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SHEMINI: Dos posibles escenarios del cese al fuego

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Terminado Pésaj, nos encontramos con una gran sorpresa: un cese del fuego declarado por el presidente de los EEUU, Donald Trump. Fue algo inesperado. Luego de una aplastante batalla de cuatro semanas, en la que Irán quedó devastado —como Egipto después de las diez plagas—, de pronto, cuando estaba por finalizar el ultimátum y con Irán contra las cuerdas, el presidente Trump decide no seguir avanzando y declara el cese de hostilidades por dos semanas.

El mundo entero se pregunta: ¿qué pasó?

Y si esta pregunta es una curiosidad para el resto del planeta, para Israel es existencial. La guerra de Israel contra Irán no es por territorio ni por petróleo: Irán es una amenaza existencial para el Estado judío. Si no se logran los objetivos de la guerra —desmantelar el programa nuclear y el desarrollo de misiles balísticos—, Irán no solo no se debilita, sino que a largo plazo se vuelve mucho más agresivo, vengativo y peligroso para Israel.

¿Qué pasó? Hay básicamente dos posibilidades.

Primera posibilidad: El presidente Trump no pudo sostener la presión: el impacto político, el precio del petróleo, la posibilidad de perder vidas de soldados americanos, etc. O se dio cuenta de que no podría deshacerse del régimen de los ayatolás. O fue frenado por su entorno y por su vicepresidente, J.D. Vance. Todo esto hizo que Trump tomara la decisión por sí mismo, de manera impulsiva, dejando atrás a sus socios israelíes y también a los países del Golfo Pérsico, que presionaban a Trump para terminar lo que se empezó. Esta es la opinión del 80% de los medios de comunicación en hebreo que yo sigo.

Segunda posibilidad: Todo es parte de un plan coordinado con Israel. No olvidemos que durante la guerra en Gaza, el primer ministro Netanyahu detuvo la guerra contra Hamás un par de veces. Hubo dos ceses del fuego: uno de una semana y otro de ocho semanas. Recuerdo que yo pensé que Netanyahu nunca iba a reanudar la guerra… pero lo hizo, ¡dos veces! Y cuando lo hizo, regresó a la batalla con mucha más fuerza, después de haber recolectado inteligencia, reabastecido sus municiones y mejorado los planes futuros. A esta posibilidad le doy un 20%.

Mientras tanto, Israel sigue atacando en el frente norte. Las fuerzas terroristas de Hezbollah están siendo diezmadas y desplazadas del sur del Líbano hacia el norte del río Litani. Y mientras no está ocupada en Irán, la fuerza aérea israelí está apoyando a nuestros soldados y lanzando operaciones que, si bien no tienen una gran cobertura periodística, han sido épicas —a la altura de la operación de los beepers, o quizás más.

En estos días, mis tefilot —plegarias— siguen siendo, en primer lugar, por nuestros valientes jayalim, soldados de Israel: que HaShem los proteja del enemigo. Pero también, y especialmente, pido que HaShem le conceda sabiduría y coraje al presidente Trump, e inteligencia —y mucha paciencia— al primer ministro Netanyahu.

Que tengamos el Zejut, mérito, de ver el éxito y la victoria de Medinat Israel sobre sus enemigos, y que podamos vivir pronto en un Oriente Medio de paz y prosperidad para todos.

UNA VISIÓN SUPEROPTIMISTA (sin garantías…)

Copiado y traducido de @YBCisrael

El cese del fuego y sus objetivos:

  1. A diferencia total de lo que muestran los medios, lo que ocurre en el terreno es completamente distinto a lo que se presenta en la prensa. Trump está negociando desde una posición de fuerza extraordinaria sobre todos los puntos que le importan (eliminar el programa nuclear, recuperar el uranio enriquecido, cancelar el programa de misiles y controlar el uso del petróleo iraní).
  2. Se trata efectivamente de un nuevo régimen. El régimen de los ayatolás ha caído. Lo que queda es un régimen militar, esencialmente laico, que se supone será más racional y pragmático. En esto, Trump tiene completamente razón en su análisis de la realidad.
  3. Para llegar a la negociación, Trump no ha dado nada, excepto un cese del fuego, mientras acumula más fuerzas en la región, realiza mantenimiento de aviones y portaaviones —algo esencial en este momento— y sigue de cerca, a nivel de inteligencia, a los líderes del nuevo régimen con el objetivo de neutralizarlos. Todo juega a su favor y tiene todas las cartas en la mano.
  4. Los iraníes ya están en una enorme crisis, incluso antes de que comenzaran las negociaciones. Tienen el problema de Hezbollah, donde Israel sigue atacando; tienen el problema del estrecho de Ormuz, donde Trump sigue presionando para que lo abran y los amenaza con hacerles perder su carta más importante sin recibir nada a cambio. Resulta que los líderes de la Guardia Revolucionaria son menos hábiles negociando que los ayatolás.
  5. Si la negociación tiene éxito, Trump logra lo que quiere sin destruir Irán ni afectar el petróleo que tanto desea. Si no tiene éxito, Trump cumplirá sus amenazas. Es un escenario “ganar-ganar” para Trump. Además, logró contener el precio del petróleo y silenciar al movimiento MAGA, especialmente a su vicepresidente Vance (quien, según mi evaluación, podría quedar mal en una negociación con Irán en Pakistán, permitiendo a Trump culparlo del fracaso).
  6. Quien piense que Trump hizo todo esto para aceptar las 10 condiciones de los iraníes simplemente no entiende lo que sucede tras bastidores. Trump está más decidido que nunca a lograr todos sus objetivos en Irán, ya sea por la fuerza o mediante una negociación racional (aunque para Trump “negociación racional” significa más “presionar” que “ceder”, ya que él impone las condiciones y la otra parte debe adaptarse si actúa racionalmente).
  7. Si el jefe de la Guardia Revolucionaria (Vahid) no muestra flexibilidad racional en la negociación con Trump y no se adapta a sus condiciones, el presidente tiene un plan para eliminarlo a él y a su círculo cercano hasta que surja alguien dispuesto a hablar en el “lenguaje de Trump”. Ese es el método que Trump conoce: o trabajan conmigo, o serán reemplazados.
  8. La situación se ve excelente. Buenas noticias llegarán pronto.
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