Jerusalem y los gallos de riña

Un día, el sultán de Turquía —el hombre más poderoso de la tierra— mandó llamar a un rabino y le dijo:

—Ustedes, los judíos, son pocos y débiles. No tienen país ni gobierno propio. No tienen soldados ni ejército, y son perseguidos por todos. ¿Cómo es posible que sigan creyendo en las profecías que anuncian que algún día regresarán a Jerusalem? Jerusalem es la ciudad más importante del mundo. Todos la desean. Nosotros, los otomanos, luchamos durante siglos contra los cristianos para gobernarla. Lo que ustedes pretenden —regresar a Jerusalem y gobernarla— es absurdo… y arrogante. Quiero que me expliques cómo, según tú, esas profecías podrían llegar a materializarse. Y no quiero que me hables de milagros. Explícamelo desde un punto de vista militar, terrenal, natural.

El sabio pensó unos instantes y respondió:

—Necesito tres días para preparar mi respuesta. Pero antes debo pedirte algo: si mis argumentos no te gustan o te resultan ofensivos, prométeme que no me castigarás.

El sultán, intrigado, aceptó.

Tres días después, el rabino regresó al palacio y pidió que prepararan un pequeño ring para gallos. Había traído cinco gallos de riña, a los que había dejado sin comer durante dos días, y también un pequeño pollito, débil e indefenso.

Colocó a los gallos y al pollito dentro del ring. Luego sacó de su bolsillo unos granos de maíz y los arrojó al centro.

De inmediato, los gallos comenzaron a pelear con una furia increíble. Se picoteaban ferozmente, se herían sin piedad. Uno tras otro fueron cayendo, exhaustos y ensangrentados. El último gallo, cubierto de heridas, cayó finalmente al suelo, sin fuerzas para moverse.

Entonces, desde un rincón, apareció el tímido pollito. Y sin que ningún gallo lo molestara, comenzó tranquilamente a comer el maíz.

El rabino se volvió hacia el sultán y le dijo:

—Jerusalem es el maíz. Las grandes potencias son los gallos de riña que luchan entre sí con violencia para dominarla. Se desgastan, se hieren y se destruyen unas a otras. Y cuando ya no les quedan fuerzas, el pueblo de Israel —la nación más pequeña y aparentemente más vulnerable— aparece en escena como el tímido pollito… y al final se queda con el maíz.

El sultán guardó silencio. Porque entendió que hay pueblos que no se levantan de sus cenizas por la fuerza de las armas, sino por la fuerza de su persistencia, su fe y su esperanza.




YERUSHALAYIM DEL REY DAVID

“בּוֹנֵה יְרוּשָׁלַ‍ִם ה׳”

David haMelej no describe una construcción común de la ciudad capital. No la atribuye únicamente a la acción humana, sino a la intervención Divina. La reconstrucción de Yerushalayim es un milagro visible.

Hace más de cuarenta años, yo era madríj (counselor) de grupos de jóvenes de México que llegaban al CES (Centro Educativo Sefaradí) en la Ciudad Vieja. Recuerdo que una mañana viajábamos en autobús desde la Ciudad Vieja hacia el shuk, junto al Rab Baruj Garzón. Al detenernos en un semáforo, el Rab tomó el micrófono y nos dijo:

—¡Mirad, mirad el milagro que está frente a vuestros ojos!

Todos miramos por la ventana, pero no veíamos nada especial: solo veíamos a obreros árabes trabajando en un pequeño edificio en construcción. Entonces el rabino agregó, con su inconfundible acento español::

«Lo que estáis viendo es un milagro. Las mismas manos que queiren destruir este país, lo están construyendo.”




I ❤️ ISRAEL: “Balagán” en Jerusalem

JERUSALEM INTRATABLE

Por lo general, no venimos a Israel en enero. Mi esposa y yo solemos llegar en julio y disfrutar del verano. Esta vez vinimos en invierno, a pasar unos días con dos de nuestros hijos que viven en Jerusalem. El frío se siente un poco más —aunque nada comparado con Nueva York— y también hay más lluvia que en julio.

Es normal que cuando uno llega a Jerusalem después de algunos meses, note que la ciudad cambió. Hay nuevas construcciones, nuevos servicios, barrios que se estiran y edificios que crecen. Esta renovación urbana se conoce en Israel como Pinui u’Binui (“demolición y reconstrucción”): los edificios antiguos se tiran abajo dando lugar a construcciones más modernas, con ascensores nuevos, estacionamientos, espacios verdes y áreas comunitarias y residencias más seguras (cada departamento tiene un cuarto construido como “refugio», en caso de necesidad). Barrios tradicionales como Katamon, Arnona, Talpiot y Bak’a —donde estamos ahora— están siendo transformados por completo.

JERUSALEM INTRANSITABLE

Pero la construcción de nuevos edificios no es el factor principal de la Jerusalem imposible de hoy, enero 2026. Esta vez, la situación es exageradamente grave. Jerusalem está imposible. El tráfico es infernal. Un trayecto que debería llevar diez o quince minutos —por ejemplo, de Bak’a a la estación de tren— me llevó más de cuarenta y cinco minutos. Ya no se puede estimar la hora de llegada a destino. Hay cortes por todos lados, desvíos inesperados y calles que se cierran de un día para el otro.

Hasta caminar se vuelve imposible. Las zonas céntricas de King George y Ben Yehuda, por ejemplo, están irreconocibles. En King George no se puede caminar. Hay vallas por todos lados, calles partidas en dos, carriles reducidos: donde había cuatro, ahora quedó uno. Nada fluye con normalidad. No hay un punto de la ciudad donde el movimiento —de autos o de peatones— se sienta natural o continuo.

La pregunta es inevitable: ¿qué le está pasando a Jerusalem?

JERUSALEM IMPOSIBLE

El mayor responsable del nuevo balagán (=caos) en la ciudad es la construcción de tres nuevas líneas del famoso tranvía, el tren ligero (Rakevet Hakala). Lo que comenzó con una sola línea, la Línea Roja, que hoy transporta a más de 170.000 pasajeros diarios, se transformará en una red completa de transporte ferroviario, con tramos subterráneos, que atravesará Jerusalem de norte a sur y de este a oeste. Actualmente, se están construyendo dos nuevas líneas: la Línea Verde, con unas 35 estaciones y 20 kilómetros de extensión, y la más ambiciosa, la Línea Azul, de alrededor de 30 kilómetros y 50 estaciones, que unirá Ramot con Gilo. Y por último se construiría la Línea Violeta. El nuevo sistema será cuatro veces más grande que el actual: más líneas, más estaciones, más conexiones. Es una obra gigantesca, pensada para que millones de personas puedan desplazarse de un punto a otro de la ciudad sin necesidad de usar el auto. Esto explica los trabajos pesados, prolongados y ruidosos que hoy hacen sentir que Jerusalem está “bloqueada”.

Jerusalem no está bloqueada: Jerusalem está en plena transformación.

JERUSALEM EN PREPARACION

¿Para qué se prepara Jerusalem? En primer lugar, Yerushalayim muy pronto se convertirá en la ciudad más poblada de Israel, con más de un millón de habitantes. Pero hay algo más: Jerusalem también se prepara para la Gueulá: para la futura reconstrucción del Bet HaMiqdash, el Mashiaj y el arrivo de millones de judíos de la diáspora a Israel.

Una vez que el Gran Templo esté en funcionamiento y el pueblo judío esté de vuelta en su tierra, Yerushalayim estará lista para recibir cómodamente —al menos tres veces por año— a millones de familias que peregrinarán a esta ciudad en Pésaj, Shabuot y Sucot, como en los tiempos bíblicos.

Y cuando uno lo ve así, el balagán de la construcción, el tráfico infernal y los cortes de calles dejan de ser una molestia y se transforman en una hermosa fuente de inspiración.

Ver a Jerusalem reconstruyéndose, preparándose para funcionar como el centro espiritual del pueblo judío —y del mundo—, es la aspiración nacional más grande, y que durante casi dos mil años fue inalcanzable e inimaginable. Efectivamente, hasta hace muy poco tiempo, la Jerusalem que B”H tenemos hoy era una “Jerusalem utópica, imposible”.

El balagán de Yerushalayim “me encanta”. Me fascina y me emociona hasta las lágrimas. Jerusalem se está reconstruyendo frente a nuestros ojos. Y nos estará esperando.

SHABBAT SHALOM, desde Yerushalayim




PARASHAT BO: El Faraón y la adicción al juego

Cada vez que leo esta Parashá, quedo perplejo y fascinado por la conducta del Faraón. Nuestra Parashá comienza con la octava plaga: las langostas. Por primera vez, el Faraón admite que se ha equivocado. Permítanme leerles la declaración del Faraón: «He pecado ante HaShem, vuestro Dios… y ahora, por favor, perdonad mi pecado solo esta vez y rezad a HaShem, vuestro Dios, para que quite de mí esta plaga mortal». Moshé rezó a HaShem y la plaga terminó inmediatamente. Pero, increíblemente, una vez libre de las langostas, el Faraón cambia de opinión nuevamente y se niega a dejar salir a Am Israel de Egipto.

¿Qué está pasando? ¿Por qué el Faraón se comporta de manera tan irracional?

Hay dos explicaciones.

La primera, explícita en la Torá, es un razonamiento teológico. «HaShem interviene en el ‘corazón’ del Faraón. Lo endurece. No para coartar su libre albedrío, sino para preservarlo». Me explico: Si Dios se revelara ante nosotros y pudiéramos, de alguna manera, ver y sentir su Presencia más allá de cualquier duda, ¿podríamos atrevernos a no observar el Shabbat? ¿Podríamos no ponernos el Tefilín o comer algún alimento no Kasher? Si nuestra fe en Dios fuera «absoluta», no podríamos «elegir» entre hacer o no hacer Su voluntad. La certeza total en Su existencia nos convertiría en robots (o en «ángeles», pero esto es para otra discusión) incapaces de desobedecer una orden divina. En este sentido, la invisibilidad de HaShem, Su ocultamiento, es lo que permite que uno mantenga su capacidad de desobedecer y, consecuentemente, conserve el mérito de obedecer. Volvamos al Faraón. El Faraón fue la única persona a la que Moshé informó cuándo iba a comenzar cada plaga y cuándo terminaría. Las evidencias de la intervención Divina eran abrumadoras e innegables para el Faraón. Técnicamente, el Faraón debería haberse convertido en un robot-humano privado de libre albedrío, imposibilitado de desobedecer y, por lo tanto, «libre de responsabilidad». Por lo tanto, para que el Faraón pudiera preservar su capacidad de elección y seguir siendo capaz de decir SÍ o NO, HaShem endurece su corazón. Es decir, Di-s interviene en sus pensamientos y lo hace más testarudo e intransigente. Y así, su capacidad de elección regresa a un balanceado 50/50, y el Faraón es nuevamente responsable de lo que elige. Maimónides explica que este tipo de intervención en el pensamiento humano no es la regla. El caso del Faraón fue excepcional.

La segunda explicación tiene que ver con un patrón de conducta humana. Yo lo compararía con la conducta típica de un adicto al juego que alcanza un punto sin retorno. Y cuando llega a ese punto, exhibe un comportamiento auto-destructivo, prácticamente suicida. Ejemplo: Un hombre va al casino, apuesta y pierde todo lo que llevó, digamos, 1000 pesos, la totalidad del sueldo que recién cobró. ¿Qué puede hacer ahora este individuo? ¿Puede volver a su casa y explicarle a su esposa que su sueldo para el mes entero desapareció? En lugar de eso, elige otra posibilidad y así se encamina hacia un punto sin retorno. La otra posibilidad es pedir un préstamo, jugar nuevamente y así recuperar aunque sea algo de su sueldo. El hombre empeña su coche. Pero esa noche la suerte no lo acompaña. Y ahora, aparte de su sueldo, también perdió su coche. Ahora sí que no puede regresar a su casa y enfrentar a su esposa sin sueldo ni coche. No puede rendirse y desandar sus pasos. Se siente obligado a recuperar su sueldo y su auto o perderlo todo. Está en un punto sin retorno. Lo único que le queda es empeñar su casa. Y pide otro préstamo, etcétera.

Creo que de esta manera también se puede explicar el comportamiento del Faraón. Después de la quinta plaga, después de que el Faraón apostó y perdió contra HaShem, ya no podía retroceder y decir: «Bueno, ahora los dejo ir». ¿Por qué? Porque cinco plagas significaron ya mucho sufrimiento y enormes pérdidas materiales para sus súbditos. No puede salir al balcón de su palacio y decirle a su pueblo: «Me equivoqué» y perder así lo que le queda de prestigio y credibilidad. El Faraón está ahora «jugado». Está en un punto sin retorno y decide seguir apostando, aunque sabe que lleva las de perder. Así, es posible que, sumado a la intervención Divina, este factor humano también haya influido en el comportamiento del Faraón.

De cualquier manera, creo que es una gran lección para todos nosotros:

  1. Debemos identificar cuáles son los puntos sin retorno en cualquier área de nuestras vidas.
  2. Debemos, obviamente, evitar llegar a esos puntos sin retorno.
  3. Y si alguna vez imprudentemente llegamos, saber que es mejor volver atrás de un punto sin retorno que seguir corriendo hacia el precipicio.



BO: Visualizando la oscuridad en Egipto

Shemot 10:21, HaShem dijo a Moshe, «Extiende tu mano hacia el cielo para que la oscuridad se extienda sobre Egipto, [y traeré] una oscuridad que se pueda sentir. 22 Moshe extendió su mano hacia el cielo, y una oscuridad total cubrió todo Egipto durante tres días. 23. Nadie podía ver a nadie más ni moverse de sus lugares durante tres días ….

NI NATIONAL GEOGRAPHIC NI HARRY POTTER 

La Parashá de esta semana describe las últimas tres plagas que azotaron a Egipto y terminaron doblegando el brazo del Faraón, quien finalmente liberó a los judíos de la esclavitud.  Me gustaría escribir hoy sobre la Novena Plaga, Joshej, «oscuridad». Primero, para entender su naturaleza , y segundo, para examinar la función de esta y las otras nueve plagas en el contexto de la historia del Éxodo. Si uno es fanático de Harry Potter, va a sentirse un poco decepcionado de las características de las plagas. Moshé no llega al palacio del Faraón en una alfombra voladora. Tampoco transforma al monarca egipcio en un sapo. Y no hace caer sobre Egipto una invasión de serpientes de siete cabezas. No hay mitos ni seres mitológicos en las plagas. Como lo explica National Geographic —y como lo explicó el Rab Abarbanel hace 500 añios atrás— las plagas eran «fenómenos naturales», eventos que podrían haber ocurrido naturalmente en Egipto. Analicemos, por ejemplo, la plaga de la oscuridad. ¿Qué tipo de fenómeno causó esta oscuridad? La Torá no está describiendo la plaga de la oscuridad simplemente como la ausencia de luz, algo que podría haber sucedido en el caso de un eclipse solar, por ejemplo. El texto bíblico describe una oscuridad tangible, que se puede sentir. El texto también sugiere que este estado de oscuridad literalmente paralizó a Egipto: las personas no podían verse entre sí, y nadie salió de su casa durante tres días.  El rabino Abraham Eben Ezra dice que la Novena Plaga podría haber sido producida por una niebla muy densa e intensa, que probablemente venía del Nilo.  Recuerdo que experimenté este tipo de “oscuridad” cuando visité la zona de Monteverde en Costa Rica, donde uno literalmente se adentra en las nubes, que están inusualmente bajas. A diferencia de la ausencia de luz, la oscuridad producida por esta niebla era tangible, se podía sentir y hasta palpar.

MI CANDIDATO FAVORITO PARA LA OSCURIDAD

Hay otra posibilidad. Hace unos años en Israel, estaba manejando mi viejo Subaru celeste desde Jerusalem hasta Dimona, y para acortar el camino, no utilicé la autopista regular: me dirigí hacia el este y fui por un camino de tierra que rodea el Monte Hebrón y algunas aldeas, una zona un poco desértica. Luego, así de pronto, quede atrapado en una tormenta de arena. Fue terrorífico.  Era mediodía, pero no podía ver nada delante de mí. Reduje la velocidad,  e instintivamente encendí las luces del coche. ¡Grave error! Lejos de iluminar el camino, las luces se reflejaban en la «tormenta de arena», y me encandilaban directamente los ojos. Tuve que detener mi coche en la mitad de la nada y para poder ver algo, irónicamente, tuve que apagar las luces.  B»H la tormenta fue corta (y no creo que haya sido tan intensa como la de Egipto…:).  Pero me ayudó a entender mejor varias cosas. Primero, que la luz es inútil para este tipo de oscuridad y que la oscuridad «densa y tangible» puede interrumpir la vida normal y paralizar a las personas, tal como explica la Torá que ocurrió en Egipto.  

EL PODER SELECTIVO

Una vez que comprendemos que las plagas pueden ser explicadas como fenómenos naturales, veamos qué las hacia especiales  o sobre-naturales.   La Torá revela explícitamente la razón de las Makkot. «Y así los egipcios sabrán que Yo soy el Eterno, al extender Mi mano [y castigar a] Egipto y salvar a los hijos de Israel de entre ellos». El objetivo final de las plagas es que los egipcios —y los hijos de Israel— sepan que HaShem es el Creador y que solo Él tiene el control sobre la naturaleza.  Veamos. La naturaleza desencadena su poder sin discriminación ni advertencia. Es ciega. Un terremoto no perdona la vida de los niños o de las personas inocentes. La naturaleza no tiene la capacidad de hacer selecciones morales.  Las plagas de Egipto eran diferentes. Eran eventos naturales pero selectivos. Que demostraban que el verdadero Dios está en completo control del mundo.  Las plagas no llegaban espontáneamente, sino que comenzaban cuando Dios quería y terminaban cuando Dios así lo ordenaba. Las plagas también tenían un “diseño inteligentemente”. Por ejemplo, la octava plaga, langostas estaba diseñada para destruir todas las hojas verdes en Egipto, mientras que la plaga anterior, el granizo, las dejó intactas. Pero el punto más importante —explícitamente mencionado por la Torá— que hizo que las plagas sean diferentes y únicas (y visiblemente Divinas)  es que solo afectaban a los egipcios y no a los israelitas. Esto se menciona de manera explícita en la peste que golpeó a los animales egipcios y en la plaga de la oscuridad que no afectó el lugar de residencia de los judíos. Este nivel de precisión y selectividad solo puede ser obra del Creador, que diseña estos efectos especiales de manera deliberada.

¿QUIEN QUIERE SER PRIMOGENITO?

Este diseño inteligente de las plagas es mucho más evidente en la décima y última plaga: la muerte de los primogénitos. ¿Por qué? Porque no hay ninguna manera “natural”, científica,  de identificar a un primogénito. No hay nada físico o biológico en el cuerpo de un individuo por el cual un científico pueda determinar que esta persona nació en primero o segundo lugar.  Solo el Creador puede identificar al primogénito. Al margen de su terrible efecto punitivo, esta plaga final, la muerte de los primogénitos, fue psicológicamente devastadora para los egipcios y el Faraón, quien finalmente admite que esta plaga no puede ser atribuida a la magia o a algún fenómeno natural sino que es la obra del Creador: el Dios de Israel 

Las tormentas de arena y polvo son comunes en Oriente Medio y otras áreas del mundo. Este impresionante video muestra una tormenta de polvo que afectó a Oklahoma, EEUU, en1935. Este material es invaluable porque describe a este evento climático como una «plaga» (no creo que haya ninguna alusión deliberada a Egipto o la Biblia aquí). También menciona que a plena luz del día se sentía como medianoche, con cero visibilidad, y que al igual que en Egipto, la gente no podía moverse y tuvieron que gatear para encontrar refugio. Todo esto corresponde exactamente a la descripción del texto bíblico de la plaga de oscuridad.




PARASHAT BO: La muerte como último recurso

La historia las 10 plagas que azotaron a Egipto es fascinante. No sólo por su contenido sino también por la sofisticación de su narrativa. Las plagas comienzan con el enfrentamiento de un Moisés tímido y un Faraón arrogante.
SANGRE
Cuando Moshé torna el rio Nilo en sangre la reacción del Faraón es la indiferencia y la soberbia. El dios Nilo, una de las divinidades principales de Egipto, ha sido derrotado, dañado y herido. La industria pesquera se vino abajo. El Faraón, que alimentó al dios Nilo con los cuerpos de los infantes hebreos, ahora ve con sus propios ojos como emerge la sangre derramada. Pero el poderoso monarca no se deja impresionar. Le pide a sus magos que repliquen lo que parece ser un «truco» de Moshé. Y cuando esto sucede, el Faraón le da la espalda a Moshé (vayifen) y se retira, con soberbia, a la comodidad de su palacio.
RANAS
En la segunda plaga las cosas comienzan a cambiar para el Faraón. Las ranas comienzan a desbordar del Nilo. Esta plaga lo afecta al monarca personalmente. Invaden su palacio y su propia habitación. Las ranas y los sapos eran los dioses de la reproducción en Egipto. Esa reproducción es ahora incontrolable y está infestando a Egipto. Sus magos, otra vez, reproducen la plaga. Pero el Faraón se da cuenta –un poco tarde– que lo que necesita de sus magos es que «contengan» la plaga, que la hagan parar, y no que la reproduzcan.  El Faraón manda a llamar a Moisés y Aharón. Y les dice que acepta sus demandas. Pero luego, cuando las ranas se van, el Faraón endurece su corazón, se arrepiente y no los deja salir.  Pero comienza a ceder.
PIOJOS
En la tercera plaga, los piojos, el Faraón confirma lo que ya sospechaba: que sus ilusionistas no pueden frenar las plagas. Acepta que sus magos han sido vencidos y cede más. Además también confirma que sus dioses son derrotados o controlados por el Dios de Israel. Los insectos eran venerados por los egipcios como la manifestación mágica, invisible, de los espíritus divinos. Y ahora esos dioses se estaban tornado contra los egipcios.
LA ECONOMIA
Plaga tras plaga, todo lo que hace a la prosperidad de Egipto colapsa. El país más próspero y poderoso del Medio Oriente, el único en esa árida región que gracias a su caudaloso Nilo no depende de las lluvias para sobrevivir, astá ahora en ruinas. Primero fue el colapso de la industria pesquera, luego fue afectado el ganado, y en las últimas plagas —granizo y langostas—la cosecha es destruida. El Faraón sigue negociando. Pero ahora es Moshé el que no cede.
LA OSCURIDAD
Llega la penúltima plaga, la oscuridad. Esta plaga que paralizó el país habrá tenido un efecto sicológico devastador sobre el Faraón y su pueblo. ¿Por qué? Porque el dios principal de los egipcios era “Ra”, el dios-sol. La oscuridad demostró que hasta este supremo dios pierde su poder frente al verdadero Dios. El paganismo egipcio ha sido derrotado. Las plagas han demostrado que los dioses egipcios son visibles pero imaginarios. Los egipcios, y los judíos, comienzan a entender que hay un Creador, que es invisible, pero que posee todos los poderes.
EL ULTIMO RECURSO
Queda una plaga más. La muerte de los primogénitos. Sin duda, las más grave y cargada de simbolismo. Los egipcios se arrogaban que podían dominar la muerte, y que conocían el secreto de la inmortalidad. De esta manera, cuando los faraones, los sacerdotes o los primogénitos (que cumplían funciones sacerdotales) estaban por morir se los preparaba con anticipación para su viaje y así, su inmortalidad estaría garantizada por los dioses. Pero cuando la muerte no era natural sino accidental,  la eternidad no se obtenía. Se suponía entonces que los dioses egipcios debían proteger a los sacerdotes y a los primogénitos contra la muerte accidental para que pudieran preparse para morir y obtener la inmortalidad. La muerte súbita de los primogénitos significó también un gran golpe psicológico al «poder» de los imaginarios dioses egipcios que protegían a los futuros inmortales.
¿QUIEN LO MENCIONO PRIMERO?
Por último, cabe notar algo sumamente interesante.  Durante las primeras ocho plagas el Faraón desafió a Moshé y hasta trató de humillarlo pero nunca lo amenazó de muerte. Recién en la novena plaga se escucha por primara vez esta amenaza. El faraón le dice a Moisés. “Puedes irte, tu y tu pueblo, los ancianos y los niños, pero debes dejar aquí a tu ganado”. El faraón aunque accedió a que los esclavos salieran le pide a Moisés que dejen su ganado como garantía de que regresaran.  Moshé se niega. Y en ese momento el Faraón pronunció por primera vez la posibilidad de matar a Moises. (Shemot , Exodo, 10:27) : “Vete de aquí, y cuídate de no verme más, porque el día que vuelvas a presentarte ante mí, morirás ”.  En la narrativa de las 10 plagas, y en las intensas negociaciones que tuvieron lugar, no fue Moshé sino el Faraón, el primero que puso el tema de «la muerte» sobre la mesa. Cuando todas las demás advertencias fueron desoídas y no lograron doblegar la soberbia del tirano dictador, la muerte de los primogénitos, fue el último recurso Divino, lo que terminó de convencer al Faraón que liberase a los esclavos hebreos.
Shabbat Shalom
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RESUMEN DE PARASHAT BO

OCTAVA PLAGA
Moshé va al encuentro del Faraón y le advierte que si no permite salir a los esclavos hebreos, Egipto será devastado por una plaga de langostas. Luego que Moshé y Aharón abandonan el palacio los funcionarios del Faraón tratan de convencerlo de que deje libres a los israelitas antes de que Egipto sea totalmente destruido. El Faraón llama a Moshé y le hace una oferta: permitir que los judíos salgan, pero que dejen a sus hijos en Egipto. Moshé rechaza la oferta y el Faraón, entonces,  se niega a dejarlos libres. Moshé extiende su mano y una plaga de langostas cae sobre Egipto consumiendo toda la vegetación. El Faraón le pide a Moshé que ore a Dios para que elimine las langostas y le asegura que ahora sí dejará partir a los judíos. Moshé reza y un viento se lleva a las langostas fuera de Egipto, pero el Faraón al haberse liberado de las langostas,  no cumple con su palabra.

NOVENA PLAGA:
La oscuridad desciende sobre Egipto. Durante tres días los egipcios tienen que estar en un virtual aislamiento, ya que no podían verse la cara uno del otro. Pero la oscuridad no afectó el área donde vivían los judíos. El Faraón vuelve a llamar a Moshé y le ofrece una nueva concesión: liberar a los hebreos, hombres mujeres y niños,  pero que dejen su ganado en Egipto, para asegurarse de que volverán. Moshé rechaza la oferta y en este punto el Faraón expulsa a Moshé de su presencia y lo amenaza:  «porque el día que veas mi rostro nuevamente, morirás». Moshé le dice al Faraón que una plaga más caerá sobre Egipto, después de lo cual el Faraón los liberará de la esclavitud  incondicionalmente.

REPARACIONES
Dios instruye a Moshé que los israelitas pidan objetos de oro y plata a sus vecinos egipcios, como un tipo de indemnización o reparación que en esos tiempos se le concedía a un esclavo al dejarlo salir en libertad.  Los egipcios rápidamente le dieron a los hebreos objetos de gran valor, con la intencion de que se fueran y asei las plagas llegaran a su fin. Moshé le advierte al Faraón que a la medianoche, Dios hará fallecer a todos los primogénitos egipcios, incluyendo al hijo del Faraón, el heredero del trono.

EL SACRIFICIO DE PESAJ
Dios dicta su primera Mitzvá a los hijos de Israel: consagrar y anunciar oficialmente el comienzo del mes lunar, Rosh Jódesh, estableciendo así el futuro calendario hebreo. Dios también le indica a Moshé que los judíos deben tomar un cordero para sacrificarlo, asarlo y consumirlo junto con matzá y hierbas amargas antes de partir de Egipto. Con la sangre del cordero se deberá pintar los dinteles y los postes de las puertas de las casas judías, y así cuando la última  plaga afecte a los primogénitos egipcios, los primogénitos judíos que estén dentro de estas residencias marcadas con sangre serán protegidos por Dios. Dios también le ordena a Moshé que las generaciones futuras deberán recordar para siempre este día, celebrando la festividad de Pésaj por siete días, durante los cuales no podrán comer ni poseer levadura (jamets).

DECIMA PLAGA:
A la medianoche del día 15 de Nisán una plaga mata a los primogénitos egipcios, pero Dios protege a los primogénitos judíos . Egipto es presa del terror porque piensan que el Dios de los judíos causará la muerte de todos los egipcios. El Faraón se despierta hace traer a Moshé y le suplica que se lleve a los esclavos judíos fuera de Egipto, otorgándoles de esta manera implícita su libertad. Los ciudadanos egipcios también presionan a los hebreos para que se vayan lo antes posible. Los judíos preparan sus provisiones: panes ázimos, hecho con masa no fermentada,  porque tenían que partir ya, y no tenian tiempo de dejar elevar la masa poara hacer pan común.    Los israelitas abandonan Egipto al mediodía del 15 de Nisán.

PRIMEROS MANDAMIENTOS
Dios instruye a los hebreos a celebrar en el futuro la festividad de Pésaj ofreciendo un sacrificio y consumiéndolo de una manera similar a la que hicieron en Egipto. Hay otros mandamientos que Dios imparte, todos relacionados con la milagrosa salvación de la plaga que causó la muerte de los primogénitos. 1. Los primogénitos judíos serán consagrados al servicio divino. 2. Se deberá consumir Matsá en la noche Pésaj 3. Cada año en la noche de Pésaj los padres relatarán la historia del Éxodo de Egipto a sus hijos. 4. Los primogénitos de los animales domésticos también serán consagrados,  o si se trata de animales no aptos para el consumo, redimidos . 5. Los hombres judíos deberán vestir en la cabeza y en el brazo los Tefilín, o filacterias, unas cajitas de cuero que contienen 4 textos que aluden al amor de Israel hacia Dios, expresado en la liberación de Egipto.




El otro lado del Hermón

En 2025, Israel consolidó nuevamente su control  sobre Rejes a-Hermón (Kéter HaHermón), el lado sirio del monte Hermón, el punto estratégico más alto del Levante.  No se trató de una maniobra simbólica ni coyuntural, sino de una decisión de seguridad nacional tomada tras el 7 de octubre, cuando quedó claro que ningún punto dominante puede quedar fuera del control israelí.  Desde el Hermón se observa y se controla el sur del Líbano,  Siria –Damasco– e incluso rutas estratégicas que llegan desde Irak. Quien domina el Hermón domina el norte de Israel y esa parte tan sensible del Medio Oriente.

Lo que se conoce menos es que la conquista del Hermón tiene una base histórica y jurídica que es previa incluso al establecimiento del Estado de Israel.

A fines del siglo XIX y comienzos del XX, organizaciones sionistas adquirieron legalmente extensas tierras en el Jorán , el sur de Siria, y el Golán, que en ese entonces estaban  registradas como propiedad privada bajo la legislación otomana. Estas adquisiciones fueron luego centralizadas por el Barón Edmond de Rothschild y administradas por su compañía PICA, que mantuvo la titularidad, pagó impuestos y registró la propiedad tanto bajo el mandato francés como posteriormente ante las autoridades sirias.

Documentos de la época —como este  afiche publicado en Tel Aviv en 1935 que anunciaba excursiones al Golán, el Bashán y el Hermón— demuestran que el Yishuv, es decir, los israelíes que vivían en ese momento,  consideraba esta región parte integral de su geografía nacional mucho antes de 1967.

Entre 1944 y 1948, la recién creada Siria confiscó alrededor de 100.000 dunas en el Jorán y unos 6.000 dunam en el Golán, en tiempo de paz y sin compensación. Se trató de una expropiación ilegal de propiedad civil judía, no de una medida derivada de un conflicto armado, la cual le daría a Siria la autoridad legal de conquista .

Hoy, la presencia israelí en Rejes a-Hermón protege tanto a Israel como a decenas de miles de drusos que viven en esta franja explosiva del sur de Siria. Israel está allí para quedarse.  No es una ocupación temporal: es control estratégico y una restitución histórica.




Las últimas palabras de Isaac de Castro Tartas (1623-1647)

Isaac de Castro Tartas (1623–1647) y la libertad de conciencia  

DE FRANCIA A HOLANDA 

Isaac de Castro Tartas nació en la ciudad de Tartas, en el suroeste de Francia, en 1623. Sus padres eran originarios de Portugal y formaban parte de las miles de familias judías que, en 1497, fueron forzadas por decreto real a convertirse al cristianismo. Durante tres, cuatr

o o más generaciones, muchos de estos audios secretos o anusim continuaron practicando el judaísmo en secreto. Para dimensionar el fenómeno, basta recordar que en 1497 había en Portugal no menos de 120.000 judíos.

En Tartas, Isaac se llamaba Tomás Luis. En 1640, su familia se trasladó a Ámsterdam, donde por primera vez pudo practicar el judaísmo de manera abierta. Allí, Tomás y su padre se circuncidaron y adoptaron nombres hebreos; desde entonces pasó a llamarse Isaac de Castro. El apellido Castro —probablemente el apellido original de la familia— era un apellido sefaradí muy difundido. Entre sus portadores más conocidos se encuentra Rabí Ya‘aqob de Castro (1525–1610), de origen portugués, una de las figuras rabínicas más importantes de la comunidad judía de Egipto.

En Holanda, Isaac inició estudios de judaísmo y de medicina. 

RECIFE 

En 1642 se lo encuentra en Brasil. En ese período, y hasta 1654, Brasil estaba dividido en dos territorios: uno bajo dominio holandés y otro bajo dominio portugués. Recife pertenecía a la zona holandesa y en ese territorio se le permita a los julio paartcacr abiertamente su religan . Allí se había establecido una comunidad judía organizada por el tío de Isaac, el rap  Moshe Refael Aguilar, que llegó a Brasil con el objetivo de fundar y fortalecer la vida judía en la ciudad de Recife.

 Isaac vivía plenamente como judío y se dedicaba activamente a reforzar la identidad judía de numerosos conversos residentes en Brasil. Si bien no existían tribunales formales de la Inquisición en Brasil —como los había en Perú o México—, en los territorios portugueses actuaban funcionarios inquisitoriales que vigilaban de cerca a los cristianos nuevos para impedir y castigar su retorno al judaísmo.

No se conoce con certeza el motivo, pero Isaac abandonó Recife y viajó hacia el sur, llegando a Salvador, capital de Bahía, territorio portugués donde estaba prohibidos paratciar el jduioasmo . Allí fue reconocido por las autoridades locales. Y aunque intentó ocultar su identidad , algo lo delató: las auroiddes enocntarioon entre sus oeriebncia c un par de tefilín. Fue arrestado, acusado de judaizar y de hacer proselitismo entre los cristianos nuevos, y posteriormente extraditado en barco a Lisboa.   Entre 1603 y 1748, alrededor de 400 judíos fueron enviados desde Brasil a Lisboa para ser juzgados por la Inquisición.

PORTUGAL

La Inquisición portuguesa intentó inicialmente que renunciara al judaísmo y aceptara el cristianismo. Isaac se negó, defendiendo su fe con argumentos sólidos. Ante su firmeza y erudición —a pesar de su corta edad—, la Inquisición convocó a teólogos y filósofos para refutarlo. Ninguno logró convencerlo.

Por primera vez, un judío formuló de manera explícita el argumento de la libertad de conciencia como derecho humano universal. Isaac declaró:
“Tengo derecho a practicar el judaísmo en función de la libertad de conciencia; un acto realizado conforme a la propia conciencia no puede ser considerado culpable. El acto que realizo y seguiré realizando —profesar la religión judía— responde a los dictados de mi conciencia.”

Isaac declaró repetida y explícitamente que era plenamente consciente de que aceptar el catolicismo le salvaría la vida. Rechazó toda forma de clemencia, perdón o misericordia si ello implicaba abandonar el judaísmo. Afirmó en múltiples ocasiones que estaba determinado a dar su vida por la Ley de Moisés (até dar a vida por ella).  Sostuvo que la creencia religiosa está gobernada por la conciencia, que un acto realizado conforme a la propia conciencia no puede ser considerado culpable y que tenía derecho a practicar el judaísmo precisamente porque respondía a los dictados de esa conciencia. En el curso del proceso, Isaac declaró que observaba los 613 preceptos (mitzvot) y las disposiciones rabínicas, lamentando únicamente no poder cumplirlas “con completa perfección”.

LA SENTENCIA

El tribunal sostuvo que su comportamiento constituía un peligro, capaz de “infectar a otros” con sus creencias. Fue declarado culpable, sus bienes quedaron sujetos a confiscación y, al fracasar todos los intentos de conversión, la Inquisición recurrió a la pena capital.

El 15 de diciembre de 1647, cuando Isaac tenía solo 24 años, fue conducido a la plaza pública junto con otros conversos condenados por judaizar. Los archivos de la Inquisición portuguesa relatan que Isaac fue mantenido de pie durante horas, cerca del fuego, con la intención de que se retractara. No lo hizo. Según los testimonios, mientras era consumido por las llamas, Isaac recitó con voz fuerte:
“Shema Israel, Hashem Elokenu, Hashem Ejad.”

 

Su muerte causó una profunda impresión entre los presentes. Su último grito se convirtió en un símbolo de libertad de conciencia e inspiró a numerosos conversos a retornar al judaísmo. Muchos conversos volvieron  a abrazar su fe judía. De manera inusual, durante años, incluso algunos gentiles repitieron las palabras del Shema , como un llamado o reclamo a la libertad de conciencia, y la Inquisición se vio obligada a imponer severos castigos a quien fuera oído pronunciándolas.




RESUMEN de VAERA

EL PUEBLO ELEGIDO
La Parashá de esta semana comienza con la respuesta de Dios a Moshé luego que Moshé se quejara ante Dios porque el Faraón rechazó su pedido de liberar a los hebreos y encima dificultó más su trabajo. Dios le dice a Moshé que Él se reveló a los patriarcas y estableció con ellos un pacto para darles la tierra de Canaán. Y ahora ha escuchado los clamores de sus descendientes, los liberará de Egipto, los elegirá como Su pueblo y los traerá a la Tierra Prometida. Moshé transmite el mensaje a los judíos, pero la esclavitud era tan dura que les impidió aceptar las palabras de Moshé. Dios le dice a Moshé que instruya a Faraón para que deje salir a los israelitas de su tierra. Moshé le pregunta a Dios: «Si los mismos hijos de Israel no me escucharon, ¿cómo me va a escuchar el Faraón?”. La Torá hace una breve pausa y describe el linaje de Moshé y Aharón, enumerando sus árboles genealógicos.

LA INTRANSIGENCIA DEL FARAON
Dios le ordena a Moshé que hable con el Faraón, y le anuncia que Aharón será su portavoz. Dios le reitera a Moshé que Él endurecerá el corazón del Faraón y el monarca egipcio se negará a liberar a los judíos. Pero Dios «multiplicará Sus milagros» en Egipto hasta que reconozcan que Él es el verdadero Dios. Moshé y Aarón se presentan ante el Faraón. Aharón arroja su bastón al suelo y se convierte en una serpiente. Cuando los magos del Faraón hacen lo mismo con sus varas, la vara de Aharón se traga sus varas. El Faraón, que pensó que era un truco de magia, no se impresiona.
Y ahora entonces comienzan las plagas.

PRIMERA PLAGA
Aharon golpea el rio Nilo con su bastón y las aguas se convierten en sangre.

SEGUNDA PLAGA
Aharon estira su bastón sobre el Nilo y hace surgir una invasión de ranas que cubren todo el territorio, las casas de los egipcios y hasta el palacio del Faraón. El monarca egipcio llama a Moshé y le suplica que elimine la plaga, prometiendo que después liberará a los israelitas. Moshé ora a Dios, y las ranas mueren. Pero el Faraón no cumple su promesa.

TERCERA PLAGA
Aharón golpea la tierra con su vara y se produce una plaga de piojos que atacan a los egipcios y a sus animales. Los magos de Faraón reconocen que esto no es magia, sino intervención Divina.

CUARTA PLAGA:
Dios envía a Moshé a advertir al Faraón que su tierra se infestará de todo tipo de insectos y que solo la tierra de Goshen, donde vivían los hebreos, se salvará de esta plaga. Los insectos descienden sobre Egipto y destruyen todo lo que encuentran, pero no afectan la tierra de Goshen. El Faraón llama a Moshé y le ofrece permitir a los israelitas la libertad de servir a Dios, pero sin salir de los límites territoriales de Egipto. Moshé rechaza esta oferta. El Faraón ofrece entonces liberar a los esclavos judíos si la plaga llega a su fin. Moshé ora a Dios, la plaga termina, pero el Faraón vuelve sobre sus pasos y no cumple su promesa.

QUINTA PLAGA
El ganado de los egipcios muere por una epidemia. Pero los animales de los judíos no se ven afectados.

SEXTA PLAGA
Moshé y Aharón toman un puñado de cenizas y la arrojan al cielo. Estas cenizas descienden sobre todo Egipto e infectan a todos sus habitantes con dolorosas afecciones en la piel (sarpullidos, o llagas o una insoportable reacción alérgica). Moshé le transmite al Faraón un mensaje: así como Dios acabó con todo el ganado egipcio, también pudo haber acabado con el Faraón y con todo su pueblo, pero lo ha dejado sobrevivir para mostrarle Su poder y para que se reconozca Su nombre en toda la tierra.

SEPTIMA PLAGA

Moshé advierte al Faraón, pero este no escucha. Entonces cae sobre Egipto una fuerte tormenta de granizo mezclado con fuego (hay quien explica que pudo haber sido una lluvia de meteoritos) , que destruye cultivos y árboles y causa gran daño en todo el país. Esta plaga afecta seriamente la agricultura y a quienes estaban al aire libre. Solo la tierra de Goshen, donde vivía el pueblo judío, permanece intacta y no sufre ningún daño.