YITRO: ¿Qué dice el Tercer Mandamiento?

La parashá de esta semana, Yitró, menciona los Diez Mandamientos, el código de leyes más importante de la humanidad. Analizaremos el Tercer Mandamiento.

“No tomarás el nombre de Dios en vano, porque Dios no dejará impune a quien tome Su nombre en vano.”

¿Qué dice este Mandamiento? ¿Qué significa “No tomarás el nombre de Dios en vano” y por qué es una ofensa tan grave hacia Dios? Voy a presentar una explicación basada en las palabras del rabino Shelomo Amar, gran Rabino de Jerusalem, que explora una perspectiva diferente sobre el significado de este mandamiento.

El rab Amar cita al Midrash Tanjumá:

מה תלמוד לומר לא תשא את שם ה’ אלהיך לשוא, שלא תהא תפילין נושא וטלית עוטף והולך ועובר עבירות. (Midrash Tanjumá, Kedoshim 15).

“…que no esté uno vistiendo su Tefilin y Talit y cometiendo pecados”

Convencionalmente, entendemos “Lo Tisá” como “no tomar el nombre de Dios a la ligera”. Pero el verbo Tisá se puede interpretar también como “llevar” o “cargar”, y en este sentido nos enseña que no podemos aprovecharnos de nuestra apariencia religiosa para fines banales, mundanos o fraudulentos.

El Midrash Tanjumá relata la historia de un comerciante judío que viajaba de ciudad en ciudad y que, un viernes, llegó a un pueblo llevando una gran cantidad de dinero. Al no saber dónde dejarlo, fue a la sinagoga y vio a un hombre judío estudiando, con su Tefilín en la cabeza. Eso le inspiró confianza y sin dudarlo, le entregó el dinero y le pidió que se lo cuidara hasta después de Shabbat.

Al finalizar Shabbat, el comerciante fue a la casa del hombre para recuperar su dinero. Pero, para su sorpresa, el hombre le dijo que nunca lo había visto ni había recibido dinero alguno de él. El comerciante regresó a la sinagoga y rezó a Dios diciendo: “Amo del mundo, yo no confié en ese hombre porque lo conocía; de hecho, era la primera vez que lo veía. Pero confié en él porque llevaba TU nombre sobre su cabeza, en su Tefilín.”

La historia tiene un final feliz: Eliyahu Hanabí se le apareció al comerciante en un sueño y le reveló el código secreto, PIN. que le permitió recuperar su dinero.

Pero esta historia, si bien es un ejemplo extremo y muy poco común, nos deja una lección: “No cargarás o llevarás el nombre de Dios en vano” significa que no debes presentarte o verte como alguien piadoso o religioso a fin de obtener beneficios personales. No “uses” el nombre de Dios para tu propio interés.

El hombre que llevaba el nombre de Dios en su Tefilín presentaba una imagen de piedad y honestidad que hizo que un desconocido lo juzgara automáticamente como una persona decente. El mismo criterio se podría aplicar para otros símbolos visibles de identidad judía o religiosidad, como la Kippá.

Si actuamos de manera deshonesta o inapropiada, obviamente está muy mal. Pero si actuamos mal mientras llevamos y cargamos estos símbolos que identifican en nosotros la Presencia Divina, estamos cometiendo una transgresión adicional mucho peor: Jilul Hashem, profanar el nombre de Dios, al transgredir el Tercer Mandamiento, que nos advierte claramente que: “Dios no dejará impune a quien cargue con Su nombre en vano.”

Como decía uno de mis maestros: “No hay que mostrarse más religioso de lo que uno es. Hay que ser más religioso de lo que uno se muestra”.