En Israel se viven días históricos, que nuestros nietos van a estudiar en los libros de historia. Hoy escuché nuevamente al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y sus palabras me ayudaron a entender la magnitud de lo que estamos viviendo. Netanyahu dijo algo muy claro: esta guerra no tiene calendario, no hay una fecha definida en la cual todo va a terminar. También dijo algo aún más importante: esta no es una guerra por territorio, no es una guerra política, es una guerra existencial: Israel está luchando por su supervivencia. ¡Y Baruj HaShem, está ganando!
Comparto tres reflexiones, eventos que considero milagros modernos.
ELIMINAR AL “TERCER REICH” EN UN DÍA
Hace solo 20 días, el 11 de Adar, Israel atacó a Irán en una de las operaciones más audaces de la historia moderna, eliminando al ayatolá Ali Khamenaí junto con sus secuaces. Khamenaí era un líder político y religioso mesiánico, cuya visión del Islam chiita extremista es prevalecer sobre todo el mundo y eliminar físicamente a todos sus enemigos. Estos enemigos no son simplemente enemigos que buscan la destrucción física de Irán: son enemigos porque son “infieles” y promueven la cultura occidental. El enemigo más grande en este sentido es EE.UU., a quien Khamenaí considera “el gran Satán”; luego está Israel, “el pequeño Satán”. Eliminar a EE.UU. es una tarea muy difícil, así que la prioridad de este régimen extremista era eliminar a Israel, el “Satán” que está cerca de casa. El objetivo de Khamenaí era muy parecido al de Hamán: “eliminar, asesinar y destruir” a todos los judíos, no en un solo día como quería Hamán, sino mediante un ataque nuclear, con una bomba atómica hecha por Irán y disparada por un misil especialmente diseñado para ese fin.
Milagrosamente, en un solo ataque letal, la Fuerza Aérea israelí eliminó a Khamenaí y a toda la cúpula del poder del régimen. Para entender esto, imaginemos que en 1938 Inglaterra lanza un ataque supercoordinado y elimina en un solo golpe a Hitler, Himmler, Eichmann, Goebbels y todo el núcleo nazi de la SS, que llevaba más de 7 años de preparación para invadir Europa y destruir al pueblo judío. ¿Cuántas vidas judías y no judías se habrían salvado? Eso es lo que ocurrió hace 20 días.
Para que se entienda por qué hablo de milagro: ChatGPT me acaba de decir que hubo más de “20 intentos de asesinar a Adolf Hitler. Muchos intentos estuvieron muy cerca de tener éxito, pero por fallas técnicas, casualidades o decisiones de último momento, Hitler sobrevivió hasta 1945”. Israel logró ubicar al “Hitler moderno” y eliminarlo junto a sus secuaces de una vez. Como, obviamente, no hubo videos, esta increíble operación no fue cinematográficamente tan difundida como la operación de los beepers, pero fue infinitamente más importante y consecuente: Israel previno una segunda Shoá y salvó potencialmente millones de vidas, judías y no judías.
LA ALIANZA ISRAEL–ESTADOS UNIDOS
El segundo milagro es político. La relación actual entre Israel y Estados Unidos, bajo el liderazgo de Donald Trump, no se puede dar por sentada. Trump no es solo “amigo de Israel”. Trump es un experto en distinguir entre el bien y el mal en este conflicto. Para comprender mejor la magnitud de este milagro político, compáremoslo con la administración de Barack Obama, hace unos 10 años. Obama firmó un “memorándum con Irán” —que a mí, como argentino, me trae asociaciones nefastas—, y como parte de ese acuerdo EE.UU. le entregó a Irán ¡150 mil millones de dólares!, lo que le permitió a Irán consolidar su programa nuclear, desarrollar su programa de misiles de largo alcance, financiar a Hezbollah, y fortalecer y armar a Hamas hasta los dientes, lo que eventualmente trajo el ataque a Israel el 7 de octubre.
En la administración de Biden, luego del 7 de octubre, Israel fue presionado y aislado en foros internacionales, especialmente en Naciones Unidas, para no ganar la guerra contra Hamas. En los momentos más sensibles, como cuando Israel tenía que conquistar la estratégica región de Rafah y esperaba el apoyo de EE.UU., el presidente Biden le dijo a Netanyahu: “DON’T” y amenazó con un embargo de armas.
Hoy la situación es absolutamente distinta: EE.UU. e Israel están totalmente coordinados, y juntos forman una alianza estratégica que resulta letal para los regímenes que buscan su destrucción. No se trata solo de cooperación militar, sino de una alineación política, tecnológica y de inteligencia que multiplica su capacidad de acción y disuasión.
Creo que no hay precedentes en la historia de una coordinación tan estrecha entre Israel y Estados Unidos, que comienza por una alineación “moral” entre los dos líderes políticos: Trump y Netanyahu. Para mí, esto es absolutamente providencial.
(También es milagrosa, y muy reconfortante, la neutralización y la quiebra moral y económica de la institución más antisemita del mundo moderno: las Naciones Unidas. Pero ese tema lo dejamos para otro día.)
PÉSAJ = PROTECCIÓN
El tercer milagro creo que es el más visible y el menos difícil de explicar. En este momento, y durante casi 20 días, han estado cayendo sobre Israel cientos de misiles, lanzados desde Irán y también desde el norte por Hezbollah. Últimamente, Irán está disparando misiles de racimo de aproximadamente 17 metros de largo —del tamaño de un autobús grande— que explotan en el aire y se fragmentan en piezas de metal letales y pesadísimas que, al impactar, pueden destruir casas, autos, autobuses e incluso instalaciones completas. Estos misiles fueron diseñados específicamente para maximizar el número de bajas civiles judías.
Y sin embargo, el número de víctimas fatales —creo que hasta ahora B”H es menos de diez, y que obviamente lamentamos con enorme dolor— es increíblemente bajo en relación con la capacidad destructiva de estos misiles y el daño que, estadísticamente, deberían estar causando. Recordemos que un solo impacto directo ya demostró que puede matar a 20 personas y herir a más de 50.
La evaluación previa de esta guerra contra Irán, en junio de 2026, era que habría entre 5.000 y 8.000 muertos del lado israelí, por la enorme cantidad y presión de los misiles que Irán tiene en su arsenal. Recuerdo que otros estimaban que, solo con la intervención de Hezbollah, el número de víctimas fatales en Israel podría haber llegado incluso a 15.000 muertos.
LA PRESENCIA DIVINA EN LOS MIKLATIM
Un entendimiento más profundo de la idea de “Pésaj” nos ayuda a comprender mejor lo que estamos viviendo hoy en Israel. El verbo פ־ס־ח suele traducirse como “saltear”: en la noche de la salida de Egipto, cuando Dios castigó a los primogénitos, “pasó por encima” (Passover) de las casas judías y no las afectó.
Pero hay otra interpretación —menos conocida, pero más fiel al peshat, el sentido literal del texto bíblico— explicada por Onqelos y por Rabenu Menashé ben Israel. Según esta lectura, la plaga de los primogénitos (mashjit —una fuerza destructiva) no era selectiva. Era como una epidemia: podía afectar a todos por igual, egipcios y judíos.
Los judíos tenían que hacer dos cosas para gozar de la protección divina. Lo primero era marcar sus casas con la sangre del sacrificio de Pésaj. Y lo segundo, no salir afuera, quedarse dentro de sus casas. Dios se iba a ocupar del resto e iba a “pasaj” = proteger a los judíos que estaban dentro de sus casas, evitando que la muerte los afectara. Cuando esa fuerza letal fue liberada, no “salteó” las casas judías — Dios protegió las casas de los judíos, que se habían convertido en refugios, o miklatim, y evitó activamente que la fuerza de destrucción los afectara allí.
En el libro de Shemot 12:22–23 dice :
וְאַתֶּם לֹא תֵצְאוּ אִישׁ מִפֶּתַח בֵּיתוֹ עַד־בֹּקֶר׃
“Y tomarán un manojo de hisopo, lo mojarán en la sangre del sacrificio y pintarán el dintel [de la puerta] y ninguno de ustedes saldrá de la puerta de su casa hasta la mañana.”
Y entonces:
📖 וּפָסַח ה׳ עַל־הַפֶּתַח וְלֹא יִתֵּן הַמַּשְׁחִית לָבֹא אֶל־בָּתֵּיכֶם לִנְגֹּף׃…
Traducción: “HaShem protegerá las puertas de vuestras casas y no permitirá que la destrucción –la muerte–ingrese a sus casas para dañarlos.”
Cuando suenan las sirenas en Israel, millones de familias judías entran en sus refugios —miklatim o mamadim—, se cierran las puertas y el resto “queda en manos de Dios”. Consciente o inconscientemente, cada vez que ingresan a sus refugios, los judíos de Israel se entregan a la Protección Divina, como en Pésaj de Mitsrayim.
Durante Pésaj recitamos un salmo muy especial de Tehilim, que creo que es muy aplicable hoy, en Pésaj 2026:
יֹדוּ לַה׳ חַסְדּוֹ וְנִפְלְאוֹתָיו לִבְנֵי אָדָם׃
Salmo 107:
“Agradezcamos a HaShem por Su bondad [con nosotros] y por los maravillosos milagros que hace para su Pueblo.”
SHABBAT SHALOM

