Rab Yahacob Yehuda León (1602-1675) y su traducción de Tehilim al Español

El Rab Ya’aqob Yehuda León nació en 1602, en Portugal. Su abuelo y su bisabuelo vinieron de la ciudad de León, en España, donde practicaron el judaísmo en secreto. Su padre, Simão de Leão, nació en Portugal y fue comerciante en Tavarede y Buarcos, cerca de Coimbra. En 1605 toda su familia huyó de Portugal y, una vez que llegó a Holanda, abrazó abiertamente el judaísmo. Allí el Rab Ya’aqob estudió con un gran maestro de Torá, el Rab Isaac Uziel z”l (m. 1622), que además de ser un eximio talmudista —y médico— era un gran experto en diqduq, la gramática hebrea. Ver mas datos del Rab León aqui:
MISHNÁ
Una de las obras más importantes de este Jajam fue la vocalización de la Mishná. Hasta ese entonces la Mishná se escribía o imprimía sin vocales, y muchas veces eso daba lugar a confusiones, porque una misma palabra puede leerse de más de una manera. Por ejemplo —y aunque en este caso la cuestión no pasa estrictamente por las vocales—, la Mishná abre con la frase «Me’ematai korín et haShemá be’arbit», y en algunas versiones dice «ba’arabin» (¿desde cuándo se recita el Shemá durante la tefila de Arbit, o al anochecer?). Aquí la lectura no genera mayor confusión, pero el ejemplo, al mero principio de la Mishná, sirve para ilustrar la enorme necesidad de un texto vocalizado.
Este era un proyecto monumental, ya que la Mishná nunca antes había sido vocalizada: la vocalización se recibía por tradición. El Rab León, también conocido como León Hebreo o Yehudá Templo (ver aquí), seguía la tradición que había aprendido del Rab Isaac Uziel, portavoz de la milenaria tradición sefaradí que se remonta a los tiempos de los Gueonim.
Arriba podemos ver una imagen de esa Mishná. Si se hace zoom, podrá leer algunas anotaciones al margen, en español, que explican algunas palabras difíciles.

TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL
También parece que el Rab León tradujo la Mishná al español, junto con el Rab Menashé ben Israel, pero creo que esa edición se perdió. Algo más que se perdió fueron las ilustraciones que hizo el Rab León sobre la Mishná. Me explico: aparte de ser un gran talmudista y experto en gramática, el Rab León era un artista. Su especialidad —y su profesión— era la heráldica, es decir, el diseño y la confección de “escudos de armas”, algo muy de moda en esos días entre las familias nobles. El Rab León había hecho ilustraciones de la Mishná que, obviamente, permiten una mejor comprensión de los temas analizados. Es algo que hoy se hace y se usa mucho, en todos los países: el Rab León fue un adelantado para su época, especialmente en el campo de la educación y la difusión del judaísmo, haciéndolo accesible para quienes no son grandes estudiosos.
TEHILIM EN ESPAÑOL
Quizás la contribución más significativa que hizo el Rab León para el mundo judío, y particularmente para el hispanoparlante, fue su traducción del libro de Tehilim, que en nuestro tiempo —privilegiado— se puede encontrar en “Google Books”. Fue en ese servidor donde encontré (o me encontró) el libro de Tehilim del Rab León. Hasta donde yo sé, es la primera traducción de Tehilim al español (hubo otras anteriores en ladino). El Rab León llamó a su traducción KODESH HILULIM (Alabanzas de Santidad). Pero lo más interesante es que su traducción no es solo una traducción.
Hace muchos años, cuando fui rabino en México, en 1991-1992, me dediqué a traducir el libro de Tehilim al español. Me costó muchísimo, pero también aprendí muchísimo. Y una de las cosas que aprendí es que la traducción literal, por buena que sea, suele ser incompleta: no logra capturar el total del hebreo, sus matices, la poesía dentro de las palabras, los dobles sentidos. Como dice Jorge Luis Borges, “toda traducción es una traición”, una traición al texto original, ya que es imposible traducir fielmente de una lengua a otra, especialmente de una lengua semítica a una lengua romance. Siempre pensé que lo mejor sería reescribir el salmo parafraseándolo (lo estoy haciendo ahora con el libro de Ester, y algún día, BE”H, lo publicaré). Parafrasear significa introducir el contexto de las palabras y facilitar una lectura que se entienda; es decir, incorporar el contexto y expandir el texto sin modificar su contenido literal.
En ese momento no tenía idea de que el Rab León Hebreo había hecho exactamente esto, y un poco más. En su extraordinaria obra, cada Mizmor de Tehilim viene con una introducción: no del tipo que suele acompañar a los Tehilim hoy en día (“segulot” y otras medicinas que no tienen nada que ver con el contenido del mizmor), sino una introducción sobre el contexto histórico: cuándo fue dicho, por qué lo escribió David, etc.
Luego aparece la traducción literal, muy precisa, como debe ser. Pero no se detiene ahí: también parafrasea los Tehilim, adelantándose de manera increíble a los métodos modernos. A esta sección la llama “paraphrasis”. Y algo más: escribe un comentario sobre las palabras difíciles, que llama “anotaciones”. Al mejor estilo sefaradí, el Rab León no introduce midrashim en sus traducciones —que son un tema aparte—, sino que remite exclusivamente al peshat, el sentido literal del texto, que es lo más difícil de hacer y para lo que hace falta un sólido conocimiento del hebreo bíblico.
INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Para comodidad del lector, voy a copiar aquí dos páginas de su libro con el primer Mizmor de Tehilim. Es muy difícil de leer, pero con un poco de ayuda de la inteligencia artificial el texto se pudo hacer mucho más claro y nítido. Luego, gracias a Grok, se pudo hacer una especie de Tejiyat hametim, una resurrección del texto: leer y extraer el texto en español —que originalmente está escrito con “fonts” que nos cuesta descifrar— y verterlo a las fuentes modernas. También, con la ayuda de la IA, se puede adaptar el texto al español moderno. Para no extenderme demasiado, les regalo la introducción: en primer lugar la pueden ver allí, en la cabeza de la página agregada; luego, trasladada al español antiguo y al moderno. En esta introducción el Rab León tiene un gran jiddush: porque el rey David comenzó su Tehilim con este Mizmor, que compara la felicidad de los justos con la infelicidad de los que se juntan con los malvados. Hasta donde yo sé, es una explicación inédita, de su propia inteligencia.
El libro original, por alguna razón, ya no se puede ver en Google Books, pero tuve la oportunidad de bajarlo y añadirlo a mi Dropbox. Lo pueden obtener aquí: https://www.dropbox.com/scl/fi/4od9it4diob9gecoslo49/TEHILIM-en-Castellano-Rab-Le-n.pdf?rlkey=watdvvl39ljkhjncv64lw14sz&st=dfghrbdc&dl=0
Para los adictos a Tehilim como yo, los invito a que hagan un screenshot del texto, lo suban a su IA favorita y lo hagan más nítido, extraigan el texto y lo estudien: ¡que lo disfruten!
SALMO 1 — INTRODUCCIÓN AL PRIMER MIZMOR DE TEHILIM
Español antiguo:
Autor ninguno se halla que declare el tiempo en que David compuso este Salmo, ni la causa de haberlo introducido por primero. Mas a mi ver, conociendo David que la razón de haber Dios apartado de Su gracia a Saúl y haberlo desposeído del reino había sido la transgresión de Su mandado en la guerra de Amalec, siguiendo las persuasiones y consejos de los malos de su pueblo, quiso David dar principio a su libro con una alabanza que sirviese de doctrina y advertimiento. Quiso mostrar la felicidad que alcanzan los fieles siervos de Dios que andan con integridad en el camino de la virtud, y asimismo las adversidades y castigos preparados para los impíos, conforme a los justos juicios de Dios, como sucedió con Saúl, que fue privado de su reino —él, sus hijos y sus descendientes— por haberse dejado persuadir por malos consejos.
Español moderno:
Ningún comentarista bíblico explica con certeza en qué momento compuso David este Salmo, ni por qué lo colocó al comienzo del libro. Pero, a mi entender, David sabía que la razón por la que Dios había retirado Su favor del rey Saúl, le había quitado el reino y se lo había dado a David, fue que Saúl desobedeció Su mandato en la guerra contra Amalec, dejándose llevar por las presiones, la influencia y los consejos de la gente mala de su pueblo. Por eso David quiso comenzar su libro con una alabanza que sirviera de enseñanza y de advertencia sobre este tema: no dejarse llevar por el consejo de los malvados. Quiso mostrar el enorme nivel de felicidad que alcanzan los que sirven fielmente a HaShem y viven con integridad por el camino de la virtud y la Torá. Y también las desgracias, los problemas y los castigos que esperan a los malvados, y a los que se dejan llevar por el consejo de los malvados. Como le ocurrió a Saúl, que perdió el reino —él, sus hijos y sus descendientes— por haberse dejado llevar por los consejos de los malos.