La JUPÁ: en qué consiste la ceremonia de casamiento

Maimónides explica que la institución del matrimonio es una innovación bíblica (Mishné Torá, Hiljot Ishut 1:1). Antes de que la Torá fuera entregada al pueblo judío, dice, un hombre encontraba una mujer, la llevaba a su casa, vivían juntos y traían hijos al mundo sin ningún compromiso público entre ellos y sin ninguna ceremonia formal. Además, dado que en la antigüedad no existía la institución del matrimonio, tampoco había un proceso formal de divorcio: si uno de ellos deseaba dejar a la familia, podía hacerlo en cualquier momento.
La Torá estableció la Mitsvá del matrimonio: cuando un hombre y una mujer desean vivir juntos, primero deben casarse. Esto se aprende del pasuq en Debarim 22:13: “Cuando un hombre toma (= se casa con) una mujer…”.
El matrimonio judío es un acto de carácter público, y por lo tanto se requiere la presencia de dos testigos. También es una norma aceptada que, en circunstancias normales, la boda se lleve a cabo en presencia de por lo menos un Minyán (diez hombres adultos).
LAS DOS ETAPAS
La ceremonia de casamiento consiste en dos etapas: qiddushín (o irusín) y jupá (o nisuín).
El primer paso, qiddushín, es el compromiso formal y legal, que no debe confundirse con el apalabramiento o compromiso que celebramos hoy en día. El qiddushín se celebra principalmente para sellar el compromiso formal de casarse, y se realiza a través del qinyán, o proceso legal de adquisición. Hoy en día se acostumbra hacer este qinyán entregándole un anillo a la novia, aunque en algunas comunidades judías sirias, siguiendo una costumbre muy antigua, el novio le entrega a la novia una moneda de plata en lugar de un anillo. Cuando el novio le da el anillo a la novia, la consagra como su futura esposa, diciendo: “He aquí que eres consagrada para mí, para ser mi esposa, a través de este anillo, de acuerdo con la ley de Moshé e Israel”. Al recibir el anillo, la novia está formalmente comprometida. Sin embargo, el novio y la novia aún no pueden vivir una vida íntima matrimonial: estarán considerados marido y mujer solo después de la Jupá.
EL AÑO DE ESPERA
Es muy importante mencionar que en los tiempos talmúdicos y pretalmúdicos, este primer paso de la boda, el qiddushín, se celebraba generalmente un año antes de la ceremonia de la Jupá. Durante ese año, entre el qiddushín y la Jupá, los novios vivían en la casa de sus padres y dependían de ellos. Aun así, la mujer era considerada meorasá, o formalmente comprometida. Por lo tanto, si la pareja decidía anular el qiddushín, se requería un divorcio formal (guet) para disolver ese compromiso.
El año entre el qiddushín y la Jupá se dedicaba a la construcción de la nueva casa, la preparación de los vestidos de la novia y la preparación de la comida necesaria para la Jupá y los siete días festivos que la seguían (sheba berajot). Ese año sin intimidad física servía también para fortalecer la relación entre la novia y el novio en el área emocional y espiritual, en anticipación a su vida como marido y mujer.
Este período de espera entre el qiddushín y la Jupá no se practica más. En nuestros días el qiddushín se realiza simultáneamente con la Jupá, como parte de la misma ceremonia. ¿Por qué? Hubo muchos motivos prácticos que exigieron este cambio. Por ejemplo, imaginemos que, por las persecuciones que los judíos sufrimos en el exilio, el novio tuviera que huir para salvar su vida. Si eso sucedía, la novia, que todavía estaba en un estado de apalabrada pero no casada, no podría casarse en el futuro con otra persona, porque necesitaría un guet, un documento de divorcio formal, de parte de su novio desaparecido. Debido a circunstancias como esta, se estableció hacer el qiddushín y la Jupá al mismo tiempo.
Hoy en día, la ceremonia normal de casamiento judío consiste en la entrega del anillo (qiddushín) y luego la Jupá (lectura de la Ketubá, sheba berajot, etc.). Estos dos pasos están ahora completamente integrados, y la mayoría de las personas no perciben que, formalmente, se trata de dos ceremonias diferentes.