VASHTI, EL MIDRASH Y LAS REDES SOCIALES

Los Midrashim y las Hagadot, es decir, los comentarios de los rabinos sobre los textos de la Biblia, incluyen varios géneros: pueden ser relatos ficticios, poéticos o describir hechos reales. En este sentido es similar a la literatura, o el cine: hay película de ficción y hay documéntales. Y como los Midrashim no describen necesariamente una narración histórica literal, se prestan a diversas interpretaciones. Todas son válidas porque tienen una lección que enseñar.
Veamos un ejemplo relacionado con Purim:
La Meguilá nos cuenta que, cuando el rey Ajashverosh realizó el segundo banquete de siete días, Vashti, su esposa y reina, organizó otro para las mujeres. En un momento, el rey, bajo los efectos del vino, citó a Vashti y le pidió “exponer su belleza” ante los hombres presentes, los dignatarios y el populacho. Vashtí se negó. El rey, enfurecido, consultó a sus consejeros, quienes le recomendaron destituirla por haberle faltado el respeto. Y así fue como un tiempo más tarde, Ajashverosh eligió a Ester como reina en lugar de Vashti.
El relato bíblico no especifica la razón por la cual Vashti rechazó la orden del rey, lo cual da lugar a especulaciones. Como ocurre en la mayoría de los casos, existe más de una interpretación respecto a Vashti.
Los sabios de Babel, quienes dicen que Vashti era una mujer licenciosa. Según ellos, Vashti se negó a presentarse en el banquete porque providencialmente padeció de una imperfección física, como lepra o incluso un rabo (M. Meguila 12b). Esto nos muestra que a Vashti nos le hubiera importado exponerse indecentemente ante los demás, pero la Providencia Divina le impidió presentarse ante el rey para que, al final, Ester pudiera ser elegida y así salvara a Israel.
Por otro lado, los Sabios de Israel consideran a Vashti con mayor estima. Sostienen que Ajashverosh había sido el mayordomo de Belshazzar y alcanzó la realeza al casarse con Vashti, la hija de ese famoso emperador babilonio (Midrash Ester Rabba 3:14). Desde esta perspectiva, Vashti, proveniente de la realeza, rechazó la invitación porque era una mujer decente y, obviamente, se negaba a exponerse en público.
¿Cuál de estas dos opciones debemos enseñar a nuestros niños en la escuela? ¿Cuál de estas dos enseñanzas impactará de manera más positiva en el carácter de nuestras hijas y las guiará de la mejor manera posible?
Creo que en el 99% de las escuelas judías, por omisión o por ignorancia, se enseña únicamente la versión de los sabios de Babel. La imagen de Vashti con granitos se ha convertido, lamentablemente, en el símbolo más recurrente de los dibujos escolares de Purim.
Me pregunto: este Midrash que afirma la indecencia de Vashti, ¿no deja también un mensaje subliminal que puede no ser beneficioso para las niñas? A nivel inconsciente, es muy posible que las niñas se queden con la primera parte del Midrash: “Si estás invitada a una fiesta y no tienes el cabello perfecto, tienes algo de sobrepeso o acné, como Vashti, ¡no vayas! Y si vas, siéntete avergonzada”. ¿No estaremos alimentando, sin querer, este sentimiento tan negativo para nuestras hijas?
Jonathan Haidt, psicólogo social, explica que la exposición constante a imágenes en redes sociales genera en las niñas preadolescentes una comparación continua con ideales de belleza poco realistas. Esta comparación visual impacta negativamente la autoestima de las niñas, haciéndolas sentir que no son lo suficientemente bonitas o delgadas. Como resultado, muchas experimentan inseguridad, ansiedad y en lugar de valorarse por lo que son —o por lo que hacen—, aprenden incorrectamente a valorarse por cómo lucen (ver más sobre este tema en el libro The Anxious Generation de Jonathan Haidt).
Hablé con las maestras de nuestra nueva escuela para que este Purim enseñemos la visión de los sabios de Israel sobre Vashti, con una nueva intención en vista: afirmar la importancia de la modestia y vestirse de manera adecuada. “Si una reina gentil como Vashti se cuidó de no exponerse en público, con mayor razón debemos cuidarnos nosotras, las niñas que pertenecemos a Am Israel”.
Mi esposa, una vez, hizo una actividad con las niñas de Bat Mitsvá —algunas de las cuales no provenían de familias muy observantes— y les habló en un lenguaje que todas entendieron. Les contó cómo se viste la princesa de Inglaterra: con elegancia, pero siempre con recato, y siguiendo el protocolo de las verdaderas princesas que no presentan en público de manera provocativa, no por padecer de algún defecto físico, sino porque así lo exige su nobleza.
¿Que les parece? De acuerdo con los protocolos de la realeza británica: las mujeres de la familia real deben usar vestidos elegantes y largos, que lleguen a la altura de la rodilla o un poco por debajo; los sombreros son comunes en eventos formales; se recomienda usar mangas largas o tres cuartos; y los colores deben ser sobrios y no llamar la atención.