Pompeyo y el final del estado judio independiente (141-63 AEC)

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Hoy comienza un periodo de tres semanas, desde el 17 de Tamuz hasta el día 9 del mes de Ab, que se los conoce  como Ben haMetsarim. Estos son días en los que guardamos un grado de duelo que va creciendo en la medida que nos aproximamos al 9 de Ab, el día de duelo nacional del Pueblo judío. Estos son también días de reflexión.  Los profetas de Israel y los rabinos asociaron estos dos ayunos con 10 trágicos eventos históricos que azotaron al pueblo judío. No sólo para conmemorar y recordar nuestra historia, sino especialmente para aprender de ella.    Ya que hay un principio fundamental en la mentalidad del pueblo de Israel: existe una relación estrechísima y directa entre nuestro comportamiento religioso y lo que sucede con nuestros enemigos: cuando cumplimos nuestra parte del pacto y honramos nuestro compromiso con Dios, el Todopoderoso está activamente de nuestro lado, y honra Su parte del pacto protegiéndonos.   Este tema está desarrollado con simpleza y en gran detalle en la Torá en Perashat BeJuqotay (Levítico 26:14-46)  y Perashat Ki-Tabó (28:15-69).

Quisiera entonces comenzar hoy a explorar parte de nuestra historia, particularmente lo que llevó a la destrucción del segundo Bet haMiqdash, en el año 68 de la Era Común. Conocemos lo ocurrido en esos tiempos con mucha precisión, gracias a los numerosos documentos que tenemos y también gracias a los descubrimientos arqueológicos, que cada vez ilustran más y mejor lo que nuestros Sabios nos contaron. Es también importante conocer esta historia porque de acuerdo con nuestros Sabios, si el Tercer Bet haMiqdash no ha sido reconstruido en nuestros días es porque en cierta manera, todavía no hemos corregido los errores que cometimos hace 2000 años atrás.

Veamos.  Nuestros Jajamim nos enseñaron que el principal problema que sufrimos los judíos en los tiempos del Segundo Bet haMiqdash fueron las permanentes divisiones y fracturas entre nosotros mismos. Estas divisiones fueron de todo tipo: políticas, religiosas, sociales, etc.

Un primer ejemplo. ¿Cómo ocurrió que Israel (llamada Judea en esos tiempos) fue ocupada por los Romanos y llegó a estar bajo los pies de este despiadado imperio?

Como sabemos, en el año 141 AEC (un poco después de los acontecimientos de Janucá) los judíos recuperamos nuestra independencia de los griegos. Esto fue gracias a los esfuerzos de los Jashmonayim, los hijos y descendientes de Matitiyahu, que lucharon por más de 20 años hasta obtener un estado judío independiente y soberano.  Este fue un periodo de union y fortaleza entre los Yehudim, que aceptaron el liderazgo de Shimón, el hijo de Matitiyahu,  practicaron la Torá de forma uniforme y  ayudaban unos a otros. HaShem estaba con nosotros.

Pero luego de dos generaciones,  en el año 76 AEC, comenzaron nuevamente las divisiones.  Hubo una gran pelea entre dos hermanos que pretendían el trono: Yojanán Hurquenus y Yehudá Aristóbulo.

En ese entonces, los Romanos habían enviado al famoso comandante Pompeyo (106-48 AEC),  al medio oriente para proteger de los piratas que amenazaban a los barcos romanos en el mediterráneo. Una vez en Medio Oriente Pompeyo vio que la situación política en Judea era muy frágil y decidió aprovechar la situación. En el año 63 AEC se ofreció para arbitrar entre los dos hermanos y decidir quién debería tener el cargo.   Pompeyo decidió que debería ser elegido Yojanán. No conforme con el veredicto, Aristóbulo reunió un ejercito en Yerushalayim.   Pompeyo, con el apoyo de su protegido Yojanán, comenzó una guerra que duró más de 3 meses y en la que murieron mas de 12.000 judíos. En estas circunstancias Pompeyo se apoderó de la ciudad de Jerusalem, desplazando más tarde al propio Yojanán y terminando así con el estado judío independiente de Judea.   En el año 54 AEC los Yehudim trataron de rebelarse contra el imperio romano y recuperar su soberanía. Alejandro, el hijo de Aristóbulo encabezó una rebelión contra el cónsul romano Craso. Esta rebelión fracasó. 13.000 judíos murieron y 30.000 fueron tomados como esclavos y exiliados a Roma.     Muchas ciudades judías fueron destruidas y transformadas en ciudades Romanas habitadas por todo tipo de paganos.

De esta manera, a raíz de las divisiones entre hermanos, luego de 80 años de soberanía por la que tanto hablamos luchado,  Judea pasó a ser una estado vasallo de Roma, algo que continuó (empeorando) hasta la destrucción del Bet haMiqdash en el año 68 de la era común.