MISHPATIM: Inteligencia artificial en modo Shabbat

La negligencia

La perashá de esta semana, Mishpatim, contiene un código de 53 leyes que se aplican en lo comercial, civil y penal. Entre los casos que la Torá presenta, encontramos el siguiente:

כִּי־תֵצֵא אֵשׁ וּמָצְאָה קֹצִים… שַׁלֵּם יְשַׁלֵּם הַמַּבְעִיר אֶת־הַבְּעֵרָה

“Cuando se produce un fuego y se extiende –accidentalmente– sobre arbustos secos, incendiando el campo o la cosecha del vecino, aquel que inició el fuego deberá pagar por los daños causados.

(Shemot / Éxodo 22:5)

En este caso, la Torá no está hablando de un pirómano que quiso destruir el campo de su vecino. Se refiere a una persona común que encendió un fuego —quizás para cocinar o quemar basura— sin intención de causar daño. Sin embargo, el fuego se expandió y provocó perjuicios. La responsabilidad de este “accidente” recae sobre quien lo inició. Aquí la Torá introduce un concepto que hoy forma parte de cualquier sistema jurídico moderno, pero que fue absolutamente revolucionario en su época: no solo somos responsables por los daños que causamos con mala intención; también somos responsables por las consecuencias de nuestras acciones —o de nuestra pasividad— cuando no hubo intención de dañar. En hebreo, este concepto se denomina peshí’á; en términos legales modernos: negligencia. Existen fuerzas que, una vez liberadas, ya no controlamos plenamente. Por eso somos responsables de prever, anticipar y establecer límites antes de que se vayan de las manos.

El fuego: la gran revolución de la humanidad

El fuego fue uno de los descubrimientos más transformadores de la historia humana. Gracias a él, los seres humanos pudimos protegernos del frío, iluminar la oscuridad, cocinar, producir herramientas de metal y, en definitiva, desarrollar la civilización tal como la conocemos. Pero ese mismo instrumento —sin el cual seguiríamos en la edad de piedra— posee un poder destructivo enorme. El fuego puede destruir bosques, casas, ciudades, bibliotecas y millones de vidas humanas, directa o indirectamente. Cuanto más poderoso es el instrumento, mayor es el daño potencial que puede causar. Por eso el fuego debe ser controlado antes de que se expanda. Y si no lo controlamos, somos responsables de lo que ocurra, aun cuando no haya existido mala intención.

El nuevo fuego

Hoy vivimos una revolución que cambiará el mundo como en su momento lo hizo el fuego —o seguramente más—: la inteligencia artificial. Los sistemas modernos de IA, como ChatGPT, son extraordinariamente beneficiosos para aprender, escribir, traducir, analizar datos, diagnosticar, diseñar o crear. En muchos sentidos, la IA amplifica la capacidad humana. Es una herramienta que pone casi todo el conocimiento disponible al alcance inmediato y gratuito. Con el tiempo tendremos más automatización, más ayuda en el hogar, asistencia a personas mayores, autos autónomos, menos esfuerzo físico y, potencialmente, mejor calidad de vida. Pero cuanto más poderosa es una herramienta, mayor es su peligro potencial y más urgente se vuelve hablar de responsabilidad y de negligencia. Aquí negligencia significa algo muy concreto: no hacer nada. Dejar que las cosas sigan su curso sin control, como un fuego que se expande solo. Los riesgos globales de la IA son enormes y exceden el marco de este artículo. Aquí me referiré solo a un aspecto que considero especialmente importante para nosotros: el impacto en nuestros hijos.

La intolerancia al aburrimiento

Uno de los efectos más visibles de la nueva realidad tecnológica —y de los medios digitales en general— es la creciente incapacidad de los niños para tolerar el aburrimiento. El cerebro infantil está siendo reentrenado para el scrolling: deslizar la pantalla continuamente y pasar al próximo estímulo, inmediato y personalizado. Ya no se trata solo de estar frente a una pantalla, sino de la imposibilidad de permanecer unos segundos sin novedad. La inteligencia artificial agrega un nivel adicional: provee respuestas instantáneas, sin esfuerzo, sin búsqueda, sin reflexión. El niño pregunta y obtiene. No espera. No procesa. No se ejercita mentalmente. Leer, imaginar, pensar y construir ideas desde adentro desarrolla la inteligencia, la paciencia y la personalidad. Pero cuando todo el estímulo es externo, visual e inmediato, el cerebro se acelera y la creatividad interna se atrofia. En las escuelas observamos una realidad clara: cada año disminuye la capacidad de escuchar, concentrarse y sostener la atención. El ADD ya no es marginal.

“Terapia” gratis y peligrosa

Con los adolescentes aparece otro riesgo. La IA permite mantener diálogos ilimitados con una máquina diseñada para validar y acompañar. Para un joven vulnerable, conversar horas con una inteligencia artificial puede resultar emocionalmente adictivo: nunca contradice, no corrige, no exige, valida y responde con empatía simulada. Un caso real: una joven de 13 años sentía que todos la odiaban —padres, hermanos y familia—. Su conducta era conflictiva, pero no toleraba críticas. Comenzó a hablar con ChatGPT y le contó que todos la odiaban. El sistema validó su dolor sin cuestionar su percepción ni invitar a la autocrítica. Confirmó su narrativa de víctima. La joven se distanció más de su familia y desarrolló dependencia de esa “voz” artificial que siempre la hacía sentir bien. El resultado fue un aislamiento social profundo y difícil de revertir. Estas son solo algunas consecuencias de la nueva era de la inteligencia artificial.

Ni fuego ni ChatGPT

No conozco la solución total a este desafío, que será cada vez más complejo. La única receta completamente efectiva sería eliminar toda tecnología del hogar. Pero quienes viven así no están leyendo estas líneas. Por eso me dirijo a la mayoría de los padres, para proponer una idea —no para resolver el problema— sino para controlarlo y minimizarlo. Los judíos tenemos el privilegio —y la obligación— de desconectarnos un día a la semana de lo electrónico. El Shabbat, en términos contemporáneos, es un detox semanal: sin pantallas, sin celulares, sin redes, sin inteligencia artificial. Cuando comienza Shabbat entramos en otro mundo. Estamos en otro planeta. Mucho más humano. En la mesa de Shabbat no hay TikTok ni ChatGPT. Somos quizá la única civilización que detiene voluntariamente la tecnología para priorizar la conexión humana: padres e hijos conversando, cantando, enseñando, aprendiendo, presentes sin interrupciones. Nunca en la historia el Shabbat fue tan necesario como hoy. Tal como dejamos de usar fuego en Shabbat, en Shabbat tampoco hay ChatGPT. El Shabbat es desintoxicación de pantallas. En Shabbat volvemos a ser familia. Volvemos a ser humanos.

Mi refrigerador

Mi refrigerador tiene una función especial: Shabbat Mode. Cuando está activado en este modo, no se enciende la luz ni se activa el termostato al abrir la puerta. La responsabilidad de activarlo es mía. Si no lo hago, es mi negligencia. Pero hay algo más profundo: aunque lo activo solo los viernes, en realidad podría activarlo cualquier día. Y esta es la propuesta: crear un Shabbat Mode familiar durante la semana. Significa que cada noche —por ejemplo, desde la cena— toda la casa entra en Shabbat Mode: sin dispositivos electrónicos, incluyendo a los padres. Cenamos en familia, conversamos, estudiamos, leemos, jugamos, dibujamos y los niños hacen la tarea sin pantallas. Cada noche puede ser un pequeño viernes por la noche.

La bendición oculta

En el Birkat HaMazón de Shabbat decimos:

הרחמן הוא ינחילנו יום שכולו שבת ומנוחה

“Que el Todopoderoso nos conceda una época que sea toda Shabbat y reposo”.

Siempre entendí esta frase como una imagen del mundo venidero. Pero quizá también sea una instrucción para este mundo: llevar la bendición del Shabbat a los días de semana. Activar Shabbat Mode tanto como sea posible. Establecer límites claros a la tecnología no es fácil, pero es parte de nuestra responsabilidad como padres. No hacer nada es negligencia. Es dejar un fuego encendido, a merced del viento, en un campo seco.

SHABBAT SHALOM

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El Rab Ya’aqob Ibn Habib (1460–1516) y su introducción al Talmud

Rabbi Ya’aqob ibn Habib nació en Zamora, España, alrededor del año 1460. Fue uno de los grandes talmudistas sefardíes de finales del siglo XV y se desempeñó como Rosh Yeshivá en Salamanca, uno de los centros judíos más importantes de Castilla antes de la expulsión.

Tras el decreto de expulsión de los judíos de España en 1492, Rabbi Ya’aqob y su familia se refugiaron inicialmente en Portugal. Sin embargo, en 1496 los judíos portugueses fueron obligados a elegir entre la conversión al cristianismo o un segundo exilio. Fiel a su Torá y a su Dios, Rabbi Ya’aqob volvió a partir, estableciéndose finalmente en Salónica (hoy Grecia), ciudad que pronto se convertiría en uno de los principales centros del judaísmo sefardí durante varios siglos. Allí fundó la congregación de los Megorashé Castilla (“refugiados españoles”), integrada por judíos expulsados de Castilla, y participó activamente en la reorganización comunitaria y educativa de los exiliados.

En Salónica, Rabbi Ya’aqob encontró el apoyo decisivo de Don Yehuda Benveniste, un destacado mecenas que puso a su disposición una biblioteca excepcional, rica en manuscritos talmúdicos y comentarios clásicos. Este acceso a fuentes rabínicas, poco común en ese entonces, permitió a Rabbi Ya’aqob emprender la obra que lo convertiría en una figura central de la historia intelectual judía: Ein Ya‘aqob (עין יעקב).

Ein Ya‘aqob es una recopilación sistemática de todos los pasajes aggádicos del Talmud, es decir, aquellos textos no halájicos que incluyen relatos, enseñanzas éticas, reflexiones teológicas y material narrativo de los Sabios. La obra incorpora además comentarios del propio autor, conocidos como Pirush ha-Mejabber. La primera edición fue impresa en Salónica en 1516, pocos meses después del fallecimiento de Rabbi Ya’aqob. El autor alcanzó a trabajar solo sobre dos de los seis órdenes del Talmud (Zera‘im y Mo‘ed); el resto fue completado por su hijo, Rabbi Levi ibn Habib (el Ralbaj), una figura rabínica de gran relevancia por mérito propio.


LA IMPORTANCIA DE SU OBRA

La importancia de Ein Ya‘aqob va mucho más allá de su valor como antología. Es un libro concebido con el propósito de responder a las profundas transformaciones que vivía el judaísmo sefardí tras la Expulsión de 1492. Hay tres crisis centrales a las que Rabbi Ya’aqob ibn Habib dio respuesta a través de esta obra.

La primera fue la crisis de autoridad rabínica. La expulsión destruyó instituciones educativas consolidadas, desmanteló yeshivot y fragmentó comunidades. Muchos judíos —especialmente conversos forzados que ahora regresaban al judaísmo— quedaron alejados del estudio formal del Talmud y de sus complejas discusiones legales. Ein Ya‘aqob ofreció una alternativa novedosa: estudiar el Talmud sin exigir dominio halájico avanzado. Al centrarse en la Aggadá, el libro permitió mantener un vínculo directo con el Talmud y con la tradición rabínica, incluso fuera del marco clásico de una academia rabínica formal.

La segunda fue una crisis de fe. Tras la catástrofe de 1492, los judíos se enfrentaban a preguntas teológicas fundamentales: ¿por qué ocurrió esta tragedia?, ¿cómo entender el sufrimiento colectivo?, ¿qué significado tiene seguir viviendo como judíos después de múltiples exilios? Ein Ya‘aqob aborda estas inquietudes al poner en primer plano temas como la justicia divina, el dolor humano, la redención, la teshuvá y la esperanza. La elección de la Aggadá no fue casual: este tipo de discurso permite reflexionar sobre el sufrimiento y la resistencia espiritual de una manera que el lenguaje legal no siempre puede ofrecer.

La tercera fue la crisis de la transmisión educativa. Ein Ya‘aqob fue concebido como una herramienta pedagógica. El libro funcionó históricamente como una “Introducción al Talmud”, enseñando a los principiantes el lenguaje talmúdico, los modos de razonamiento rabínico, el mundo de los Sabios —sus nombres, sus lugares de origen— y la sensibilidad ética de los rabinos del Talmud. Durante siglos, en las comunidades sefardíes, Ein Ya‘aqob fue estudiado por niños antes de comenzar la Guemará, y se convirtió en un texto habitual en hogares, sinagogas y círculos de estudio.

No se trata de una simplificación del Talmud, y mucho menos de un reemplazo, sino de una clara estrategia educativa.

El contexto histórico de la obra incluye también las polémicas de los no judíos contra el Talmud, la censura y la quema pública de estos libros. Al destacar la dimensión ética y espiritual del Talmud, Ein Ya‘aqob ofrecía una defensa implícita frente a acusaciones de blasfemia o inmoralidad.

En 1555, Ein Ya‘aqob fue quemado junto con el Talmud Bavlí y Yerushalmí por orden de la Inquisición, y su reedición fue prohibida. Sin embargo, años más tarde, el libro reapareció bajo el nombre alternativo de Ein Israel.

Cinco siglos después de su composición, Ein Ya‘aqob sigue siendo una fuente fundamental para comprender cómo un rabino sefardí supo reorganizar el estudio, la fe y la educación tras una de las mayores crisis de la historia judía. La vigencia de este hermoso libro demuestra que la tradición rabínica no solo preserva el pasado, sino que también sabe adaptarse creativamente a nuevas realidades históricas.




MISHPATIM: ¿Cuándo y cómo comenzó el judaísmo?


ויקח ספר הברית ויקרא באזני העם ויאמרו כל אשר דבר ה’ נעשה ונשמע
(Shemot / Éxodo 24:7)

EL BERIT

Hace tres mil quinientos años, el pueblo de Israel vivió el acontecimiento más decisivo de la historia humana: un pacto, una alianza formal entre una Nación y Dios. Estos hechos, que tuvieron lugar en el Sinaí, se conocen en hebreo como Ma’amad Har Sinai, la revelación de Dios al pueblo judío en el Monte Sinaí.

Lo que ocurrió en ese evento puede describirse en tres actos:

  1. הצעת הברית – La propuesta del Pacto
    HaShem nos ofreció convertirnos en Su pueblo elegido mediante una alianza con Él. Nosotros aceptamos. Dios prometió adoptarnos como Su “tesoro especial”, am segulá.

  2. מתן תורה – La entrega de la Torá
    Dios nos dio la Torá, el “documento” que contiene las directrices y condiciones del Pacto entre Dios e Israel.

  3. קבלת התורה – La aceptación de la Torá
    El pueblo judío aceptó cumplir las leyes de la Torá. Desde ese momento, la Torá se convirtió en nuestra ley nacional, en nuestra constitución.

Este Pacto entre Dios y un pueblo es único en la historia de la humanidad y está descrito en detalle en los capítulos 20 y 24 del libro de Shemot.


הצעת הברית

LA PROPUESTA

El primer día del mes de Siván, Moshé ascendió al Monte Sinaí. Allí recibió un mensaje Divino (Shemot 19:3–6):

“Así hablarás a la casa de Ya’aqob y anunciarás a los hijos de Israel: ‘Ustedes han visto lo que hice a los egipcios [las diez plagas, etc.], y cómo los conduje, protegiéndolos como un águila que lleva a sus crías sobre sus alas, y los traje hacia Mí. Ahora, si obedecen Mi voz y cumplen Mi Pacto, serán para Mí un tesoro especial entre todas las naciones. Serán para Mí un Reino de Sacerdotes y una nación consagrada.’”

Dios ofreció establecer una alianza con el pueblo de Israel. Les propuso convertirse en una nación de sacerdotes (cohanim), un pueblo consagrado a Su servicio: aprender y enseñar Sus leyes, y dar testimonio vivo de Su existencia, Su presencia y Su voluntad revelada.

Ser una Nación de Sacerdotes implica el privilegio de una cercanía especial con Dios, una supervisión Divina directa. Pero ese privilegio exige también un nivel más alto de moralidad, mayores responsabilidades y numerosas obligaciones.


EL “COMPROMISO”

Moshé descendió del Monte Sinaí y presentó al pueblo los términos del Pacto. El pueblo escuchó la propuesta y aceptó entrar en alianza con Dios, declarando al unísono (Shemot 19:8):

“Haremos todo lo que HaShem ha dicho.”

Sin embargo, esta no fue todavía la aceptación final del Pacto, sino la aceptación de la propuesta, algo similar a un “compromiso” previo al matrimonio. En un compromiso matrimonial, los novios acuerdan casarse. Del mismo modo, el pueblo de Israel declaró su disposición a entrar en el Pacto.

Esta declaración se repetiría después de escuchar los Diez Mandamientos y las leyes de Mishpatim. Finalmente, el pueblo expresaría su consentimiento definitivo con las famosas palabras: “Todo lo que HaShem ha dicho, haremos y escucharemos” (Naasé veNishmá). Con esa tercera declaración, el “matrimonio” —nuestro Pacto con Dios— comenzó formalmente.


PREPARACIÓN PARA EL DÍA MÁS GRANDE

Después de la primera aceptación, HaShem anunció que se revelaría ante toda la nación en el plazo de tres días, es decir, en Shavuot. Dios dijo a Moshé (Shemot 19:10–12):

“Ve y consagra al pueblo hoy y mañana. Que se purifiquen, que laven sus vestiduras y que se preparen para el tercer día, porque ese día descenderé sobre el Monte Sinaí ante los ojos de todo el pueblo.”

Nuestros Sabios explican que la purificación y el lavado de las vestiduras implicaban la inmersión en una Mikvé, el baño ritual judío, similar a la preparación de una novia antes de su boda. Durante los días 3, 4 y 5 de Siván, el pueblo se purificó y se preparó para entrar en el Pacto.


מתן תורה

LOS TÉRMINOS DEL PACTO

En esta alianza, Dios tomó al pueblo de Israel como Su pueblo. Esto significa que ejercerá una supervisión directa sobre él, que no permitirá su desaparición y que jamás anulará ni modificará este Pacto ni la condición de Israel como nación elegida.

El pueblo de Israel, por su parte, se comprometió a regirse por la Ley Divina, la Torá. HaShem sería su Rey. Israel sería una Nación de Sacerdotes, consagrada al servicio Divino.

Los términos del Pacto están detallados extensamente en la Torá, los cinco libros de Moshé, y están organizados en 613 preceptos.


LA NOCHE DEL PACTO

En la noche del 6 de Siván (entre el 5 y el 6), la ceremonia continuó con la proclamación de los Diez Mandamientos. Dios comenzó a pronunciar directamente, sin mediación de Moshé, los dos primeros mandamientos.

La Torá relata que el pueblo no pudo soportar el impacto de la revelación Divina. La “voz” de Dios no es una voz física producida por cuerdas vocales; es una experiencia indescriptible. La Torá describe este momento con una expresión única: “Y el pueblo veía las voces”. Vieron las palabras en su mente mientras HaShem hablaba.

Nuestros Sabios explican que la intensidad de la revelación fue tal que quienes estaban presentes sintieron que podían morir. Esta experiencia quedó grabada en la memoria colectiva del pueblo judío, moldeando su carácter, sus valores y su fe.


A PETICIÓN DEL PUEBLO

Después del segundo mandamiento, el pueblo pidió a Moshé que actuara como intermediario para transmitir el resto. Esa misma noche, tras escuchar las leyes de los capítulos 21 al 23, el pueblo declaró por segunda vez su disposición a cumplirlas (Shemot 24:3):

“Moshé transmitió todas las palabras de HaShem y todas las leyes al pueblo, y el pueblo respondió a una voz: Todo lo que HaShem ha dicho, lo cumpliremos.”

Moshé permaneció despierto toda la noche escribiendo lo que Dios le había transmitido, en un documento que la Torá llama Séfer HaBerit, el Libro del Pacto.


קבלת התורה

EL DÍA DEL PACTO

A la mañana siguiente, el 6 de Siván, Moshé erigió un altar que representaba la Presencia Divina y doce pilares que representaban a las doce tribus de Israel. Los jóvenes ofrecieron sacrificios, y Moshé tomó la sangre y la dividió en dos partes: una fue vertida sobre el altar y la otra sobre los pilares.

Luego tomó el Libro del Pacto y lo leyó ante el pueblo. El pueblo proclamó:

“Todo lo que HaShem ha dicho, haremos y obedeceremos.”

Con ello aceptaron cumplir no solo lo ya escuchado, sino también todas las leyes que recibirían en el futuro.

Moshé roció entonces la sangre sobre el altar y sobre los pilares y declaró:

“Esta es la sangre del Pacto que HaShem ha establecido con ustedes, basado en todas estas palabras.”

Con esta ceremonia formal quedó establecido nuestro Pacto eterno con Dios, comprometiéndonos a obedecer la Torá, la Constitución eterna de nuestro pueblo.




Yoshua Bengio y el tigre de Bengala

 El científico judío canadiense Yoshua Bengio, considerado el padre de la inteligencia artificial y el investigador más citado en este campo, comparó la IA en nuestros días con tener en la casa un cachorro de tigre de Bengala. Por ahora, mientras es un bebé, el tigre es simpático, divertido y parece inofensivo. No puede causar mucho daño. Pero el tigre va a crecer. Y si no ha sido entrenado muy cuidadosamente, puede volverse extremadamente peligroso para su dueño, su familia y sus vecinos.

Así también ocurre con esta nueva fuerza tecnológica: la IA que está hoy en pañales es divertida, útil y fascinante, y no es tan peligrosa. Pero hay que recordar que es un bebé. Y que tiene un potencial “destructivo” que puede superar nuestra capacidad de control, si no actuamos con responsabilidad.

Bengio recorre el mundo advirtiendo sobre los riesgos de la IA agéntica y presenta su nueva concientización sobre los altos riesgos de una inteligencia artificial descontrolada.




Resumen de Parashat Mishpatim

La semana pasada leímos los 10 mandamientos, que son el anticipo de los 613 mandamientos que constituyen la constitución nacional del pueblo judío. La sección de esta semana contiene 53 Mitzvot o preceptos que directa o indirectamente se relacionan con los 10 Mandamientos, los explican y profundizan sus detalles.

La Parashá comienza con las leyes relativas al esclavo israelita, su liberación obligatoria después de un máximo de seis años de servicio y el procedimiento que se sigue cuando un sirviente expresa su deseo de permanecer al servicio de su amo. La Torá continúa con las leyes de una mujer en una situación y sus inalienables derechos conyugales por parte de su amo cuando este se convierte en su marido. Luego la Torá habla del castigo por el asesinato, el homicidio, el secuestro y el tráfico de personas. A continuación menciona la prohibición del abuso fisco o verbal hacia los padres. Y las sanciones que se imponen a una persona que lesiona o daña a otra.

La Torá describe el castigo para quien golpea a una mujer embarazada y provoca su aborto. La Torá luego se enfoca en las responsabilidades de un individuo por los daños ocasionados a los bienes y posesiones de otra persona, cuando estos daños han sido realizadas por él mismo, o sus animales, o por un acto de negligencia, como por ejemplo, al dejar un pozo abierto. Cuando una persona roba está obligada a pagar a su víctima el capital más los daños punitivos.

Quien causa un incendio es responsable por los daños causados por el fuego que dejó sin apagar. La Torá detalla también las responsabilidades de un individuo que se compromete a cuidar las posesiones de otro, las alquila o las pide prestadas. La Torá menciona la prohibición y el castigo por seducir a una joven menor. La Torá prohibe la hechicería, la bestialidad y el ofrecimiento de un sacrificio idólatra. La Torá nos indica la prohibición de oprimir a un extranjero, a una viuda o un huérfano. Y nos estimula a prestar dinero a los pobres sin interés. También menciona la prohibición de maldecir a un juez o un líder político. También nos advierte de consumir carne que no fue sacrificada ritualmente, u ofrecer un sacrificio ritual antes de que el animal tenga ocho días. El perjurio y la corrupción judicial están estrictamente prohibidos. La Torá nos recuerda la obligación de separar los diezmos agrícolas y a santificar al primogénito. También menciona la obligación de restituir a su dueño un animal perdido y ayudarlo a descargar un animal sobrecargado.

No debemos mentir ni aceptar sobornos. Hacia el final de esta lista de preceptos la Torá menciona la Shemitá, el descanso de la tierra durante el año sabático, del mismo modo que trabajamos durante seis días y el séptimo día dejamos de trabajar. Está prohibido mencionar el nombre de dioses paganos. Debemos celebrar las tres fiestas de peregrinación al Bet haMiqdash: Pésaj, Shabuot y Sukkot. Finalmente la Torá nos indica la prohibición de mezclar carne con leche.

Dios le asegura al pueblo que si erradican la idolatría una vez que llegan a la Tierra Prometida, serán recompensados: los pueblos que la habitan caerán ante ellos, Dios bendecirá su comida y su bebida y eliminara las enfermedades de Su pueblo.

La Parashá concluye con un tema extremadamente importante: el establecimiento definitivo del pacto entre Dios y el pueblo judío. Luego de que Moshé le transmite al pueblo los Diez Mandamientos y estas leyes, el pueblo judío se compromete a entrar en el pacto con Dios. Moshé escribe durante la noche todo lo que Dios le transmitió y lo lee ante los oídos del pueblo. Luego, construye un altar que representa la presencia Divina y doce monumentos que representan a las tribus de Israel. Se ofrecen sacrificios. Moshé toma la sangre, vierte la mitad sobre el altar y la otra mitad la rocía sobre el pueblo. El Pacto Eterno entre Dios e Israel queda sellado cuando el pueblo pronuncia las palabras: na’asé venishmá “Todo lo que dijo Dios haremos y obedeceremos”. Aquí y así ¡nace el judaísmo!

Moshé asciende al Monte Sinai donde permanecerá durante cuarenta días y cuarenta noches, para luego bajar con las Tablas de la Ley.




MISHPATIM: Los derechos de una esposa judía

La Ketubá, acta de matrimonio judío,  establece las obligaciones del marido hacia su mujer (ver más aquí) Cuando el novio declara a su futura esposa que la está tomando legalmente como su esposa «de acuerdo con la ley de Moisés e Israel», el novio acepta todas las responsabilidades de un honorable marido judío.

En la Perashá de esta semana, Mishpatim,  la Torá establece las tres obligaciones principales del marido hacia su esposa

1. she-erah: proporcionar a su esposa su sustento

2. kesutah: abastecer a su esposa de su ropa y su residencia

3. ‘onatah: convivir con ella.

1. Sheerah. La primera responsabilidad del marido es mantener a su esposa económicamente. Este es el primero de los 3  deberes establecidos por la Torá (Éxodo 21:10), que en el lenguaje de los rabinos se llama «mezonot» («comida», la pensión alimenticia).

Algunas ilustraciones de Maimónides sobre este punto, tomando en cuenta los usos y costumbres de la época del Talmud:

MT, Ishut 12:10-11: «El marido está obligado a suministrar comida a su esposa y a sus hijos de acuerdo a sus medios materiales. Una persona pobre solamente deberá proporcionar dos comidas basicas al día. Mientras que un marido en buena posición debe proveer a su mujer y familia alimentos nutritivos (carne, pescado, o lo que sea la costumbre local de las personas afluentes) todos los días.»

MT, Ishut 12:16-17: «Si el esposo se va de su casa por un viaje de negocios en el extranjero (en la antigüedad la gente viajaba al extranjero durante meses o años, y prácticamente no había ninguna posibilidad de comunicación. YB) y la esposa se queda sin medios materiales para obtener sus alimentos, la corte rabínica puede confiscar y vender las propiedades del marido, sin su consentimiento explícito,  para proveer de alimentos a su esposa e hijos, con la condición que hayan pasado por lo menos tres meses desde que el marido salió de su casa. La corte rabínica asume en principio que cuando un marido judío responsable sale de viaje generalmente deja a su familia lo necesario para mantenerse por lo menos por 90 días.

2. Kesutah. Literalmente significa «su ropa, o su vestuario». El marido judío está obligado a proporcionar a su mujer la ropa adecuada, los muebles necesarios y un lugar de residencia.

Ilustraciones: Vestimenta: El marido tiene que suministrar a su mujer la ropa apropiada para cada estación del año. En cuanto a la calidad del vestuario , la regla es que el marido debe proveer a su esposa con un nivel de ropa de acuerdo con: a) lo que el marido puede permitirse, y b) la costumbre local. Por ejemplo, las necesidades sociales de una mujer que vive en el campo no son las mismas necesidades de una mujer que vive en la ciudad (Maimónides, MT ishut 13: 2). Esta categoría también incluye la obligación del marido de proporcionar a su esposa artículos que no son de primera necesidad (o superfluos), tales como joyas, cosméticos, etc., a un nivel que resulte del balance entre las posibilidades financieras del marido y las necesidades sociales de la esposa (13:4).

Lugar de residencia: El lugar de residencia a veces se registra por escrito en la Ketubá, si el marido y la mujer lo han acordado de antemano. Si el marido desea cambiar el lugar de residencia acordado, se espera que la esposa no se oponga. Algunas excepciones son:  1. Un barrio de mala reputación (13:15): la esposa puede negarse a trasladarse a una ciudad o un vecindario violento o corrupto. 2. Israel: si la pareja acordó vivir en Israel, la esposa puede negarse a salir de Israel; o si viven en Jerusalem, ella puede negarse a salir de Jerusalem. (13: 19-20). En este caso, no have falta ninguna otra razón de parte de la esposa para justificarlo.  

3. ‘Onatah. En la Ley bíblica, se conceden de manera explícita los derechos conyugales a la esposa. La Torá indica en Éxodo 21:10 que el marido «no debe privar a su esposa de su comida, su ropa y sus derechos conyugales». En las palabras de Maimónides, un marido que priva a su mujer de intimidad, deliberada o maliciosamente, transgrede la obligación de ‘onatah, y es un causal válido de divorcio. Esto no se aplica, sin embargo, cuando por ejemplo, hay temas de salud de por medio. ( MT, ishut 14:7).  El Talmud también analiza la frecuencia esperada de los deberes conyugales del marido, en base a su ocupación y trabajo (14: 1). También se espera que la esposa cumpla con sus deberes conyugales. Y una mujer que sin una razón justificada (kede letsa’aro) niega permanentemente a su marido de sus derechos conyugales, se considera una esposa rebelde (moredet) y pierde el derecho a la compensación establecida en la Ketubá en caso de divorcio (14: 9).

Es importante aclarar que el propósito principal de Mitsva de  ‘ona es reforzar el vínculo de amor entre esposo y esposa, y que el esposo nunca deje de prestarle la atención debida a su esposa. En una Mitsvá separada, la Torá indica el mandamiento de tener hijos (perú urbú). Vale aclarar que la Mitsvá de ‘ona, intimidad (el eufemismo hebreo dice literalmente: “pasar tiempo con ella”) es independiente de la intención de procreación. Por lo tanto, incluso cuando la concepción no es posible –durante el embarazo o cuando la mujer está bajo tratamiento por control de la natalidad, o cuando la esposa ya no puede tener hijos– se espera que la pareja siga manteniendo una relación íntima activa.

 

DE LA ENCYCLOPEDIA JUDAICA

ACTO DEL MATRIMONIO Y SUS EFECTOS EN EL DERECHO JUDÍO

El acto del matrimonio crea ciertos derechos y deberes entre el marido y la mujer. En el cumplimiento de estos, ambas partes deben conducirse conforme a las siguientes normas, que constituyen los principios fundamentales de la relación conyugal en el derecho judío:

«Así establecieron los Sabios que el hombre debe honrar a su esposa más que a sí mismo y amarla como se ama a sí mismo, y procurar constantemente su bienestar conforme a sus posibilidades; que no debe imponerle su autoridad de manera excesiva y debe hablarle con suavidad; que no sea triste ni irritable. Del mismo modo establecieron que la esposa debe honrar en gran medida a su marido, aceptar su autoridad y conducirse conforme a sus deseos en todas sus actividades…» (Maimónides, Mishné Torá, Hiljot Ishut 15:19–20).

DERECHOS Y DEBERES GENERALES

El marido tiene diez obligaciones hacia su esposa (o sus descendientes) y cuatro derechos respecto de ella.

Las obligaciones son:
(a) proveerle sustento o manutención;
(b) proporcionarle vestimenta y vivienda;
(c) convivir con ella maritalmente;
(d) otorgarle la ketubá (la suma fijada por la ley para la esposa);
(e) procurarle atención y cuidado médico durante su enfermedad;
(f) rescatarla si fuese tomada cautiva;
(g) proporcionarle sepultura adecuada tras su fallecimiento;
(h) garantizar su sustento después de su muerte y su derecho a habitar en su casa mientras permanezca viuda;
(i) asegurar el sustento de las hijas del matrimonio con cargo a su herencia después de su muerte, hasta que se comprometan en matrimonio o alcancen la mayoría de edad;
(j) disponer que los hijos varones del matrimonio hereden la ketubá de su madre, además de su parte correspondiente en la herencia paterna junto con los hijos de otras esposas.

Los derechos del marido son:
(a) beneficiarse del trabajo manual de su esposa;
(b) recibir sus hallazgos o ganancias fortuitas;
(c) disfrutar del usufructo de sus bienes;
(d) heredar su patrimonio.

Estos derechos y deberes derivan de la ley misma y no simplemente de un acuerdo entre las partes:

«El hombre, al casarse con una mujer, queda obligado hacia ella en diez aspectos y adquiere cuatro derechos respecto de ella, aun si no fueron consignados por escrito.»

Es decir, tales derechos y deberes se generan por el mero acto del matrimonio, exista o no documento de ketubá, y su redacción no añade ni su omisión disminuye nada.

DETALLE DE LOS DERECHOS Y DEBERES

DERECHOS DE LA ESPOSA

SUSTENTO

Incluye la manutención en sentido amplio.

VESTIMENTA Y VIVIENDA

Comprende el derecho a utensilios domésticos y mobiliario, y a una vivienda de nivel razonable conforme a la costumbre local. El alcance de este derecho se rige por las normas relativas a la manutención, ya que, para efectos legales, la manutención en sentido amplio incluye también estos aspectos. Del mismo modo, cuando la esposa pierde su derecho a manutención, pierde también su derecho a reclamar vestimenta.

El lugar de residencia (ciudad o aldea) es determinado por el marido, presumiéndose que así lo acordaron de antemano. La esposa no puede oponerse a un cambio de residencia salvo que exista acuerdo expreso o implícito en contrario. Sin embargo, el marido debe tener razones razonables para decidir un cambio contra la voluntad de su esposa, por ejemplo, motivos de salud, sustento económico o perturbación de la paz conyugal por familiares.

La esposa no está obligada a aceptar un cambio de residencia si este perjudica su situación, por ejemplo, si tiene motivos razonables para no alejarse de sus familiares, si la nueva vivienda es inferior, o si no desea trasladarse de ciudad a campo o viceversa.

Estas reglas no se aplican plenamente respecto a la Tierra de Israel frente a otros países, ni respecto a Jerusalén frente a otros lugares en la Tierra de Israel. En tales casos, quien genuinamente desea establecerse en la Tierra de Israel o en Jerusalén, o permanecer allí, no está obligado a ceder ante el otro cónyuge. La ley favorece a quien desea residir allí, incluso si ello implica pérdida de oportunidades económicas, salvo que exista riesgo real de caer en la indigencia. Si, no obstante, el asentamiento implicara peligro, ninguno puede obligar al otro.

Dentro de la misma localidad, el marido determina el domicilio específico, pero cada cónyuge debe atender solicitudes razonables del otro para mudarse si existen causas justificadas, como vecinos ofensivos o ambiente moralmente perjudicial.

Si la esposa se niega injustificadamente a residir con su marido conforme a estas reglas, puede perder su derecho a manutención y eventualmente ser considerada “moredet” (rebeldía), lo que podría conducir a un divorcio. Asimismo, si el marido se niega injustificadamente a residir en la Tierra de Israel cuando su esposa lo solicita legítimamente, puede ser obligado a mantenerla aun viviendo separados y eventualmente conceder el divorcio con pago de la ketubá.

COHABITACIÓN

La obligación del marido de convivir maritalmente con su esposa deriva de la ley bíblica (Éxodo 21:10). Debe cumplirla conforme a sus capacidades físicas y las exigencias de su ocupación. Si no puede cumplirla, la esposa puede solicitar el divorcio, salvo que exista expectativa razonable de curación.

MARIDO REBELDE (MORED)

El marido que, sin causa justificada, se niega a cohabitar es considerado mored. Si se prueba tal conducta, la esposa puede exigir que se le obligue a otorgar el divorcio. Mientras persista la negativa, la esposa puede solicitar que se aumente progresivamente el monto de su ketubá.

Si el marido alega que su esposa le resulta repulsiva y declara estar dispuesto a divorciarla pagando la ketubá, no será considerado mored. Si la esposa rehúsa el divorcio en tales circunstancias, el marido queda exento de sus obligaciones, incluida la manutención.

ESPOSA REBELDE (MOREDET)

La esposa es considerada moredet únicamente cuando se niega persistentemente a cohabitar, no por incumplir otras obligaciones.

Existen dos categorías:

  1. La que se niega por enojo o disputa sin justificación legal.
  2. La que se niega porque sinceramente no puede mantener relaciones con su marido y puede demostrarlo ante el tribunal.

En ambos casos pierde inmediatamente su derecho a manutención y, en consecuencia, el marido pierde el derecho a su trabajo manual. Eventualmente puede perder también su ketubá, según condiciones que varían según la categoría.

Con el tiempo, la halajá estableció que solo después de persistir en la negativa durante doce meses, tras advertencias formales del tribunal, la esposa pierde definitivamente su ketubá y el marido puede divorciarla.

En el caso de incompatibilidad genuina aceptada por el tribunal, no se aplican procedimientos humillantes de advertencias públicas. Sin embargo, la mayoría de las autoridades no aceptaron la opinión de Maimónides que permitía forzar al marido a divorciar inmediatamente por alegación de repulsión.

KETUBÁ PRINCIPAL

La esposa no puede ser privada de la ketubá principal ni reducirla por debajo del mínimo legal, ya que la vida marital sin ketubá es considerada equivalente a una unión ilícita.

ATENCIÓN MÉDICA

Los gastos médicos forman parte de la manutención y deben ser asumidos por el marido.

RESCATE DE CAUTIVERIO

El marido debe rescatar a su esposa aun si el costo supera el monto de la ketubá, utilizando todos los medios a su alcance.

SEPULTURA

El marido debe cubrir los gastos funerarios y relacionados, incluso si terceros los adelantaron.

DERECHOS DEL MARIDO

TRABAJO MANUAL DE LA ESPOSA

La esposa debe realizar tareas domésticas conforme a su nivel social y costumbre local. Se aplica el principio de que “ella asciende con él, pero no desciende con él”: no está obligada a trabajos inferiores a su nivel previo si el marido pertenece a una clase superior.

El derecho del marido al trabajo de su esposa existe a cambio de su obligación de mantenerla. Si no la mantiene efectivamente, pierde ese derecho. La esposa puede renunciar voluntariamente a la manutención y, en consecuencia, retener sus ingresos.

HALLAZGOS

El marido tiene derecho a los hallazgos o ganancias fortuitas de su esposa.

USUFRUCTO DE LOS BIENES

El marido disfruta del usufructo de los bienes de la esposa.

DERECHO DE HERENCIA

La ley judía establece que el marido es heredero exclusivo de su esposa, incluso por encima de los hijos. La esposa no hereda al marido, pero tiene derecho a manutención de su herencia mientras permanezca viuda.

PACTOS CONTRARIOS A LA LEY

Las partes pueden estipular acuerdos distintos en materia monetaria, siempre que no contradigan principios generales de la halajá. En asuntos patrimoniales, una estipulación válida puede incluso contradecir la ley bíblica.

Sin embargo, no es válida una cláusula que prive a la esposa de la ketubá principal o que anule deberes que no sean de naturaleza monetaria, como la obligación bíblica de cohabitación del marido.

EN EL ESTADO DE ISRAEL

En general, la halajá rige los derechos y deberes matrimoniales. No obstante, el derecho sucesorio entre cónyuges está regulado por la Ley de Sucesiones de 1965, según la cual cada cónyuge hereda al otro junto con los descendientes en las proporciones establecidas por la ley civil. Los tribunales rabínicos deben aplicar esta legislación salvo acuerdo escrito de todas las partes interesadas, siempre que no se perjudiquen los derechos de menores o incapaces.




MISHPATIM: La Torá, Hammurabi y los derechos humanos

ואלה המשפטים אשר תשים לפניהם
     … כי תקנה עבד עברי
La Parashá de esta semana contiene un gran número de Mitsvot, 53. Casi todos estos preceptos se categorizan como   «Mishpatim» o leyes civiles. ¿Que tienen de especial estas leyes?
La primera letra de esta Parashá, la «VAV» en hebreo, cumple la función del nexo copulativo como «Y…» en español. Los Sabios siempre prestan atención a la presencia de esta letra y explican cuál puede ser la asociación entre el texto anterior a la «Y» y el texto que le sigue. Los Sabios del Midrash indican que así se confirma la continuación temática entre los Diez Mandamientos, mencionados en la Parashá anterior, y nuestra sección semanal, afirmando que las leyes que se van a mencionar en nuestra  Parashá  son, en cierta manera, una extensión (algunos dicen: ilustraciones prácticas) de los Diez Mandamientos.
Antes de que la Torá fuera entregada, Moshé juzgaba al pueblo de acuerdo a su propio criterio, que si bien (y sin duda) era un criterio de una moral intachable, seguía siendo en definitiva un criterio humano. Al iniciar esta Parashá HaShem le dice a Moshé que éstas leyes, las leyes que vienen de Dios, serán de ahora en más las reglas «que enseñarás y a través de la cuales juzgarás al pueblo judío» . Primera gran lección. El criterio humano, por más íntegro que sea, no es suficiente. Y tiene que ser reemplazado por el Divino, no solo porque puede ser subjetivo sino también porque es «relativo». Es decir, cambia de acuerdo a los tiempos, las modas, las culturas y muchísimos otros factores psicológicos, sociológicos, etc. Solo una ley Divina puede ser eterna, universal, y con valores morales que nunca pasan de moda.
Pero hay algo aún más fascinante. Un gran ejemplo de por qué los seres humanos «necesitamos» leyes Divinas. Las leyes aquí presentadas, constituyen el primer código legal bíblico. Una preconstitución con 53 artículos. Quisiera comparar un pequeño aspecto –que bien podría pasar desapercibido — entre el código de leyes presentado en Mishpatim y otros códigos de leyes modernos. La Constitución Americana o la Constitución Argentina (y estimo que es el mismo caso en la mayoría de las constituciones de los países civilizados) comienzan con temas relacionados al Gobierno: la conformación del congreso, la autoridad del senado, y todo lo relativo al presidente y a los ministros, etc. En la Torá también hay leyes del estado, del tribunal, de los sacerdotes, del rey. Pero, muy significativamente, el código de Mishpatim comienza por las leyes del individuo más débil y desprotegido: el עבד עברי, literalmente: el esclavo hebreo (conocido en inglés como «indentured servant»  que ChatGPT incorrectamente me lo traduce como «servidumbre contratada»). Este caso es el de hombres o mujeres que por su pobreza o sus deudas debían trabajar como sirvientes hasta pagar lo que debían. Era algo extremadamente común en el pasado. De cualquier manera , estos individuos con deudas, eran más pobres que los pobres, en términos de status, eran las personas «menos importantes» de la sociedad. Y por lo tanto, los más vulnerables y expuestos al abuso por parte de sus amos o patrones.
Increíblemente, el primer tema, la primera ley que presenta el código de Mishpatim no es el de los individuos poderosos o gobernantes, ¡sino la ley de los más vulnerables! ¿Y que dice esta ley? Mishpatim habla de los derechos del esclavo: el plazo de su servidumbre será ilimitado, se lo deberá tratar sin violencia ni abuso, no se lo podrá discriminar ni obligar a hacer trabajos humillantes, se lo deberá compensar al final de su trabajo e indemnizar si el patrón lo hiere, etc.  ¡ESTO ES ABSOLUTAMENTE SIN PRECEDENTES Y ÚNICO! Especialmente en las sociedades antiguas contemporáneas a la Torá, hace 3500 años atrás. Tomemos por ejemplo el famoso código de Hammurabi, que obviamente habla de los esclavos, pero no de sus derechos sino de sus obligaciones hacia sus amos, y los severos castigos por desobedecerlo. Por ejemplo, el último artículo del código de Hammurabi, el 282 dice así: «Si un esclavo es encontrado culpable de haberle dicho a su amo: ‘Tú no eres mi amo’, su amo le cortará la oreja» (ver otros ejemplos similares aquí ).
¿Por qué la Torá comienza por los derechos del más débil? Simplemente, porque fue escrita por Dios y no por el «soberano» o «tirano» de turno: . Y Dios, el verdadero Dios, ¡se concentra primero en los derechos de los más débiles! Como lo vemos claramente un poco más adelante en esta misma Parashá: La Torá enfatiza el castigo –a un empleador o patrón– por el abuso a los más desprotegidos, las viudas y los huérfanos. Shemot 22:21-23: «No abuses de la viuda o del huérfano. Porque si de alguna manera los explotas, cuando ellos clamen hacia Mí (en su dolor), te aseguro que oiré su clamor. Y mi enojo se encenderá contra ti…».
Sólo la Ley Divina, la Torá, se preocupa primero por los derechos de los más vulnerables y de los que menos tienen.



MISHPATIM: Abusados que no abusan

וְגֵר לֹא תִלְחָץ וְאַתֶּם יְדַעְתֶּם אֶת נֶפֶשׁ הַגֵּר כִּי Exodo 23:9 גֵרִים הֱיִיתֶם בְּאֶרֶץ מִצְרָיִם.
Por lo general, se dice que cuando alguien abusa de otra persona es porque alguna vez fue abusado. El trauma que le causó su experiencia y su sufrimiento se proyecta ahora sobre la nueva víctima. El psicólogo uruguayo Robert Parrado explicó en una entrevista que en un estudio sobre abusadores se encontró que “…el 100% de los abusadores que tratamos fueron víctimas de abuso cuando niños”. ver aqui.. El abuso se vuelve repetitivo, ad nauseam. Porque la nueva víctima inevitablemente se convertirá en abusador. Los niños maltratados serán abusadores adultos. Las víctimas de la violencia se convertirán en depredadores violentos. Y perseguidos, en perseguidores. El ciclo de «abusados» y “abusadores” se crea y se recrea a través de las generaciones. ¿Cómo puede la sociedad superar esta repetición compulsiva? ¿Cómo se puede reparar este ciclo de abuso?

DERECHOS DEL ESCLAVO?
La Parashá de esta semana, Mishpatim, contiene una gran cantidad de leyes en lo que constituye el primer código de la ley judía después de los Diez Mandamientos. Vale la pena analizar la primera de estas leyes, la del esclavo hebreo (עבד עברי). Cuando un hombre es vendido como sirviente —generalmente de manera voluntaria debido a una pobreza extrema, o porque robo y no tienen los medios para pagar su deuda. La Torá menciona algunos de los detalles de la relación entre el amo y el sirviente. Pero sorprendentemente, especialmente para esa época y contexto, la Tora NO se refiere en absoluto a las obligaciones de los esclavos hacia sus amos, sino a otra cosa, completamente inesperada y prácticamente inexistente en esto tiempos: los derechos del esclavo. Por ejemplo: la cantidad máxima de años que puede trabajar un esclavo; sus derechos conyugales, que permanecen vigentes durante la esclavitud; su derecho a ser tratado humanamente y con dignidad, e incluso su derecho a una indemnización después de que termine la esclavitud. Recuerden que estas leyes se están presentando a personas que hasta hace unas semanas atrás habían sido «esclavos» del tirano Faraón. Y en Egipto fueron tratados con violencia y humillación, y se les privó de todos los derechos básicos. Ahora, en unos años, al ingresar a la Tierra Prometida, muchas de estas personas podrán tener sus propios esclavos. Serán “amos», porque la esclavitud, especialmente la servidumbre voluntaria, (indentured servant), era muy común en esos días.

ROMPIENDO EL CIRCULO VICIOSO
Tratemos de imaginar ahora el impacto psicológico de esta «declaración de derechos humanos» en la mente de los hebreos. Al mencionar la esclavitud, hay un reconocimiento del trauma que los judíos soportaron durante más de dos siglos. Pero la Ley Divina ahora requiere superar la peligrosa tendencia a la auto-victimización y el resentimiento. Y propone un cambio de paradigma, difícil, pero no imposible. Es como si Dios le dijera a su pueblo elegido: “Lo que has vivido en el pasado, lo que has sufrido, no puede condicionar tu comportamiento con tus propios trabajadores. Los egipcios abusaron de ti, pero ese trato fue incorrecto. Lo condeno, pero también lo prohíbo. El abuso no se puede repetir. Lo peor que podría pasarte es que debido a que fuiste abusado, ahora te conviertas en un abusador. Por lo tanto, te estoy enseñando que cuando los roles se inviertan y te conviertas en un “patrón», no debes repetir el comportamiento de tus opresores «. La Tora convierte la experiencia negativa, el abuso del individuo débil, en algo totalmente positivo y constructivo para la nueva sociedad judía: empatía con los más vulnerables.

LA VERDADERA BONDAD CON LOS EXTRANJEROS
En esta misma Parashá, la Tora también transmite esta idea poderosa y revolucionaria en un contexto similar. El trato del “GUER”, es decir, el inmigrante que suele llegar sin familia a trabajar en otro país. Excepto en la nación judía, en la antigüedad estos trabajadores extranjeros no estaban protegidos por la ley local. Eran el epítome de la vulnerabilidad y, en general, sus amos abusaban de ellos. La Torá nuevamente nos sorprende: (Éxodo 23: 9): “No oprimas al extranjero, porque bien sabes lo que significa ser un extranjero, ya que fuisteis extranjeros en Egipto” El trauma del abusado – y su «inevitable» compulsión de abusar de otros – debe canalizarse de una manera diferente. La Torá nos enseña a “liberarnos” del círculo de abusados / abusadores, indicando que no estamos condenados al abuso. Y la mejor (o única) forma de romper el círculo del abuso consiste en comportarnos con más compasión con aquellos que están bajo nuestro poder. Siguiendo las instrucciones de la Torá, los ex esclavos judíos lograrán lo que aún hoy parece imposible: superar la necesidad psicológica de abusar de otros, para compensar el trauma de haber sido abusados en Egipto. Esta es también una forma de expresar «libertad», en este caso, la libertad psicológica que redime a una persona maltratada y rompe el círculo atroz del abusado / abusador.




¿Cómo celebramos Purim?

לעשות אותם ימי משתה ושמחה ומשלח מנות איש לרעהו ומתנות לאביונים

PURIM: Cómo lo celebramos y por qué
Por Yosef Bitton – 5 de febrero de 2026

לעשות אותם ימי משתה ושמחה ומשלח מנות איש לרעהו ומתנות לאביונים
“Para observarlos como días de banquete y alegría, de enviarse porciones unos a otros y de dar regalos a los pobres.”
(Esther 9:22)

Purim comienza la noche del lunes 2 de marzo de 2026 y continúa durante el martes 3 de marzo de 2026.

Purim se celebra con alegría, gratitud y felicidad, agradeciendo a HaShem por haber salvado al pueblo judío de la destrucción a manos de nuestros enemigos.


Las cuatro mitzvot de Purim

Nuestra alegría en Purim se expresa a través de cuatro mitzvot especiales.
En hebreo, las cuatro comienzan con la letra מ (Mem):

  • Meguilat Ester

  • Mishloaj Manot

  • Matanot La’Evyonim

  • Mishte (Seudat Purim)


1️⃣ Meguilat Ester

La Meguilá se lee dos veces en Purim:

  • Lunes por la noche, 2 de marzo de 2026

  • Martes durante el día, 3 de marzo de 2026

Las mujeres —que normalmente están exentas de las mitzvot dependientes del tiempo— deben escuchar la Meguilá, porque:

  • Las mujeres judías también fueron salvadas del peligro de exterminio.

  • Una mujer, la reina Ester, desempeñó el papel central en la salvación del pueblo judío.

Los niños no están obligados a escuchar toda la lectura, pero se los anima a asistir a la sinagoga y disfrutar de la celebración de Purim. Los padres deben asegurarse de que los niños pequeños no interrumpan la lectura de la Meguilá.


2️⃣ Mishloaj Manot

El martes 3 de marzo de 2026 (durante el día) enviamos dos o más alimentos al menos a un amigo.

  • Estos regalos deben ser alimentos o bebidas que puedan usarse en la comida de Purim.

  • Ropa, joyas o flores no cuentan como Mishloaj Manot.

El propósito de esta mitzvá es:

  • Aumentar la alegría

  • Fortalecer la amistad

  • Promover la unidad entre las familias y el pueblo judío

Por esta razón, el Mishloaj Manot no debe enviarse de forma anónima.

Importante:

  • Se requieren al menos dos alimentos diferentes (comúnmente una bebida y un producto horneado).

  • El Mishloaj Manot no debe entregarse antes de Purim ni en la noche de Purim, solo durante el día.


3️⃣ Matanot La’Evyonim

Matanot La’Evyonim —regalos para los pobres— garantiza que todos puedan celebrar Purim con dignidad y alegría.

Esta mitzvá puede cumplirse de las siguientes maneras:

  • Dando alimentos y bebidas a al menos dos personas necesitadas, o

  • Dando dinero equivalente a dos comidas festivas para dos personas

A diferencia del Mishloaj Manot, aquí se prefiere el anonimato, ya que el objetivo es ayudar a quienes no tienen los medios para celebrar.

Nuestros Sabios enseñan que, si los recursos son limitados, se debe dar más generosamente a los pobres que gastar en la propia comida de Purim.


4️⃣ Seudat Purim (La comida festiva de Purim)

El martes 3 de marzo de 2026, generalmente por la tarde, celebramos la Seudat Purim, una comida festiva llena de alegría.

Durante esta comida:

  • Cantamos

  • Nos alegramos

  • Agradecemos a HaShem por habernos salvado del decreto de Hamán

Es costumbre servir vino en este banquete (MT Megilla 2:15) y así «brindar» por nuestra salvación. Consumir un poco más de alcohol de lo habitual está bien, pero aún debemos beber con moderación. Así, el Rosh (1250-1320) escribió en su libro «Orchot Hayim», «[Aunque se sirva alcohol durante el banquete de Purim], no debemos emborracharnos porque emborracharse es una prohibición muy grave. En realidad, no hay transgresión mayor, ya que la embriaguez lleva a una persona a actuar de manera promiscua y podría incluso hacer que una persona [involuntariamente] mate a otra (piensen en la enorme cantidad de accidentes automovilísticos fatales que son el resultado de la embriaguez. Y.B.) o cometa otras transgresiones [graves] similares».

Invitar a personas que no tienen los medios para celebrar la comida de Purim se considera el mayor mérito de Purim. Los rabinos dicen:

“No hay mayor alegría [para un judío] que la que se siente cuando se alegran los corazones y los espíritus de los pobres, los huérfanos y las viudas.”

DR. MAIMÓNIDES EXPLICA LA BORRACHERAMaimónides (1135-1204) aclara que la medida del consumo de alcohol en Purim es וירדם בשכרות «hasta que uno se sienta adormecido por los efectos del alcohol». El alcohol con moderación hace que uno se sienta adormecido, ya que es un relajante muscular con efectos sedantes. Maimónides explica, aunque en un contexto diferente, que beber alcohol en exceso, como una manera de estimular la embriaguez, es un comportamiento inapropiado, y sus efectos pueden causar el pecado más grave en el judaísmo: «Jilul Hashem» (;a profanación del nombre de Dios). En Mishné Tora De’ot 5:2, escribe, «Kol hamishtaker… emborracharse es un pecado, es deplorable y hace que una persona pierda su sabiduría. Y si [un erudito de la Torá] se emborracha frente a otras personas (‘am ha’arets), ha profanado el nombre de Dios (חלל את השם)».

LA FELICIDAD COMO RESULTADO DEL JESED

Nosotros, el pueblo judío, debemos sentirnos las personas más privilegiadas del mundo por haber sido elegidos por Hashem y por tener la oportunidad de estar más cerca de Él estudiando Su Torá y haciendo Su voluntad. En Purim, también celebramos que Hashem, cumpliendo Su promesa de que nunca permitirá que el pueblo judío desaparezca, nos liberó de un gran peligro. Nuestra felicidad debe provenir de esta conciencia, no del alcohol. Pero, ¿qué pasa si aún no estamos en ese nivel espiritual/intelectual y necesitamos algún estímulo externo para ser más felices? ¿Qué podemos hacer para estimular nuestra alegría en Purim? Maimónides explica que la felicidad de uno aumenta en la medida que hacemos algo por los demás o compartimos lo que tenemos con quienes tienen menos. En MT Megila 2:17, aclara cómo podemos ser más felices en Purim: «No hay felicidad más grande y sincera que hacer felices a los necesitados, los huérfanos, las viudas y los extranjeros. [Porque] la persona que ayuda a otros siente la felicidad de imitar las acciones de Hashem [middame bashejiná] como está escrito, ‘porque Hashem… reanima el espíritu de los pobres y el corazón de los oprimidos’ (Yesha’ayahu 57:15)».

ADVERTENCIA

Purim no debe usarse como excusa para beber en exceso, declara el rabino Weinreb, un líder de la ortodoxia en Estados Unidos. «En estos días, en los que muchos de nuestros jóvenes son propensos a experimentar con drogas o alcohol, debemos advertir contra los peligros del abuso de alcohol, especialmente en Purim… No se nos ordena emborracharnos y perder la cabeza; más bien, se nos pide que estemos felices de una manera que aumente nuestra gratitud y amor hacia HaShem, en agradecimiento por los milagros que Él realizó por todos nosotros.»




Yitro, los drusos y Medinat Israel

El primer ministro de Israel, Binyamín Netanyahu, pronunció hace un par de días un discurso significativo durante la graduación de nuevos oficiales del ejército israelí. Además de reafirmar los objetivos militares de Israel —entre ellos impedir que Hamás continúe operando como entidad militar o política en Gaza—, Netanyahu destacó otro compromiso menos conocido y particularmente dramático: Israel protegerá a las comunidades drusas del sur de Siria y garantizará que no sufran amenazas ni ataques por parte del régimen sirio u otros actores de la región.

Este gesto refleja la relación especial entre Israel y el pueblo druso, una alianza que se mantiene desde la fundación del Estado de Israel. En un Medio Oriente donde las lealtades suelen ser temporales o meramente estratégicas, los drusos han demostrado ser aliados incondicionales. Aproximadamente 150.000 drusos viven en Israel, principalmente en la Galilea y en los Altos del Golán. A diferencia de otras minorías, realizan el servicio militar de manera obligatoria y ocupan posiciones clave en las Fuerzas de Defensa de Israel, gracias a su conocimiento del idioma árabe y su comprensión de la cultura y la mentalidad de los países vecinos. Los soldados drusos luchan codo a codo junto a los judíos y han demostrado estar dispuestos a dar la vida por el país. Esta alianza se basa en valores compartidos y en una historia común que se remonta a miles de años.

¿Cuál es el secreto de esta relación tan especial entre los drusos y los judíos?

Los drusos, aunque hablan árabe, no se consideran musulmanes y su religión es distinta del islam. Su fe, conocida como al-Muwahhidun (“Los Monoteístas”), es de carácter esotérico, y sus enseñanzas están reservadas únicamente para los miembros religiosos de la comunidad. No aceptan conversiones —lo que hace que los matrimonios mixtos sean casi inexistentes— y mantienen sus creencias con gran devoción.

El secreto de la relación entre drusos y judíos es Yitró, el suegro de Moshé. Los drusos lo consideran su profeta y afirman ser descendientes directos de él. La tumba de Yitró, conocida como Nabi Shu’ayb, se encuentra en la Galilea, cerca de Tiberíades, y es el sitio religioso más importante para los drusos. Cada año, miles de miembros de esta comunidad visitan este santuario en una muestra de respeto y devoción. Desde la creación del Estado de Israel, la comunidad drusa ha sido reconocida como custodia oficial de este lugar sagrado.

La Torá relata que Yitró, líder espiritual del pueblo de Midián, se unió al pueblo de Israel durante su travesía por el desierto. No solo reconoció el poder de Dios y bendijo al Creador por la liberación de los israelitas de Egipto, sino que también brindó consejos cruciales para organizar la justicia y el liderazgo del pueblo. Dos o tres siglos después, una mujer descendiente de Yitró, Yael, desempeñó un papel clave en la historia de Israel al matar al general cananeo Siserá, consolidando así una victoria militar decisiva para el pueblo judío. Este episodio refleja cómo el compromiso de los descendientes de Yitró con la causa de Israel ha perdurado a lo largo del tiempo.

¿Una nueva alianza con los drusos del sur de Siria?

Actualmente, esta alianza parece estar a punto de dar un nuevo paso adelante. El compromiso de Netanyahu de proteger a las comunidades drusas en Siria es, en esencia, una extensión moderna de ese pacto milenario.

La mayor población drusa del mundo se encuentra en el sur de Siria. Cerca de un millón de drusos habitan en ciudades como Quneitra, Dar‘a o Suwaida, ubicadas cerca de la frontera con Israel, en los Altos del Golán. Las perspectivas a futuro son diversas, y considero que todas son prometedoras. Una de las posibilidades es que los drusos —quizás junto con los kurdos— logren establecer su propio Estado o, al menos, una zona autónoma con su propia fuerza militar, que ya está activa, y que cuente con el apoyo de Israel.

Si este escenario llegara a concretarse, sería altamente beneficioso para los drusos, que por fin tendrían su propio Estado con el beneplácito de Israel. Y también sería extraordinario para Israel, ya que se crearía una “zona de seguridad” que protegería al Estado judío de ataques potenciales desde esas regiones. Israelíes y drusos comparten intereses comunes en la lucha contra los grupos extremistas sunitas de Siria e Irak.

Y hay más en el horizonte. El periodista de Abu Ali Express informó recientemente sobre un nuevo proyecto piloto de cooperación. Como es sabido, los palestinos de Judea y Samaria suelen ocupar trabajos de baja remuneración en Israel, lo cual, aunque es necesario para la economía israelí, también plantea desafíos de seguridad, como el reciente y frustrado atentado con bombas en autobuses que, B”H, no prosperó. El nuevo plan consiste en que, de manera progresiva, los drusos del sur de Siria reciban permisos de trabajo en Israel y reemplacen a trabajadores palestinos en sectores como la construcción y otros rubros similares. Estos trabajadores recibirían un salario de aproximadamente 100 dólares diarios, una cifra exorbitante si se considera que los sueldos en esa zona suelen ser inferiores a 100 dólares mensuales.

Un tuit publicado ayer señala que este plan piloto ya es un hecho consumado.

Ver aquí:
https://x.com/MiraMedusa/status/1894485167764295956

Tres mil quinientos años después de aquel primer encuentro en el desierto del Sinaí, los descendientes de Yitró y de Moshé Rabenu vuelven a aliarse, esta vez con el objetivo de construir un Medio Oriente más estable y próspero.