YOSEF EN EL FONDO DEL NILO
Una de las primeras cosas que nos dice esta Parashá es que antes de salir de Egipto, Moshé tomó “los huesos (los restos mortales) de Yosef” para llevárselos con él y ser enterrados en la tierra e Israel. Los Sabios del Talmud nos brindan algunos detalles de este evento. Los restos de Yosef fueron arrojados al río Nilo. Y Moshé tuvo que rescatar su cuerpo desde el fondo del río.
Los Sabios debaten por qué los egipcios arrojaron los restos de Yosef al río. La Guemará en Sotá dice que los Egipcios, conscientes de que Yosef había salvado la economía del país, usaron el cuerpo de Yosef como un amuleto: arrojaron su cuerpo al Nilo en un cofre de metal para que el cuerpo de Yosef “bendijera al Nilo”, como cuando los turistas arrojan monedas al agua de la Fuente de Trevi para que se multipliquen en su bolsillo, o algo así.
El Midrash Tanjumá presenta una opinión radicalmente distinta: los restos de Yosef fueron enterrados con todos los honores funerarios que se le brindaba en Egipto a un héroe nacional –quizás en el famoso Valle de los Reyes o en una pirámide–pero cuando ascendió al poder una nueva dinastía, enemiga de la dinastía faraónica que era tan amiga de Yosef, sus restos fueron desenterrados y arrojados al Nilo como un acto de desprecio hacia el gran líder judío.
Independientemente de la razón por la cual el cuerpo de Yosef fue arrojado al río, los Sabios explican que antes de salir de Egipto, Moshé se tomó el tiempo para reflotar los huesos de Yosef desde el fondo del Nilo para llevarlos a Israel. Milagrosamente, Moshé pudo recuperar los restos mortales de Yosef y fueron enterrados en la tierra de Israel (Shejem).
AGUA, CON SANGRE JUDÍA
La invasión nazi de Hungría en 1944 provocó la deportación y el asesinato en masa más numeroso, rápido y eficaz que conoció la humanidad. En solo ocho semanas, unos 424.000 judíos húngaros fueron deportados a Auschwitz-Birkenau. En el plazo de seis meses, más de medio millón de judíos, 565.000, fueron asesinados en estos y otros campos de concentración.
Los judíos que quedaron en Hungría no tuvieron mejor suerte. Entre diciembre de 1944 y enero de 1945, las fuerzas policiales húngaras conocidas como “Los flechas cruzadas” sacaron a miles de judíos de los guetos de Budapest y los asesinaron a sangre fría. Hombres, mujeres, ancianos y niños fueron ejecutados a orillas del Danubio y sus cuerpos fueron arrojados al río. Antes de matarlos, las fuerzas policiales húngaras les hacían sacar sus zapatos, y les ataban sus manos con sus cordones, para que no puedan escapar nadando.
Los cuerpos de miles de judíos–se estima que no menos de 3.500; ¡aunque hay quienes hablan de 20.000!– yacen en el fondo de las turbias aguas del Danubio.
El 16 de abril de 2005 Hungría erigió un monumento en memoria de las víctimas de esos terribles asesinatos. Se llama “Shoes on the Danube Bank”, “Los zapatos en las orillas del río Danubio” (ver foto arriba).
LA VOZ QUE LLEGA DESDE EL LECHO DEL RÍO
Me emocioné mucho cuando leí en un periódico israelí que un grupo de buzos israelíes, voluntarios de ZAKA, la organización de Israel que se ocupa de rescatar cuerpos o restos mortales de judíos (soldados muertos en combate, víctimas de terrorismo, etc.) y darles su debida sepultura, se encontraba en Hungría para un proyecto de proporciones bíblicas: rescatar los huesos de los judíos asesinados allí en 1944-1945, y llevarlos a enterrar a la tierra de Israel. Ver aquí.
¡No pude contener mis lágrimas, y me fue imposible no conectar esta noticia con la historia de Yosef, relatada en la Parashá de esta semana!
Por lo que he leído, el operativo no será fácil, y para reflotar esos restos mortales será necesario un milagro (algo que para los judíos ya es parte de nuestra realidad diaria) como el que experimentó Moshé para exhumar los huesos de Yosef.
Es un orgullo pertenecer a un pueblo tan sensible y dedicado. Que no solo responde al llamado de un hermano cuando necesita nuestra asistencia, sino que también es capaz de escuchar la inaudible voz de nuestros muertos — de Yosef, o de los judíos asesinados en Budapest— desde el fondo de un río, rescatarlos del olvido y llevar sus cuerpos a casa.
אשרי העם שככה לו אשרי העם שה’ אלקיו

