SUCOT: Residir en la Sucá

לְמַ֘עַן֮ יֵדְע֣וּ דֹרֹֽתֵיכֶם֒ כִּ֣י בַסֻּכּ֗וֹת הוֹשַׁ֙בְתִּי֙ אֶת־בְּנֵ֣י יִשְׂרָאֵ֔ל בְּהוֹצִיאִ֥י אוֹתָ֖ם מֵאֶ֣רֶץ מִצְרָ֑יִם אֲנִ֖י ה׳ אֱלֹ-הֵיכֶֽם׃

“En las Sucot habitaréis por siete días, todo nativo en Israel habitará en Sucot, para que vuestras generaciones sepan que Yo hice habitar [y así protegí] al pueblo de Israel en Sucot cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo soy HaShem, vuestro Dios” (Levítico 23:42-43).

Este viernes 25 de septiembre, a la noche, comenzamos la celebración de Sucot. Este año el primer día cae en Shabbat. Sucot, seguido de Sheminí Atseret y Simjat Torá, se celebra hasta el domingo 4 de octubre a la noche.

Durante siete días dejamos nuestras casas y nos instalamos en la Sucá. Comemos, estudiamos y, si el clima y la salud lo permiten, dormimos allí. Sucot  conmemora la travesía de cuarenta años desde Egipto hasta la Tierra Prometida, cuando Dios cubrió todas nuestras necesidades y nos protegió de los peligros del desierto. Al residir en la Sucá, recreamos esa experiencia de nuestro agradecimiento y confianza en la Protección Divina, que continúa hasta nuestros días.

Los Sabios explicaron que para cumplir con esta Mitsvá debemos transformar la Sucá en nuestra residencia principal durante los siete días de Sucot, y nuestra casa en una residencia temporal. Esto implica realizar en la Sucá las actividades cotidianas que normalmente hacemos en casa. Algunos ejemplos:

COMIDAS: Excepto cuando llueve, debemos comer en la Sucá, especialmente las comidas formales que incluyen pan (hamotsi y birkat hamazón), recitando la bendición: “…asher quiddeshanu bemitsvotav vetsivanu liysheb basucá.”

MEZONOT: Alimentos como pasteles y galletas (mezonot) también deben consumirse dentro de la Sucá. Sin embargo, si se comen como un snack entre comidas, no se dice la bendición de la Sucá.

SNACKS: Alimentos ligeros como fruta o café pueden consumirse fuera de la Sucá, aunque es elogiable no comer ni beber nada fuera de ella durante Sucot.

DORMIR: Dormir en la Sucá es parte de la Mitsvá, pero depende del clima, la salud y otros factores, como la seguridad o la presencia de animales.

Siete días en una casa sin techo también nos ayudan a descubrir algo novedoso: casi nada de lo que creíamos indispensable en nuestra casa lo era. Eso es exactamente lo que la Sucá viene a enseñar.