SHALOM BAYIT: Entropía y matrimonio

La Entropía

Hace poco acondicioné uno de los espacios de mi casa para usarlo como oficina. Ahora tengo más comodidad para estudiar, escribir, leer, hacer fotocopias, revisar mi correo, etc. Pero, inevitablemente, cada dos o tres días de uso, mi oficina se convierte en un caos: libros amontonados en el escritorio, papeles por todos lados, snacks que a veces traigo de la cocina, etc. Al menos una vez por semana, tengo que parar todo y dedicar tiempo a poner la casa en orden.

Lo que sucede con mi oficina tiene un nombre: entropía. Si queremos ser más académicos, mi oficina sufre semanalmente de la segunda ley de la termodinámica, que establece la inevitabilidad de que un sistema cerrado transite del orden al caos. Y la otra cara de esta ley física es que nada, absolutamente nada, va del caos hacia orden por sí mismo, sin la intervención de un factor exterior (ver nota abajo *).

Física y Matrimonio

La segunda ley de la termodinámica también se aplica al matrimonio. En una relación de pareja, la entropía se manifiesta como el caos o desorden emocional y la distancia que puede crecer entre dos personas si ambos no hacen algo para evitarla. En otras palabras: que una pareja sienta que se están distanciando es normal, especialmente cuando ninguno de los dos hace nada activamente para prevenirlo. Si se deja que el matrimonio se maneje por inercia, es prácticamente imposible evitar el caos y las fuerzas centrífugas que poco a poco van separando a los esposos.

Un par de consejos para evitar la entropía en el matrimonio

PARA LOS HOMBRES

Apreciar con palabras. Uno de los gestos más importantes que una esposa necesita de su marido es sentirse valorada: que él le preste atención a lo que ella hace en la casa, por él o por los hijos, ¡y se lo haga saber! Una mujer que no se siente apreciada por su marido puede entrar en un ciclo de entropía emocional. La Parashá de esta semana, Ki Tabo, nos enseña que es fundamental expresar nuestra apreciación y agradecer “con palabras” –y no solo en el corazón– lo que Dios hace por nosotros. El campesino judío llevaba las primicias de sus frutos al Bet HaMiqdash y allí realizaba toda una ceremonia de agradecimiento verbal, no silencioso. ¿Y por qué se debe realizar este ritual de agradecimiento? Dios, en realidad, ¡no lo necesita! Muchos Sabios explican que el agradecimiento verbal ayuda a valorar y así se crea un ciclo positivo: agradecer me lleva a valorar y valorar me lleva a agradecer. Si hacemos esto con nuestra esposa, no habrá lugar para la entropía emocional.

Tiempo Compartido. Dedicar tiempo a la esposa es en realidad una Mitsvá (obligación religiosa) de la Torá, que se desprende del mandamiento de “Onatah”, lo que literalmente significa “sus tiempos” e indica que el esposo judío debe dedicar tiempo de intimidad con su esposa. La intimidad emocional es una necesidad imperiosa de cualquier esposa y un prerrequisito para que se sienta más atraída hacia su esposo. Para una mujer, “amor” significa compartir tiempo juntos. Un buen marido debe dedicarle a su esposa un tiempo —por día o por semana: pasear juntos, ir a comer juntos, o incluso no hacer nada específico, pero “juntos”. Esto es absolutamente esencial para evitar la entropía.

PARA LAS ESPOSAS

Marido-proyecto. Muchas mujeres creen que, al criticar permanentemente a sus maridos, les están haciendo un favor. Piensan que es una virtud señalar sus errores en lo que él hace, dice o piensa. Pueden decirse a sí mismas: “Si yo no le muestro a mi marido lo que está haciendo mal, ¿quién lo hará por él?”. Sin embargo, las críticas “constantes”, incluso cuando provienen de un lugar bien intencionado, no ayudan y, por lo general, hieren emocionalmente al marido. Y aumentan el nivel de entropía y el distanciamiento en el matrimonio. La mejor –y única– estrategia que una esposa puede adoptar para ayudar a su marido es el refuerzo positivo de las buenas acciones que hace su marido: alabarlo y recompensarlo cuando hace algo bien. Este enfoque es similar a los que usan los entrenadores de mascotas —dijo Amy Sutherland—que nunca critican, gritan ni castigan a los animales que entrenan, sino que se enfocan en recompensar y reforzar los comportamientos positivos. ¡Y este método —escribió Sutherland en su libro “What Shamu Taught Me About a Happy Marriage” —funciona a la perfección también con los maridos!

LA FELICIDAD COMO MITSVA

Es muy importante que el marido y la mujer entiendan que actuar con alegría no es exclusivo de un “estado de ánimo”, sino que es una elección. Lo enseña repetidas veces la Torá cuando, por ejemplo, nos ordena “estar” alegres en nuestras festividades o “hacer feliz” a los demás. Esta felicidad “activa” puede comenzar por forzarme a esbozar una sonrisa o poner buena cara cuando estoy con mis seres queridos. Recordemos que un buen empleado, una buena secretaria, una buena azafata en un avión siempre muestran una buena cara alrededor de los demás. E increíblemente, cuando uno se esfuerza por proyectar felicidad, se va sintiendo más contento. Si una esposa, por ejemplo, adopta una actitud positiva y proyecta felicidad, se convertirá en un verdadero imán emocional para su esposo, quien se sentirá mucho más atraído a ella y querrá pasar tiempo adicional a su lado y buscar actividades para hacer juntos. Una esposa que emana felicidad es irresistible para cualquier marido. Happy wife, happy life!

SHABBAT SHALOM

*Dicho sea de paso, la entropía es la mejor evidencia de que el mundo fue creado por Dios y no surgió por sí mismo, ya que suponer un universo que surgió y se desarrolló a partir del caos original del Big Bang sin la intervención de un Creador estaría absolutamente en contra de esta fundamental ley física. ¡Tendrían que enseñarlo en todas las escuelas!