וּלְקַחְתֶּ֨ם לָכֶ֜ם בַּיּ֣וֹם הָרִאשׁ֗וֹן פְּרִ֨י עֵ֤ץ הָדָר֙ כַּפֹּ֣ת תְּמָרִ֔ים וַעֲנַ֥ף עֵץ־עָבֹ֖ת וְעַרְבֵי־נָ֑חַל וּשְׂמַחְתֶּ֗ם לִפְנֵ֛י ה׳ אֱלֹ-הֵיכֶ֖ם שִׁבְעַ֥ת יָמִֽים׃
“Y tomaréis en el primer día [de Sucot] un fruto de un árbol cítrico (etrog), ramas de palmera (lulab), una rama de mirto (hadas) y sauces de arroyo (‘araba), y os regocijaréis ante HaShem, vuestro Dios, por siete días” (Levítico 23:40).
LA MITSVÁ. La Torá nos indica tomar cuatro especies vegetales, tres ramas y un fruto, durante la festividad de Sucot: un lulab (una rama joven de palmera datilera), dos arabot (ramas de sauce), tres hadasim (ramas de mirto) y un etrog (en español, cidra, un fruto similar al limón). Esta Mitsvá se conoce como la de las “cuatro especies” (ארבעת המינים) o la “Mitsvá de lulab”.
La observancia de la Mitsvá se llama netilat lulab, “elevar” el lulab. Se toman las cuatro especies en las dos manos, el lulab, los hadasim y las arabot en la mano derecha, y el etrog en la mano izquierda, y se sostienen en la dirección en la que crecieron naturalmente.
ESTE AÑO. La Mitsvá se cumple todos los días de Sucot, excepto en Shabbat. Como este año el primer día de Sucot cae en Shabbat, el lulab no se toma el sábado 26. La primera vez que lo tomaremos será el domingo 27 de septiembre, y ese día van las dos bendiciones. Un detalle práctico: conviene tener el lulab armado antes del viernes a la puesta del sol, porque ni en Shabbat ni en Yom Tob se puede atar.
BENDICIÓN. El primer día que tomamos las cuatro especies, este año será un domingo, se recitan dos bendiciones: ‘al netilat lulab’ y ‘shehejeyanu’, donde agradecemos por haber llegado a este momento. En los demás días de Sucot solo se recita ‘al netilat lulab’.
Toda Mitsvá debe realizarse después de decir la bendición. Por eso algunos acostumbran sostener el etrog con la ramita (el pitam) hacia arriba antes de la bendición, y recién después lo giran y lo colocan en su posición correcta. Así evitan que la berajá quede dicha después de haber cumplido con el precepto, lo que la convertiría en una berajá lebatalá, una bendición en vano. Otros prefieren no tener el etrog en la mano hasta después de decir la bendición.
LAS MUJERES. Están formalmente exentas de la Mitsvá de lulab. Aun así, en la mayoría de las comunidades es costumbre que también la cumplan, y eso es considerado meritorio. Hay una diferencia de tradición en cuanto a la bendición: en la tradición sefaradí las mujeres no la dicen, y en la ashkenazí sí.
LOS NA’ANU’IM. Después de la bendición se realizan los na’anu’im, los movimientos del lulab en seis direcciones. La costumbre sefaradí actual es moverlo sin agitarlo (holajá vehabaá) hacia el sur, el norte, el este, arriba, abajo y el oeste. Este orden fue establecido por los sabios de la Kabalá y difiere del que describe Maimónides, que los judíos ashkenazíes siguen de cerca.
Cuatro plantas que no se parecen en nada, que crecen en lugares distintos y necesitan cantidades de agua completamente distintas, se toman juntas y en una sola mano. Si falta una, no hay Mitsvá.

