La Parashá comienza con la ley de retirar diariamente las cenizas del altar (terumat ha-deshen). Este era el primer acto del servicio en el Bet haMiqdash.
Luego, la Torá repite y amplía las leyes de los qorbanot mencionadas en Vayikrá, ahora enfocadas en el rol de los kohanim: cómo se ofrecen, quién los consume y en qué condiciones.
Se describen las principales ofrendas:
- Jatat: por errores involuntarios
- Asham: por ciertas faltas específicas
- La ofrenda diaria del Kohén Gadol
- Todá: ofrenda de gratitud por haber sido salvado de un peligro
Se establece un principio halájico fundamental:
los utensilios absorben el sabor de los alimentos, y por lo tanto pueden requerir purificación. Este concepto es la base de muchas leyes de kashrut.
La Torá también ordena:
- No consumir sangre
- No consumir ciertas grasas (helev)
- Evitar invalidar los sacrificios por impureza o por intención incorrecta (pigul)
Se detallan las porciones que reciben los kohanim, estableciendo su sustento dentro del servicio del Bet haMiqdash.
La segunda parte describe la inauguración del Mishkán y la consagración de los kohanim.
Moshé viste a Aharón y a sus hijos con las vestimentas sacerdotales y los unge, junto con el Mishkán y sus utensilios, con el aceite sagrado.
Se realizan sacrificios especiales de inauguración durante siete días (miluim). Como parte del proceso, se coloca sangre y aceite sobre los kohanim, señal de su consagración.
Durante estos siete días, los kohanim deben permanecer dentro del Mishkán, preparándose para comenzar su servicio.

