Purim, en vivo

PURIM EN VIVO

HAMÁN

La historia de Purim de Mordejai y Ester comenzó con un decreto de exterminio. El texto es explícito. El documento de Hamán autorizaba que, en un día determinado —el 13 de Adar del año 474 AEC—, los ciudadanos del Imperio persa pudieran “להשמיד להרוג ולאבד” — destruir, matar y aniquilar a sus vecinos judíos y quedarse con sus bienes. No habla de sometimiento ni de conversión. El decreto de Hamán describe un genocidio abierto, firmado y sellado con el anillo del rey.

La obsesión de Hamán es el tema central de la Meguilá. Hamán tenía más poder, riqueza, posición y acceso directo al rey que cualquier otra persona en el imperio. Y en lo personal tenía una gran familia, con diez hijos varones que garantizaban continuidad dinástica. No le faltaba absolutamente nada. Sin embargo, en un momento de catarsis declaró: “וכל זה איננו שוה לי” — todo esto no vale nada para mí mientras Mordejai el judío no se incline ante mí. Hamán podría haber ignorado a Mordejai y seguir adelante desarrollando el imperio persa a un nivel de prosperidad inimaginable. Pero no lo hizo. Increíblemente, la destrucción de los judíos se convirtió en su fijación absoluta y lo condujo a su propia autodestrucción.

 

KHAMENAÍ

El lenguaje de genocidio ha definido durante décadas la ideología del régimen iraní. Desde 1979, cuando los ayatolás tomaron el gobierno de manos del Sha, en lugar de dedicarse a enseñar las buenas lecciones de la religión   —convivencia, amor al prójimo, ayuda a los necesitados—, el régimen del primer ayatolá, Khomeini, se fijó en la eliminación de Israel, que fue declarada su objetivo estratégico y proclamada repetidamente en foros internacionales, incluso en las Naciones Unidas, donde nadie lo criticó. Y no se trató solo de retórica o de los planes abstractos de una sola persona. Increíblemente, se convirtió en la obsesión ideológica y prioritaria del régimen iraní.

El expresidente español José María Aznar relató que, en 2001, Ali Khamenaí le dijo al inicio de una reunión en Teherán que Irán debía declarar la guerra a Israel y a Estados Unidos hasta que estuvieran completamente destruidos, y que “prender fuego a Israel” era la prioridad número uno del régimen iraní (ver aquí: https://www.elmundo.es/internacional/2024/04/15/aznar-jamenei-israel.html). No se puede entender que un país tan rico y con potencial enorme de prosperidad como Irán se obsesione con destruir Israel en lugar de dedicarse a desarrollar su propio país.

 

SHUSHÁN Y TEHERÁN

El eje del Purim de Mordejai y Ester es la inversión total de los eventos: “ונהפוך הוא”. Aquellos que querían destruir a los judíos terminaron siendo destruidos. Hamán terminó empalado en la enorme estaca que había preparado para Mordejai, el representante de los judíos. 

Y este pasado Shabbat Ali Khamenaí fue eliminado en el mismo búnker donde planeaba la destrucción de Israel. Es una inversión estratégica —y milagrosa— de la estructura genocida. Es justicia poética. 

La historia de Purim se está repitiendo frente a nuestros ojos. La Meguilá enfatiza que no solo Hamán fue destruido, sino toda la cúpula del poder a su alrededor: sus 10 hijos, que eran sus ejecutores, y unas 800 personas en Shushán, la capital, donde se planificaba el genocidio de los judíos.

En los primeros 30 segundos del ataque a Irán, Israel eliminó no solo al “Hamán” de 2026, sino también a la cúpula militar que lo rodeaba: más de 40 militares y líderes de la revolución que estaban reunidos en un búnker secreto, altamente protegido, al que —según se reporta— incluso los más íntimos del líder supremo eran llevados con los ojos vendados para preservar su ubicación.
No se trata solo de la caída del instigador genocida, sino del desmantelamiento simultáneo de su aparato dirigente.
Diversos analistas militares describen esta acción como la más audaz, compleja y efectiva de la historia moderna: un ataque de precisión que decapitó en segundos la estructura de mando del enemigo iraní.

 

 DE ESPECTADORES A PROTAGONISTAS

La Meguilá describe que, antes del momento decisivo en el que Ester iba a actuar, Mordejai convoca ayuno y rezo colectivo. Todo Israel rezó por el éxito de Ester. El plan, la valentía y la iniciativa fueron de ella; pero, incluso cuando las decisiones humanas son correctas, no siempre basta con hacer bien las cosas. Muchas veces, lo que uno planea no sale exactamente como espera. Hace falta asistencia Divina para que la acción prospere.  Este modelo sigue vigente.

Hoy es Ta’anit Ester, un día singular en el cual recordamos que la historia de Purim no se decidió solo en palacios y estrategias, sino también en la tefilá colectiva de todo Am Israel. 

 

Estamos viviendo un nuevo Purim, con los mismos protagonistas, con nombres diferentes. Hoy, mientras nuestros valientes soldados y pilotos luchan en el frente de guerra, a nosotros y a los que no luchan en el frente nos toca ser los nuevos Mordejai: rezar y pedir a HaShem por el éxito de nuestros pilotos, nuestros soldados y nuestros líderes.  Así dejamos de ser espectadores y nos convertimos en protagonistas de la historia que se está desarrollando ante nuestros ojos en vivo y en directo.

 




PURIM: ¿Cómo lo celebramos y por qué?

לעשות אותם ימי משתה ושמחה ומשלח מנות איש לרעהו ומתנות לאביונים

Por Yosef Bitton

  לעשות אותם ימי משתה ושמחה ומשלח מנות איש לרעהו ומתנות לאביונים

“Para observarlos como días de banquete y alegría, de enviarse porciones unos a otros y de dar regalos a los pobres.”
(Esther 9:22)

Purim comienza la noche del lunes 2 de marzo de 2026 y continúa durante el martes 3 de marzo de 2026.

Purim se celebra con alegría, gratitud y felicidad, agradeciendo a HaShem por haber salvado al pueblo judío de la destrucción a manos de nuestros enemigos.


Las cuatro mitzvot de Purim

Nuestra alegría en Purim se expresa a través de cuatro mitzvot especiales.
En hebreo, las cuatro comienzan con la letra מ (Mem):

  • Meguilat Ester

  • Mishloaj Manot

  • Matanot La’Evyonim

  • Mishte (Seudat Purim)


1️⃣ Meguilat Ester

La Meguilá se lee dos veces en Purim:

  • Lunes por la noche, 2 de marzo de 2026

  • Martes durante el día, 3 de marzo de 2026

Las mujeres —que normalmente están exentas de las mitzvot dependientes del tiempo— deben escuchar la Meguilá, porque:

  • Las mujeres judías también fueron salvadas del peligro de exterminio.

  • Una mujer, la reina Ester, desempeñó el papel central en la salvación del pueblo judío.

Los niños no están obligados a escuchar toda la lectura, pero se los anima a asistir a la sinagoga y disfrutar de la celebración de Purim. Los padres deben asegurarse de que los niños pequeños no interrumpan la lectura de la Meguilá.


2️⃣ Mishloaj Manot

El martes 3 de marzo de 2026 (durante el día) enviamos dos o más alimentos al menos a un amigo.

  • Estos regalos deben ser alimentos o bebidas que puedan usarse en la comida de Purim.

  • Ropa, joyas o flores no cuentan como Mishloaj Manot.

El propósito de esta mitzvá es:

  • Aumentar la alegría

  • Fortalecer la amistad

  • Promover la unidad entre las familias y el pueblo judío

Por esta razón, el Mishloaj Manot no debe enviarse de forma anónima.

Importante:

  • Se requieren al menos dos alimentos diferentes (comúnmente una bebida y un producto horneado).

  • El Mishloaj Manot no debe entregarse antes de Purim ni en la noche de Purim, solo durante el día.


3️⃣ Matanot La’Evyonim

Matanot La’Evyonim —regalos para los pobres— garantiza que todos puedan celebrar Purim con dignidad y alegría.

Esta mitzvá puede cumplirse de las siguientes maneras:

  • Dando alimentos y bebidas a al menos dos personas necesitadas, o

  • Dando dinero equivalente a dos comidas festivas para dos personas

A diferencia del Mishloaj Manot, aquí se prefiere el anonimato, ya que el objetivo es ayudar a quienes no tienen los medios para celebrar.

Nuestros Sabios enseñan que, si los recursos son limitados, se debe dar más generosamente a los pobres que gastar en la propia comida de Purim.


4️⃣ Seudat Purim (La comida festiva de Purim)

El martes 3 de marzo de 2026, generalmente por la tarde, celebramos la Seudat Purim, una comida festiva llena de alegría.

Durante esta comida:

  • Cantamos

  • Nos alegramos

  • Agradecemos a HaShem por habernos salvado del decreto de Hamán

Es costumbre servir vino en este banquete (MT Megilla 2:15) y así «brindar» por nuestra salvación. Consumir un poco más de alcohol de lo habitual está bien, pero aún debemos beber con moderación. Así, el Rosh (1250-1320) escribió en su libro «Orchot Hayim», «[Aunque se sirva alcohol durante el banquete de Purim], no debemos emborracharnos porque emborracharse es una prohibición muy grave. En realidad, no hay transgresión mayor, ya que la embriaguez lleva a una persona a actuar de manera promiscua y podría incluso hacer que una persona [involuntariamente] mate a otra (piensen en la enorme cantidad de accidentes automovilísticos fatales que son el resultado de la embriaguez. Y.B.) o cometa otras transgresiones [graves] similares».

Invitar a personas que no tienen los medios para celebrar la comida de Purim se considera el mayor mérito de Purim. Los rabinos dicen:

“No hay mayor alegría [para un judío] que la que se siente cuando se alegran los corazones y los espíritus de los pobres, los huérfanos y las viudas.”

DR. MAIMÓNIDES EXPLICA LA BORRACHERA: Maimónides (1135-1204) aclara que la medida del consumo de alcohol en Purim es וירדם בשכרות “hasta que uno se sienta adormecido por los efectos del alcohol”. El alcohol con moderación hace que uno se sienta adormecido, ya que es un relajante muscular con efectos sedantes. Maimónides explica, aunque en un contexto diferente, que beber alcohol en exceso, como una manera de estimular la embriaguez, es un comportamiento inapropiado, y sus efectos pueden causar el pecado más grave en el judaísmo: “Jilul Hashem” (;a profanación del nombre de Dios). En Mishné Tora De’ot 5:2, escribe, “Kol hamishtaker… emborracharse es un pecado, es deplorable y hace que una persona pierda su sabiduría. Y si [un erudito de la Torá] se emborracha frente a otras personas (‘am ha’arets), ha profanado el nombre de Dios (חלל את השם)”.LA FELICIDAD COMO RESULTADO DEL JESED

Nosotros, el pueblo judío, debemos sentirnos las personas más privilegiadas del mundo por haber sido elegidos por Hashem y por tener la oportunidad de estar más cerca de Él estudiando Su Torá y haciendo Su voluntad. En Purim, también celebramos que Hashem, cumpliendo Su promesa de que nunca permitirá que el pueblo judío desaparezca, nos liberó de un gran peligro. Nuestra felicidad debe provenir de esta conciencia, no del alcohol. Pero, ¿qué pasa si aún no estamos en ese nivel espiritual/intelectual y necesitamos algún estímulo externo para ser más felices? ¿Qué podemos hacer para estimular nuestra alegría en Purim? Maimónides explica que la felicidad de uno aumenta en la medida que hacemos algo por los demás o compartimos lo que tenemos con quienes tienen menos. En MT Megila 2:17, aclara cómo podemos ser más felices en Purim: “No hay felicidad más grande y sincera que hacer felices a los necesitados, los huérfanos, las viudas y los extranjeros. [Porque] la persona que ayuda a otros siente la felicidad de imitar las acciones de Hashem [middame bashejiná] como está escrito: “Porque Hashem… reanima el espíritu de los pobres y el corazón de los oprimidos’ (Yesha’ayahu 57:15)”.

ADVERTENCIA

Purim no debe usarse como excusa para beber en exceso, declara el rabino Weinreb, un líder de la ortodoxia en Estados Unidos. “En estos días, en los que muchos de nuestros jóvenes son propensos a experimentar con drogas o alcohol, debemos advertir contra los peligros del abuso de alcohol, especialmente en Purim… No se nos ordena emborracharnos y perder la cabeza; más bien, se nos pide que estemos felices de una manera que aumente nuestra gratitud y amor hacia HaShem, en agradecimiento por los milagros que Él realizó por todos nosotros.”




PURIM: Vashti y las redes sociales

EL MIDRASH COMO HERRAMIENTA EDUCATIVA

Los Midrashim y las Aggadot —interpretaciones rabínicas de los textos bíblicos— abarcan una amplia variedad de géneros literarios. Algunos son relatos ficticios, otros poéticos, y otros describen hechos basados en la realidad. En ese sentido, se parecen a la literatura o al cine: hay historias de ficción y hay documentales.

Dado que los Midrashim no siempre buscan transmitir una narración histórica literal, permiten naturalmente múltiples interpretaciones. Todas ellas pueden ser válidas, siempre que transmitan un mensaje moral o educativo significativo.

Veamos un ejemplo muy conocido relacionado con Purim.


DOS VERSIONES DE VASHTI

La Meguilá nos cuenta que, cuando el rey Ajashverosh celebró su segundo banquete —que duró siete días—, Vashti, su esposa y reina, organizó un banquete separado para las mujeres. En cierto momento, el rey, bajo los efectos del vino, mandó llamar a Vashti y le exigió que “mostrara su belleza” ante los hombres presentes: dignatarios y pueblo. Vashti se negó.

Enfurecido por su negativa, Ajashverosh consultó a sus consejeros, quienes le recomendaron destituirla por haberlo deshonrado. Tiempo después, Ajashverosh eligió a Ester como reina en lugar de Vashti.

El texto bíblico no explica por qué Vashti se negó a cumplir la orden del rey, dejando espacio para distintas interpretaciones. Como suele ocurrir, surgieron más de una.

Los sabios de Babilonia presentan a Vashti como una mujer inmoral. Según ellos, se negó a aparecer solo porque, de repente, fue afectada por un defecto físico —como lepra o incluso una cola (Meguilá 12b). Según esta visión, Vashti no habría tenido problema en exhibirse de forma indecente, pero la Providencia Divina intervino para impedir su aparición y permitir que Ester llegara a ser reina y salvara al pueblo judío.

En cambio, los sabios de la Tierra de Israel ofrecen una visión mucho más positiva de Vashti. Enseñan que Ajashverosh había sido mayordomo de Belsasar y ascendió al trono al casarse con Vashti, hija de ese famoso emperador babilonio (Midrash Ester Rabá 3:14). Desde esta perspectiva, Vashti —de linaje real— se negó porque era una mujer digna y recatada, que no estaba dispuesta a exhibirse en público.


¿QUÉ MENSAJE ESTAMOS ENSEÑANDO A NUESTRAS HIJAS?

¿Cuál de estas dos interpretaciones deberíamos enseñar a nuestros hijos en la escuela? ¿Cuál tendrá un impacto más positivo en el carácter de nuestras hijas y las guiará de una manera más sana?

Creo que, en muchas escuelas judías —ya sea por omisión o por falta de conciencia—, se enseña casi exclusivamente la versión babilónica. La imagen de Vashti cubierta de defectos se ha convertido, lamentablemente, en uno de los motivos más comunes del arte infantil de Purim.

Esto plantea una pregunta importante: ¿este Midrash, que presenta a Vashti como indecente, transmite también un mensaje subliminal que puede ser dañino para nuestras niñas?

A nivel inconsciente, algunas niñas pueden absorber el siguiente mensaje:
“Si te invitan a una fiesta y tu cabello no está perfecto, tienes granos, no eres muy delgada o no te pareces a las ‘chicas ideales’, aprende de Vashti y no vayas. Y si vas, siéntete avergonzada”.

¿Estamos, sin querer, fomentando un mensaje tan negativo en nuestras hijas?

El psicólogo social Jonathan Haidt explica que la exposición constante a imágenes en redes sociales lleva a que las niñas preadolescentes se comparen continuamente con ideales de belleza irreales. Esta comparación daña su autoestima, haciéndolas sentir que no son lo suficientemente lindas o delgadas. Como resultado, muchas desarrollan inseguridad y ansiedad, y en lugar de valorarse por quienes son —o por lo que hacen—, aprenden erróneamente a valorarse solo por su apariencia (The Anxious Generation).

Por esta razón, propongo volver a enseñar la perspectiva de los sabios de la Tierra de Israel sobre Vashti, con un objetivo educativo renovado: resaltar la modestia, la dignidad y la forma apropiada de vestir, sin hacer que las niñas se sientan aún más inseguras respecto a su aspecto.

El mensaje puede expresarse así:
“Si una reina no judía como Vashti fue cuidadosa de no exhibirse en público, ¡cuánto más debemos serlo nosotras —las niñas que pertenecemos a Am Israel—!”


APRENDER DE LA REALEZA

Hace poco, mi esposa dirigió una actividad con niñas de Bat Mitzvá —algunas de familias no particularmente observantes— y les habló en un lenguaje claro y accesible para todas. Les explicó cómo se viste la princesa de Inglaterra: con elegancia, pero con modestia, siguiendo el protocolo de la verdadera realeza.

La verdadera realeza no se viste de manera provocativa —no por imperfecciones físicas—, sino porque la nobleza exige dignidad.

Algunos protocolos comúnmente citados de la realeza británica incluyen:

  • Vestidos elegantes que llegan a la rodilla o un poco más abajo.

  • Uso frecuente de sombreros en eventos formales.

  • Mangas largas o de tres cuartos.

  • Colores sobrios, no excesivamente llamativos.




Purim, Jerusalem y el moderno Estado de Israel

JERUSALEM NO JUDÍA…

Hay una antigua costumbre: cuando uno ve “las ruinas de Jerusalem”, tiene que rasgarse las vestiduras en señal de duelo. Esta costumbre se practicó durante siglos: cuando un judío tenía el increíble privilegio de visitar Israel y veía en Jerusalem algún vestigio de la presencia judía allí —es decir, sus ruinas— se rasgaba las vestiduras.

Pienso en Maimónides, que cuando escapó de España y Marruecos, alrededor del año 1160, llegó a Israel; pero en ese entonces Jerusalem era el centro de tensión y guerras entre musulmanes, que eran locales en el Medio Oriente, y cristianos, que habían comenzado sus sangrientas cruzadas para liberar Jerusalem. Los judíos éramos absolutamente irrelevantes: un estorbo teológico para ambos. Éramos víctimas permanentes de sus enfrentamientos. No teníamos un ejército y nuestra influencia económica apenas alcanzaba para sostener la presencia judía en el último bastión de las yeshivot talmúdicas de los gueonim de Eretz Israel: Tiberíades.


¿RASGARSE O NO RASGARSE LAS VESTIDURAS?

Los rabinos contemporáneos debaten si hoy en día debemos rasgar nuestras vestiduras al ver el Muro de los Lamentos.

Por un lado, opinan algunos sabios, como el Rab Obadiá Yosef z”l, que el corazón de Jerusalem, nuestro Templo, todavía está en ruinas. No está reconstruido, y eso amerita ser lamentado a través de este gesto de duelo.

Por otro lado, dijo el rabino Tzvi Yehudá Kook que, de acuerdo con el Rab Yosef Caro en el Bet Yosef, la consideración no depende de si el Templo está construido, sino de “quién tiene el control y la soberanía sobre Israel y Jerusalem”. Si Israel está gobernada por no judíos, como ha ocurrido desde el año 68 de la era común hasta 1948, entonces debemos mantener este gesto de duelo y rasgarnos las vestiduras. Pero si Jerusalem está en nuestras manos, como ocurre desde 1967, entonces no debemos considerar que “Jerusalem está en ruinas”, sino que está en un inminente (aunque lento y políticamente delicado) proceso de reconstrucción, ya que reconstruir el Templo, por ejemplo, en teoría depende ahora de nosotros mismos.

¡Jerusalem es hoy la vibrante capital de Israel! Está reconstruida, ampliada y, B”H, explotando de gente. Jerusalem es probablemente ¡la ciudad más feliz de Israel! De hecho, de acuerdo con el Rab Kook z”l, rasgarnos las vestiduras teniendo a Israel en nuestras manos podría considerarse como un gesto de desagradecimiento hacia Boré Olam, que nos concedió el milagro de las victorias militares en 1948, 1967, 1973, etc., hasta nuestros días…


TIERRA VS. ESTADO

Todo este debate halájico, sobre el cual escribí hace unos años (ver aquí), me hace pensar en la diferencia entre dos conceptos parecidos pero un poco diferentes: la tierra de Israel y el Estado de Israel. En los tiempos de Purim vivían en la tierra de Israel alrededor de 50.000 judíos, que habían regresado por invitación del emperador persa Ciro (Koresh). Los judíos no teníamos nuestro propio ejército que nos defendiera. Ni siquiera teníamos permiso para construir una muralla de protección alrededor de la ciudad para impedir robos, ataques y permanentes saqueos por parte de nuestros incansables enemigos.

En la tierra de Israel los judíos disfrutaban de libertad de culto; pero, más allá de este privilegio religioso, no teníamos nuestro propio Estado y estábamos a merced de cualquier capricho político de los emperadores o sus ministros. El decreto de Hamán, por ejemplo, hubiese significado un holocausto: el final de todos los judíos, incluyendo los que vivían en la tierra de Israel.


VOLVER A CASA

Hoy, gracias a Dios, tierra y Estado coinciden. Nos podemos defender muy bien de nuestros incansables enemigos, como lo hace el ejército de Israel con Hamás o Hezbollah. Así como Dios “actuó” milagrosamente en Purim a través de Mordejai y Ester, hoy esta protección providencial se manifiesta a través de las acciones del Ejército de Defensa de Israel y de nuestros heroicos soldados.

Hoy, porque no vivimos meramente en la tierra sino en el “Estado” de Israel (y es sumamente importante destacar: ¡ESTADO!), tenemos soberanía y podemos construir y reconstruir todo lo que queremos. Y lo que todavía no construimos, por consideraciones políticas, es solamente cuestión de tiempo para que lo veamos, B”H, reconstruido.

Finalmente, hoy no necesitamos de un rey gentil que tolere o invite a los judíos a vivir en nuestra propia tierra. Está en nuestras manos. En el pasado reciente, hace únicamente 80 años, ser judío significaba estar condenado a constantes persecuciones sin tener dónde escapar. Y si por casualidad alguien llegaba a la tierra, se sentía allí de prestado, como persona non grata.

Hoy, todos los judíos del mundo podemos ser ciudadanos del Estado de Israel. El milagro de Medinat Israel está ocurriendo frente a nuestros ojos. Para verlo, solamente tenemos que abrirlos…




Purim y la Shoah

LA SENTENCIA DE MUERTE
Purim tuvo lugar en el año 474 a.e.c., que corresponde al año 12 del emperador persa Ajashverosh o Jerjes. Todos los judíos del mundo vivíamos en ese entonces bajo un mismo techo político: el imperio persa. Estaban diseminados por todo el imperio y se dedicaban con mucho éxito al comercio internacional. Pero ahora, todos los judíos del imperio habían sido sentenciados a muerte y el mundo sería Judenrein, “libre de judíos”, esta era la “solución final” de Hamán, y fue el objetivo de los los nazis י”ש en la segunda guerra mundial.  El método de Hamán para asesinar a los judíos era mucho más efectivo que el de los nazis. Hamán no tenía que reclutar ningún ejército ni gastar una bala del imperio. Su malévolo método se resumía en dos palabras incluidas en el edicto: USHLALAM LABOZ, lo que significa: “El 13 de Adar, todo ciudadano del impero persa podrá matar a un judío y quedarse con todos sus bienes: sus propiedades, su dinero, sus negocios”. Así, Hamán incentivaba a los propios vecinos a matar a sus conocidos judíos, ofreciéndoles la garantía de que todo iba a ser legal y los ejecutores NO sufrirían ninguna consecuencia por sus crímenes: por el contrario, podrían quedarse con los bienes de los judíos que matasen.  El ejército imperial, así parece, estaría del lado de los represores, impidiendo que los judíos pudieran defenderse. Todo esto está expresado directa o indirectamente en el edicto que Hamán firmó y envió en nombre del rey Ajashverosh. El decreto establecía que el genocidio de los judíos, la mega-ejecución de cientos de miles de judíos, incluyendo los cerca de 50,000 judíos que vivían en Israel –que también pertenecía al imperio Persa– se llevaría a cabo el 13 de Adar de ese año. Las cartas que contenían el edicto real fueron enviadas 11 meses antes, el 13 de Nisán. Luego de que Ester y Mordejai desbarataran el siniestro plan de Hamán y el malvado ministro persa fuera ejecutado , se enviaron nuevas cartas oficiales anunciando que los judíos podían defenderse de sus enemigos, y la ley estaría de su lado. Estas cartas fueron despachadas el 23 de Siván, es decir, 70 días después que se enviaron las primeras cartas.
¿PODÍAN ESCAPAR LOS JUDÍOS?
Uno de los temas que más cuesta visualizar en la historia de Purim es lo que tienen que haber pasado los judíos una vez que escucharon la sentencia de muerte y durante los próximos 70 días, hasta que llegó la nueva decisión del rey. Los Midrashim cuentan que muchos vecinos gentiles se deleitaban mostrando sus cuchillos afilados a las pobres madres judías, y les advertían que con esas armas iban a matar a sus pequeños hijitos. El Midrash también explica que los represores celebraban por anticipado la masacre y se repartían por anticipado los bienes y las posesiones de los judíos. El rab Yom Tob Tsahalón (1559 -1619) en su libro leqaj tob dice —cuando se refiere a la urgencia de Mordejai por anular el decreto de Hamán, a pesar de que faltaban 9 meses para su implementación— que los judíos habían sido “detenidos” o “esclavizados” ( משועבדים) con la colaboración del ejército imperial, para evitar que pudieran escapar del imperio o liquidar sus bienes, o salvar sus vidas antes del 13 de Adar.  Pensando en la Europa de 1940-1945 no es difícil imaginar los “campos de detención” donde concentraban a miles de judíos a la espera del día de su ejecución. Los Yehudim no podían hacer nada más que rezar y esperar un milagro, que al final ocurrió.  El Rab Tsahalon menciona también una opinión que dice que los enemigos de los judíos habían comenzado a matar a los judíos ni bien recibieron el edicto, interpretando la palabra «velo ya’abor» como que estaban autorizados a matar judíos «hasta» el 13 de Adar.  Y de allí la urgencia de Mordejai y Ester.
¿QUIÉNES ERAN LOS ENEMIGOS DE LOS JUDÍOS?
El rab Abraham Saba (1440-1508) en su libro Eshkol haKofer sugiere otra teoría: para asesinar a los judíos, Hamán reclutó a su propio pueblo, los agaguitas, descendientes étnicos de Amaleq. Estos antiguos “antisemitas” concebían, al igual que los nazis, que su misión existencial era destruir al pueblo judío. Los Agaguitas se transformaron así en el brazo ejecutor, como una SS, de su máximo representante: Hamán.   El Rab Saba explica que una vez que Hamán fue ajusticiado por traición, por haberle ocultado al rey los detalles de su diabólico plan, todos aquellos que colaboraron con Hamán correrían con la misma suerte que Hamán: ejecución por orden del rey, ya que se consideraban cómplices del crimen de “traición a la patria” cometido por Hamán. Es muy posible que los enemigos de los judíos fueran “oportunistas”, personas comunes y corrientes que respondían a la irresistible invitación de Hamán de “matar a un judío y quedarse con sus bienes”. Durante la Segunda Guerra Mundial, miles de ciudadanos comunes de Polonia, Ucrania, Hungría, etc. delataron a sus vecinos judíos para que cayeran en manos de los nazis y así quedarse con sus casas y posesiones. Una vez más, lo ocurrido en la Shoah nos deja imaginar con más realismo lo que seguramente aconteció en Persia 2.500 años atrás.
En Purim celebramos que al final todo “resultó al revés”. Es decir, no solo nos salvamos milagrosamente de una muerte segura, sino que también nos pudimos liberar de aquellos que buscaban nuestra destrucción. El elevado número de represores que murieron –75.800– nos ofrece una idea aproximada de la magnitud del genocidio judío que, gracias a Dios, pudo ser evitado.



TAANIT ESTER: ¿Por qué ayunamos este día?

El ayuno de Ester comenzará este lunes 2 de marzo, desde el amanecer hasta el anochecer.

כל עבדי המלך ועם מדינות המלך יודעים אשר כל איש ואשה אשר יבוא אל המלך אל החצר הפנימית אשר לא יקרא אחת דתו

¿QUIÉN CONTRA QUIÉN?

Cuando la reina Ester se entera del edicto de Hamán, que decretaba el exterminio del pueblo judío, decide hablar con el rey Ajashverosh, el emperador persa, para persuadirlo de revocar ese terrible decreto. Pero esta no era una misión sencilla.

El rabino Moshe Almosnino explica que Ester no sabía si Ajashverosh y Hamán, su primer ministro, pensaban igual y ambos querían llevar a cabo el genocidio contra el pueblo judío, o si Hamán había engañado al rey para que firmara ese edicto, ocultándole que se trataba de los judíos.

Ester decidió entonces invitar al rey y a Hamán a un banquete privado (capítulo 5, versículo 4) para tratar de obtener la información vital que necesitaba: si descubría que Ajashverosh estaba en complicidad con Hamán, intentaría disuadir a Hamán ella misma; pero si se enteraba de que Hamán había engañado a Ajashverosh —que fue lo que realmente ocurrió—, entonces expondría a Hamán frente al rey, esperando que Ajashverosh estuviera de su lado. Sin duda, esta era una misión muy arriesgada para Ester.

DISTANCIAMIENTO NO SOCIAL

Pero había un paso previo a esta misión que era aún más arriesgado: Ester tenía que “hablar” con el rey. Podríamos pensar que para Ester esta era la parte más fácil de su misión; después de todo, ella era la reina y vivía en el palacio. Pero en el Imperio persa nadie podía acercarse al rey sin ser invitado.

¿Por qué? Porque era la prerrogativa exclusiva del rey convocar a sus súbditos, y esto incluía a la reina. Ester no había sido llamada por el rey durante un mes (4:11), y la única opción que le quedaba era ingresar directamente al recinto real de manera irreverente e ilegal. ¡Y esto era sumamente arriesgado!

Si alguien entraba al área de máxima seguridad (jatser hapenimit) del rey sin haber sido llamado, los guardias tenían órdenes de ejecutar a los intrusos por razones de seguridad. Los reyes persas contaban con su guardia pretoriana, armada con largas hachas, lista para ejecutar en el acto a cualquier persona que cruzara el perímetro de seguridad del rey.

LA OBSESIÓN DE AJASHVEROSH

Los emperadores persas estaban obsesionados con su seguridad personal, y con buena razón. El propio Ajashverosh fue asesinado por uno de sus guardaespaldas más leales, Artabano.

La ley persa establecía que cualquier persona que ingresara a la zona de seguridad del emperador debía ser ejecutada (4:11), a menos que el rey detuviera a sus guardias antes de la ejecución y extendiera su cetro real como señal de clemencia, perdonando la vida del transgresor. Como se explicó anteriormente, esta regla también se aplicaba a la reina, ya que no era raro que las reinas o personas cercanas al rey fueran parte de un complot para asesinarlo.

Ester era consciente de que Ajashverosh ya había destronado y ejecutado a la reina anterior, Vashti (1:19), y no dudaría en condenarla si sospechaba que ella representaba una amenaza.

AYUNO NO INTERMITENTE

Acercarse al rey e ingresar a la “zona de la muerte” para hablar con él y conseguir una audiencia era, en sí misma, una misión suicida. Ester, con razón, temía por su vida y por el éxito de su misión: salvar a su pueblo del genocidio. Pero no tenía otra opción. No había nadie más que pudiera hablar con el rey y detener el decreto de Hamán.

Ester decidió arriesgar su vida (4:16) y emprender esta misión. Pero antes de hacerlo, pidió que todos los judíos de Shushán ayunaran por ella y rezaran por el éxito de su misión. Los judíos ayunaron durante tres días seguidos, día y noche (4:16), buscando la intervención divina en estas circunstancias tan difíciles.

Ayunar y rezar es lo que nuestra Torá y nuestros rabinos nos indican hacer en momentos de adversidad. Como todos sabemos, con la ayuda de HaShem, la “misión imposible” de Ester finalmente fue exitosa.

Once meses después, el 13 de Adar, cuando los judíos tuvieron que luchar y defenderse de los enemigos ansiosos por eliminarlos, también oraron a HaShem y ayunaron por el éxito de su batalla. La tradición de ayunar antes de un enfrentamiento militar es muy antigua y, según nuestros sabios, se remonta a las guerras libradas por Moshé Rabenu.

¿Por qué ayunar antes de la batalla, cuando más necesitamos nuestra fuerza física? Para demostrar y proclamar nuestra fe en que la victoria no depende de nuestra fortaleza, sino del apoyo de HaShem, nuestro Dios.

En conmemoración de los días de ayuno mencionados en la Meguilá (דברי הצומות וזעקתם), observaremos el ayuno de Ester.




NEW: Meguilat Ester para niños

INTRODUCCION A MEGUILAT ESTER 

La mayoría de las versiones infantiles de la Meguilat Ester presentan la historia con elementos imaginativos y expansiones midráshicas coloridas que resultan muy atractivas para los niños. Sin embargo, a largo plazo, esto suele producir un efecto educativo no deseado: los alumnos crecen recordando la Meguilá como una fantasía, en lugar de como un acontecimiento histórico real vivido por el pueblo judío.

Cuando crecen, muchos alumnos recuerdan las escenas legendarias que dibujaron — Vashtí con rabo, Ester de color verde, o la hija de Hamán arrojando basura desde una terraza— pero no pueden reconstruir en su mente la secuencia básica del relato bíblico ni situarlo en su contexto histórico. Purim queda así asociado más a un cuento de hadas que a la historia judía en el Imperio persa.

Este librito fue creado a partir de esa preocupación y adopta un enfoque diferente: presenta la Meguilá como lo que es, un episodio histórico real, ocurrido cuando el Imperio persa se hallaba en su máxima expansión y en estrecha relación con la vida de los judíos en la diáspora persa.

Esta narración está escrita en un lenguaje accesible para niños, pero sigue fielmente el texto bíblico (peshat) e incluye solo aquellos midrashim que ayudan a aclararlo, sin crear relatos paralelos.

Creemos que la educación judía debe comenzar con un conocimiento auténtico de las fuentes y algunas interpretaciones deben estudiarse más adelante y con mayor profundidad. Sin esta base textual, la Meguilá corre el riesgo de quedar reducida a un simple “cuento de Purim”, que los alumnos podrían terminar desvalorizando al crecer.

Nuestro texto busca asegurar que, desde temprana edad, los estudiantes comprendan con claridad que la historia de Purim es real, que forma parte de la historia continua del pueblo judío a lo largo de las generaciones, y que su mensaje sigue siendo relevante hoy, más que nunca.

Yosef Bittón    

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¿La Tierra de Israel o el Estado de Israel?

LA TIERRA DE ISRAEL

Jerusalem no siempre fue la capital vibrante del Estado judío que conocemos hoy. Durante siglos, los pocos Yehudim que lograban llegar a la Tierra de Israel eran apenas una minoría indefensa, sin soberanía, viviendo bajo el dominio de potencias extranjeras.
Durante generaciones, visitar Jerusalem era un sueño utópico, casi irrealizable: un acto de fe. Y contemplar las ruinas de la ciudad —no solo del Templo (Bet HaMiqdash)— provocaba un dolor tan profundo que nuestros Sabios establecieron que quien las viera debía rasgar sus vestiduras en señal de duelo.

Pienso en Yehudá HaLeví, el gran poeta y filósofo quien —según la tradición— murió trágicamente asesinado a las puertas de Jerusalem en 1141, recitando su poema Tzión halo tishalí. O en Maimónides, que al llegar a la Tierra de Israel unos 50 annos mas tarde  pudo visitar Jebrón, pero no logró siquiera entrar a Jerusalem debido a las sangrientas cruzadas entre cristianos y musulmanes.
Durante más de 1800 años, la presencia judía en Jerusalem estuvo constantemente amenazada. No teníamos ejército, gobierno ni autoridad. Éramos perseguidos por musulmanes y cristianos por igual, víctimas de los caprichos del poder de turno.


¿RELIGIÓN O NACIÓN?

En su razonamiento acerca de por qué, en tiempos contemporáneos, ya no sería necesario rasgar las vestiduras —algo que los Sefaradim, sin embargo, seguimos haciendo— el rabino Tzvi Yehudá Kook z”l desarrolla un argumento basado en una interesante interpretación del Bet Yosef.
Sostiene que el duelo pleno por Jerusalem no depende únicamente de la existencia o no del Templo, sino de quién gobierna Israel y Jerusalem. Si la ciudad está bajo dominio extranjero, entonces sí, debemos lamentar nuestra pérdida. Pero desde 1967, Jerusalem está en nuestras manos y se reconstruye día a día. Jerusalem ya no es solo parte de la Tierra de Israel: es la capital del Estado de Israel.

Esta distinción entre “Tierra” y “Estado” es fundamental para comprender Purim. En la época de Mordejai y Ester, unos 50.000 judíos vivían en Jerusalem y sus alrededores, y el Bet HaMiqdash estaba construido y funcionando. Esto fue posible gracias al decreto del emperador persa Ciro en 538 a.e.c., que proclamó la libertad de culto para los judíos y los autorizó a reconstruir el Templo.
Pero aun con la posibilidad de vivir en Jerusalem, los judíos seguían siendo súbditos del Imperio persa. No tenían soberanía ni ejército propio, y tras la muerte de Ciro ni siquiera pudieron obtener permiso imperial para reconstruir las murallas de la ciudad (algo que solo logró Nejemiá bajo Artajshasta, hijo de Ajashverosh).
Al carecer de soberanía, cualquier decreto imperial podía sellar el destino del pueblo judío. El mejor ejemplo es el edicto de Hamán: la aniquilación de todos los judíos del Imperio persa, que habría alcanzado también a los judíos de la propia Tierra de Israel.


NO NOS DAMOS CUENTA DE LO BIEN QUE ESTAMOS

Hoy, gracias a Dios, “Tierra” y “Estado” coinciden. Ya no dependemos del favor de reyes o gobernantes ajenos. Seguimos teniendo enemigos como Hamán, que desde la misma región siguen llamando a nuestra destrucción. Pero hoy podemos protegernos —con la ayuda de Boré Olam y el valor extraordinario de los soldados de nuestro ejército—.
Construimos y reconstruimos nuestras ciudades, y garantizamos que ningún Hamán moderno pueda decidir nuestro destino.
Dios obró milagros en Purim a través de Mordejai y Ester. Hoy, Su Providencia se manifiesta a través de quienes defienden la existencia de Medinat Israel.

Para comprender mejor la importancia contemporánea de esta idea, basta observar brevemente la visión musulmana sobre el “Estado” frente a la “Tierra” de Israel. Incluso los árabes más moderados —no yihadistas— sostienen que los judíos podrían vivir en la Tierra de Israel, pero no tener un Estado.

Según esa visión, los judíos podrían residir en la Tierra Santa como minoría protegida, pagando un impuesto especial (jizya), pero sin soberanía ni ejército propio; es decir, dependiendo de la buena voluntad de quienes gobiernen.
En términos prácticos: si Israel depusiera las armas, incluso los sectores árabes más moderados estarían dispuestos a conceder a los judíos el derecho a residir y practicar su religión, pero no el derecho a la autodeterminación. Se repetiría así el mismo escenario que vivimos bajo el Imperio persa y durante siglos en países musulmanes: quedaríamos a merced del poder de turno.


LA TRAMPA DEL DESAGRADECIMIENTO

Por eso, cada vez que un judío habla de la “Tierra de Israel” y omite mencionar el “Estado de Israel”, sin querer refuerza ese mismo discurso.
Quizás algunos no se sienten plenamente identificados con el Estado judío porque aún no es lo suficientemente religioso, etc. Pero al negar la idea del Estado judío y repetir ese lenguaje galútico, uno actúa —aunque sea involuntariamente— con ingratitud hacia Boré Olam, que nos ha concedido este privilegio histórico extraordinario.

En los tiempos mesiánicos, según Maimónides, el primer paso será precisamente la restauración de la soberanía judía sobre la Tierra de Israel, bajo el liderazgo del Mélej HaMashíaj: un rey soberano que el propio pueblo judío unge, no un gobernante designado por potencias extranjeras.
Cada vez que afirmamos que tenemos un Estado de Israel, declaramos también que nuestras aspiraciones mesiánicas están más cerca de realizarse.

La lección de Purim es clara: sin un Estado propio, sin capacidad de defensa propia, el pueblo judío siempre estará en peligro. No importa cuán libres seamos para practicar nuestra religión, ni siquiera si vivimos en Israel o en la diáspora: sin soberanía, siempre puede surgir un Hamán que nos encuentre indefensos, incluso en la propia Tierra Santa.

Hoy, en un sentido profundo, todos los Yehudim del mundo son potencialmente ciudadanos de Israel.

El milagro de Medinat Israel ocurre ante nuestros ojos.
Solo hace falta abrirlos para verlo.




Resumen TERUMA

Esta Parasha describe las instrucciones de Dios a Moshé para invitar al pueblo a contribuir con lo que pudieran o quisieran para la construcción del Tabernáculo. Los materiales necesarios incluían metales preciosos, telas, pieles, lino, madera, especias, piedras preciosas, entre otros. Dios le dio instrucciones detalladas a Moshé sobre la construcción y las dimensiones del Tabernáculo y sus artefactos.

En primer lugar, el texto describe el Arca que contendría las tablas de la Ley. El Arca debía ser construida de madera de acacia y recubierta de oro, con anillos en sus esquinas donde se insertarían varas para su transporte. El Arca estaría cubierta con una tapa de oro puro, y de esta tapa se harían dos querubines de oro.

Luego se dieron instrucciones para la construcción de la Mesa para el Pan de la Presencia, que también sería de madera de acacia y recubierta de oro. A continuación, se describió la construcción de la Menorá, el candelabro de siete brazos que debía ser hecho de un solo bloque de oro puro con terminaciones decorativas.

La Tora luego describe la construcción del Santuario del Tabernáculo. La cubierta del Santuario consistiría en varias capas de tapices: la primera sería una combinación de lana de colores y lino, y la segunda capa estaría hecha de pelo de cabra. Estas dos grandes cubiertas también cubrirían las paredes exteriores del Tabernáculo. La parte superior del Tabernáculo estaría recubierta con pieles de carnero teñidas y pieles de “tajash” (un animal cuya identificación es objeto de debate). Las paredes del Tabernáculo debían estar hechas de vigas de madera de acacia recubiertas de oro. La base de cada viga debía insertarse en dos bases de plata. El lado este del Tabernáculo estaría abierto, y los lados norte y sur tendrían 20 vigas cada uno, mientras que la pared occidental tendría ocho. Las vigas estarían unidas por varias barras transversales.

El Santuario del Tabernáculo constaba de dos secciones: la cámara más interna era el espacio más sagrado donde se colocaría el Arca. La cámara exterior, Hejal o Qodesh, albergaría la Menorá, la Mesa de Oro y el Altar del Incienso.

Luego, Moshé recibió instrucciones para la construcción del Altar. Este altar debía ser de madera de acacia recubierta de bronce y debía tener cuatro protuberancias verticales en sus esquinas. También debía tener anillos y varas para su transporte.

El patio del Tabernáculo debía medir 100 codos (aproximadamente 50 metros) por 50 codos y estaría delimitado por cortinas de lino. La entrada al patio estaría en su lado oriental, cubierta por una cortina tejida de lana y lino.




El Rab Ya’acob Yehuda León y los colores del Mishkán 

El Rab Yahacob Yehudá León (1603–1675) fue conocido en su época como “León Hebreo” y más comúnmente como “León Templo” o “Yehudá Templo”. Fue un rabino sefaradí del siglo XVII que vivió en Ámsterdam y Middelburg.

Su nombre “Templo” quedó inseparablemente asociado al Bet haMiqdash y al Mishkán debido a un proyecto único: la reconstrucción visual, en maquetas y dibujos, del Santuario bíblico y de todos sus kelim o utensilios. En una época en la que el Templo de Jerusalem y el Tabernáculo de Moshé existían solo en textos y en la imaginación, el Rab León logró hacerlos visibles y comprensibles para públicos judíos e incluso para el público gentil de toda Europa.

El Rab León nació en Portugal en el seno de una familia que, como muchas otras, había vivido generaciones de conversión forzada durante la Inquisición. Más tarde se estableció en la República Holandesa, donde la comunidad sefaradí —formada por judíos anusim provenientes de la Península Ibérica que retornaban abiertamente al judaísmo— vivía un período de florecimiento cultural y religioso. El Rab León era un erudito rabínico, pero también era un genio artista. Era dibujante y diseñador especializado en heráldica, es decir, el arte de diseñar escudos de armas, que exigía precisión geométrica, proporción y conocimiento simbólico. Estas habilidades visuales serían decisivas para su obra judía posterior.

Su primer proyecto, y el más conocido, fue la construcción de una maqueta tridimensional del Bet haMiqdash de Jerusalem. Para realizarla, el Rab León reunió y comparó todas las fuentes judías disponibles sobre la arquitectura del santuario: los pasajes bíblicos de Reyes, Crónicas y Ezequiel; el tratado talmúdico Middot, que describe las medidas del Templo; las descripciones históricas de Flavio Josefo; y la codificación arquitectónica de Maimónides en el Mishné Torá. A partir de la reconciliación de estas fuentes, en 1641 completó una maqueta del Templo a escala aproximada de 1:300, de unos 1,30 × 1,20 × 0,60 metros, que incluía todas las áreas y espacios del Templo: el altar de los sacrificios, el Santuario, el Kodesh haKodashim con el Arca y los querubines, y las columnas Yajín y Boaz. No era un objeto decorativo, sino una representación del Templo según la tradición bíblica y rabínica.

En 1642 el Rab León publicó su obra “Retrato del Templo de Shelomó”, que acompañaba la maqueta del Templo. En la portada, el propio autor explica que el libro describe el Templo y todos sus utensilios e instrumentos, cuyo modelo podía verse en posesión del autor. El texto servía como guía para quienes visitaban la maqueta, conduciéndolos conceptualmente por los distintos recintos y utensilios. Aunque escrito originalmente en español —la lengua de los sefaradíes occidentales—, el libro despertó gran interés y fue traducido al hebreo, neerlandés, francés, alemán y latín. El proyecto del Rab León trascendió así el ámbito judío y entró en el mundo erudito cristiano europeo.

La maqueta del Templo se exhibió inicialmente en la casa del Rab León en Ámsterdam y se convirtió en una atracción conocida. En 1642 recibió visitantes ilustres: Enriqueta María de Francia, reina consorte de Inglaterra y esposa de Carlos I, acompañada por el príncipe Guillermo de Orange y María Estuardo. La visita de la realeza europea a la casa de un rabino sefaradí para ver una reconstrucción del Templo refleja el interés cristiano por la arquitectura bíblica y la posición cultural de la comunidad sefaradí de Ámsterdam en el siglo XVII.

Según diversas fuentes, el Rab León llevó la maqueta a Londres hacia 1671, con una carta de recomendación del erudito holandés Constantijn Huygens dirigida al rey Carlos II. La maqueta permaneció en Inglaterra durante décadas y fue exhibida por sus descendientes, entre ellos Isaac León y Moshe de Castro. Un anuncio en el Diario de la Corte de 1729 informaba que podía verse en el Royal Exchange el modelo del Templo con todos sus recintos y utensilios: el altar, el Arca y los querubines, el altar de incienso, el candelero y las columnas Yajín y Boaz. La reconstrucción del Rab León siguió funcionando como instrumento educativo casi un siglo después de su creación.

En 1647 publicó en neerlandés un tratado sobre el Arca de la Alianza, con descripciones y dibujos del Arón haBerit. También escribió en latín un tratado sobre los querubines, explicando su forma y simbolismo según las fuentes judías.

El interés del Rab León no se limitó al Templo de Jerusalem. De hecho, en relación con la Perashá que leemos esta semana, Terumá, el Rab León publicó en Ámsterdam en 1654 su obra “Retrato del Tabernáculo de Moshé”, un libro ilustrado que describe en detalle la estructura portátil del santuario del desierto y todos sus elementos: el atrio, el altar exterior, la fuente de cobre, la tienda, el Kodesh, el Kodesh haKodashim, el Arca, la mesa de los panes, el candelabro y el altar de incienso. El libro presenta no solo descripciones textuales, sino dibujos en color realizados por el propio autor, que muestran la disposición exacta de cada componente según la tradición bíblica y rabínica.

El enfoque del Rab León respecto del Mishkán fue metodológico, reconstruido a partir de las medidas y descripciones de la Torá, complementadas por la literatura rabínica. Su objetivo era pedagógico: permitir que el lector y el observador comprendieran espacial y visualmente lo que el texto describe de forma verbal. El Mishkán, que en la lectura bíblica puede resultar abstracto, se convertía así en una estructura visual concreta, con proporciones, materiales y ubicación de utensilios. Este método anticipa, en cierto modo, la arquitectura experimental moderna: una reconstrucción basada en fuentes textuales.

Al reconstruir visualmente el Tabernáculo, el Rab León permitió comprender la continuidad entre el santuario del desierto y el de Jerusalem. En este sentido, su obra sobre el Mishkán no es secundaria, sino la base conceptual de su reconstrucción del Templo.

El Rab Yahacob Yehudá León falleció en 1675. Sus maquetas y libros constituyen uno de los primeros intentos documentados en la Europa moderna de reconstruir el santuario bíblico a partir de fuentes judías y de presentarlo públicamente mediante modelos, maquetas e ilustraciones.

El presente dibujo que aquí presento lo realicé con la ayuda de inteligencia artificial, combinando dos páginas que en el original del Rab León aparecen separadas. Los colores son los originales que utilizó el Rab en su obra original Retrato del Tabernáculo, en español, que se encuentra aquí:
https://www.nli.org.il/he/books/NNL_ALEPH990010119110205171/NLI