Irán y el Faraón

IRÁN Y VENEZUELA

Israel y Estados Unidos están luchando contra Irán. Estos días trato de escuchar las noticias de Israel y oigo a comentaristas políticos repetir la misma idea superficial: “Irán está siendo destruido, sus líderes van a desaparecer, el régimen va a caer, como cayó Maduro en Venezuela”, etc.

Parte de esto es cierto. Irán claramente calculó mal. Su arsenal militar, con la ayuda de HaShem, va a terminar destruido. Su red de aliados —Hamás, Hezbolá y otras milicias— ha sufrido golpes muy fuertes.

Pero hay un punto fundamental que muchos analistas seculares difícilmente pueden comprender. La enorme diferencia entre Irán y Venezuela es el factor religioso.

Irán no es un país más ni simplemente una estructura política: es una estructura religiosa. Es la República Islámica de Irán (que yo sepa, la única que se define a sí misma de esta manera).

Irán es el centro religioso del mundo chiita. Los chiitas representan alrededor del 10-15 % de los musulmanes del mundo, entre unos 200 y 300 millones de personas.
Para muchos de ellos, los líderes de Irán no son simplemente líderes políticos, sino autoridades religiosas.

El líder de Irán no es comparable a Maduro. Es (era) un líder religioso, una figura espiritual, más comparable a lo que el Papa significa para los católicos del mundo entero.

Para los líderes chiitas, esto no es solo geopolítica. Es una batalla religiosa, apocalíptica, algo parecido a Gog y Magog: el enfrentamiento final.

Por eso hay algo que debemos tener en claro:

Irán (como Hezbolá, Hamás o los hutíes) nunca se va a rendir.


IRÁN Y EGIPTO

Es exactamente lo mismo que ocurrió con el faraón de Egipto. El faraón veía cómo su país se destruía: las imparables plagas devastaban su tierra, su economía colapsaba, su pueblo sufría. Y aun así endurecía su corazón. Prometía liberar a los hebreos y luego se retractaba. Desafiaba una y otra vez a Moshé. Y doblaba la apuesta.

¿Por qué?

Porque rendirse era “humillante”. Significaba admitir que su religión era falsa. Que todos los faraones anteriores habían engañado a su pueblo. Significaba reconocer que el Dios de los esclavos “inferiores” era el verdadero Dios. Egipto, sin sus creencias religiosas, no tenía razón de ser. Y el faraón prefirió ver su país totalmente destruido antes que rendirse.

Por eso la confrontación con un régimen extremista religioso es mucho más peligrosa que la de cualquier dictadura secular.


CONCLUSIÓN

Israel enfrenta a extremistas fanáticos, dispuestos a actuar como kamikazes, sin escrúpulos y extremadamente peligrosos.

Digo todo esto no para alarmarnos, sino para entender la situación con más claridad. Y también para recordar algo muy importante —quizás lo más importante—:

No tenemos que cantar victoria ni dejar de rezar: debemos seguir pidiendo a HaShem Su ayuda para los que están en el frente y también Su protección para los que están en la retaguardia. Y, al mismo tiempo, redoblar nuestra seguridad en Israel y fuera de Israel.




Hamán, Trump y la historia de dos orejas

Hay una pregunta curiosa que nadie me pudo responder: ¿por qué en Purim comemos las “orejas de Hamán”? No aparece en el Talmud, ni en los Midrashim, ni en ninguna fuente de la literatura rabínica.

Y sin embargo, todos las conocen. Son súper populares. En hebreo moderno se llaman Ozné Hamán. En el mundo ashkenazí se conocen como hamantaschen. Son unos triángulos de masa rellenos de dulce de frutas que aparecen en todas las panaderías judías cuando llega Purim. Los niños judíos las dibujan en el jardín de infantes hasta el cansancio, y todos las recibimos en los mishlóaj manot de Purim. Probablemente se trate de una tradición culinaria  (¿con propósito comercial?) que se desarrolló en Europa y que con el tiempo se volvió parte del folclore de Purim. Es una de esas cosas —no la más grave, por cierto— que muchos judíos hacen sin preguntarse por qué.  Y la razón por la que me detengo a pensar en algo tan banal como las orejas de Hamán es porque en estos últimos días estoy pensando en otra oreja, mucho más significativa y simbólica del extraordinario momento que está viviendo Israel.

LA OREJA QUE CAMBIÓ LA HISTORIA

El 13 de julio de 2024, Donald Trump estaba hablando en un acto de campaña en Butler, Pensilvania. Miles de personas estaban frente al escenario cuando de pronto se oyeron disparos. El atacante era Thomas Crooks, un joven de 20 años que disparó desde el techo de un edificio cercano con un rifle de alta precisión. Su objetivo era nada menos que matar al entonces candidato republicano Donald Trump. La bala se desvió por milímetros y le rozó la oreja derecha a Trump, dejándole una herida de 2 cm de ancho.

Trump cayó al suelo —o se tiró— mientras los agentes del Servicio Secreto corrían hacia él. Segundos después se levantó con sangre en la cara, y levantó el puño mientras lo evacuaban y gritó “FIGHT, FIGHT, FIGHT” (¡luchar, luchar, luchar!), mientras la multitud aliviada y eufórica, al verlo con vida, coreaba “USA, USA, USA”.

Después del atentado, Trump nunca dejó de decir que sentía que Dios lo había salvado.

Y yo me pregunto, como judío sionista, qué habría pasado si la bala lo hubiera alcanzado y Trump no fuera hoy el extraordinario presidente de los Estados Unidos. En mi opinión, el Estado judío todavía estaría negociando por los rehenes, no estaría controlando el 60 % de la Franja de Gaza, Hamás estaría fortalecido y uniendo fuerzas con Hezbolá, e Israel estaría desesperado, sin aliados, bajo la terrible amenaza nuclear de Irán, luchando para sobrevivir. O peor.

Pero, “gracias a Dios”, literalmente, la bala falló. E Israel está hoy, Baruj HaShem,  en el mejor momento de su historia desde el punto de vista político, económico y especialmente  militar.

LA CONEXIÓN IRANÍ

Volviendo a la bala que rozó la oreja presidencial: en los meses siguientes al atentado, las investigaciones de inteligencia en Estados Unidos revelaron que el régimen iraní había estado explorando activamente planes para asesinar a Trump, como represalia por la eliminación del general Qassem Soleimani en 2020, que fue ordenada por el presidente Trump.

En 2024, el Departamento de Justicia estadounidense acusó formalmente a Irán en relación con un presunto complot ordenado por la Guardia Revolucionaria Islámica para matar a Trump. Y detrás de toda esa operación estaba un nombre: Rahman Moqaddam, oficial iraní vinculado a las unidades especiales de la Guardia Revolucionaria.

Esta semana se cerró el círculo. El secretario de Defensa estadounidense Pete Hegseth anunció que Moqaddam había sido eliminado (por Israel).   

“Irán intentó matar al presidente Trump”, dijo Hegseth ante los periodistas, “y el presidente Trump fue el último en reír” (ver aquí.  https://www.foxnews.com/politics/hegseth-says-leader-behind-effort-assassinate-trump-has-been-hunted-down-killed-iran?utm_source=chatgpt.com) .

LA OREJA QUE TRUMP SE TOCA TODOS LOS DÍAS

Me imagino que cuando una bala roza la cabeza de una persona, esa persona no lo olvida nunca. Y me imagino que Trump debe tocarse la oreja todos los días, recordando esa milagrosa salvación.

Sigo imaginando. Creo que, más allá de que Irán es —o era— una amenaza para la paz mundial, y que el ataque de Estados Unidos contra ese país puede tener muchas razones estratégicas —eliminar el programa nuclear, los misiles balísticos, las redes terroristas que Teherán financia en todo Medio Oriente, e incluso el interés en las segundas reservas de petróleo más grandes del mundo—, en última instancia, para Trump destruir a Irán es, ante todo, un asunto personal. Una deuda pendiente.  Una herida en su oreja que recién ahora puede cicatrizar.

MI HUMILDE PROPUESTA

No me gusta ser aburrido ni aguafiestas, así que NO voy a proponer que eliminemos las orejas de Hamán solo porque no tienen ningún sustento religioso, histórico, filosófico ni espiritual.

Mi propuesta es muy poco controversial, no afectará a los comercios,  ni va a evitar que los niños judíos sigan dibujando triángulos rellenos de dulce en Purim.

Mi idea consta solo de dos pequeños puntos:

  1. Cambiemos el nombre de las masitas triangulares: en lugar de “Haman-taschen” o ozné Hamán, llamémoslas “Trump-taschen” o simplemente “las orejas de Trump”.
  2. Y en lugar de comerlas por glotonería,  cada vez que tengamos una de esas “orejas de Trump” en la mano, recordemos el extraordinario milagro que, B”H, vivimos en este nuevo “Purim 2026”.

¡Buen provecho!

Yosef Bitton




KI TISA: ¿Qué le preguntarías a Dios?

La parashá de esta semana, Ki Tisá, trata de varios temas. Entre ellos se encuentra el episodio del becerro de oro. El pueblo, impaciente por la ausencia de Moshé durante cuarenta días, piensa que ha muerto y decide reemplazarlo con un becerro que los guiaría en el desierto hacia la tierra prometida.

El becerro —la cría de la vaca— era uno de los ídolos adorados por los egipcios, debido a su extraordinario instinto de orientación: cuando necesita mamar, el becerro puede encontrar a su madre incluso si tuviera los ojos vendados.

Por supuesto, este episodio representó una gravísima traición a Dios y un regreso del pueblo de Israel a las formas más primitivas de idolatría. Y todo esto ocurrió apenas poco más de un mes después de haber presenciado la manifestación de HaShem en el monte Sinaí, cuando reveló los Diez Mandamientos.

HaShem le manifiesta entonces a Moshé que eliminará al pueblo judío. Moshé intercede, reza por ellos, los defiende y le dice a HaShem que, si decide destruir al pueblo, también tendría que eliminarlo a él. Finalmente, en el día de Kipur (10 de Tishréi), HaShem acepta la tefilá de Moshé y decide perdonar al pueblo de Israel.

Esto es, por supuesto, algo maravilloso que recordamos todos los años en Yom Kipur. Sin embargo, hay algo más —menos conocido— que ocurrió en ese mismo episodio.

Luego de que HaShem perdonara al pueblo de Israel, se desarrolla una “conversación” entre Dios y Moshé. En un momento, Moshé le dice a HaShem:

הראני נא את כבודך

lo que, más o menos, significa: “Enséñame Tu Gloria”.

Los rabinos explicaron que aquí ocurrió algo excepcional. Hasta ese momento, la comunicación de HaShem con los seres humanos había sido siempre unilateral: HaShem se manifiesta a los profetas o al mismo Moshé Rabenu y les transmite un mensaje o una visión. Pero en esta ocasión, por primera y única vez, es un ser humano quien inicia una especie de diálogo con Dios y se atreve a formularle una pregunta al Todopoderoso, sabiendo que puede esperar una respuesta de Su Interlocutor.

Moshé tuvo esta oportunidad única y, en cierta manera, representó a toda la humanidad frente a HaShem.

¿Qué le preguntó Moshé a Dios?
¿Cuál es la pregunta que más preocupa a la humanidad con respecto a Dios?

Los Sabios explican que Moshé le preguntó a Dios:

למה צדיק ורע לו

¿Por qué sufren las personas buenas?

En otras palabras: si Dios es Todopoderoso y absolutamente bueno, ¿por qué permite que les ocurran cosas malas a las personas buenas?

Para el hombre de fe, no existe una pregunta más crítica y más profunda.

A propósito, esta mañana, mientras escribía estas líneas, y por pura curiosidad, hice una breve búsqueda en Google. Escribí en inglés: “What would you ask God?” (¿Qué le preguntarías a Dios?). Lo que encontré me resultó sorprendente.

El primer artículo que apareció reportaba los resultados de una encuesta realizada a cientos de estudiantes universitarios (no judíos) a quienes se les preguntó:

“Si pudieras hacerle una pregunta a Dios, ¿qué le preguntarías?”

La pregunta número uno fue muy parecida a la de Moshé:

“¿Por qué hay tanto sufrimiento en el mundo? Si Dios es bueno y Todopoderoso, ¿no tiene los recursos para prevenir el mal y el sufrimiento?”

Estoy seguro de que muchos lectores quizá no compartan mi fascinación por esta “pregunta de Moshé” y estarán impacientes por saber cuál fue la respuesta de Dios a Moshé Rabenu.

El judaísmo es único en reconocer que esta pregunta no tiene una respuesta clara para el ser humano. Sin embargo, la Torá nos revela por qué no podemos obtenerla.

Comprender cómo Dios administra Su justicia supera nuestras posibilidades intelectuales y epistemológicas.

HaShem le respondió a Moshé —de manera breve y metafórica— que Moshé, o cualquier otro ser humano, nunca podrá ver “el frente” de la Presencia o de la intervención divina. Solo podrá ver “el dorso” de la intervención de Dios, la parte de atrás:

וראית את אחורי ופני לא יראו

El mejor ejemplo que puedo ofrecer es, irónicamente, un ejemplo visual: un tapiz.

Solo HaShem ve el tapiz desde el frente. Nosotros, los seres humanos —limitados por el corto tiempo de nuestras vidas y por el espacio de esta dimensión física— solo vemos la parte de atrás del tapiz: los hilos, los trazos que parecen aleatorios y caóticos, los colores, los nudos, los bucles.

Para nosotros, todos esos zigzagueos del tejido parecen carecer de sentido. Sin embargo, son precisamente esos hilos los que hacen posible la imagen perfecta que se ve en el frente del tapiz… una imagen a la que solo Dios tiene acceso.




RESUMEN DE LA PARASHA KI TISA

LOS ÚLTIMOS DETALLES DEL MISHKÁN

Dios le ordena a Moshé que realice un censo de la población de todos los hombres adultos a través de la recolección de una moneda de medio siclo de plata por cada individuo. La plata recolectada se funde y se convierte en las bases que sostendrán las vigas del Tabernáculo. Dios instruye a Moshé que haga una fuente de cobre para el Tabernáculo. Los sacerdotes usan esta fuente para lavarse las manos y los pies antes de su servicio. Dios le transmite a Moshé cómo hacer el aceite consagrado para la unción. Este aceite, preparado con diversas hierbas aromáticas y especias finas, se usa para ungir y santificar el Tabernáculo y sus utensilios y para consagrar a Aharón y sus hijos como sacerdotes. Este aceite se utilizará también para ungir a los reyes y sumos sacerdotes de generaciones futuras.

Dios también le indica a Moshé la fórmula para preparar el incienso que se ofrecerá dos veces al día en el Tabernáculo. Se aclara que está prohibido reproducir esta receta del aceite de unción (shemen hamishjá) o del incienso (quetoret) para uso personal. La Torá cuenta que Dios inspira a Betzalel con sabiduría divina y lo asigna como el principal artesano del Tabernáculo y de sus utensilios y artefactos. Dios nombra a Aholiab como su asistente. Finalmente, Dios instruye al pueblo judío a observar el Shabbat, el cual será la señal eterna del pacto entre Dios y los Hijos de Israel.

EL PECADO DEL BECERRO DE ORO

Después de que Dios se revela a toda la nación en el Monte Sinaí y les transmite los Diez Mandamientos, Moshé asciende al monte y permanece allí durante cuarenta días. En la montaña, Moshé aprende la Torá y recibe las Tablas. Los judíos calculan mal el regreso de Moshé y, al no aparecer el día esperado, se impacientan, suponen que ha muerto y le exigen a Aharón que les haga un ídolo. Aharón coopera con el pueblo para ganar tiempo, pero no puede evitar que un ídolo con forma de becerro fuera producido por el pueblo.  Al día siguiente, la gente adora al ídolo con actos de libertinaje, como hacían los egipcios con sus dioses. Al enterarse, Moshé ora a Dios para que perdone a los judíos. Dios escucha la plegaria de Moshé y decide no aniquilar al pueblo. Moshé baja con las Tablas y, al ver la fiesta idólatra, rompe las Tablas de la Ley y exhorta a la tribu de Leví a castigar a los infractores. 3.000 personas son ejecutadas ese día.

MOSHÉ PIDE PERDÓN

Moshé asciende nuevamente al Monte Sinaí, buscando expiación completa por el pecado del becerro de oro. Dios le indica que los judíos avanzarán hacia la Tierra Prometida, guiados por un ángel en lugar de Su presencia directa. Moshé establece su tienda, Ohel Mo’ed, fuera del campamento, convirtiéndola en centro de estudio y espiritualidad hasta la inauguración del Tabernáculo. Allí, Moshé suplica a Dios que perdone al pueblo y pide comprender Su gloria. Dios le responde que un humano nunca podrá comprendedor Sus designios y acciones.

LAS NUEVAS TABLAS

Dios instruye a Moshéa tallar nuevas Tablas, en las que inscribirá los Diez Mandamientos. Al recibir las tablas, Dios revela a Moshé Sus atributos de misericordia y establece un nuevo pacto, prometiendo Su presencia con Israel y concediendo Su perdón.

AL LLEGAR A LA TIERRA PROMETIDA…

Dios advierte que expulsará a los cananeos y prohíbe cualquier práctica idolátrica, así como pactos con idólatras. Ordena la destrucción de ídolos, la observancia de las festividades y prohíbe mezclar carne con leche y el consumo de jamets durante Pésaj, en recuerdo de la liberación de Egipto.

LUZ EN EL ROSTRO DE MOSHÉ

Tras descender con las nuevas tablas, el rostro de Moshé irradia luz, causando temor en Aharón y los israelitas. Moshé enseña la Torá y solo se cubre el rostro al no estar en presencia de Dios o al transmitir Sus palabras a Israel.




Purim, en vivo

PURIM EN VIVO

HAMÁN

La historia de Purim de Mordejai y Ester comenzó con un decreto de exterminio. El texto es explícito. El documento de Hamán autorizaba que, en un día determinado —el 13 de Adar del año 474 AEC—, los ciudadanos del Imperio persa pudieran “להשמיד להרוג ולאבד” — destruir, matar y aniquilar a sus vecinos judíos y quedarse con sus bienes. No habla de sometimiento ni de conversión. El decreto de Hamán describe un genocidio abierto, firmado y sellado con el anillo del rey.

La obsesión de Hamán es el tema central de la Meguilá. Hamán tenía más poder, riqueza, posición y acceso directo al rey que cualquier otra persona en el imperio. Y en lo personal tenía una gran familia, con diez hijos varones que garantizaban continuidad dinástica. No le faltaba absolutamente nada. Sin embargo, en un momento de catarsis declaró: “וכל זה איננו שוה לי” — todo esto no vale nada para mí mientras Mordejai el judío no se incline ante mí. Hamán podría haber ignorado a Mordejai y seguir adelante desarrollando el imperio persa a un nivel de prosperidad inimaginable. Pero no lo hizo. Increíblemente, la destrucción de los judíos se convirtió en su fijación absoluta y lo condujo a su propia autodestrucción.

 

KHAMENAÍ

El lenguaje de genocidio ha definido durante décadas la ideología del régimen iraní. Desde 1979, cuando los ayatolás tomaron el gobierno de manos del Sha, en lugar de dedicarse a enseñar las buenas lecciones de la religión   —convivencia, amor al prójimo, ayuda a los necesitados—, el régimen del primer ayatolá, Khomeini, se fijó en la eliminación de Israel, que fue declarada su objetivo estratégico y proclamada repetidamente en foros internacionales, incluso en las Naciones Unidas, donde nadie lo criticó. Y no se trató solo de retórica o de los planes abstractos de una sola persona. Increíblemente, se convirtió en la obsesión ideológica y prioritaria del régimen iraní.

El expresidente español José María Aznar relató que, en 2001, Ali Khamenaí le dijo al inicio de una reunión en Teherán que Irán debía declarar la guerra a Israel y a Estados Unidos hasta que estuvieran completamente destruidos, y que “prender fuego a Israel” era la prioridad número uno del régimen iraní (ver aquí: https://www.elmundo.es/internacional/2024/04/15/aznar-jamenei-israel.html). No se puede entender que un país tan rico y con potencial enorme de prosperidad como Irán se obsesione con destruir Israel en lugar de dedicarse a desarrollar su propio país.

 

SHUSHÁN Y TEHERÁN

El eje del Purim de Mordejai y Ester es la inversión total de los eventos: “ונהפוך הוא”. Aquellos que querían destruir a los judíos terminaron siendo destruidos. Hamán terminó empalado en la enorme estaca que había preparado para Mordejai, el representante de los judíos. 

Y este pasado Shabbat Ali Khamenaí fue eliminado en el mismo búnker donde planeaba la destrucción de Israel. Es una inversión estratégica —y milagrosa— de la estructura genocida. Es justicia poética. 

La historia de Purim se está repitiendo frente a nuestros ojos. La Meguilá enfatiza que no solo Hamán fue destruido, sino toda la cúpula del poder a su alrededor: sus 10 hijos, que eran sus ejecutores, y unas 800 personas en Shushán, la capital, donde se planificaba el genocidio de los judíos.

En los primeros 30 segundos del ataque a Irán, Israel eliminó no solo al “Hamán” de 2026, sino también a la cúpula militar que lo rodeaba: más de 40 militares y líderes de la revolución que estaban reunidos en un búnker secreto, altamente protegido, al que —según se reporta— incluso los más íntimos del líder supremo eran llevados con los ojos vendados para preservar su ubicación.
No se trata solo de la caída del instigador genocida, sino del desmantelamiento simultáneo de su aparato dirigente.
Diversos analistas militares describen esta acción como la más audaz, compleja y efectiva de la historia moderna: un ataque de precisión que decapitó en segundos la estructura de mando del enemigo iraní.

 

 DE ESPECTADORES A PROTAGONISTAS

La Meguilá describe que, antes del momento decisivo en el que Ester iba a actuar, Mordejai convoca ayuno y rezo colectivo. Todo Israel rezó por el éxito de Ester. El plan, la valentía y la iniciativa fueron de ella; pero, incluso cuando las decisiones humanas son correctas, no siempre basta con hacer bien las cosas. Muchas veces, lo que uno planea no sale exactamente como espera. Hace falta asistencia Divina para que la acción prospere.  Este modelo sigue vigente.

Hoy es Ta’anit Ester, un día singular en el cual recordamos que la historia de Purim no se decidió solo en palacios y estrategias, sino también en la tefilá colectiva de todo Am Israel. 

 

Estamos viviendo un nuevo Purim, con los mismos protagonistas, con nombres diferentes. Hoy, mientras nuestros valientes soldados y pilotos luchan en el frente de guerra, a nosotros y a los que no luchan en el frente nos toca ser los nuevos Mordejai: rezar y pedir a HaShem por el éxito de nuestros pilotos, nuestros soldados y nuestros líderes.  Así dejamos de ser espectadores y nos convertimos en protagonistas de la historia que se está desarrollando ante nuestros ojos en vivo y en directo.

 




PURIM: ¿Cómo lo celebramos y por qué?

לעשות אותם ימי משתה ושמחה ומשלח מנות איש לרעהו ומתנות לאביונים

Por Yosef Bitton

  לעשות אותם ימי משתה ושמחה ומשלח מנות איש לרעהו ומתנות לאביונים

“Para observarlos como días de banquete y alegría, de enviarse porciones unos a otros y de dar regalos a los pobres.”
(Esther 9:22)

Purim comienza la noche del lunes 2 de marzo de 2026 y continúa durante el martes 3 de marzo de 2026.

Purim se celebra con alegría, gratitud y felicidad, agradeciendo a HaShem por haber salvado al pueblo judío de la destrucción a manos de nuestros enemigos.


Las cuatro mitzvot de Purim

Nuestra alegría en Purim se expresa a través de cuatro mitzvot especiales.
En hebreo, las cuatro comienzan con la letra מ (Mem):

  • Meguilat Ester

  • Mishloaj Manot

  • Matanot La’Evyonim

  • Mishte (Seudat Purim)


1️⃣ Meguilat Ester

La Meguilá se lee dos veces en Purim:

  • Lunes por la noche, 2 de marzo de 2026

  • Martes durante el día, 3 de marzo de 2026

Las mujeres —que normalmente están exentas de las mitzvot dependientes del tiempo— deben escuchar la Meguilá, porque:

  • Las mujeres judías también fueron salvadas del peligro de exterminio.

  • Una mujer, la reina Ester, desempeñó el papel central en la salvación del pueblo judío.

Los niños no están obligados a escuchar toda la lectura, pero se los anima a asistir a la sinagoga y disfrutar de la celebración de Purim. Los padres deben asegurarse de que los niños pequeños no interrumpan la lectura de la Meguilá.


2️⃣ Mishloaj Manot

El martes 3 de marzo de 2026 (durante el día) enviamos dos o más alimentos al menos a un amigo.

  • Estos regalos deben ser alimentos o bebidas que puedan usarse en la comida de Purim.

  • Ropa, joyas o flores no cuentan como Mishloaj Manot.

El propósito de esta mitzvá es:

  • Aumentar la alegría

  • Fortalecer la amistad

  • Promover la unidad entre las familias y el pueblo judío

Por esta razón, el Mishloaj Manot no debe enviarse de forma anónima.

Importante:

  • Se requieren al menos dos alimentos diferentes (comúnmente una bebida y un producto horneado).

  • El Mishloaj Manot no debe entregarse antes de Purim ni en la noche de Purim, solo durante el día.


3️⃣ Matanot La’Evyonim

Matanot La’Evyonim —regalos para los pobres— garantiza que todos puedan celebrar Purim con dignidad y alegría.

Esta mitzvá puede cumplirse de las siguientes maneras:

  • Dando alimentos y bebidas a al menos dos personas necesitadas, o

  • Dando dinero equivalente a dos comidas festivas para dos personas

A diferencia del Mishloaj Manot, aquí se prefiere el anonimato, ya que el objetivo es ayudar a quienes no tienen los medios para celebrar.

Nuestros Sabios enseñan que, si los recursos son limitados, se debe dar más generosamente a los pobres que gastar en la propia comida de Purim.


4️⃣ Seudat Purim (La comida festiva de Purim)

El martes 3 de marzo de 2026, generalmente por la tarde, celebramos la Seudat Purim, una comida festiva llena de alegría.

Durante esta comida:

  • Cantamos

  • Nos alegramos

  • Agradecemos a HaShem por habernos salvado del decreto de Hamán

Es costumbre servir vino en este banquete (MT Megilla 2:15) y así «brindar» por nuestra salvación. Consumir un poco más de alcohol de lo habitual está bien, pero aún debemos beber con moderación. Así, el Rosh (1250-1320) escribió en su libro «Orchot Hayim», «[Aunque se sirva alcohol durante el banquete de Purim], no debemos emborracharnos porque emborracharse es una prohibición muy grave. En realidad, no hay transgresión mayor, ya que la embriaguez lleva a una persona a actuar de manera promiscua y podría incluso hacer que una persona [involuntariamente] mate a otra (piensen en la enorme cantidad de accidentes automovilísticos fatales que son el resultado de la embriaguez. Y.B.) o cometa otras transgresiones [graves] similares».

Invitar a personas que no tienen los medios para celebrar la comida de Purim se considera el mayor mérito de Purim. Los rabinos dicen:

“No hay mayor alegría [para un judío] que la que se siente cuando se alegran los corazones y los espíritus de los pobres, los huérfanos y las viudas.”

DR. MAIMÓNIDES EXPLICA LA BORRACHERA: Maimónides (1135-1204) aclara que la medida del consumo de alcohol en Purim es וירדם בשכרות “hasta que uno se sienta adormecido por los efectos del alcohol”. El alcohol con moderación hace que uno se sienta adormecido, ya que es un relajante muscular con efectos sedantes. Maimónides explica, aunque en un contexto diferente, que beber alcohol en exceso, como una manera de estimular la embriaguez, es un comportamiento inapropiado, y sus efectos pueden causar el pecado más grave en el judaísmo: “Jilul Hashem” (;a profanación del nombre de Dios). En Mishné Tora De’ot 5:2, escribe, “Kol hamishtaker… emborracharse es un pecado, es deplorable y hace que una persona pierda su sabiduría. Y si [un erudito de la Torá] se emborracha frente a otras personas (‘am ha’arets), ha profanado el nombre de Dios (חלל את השם)”.LA FELICIDAD COMO RESULTADO DEL JESED

Nosotros, el pueblo judío, debemos sentirnos las personas más privilegiadas del mundo por haber sido elegidos por Hashem y por tener la oportunidad de estar más cerca de Él estudiando Su Torá y haciendo Su voluntad. En Purim, también celebramos que Hashem, cumpliendo Su promesa de que nunca permitirá que el pueblo judío desaparezca, nos liberó de un gran peligro. Nuestra felicidad debe provenir de esta conciencia, no del alcohol. Pero, ¿qué pasa si aún no estamos en ese nivel espiritual/intelectual y necesitamos algún estímulo externo para ser más felices? ¿Qué podemos hacer para estimular nuestra alegría en Purim? Maimónides explica que la felicidad de uno aumenta en la medida que hacemos algo por los demás o compartimos lo que tenemos con quienes tienen menos. En MT Megila 2:17, aclara cómo podemos ser más felices en Purim: “No hay felicidad más grande y sincera que hacer felices a los necesitados, los huérfanos, las viudas y los extranjeros. [Porque] la persona que ayuda a otros siente la felicidad de imitar las acciones de Hashem [middame bashejiná] como está escrito: “Porque Hashem… reanima el espíritu de los pobres y el corazón de los oprimidos’ (Yesha’ayahu 57:15)”.

ADVERTENCIA

Purim no debe usarse como excusa para beber en exceso, declara el rabino Weinreb, un líder de la ortodoxia en Estados Unidos. “En estos días, en los que muchos de nuestros jóvenes son propensos a experimentar con drogas o alcohol, debemos advertir contra los peligros del abuso de alcohol, especialmente en Purim… No se nos ordena emborracharnos y perder la cabeza; más bien, se nos pide que estemos felices de una manera que aumente nuestra gratitud y amor hacia HaShem, en agradecimiento por los milagros que Él realizó por todos nosotros.”




¿Cuánto tiempo estuvo Moshé en el Monte Sinaí?

La entrega de la Torá tuvo lugar el sexto día de Siván. Durante los cuarenta días siguientes, Moisés estuvo en el Monte Sinaí. Éxodo 24:18 afirma: “Moisés entró en la nube, subió al monte y permaneció allí cuarenta días y cuarenta noches.” Debarim 9:9 también describe este período: “Subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que el Señor había hecho con ustedes, y permanecí en el monte cuarenta días y cuarenta noches. No comí pan ni bebí agua.”

Este período comenzó el día después de la entrega de la Torá, el 7 de Siván, y terminó el 16 de Tamuz.

El día después del final de los cuarenta días y cuarenta noches, Moisés bajó del monte con las Tablas del Pacto. Debarim 9:11 dice: “Y al final de los cuarenta días y cuarenta noches, HaShem me entregó las dos tablas de piedra, las tablas del pacto.” El pueblo de Israel había hecho el becerro de oro el día anterior, el 16 de Tamuz. Éxodo 32:5 afirma: “Cuando Aarón vio esto, construyó un altar frente al becerro y anunció: ‘Mañana habrá un festival para el Señor’.” Por lo tanto, el 17 de Tamuz, Moisés rompió las Tablas del Pacto. Este evento es una de las razones por las que lamentamos esta fecha cada año.

Después de que Moisés destruyera y quemara el becerro de oro, oró durante cuarenta días ante el Señor en el Tabernáculo. Esto comenzó el 18 de Tamuz y terminó el 28 de Av. Debarim 9:18 describe este período, diciendo: “Entonces una vez más me postré ante HaShem durante cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua, por todos los pecados que habían cometido, haciendo lo que era malo a los ojos de HaShem y así provocando su ira.”

Moisés luego subió al Monte Sinaí por segunda vez para recibir las dos tablas del pacto. Este período comenzó el día después del período anterior, el 29 de Ab, y terminó el cuadragésimo día, el 9 de Tishri, un día antes de Yom Kipur. Fue un tiempo de compasión y perdón, como se describe en el capítulo 10 de Debarim. Estas fechas son consideradas un período de teshuvá: arrepentimiento humano y perdón divino. Y es por eso que decimos las selijot y escuchamos el shofar desde el comienzo del mes de Elul para inspirar el arrepentimiento.

Al final de este período, Moisés descendió del Monte Sinaí con las dos tablas del pacto el 10 de Tishri, fecha en la que conmemoramos Yom Kipur.

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¿Cuántas veces ascendió Moshé al Har Sinaí?

La Torá relata que Moshé Rabeinu ascendió al Har Sinaí en múltiples ocasiones, cada una con un propósito distinto dentro del proceso de Matan Torá y la renovación del brit entre Hashem y Am Israel. La tradición judaica, basada en el Talmud y los mefarshim clásicos, identifica ocho subidas principales.


1ª Subida – Shemot 19:3-8 | 1 de Siván

Tres meses después de la salida de Mitzraim, Hashem convoca a Moshé para transmitirle Su propuesta de brit con Israel. Moshé sube al monte, recibe el ofrecimiento y desciende para comunicarlo al pueblo, que acepta unánimemente: “Todo lo que Hashem ha dicho, haremos.”


2ª Subida – Shemot 19:8-9 | 2 de Siván

Moshé regresa al monte para transmitir a Hashem la respuesta afirmativa del pueblo. Hashem le anuncia que Se revelará ante todo Israel para que crean en Moshé de manera permanente y reconozcan la autenticidad de su nevu’á.


3ª Subida – Shemot 19:10-19 | 3 de Siván

Hashem instruye a Moshé que santifique al pueblo durante dos días y fije límites alrededor del monte. Esta subida da inicio a los tres días de hagbalá y kidush previos a Matan Torá.


4ª Subida – Shemot 19:20-20:21 | 6 de Siván – Shavuot

El día de Matan Torá, en medio del fuego, los truenos y el kol shofar, Hashem llama a Moshé a la cima. Moshé sube, recibe la orden de reforzar los límites y desciende. Junto con Aharón se acercan nuevamente al monte. El pueblo recibe los Aseret HaDibrot.


5ª Subida – Shemot 20:21-23:33 | 7 de Siván

Tras la entrega de los Diez Mandamientos, Moshé se interna en el arafel, la oscuridad densa donde reside la Shejinah. Allí recibe las primeras mitzvot del Mishpat: leyes civiles, preceptos éticos y normas rituales. Hashem también promete enviar Su malach para guiar al pueblo.


6ª Subida – Shemot 24:12-31:18 | 7 de Siván al 17 de Tamuz (40 días)

Esta es la subida más extensa: cuarenta días y cuarenta noches en los que Moshé recibe las instrucciones del Mishkán, las begadim del Kohen Gadol, las leyes del Shabat y las Lujot HaBrit escritas por el etzba Elokim. Al descender el 17 de Tamuz, ve al pueblo danzando ante el Egel HaZahav y rompe las Lujot al pie del monte. Por eso el 17 de Tamuz es uno de los yamim de evel en el calendario judío.


7ª Subida – Shemot 32:30-33:23 | 18 de Tamuz (40 días)

Tras destruir el Egel HaZahav, Moshé vuelve a subir para interceder por el pueblo durante cuarenta días y cuarenta noches. En un acto de mesirut nefesh sin precedentes, ofrece su propia vida: “Si no los perdonas, bórrame de Tu libro.” Hashem acepta la teshuvá del pueblo y promete no retirar Su Presencia por completo.


8ª Subida – Shemot 34:1-35 | 1 de Elul al 10 de Tishré (40 días)

Hashem ordena a Moshé tallar dos nuevas lujot y ascender al monte. Durante cuarenta días, Hashem le revela las Yud Gimmel Midot HaRajamim y renueva el brit con Israel. Al descender el 10 de Tishré, el rostro de Moshé irradia luz divina (keren ohr panim). Ese día queda establecido para siempre como Yom Kipur, el día del perdón.


Resumen cronológico

  • 1 al 5 de Siván: Primeras tres subidas y preparación para Matan Torá
  • 6 de Siván (Shavuot): Matan Torá – los Aseret HaDibrot
  • 7 de Siván al 17 de Tamuz: Primeros 40 días; se rompe el brit (Egel HaZahav)
  • 18 de Tamuz al 28 de Av: Intercesión de Moshé, teshuvá del pueblo
  • 1 de Elul al 10 de Tishré: Últimos 40 días – renovación del brit y Yom Kipur



PURIM: Vashti y las redes sociales

EL MIDRASH COMO HERRAMIENTA EDUCATIVA

Los Midrashim y las Aggadot —interpretaciones rabínicas de los textos bíblicos— abarcan una amplia variedad de géneros literarios. Algunos son relatos ficticios, otros poéticos, y otros describen hechos basados en la realidad. En ese sentido, se parecen a la literatura o al cine: hay historias de ficción y hay documentales.

Dado que los Midrashim no siempre buscan transmitir una narración histórica literal, permiten naturalmente múltiples interpretaciones. Todas ellas pueden ser válidas, siempre que transmitan un mensaje moral o educativo significativo.

Veamos un ejemplo muy conocido relacionado con Purim.


DOS VERSIONES DE VASHTI

La Meguilá nos cuenta que, cuando el rey Ajashverosh celebró su segundo banquete —que duró siete días—, Vashti, su esposa y reina, organizó un banquete separado para las mujeres. En cierto momento, el rey, bajo los efectos del vino, mandó llamar a Vashti y le exigió que “mostrara su belleza” ante los hombres presentes: dignatarios y pueblo. Vashti se negó.

Enfurecido por su negativa, Ajashverosh consultó a sus consejeros, quienes le recomendaron destituirla por haberlo deshonrado. Tiempo después, Ajashverosh eligió a Ester como reina en lugar de Vashti.

El texto bíblico no explica por qué Vashti se negó a cumplir la orden del rey, dejando espacio para distintas interpretaciones. Como suele ocurrir, surgieron más de una.

Los sabios de Babilonia presentan a Vashti como una mujer inmoral. Según ellos, se negó a aparecer solo porque, de repente, fue afectada por un defecto físico —como lepra o incluso una cola (Meguilá 12b). Según esta visión, Vashti no habría tenido problema en exhibirse de forma indecente, pero la Providencia Divina intervino para impedir su aparición y permitir que Ester llegara a ser reina y salvara al pueblo judío.

En cambio, los sabios de la Tierra de Israel ofrecen una visión mucho más positiva de Vashti. Enseñan que Ajashverosh había sido mayordomo de Belsasar y ascendió al trono al casarse con Vashti, hija de ese famoso emperador babilonio (Midrash Ester Rabá 3:14). Desde esta perspectiva, Vashti —de linaje real— se negó porque era una mujer digna y recatada, que no estaba dispuesta a exhibirse en público.


¿QUÉ MENSAJE ESTAMOS ENSEÑANDO A NUESTRAS HIJAS?

¿Cuál de estas dos interpretaciones deberíamos enseñar a nuestros hijos en la escuela? ¿Cuál tendrá un impacto más positivo en el carácter de nuestras hijas y las guiará de una manera más sana?

Creo que, en muchas escuelas judías —ya sea por omisión o por falta de conciencia—, se enseña casi exclusivamente la versión babilónica. La imagen de Vashti cubierta de defectos se ha convertido, lamentablemente, en uno de los motivos más comunes del arte infantil de Purim.

Esto plantea una pregunta importante: ¿este Midrash, que presenta a Vashti como indecente, transmite también un mensaje subliminal que puede ser dañino para nuestras niñas?

A nivel inconsciente, algunas niñas pueden absorber el siguiente mensaje:
“Si te invitan a una fiesta y tu cabello no está perfecto, tienes granos, no eres muy delgada o no te pareces a las ‘chicas ideales’, aprende de Vashti y no vayas. Y si vas, siéntete avergonzada”.

¿Estamos, sin querer, fomentando un mensaje tan negativo en nuestras hijas?

El psicólogo social Jonathan Haidt explica que la exposición constante a imágenes en redes sociales lleva a que las niñas preadolescentes se comparen continuamente con ideales de belleza irreales. Esta comparación daña su autoestima, haciéndolas sentir que no son lo suficientemente lindas o delgadas. Como resultado, muchas desarrollan inseguridad y ansiedad, y en lugar de valorarse por quienes son —o por lo que hacen—, aprenden erróneamente a valorarse solo por su apariencia (The Anxious Generation).

Por esta razón, propongo volver a enseñar la perspectiva de los sabios de la Tierra de Israel sobre Vashti, con un objetivo educativo renovado: resaltar la modestia, la dignidad y la forma apropiada de vestir, sin hacer que las niñas se sientan aún más inseguras respecto a su aspecto.

El mensaje puede expresarse así:
“Si una reina no judía como Vashti fue cuidadosa de no exhibirse en público, ¡cuánto más debemos serlo nosotras —las niñas que pertenecemos a Am Israel—!”


APRENDER DE LA REALEZA

Hace poco, mi esposa dirigió una actividad con niñas de Bat Mitzvá —algunas de familias no particularmente observantes— y les habló en un lenguaje claro y accesible para todas. Les explicó cómo se viste la princesa de Inglaterra: con elegancia, pero con modestia, siguiendo el protocolo de la verdadera realeza.

La verdadera realeza no se viste de manera provocativa —no por imperfecciones físicas—, sino porque la nobleza exige dignidad.

Algunos protocolos comúnmente citados de la realeza británica incluyen:

  • Vestidos elegantes que llegan a la rodilla o un poco más abajo.

  • Uso frecuente de sombreros en eventos formales.

  • Mangas largas o de tres cuartos.

  • Colores sobrios, no excesivamente llamativos.




Purim, Jerusalem y el moderno Estado de Israel

JERUSALEM NO JUDÍA…

Hay una antigua costumbre: cuando uno ve “las ruinas de Jerusalem”, tiene que rasgarse las vestiduras en señal de duelo. Esta costumbre se practicó durante siglos: cuando un judío tenía el increíble privilegio de visitar Israel y veía en Jerusalem algún vestigio de la presencia judía allí —es decir, sus ruinas— se rasgaba las vestiduras.

Pienso en Maimónides, que cuando escapó de España y Marruecos, alrededor del año 1160, llegó a Israel; pero en ese entonces Jerusalem era el centro de tensión y guerras entre musulmanes, que eran locales en el Medio Oriente, y cristianos, que habían comenzado sus sangrientas cruzadas para liberar Jerusalem. Los judíos éramos absolutamente irrelevantes: un estorbo teológico para ambos. Éramos víctimas permanentes de sus enfrentamientos. No teníamos un ejército y nuestra influencia económica apenas alcanzaba para sostener la presencia judía en el último bastión de las yeshivot talmúdicas de los gueonim de Eretz Israel: Tiberíades.


¿RASGARSE O NO RASGARSE LAS VESTIDURAS?

Los rabinos contemporáneos debaten si hoy en día debemos rasgar nuestras vestiduras al ver el Muro de los Lamentos.

Por un lado, opinan algunos sabios, como el Rab Obadiá Yosef z”l, que el corazón de Jerusalem, nuestro Templo, todavía está en ruinas. No está reconstruido, y eso amerita ser lamentado a través de este gesto de duelo.

Por otro lado, dijo el rabino Tzvi Yehudá Kook que, de acuerdo con el Rab Yosef Caro en el Bet Yosef, la consideración no depende de si el Templo está construido, sino de “quién tiene el control y la soberanía sobre Israel y Jerusalem”. Si Israel está gobernada por no judíos, como ha ocurrido desde el año 68 de la era común hasta 1948, entonces debemos mantener este gesto de duelo y rasgarnos las vestiduras. Pero si Jerusalem está en nuestras manos, como ocurre desde 1967, entonces no debemos considerar que “Jerusalem está en ruinas”, sino que está en un inminente (aunque lento y políticamente delicado) proceso de reconstrucción, ya que reconstruir el Templo, por ejemplo, en teoría depende ahora de nosotros mismos.

¡Jerusalem es hoy la vibrante capital de Israel! Está reconstruida, ampliada y, B”H, explotando de gente. Jerusalem es probablemente ¡la ciudad más feliz de Israel! De hecho, de acuerdo con el Rab Kook z”l, rasgarnos las vestiduras teniendo a Israel en nuestras manos podría considerarse como un gesto de desagradecimiento hacia Boré Olam, que nos concedió el milagro de las victorias militares en 1948, 1967, 1973, etc., hasta nuestros días…


TIERRA VS. ESTADO

Todo este debate halájico, sobre el cual escribí hace unos años (ver aquí), me hace pensar en la diferencia entre dos conceptos parecidos pero un poco diferentes: la tierra de Israel y el Estado de Israel. En los tiempos de Purim vivían en la tierra de Israel alrededor de 50.000 judíos, que habían regresado por invitación del emperador persa Ciro (Koresh). Los judíos no teníamos nuestro propio ejército que nos defendiera. Ni siquiera teníamos permiso para construir una muralla de protección alrededor de la ciudad para impedir robos, ataques y permanentes saqueos por parte de nuestros incansables enemigos.

En la tierra de Israel los judíos disfrutaban de libertad de culto; pero, más allá de este privilegio religioso, no teníamos nuestro propio Estado y estábamos a merced de cualquier capricho político de los emperadores o sus ministros. El decreto de Hamán, por ejemplo, hubiese significado un holocausto: el final de todos los judíos, incluyendo los que vivían en la tierra de Israel.


VOLVER A CASA

Hoy, gracias a Dios, tierra y Estado coinciden. Nos podemos defender muy bien de nuestros incansables enemigos, como lo hace el ejército de Israel con Hamás o Hezbollah. Así como Dios “actuó” milagrosamente en Purim a través de Mordejai y Ester, hoy esta protección providencial se manifiesta a través de las acciones del Ejército de Defensa de Israel y de nuestros heroicos soldados.

Hoy, porque no vivimos meramente en la tierra sino en el “Estado” de Israel (y es sumamente importante destacar: ¡ESTADO!), tenemos soberanía y podemos construir y reconstruir todo lo que queremos. Y lo que todavía no construimos, por consideraciones políticas, es solamente cuestión de tiempo para que lo veamos, B”H, reconstruido.

Finalmente, hoy no necesitamos de un rey gentil que tolere o invite a los judíos a vivir en nuestra propia tierra. Está en nuestras manos. En el pasado reciente, hace únicamente 80 años, ser judío significaba estar condenado a constantes persecuciones sin tener dónde escapar. Y si por casualidad alguien llegaba a la tierra, se sentía allí de prestado, como persona non grata.

Hoy, todos los judíos del mundo podemos ser ciudadanos del Estado de Israel. El milagro de Medinat Israel está ocurriendo frente a nuestros ojos. Para verlo, solamente tenemos que abrirlos…




Purim y la Shoah

LA SENTENCIA DE MUERTE
Purim tuvo lugar en el año 474 a.e.c., que corresponde al año 12 del emperador persa Ajashverosh o Jerjes. Todos los judíos del mundo vivíamos en ese entonces bajo un mismo techo político: el imperio persa. Estaban diseminados por todo el imperio y se dedicaban con mucho éxito al comercio internacional. Pero ahora, todos los judíos del imperio habían sido sentenciados a muerte y el mundo sería Judenrein, “libre de judíos”, esta era la “solución final” de Hamán, y fue el objetivo de los los nazis י”ש en la segunda guerra mundial.  El método de Hamán para asesinar a los judíos era mucho más efectivo que el de los nazis. Hamán no tenía que reclutar ningún ejército ni gastar una bala del imperio. Su malévolo método se resumía en dos palabras incluidas en el edicto: USHLALAM LABOZ, lo que significa: “El 13 de Adar, todo ciudadano del impero persa podrá matar a un judío y quedarse con todos sus bienes: sus propiedades, su dinero, sus negocios”. Así, Hamán incentivaba a los propios vecinos a matar a sus conocidos judíos, ofreciéndoles la garantía de que todo iba a ser legal y los ejecutores NO sufrirían ninguna consecuencia por sus crímenes: por el contrario, podrían quedarse con los bienes de los judíos que matasen.  El ejército imperial, así parece, estaría del lado de los represores, impidiendo que los judíos pudieran defenderse. Todo esto está expresado directa o indirectamente en el edicto que Hamán firmó y envió en nombre del rey Ajashverosh. El decreto establecía que el genocidio de los judíos, la mega-ejecución de cientos de miles de judíos, incluyendo los cerca de 50,000 judíos que vivían en Israel –que también pertenecía al imperio Persa– se llevaría a cabo el 13 de Adar de ese año. Las cartas que contenían el edicto real fueron enviadas 11 meses antes, el 13 de Nisán. Luego de que Ester y Mordejai desbarataran el siniestro plan de Hamán y el malvado ministro persa fuera ejecutado , se enviaron nuevas cartas oficiales anunciando que los judíos podían defenderse de sus enemigos, y la ley estaría de su lado. Estas cartas fueron despachadas el 23 de Siván, es decir, 70 días después que se enviaron las primeras cartas.
¿PODÍAN ESCAPAR LOS JUDÍOS?
Uno de los temas que más cuesta visualizar en la historia de Purim es lo que tienen que haber pasado los judíos una vez que escucharon la sentencia de muerte y durante los próximos 70 días, hasta que llegó la nueva decisión del rey. Los Midrashim cuentan que muchos vecinos gentiles se deleitaban mostrando sus cuchillos afilados a las pobres madres judías, y les advertían que con esas armas iban a matar a sus pequeños hijitos. El Midrash también explica que los represores celebraban por anticipado la masacre y se repartían por anticipado los bienes y las posesiones de los judíos. El rab Yom Tob Tsahalón (1559 -1619) en su libro leqaj tob dice —cuando se refiere a la urgencia de Mordejai por anular el decreto de Hamán, a pesar de que faltaban 9 meses para su implementación— que los judíos habían sido “detenidos” o “esclavizados” ( משועבדים) con la colaboración del ejército imperial, para evitar que pudieran escapar del imperio o liquidar sus bienes, o salvar sus vidas antes del 13 de Adar.  Pensando en la Europa de 1940-1945 no es difícil imaginar los “campos de detención” donde concentraban a miles de judíos a la espera del día de su ejecución. Los Yehudim no podían hacer nada más que rezar y esperar un milagro, que al final ocurrió.  El Rab Tsahalon menciona también una opinión que dice que los enemigos de los judíos habían comenzado a matar a los judíos ni bien recibieron el edicto, interpretando la palabra «velo ya’abor» como que estaban autorizados a matar judíos «hasta» el 13 de Adar.  Y de allí la urgencia de Mordejai y Ester.
¿QUIÉNES ERAN LOS ENEMIGOS DE LOS JUDÍOS?
El rab Abraham Saba (1440-1508) en su libro Eshkol haKofer sugiere otra teoría: para asesinar a los judíos, Hamán reclutó a su propio pueblo, los agaguitas, descendientes étnicos de Amaleq. Estos antiguos “antisemitas” concebían, al igual que los nazis, que su misión existencial era destruir al pueblo judío. Los Agaguitas se transformaron así en el brazo ejecutor, como una SS, de su máximo representante: Hamán.   El Rab Saba explica que una vez que Hamán fue ajusticiado por traición, por haberle ocultado al rey los detalles de su diabólico plan, todos aquellos que colaboraron con Hamán correrían con la misma suerte que Hamán: ejecución por orden del rey, ya que se consideraban cómplices del crimen de “traición a la patria” cometido por Hamán. Es muy posible que los enemigos de los judíos fueran “oportunistas”, personas comunes y corrientes que respondían a la irresistible invitación de Hamán de “matar a un judío y quedarse con sus bienes”. Durante la Segunda Guerra Mundial, miles de ciudadanos comunes de Polonia, Ucrania, Hungría, etc. delataron a sus vecinos judíos para que cayeran en manos de los nazis y así quedarse con sus casas y posesiones. Una vez más, lo ocurrido en la Shoah nos deja imaginar con más realismo lo que seguramente aconteció en Persia 2.500 años atrás.
En Purim celebramos que al final todo “resultó al revés”. Es decir, no solo nos salvamos milagrosamente de una muerte segura, sino que también nos pudimos liberar de aquellos que buscaban nuestra destrucción. El elevado número de represores que murieron –75.800– nos ofrece una idea aproximada de la magnitud del genocidio judío que, gracias a Dios, pudo ser evitado.