VAYIGGASH: Aprendiendo a perdonar como Yosef

Yosef reconoce a sus hermanos. Llegaron a Egipto desde la tierra de Canaan en busca de alimento. Ahora, Yosef debe decidir qué hacer con sus hermanos que lo traicionaron hace 20 años y lo vendieron como esclavo.: ¿vengarse, ignorarlos o perdonarlos?
VENGANZA
La primera opción, y probablemente la más común, habría sido buscar venganza. Yosef sufrió enormemente durante todos esos años lejos del hogar de su padre. La tristeza y el dolor de la esclavitud fueron sin duda abrumadores. Cuando sus hermanos llegan a Egipto, Yosef está en una posición de poder y podría “hacerlos pagar por todo el sufrimiento que le causaron”. Pero la venganza no fue lo que motivó a Yosef. Él había superado su resentimiento “unilateralmente”, como veremos mas adelante. ¿Cómo lo sabemos? Cuando nace su primer hijo, Yosef lo llama “Menashé”, que significa: “Dios me ha bendecido tanto que me hizo olvidar (nashani) todo el sufrimiento” que me causaron mis hermanos. Yosef no permitió que el dolor y la ira del pasado definieran su futuro. No pensaba en venganza. Había superado ese sentimiento autodestructivo.
IGNORAR
Otra opción para Yosef era ignorar a sus hermanos. Si no quería vengarse, podría haber optado por ser indiferente, fingir que no los veía y continuar con su extraordinaria vida y brillante carrera en Egipto, el país más poderoso de la antigüedad. ¿Por qué querría Yosef reconstruir su relación con hermanos que se comportaron con él peor que sus enemigos? ¡No los necesitaba en su vida! Sin embargo, Yosef no los ignoró. Al verlos, ideó un plan maestro con varias etapas: los acusó de espionaje y les exigió que trajeran a Binyamín, su hermano menor. Cuando Binyamín llegó, lo encarceló bajo una acusación falsa y propuso a los hermanos que regresaran a casa “sanos y salvos”, dejando a Binyamín como su esclavo en Egipto. De este modo, muy sofisticadamente, Yosef recreó y reconstruyó –de la mejor o única manera posible– un escenario similar ¡al que ocurrió 20 años atrás! que les permitiría redimirse. Y el plan resultó bien. Esta vez demostraron que estaban dispuestos a sacrificarse unos por otros. Cuando Yosef se dio cuenta de que sus hermanos habían aprendido la lección y habían aprendido de su terrible error, les reveló su identidad y los perdonó.
RECONCILIACIÓN
El nivel de perdón que vemos en la historia de Yosef es excepcional y casi sobrehumano. Yosef no perdona con un discurso lleno de reproches o resentimientos. Su perdón es total, un verdadero acto de reconciliación. En lugar de acusar a sus hermanos los consuela. Hace todo lo posible por aliviar su sentimiento de culpa y trata de convencerlos –con una versión más suave de los hechos– de que las acciones trágicas del pasado “no fueron la responsabilidad de ellos”. Según Yosef, esos eventos fueron orquestados por Dios para salvar a millones de egipcios y a su propia familia del hambre. Lejos de buscar distanciamiento, Yosef ofrece a sus hermanos vivir “con él” en la prestigiosa zona de Goshen, en el delta del Nilo. Yosef logra lo que parecía imposible: reunir a una familia completamente rota.
El rabino Haim Sabato, de la Yeshivá Birkat Moshe, explica que Yosef es llamado Yosef haTzadiq, Yosef el Justo, no solo por su ejemplar comportamiento en el caso de la mujer de Potifar, sino por su increíble capacidad para perdonar a sus hermanos.
EXONERACIÓN
El Dr. Stephen Marmer, psiquiatra de la Universidad de California (UCLA), describe tres tipos de perdón: Liberación, tolerancia y exoneración (Nota: Nos referimos aquí al perdón social, entre familiares, amigos y compañeros, y no al perdón de crímenes, terrorismo, etc.).
Liberación es un acto unilateral. El agresor no se disculpa ni muestra intención de reparar el daño, pero la víctima elige “olvidar” el incidente para evitar que la memoria tóxica del agresor siga presente en su mente. No hay reconciliación, y las partes permanecen distanciadas.
Tolerancia ocurre cuando la víctima recibe una disculpa parcial o insincera porque el agresor no asume completamente su responsabilidad. Sin embargo, la víctima decide perdonar y reconstruir la relación, ya que la considera importante, pero ahora actuará con mayor precaución.
Exoneración es el nivel más alto de perdón. Se busca restaurar la relación al nivel previo a la ofensa. La exoneración ocurre cuando la víctima comprende (o elige asumir) que la ofensa fue un accidente, un momento de impulso, sin malas intenciones, o cuando el agresor muestra un sincero arrepentimiento, asume plenamente su responsabilidad y se disculpa por sus acciones.
Volviendo a Yosef. Antes de ver a sus hermanos, Yosef ya había decidido unilateralmente perdonarlo y, como acto de libre albedrío, se liberó del resentimiento. Luego, decidió no ignorar a sus hermanos y buscó reconectarse con ellos. Pero su nobleza no terminó allí. Yosef eligió asumir que ellos actuaron impulsivamente y ahora se arrepintieron y cambiaron. Yosef no se limitó a pasar la página. Sino que empezó un nuevo libro. La nueva relación entre los hermanos no sería como la del pasado. ¡Sería mejor! Este tipo de reconciliación y exoneración entre hermanos, amigos o esposos puede ser “mágica” y tiene el poder de llevarnos de las profundidades de la hostilidad a un nivel de relación inimaginable, más elevado que antes, donde el cielo es el límite.
SHABBAT SHALOM
Rab Yosef Bitton
- Luego de haberlo acusado (falsamente) de robo, Yosef demanda que Binyamín sea esclavizando. Yehudá, el hermano que le garantizó a su padre Jacob que le traería a su hijo Binyamín sano y salvo, interviene y trata de convencer a Yosef que libere a Binyamín por el gran amor que su padre tiene por él, luego de haber perdido a su hermano mayor (Yosef). Yehudá le explica a Yosef que su padre no podrá sobrevivir otra pérdida, y en caso que Yosef no acceda liberar a Binyamín ofrece que él sea esclavizado en su lugar. Al ver este gesto Yosef se quiebra emocionalmente, pide a los egipcios presentes que abandonen el lugar, llora y revela su identidad a sus hermanos.
- Viendo la sorpresa, la vergüenza y el pesar de los hermanos por lo que habían hecho con él 20 años antes, los consuela y les dice que todo fue parte de un plan Divino para salvar sus vidas, ya que aún quedan otros cinco años de hambre. Yosef le pide a sus hermanos que regresen a Canaán y traigan a Jacob y a sus familias a Egipto, donde él les proporcionará su sustento y todo lo que necesitan hasta que termine la hambruna. Yosef abraza a sus hermanos y llora con ellos.
- El Faraón es informado de que la familia de Yosef había llegado y se suma a la invitación para que vengan a Egipto donde les promete darles lo mejor. Los hermanos llegan a Israel y le informan a Jacob que Yosef está vivo y gobierna en Egipto. Al escuchar esto, el espíritu de Jacob revive, luego de haber sufrido un larguísimo duelo por su hijo desaparecido y dado por muerto. Jacob y su familia se dirigen a Egipto. En el camino se detienen en Beer-Sheba y Dios le dice a Jacob que no tenga miedo de ir a Egipto, porque allí se convertirá en una gran nación y que Él los traerá de regreso a Israel. La Torá menciona a los setenta miembros de la familia de Jacob que descendieron a Egipto.
- Jacob y su familia llegan a Egipto y se dirigen a Goshen. Yosef se traslada allí para recibir a su padre, y lleno de emoción se encuentra con él. Yosef prepara a su familia para reunirse con el Faraón e instruye a sus hermanos para que digan al Faraón que son pastores. El faraón recibe atentamente a los hermanos de Yosef. Luego llevan a Jacob a encontrarse con el Faraón. El monarca egipcio se sorprende de la avanzada edad de Jacob y el patriarca de Israel lo bendice. Yosef se ocupa que nada le falte a su familia.
- Los ciudadanos egipcios se encuentran en una situación desesperada. Primero pagan con dinero la comida que Yosef les vende. Luego, cuando ya no tienen más dinero y el hambre no cede, pagan con su ganado. Y finalmente, cuando no les queda nada más, venden sus tierras y se ofrecen como esclavos del Faraón a cambio de comida. Mientras tanto, en la tierra de Goshen, la familia de Jacob prospera y se multiplica.