YONA 1:3: ¿Por qué se escapa Yoná?

וַיֵּ֨רֶד יָפ֜וֹ וַיִּמְצָ֥א אָנִיָּ֣ה ׀ בָּאָ֣ה תַרְשִׁ֗ישׁ וַיִּתֵּ֨ן שְׂכָרָ֜הּ וַיֵּ֤רֶד בָּהּ֙ לָב֤וֹא עִמָּהֶם֙ תַּרְשִׁ֔ישָׁה מִלִּפְנֵ֖י ה‘

Y Yoná descendió [al puerto de] Yafó; y encontró [allí] un barco que iba a Tarshish. Pagó por el barco y descendió a él para ir con ellos a Tarshish, y alejarse de la presencia de HaShem.
Explicamos anteriormente que Yoná rechazó la misión Divina de anunciar la destrucción de Ninevé, y planeó escaparse a Tarshish, una ciudad portuaria en la península ibérica, probablemente el destino más lejano que pudo encontrar. Hoy vamos a continuar con la descripción del escape de Yoná. Y también comenzaremos a analizar por qué Yoná quiere huir de la misión que Dios le encomendó: salvar a Ninevé.
YONA EN TEL-AVIV
Yoná llegó hasta el puerto de Yafó (en hebreo moderno “Yafo”, perteneciente hoy al municipio de Tel-Aviv). Yafo fue por siglos el puerto más importante de Israel. Todo el comercio marítimo pasaba por Yafó. El Rey Shelomó, por ejemplo, trajo via Yafo la madera del Líbano que se usó para la construcción del Bet haMiqdash (Dibré Hayamim II, 2:15). En el moderno Yafo hay algunas cosas que nos recuerdan la historia de Yoná. Por ejemplo, una calle (ver ilustración arriba), que desciende hacia el puerto y se llama “Yoná haNabí”, “el profeta Yoná”.     Una vez en el puerto, el profeta Yoná encontró una embarcación que se dirigía a Tarshish, probablemente un barco fenicio, ya que ellos eran los grandes navegantes de la época. El texto nos indica que Yoná pagó por «la embarcación», en lugar de decir que pagó por su propio pasaje. Los Sabios observaron que en su prisa por escapar, Yoná desembolsó una exhorbitante suma de dinero y contrató a la embarcación de forma privada.
Este detalle nos invita a preguntarnos una vez más ¿por qué Yoná quiso escapar de su misión?
Dejemos en claro que, como es habitual, el texto bíblico NO revela la razón de la conducta de sus protagonistas. El texto deja ese tema para que lo exploremos por nuestra cuenta, y aprendamos las lecciones correspondientes.
Conozco (¡por ahora!) 4 posibles respuestas. Todas tiene algo en común. Yoná trató equivocadamente de escapar, y al final, Dios le enseñó una importante lección .  Las primeras 3 respuestas que yo conozco presentan –cada una– una posible razón por la cual Yoná escapó. Pero creo que para entender, por ejemplo, por qué el libro de Yoná se lee en Yom Kippur, es decir, por qué nuestros Sabios eligieron la historia de Yoná como el texto que nos debe inspirar al arrepentimiento en el Día del Perdón, necesitamos más.   La última respuesta, que tiene que ver con la dinámica entre el arrepentimiento y la impunidad, creo que resuelve plenamente este interrogante y algunos más. Pero esta respuesta, por la cual me inclino, tendrá que quedar en lista de espera, ya que primero tenemos que conocer un poco más y mejor el libro de Yoná e ir descubriendo de a poco la forma de pensar de este profeta.
Hoy veremos 3 posibles respuestas, basadas en los Sabios, que presentaré brevemente, y con mis propias palabras.
YONA TEMIA POR SU VIDA
Los profetas en general se sentían en un callejón sin salida.  Tenían que advertir al pueblo, generalmente al pueblo judío, que una tragedia se avecinaba. Pero si Dios decidía perdonar al pueblo, el profeta quedaría expuesto como un profeta falso. Los Jajamim explican que esto ya le había ocurrido a Yoná cuando profetizó en el reinado de Israel. Ahora, Yoná supone que algo similar ocurrirá en Nínive (Tanjuma Vayqrá 8), pero allí, en una ciudad donde él es extranjero, podría costarle la vida.  Según esta opinión, HaShem al final le enseña a Yoná que salvar la vida de los habitantes de Ninevé es más importante que su propia vida.
YONA NO QUERIA SALVAR A LOS ENEMIGOS DE ISRAEL
Don Ytsjaq Abarbanel (1437-1508) explica que Yoná no quería salvar a los Asirios, que al final terminaron arrasando la ciudad de Shomrón, matando a miles de judíos, destruyendo el reinado de Israel (año 722 aec) y exiliando a las 10 tribus.  Tratar de salvar Nínive, la capital de Asiria, sería como si un judío hoy ayudara a preservar el regimen extremista iraní, que ha declarado públicamente su intención de borrar del mapa al Estado de Israel.
YONA TEMIA POR LA REPUTACION DE SU PUEBLO
El Talmud de Jerusalem (Sanh. 11, 5) explica que Yoná sabía que los pueblos idolatras eran influenciables y fáciles de convencer (קרובי תשובה). Y que seguramente rectificarían sus malas acciones de inmediato. Esta facilidad para transformar la conducta de un día para otro puede ser el resultado de la naturaleza de la cultura pagana. Los pueblos idolatras estaban acostumbrados a seguir los dictados cambiantes de sus «magos» y «brujos», quienes usaban la intimidación y la ignorancia de la gente para manipular a las masas con facilidad. Un pueblo–o un individuo– vulnerable a la «superstición» está listo para hacer lo que sea necesario por miedo a un presagio.  Yoná estaba convencido que en Ninevé, su anuncio acerca de la destrucción de la ciudad sería procesado via-superstición y sería aceptado inmediatamente por sus habitantes, lo que al final ocurrió. Y Yoná pensó que el arrepentimiento de los habitantes de Ninevé sería un terrible precedente para los judíos del Reino de Israel. En ese entonces los Yehudim se encontraban en un estado espiritual muy bajo. Practicaban la idolatría, transgredían la Torá y no era fácil convencerlos. No eran supersticiosos y volubles como otros pueblos. Los Yehudim, para mal y para bien, somos un pueblo «de dura cerviz». Las advertencias de los profetas eran vistas más como «presagios» que como profecías, y por lo tanto eran ignoradas por los Yehudim. Los profetas no lograban ser escuchados… Los Sabios opinaron que ésta pudo haber sido la razón por la cual Yoná escapó a la misión Divina: para que el inminente arrepentimiento de Ninevé no dejará en evidencia el rechazo del pueblo judío a escuchar a sus profetas y a cambiar sus malos hábitos.
Continuará