Muchas versiones infantiles de Meguilat Ester presentan la historia con elementos imaginativos y expansiones midráshicas atractivas para los niños. Sin embargo, esto suele producir un efecto educativo no deseado: los alumnos crecen recordando la Meguilá como un relato fantástico y no como un acontecimiento histórico real del pueblo judío.
Así, incluso en edades mayores, muchos recuerdan haber pintado en sus cuadernos escenas legendarias —como Vashtí con un rabo, Ester verde como Shrek o la hija de Hamán arrojando basura a Mordejai— pero no logran reconstruir en sus mentes la secuencia básica del relato bíblico ni ubicarlo en su contexto histórico. Purim queda asociado más a un cuento de hadas que a la historia judía en el Imperio persa.
Este librito nace a partir de esa preocupación y adopta un enfoque diferente: presenta la Meguilá como un episodio histórico real, ocurrido cuando el Imperio Persa estaba en su máxima expansión y vinculado con la vida de los judíos en la diáspora persa.
Aunque esta narración está concebida en un lenguaje accesible para niños, sigue fielmente el texto bíblico (peshat) e incorpora solo aquellos midrashim que ayudan a aclararlo, sin crear relatos paralelos.
En MESA creemos que la educación judía debe comenzar con un conocimiento auténtico de las fuentes. Las interpretaciones y tradiciones pueden incorporarse luego con mayor profundidad; sin esa base, la Meguilá corre el riesgo de quedar solo como un “cuento de Purim”, que al crecer los jóvenes tienden a subestimar.
Este cuadernillo busca que desde pequeños los estudiantes sepan con claridad que la historia de Purim ocurrió realmente, que forma parte de la historia del pueblo judío a lo largo de las generaciones y que su mensaje sigue vigente hasta hoy.
EL MUNDO ANTES DE MORDEJAI Y ESTER
Hace mucho tiempo, en el año 586 antes de la era común, el Bet HaMiqdash, el gran Templo de Yerushalayim, fue destruido por el rey de Babilonia, Nebujadnetsar. Decenas de miles de judíos fueron llevados al Imperio babilónico. Este acontecimiento se conoce como Galut Babel, el exilio de Babilonia.
Casi 50 años más tarde ocurrió un gran cambio: el rey de Persia, Koresh (Ciro), conquistó Babilonia y los judíos pasaron a vivir bajo el Imperio persa. En el primer año de su reinado sobre Babilonia (538 ), Koresh —reconociendo la inspiración Divina— permitió y alentó a los judíos a regresar a Israel y reconstruir el Bet HaMiqdash en Yerushalayim.
Unos 50.000 judíos regresaron a su tierra, dirigidos por Zerubabel, y en el año 516 a.e.c. se inauguró el Segundo Bet HaMiqdash, setenta años después de la destrucción del primero, tal como había anunciado el profeta Yirmiyahu.
Sin embargo, la gran mayoría de los judíos permaneció en el Imperio persa. Allí les estaba permitido practicar libremente su religión y tenían amplias oportunidades económicas.
Bajo el emperador Darío, sucesor de Koresh, el imperio continuó expandiéndose y se organizó una extensa red de rutas comerciales protegidas por el ejército, que facilitaba el comercio entre regiones lejanas. Los judíos se dispersaron por todo el imperio y desarrollaron una amplia red comercial basada en su religión e idioma, en común y en la confianza mutua.
El Imperio persa alcanzó con Dario su máxima extensión. Incluía el Medio Oriente —con la provincia de Yehudá (Yerushalayim)— y se extendía hacia África, incorporando Egipto y Etiopía. Fue el imperio más grande de la historia.
Solo una región quedaba fuera de su dominio: Grecia. Darío intentó conquistarla, pero no lo logró. Esa misión pasó a su hijo Ajashverosh, quien comenzó a reinar en 486 a.e.c. En los dos primeros años consolidó el imperio y, en el tercer año, con su reino ya más estable, inició los preparativos para la gran guerra contra Grecia. Tras varios años de preparativos y una campaña militar que incluyó más de cinco millones de soldados, regresó derrotado a Shushan en el sexto año de su reinado.
Es en el tercer año de Ajashverosh, cuando el reino estaba estable y próspero y comenzaban los preparativos de guerra, que se sitúa el primer capítulo de Meguilat Ester.
El segundo capítulo ocurre durante el sexto y séptimo año de Ajashverosh, cuando el rey ya ha regresado deprimido por su humillante derrota en Grecia.
El tercer capítulo y el resto de la historia de Purim transcurren en el duodécimo año de Ajashverosh, cuando el rey pierde interés en gobernar y decide delegar la conducción del imperio en su nuevo visir, Haman, a quien entrega su anillo y reviste de amplios poderes imperiales.
