepentimiento por lo que hicieron y en un enorme acto de altruismo Yosef los perdona. Y así, aparentemente, se cierra el capítulo de envidia y resentimiento entre hermanos que comenzó con los primeros habitantes de la tierra.
Pero Bereshit aún no terminó. Y la historia de la hermandad continúa. Pero ahora va en ascenso. Los últimos hermanos mencionados en Bereshit son los hijos de Yosef: Efraim y Menashé. Por primera vez es el abuelo y no el padre el que les otorga la primogenitura y decide a quién le corresponde. Ya’aqob los bendice “poniendo a Efraim, el menor, antes que al mayor, Menashé”.
Y cuando parece que las heridas se van a volver a abrir, y que Menashé va a amenazar, matar o vender a Efraim… nada de eso sucede. Menashé, a pesar de tener razones para envidiar a su hermano, que ahora es más o tiene más que él, vive en paz con él. Por primera vez el amor entre hermanos superó el poder de la envidia. Menashé pasa con éxito la prueba de la envidia fraternal y así termina el libro de Bereshit (digamos de paso que por esta razón bendecimos a nuestros hijos con la bendición de Efraim y Menashé. Para desearles que aparte de buenos hijos, sean también buenos hermanos).
Ahora comienza el otro libro, Shemot. Que también tiene sub-historias entretejidas con la historia principal. La historia principal cuenta que Moshé es asignado como el enviado de HaShem para rescatar a Israel del cautiverio. Moshé pide ayuda para su misión y HaShem le envía como asistente a … ¡su hermano Aharón! Esto es un gran problema potencial Aharón es el hermano mayor. Y según las normas de esos días Aharón debería ser el líder de la familia, para lo que fuera necesario…. Ahora en cambio, Aharón va a ser el asistente de Moshé, su sombra…
Ahora todos sospechamos que la envidia se va a sobreponer a la hermandad.  Los más optimistas pueden suponer que Aharón no se va a enfadar. Y que siguiendo los pasos de Menashé, controlará su envidia.
Pero la Torá nos tiene reservada una sorpresa, muy hermosa.
La reacción de Aharón no tenía precedentes y nos demuestra lo mejor del ser humano. Aharón no sólo que no envidia la posición de Moshé. Aharón se alegra por Moshé!   וראך ושמח בליבו, “Y cuando Aharón te vea, se alegrará en su corazón”.
El libro de Bereshit comenzó con el fratricidio: un hermano matando al otro. Y progresó hasta llegar a la harmonía fraternal ¿Qué podría ser más elevado que la aceptación del éxito del otro? Aharón cambia la historia de la rivalidad entre hermanos en 180 grados. Y nos regaló una de las lecciones más hermosas de la vida. Alegrarse por el éxito de un hermano. Aprender a estar felices de la felicidad del otro.
Shabbat Shalom!



VIDEO Presentación del libro: «Gigantes Olvidados», segundo tomo.




VAYIJI: Prepararse para morir

VIVIR COMO MORTALES

La idea de la muerte siempre me ha fascinado. Durante mi adolescencia, adquirir conciencia de mi propia mortalidad y su irremediable inevitabilidad, me llevó a reflexionar más profundamente sobre la vida y el propósito de mi existencia. Lejos de asustarme, la idea de nuestra mortalidad fue lo que me acercó más al Creador y a la Torá. Me impactó la explicación de Ribbí Meir (טוב מות) sobre cómo la mortalidad otorga «finalidad» a la vida. Y la invaluable metáfora de Borges en el cuento “Los Inmortales”, donde compara al tiempo con las monedas. Las monedas son idénticas una con la Otra, son reemplazables, intercambiables, completamente recuperables. El tiempo, sin embargo, no se puede recuperar ni reemplazar. Las horas o los días no son iguales: a diferencia de las monedas, un día que se perdió ya no se puede reemplazar. Porque los días no se pierden sino que expiran, «fallecen». Un día que pasó es un día que murió. Que no se repetirá y no volverá jamás.

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL TIEMPO

Podemos corregir muchos errores y faltas. Si tomamos plata ajena, por ejemplo, eventualmente la podemos reemplazar. Pero no hay forma de recuperar el tiempo perdido, un día malgastado que faklecio,  Tomando prestada una metáfora bíblica, זה ספר תולדות אדם, nuestra vida es como un libro, un cuaderno que escribimos —que se escribe solo, como dice en «unetane toquef»— con cada acción que realizamos. Hay libros que están llenos de defectos y errores que cometemos una y otra vez. Uno intenta hacer lo mejor, e irremediablemente se equivoca. Y si hacemos Teshubá, si nos arrepentimos, podemconnerrores son corgibles, pero Las Hojas vacias no. os corregir y enmendar nuestras torpezas. Un cuaderno con correcciones no es necesariamente malo.  El cuaderno horrible, el que debe aterrar,  es un cuaderno con páginas «vacías». Días, semanas y meses que están en blanco, porque no hicimos nada relevante que valiera la pena registrarse en nuestro libro de la vida. La Hojas reo que no hay peor forma de enfrentar la muerte que morir sintiendo que la vida de uno fue un cuaderno vacío. Que desperdiciamos tiempo en sobrevivir y nos olvidamos de vivir con sentido. Esa es la única muerte que debería darnos miedo: la que llega después de una vida vacia. Sin cont ndio transcendental,

LA MUERTE CON OJOS EGIPCIOS

La Parashá de esta semana se dedica principalmente a la descripción de la muerte de nuestro patriarca Jacob. El énfasis del relato bíblico, juzgando por la cantidad de versículos que la Torá dedica a cada tema, se centra en la conmoción y el duelo vividos en Egipto cuando muere el padre de Yosef; en las delicadas negociaciones entre Yosef y el Faraón para que su padre pudiera ser enterrado en la tierra de Israel, tal como lo había solicitado antes de morir. En la preservación, la momificación y el traslado del cuerpo de Jacob. Su funeral; el impresionante cortejo que lo acompañó y su monumental entierro. Sobre el preciso momento de su muerte, el texto bíblico nos cuenta que Jacob bendijo a sus hijos. Y el Midrash agrega una historia de mucha profundidad, belleza y realismo, dejando claro que la vida de Ya’akov Avinu fue absolutamente significativa, y que así enfrentó su muerte sin miedo, con la convicción de haber cumplido su misión.

MORIR SATISFECHO

En el momento de su muerte, nuestro patriarca estaba en su cama, plenamente consciente y rodeado de sus hijos, y posiblemente de sus nietos y bisnietos. Estar consciente en los últimos momentos de la vida es un privilegio al cual hoy en día la mayoría de los pacientes moribundos no pueden acceder. La medicina moderna, en su afán por alargar la vida y disminuir el dolor, hace que irónicamente sean muy pocos los pacientes que «expiran» conscientes, alertas hasta el final y rodeados de sus seres queridos en lugar de estar conectados a máquinas, tubos y cables. (Sobre este delicadísimo tema recomiendo el extraordinario libro ”Being Mortal” del Dr. Atul Gawande). El Midrash enriquece la descripción de la muerte de nuestro patriarca aportando un detalle muy hermoso. Antes de morir, Ya’akob quiso asegurarse de que todos sus hijos seguían su camino: que eran, y seguirían siendo, leales al pacto de Abraham, que ninguno había abandonado ni pensaba abandonar la senda del Todopoderoso. No podemos culpar a Ya’akob por sus sospechas. Abraham e Isaac tuvieron hijos buenos, pero también aquellos que se alejaron de la senda de sus padres y se asimilaron a las familias de sus esposas. En los últimos minutos de su vida, con las últimas fuerzas que le quedaban, Ya’akob  habla por ultima vez con sus hijos. Los Sabios reconstruyen este profundo diálogo final. Jacob les pregunta si tienen alguna duda acerca de seguir el camino de Dios,  Creador de los cielos y la tierra. La respuesta de sus hijos no pudo ser mejor: “SHEMA ISRAEL HASHEM ELOQENU HASHEM EJAD”. “Escucha Israel [nuestro padre, Jacob e llamaba también Israel. Todos nosotros, tus hijos, afirmamos que] HaShem es nuestro Dios, y que HaShem es uno”.

LA MUERTE QUE NO DA MIEDO

Jacob finaliza su vida escuchando de boca de sus hijos la declaración oficial de los principios judíos,  a promesa de lealtad al judaísmo que sus descendientes seguimos expresando diariamente. En ese momento, Jacob se da cuenta de que sus tremendas dificultades y sufrimientos —147 años de lucha literalmente desde el vientre materno— no habían sido en vano. En sus últimos minutos de vida, Ya’akov se da cuenta de que su familia, “los hijos de Israel”, unidos física y espiritualmente, y están ahora preparados para el próximo paso: transformarse en “el pueblo de Israel”. 

Los Tzadikim, los hombres y mujeres justos, se preparan toda su vida para morir. 




Biblioteca Española-Portugueza- Judaica de Meyer Kayserling 1890

https://archive.org/details/biblioteca-espanola-portugueza-judaica/page/26/mode/2up




VAYIJI: El secreto de la educación judía

ÉXITO Y FRACASO EN LA CRIANZA DE LOS HIJOS

Nuestros sabios nunca ignoraron los pequeños y grandes errores de cálculo en algunos actos de nuestros antepasados. Especialmente cuando la Torá aún no había sido revelada, y la mayoría de sus acciones y decisiones tuvieron que ser tomadas sin instrucción Divina explícita. Y precisamente, al des-cubrir sus errores, los Sabios enfatizaron la credibilidad de la Torá, que no cree en superhéroes ni supervillanos. Y nos enseñó el concepto de evolución: en la especie judía, los hijos corrigen los errores de sus padres, y así es como evolucionamos. La lección que aprenderemos hoy proviene del rabino y educador Shimshón Rafael Hirsch (Hamburgo, hoy Alemania, 1808-1888), a quien se considera el fundador de la ortodoxia europea moderna. La idea es muy atrevida. Y puede malinterpretarse fácilmente si se lee superficialmente. Así que la explicaremos con cuidado.

El rabino Hirsch compara dos modelos de «parenting» o educación de los hijos: el modelo de Isaac y el modelo de Jacob. Isaac tuvo dos hijos, Jacob y Esav. Los dos tenían personalidades muy diferentes y opuestas. Uno de ellos, Esav, se desvió y abandonó por completo el camino de Abraham. Por otro lado, Jacob fue un éxito total: continuó el legado de Abraham, tuvo 12 hijos (y una hija), y todos siguieron su camino. La familia que Jacob formó se convirtió en el pueblo de Israel.

CUANDO LO MISMO ES DIFERENTE, Y LO DIFERENTE ES LO MISMO

Ahora, pasemos a los comentarios del rabino Hirsch. Su pregunta es: ¿por qué Isaac y Ribqá no lograron educar a Esav? ¿Qué hizo que Esav abandonara el judaísmo? ¿Acaso sus padres le dieron a Esav una educación diferente a la que le dieron a Jacob? La respuesta del rabino Hirsch es sorprendente: «La continuidad de Esav fracasó porque sus padres le dieron la misma educación que a su hermano Jacob». Con base en el Midrash que citamos abajo, el rabino Hirsch indica que Isaac y Ribqa no se dieron cuenta a tiempo de las profundas diferencias entre sus dos hijos ¡Y pensaron ingenuamente que obtendrían los mismos resultados si le brindaban a los dos la misma educación judía! No sabían que Esav necesitaba una instrucción diferente — personalizada– para continuar en el camino religioso judío. Esav necesitaba un sistema escolar–o un buen maestro- que tomara en cuenta que a Esav no le gustaban las bibliotecas ni los libros. O que tenía algún tipo de ADD, y por lo tanto precisaba una educación religiosa que contemplara sus dificultades de aprendizaje y lo ayudara a canalizar sus talentos hacia el objetivo correcto.

Cito las duras palabras del rabino Hirsch, dirigidas a nosotros, los padres:

Un padre que hace que Jacob y Esav [dos hijos de carácter diferente: Jacob era naturalmente más estudioso, mientras que Esav pasaba su tiempo cazando en el campo] se sienten en el mismo banco de la escuela y les instruye de la misma manera, seguramente arruinará a uno de ellos. [Mientras que el niño que es como] Jacob disfrutará estudiando, como alguien sediento al que se le ofrece agua de un manantial, el niño que es como Esaú solo pensará en el día en que pueda deshacerse de todos esos libros viejos… y dejar atrás el estilo de vida [religioso]…

[Isaac y Ribqá no comprendieron] que la fuerza y el coraje [para la batalla que caracterizaban a Esav] no eran menos importantes que el pensamiento y los sentimientos [que caracterizaban a Jacob]. Nosotros, los padres, necesitamos trabajar con todos nuestros hijos ,con sus diferentes talentos… para lograr el ideal colectivo de Am Yisrael. *

EVOLUCIÓN

Según este célebre Rabino, al ver el fracaso de su hermano Esav, Jacob aprendió la lección y educó a sus propios hijos teniendo en cuenta el carácter, la naturaleza, la personalidad y los TALENTOS de cada uno de ellos. Entendió que aunque son hermanos y se han criado bajo el mismo techo, puede haber diferencias significativas entre un niño y otro. Y una de nuestras misiones como padres, ¡quizás la más difícil!, es identificar en qué área en particular sobresale mi hijo o mi hija y guiarlos hacia un camino de Torá sin ignorar su personalidad, talentos y rasgos de carácter específicos.

El rabino Hirsch detecta esta actitud en las bendiciones de Jacob a sus hijos, mencionadas en la Parashá de esta semana.

“Cuando los hijos de Jacob, las futuras 12 tribus, se reunieron para recibir la bendición de su padre, Jacob visualiizó en ellos a la futura nación de Israel: vio sacerdotes y rabinos (la tribu de Levi e Issajar), pero también vio líderes políticos y gobernantes (Yehudá), vio la tribu de aquellos que, en el futuro, se convertirían en grandes comerciantes (Zebulún), la tribu que se destacaría en la agricultura (Asher), y la tribu que produciría los mejores soldados (Gad), o jueces (Dan), etc. … Los bendijo a todos, pero NO con una sola y misma bendición, sino que bendijo a cada uno de ellos con una bendición diferente [deseando que, con la ayuda de Dios, cada uno desarrolle] sus propias virtudes אִישׁ אֲשֶׁר כְּבִרְכָתוֹ בֵּרַךְ אֹתָם (מ»ט, כח) (Génesis 49:28)….Jacob sabía que el pacto de Dios con Abraham implicaba la creación de una nación completa, sana y autosuficiente. Cada individuo tiene que desempeñar un papel diferente hacia el mismo gran objetivo Divino: establecer una nación que mantenga el camino de Dios, practicando e inspirando a otros a practicar la bondad y la justicia.

CONCLUSIÓN

Si Isaac y Ribqa hubieran entendido la profundidad del alma de Esav y se hubieran preguntado qué se debe hacer para que el coraje y la energía física de Esav se canalicen hacia el servicio Divino, entonces seguramente Esav no habría terminado siendo un «cazador valiente» sino un » valiente soldado de Dios». Con sus diferentes tendencias y talentos, Jacob y Esav podrían haber sido mellizos [=socios] también en su vida espiritual y forma de vida… La espada de Esav hubiera estado al servicio de Jacob, y quién sabe cómo la historia [del pueblo de Israel] se habría desarrollado con esa fuerte sociedad entre Jacob y Esav. Pero esto no sucedió, como indica el verso ‘Y los niños crecieron’: sólo cuando los niños ‘se hicieron adultos’, [cuando ya era demasiado tarde] los padres se sorprendieron al ver que sus mellizos… ¡eran tan diferentes! y ahora, opuestos en su estilo de vida y sus acciones.

Creo que la intención del rabino Hirsch no es criticar a Yitzjaq y su esposa, sino enseñarnos esa lección de vida crítica: que como padres judíos, cuyo principal objetivo en la vida es educar a TODOS nuestros hijos para que sigan el camino de la Torá, debemos reconocer –y aceptar–sus talentos individuales y orientarlos hacia una educación religiosa que no mida a todos con la misma vara, sino que reconozca sus límites y sus dones y les ayude a encauzar sus talentos particulares hacia el mismo noble objetivo: Abodat HaShem.

MIDRASH

וַיִּגְדְּלוּ הַנְּעָרִים (בראשית כה, כז), רַבִּי לֵוִי אָמַר מָשָׁל לַהֲדַס וְעִצְבוֹנִית שֶׁהָיוּ גְּדֵלִים זֶה עַל גַּבֵּי זֶה, וְכֵיוָן שֶׁהִגְדִּילוּ וְהִפְרִיחוּ זֶה נוֹתֵן רֵיחוֹ וְזֶה חוֹחוֹ, כָּךְ כָּל י»ג שָׁנָה שְׁנֵיהֶם הוֹלְכִים לְבֵית הַסֵּפֶר וּשְׁנֵיהֶם בָּאִים מִבֵּית הַסֵּפֶר, לְאַחַר י»ג שָׁנָה זֶה הָיָה הוֹלֵךְ לְבָתֵּי מִדְרָשׁוֹת וְזֶה הָיָה הוֹלֵךְ לְבָתֵּי ע»ז 

Bereshit Rabba 63:9

TEXTOS DEL RAB HIRSCH

. המושיב את יעקב ועשו על ספסל לימודים אחד , ובאותם הרגלי החיים מחנך אותם כאחד לחיי לימוד ומחשבה – מובטח לו שאת האחד מהם הוא מקלקל . יעקב ישאב ממעיין החכמה בחפץ גובר והולך , ואילו עשו רק יצפה ליום , בו ישליך מאחורי גבו את הספרים הישנים , ויחד אתם תעודת חיים גדולה , שהכיר אותה רק באופן חד צדדי , ובדרך שמעצם טבעו הוא סולד בה . . (

כאשר נקבצו בני יעקב לשמוע את ברכת אביהם , והלה ראה בהם את שבטי ישראל שלעתיד , לא ראה רק כוהנים ומורי הוראה ; הנה עמד שם שבט הלוויה ושבט המלוכה , שבט הסוחרים , שבט האיכרים , ושבט הלוחמים ; עמד שם לנגד עיניו העם כולו , על כל סגולותיו הרבגוניות , ועל כל דרכי התפתחותו ; את כולם הוא ברך , ‘איש אשר כברכתו ברך אתם’ ( בראשית מ»ט , כח , ( איש איש בסגולותיו המיוחדות לו . כי ברית ה’ הכרותה עם אברהם , חפצה באומה בריאה , שלמה ורעננה ; מטרתה לבנות חיי עם שלמים על כל צורותיהם הרבגוניות , על מנת לכוון אותם אל התפקיד הגדול האחד : לשמור דרך ה’ לעשות צדקה ומשפט . הכוח והאומץ , לא פחות מהמחשבה והרגש , ימצאו שם את גיבוריהם העובדים לה , ‘ ובמקצועות שונים יקיימו כולם את התפקיד הגדול של הכלל . דווקא משום כך – ‘חנוך לנער על פי דרכו , ‘ חנכהו למטרה הגדולה האחת על פי דרכו המיוחדת לו , בהתאם לעתיד הצפוי לו מנטיותיו 

אילו העמיקו יצחק ורבקה לחדור לנפש עשו , אילו הקדימו לשאול את עצמם , היאך יכולים גם האומץ , הכוח והגמישות הרדומים בנפש עשו – היאך יכולים כל אלה להטות שכם לעבודת , ‘ה כי אז ‘הגיבור’ שלעתיד לא היה הופך ל’גיבור ציד , ‘ אלא ל’גיבור לפני ה’ ‘ באמת . יעקב ועשו , על כל נטיותיהם השונות , היו נשארים אחים תאומים ברוחם ובדרך חייהם ; עוד מראשית הייתה חרבו של עשו כורתת ברית עם רוחו של יעקב ; ומי יודע איזה שינוי היה צפוי לקורות הימים על ידי כך . אך לא כן היה : ‘ויגדלו הנערים , ‘ רק משגדלו הנערים והיו לגברים , הופתעו הכל לראות , כי אלה אשר מרחם אחד יצאו , ויחד נתגדלו , נתחנכו ולמדו , היו כה שונים בטבעם ומנוגדים במעשיהם 




VAYIJI: Menashé, el héroe olvidado

Este Shabbat terminaremos de leer el libro de Bereshit (Génesis).

El primero de los cinco libros de la Torá incluye una fascinante historia, entre las lineas de la narrativa principal, que vale la pena analizar.  Se trata de la historia de la fraternidad, la relación entre hermanos.  A lo largo de Bereshit esta relación se va desarrollando, va evolucionando, desde el asesinato hasta la armonía .  

EL PECADO ORIGINAL

La historia de los primeros hermanos de la Torá, como ya sabemos, terminó muy mal. Abel ofreció un sacrificio a Dios, como agradecimiento por todo lo que recibió del Creador. Ofreció lo mejor que tenía, y su sacrifico fue aceptado.  Cain, por el otro lado, quiso imitar a su hermano y también hizo una ofrenda. Pero se comportó con más avaricia. Le ofeció a Dios lo que a él le sobraba y no necesitaba. Y su sacrificio fue rechazado (Aclaremos por las dudas que el Todopoderoso «no necesita» las ofrendas humanas; es el hombre el que se beneficia con ofrecerle a Dios, ya que gracias a ese gesto de gratitud, reconoce e identifica de Quién le llega todo lo que tiene). Cuando Caín vio que su ofrenda no fue recibida, se deprimió. HaShem trató de hacerle entender a Cain su error. Y para evitar que repitiera el error de su padre Adam, es decir: la transferencia de culpa, le explicó lo que tenía que hacer, «halo im tetib, se’et«, «Si te esfuerzas más, tu sacrifico será aceptado». Pero Cain no quiso escuchar. Y en lugar de reflexionar en lo que él había hecho mal y mejorar, ¡se ensañó contra Abel, como si su hermano tuviera la culpa de su propio fracaso. Su frustración personal se trasformó en una profundísima envidia, que lo llevó a asesinar a su hermano Abel.

SEGUIR EN LA MISMA

En las próximas generaciones, la relación entre hermanos no mejoró mucho. En realidad, en el libro de Bereshit la fraternidad parece la relación humana más difícil de mantener….  Ishmael envidió –y de acuerdo a los Sabios, intentó matar– a su hermano Itsjac.  Las situación no mejoró con Ya’aqob y Esav, quienes se enfrentaron desde el vientre materno. Luego llegan los hijos de Ya’aqob, donde nuevamente encontramos conflictos entre hermanos. Celos, envidias y una nueva lamentable dimensión: «vaisneu oto», «y los hermanos odiaban a Yosef». Aquí la amenaza del fratricidio (=el asesinato entre hermanos) fue parte de un plan real, que Providencialmente se evitó. 

CAMBIA TODO CAMBIA

La semana pasada la historia empieza a cambiar. Leíamos como Yosef, luego de recrear un escenario en el cual sus hermanos tuvieron que optar una vez más por abandonar o proteger a uno de sus hermanos (Biniamin) está vez se rectificaron y actuaron diferente. Hicieron Teshubá y Tiqún (reparación), como lo explica Ramban.  Yosef, por su lado, demostró el altruismo a su máximo nivel, donde no sólo no existieron reproches, sino que el perdón total diciendoles: «No se sientan mal (=culpables). No fueron Ustedes quienes me enviaron aquí. Fue HaShem. Ustedes fueron parte de un plan Divino para evitar que mucha gente muriera de hambre.» .    
Estas palabras de Yosef cambiaron para siempre el tema de la fraternidad, y trajeron el final del ciclo de celos, odio y competencia entre hermanos que había desencadenado Cain. Las palabras de Yosef cicatrizaron las viejas heridas y abrieron la posibilidad de una nueva y sana relación entre hermanos. 

EVOLUCION

El altruismo de Yosef tuvo su efecto inmediato.  Cuando Yaaqob llama a los hijos de Yosef, bendijo al menor antes que al mayor. Este acto podía haber abierto nuevamente el ciclo de celos, envidias y hasta fratricidio entre Efraim y Menashé. Sin embargo, no escuchamos celos, reproches ni tensiones de parte de Menashé, el hermano mayor «que recibió menos».    Los dos hermanos viven en paz, armoniosamente. Sin envidia.

Cuando bendecimos a nuestros hijos, la costumbre es desearles que HaShem los bendiga como a Efraim y Menashe. ¿Por qué? ¿Por qué no los bendecimos como Abraham, Itsjac, Yaaqob, Yosef, o Yehuda? Una vez escuche que la razón es justamente porque por un lado queremos que nuestros hijos sean Tsadiqiim, rectos e íntegros hacia HaShem, como nuestros antepasados. Pero también queremos que sean buenos hermanos, no separados por la envidia sino unidos, y felices, uno por  el éxito del otro, como Efraim y Menashé.

SHABBAT SHALOM