SHABBAT PROJECT: Desconectarse del mundo virtual

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Imaginemonos la video-grabación de un día de nuestras vidas: ¿Cuánto tiempo de esa película nos mostraría frente a algún tipo de pantalla, computadora, tablet o teléfono celular?
Los aparatos electrónicos son adictivos. La dependencia es enorme. Pensemos que aun cuando el hombre moderno se distancia de su trabajo, descansa y se relaja, lo hace “conectado” a los mismos dispositivos que ha estado usando sin parar, en su trabajo o camino a su trabajo, de lunes a viernes.
En 2012, el ciudadano estadounidense promedio pasaba más de 12 horas por día conectado a algún medio de comunicación. Se espera que para 2018 este número aumente a 15 horas. Estas cifras son mayores si se incluyen multitareas de medios, por ejemplo: escuchar música mientras uno verifica su correo electrónico. De modo que es posible consumir más de una hora de medios en un período de 60 minutos.
La tecnología celular se ha convertido en algo peligrosamente incontrolable.
En las escuelas, los profesores y los educadores no tienen la menor idea de cómo evitar que los estudiantes se desconecten de sus teléfonos celulares.
Los padres ven con impotencia como sus niños pequeños prefieren tomar en sus manitos los iphones y androides en lugar de las manos de sus mayores.
“La ansiedad de la separación” (separation anxiety), un concepto que se solía usar en psicología para definir la angustia que sufren los niños pequeños cuando se separan de sus padres, define hoy el trauma de los adolescentes cuando se separan accidentalmente de sus celulares!
Esta permanente conexión a nuestros celulares y otros aparatos electrónicos no nos permite utilizar diferentes partes de nuestra mente. Desenganchar nuestros cerebros de la matrix del ciberespacio es hoy, mas importante que nunca.
Pero nadie sabe cómo evitar esta dependencia tecnológica.
Con excepción de AM ISRAEL.
HaShem nos regaló el Shabbat. Que siempre, de alguna manera, nos benefició. En tiempos de esclavitud, el Shabbat nos hacia sentir libres. En tiempos de persecuciones, encontrábamos reposo. En tiempos de pobreza, sabíamos que un día a la semana no faltaría ni pan ni manjares en nuestra mesa.
En los tiempos modernos, parte de la beneficiosa experiencia del Shabbat es la desconexión del mundo virtual. Ya que en Shabbat, durante un poco más de 24 horas, desde el viernes a la tarde hasta el sábado a la noche, todo contacto con el mundo electrónico queda suspendido.
Este Shabbat, hoy a la noche, este alejamiento del mundo digital beneficiaria a millones de judíos, entre ellos muchos que descubrirán por primera vez que en Shabbat, adquirimos “el poder de la desconexión”, que nunca fue más importante que en nuestros días.
Esta noche celebraremos nuevamente el “Shabbat Project”, un hermoso proyecto que alienta a todos los judíos del mundo a observar plenamente el Shabbat.
Desconectados del mundo virtual, disfrutaremos de los placeres del mundo real. Los aromas de Shabbat, las canciones en la mesa de Shabbat, y las conversaciones en un idioma no-binario con nuestros hijos y familiares.
Al terminar el Shabbat, NO tendremos una explosión de miles de fotos de las hermosas cenas o almuerzos de Shabbat que se celebraron en millones de hogares judíos alrededor del mundo.
Lo que vivamos y veamos con nuestros ojos este Shabbat tendrá el valor de lo irrecuperable. Serán imágenes que, a diferencia de lo que hoy es común, NO se compartirán en un video por WhatsApp sino que se convertirán en memorias biológicas, que se grabaran exclusivamente en nuestros corazones.
A todo esto se sumará la incomparable felicidad de saber, aunque no lo veamos en tiempo real, que AM ISRAEL está observando un Shabbat en conjunto.
Este viernes, antes de la puesta del sol, digámosle adiós a nuestros teléfonos celulares; encendamos las velas, y capturemos con los 94,5 Megapixels de nuestros ojos las imágenes no digitales de lo que promete ser uno de los Shabbatot más memorable de la historia judía moderna.
SHABBAT SHALOM