“DE MESA A LA MESA”, CHARLA DE SHABBAT Bereshit

Magen Ephraim Sephardic Academy

 

BERESHIT בְּרֵאשִׁית: En el principio

Hadlakat Nerot (encendido de velas): viernes 9 de octubre, 6:05 PM (Nueva York)

En Simjat Torá terminamos de leer toda la Torá, y enseguida empezamos de nuevo desde la primera palabra: Bereshit, “En el principio”.


1. Seis días y Shabbat שֵׁשֶׁת יְמֵי בְרֵאשִׁית

בְּרֵאשִׁ֖ית בָּרָ֣א אֱלֹ-הִ֑ים אֵ֥ת הַשָּׁמַ֖יִם וְאֵ֥ת הָאָֽרֶץ

“En el principio, Dios creó los cielos y la tierra”. (Bereshit 1:1)

Antes de que el mundo fuera creado, no había absolutamente nada. HaShem creó el mundo en seis días, ¡algo nuevo cada día! El séptimo día dejó de crear, bendijo ese día y lo hizo santo: Shabbat.

  • Día 1: La luz
  • Día 2: El cielo y el agua
  • Día 3: La tierra, los mares y las plantas
  • Día 4: El sol, la luna y los planetas
  • Día 5: Reptiles, aves y peces
  • Día 6: Los animales y Adam
  • Día 7: ¡Shabbat!

2. Kidush: Recordar la Creación זָכוֹר

זָכ֛וֹר אֶת־י֥וֹם הַשַּׁבָּ֖ת לְקַדְּשֽׁוֹ

“Recuerda el día de Shabbat, para santificarlo”. (Shemot 20:8)

Con el Kidush recordamos que HaShem creó el mundo. El viernes a la noche, el Kidush comienza con Vaijulú, ¡tres pesukim de nuestra Parashá! Cuando los decimos, les contamos a todos en la mesa: HaShem creó los cielos y la tierra.

  • Hacemos Kidush sobre una copa de vino o jugo de uva.
  • Cuando empieza Shabbat, no comemos ni bebemos antes del Kidush.
  • Cubrimos las jalot mientras decimos el Kidush.
  • Todos escuchan y responden Amén. ¡Así es como si cada uno hubiera dicho el Kidush!
  • Hacemos Kidush en la mesa donde vamos a comer la comida de Shabbat.

Parashat Bereshit en pocas palabras (capítulo por capítulo)

  1. La Creación: HaShem crea el mundo en seis días.
  2. Shabbat y Gan Edén: Adam les pone nombre a los animales. HaShem crea a Javá, la primera mujer.
  3. El árbol: Adam y Javá comen del árbol prohibido y salen de Gan Edén.
  4. Caín y Abel: La historia de los primeros hermanos.
  5. Diez generaciones: De Adam a Noaj.
  6. Noaj: La gente se porta mal, pero Noaj encuentra gracia a los ojos de HaShem.

3. Da lo mejor de ti תֵּיטִיב

הֲל֤וֹא אִם־תֵּיטִיב֙ שְׂאֵ֔ת

“Si mejoras [tu ofrenda], será aceptada”. (Bereshit 4:7)

Caín y Abel le trajeron cada uno una ofrenda a HaShem. Abel trajo lo mejor que tenía: los primogénitos de su rebaño (Bereshit 4:4). HaShem aceptó la ofrenda de Abel, pero no la de Caín, porque la ofrenda de Caín era lo que le sobraba de su comida. Caín se enojó mucho porque su ofrenda fue rechazada.

HaShem le dijo a Caín que no se diera por vencido, que aprendiera de su hermano y mejorara. Le aseguró que si mejoraba su ofrenda, sería aceptada. Pero en lugar de eso, por celos, Caín se peleó con su hermano y lo mató.

Debate de un minuto
“Fue justo que HaShem aceptara la ofrenda de Abel y no la de Caín”.

  • De acuerdo: Abel trajo lo mejor que tenía (Bereshit 4:4).
  • En desacuerdo: Caín también trajo algo (Bereshit 4:3).

30 segundos para cada lado, y después se cambia. Para terminar, todos juntos: ¿qué le dijo HaShem a Caín que hiciera? (4:7)


4. Recordamos: 7 de octubre נִזְכֹּר

Esta semana, el 7 de octubre, recordamos un día muy triste. Hace tres años, en Simjat Torá, los enemigos atacaron al pueblo de Israel. Soldados, policías y voluntarios valientes corrieron a proteger a las familias y a los niños.

Muchos de ellos cayeron defendiendo a Medinat Israel. Muchos otros fueron heridos. Algunos todavía se están recuperando, con la ayuda de médicos, enfermeros y sus familias. Recordamos a los que cayeron, y rezamos para que los heridos se curen.

מִנְּשָׁרִ֣ים קַ֔לּוּ מֵאֲרָי֖וֹת גָּבֵֽרוּ

“Eran más veloces que las águilas, más fuertes que los leones”. (Shemuel II 1:23)
El rey David dijo esto sobre los soldados valientes que cayeron defendiendo al pueblo de Israel.

רְפוּאָה שְׁלֵמָה: Una pronta y completa recuperación para los heridos
יְהִי זִכְרָם בָּרוּךְ: Que su memoria sea una bendición


3 preguntas para la mesa

  1. ¿Qué palabras de nuestra Parashá decimos en el Kidush del viernes a la noche?
  2. Abel dio lo mejor de sí. ¿En qué cosa vas a tratar de dar lo mejor de ti esta semana?
  3. ¿Quiénes son las personas que te protegen a ti? ¿Cómo les podemos dar las gracias?

SHABBAT SHALOM
Rab Yosef Bitton y Rab Adam Sabzevari




BERESHIT: Caín y la primera sesión de terapia

 

Daniel tiene 34 años. Hoy fue el cumpleaños de su madre, y él no fue. A las nueve lo llamó su hermano mayor: “Mamá te esperó toda la noche. Ni siquiera llamaste”. Daniel le colgó.

A las once, enojado y con un poco de culpa, abre ChatGPT y escribe: “Hoy no fui al cumpleaños de mi mamá. Estaba agotado después de una semana dura en el trabajo. Además, mi hermano siempre me hace sentir culpable, y me llamó para reprocharme. ¿Estuve mal?”.

La respuesta llega en dos segundos: “Lamento mucho que hayas tenido una semana tan difícil. Es completamente comprensible que necesitaras descansar. Cuidar tu salud mental no es egoísmo. Tus sentimientos son válidos, y nadie tiene derecho a hacerte sentir culpable por poner límites”.

Daniel sigue escribiendo. Cuenta que su hermano siempre fue el favorito. Que su madre nunca reconoce lo que él hace. La IA responde: “Suena a que llevas mucho tiempo cargando con esa sensación. Es muy valiente de tu parte reconocerlo. Mereces rodearte de personas que te valoren”.

A medianoche, Daniel apaga su computadora. Se siente comprendido. Por primera vez en todo el día, está convencido de que él es la víctima de la historia. Y no llama a su madre.

En toda la conversación, nadie le preguntó a Daniel lo obvio: “¿Le avisaste a tu mamá que no ibas a ir? ¿Te disculpaste con ella? ¿Puedes ir hoy o mañana a visitarla?”. ChatGPT, como Claude, Gemini, Grok y los demás programas de inteligencia artificial (IA), escuchó una sola versión, la de Daniel. Y concluyó que su hermano, el que sí fue al cumpleaños y lo hacía sentir culpable, era el verdadero problema.

LA TERAPIA COMPLACIENTE

Daniel no es un caso raro. Las mismas conversaciones se repiten todas las noches, en millones de teléfonos y tabletas.

Una estudiante reprueba un examen para el que no estudió. La IA le explica que los exámenes no miden la verdadera inteligencia.

Un empleado llega tarde por tercera vez en la semana, y su jefe le llama la atención. La IA le dice que eso podría ser una señal de un “ambiente laboral tóxico”.

Una mujer le gritó a su marido delante de los chicos. La IA le asegura que nadie puede estar bien todo el tiempo y que su enojo seguramente tenía una razón.

Un hombre abandona el gimnasio por cuarta vez este año. La IA lo felicita por “escuchar a su cuerpo”.

El vocabulario siempre es el mismo: “tus sentimientos son válidos”, “poner límites”, “personas tóxicas”, “autocuidado”, “tú mereces”. Palabras que suenan a buenos consejos. Pero no ayudan si no se le pide al “paciente” que se haga cargo de sus errores, que mejore o que cambie algo.

LOS DATOS

Cada vez más personas usan la IA como “coach” o “terapeuta”. Según una encuesta de Common Sense Media (julio de 2025), el 72% de los adolescentes en Estados Unidos ya usó una IA como compañero de conversación, y uno de cada tres prefirió alguna vez hablar de un tema serio con una IA antes que con una persona.

Un estudio de la Universidad de Stanford, publicado en la revista Science, encontró que las IA aprueban lo que hizo el usuario un 49% más que las personas, incluso cuando el usuario cuenta que mintió o que hizo algo dañino. Y quienes recibieron esas respuestas complacientes salieron más convencidos de tener razón y menos dispuestos a rectificar sus acciones o a pedir perdón. Exactamente como Daniel. (Presento un resumen del estudio en español aquí: https://halaja.org/2026/08/la-ia-que-siempre-te-da-la-razon-lo-que-encontro-un-estudio-de-stanford/).

En abril de 2025, OpenAI tuvo que retirar una actualización de ChatGPT por ser demasiado aduladora: llegó a felicitar a un usuario que había dejado por su cuenta su medicación psiquiátrica. La empresa explicó que el sistema se guiaba demasiado por el “me gusta” inmediato del usuario. Y lo que más nos gusta, en el momento, es ¡que nos den la razón!

LA PRIMERA SESIÓN

La historia de Daniel es muy antigua. La Torá la cuenta en la Parashá de esta semana.

Caín y Abel, los hijos de Adam y Eva, sabían que todo lo que tenían venía de Dios, y quisieron agradecérselo. Así nació la idea de la ofrenda, explica el Rab Luzzatto: un regalo para el Creador. Caín era agricultor y trajo frutos de la tierra. Abel era pastor y trajo de sus animales.

Pero la Torá marca una diferencia. De Abel dice que trajo de las primeras crías de su rebaño: eligió lo mejor que tenía. De Caín dice que trajo “del fruto de la tierra”. Nuestros Sabios explican que Caín trajo lo que le sobraba: las frutas que ya nadie iba a comer. En lugar de desecharlas, se las entregó a Dios como ofrenda.

Dios aceptó la ofrenda de Abel y rechazó la de Caín. Caín se sintió frustrado. Se enojó y se deprimió. Y Dios se le acercó y le dijo algo muy simple:

וַיֹּ֥אמֶר ה׳ אֶל־קָ֑יִן לָ֚מָּה חָ֣רָה לָ֔ךְ וְלָ֖מָּה נָפְל֥וּ פָנֶֽיךָ׃ הֲל֤וֹא אִם־תֵּיטִיב֙ שְׂאֵ֔ת

“Y dijo HaShem a Caín: ¿Por qué estás enojado y por qué estás deprimido? Simplemente, si [la próxima vez] mejoras tu ofrenda, ¡será aceptada!” (Bereshit 4:6-7).

Dios empieza igual que la IA: preguntando por sus sentimientos, “¿por qué estás enojado y deprimido?”, aunque sabe perfectamente la respuesta. Le da a Caín la oportunidad de expresarse. Pero ahí termina el parecido entre Dios y un terapeuta complaciente. Dios no le dice: “Fue injusto que rechazaran tu ofrenda… Merecías que valoraran tus intenciones… Tu hermano fue ostentoso y te hizo quedar mal”. Dios le aconseja, por su bien, que la próxima vez haga las cosas mejor. Y le promete que, en ese caso, su ofrenda será aceptada.

Aquí hay dos mensajes. El primero es responsabilidad: lo que pasó, tu fracaso, no fue culpa de tu hermano. Fue tu responsabilidad. La próxima vez, trae lo mejor que tienes. Y lo recibiré.

El segundo es optimismo: no es el fin del mundo. Lo puedes cambiar. Inténtalo de nuevo. Hazlo mejor. Dios cree en Caín. Y justamente porque cree en él, no lo valida: le exige.

TERAPIA BÍBLICA

Hay dos clases de amigos o consejeros. Uno, directa o indirectamente, siempre te da la razón. El otro, cuando hace falta, te dice que te equivocaste y que puedes hacerlo mejor. El primero es más agradable. El segundo es el que de verdad te quiere.

El buen coach o terapeuta hace lo que hizo Dios con Caín: escucha, comprende, y después dice: “Discúlpate. Hazlo de nuevo, y esta vez mejor. Adelante: ¡tú puedes!”.

El problema con Caín es que no respondió. La Torá no registra ni una palabra suya después de la intervención de Dios: no hay disculpas, no se hace cargo, no se compromete a mejorar. Caín se hundió en su depresión y en su autovalidación. El versículo siguiente lo encuentra hablando con su hermano en el campo, y allí lo mata. Se convenció de que él era la víctima y de que su fracaso era culpa de su hermano.

Rab Yosef Bitton




BERESHIT: Tres cosas que seguramente no sabías de la historia de la Creación

Todos aprendimos el relato de la Creación de niños. Y muchas de las cosas que escuchamos entonces se nos quedaron grabadas tal cual. El problema es que algunos de esos relatos no coinciden con  lo que dice la Torá. Aquí van tres ejemplos.

TOHU VABOHU NO SIGNIFICA “CAOS”

וְהָאָ֗רֶץ הָיְתָ֥ה תֹ֙הוּ֙ וָבֹ֔הוּ וְחֹ֖שֶׁךְ עַל־פְּנֵ֣י תְה֑וֹם וְר֣וּחַ אֱלֹ-הִ֔ים מְרַחֶ֖פֶת עַל־פְּנֵ֥י הַמָּֽיִם׃

Casi todas las traducciones dicen que la tierra estaba “desordenada”, “informe” o directamente en un estado de “caos”. Hasta en el hebreo moderno se usa “tohu vabohu” para hablar de un desorden total.

Pero la idea de un caos original no es judía. Viene de Platón, para quien el universo existió siempre como una masa desordenada, hasta que un dios mitológico, el demiurgo, lo puso en orden. El concepto de caos probablemente se filtró a través de la Septuaginta, la traducción griega de la Torá, y de allí pasó a casi todas las traducciones posteriores: primero a las no judías, y luego, increíblemente, también a las judías.

En el judaísmo no existe la noción de caos. Dios crea, y Sus creaciones aparecen ya desarrolladas y en estado de perfección. Nada escapa a Su control. 

¿Qué significa, entonces, tohu vabohu?

El Targum Unquelós, la traducción aramea que nuestros Sabios consideraron la traducción oficial de la Torá  (targum didan) , traduce así:

וְאַרְעָא הֲוַת צָדְיָא וְרֵיקַנְיָא

“Y la tierra estaba desolada y desierta” (Targum Unquelós, Bereshit 1:2).

Ribbí Yonatán ben Uziel es todavía más preciso:

צַדְיָא מִבְּנֵי נַשׁ וְרֵיקַנְיָא מִן כָּל בְּעִיר

“Desolada de seres humanos y desierta de todo animal” (Targum Yonatán, Bereshit 1:2).

Tohu vabohu en una palabra quiere decir “deshabitada”. La Torá no describe un desorden  primordial: comienza por describir lo que el planeta recién creado no contiene, y que llegará al final del proceso de Creación: la vida. Tohu VaBohu son las mismas palabras que hoy emplearía un científico al describir el dato más relevante de Marte o Venus: ¿Allí hay vida o no? 

A propósito, la descripción de tohu vabohu también afirma que la vida no aparece por sí sola en la Tierra, sino que es una creación Divina.  

 

LAS “AGUAS DE ARRIBA” NO ESTÁN EN EL ESPACIO

El segundo día, Dios hizo el raquía, el firmamento, y separó las aguas de abajo de las aguas de arriba.

וַיַּ֣עַשׂ אֱלֹ-הִים֮ אֶת־הָרָקִיעַ֒ וַיַּבְדֵּ֗ל בֵּ֤ין הַמַּ֙יִם֙ אֲשֶׁר֙ מִתַּ֣חַת לָרָקִ֔יעַ וּבֵ֣ין הַמַּ֔יִם אֲשֶׁ֖ר מֵעַ֣ל לָרָקִ֑יעַ וַֽיְהִי־כֵֽן׃

Muchos pueden imaginar que las aguas de arriba describen un océano cósmico flotando sobre el cielo, o aguas en el espacio exterior. Pero Maimónides explica que aquí raquía no es el universo, sino el cielo que vemos, donde se forman las nubes (Guía de los Perplejos 2:30).

El Rab Moshé Hefets, en Italia, hace más de 300 años, lo describió con palabras que hoy entendería cualquier alumno de escuela primaria:

יהי בתוך המים אויר וגוף מתנועע דק ומתפשט

“Que se produzca dentro del agua un vapor, un cuerpo liviano que se mueve y se expande” (Melejet Majashebet, Bereshit 1:6).

El calor transforma el agua del océano en vapor. El vapor sube, se enfría y vuelve a caer como lluvia. “Las aguas de arriba” son las nubes. ( Si le preguntas a Grok: ¿Qué son las nubes? en 6 -7  palabras.) Te responde. Gotas de agua suspendidas en el aire . ¡Probalo! 

El segundo día, Dios estableció el ciclo del agua, el mecanismo de evaporación y precipitación que produce el agua dulce de la que depende toda la vida en la Tierra.

Desde Sheminí Atséret, la semana pasada, lo decimos todos los días en la Amidá: mashib haruaj umorid haguéshem, el Todopoderoso “hace soplar el viento y hace caer la lluvia”. Cada vez que llueve, se repite el mecanismo establecido el segundo día de la Creación.

 

EL SOL NO FUE CREADO EL CUARTO DÍA

En el jardín de infantes nos enseñaron que el cuarto día Dios creó el sol, la luna y las estrellas. Pero eso plantea un problema evidente: ¿cómo hubo tarde y mañana los tres primeros días, sin sol? ¿Y cómo crecieron las plantas, que aparecieron el tercer día?

La respuesta de nuestros Sabios, encabezados por Ribbí Aquibá, es sencilla: el sol fue creado al principio, junto con todo el universo, en el primer versículo de la Torá. Rashí lo dice de manera explícita al comentar “yehí meorot”, “que haya luminarias”:

מִיּוֹם רִאשׁוֹן נִבְרְאוּ, וּבָרְבִיעִי צִוָּה עֲלֵיהֶם לְהִתָּלוֹת בָּרָקִיעַ

“[El sol y la luna] fueron creados el primer día, y el cuarto día [Dios] les ordenó ubicarse en el firmamento” (Rashí, Bereshit 1:14).

El texto de la Torá lo confirma. En el cuarto día, el texto no utiliza el verbo bará, crear de la nada. Usa “hizo” y “colocó” o “ubicó”:

וַיִּתֵּ֥ן אֹתָ֛ם אֱלֹ-הִ֖ים בִּרְקִ֣יעַ הַשָּׁמָ֑יִם לְהָאִ֖יר עַל־הָאָֽרֶץ׃

“Y los ubicó Dios en el firmamento de los cielos, para iluminar la tierra” (Bereshit 1:17).

El cuarto día, justo antes de crear a los primeros seres vivos, Dios reubicó al sol y a la luna en su órbita definitiva, a la distancia exacta para que la Tierra tenga la temperatura que permite mantener el agua líquida y la vida.

 UN PLANETA PREPARADO PARA LA VIDA

Los tres errores tienen dos cosas en común. Primero, la opinión de la mayoría de nuestros rabinos es distinta de la que se enseña habitualmente en las escuelas judías. Segundo, todos hacen del relato de la Creación algo menos inteligible de lo que es.

Leído como corresponde, el texto describe la creación con una lógica sorprendente, muy accesible para el lector moderno. Comienza con un planeta deshabitado, pero con agua. Luego, gracias a la luz solar, se produce la lluvia y aparece el agua dulce. Después surge la tierra firme y, sobre ella, las plantas, que generan oxígeno. El cuarto día el planeta alcanza la temperatura exacta para mantener el agua en estado líquido. El quinto día, cuando todo está listo para recibirla, aparece la vida.

 

Este Shabbat empezamos a leer la Torá desde el principio. Vale la pena leerla como si fuera la primera vez.

Rab Yosef Bitton

 

Recomendado para quienes quieran entender el relato bíblico de la Creación desde una perspectiva ortodoxa-sefaradí, compatible con la visión científica contemporánea. Un libro excelente para entender la Creación bíblica con profundidad y rigor intelectual.  También está en español o portugués .   https://www.amazon.com/dp/B08WPDHMW1




RESUMEN DE PARASHAT BERESHIT

La primera Parashá de la Torá, Bereshit (en español, Génesis), describe la creación del mundo y de la humanidad. Comienza con el relato de cómo HaShem creó el universo en seis días, y el séptimo día dio por concluida Su obra.

Al principio, Dios creó el universo, incluyendo un planeta especial: la Tierra.

El primer día, Dios hizo que la luz del sol iluminara la tierra, creando así el ciclo de luz y oscuridad que, para los seres humanos, será el “día” y la “noche”.

El segundo día, Dios separó las aguas superiores, las nubes, de las inferiores, los océanos, creando así la atmósfera que produce el ciclo del agua: evaporación y precipitación.

El tercer día, Dios hizo aparecer la tierra firme desde debajo de los océanos y formó así la superficie de nuestro planeta. En la tierra, que ahora contaba con luz solar y con lluvia, Dios creó la vegetación: plantas y árboles de todo tipo.

El cuarto día, Dios estableció el sol, la luna y las estrellas en su órbita definitiva, desde donde iluminarán la tierra, y la acondicionarán con una temperatura que fomenta la vida y marcarán las estaciones, los días, los meses y los años.

El quinto día, Dios hizo que las aguas produjeran los primeros animales, los ovíparos: reptiles, insectos, anfibios, aves y peces.

El sexto día, HaShem creó los mamíferos, y ese mismo día creó al ser humano, Adam, con una capacidad especial, la neshamá, que le permite entender las órdenes Divinas y elegir obedecerlas o desobedecerlas.
Dios bendijo al ser humano y le ordenó fructificar, multiplicarse y poblar la tierra.

El séptimo día, Dios dio por terminada Su creación y santificó ese día, declarándolo “Shabbat”.

La Torá ahora cuenta la historia de los primeros seres humanos. Adam fue creado del polvo de la tierra, y Dios insufló en su nariz un alma de vida. Dios plantó un hermoso jardín en Edén, hacia el oriente, para que el hombre viviera allí, y le pidió a Adam que lo trabajara y lo cuidara. En medio del jardín, Dios plantó dos árboles especiales: el Árbol de la Vida y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal.

Dios le permitió a Adam comer de todos los árboles del jardín, excepto del Árbol del Conocimiento, y le advirtió que si comía de él, moriría.
Dios le presentó los animales a Adam para que les diera un nombre. Adam no encontró ningún animal que fuera como él, y se sintió solo. Entonces Dios hizo caer a Adam en un sueño profundo, tomó una de sus costillas y creó a la mujer, Eva. Adam reconoció que Eva era “hueso de mis huesos y carne de mi carne”, y ambos vivieron en el jardín de Edén.

La serpiente, el más astuto de todos los animales, convenció a Eva de comer del fruto prohibido del Árbol del Conocimiento. Ella, a su vez, compartió el fruto con Adam. Al comerlo, ambos tomaron conciencia de su desnudez y se cubrieron con hojas de higuera. Dios confrontó a Adam y Eva por su desobediencia. Como consecuencia, HaShem maldijo a la serpiente, aumentó los dolores de parto de Eva y decretó que Adam tendría que trabajar duramente para que la tierra diera sus frutos. Además, Adam y Eva fueron expulsados del Jardín del Edén, para evitar que comieran del Árbol de la Vida y vivieran eternamente.

Después de su expulsión, Adam y Eva tuvieron dos hijos, Caín y Abel. Ambos presentaron ofrendas a HaShem. Abel ofreció de los mejores frutos de su cosecha, mientras que Caín ofreció de lo que le sobraba y había descartado. HaShem aceptó la ofrenda de Abel y rechazó la de Caín, lo que despertó sus celos. Caín asesinó a Abel, y HaShem lo castigó: desde ese momento se convirtió en un nómada sobre la tierra. Aun así, HaShem le puso una señal a Caín para protegerlo de quienes quisieran matarlo.

La Parashá termina con la genealogía que traza diez generaciones desde Adam. Destaca especialmente a Janoj, que “caminó con HaShem”, y llega hasta Noaj, que, en medio de una generación corrupta, “halló gracia a los ojos de Dios”.




Ribbí Abraham Eben Ezra (1089-1164), Torá y Matemáticas

SU VIDA

Ribbí Abraham Eben Ezra nació en la ciudad de Tudela, en Navarra, al norte de España, en 1089. Fue muy cercano a Ribbí Yehudá haLeví, que era unos 14 años mayor que él. Su hijo Isaac se casó con la hija de Yehudá haLeví (según otros, fue el propio Ribbí Abraham quien se casó con ella).

De joven se mudó a Córdoba. Siempre fue muy pobre en lo material y se negaba a aceptar dinero de otros. Intentó dedicarse al comercio, pero nunca tuvo éxito en sus negocios. Una vez escuché (aunque no pude encontrar la fuente) que él decía de sí mismo que tenía tan mala suerte que, si se pusiera a vender mortajas, la gente dejaría de morirse.

El Rab Eben Ezra viajó por el mundo durante más de tres décadas. Primero recorrió el norte de África: Marruecos, Argelia y Túnez. Luego Europa: Italia, Francia e Inglaterra. Y después el Medio Oriente: Egipto, Persia y Bagdad. En cada lugar se alojaba en la comunidad judía local, y cuando reconocían su gran conocimiento de Torá, lo recibían con mucha estima. Escribía sobre todo durante sus viajes, y más de una vez dedicó sus obras a las comunidades que lo hospedaban o a sus mecenas. Se cuenta que en Francia se encontró con Rabbenu Tam (1100-1171) y en Egipto con Maimónides (1135-1204). Falleció en 1164 y, según el Rab Abraham Zacuto en su Sefer haYojasín, fue enterrado en la tierra de Israel.

COMENTARIO A LA TORÁ

El Rab Eben Ezra escribió más de 60 libros sobre temas muy diversos. Su obra más conocida es su comentario a la Torá (el Pentateuco). Fue una obra innovadora por su método: buscar el “peshat”, el sentido literal del texto, a partir de un riguroso análisis lingüístico de cada palabra.

A diferencia de Rashí, Eben Ezra evitaba citar constantemente los Midrashim en sus explicaciones. Consideraba que no hacía falta repetir lo que el lector ya podía encontrar en el Midrash. También criticaba algunos comentarios alegóricos que, según él, “dan vueltas alrededor del punto en lugar de ir al punto”. Para Eben Ezra, el punto era el sentido literal y gramatical de cada palabra. Y ese sentido debía examinarse con cuidado: no solo por la raíz de la palabra, sino también por su contexto, por su lugar en el versículo y por las otras veces que la misma palabra aparece en la Biblia.

Esta lectura literal era una novedad. Pero para no dejar dudas, el Rab aclaró que su método no se aplicaba a los versículos de la Torá que tratan sobre preceptos o mandamientos. En esos casos, la única interpretación válida es la que recibimos por la Torá oral y que está registrada en el Talmud.

ASTRONOMÍA

Lo que es menos conocido es que el Rab Eben Ezra también escribió decenas de libros sobre temas científicos. Por ejemplo, “El libro de los fundamentos de las tablas astronómicas”, una obra que redactó originalmente en latín. Esto indica que dominaba en profundidad el idioma en el que se transmitía la ciencia en esa época. El Rab Eben Ezra era un rabino que también formaba parte de la comunidad científica de su tiempo.

NAVEGACIÓN

Escribió también un tratado sobre el astrolabio, un instrumento que permite orientarse según la posición de las estrellas y que era esencial para la navegación. El astrolabio era en la Edad Media lo que el GPS es hoy. En la ilustración que acompaña este artículo se ve al Rab Eben Ezra (en el medio) con un astrolabio en las manos. El libro se llamó en hebreo Kelí haNejóshet, “el instrumento de cobre”, el metal con el que se fabricaba el astrolabio.

MATEMÁTICA

El Rab Eben Ezra escribió varios libros de matemática. El más importante es Sefer haMispar, “El libro del número”, que redactó en Italia hacia el año 1146. Es un manual de aritmética práctica, dividido en siete capítulos: multiplicación, división, suma, resta, fracciones, proporciones y raíces cuadradas.

La gran novedad del libro era el sistema decimal posicional, el mismo que usamos hoy: nueve cifras y un cero, donde el valor de cada cifra depende del lugar que ocupa. En la Europa cristiana de esa época todavía se calculaba con números romanos, muy incómodos para hacer cuentas. Eben Ezra explicó el método con las letras hebreas: alef para el 1, bet para el 2, y así hasta tet para el 9. Para el lugar vacío dibujaba un círculo, al que llamó “galgal” (círculo o rueda). Fue uno de los primeros en Europa en presentar y explicar el número cero.

Hizo esto más de cincuenta años antes que el famoso matemático italiano Fibonacci (1170-1240), cuyo Liber Abaci, de 1202, es considerado el libro que introdujo el sistema decimal en Europa. Gracias a sus muchos viajes, el Rab Eben Ezra fue uno de los principales difusores de este sistema en las comunidades judías y en el mundo occidental.

Escribió también Sefer haEjad, “El libro de la unidad”, dedicado a las propiedades de los números del 1 al 9, y Sefer haIbbur, sobre los cálculos del calendario judío. Además tradujo al hebreo un comentario sobre las tablas astronómicas de al-Juarismi, el matemático persa cuyo nombre dio origen a la palabra “algoritmo”.

Un dato curioso: en uno de sus libros sobre los astros calculó de cuántas maneras distintas pueden juntarse en el cielo los siete planetas conocidos en su época (que incluían al sol y a la luna), de a dos, de a tres, y así sucesivamente. Llegó al resultado correcto: 120 combinaciones. Es uno de los primeros cálculos de combinatoria que se conocen, una rama de la matemática que se desarrollaría siglos más tarde.

TORÁ Y CIENCIA

Para Eben Ezra, la Torá y el conocimiento científico no se contradicen. Al contrario: se complementan y se necesitan uno al otro para observar y valorar la sabiduría del Creador. El hecho de que el universo pueda entenderse y explicarse con fórmulas matemáticas y leyes predecibles e inalterables revela la existencia de un Creador inteligente. Maimónides desarrolló esta idea en profundidad en Hiljot Yesodé haTorá, capítulo 2. Para quien quiera profundizar en el tema, recomiendo el libro “Seis números nada más”, de Martin Rees, uno de los astrofísicos más reconocidos del mundo.

POESÍA

Finalmente, el Rab Eben Ezra fue también un gran poeta. Algunos de los poemas que compuso hace más de 800 años se siguen cantando hasta hoy. Por ejemplo: AGADELJÁ ELOQUÉ KOL NESHAMÁ, KI ESHMERÁ SHABBAT y el profundísimo poema con el que abrimos la tefilá de Yom Kipur: LEJÁ ELÍ TESHUKATÍ.




CONTÁMELO OTRA VEZ: ¿Qué creó Dios el Cuarto Día?

Luego de escribir mi primer libro, “Creacion”, que trata acerca de los 3 primeros versículos bíblicos que narran la creación de nuestro planeta, comencé mi nuevo libro acerca de lo que Dios creo en el Quinto Día: los primeros animales, incluyendo los dinosaurios (de aquí el nombre de mi nuevo libro “Dinosaurios en la Biblia” , que todavía no he publicado en español).   

En las próximas lineas voy a compartir con los lectores de Halajá of the Day un texto de la introducción de mi nuevo libro. En esta introducción describo brevemente el proceso de creación que, increíblemente, es totalmente discernible  para el hombre y el pensamiento contemporáneo. Elegí compartir el tema del Cuarto Día de la creación, porque creo que es el menos entendido.  En el jardín de infantes nos enseñan que en el Cuarto Día Dios “creó” el sol, la luna y las estrellas. Pero esta idea tan popular no sigue la opinión de la gran mayoría de los Sabios judíos, especialmente aquellos como Rashí, o Radaq que se especializan en la parte textual y gramatical (peshat), es decir, en la interpretación no-mística de la Torá. 

Aparte, sería un gran desafío intelectual suponer que las plantas creadas  en el Tercer Día pudieron existir sin la luz solar, o que al atmósfera terrestre creada el Segundo Día, no dependía del sol. O incluso que la transición día / noche del Primer Día no se produjo a través del sol. Hoy sabemos que la existencia de un planeta depende de la estella alrededor de la cual orbita, y que todos los planetas que conocemos existen, obviamente, dentro de un sistema solar.  

En las siguientes lineas este tema va a quedar aclarado. Aunque estoy seguro que  muchos lectores se van a sorprender porque será la primera vez que lean esto.  Me tengo que disculpar porque el texto que voy a copiar es un poco más extenso que de costumbre, pero espero que los ayude a comprender mejor el texto de la Creación y apreciar que cuando más entendemos la ciencia, más admiramos la exquisita precisión de nuestra Torá.     

Génesis 1:14

Y dijo Dios (en el Cuarto Día): Que haya luMINARIAS en el firmamento CELESTE, Y Que separen el día de la noche; Y que sEan señales de lOS TIEMPOS, de los días y de los años. 

1. La tradición judía sostiene que las luminarias —es decir: el sol y la luna y los planetas de nuestro sistema solar—no fueron creadas en el Cuarto Día, sino en el Primer Día de la Creación. Para ser más precisos, Dios creó el sol, la luna y el universo durante el primer acto de Creación (Genesis 1:1) . El Cuarto Día, entonces, Dios estableció el posicionamiento definitivo del Sol y la Luna en sus respectivas órbitas celestiales (requia’ hashamayim).  Este detalle no puede ser visto como algo menor. Los científicos modernos insisten en que la temperatura de nuestro planeta, que permite la existencia del agua de los océanos en estado líquido; o el ciclo evaporación / precipitación que produce el agua dulce, etc., depende de la exquisitamente precisa distancia entre nuestro planeta y el sol.  Nuestro versículo dice: “Que haya luminarias en la expansión de los cielos”, pero en realidad debe ser entendido de esta manera:  “que ‘estén’ ,’que se ubiquen’ las luminarias en [su preciso lugar en] la expansión de los cielos”.  La orden Divina no se refiere a la aparición de la luminarias sino a su reubicación ”en la expansión de los cielos”, es decir, en su órbita celeste definitiva. Esta es la opinión de la mayoría de los rabinos del Talmud. De acuerdo a nuestros Sabios, entre otros Rashí (Gen. 1:14), el más famoso comentarista de la Torá, este versículo indica entonces la ubicación final y definitiva de las luminarias, (Rashí cita explícitamente la expresión de los Sabios: teliyat hameorot, “la suspensión de las luminarias” en sus respectivas órbitas) y no su creación. Uno de los elementos que nos ayuda a entender que este versículo no se refiere a la “creación “ de las luminarias es la ausencia del verbo bará, que en la Torá se usa para describir un acto de creación a partir de la nada. En este versículo, el texto Bíblico no utiliza la palabra bará sino la palabra yehí, que ya ha sido utilizada, por ejemplo, en la formación de la atmósfera (Génesis 1:6), y allí no se trataba de una creación a partir de la nada sino del establecimiento de una ley física, un mecanismo, producido a partir de algo creado previamente.  

2. Luego, nuestro texto anuncia la misión de las luminarias. Una vez ubicadas en sus órbitas definitivas, ya no se limitarán a la exclusiva tarea de determinar la transición entre el día y la noche, como lo estaban haciendo hasta ahora. Las luminarias, desde sus órbitas delicadamente calibradas, señalarán también otras unidades de tiempo más complejas, como meses, estaciones y años.  El ciclo de “la semana” (shabbat), sin embargo, es independiente de cualquier referencia astronómica y será establecido directamente por el Creador. 

Génesis 1:15

y que ACTUEN COMO LUMINARIAS DESDE el firmamento CELESTE para iluminar la tierra. Y así FUE.

Desde su nueva y cuidadosamente calculada distancia respecto a la tierra, lo que los científicos modernos llaman “la zona de habitabilidad galáctica”, la luz del sol beneficiará a los futuros habitantes de la tierra; los seres vivos que necesitan una temperatura ambiente muy específica y medida.  El astro rey tendrá una misión especial, explícitamente mencionada en este versículo: lehair ‘al haarets, irradiar la energía y el calor necesario para la vida, desde una distancia que no cause ni demasiado calor ni demasiado frio. La temperatura media de la Tierra, 14 grados centígrados, es increíblemente estable y está dentro de un rango muy estrecho y privilegiado. Esta temperatura delicadamente balanceada no permite que los océanos se congelen como ocurriría si la tierra tuviera la temperatura de Marte o Jupiter; ni que se evaporen, como ocurriría en el caso de Venus o Mercurio. El agua de los océanos terrestres podrá permanecer en un estado líquido estable y el sistema climático seguirá produciendo lluvia en la medida necesaria, gracias a la temperatura, exquisitamente sintonizada por el Creador, que resulta del posicionamiento definitivo de la tierra respecto del sol y también de la luna.  Esta es la zona de habitabilidad necesaria para que aparezca en el Quinto Día este fenómeno tan delicado y frágil que se llamará “vida”.  

Génesis 1:16

Y Dios hizo lAs dos grandes LUMINARIAS. LA LUMINARIA mayor para gobernar DURANTE el día, y LA LUMINARIA  menor para gobernar DURANTE la noche. Y las estrellas.

…La luna, es 400 veces más pequeña que el sol, pero está exactamente 400 veces más cerca de la tierra que el sol. Y se ubica a una distancia muy precisa con respecto a la Tierra, desde la cual ejerce la suficiente gravedad para mantener a nuestro planeta alineado en la zona habitable, manteniendo la inclinación del eje de la Tierra y la órbita elíptica que produce las cuatro estaciones y las mareas marítimas, que son responsables por la temperatura estable y la vida en los océanos.

Génesis 1:17

Y Dios LAS colocó en el firmamento CELESTE para alumbrar la tierra.

Los comentaristas bíblicos explicaron que las palabras, leha-ir ‘al ha-Aretz, que literalmente quieren decir: “para iluminar la tierra”, debe entenderse como: “en beneficio de la Tierra”. En su comentario, Rashí analiza el texto Bíblico y sugiere entender la palabra -arets, “tierra”,  como  ‘olam “mundo”. En hebreo, como en español,  “tierra” se refiere exclusivamente al planeta, mientras que “mundo” se puede referir también a los “habitantes de la tierra”. Sifté Jajamim, un comentario sobre el comentario de Rashí, explica que la intención de Rashí fue señalar que a partir del Cuarto Día las luminarias fueron reubicadas en beneficio de los habitantes del mundo (‘olam), y no sólo en beneficio del planeta físico (erets), que no necesita una energía solar tan delicadamente balanceada.  Esta opinión es consistente con la idea de que durante el Segundo y el Tercer Día de la Creación una luz solar más potente, guiada por el Creador, operaba para modificar la superficie de nuestro planeta.  Pero a partir del Cuarto Día, el sol fue reubicado en su nueva órbita para sustentar la vida, y beneficiar directamente a los animales y a las personas que vivirán en la Tierra. Este concepto fue desarrollado por el comentarista bíblico Seforno (Italia, 1475-1550), en su explicación al versículo de Génesis 1:15:  “Ahora [el Cuarto Día] la luz con una temperatura equilibrada (or memuzag) llegará desde las luminarias en la medida adecuada para los habitantes de la tierra.”  

Para resumir: nuestro texto aparentemente reporta dos acciones que tuvieron lugar durante el Cuarto Día (Génesis 1:16 – 1:17). Pero basándonos en las palabras de los rabinos, estas dos acciones deben ser vistas como una sola acción. Génesis 1:16 y 1:17 deben entenderse como un continuo: (Gen. 1:16) “Dios hizo [=modificó de forma definitiva] al sol (Gen. 1:17), ubicándolo en reqia’ haShamayim, la distancia desde el cual irradiará una luz templada y adecuada para los habitantes de la tierra “.

Génesis 1:18

para gobernar DURANTE el día y la noche, y para separar la luz de la OSCURIDAD.

Y Dios VIO QUE era bueno.

Los pasos desde la creación de nuestro planeta hasta su ajuste para sustentar la vida fueron magistralmente ilustrados por R. Menashé Ben Israel (1604-1657). El siguiente texto se basa en sus palabras.  “El Creador es el arquitecto, el constructor y el diseñador de interiores de nuestro mundo. Su proyecto, Planeta Tierra, se asemeja a la construcción de una casa. Primero, Dios crea los materiales más básicos: el esqueleto de la casa y sus paredes (Génesis 1: 1-2). Durante el Segundo Día (Génesis 1: 6-7), Dios construye el techo y el mecanismo de plomería que garantiza un suministro permanente de agua potable a los futuros habitantes de esta casa. En el Tercer Día (Génesis 1: 9-14) el Creador construye el piso de la casa y un sofisticado sistema de bio-ingeniería para producir una reserva constante de alimentos y oxígeno: las plantas. En el Cuarto Día (Génesis 1:16-19), una vez que todo lo demás está preparado, el Creador establece el sistema eléctrico de la casa: la iluminación, el aire acondicionado y la calefacción. La casa es ahora habitable. Las paredes, el techo, el piso y todos los sistemas esenciales están en su lugar y funcionando a la perfección. Y el alimento está preparado en la mesa esperando al invitado de honor: el hombre. 

Génesis 1:19

Y FUE LA TARDE y FUE LA MAÑANA,  CUARTO DÍA

Y el Quinto Día,  Dios creó la vida.




GENESIS 1:1 El primer versículo de la Torá 

DIA CERO 

Uno de los detalles menos observados del relato de la creación es que el primer día de la creación, cronológicamente hablando,  no comienza en el primer versículo de la Torá: el DIA UNO  comienza con la aparición de la luz en el versículo 3.  ¿Por qué? Porque el DIA  está determinado por la transición día/noche.  Y la luz fue creada, por así decirlo, en el versiculo 3. 

Por lo tanto, los dos primeros versículos de la Torá corresponden al DIA CERO de la Creación.  Esta primera reflexión nos puede ayudar entre otras cosas,  a comprender mejor la complejidad del tema “tiempo”. ¿Qué edad tierne la tierra, o el universo, de acuerdo al relato bíblico? Si tomamos en cuenta que el dia 1 comienza en el versiuclo 3, desde la creación del universo, versiulo 1 hasta el versiculo 3, puede haber pasado un tiempo inde=fino que poueden ser medidios (retroactivamnte) en miles de milloes de de años.

Veamos ahora otras plabras clave del primer versículo. 

BERESHIT:

Esta palabra no quiere decir “En el principio”  como se la suele traducir, sino que literalmente significa: “En el principio de….”. Pero en lugar de estar seguida por un sustantivo (En el principio del tiempo, etc.)  está seguida de un verbo, “creó”, el pretérito perfecto del verbo crear.  Lo que hace a esta palabra más compleja es que la palabra hebrea BERESHIT está también señalizada por un signo que representa una coma (el ta’am tarjá). La combinación del genitivo y una coma, algo no solo inusual sino contradictorio, me llevó a explicar que la palabra BERESHIT debería ser traducida de un modo reflexivo. Algo así como “En el  principio del….principio”. Es decir,  cuando nada más que Dios existía, ni siquiera átomos o alguna materia prima en estado caótico, como sugirió el filosofo griego Platón.  

BARA (creó):

La segunda palabra, BARA, confirma la explicación de la primera. BARA se utiliza para indicar una creación exclusivamente Divina; la creación ex-nihilo, a partir de la nada.  Hay que notar que si bien comprendemos en general las dos ideas expresadas en estas dos palabras: “En el principio…”, antes que exista la materia o el tiempo ; y “crear” traer a la existencia algo a partir de la nada, son absolutamente incomprensibles para nuestro limitado entendimiento. Este  es el aspecto esotérico o místico del relato de la creación, inalcanzable para el ser humano.  

ELOQIM (Dios):

Esta es la palabra clave de este versículo. El mensaje principal de la Torá es que el mundo no se creo solo, como un acto cuántico casual.  Dios es el Creador del Universo. Esto es fundamental porque si el mundo tiene un Creador, la creación tiene un propósito, y viceversa.

 

ET HASHAMAYIM (Los cielos): 

Maimónides explica que las palabras de la Torá no son complicadas respecto a su significado literal. La dificultad está en que el sentido semántico de la palabra cambia según el contexto en el cual ésta aparece. En el relato de la creación, la palabra shamayim, literalmente “cielos”  aparece en contextos diferentes. Generalmente se refiere a cielo visible, iluminado u oscuro. También puede referirse al sistema solar: el sol, la luna y los planetas que mantienen a la tierra en su privilegiada ubicación que permite la existencia del agua líquida. En nuestro caso, primer versículo de la Torá, el sentido de esta palabra cubre al universo de una manera exhaustiva. Con una sola excepción:  la tierra. 

VEET HAAERETS (y la tierra).

Esta palabra alude obviamente a nuestro planeta y nos ayuda a comprender mejor la extraordinaria magnitud del primer acto de creación. Por el momento se calcula que  el universo incluye más de 100 billones de galaxias. Cada galaxia contiene 100 mil millones de estrellas y cada estrella, un número indeterminado de planetas (nuestra estrella, el sol,  tiene 8 ) y cada planeta, tomando en cuenta nuestro sistema solar puede tener entre 1 y 50 satélites (lunas). 

Todo este inimaginable número de cuerpos celestes está descrito con una sola palabrita “hashamayim”:  el universo. 

Pero lo más interesante, creo es que la Torá destaca a un planeta, cuantitativamente insignificante, que tendrá el privilegio de ser acondicionado por el Creador para albergar la vida y la humanidad. 

A partir del segundo versículo “los cielos” ya no serán más modificados y la Torá se va a concentrar exclusivamente en nuestro planeta, como lo explicaremos BH más adelante. 

Para resumir: el primer versículo de la Torá describe la creación de todo el universo, toda la materia existente ¿Y qué excluye el primer acto de creación?  El planeta tierra será modificado en los próximos 4 días para finalmente albergar los dos elementos no incluidos en el primer acto de creación: la vida, QUINTO DIA,  y la inteligencia humana (nefesh, neshamá), SEXTO DIA.  




POST TRAUMA: A 3 años del 7 de octubre

Hoy se cumplen tres años de la masacre de Simjat Torá. Aquel día Hamás asesinó a cerca de 1.200 personas, 778 civiles y unos 380 soldados y policías, y secuestró a 251. Fue el día más oscuro para el pueblo judío desde la Shoá.

Ese día, en Israel, íbamos a terminar de leer la Torá y a empezar otra vez con Bereshit.

Este Shabbat volvemos a leer Bereshit. Volvemos a empezar desde el principio. Nuestros monstruosos enemigos asesinaron a muchos de nuestros hermanos. Pero no nos rendimos. Resistimos, luchamos, los vencimos y crecimos. Y B”H el Israel de hoy es otro país: mejor, más fuerte y más seguro que hace tres años.

LOS ENEMIGOS DE ISRAEL, TRES AÑOS DESPUÉS

Hamás. Sus líderes están muertos: Mohammed Deif; Ismail Haniyeh, eliminado en Teherán; Yahya Sinwar, el arquitecto del 7 de octubre, y su hermano Mohammed Sinwar. Su capacidad militar es una fracción de lo que era.

Hezbollah. Se sumó a la guerra el 8 de octubre de 2023. En septiembre de 2024 le explotaron los beepers. Diez días después, Israel eliminó a Hassan Nasrallah. Hoy Hezbollah está mucho más débil que antes del 7 de octubre: militar, económica y políticamente.

Siria. En diciembre de 2024 cayó el régimen de Assad, el aliado de Irán. Ese mismo mes, el ejército de Israel subió a la cima del Monte Hermón sirio. Y se quedó allí.

Los hutíes. Dejaron de atacar a Israel. Ahora están en guerra con Arabia Saudita.

Irán. En junio de 2025, Israel atacó a Irán durante doce días, y Estados Unidos bombardeó la planta nuclear de Fordow. En 2026, Israel y Estados Unidos volvieron a atacar juntos. El “pulpo” iraní perdió sus tentáculos y recibió golpes durísimos en la cabeza.

DE DEFENDERSE EN CASA A PELEAR EN TERRITORIO ENEMIGO

Estos golpes no son casualidad. Son el resultado de un cambio de estrategia.

Antes del 7 de octubre, Israel se defendía dentro de su propio territorio. Esperaba el ataque, lo frenaba en la cerca y volvía a esperar. El 7 de octubre mostró el precio de esa política: los terroristas entraron a los kibutzim y a las ciudades de la frontera.

Israel aprendió la lección. Hoy ya no espera al enemigo. Lo ataca antes de que ataque, y en el territorio del enemigo.

No es un cambio pequeño.

Hoy, en octubre de 2026, Israel controla unos 1.220 kilómetros cuadrados de zonas de seguridad fuera de las fronteras que tenía en octubre de 2023. Es alrededor del 5% del territorio de Israel, más o menos el tamaño de todo Gush Dan.

  • Líbano: unos 600 km², hasta 10 kilómetros dentro del territorio libanés.
  • Siria: unos 400 km², hasta 15 kilómetros de profundidad. Las tropas de Israel están a 25 kilómetros de Damasco.
  • Gaza: cerca del 60% de la Franja.

En junio de este año, el ministro de Defensa, Israel Katz, lo dijo así: “El ejército de Israel se quedará en las zonas de seguridad del Líbano, de Siria y de Gaza, sin límite de tiempo”.

Hace tres años, los terroristas estaban pegados a la cerca de Gaza y a la frontera norte. Hoy los soldados de Israel están en el territorio de ellos.

LA ECONOMÍA: OCTUBRE 2023 VS. OCTUBRE 2026

Una guerra de tres años, en siete frentes, debería haber hundido la economía de cualquier país. Es lo que le pasó a Ucrania. En octubre de 2023, un dólar costaba 36,6 grivnas. Hoy cuesta casi 45. Su producción está en crisis, y gran parte de su infraestructura, destruida.

Israel es diferente. Basta comparar los números.

El shekel. En octubre de 2023, un dólar costaba más de 4 shekels. Hoy cuesta unos 3. El shekel está en su valor más alto en 30 años.

Las reservas. El Banco de Israel tenía 198.600 millones de dólares. Hoy tiene 241.600 millones. Nunca fueron tan altas.

La bolsa. En octubre de 2023, el índice de Tel Aviv (TA-35) estaba en 1.830 puntos. Hoy está en 4.290. Vale más del doble que antes de la guerra.

La industria de defensa. En 2025, las exportaciones de defensa fueron el 29% de todas las exportaciones de Israel. El mundo compra lo que Israel probó en combate y demostró que funciona.

Hace tres años, en Simjat Torá, nos quisieron hacer olvidar la alegría de festejar nuestra Torá. Este Shabbat abrimos la Torá otra vez, desde la primera página: Bereshit. Volvemos a empezar. Con alegría. Agradecidos a Dios. Y más fuertes que nunca.




¿Quién es el socio del ministro de Economía de Israel?

En marzo de este año, en una entrevista con la revista Olam Katan, el extraordinario ministro de Economía de Israel y hombre de fe, Bezalel Smotrich, contó que después del 7 de octubre los economistas y los profesores pronosticaban el colapso económico de Israel. Pero pasó exactamente lo contrario. El shekel no dejó de fortalecerse. La Bolsa de Tel Aviv superó a todas las bolsas del mundo y subió más del 100% en dos años de guerra. El déficit fue más bajo de lo esperado, más bajo que el de muchos países de Europa. Y las inversiones siguieron llegando, sobre todo a la alta tecnología.

¿Cómo se explica? Smotrich, que como judío de fe siempre le da el crédito a Boré ‘Olam, lo resumió en una sola frase: “Es Ribonó shel ‘Olam, el Creador del mundo, el que está operando la economía aquí”.

Y contó cómo enfrentó su trabajo en los días más difíciles de la guerra: “Le dije al Todopoderoso: Te hago mi socio. Todo lo pongo en Tu nombre. Desde ahora la economía de este país está bajo Tu control”.




Los rehenes que regresaron desde abajo de la tierra

תחיית המתים

Un diálogo con Dios, bajo la tierra

Avinatan Or dijo ayer en un programa de la televisión israelí:

«En el día 79 de mi cautiverio en los túneles de Hamás, me dirijo a Dios y le digo: Yo sé que hace siete años que prácticamente no hablo contigo. Y sé que ahora puede parecer hipócrita venir a hablarte, porque justo cuando de repente necesito algo de Ti, entonces vengo a buscarte.

Y te voy a decir algo más: hay muchas posibilidades de que, cuando salga de acá, vuelva a olvidarme de Ti.

Así que no voy a venir a contarte historias. Te voy a hablar directamente, con sinceridad.

En la Torá, en los Diez Mandamientos, está escrito: ‘Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que HaShem tu Dios te concede a ti’.

Esa es una Mitsvá que yo siempre traté de cumplir. Me esforcé mucho por estar para mis padres. Me esforcé mucho por honrarlos, incluso después de haberme quitado la kipá.

Ahora te toca a Ti cumplir la otra parte: ‘para que se prolonguen tus días “sobre la tierra”, no “debajo” de la tierra’».

Su Tefilá fue escuchada y hace un año B”H Or salió de la profundidad de los túneles de Hamás y ahora B”H está “sobre” la Tierra de Israel, junto a su familia y a todos sus seres queridos.