YITRO: ¿Por qué el pueblo de Israel mereció recibir la Torá? La humildad de Moisés

En la Perashá de esta semana, Yitró, encontramos un pasuq EXTRAORDINARIO que, cuando lo leemos con atención, nos ayuda a descubrir una de las maravillosas cualidades de nuestro pueblo, que contribuyó al mérito de recibir la Torá.
וַיֵּ֥שֶׁב מֹשֶׁ֖ה לִשְׁפֹּ֣ט אֶת־הָעָ֑ם וַיַּעֲמֹ֤ד הָעָם֙ עַל־מֹשֶׁ֔ה מִן־הַבֹּ֖קֶר עַד־הָעָֽרֶב
«Y Moshé se sentaba a juzgar al pueblo; y el pueblo esperaba [para ver] a Moshé desde la mañana hasta la noche» (Shemot 18:13).
Este pasuq, aparentemente, se refiere a Moshé y a su increíble humildad. Moshé actúa como árbitro y mediador de litigios desde la mañana hasta la noche. Cuando llega Yitró y le dice a Moshé que debe delegar responsabilidades y asignar jueces y cortes menores, Moshé acepta el consejo de su suegro y así procede. Lo extraordinario de este gesto es que Moshé podría haberle dicho a su suegro: «Yo no preciso tu consejo. ¿No sabes que YO HABLO DIRECTAMENTE CON DIOS?» o algo así. Este pasuq nos demuestra por qué Moshé fue llamado por la Torá “el hombre más humilde que hubo sobre la faz de la tierra”, lo cual solo se puede decir de alguien que actúa con la máxima humildad, teniendo todas las razones para sentirse superior a los demás…
NI LEY NI ORDEN
Pero, si bien este pasuq se refiere explícitamente a Moshé, cuando nos ponemos a examinarlo un poco más detenidamente, descubriremos algo maravilloso.
En la historia de la humanidad hubo muchos motines de esclavos que se rebelaron contra sus amos y escaparon hacia la libertad. En los tiempos del Imperio romano (70 aec), por ejemplo, el gran gladiador Espartaco encabezó la rebelión que permitió a unos 70,000 esclavos liberarse de Roma. Pero una vez que fueron libres, los esclavos se comportaron con anarquía y crearon innumerables conflictos violentos. La rebelión de Espartaco fracasó porque no había una disciplina interna. Todo era caos, y lo que imperaba era la ley de la selva. Sin disciplina y sin orden, la rebelión colapsó.
LA CIVILIZACION JUDIA
Veamos ahora nuevamente qué dice nuestro pasuq. Hace solo unos días, los esclavos hebreos obtuvieron su libertad. No estamos hablando de 100, 1,000 o 70,000 personas. Contando a las mujeres, los ancianos y niños, se calcula que eran por lo menos 3 millones de individuos. «Caos» y «anarquía» era lo previsible.
Sin embargo, los individuos del pueblo de Israel decidieron espontáneamente resolver sus pleitos y conflictos sin recurrir a la violencia, sino de una manera increíblemente civilizada: ¡acudiendo a Moshé para pedir su mediación en los conflictos! Imaginemos a dos esclavos físicamente fuertes, acostumbrados a la violencia de la esclavitud y a recibir golpes. Ahora tienen un problema: «¡Esta gallina es mía!», dice uno. «¡No! ¡Es mía!», dice el otro. ¡Normalmente, en una sociedad sin ley ni orden, este conflicto se resuelve con una pelea, y la gallina queda en las manos del más fuerte!
Increíblemente, espontáneamente y sin instrucción divina (hasta ese momento ¡no había ninguna orden de HaShem respecto a cómo debía resolver el pueblo sus conflictos internos!), estos esclavos deciden solucionar sus disputas de otra manera: esperando su turno, pacientemente, desde la mañana hasta la tarde para que Moshé medie en sus conflictos.
EL PASUQ MAS SUBESTIMADO
¡Este puede ser el versículo más relevante de la Torá en cuanto a las excepcionales virtudes innatas del pueblo de Israel! Y a mí me deja pensando: Hasta ese momento, la Torá mencionó que HaShem iba a liberar a Israel de Egipto, tomarlo como Su pueblo y llevarlo a la tierra de Israel. ¡Pero la Torá nunca mencionó que HaShem iba a darle una Ley a Israel! ¿Estará insinuando este pasuq que fue Israel quien dio el primer paso para merecer el más extraordinario código de leyes, la Torá, la Constitución del pueblo judío que viene directamente de Dios?
Para pensarlo…