Más sobre la lluvia

0
3822
image_pdfVer en PDFimage_printImprimir

Como hemos explicado anteriormente, nuestros rabinos introdujeron dos oraciones por la lluvia en la ‘amida. Una es barej ‘alenu (la novena berajá de la ‘amida), que es la bendición para nuestro sustento (parnasá).  Pedimos a HaShem que nos envíe «el rocío y la lluvia como bendición«. Esto quiere decir, que nos envíe la lluvia en su tiempo y en su justa medida. Como está escrito en el Shema «be’ito yoré umalqosh, «a su debido tiempo, la lluvia fuerte (la primera lluvia, que es muy fuerte y ayuda a ablandar la tierra que necesitamos arar) y más tarde el malqosh que es la lluvia más suave, la cual es necesaria una vez que la vegetación comienza a crecer (si nos llega la lluvia suave al comienzo de la temporada, no será suficiente para ablandar la tierra. Y si nos llega la lluvia fuerte cuando la vegetación están creciendo, la lluvia puede destruir las plantas) .

La lluvia también se menciona en la ‘amida durante la segunda berajá. En esa bendición no pedimos ni solicitamos lluvia ni cualquier otra cosa de Dios. Lo alabamos. Afirmamos que HaShem es Omnipotente (= infinitamente poderoso) y que Él usa Sus poderes para sostener, mantener, ayudar, curar,  nutrir y restaurar la vida, a su Creación y a Sus criaturas.

Este es el contexto en el que se dice la oración de alabanza a HaShem por la lluvia mashib haruaj umorid hagueshem «[HaShem, Tú eres Quien] hace que el viento sople, y que la lluvia caiga». En este contexto, no le estamos pidiendo a Dios que nosenvíe lluvia, estamos expresando nuestro agradecimiento por el hecho de que HaShem creó la lluvia. Percibimos la lluvia como parte de tejiyat hametim, «el poder divino de restaurar la vida», porque gracias a la lluvia, la tierra seca revive, las plantas vuelven a crecer y todas las criaturas del mundo pueden mantenerse con vida.

La lluvia es críticamente importante para nuestra supervivencia. Y alabar a Dios por «la lluvia» debería ser un gesto natural y espontáneo. En nuestros días sin embargo, no apreciamos la «lluvia». Esta mañana, por ejemplo, está lloviendo en la ciudad de Nueva York, y yo no veo que la gente esté más feliz y agradecida a HaShem por ello. Al contrario. Diría yo que el 99% de la gente se pone molesta por la lluvia.

¿Qué tipo de alabanza, entonces, se puede expresar por algo que percibimos más como una molestia que como una bendición?

En los próximos días, BH vamos a explicar algunos datos interesantes sobre el fenomeno de la precipitación que nos ayudará a tener una visón más positiva de la lluvia y nos permitirá alabar a HaShem con más profundidad por uno de Sus principales bendiciones a la humanidad.