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VAYAQHEL-PEQUDE: Netanyahu y los tiempos mesiánicos

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ISRAEL VS. IRAN

Jueves a la noche. Acabo de escuchar una conferencia del Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. Fue un discurso muy interesante, muy enérgico, y con algunos conceptos que me llenaron de emoción y me inspiraron.

Netanyahu volvió a insistir en un tema que lleva mencionando desde 1998: que el régimen iraní tiene como objetivo declarado la destrucción del Estado de Israel. Y ese proyecto diabólico se desarrolló durante años a través de tres líneas principales de acción.

  1. Armar, financiar y entrenar grupos terroristas, Hezbollah y Hamás, alrededor de Israel, para rodear al país con enemigos.
  2. El desarrollo y la producción de misiles balísticos de largo alcance, capaces de destruir ciudades israelíes, bases militares e incluso infraestructura civil crítica: agua, electricidad, transporte y centros industriales.
  3. El programa nuclear iraní, cuyo objetivo final sería dotar a ese régimen de armas nucleares y usarlas contra israelíes.

Después de explicar el contexto y la razón de la guerra actual, y afirmar que Israel está ganando de manera contundente, Netanyahu afirmó una y otra vez que —luego del 7 de octubre— Israel se ha convertido en una superpotencia regional. En hebreo, “Ma’atzamá”.

Esa fortaleza —económica, tecnológica y especialmente militar— es la que hoy permite que algunos países que hace apenas unas semanas atrás amenazaban a Israel ahora estén considerando firmar acuerdos de paz con el Estado judío.

Luego Netanyahu pasó a responder algunas preguntas de los periodistas. Fue entonces cuando escuché algunas palabras e ideas inusuales que me llamaron la atención.

YEMOT HAMASHIAJ

Netanyahu mencionó “Yemot HaMashiaj”, es decir, los tiempos mesiánicos. Aclaro que Netanyahu no dijo que estemos en los tiempos mesiánicos, ni mucho menos. Igual, para mí es una mención de carácter histórico, porque hasta donde yo sé y recuerdo, nunca un primer ministro o presidente de Israel mencionó “tiempos mesiánicos” en un contexto real.

Luego, uno de los periodistas criticaba a Netanyahu (como lo hacen el 90%), preguntando algo así: ¿qué pasa si no ganamos la guerra y el gobierno de Irán no cae? ¿Vamos a tener que ir a la guerra otra vez?

Netanyahu primero explicó que los proxies de Irán están diezmados y que el propio Irán está colapsando. Pero también implicó que el destino de Israel, al vivir en Medio Oriente, es estar siempre rodeado de enemigos. Pueden ser extremistas sunitas o extremistas chiitas; no van a desaparecer, aunque sí pueden transformarse.

Pero si Israel se fortalece, no les quedará más remedio que vivir en paz con Israel.

En ese contexto también mencionó dos conceptos muy importantes desde el punto de vista judío: la fuerza y la fe. A veces decía emuná y otras veces ruaj (espíritu). Lo repitió una y otra vez: la fuerza física y la fuerza espiritual son esenciales.

Luego me emocioné mucho porque, por primera vez, Netanyahu se refirió a Dios con las palabras הקדוש ברוך הוא, una forma muy respetuosa que normalmente utiliza una persona religiosa para referirse a Dios, y especialmente en un contexto de “atribución”.

Esta invocación a Dios —como Quien nos permitió tener el Estado de Israel y Quien nos da las oportunidades en el presente— también es única. Hasta donde yo recuerdo, ningún primer ministro o presidente de Israel utilizó estas palabras en el pasado.

Breve transcripción:

זוהי ההזדמנות שלנו. זו ההזדמנות שהקדוש ברוך הוא נתן לנו לשוב לארצנו, לחדש את עצמנו, לבנות מחדש את צבאנו ולהדוף את האויבים שלנו. ואם אנחנו צריכים להדוף אותם פעם אחר פעם, להדוף אותם פעם אחר פעם. הרבה פעמים האויבים הללו מתחזקים ובאים ועושים איתנו שלום. יש לנו עכשיו יחסי שלום שאי אפשר להאמין שיהיו לנו עם אויבים לשעבר.

“Esta es nuestra oportunidad. Esta es la oportunidad que el Santo, bendito sea, nos ha dado para regresar a nuestra tierra, renovarnos, reconstruir nuestro ejército y rechazar a nuestros enemigos. Y si tenemos que rechazarlos una y otra vez, los rechazaremos una y otra vez. Muchas veces estos enemigos se fortalecen, pero luego vienen y hacen la paz con nosotros. Ahora tenemos relaciones de paz que era imposible imaginar que tendríamos con antiguos enemigos.”

PROFECÍA REINTERPRETADA

Las palabras de Netanyahu me emocionaron y me inspiraron a pensar en un detalle que puede pasar desapercibido en las famosas profecías mesiánicas del profeta Yeshayahu (Isaías), en el versículo:

“El lobo vivirá con el cordero.” (Yeshayahu 11:6)

Maimónides explica que esta profecía —la única de la que conocemos su interpretación— es una metáfora política, no zoológica. Israel es el cordero y las naciones que lo rodean son los lobos que se lo quieren comer.

El discurso de Netanyahu, y su realismo acerca de que nuestros enemigos no desaparecerán, me hizo pensar que este versículo, para describir una paz utópica (“woke”), tendría que haber dicho: “y el cordero vivirá SIN el lobo”.

En el mundo apocalíptico ideal del cordero, los lobos tendrían que haber desaparecido. (¿Se acuerdan del ratoncito Fievel en el dibujo animado de Spielberg “Un cuento americano”, cuando se escapa de Europa y canta: “porque no hay gatos en América, las calles son de queso”?). Pero el texto dice claramente que el cordero vivirá CON los lobos, que —como explica Maimónides— no perderán el impulso carnívoro que los impulsa a atacar al cordero.

¿Y por qué ya no atacarán al cordero?

Porque, como dijo Netanyahu, el frágil cordero se ha convertido en el animal más fuerte de la jungla. Es un cordero mucho más inteligente que los lobos, y después del 7 de octubre está armado hasta los dientes y ya no le teme a los lobos. Ahora los lobos le temen a él.

Este nuevo cordero, que tiene emuná en Dios y un espíritu inquebrantable, ha progresado económica, tecnológica y militarmente. Y ahora inspira respeto en sus aliados y miedo en sus enemigos.

Nadie se atreve a meterse con él.

Porque ahora Israel es: “SUPER-CORDERO”.

Esta es mi nueva visualización mesiánica, basada en Yeshayahu, Maimónides y Netanyahu.

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