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Ser o no ser una inversión rentable

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Tú eres un científico.  Un EMPRESARIO poderoso y rico está dispuesto a invertir un millón de dólares anuales en ti. Tu misión es encontrar la cura a una enfermedad mortal. Él confía en ti. Él cree que tú puedes encontrar la cura. Y te ofrece una gran suma de dinero por un contrato anual. En doce meses se reunirá de nuevo contigo para evaluar tu progreso y decidir si renuevan el contrato por otro año. El EMPRESARIO no espera que tú encuentres la cura en un año…  Sin embargo, debe asegurarse de que estás progresando y estás haciendo todo lo posible para encontrar la cura.  Cuando te reúnas nuevamente con el EMPRESARIO tendrás que demostrar que no has desperdiciado su dinero o su tiempo. Y que si cometiste algún error, algo totalmente esperable,  seas capaz de admitirlo. En el momento de la reunión anual con el EMPRESARIO deberás identificar esos errores y articularlos frente a Él.  Es muy incomodo, pero es la mejor forma de estar seguro que no repetirás los mismos errores el próximo año. El EMPRESARIO sabe que son precisamente esos errores los que,  cuando los reconoces, tienen el potencial de acercarte más a tu objetivo: encontrar la cura. Por otro lado, si no hablas de tus errores, si no eres capaz de mirar hacia atrás y detectar dónde has fallado, es probable que vuelvas a cometer los mismos errores el próximo año … Y si eso pasa, te conviertes en una «inversión de riesgo» para el EMPRESARIO.  Él podría retirar su dinero y buscar una inversión más segura.

Dios es el EMPRESARIO. Nosotros, los seres humanos, somos Su inversión. Él nos dio nuestras vidas y todo lo materialmente necesario para alcanzar nuestras metas espirituales.  Y espera que hagamos un buen uso de los numerosos recursos que generosamente nos concedió:nuestra salud, nuestra sabiduría, nuestros talentos.  Y el Creador tiene grandes expectativas de nosotros. Porque cada ser humano tiene el potencial de hacer un gran impacto positivo en Su mundo, mejorar nuestras propias vidas y las vidas de los demás.

Rosh Hashaná es el día que conmemora la creación del hombre. Este es el día en el cual comenzó esta relación entre el EMPRESARIO  (Dios , Creador)  y Su inversión(nosotros). Y es por eso que este día nos reunimos con Él para darle un reporte de nuestro progreso.

Cuando escuchamos la voz del Shofar debemos escuchar la voz de nuestro CREADOR preguntándonos: «¿Qué has hecho con todos los recursos que te di este año? «. Hay que tener en cuenta que el capital para el próximo año no se renueva automáticamente. Más bien, está sujeto a nuestros logros durante el año que pasó.  Tenemos que mostrarle al «EMPRESARIO» nuestros logros y si hubieron errores  admitirlos y aprender de ellos. 

Nuestro objetivo en Rosh HaShaná es convencer al Creador de que somos una inversión rentable. O, por lo menos, que podremos llegar a serlo en este nuevo año que comienza.