NITSABIM: Los dos caminos de regreso a Dios

LOS ONCE PESUQUIM
La Parashá de esta semana, Nitsabim, contiene un texto extraordinario con once versículos (Debarim 30:1–11) que resuenan en nuestro presente político y religioso contemporáneo. Este texto describe lo que hoy llamaríamos el “sionismo bíblico”. El mensaje es inequívoco: en el futuro, el pueblo judío retornará a Dios. Este texto, conocido como «Parashat haTeshubá», describe dos tipos de Teshubá.
Primero, Moshé habla de regresar, de volver a Dios con el corazón: VAHASHEBOTA EL LEBABEJA, y obedecer Su palabra, VESHAMATA BEKOLO. Este es el sentido clásico de la palabra Teshubá: arrepentirse, cambiar la conducta, volver al pacto abandonado. Esta es la Teshubá religiosa, el despertar al que nos inspira el Shofar, por ejemplo. Es la Teshubá que comenzaremos a practicar ahora en Rosh Hashaná, hasta el día de Yom Kippur.
Cuando eso sucede, continúa la Torá, comienza otro tipo de Teshubá. La Teshubá geográfica. Los judíos, que por no haber escuchado a Dios fueron dispersados “hasta los confines del cielo”, cuando regresan a ה׳ con todo su corazón y toda su alma experimentarán «un segundo regreso» , (el verdadero Second Coming) también llamado Teshubá: el retorno geográfico a Dios. El pueblo judío regresará a Su tierra como una señal de reconciliación. Esta es la Teshubá nacional, colectiva, que hoy llamamos sionismo.
Moshe describe este proceso como un movimiento de reciprocidad: el pueblo da el primer paso y regresa, y ה׳ los hará regresar, es decir, les facilitará el retorno a su hogar ancestral desde todos los rincones del mundo.
Y allí llega el pasuq más emocionante de nuestra Parashá:
אִם־יִהְיֶה נִדַּחֲךָ בִּקְצֵה הַשָּׁמָיִם מִשָּׁם יְקַבֶּצְךָ ה׳ אֱ-לֹהֶיךָ וּמִשָּׁם יִקָּחֶךָ
“Aunque estuvieras exiliado en el fin del mundo, desde allí te recogerá ה׳ tu Dios y desde allí te traerá de regreso.”
La intervención Divina no terminará en facilitar el regreso a Israel; Dios estará allí contigo:
וֶהֱבִיאֲךָ ה׳ אֱלֹהֶיךָ אֶל־הָאָרֶץ אֲשֶׁר־יָרְשׁוּ אֲבֹתֶיךָ וִירִשְׁתָּהּ וְהֵיטִבְךָ וְהִרְבְּךָ מֵאֲבֹתֶיךָ׃
“Y ה׳ tu Dios te hará volver a la tierra que tus padres poseyeron, y tú la poseerás; Él te hará bien y te multiplicará más que a tus padres.”
Dios concederá Su bendición y restaurará la dignidad del pueblo.
La Teshubá comienza cuando el pueblo judío vuelve a Dios: se hace menos secular, más tradicional, menos prejuicioso frente a su propia religión, más interesado en aprender. Este es el retorno a ה׳, la reconciliación espiritual e individual. Luego, inevitablemente, llega la Teshubá geográfica, la sed del retorno a la tierra que nos pertenece y a la cual pertenecemos.
Estos 11 versículos son proféticos. Y es difícil —si no imposible— no verlos como una profecía que se cumple en nuestros días.
El Rab Bibas y el Sionismo moderno
Creo que el primero en describir estas dos formas de Teshubá fue el Rab Yehuda Bibás. ( Sí, es el mismo apellido de Yarden Bibas, su esposa Shiri y sus dos pequeños hijos, z”l, secuestrados y asesinados por Hamas.)
El Rab Bibás nació en Gibraltar —colonia inglesa en España, como las Malvinas argentinas—. Por el lado de su madre fue nieto del famoso rabino marroquí Rabbenu Jaim ben Attar, el Or HaJayim haQadosh (1696–1743). Su padre pertenecía a una prestigiosa familia de rabbanim, dayanim y shojatim de Tetuán, Marruecos español.
El Rab Bibás sirvió por muchos años como rabino de la prominente y afluente comunidad judía de Corfú, una hermosa isla que hoy pertenece a Grecia.
Vivir en Corfú le permitió al Rab Bibás tener una perspectiva privilegiada de un suceso histórico con el cual conectó nuestra Parashá: la independencia del Estado griego.
Entre 1821 y 1830 los griegos, que hasta ese entonces vivían en su tierra bajo dominio otomano, se levantaron contra el Imperio Otomano en un movimiento nacionalista inspirado por las ideas de la Revolución Francesa. Aunque los otomanos respondieron con gran violencia, la guerra culminó con la batalla de Navarino en 1827, donde los griegos, con la ayuda de varias potencias europeas, triunfaron, y en 1830 se reconoció oficialmente la independencia del Estado de Grecia.
REGLA DE TRES SIMPLE
La tierra de Israel en ese entonces también pertenecía al Imperio Otomano: era parte de la provincia turca llamada “Siria”. Y el Rab Bibás pensó: si los griegos pudieron luchar y triunfar contra los otomanos, recuperar su tierra y fundar su propio Estado, ¿por qué no podemos hacerlo los judíos?
Alrededor de 1835, el Rab Bibás se dio cuenta que existía una oportunidad histórica para los judíos: debían organizarse, aprender, luchar y conquistar militarmente la tierra de Israel de los turcos, ¡del mismo modo que los griegos conquistaron su propia tierra!
El Rab Bibás viajó por Europa y el norte de África —visitando los Balcanes, Viena, Londres, Alemania, Hungría, Praga— y otras comunidades judías con un mensaje principal: los judíos del mundo debían unirse y practicar la Mitzvá de la “TESHUBÁ”, “retorno”, “regreso” a la tierra de Israel para poder conquistarla de nuevo.
Teshubá es la obligación de los judíos de la diáspora de despertarse y “retornar” a Dios y a Su tierra.
Emigrar a Israel es retornar a Dios, porque El Dios de Israel “reside” en la tierra de Israel.
El Rab Bibas explicaba: «…al morar en la diáspora voluntariamente, los judíos estamos dando la espalda a Dios׳. . ¿Y por qué estamos viviendo en el exilio? ¿Para procurar nuestro sustento, por dinero y seguridad material? ¿No dijo la Torá que la tierra de Israel es una tierra que ה׳ supervisa constantemente, una tierra en la que no se comerá pan con pobreza? ¿No dijo el mismo Dios que allí no faltará nada? Recordemos que cada día, después de comer pan, agradecemos a ה׳ por la tierra de abundancia que Él nos concedió en la tierra de Israel.
¿TESHUBA ACTIVA O PASIVA?
El regreso del pueblo de Israel a Sion no era promovido como la solución para el eterno problema del antisemitismo, sino esencialmente como la forma de cumplir la vocación del judaísmo: el pueblo judío viviendo en su tierra, Israel, y gobernado por su ley, la Tora.
Esta es la reconciliación con Dios que describe explícitamente la Parashá de esta semana.
El pueblo de Israel que vive en el exilio, sostenía el Rab Bibás, no necesita esperar pasivamente la llegada del Mashiaj para concretar esta aspiración. Más bien, debe despertarse y buscar activamente el restablecimiento de un Estado judío independiente en la tierra de nuestros antepasados como la manera de avanzar y facilitar la llegada del Mashiaj.
La Teshubá nacional comienza con el regreso al judaísmo individual y colectivo, para dar lugar luego a la Teshubá geográfica.
Esta doble Teshubá sigue siendo hoy la brújula del pueblo judío: reconciliarse con ה׳, y reconstruir su vida nacional en la tierra de Dios.
SHABBAT SHALOM