¿Cómo cambió la opinión del Rabino Teichtal sobre el Sionismo?

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וזכרתי את בריתי יעקוב ואף את בריתי יצחק ואף את בריתי אברהם אזכר והארץ אזכר

Vayqra 26:42

SU VIDA

El rabino Ysajar Shlomo Teichtal  (se pronuncia «Taijtal») nació en Hungría en 1885, en una familia de conocidos rabinos y líderes Jasídicos. A los 13 años comenzó sus estudio rabínicos. A los quince años se trasladó a Polonia, donde estudió con el rabino Shalom Unger.  De regresó a Hungría y a la temprana edad de 21 años, recibió la ordenación rabínica y en 1921 se convirtió en el Rabino Principal de Pishtian, Checoslovaquia, donde estableció su propia academia rabínica (Yeshibá).

LA INVASION NAZI

Checoslovaquia fue invadida por los Nazis en 1938. El Rab Teichtal se escondió en un Bet Midrash (casa de estudios de Torá) junto a 10 miembros de su familia, y  fue testigo de las atrocidades cometidas por los nazis y la deportación masiva a los campos de concentración. En 1942, él y su familia lograron escapar a Hungría y se establecieron precariamente en Budapest, donde permanecieron durante casi dos años. En 1944, cuando Hungría fue invadida por los nazis, fueron capturados y transportados a Auschwitz. En enero de 1945 los prisioneros de Auschwitz fueron llevados en tren al interior hacia Mauthausen. El Rab Teichtal fue asesinado por un grupo de ucranianos que estaban en ese tren cuando quiso defender a un judío a quien le habían robado un pedazo de pan.

SUS IDEAS

El Rab Teichtal, como la mayoría de los Rabinos europeos de su época, se oponía al Sionismo, el movimiento judío que intentaba  establecer un estado judío independiente en Israel desde 1895. El Rab Teichtal se pronunció contra la emigración sionista a “Palestina” explícitamente. En 1936, por ejemplo, escribió que “el movimiento sionista estaba impurificando la tierra santa”.  

Su oposición al Sionismo se basaba en dos puntos fundamentales:

1. El nuevo Estado judío no debería ser el fruto de un esfuerzo humano, sino exclusivamente de una “intervención divina”, que sería parte de la redención mesiánica.

2. Los líderes del movimiento Sionista y la mayoría de los judíos que se estaban estableciendo en Israel construyendo el nuevo estado, no eran judíos religiosos, sino seculares.

EL MERITO DE LA TIERRA

Pero durante el tiempo que permaneció escondido en Checoslovaquia y durante sus años de reclusión en Hungría, el Rab Teichtal cambió radicalmente su forma de pensar .  En esos años escribió sus reflexiones en un libro llamado “Em Habanim Semejá”, reflejando su nueva visión.

El versículo que inspiró su nueva forma de  ver al Sionismo se encuentra en la Perashá de esta semana, Behar-Bejuqotay, “Y entonces recordaré Mi pacto con Jacob, con Isaac y con Abraham, y también a la tierra recordaré” , (vayqrá 26:42) .

En este texto la Torá dice que cuando los judíos fuésemos perseguido por nuestros numerosos enemigos en el exilio, HaShem, eventualmente recordará el pacto que hizo con nuestros antepasados y nos rescatará de nuestros enemigos. La persecución que la Torá describe es tan aterradora que podría identificarse con la Shoah. Esto hizo que el Rab Teichtal se preguntase a sí mismo: ¿Por qué Dios no recordaba Su pacto y rescataba a Su pueblo del Holocausto?

Hay dos elementos inusuales en este versículo.

1. Primero, que nuestros antepasados son mencionados por lo general, en orden cronológico: Abraham, Isaac, Jacob.  Pero en este versículo por alguna razón, están mencionados de atrás para adelante. …

2. Este versículo menciona al final a la tierra de Israel.

¿Por qué?

DE MENOR A MAYOR

Citando el comentario de Rashí, el Rab Teichtal explicó que para que Dios nos escuche y nos proteja de nuestros enemigos, quizás fuese suficiente el mérito de Ya’aqob, el más joven de los patriarcas. Y si ese mérito no fuese suficiente, entonces Dios recordaría el mérito de Itsjaq, que es mayor que el de Ya’aqob. Y finalmente si el mérito del patriarca Isaac no fuese suficiente, Dios recordaría el gran mérito de Abraham Abinu. Pero ¿qué pasaría si por la severidad de nuestras malas acciones, una ola de asimilación colectiva, por ejemplo, el mérito de nuestros patriarcas tampoco llegase a ser suficiente? Entonces, explicaba el Rab Teichtal, nos quedará el mérito más grande (mencionado al final): el de la tierra de Israel. Y ¿en qué consiste ese mérito? En emigrar y vivir en la tierra de Israel. Y eso era exactamente lo que los judíos Sionistas estaban tratando de hacer desde 1895.

NUEVA VISION

El Rab Teichtal entendió que el esfuerzo de los pioneros sionistas era muy significativo. Un emprendimiento básicamente sagrado y religioso. Quizás sin quererlo, o sin saberlo, estos judíos seculares, que no llevaban una vida de observancia porque no habían tenido acceso a una educación judía apropiada, eran parte del Plan Divino. Haber regresado específicamente a la tierra de nuestros antepasados era su Teshubá, su “retorno a Dios”. ¿Por qué quitarles ese mérito al cual alude nuestra Torá? El Rab Teichtal entienda ahora que promover el regreso a la Tierra de Israel 50 años antes del holocausto fue un acto profético y profundamente religioso.

¿Cuántos judíos que estaban siendo asesinados en Europa podrían haberse salvado de haber regresando a tiempo a la tierra de Israel?

Para el Rab Teichtal el nuevo desafío del pueblo judío era la reunificación, que consistía en un par de metas muy claras. 1. Hacer lo posible para inspirar el retorno a la tradición judía entre los pioneros Sionistas y 2. Hacer lo posible para que los judíos observantes fueran parte de ese esfuerzo. Al retornar a Israel los judíos más observantes inspirarían a los menos observantes. Y así el pueblo judío se salvaría física y espiritualmente: viviendo en su tierra y observando la Torá.

Para más información sobre el rab Teichtal y sus ideas ver este articulo de la Yeshiva Hesder Holon, Israel (hebreo)