EL RAB OBADIA DE BERTINORO (1455-1515) y LA YESHIBA DE YERUSHALAYIM

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En honor a Yerushalayim, volvemos a presentar hoy la biografía de uno de los Rabbanim que más contribuyeron al restablecimiento de la población judía en esta ciudad. También nos servirá para apreciar las dificultades que tuvimos los Yehudim durante toda nuestra historia para vivir con dignidad cuando Yerushalayim estuvo en manos de otros.

El rabino Obadiá ben Abraham de Bertinoro, conocido popularmente como “Bartenura”, nació en 1455. Fue alumno del famoso Rabino Yosef Colón, מהרי”ק, y se convirtió en el rabino de su propia ciudad, Bertinoro, en la provincia de Cesena, Italia.

Desde una temprana edad deseó establecerse en Erets Israel, y específicamente en Yerushalayim. Sabemos detalles muy minuciosos de su viaje a Israel porque muchas de la cartas que describen ese viaje fueron encontradas recientemente.

Dejó su ciudad natal a finales de 1486. Luego pasó por Roma y llegó a Napoles. Se estableció cerca de allí en Salerno durante cuatro meses. En 1487 llegó a Palermo, Sicilia, donde permaneció tres meses predicando cada Shabbat en la sinagoga local. En Sicilia trataron de convencerlo para que se quedara como Rabino de la comunidad local pero él se negó porque su deseo era llegar a Yerushalayim. Viajo a través de Messina y Rodas hacia Alejandría, Egipto, donde llegó a principios de 1488. De Alejandría procedió a El Cairo, donde el Rab Natan ha-Kohen Shoulal lo recibió con grandes honores. El Rabino Shoulal también le ofreció permanecer en El Cairo, pero nuevamente se negó. Continuó su viaje a través de Gaza, Hebrón y Bet Lejem  llegando a Jerusalem justo antes de Pésaj de 1488. Su llegada fue una gran bendición para la comunidad judía de Yerushalayim.

Jerusalem estaba al borde de la ruina. Los ricos habían escapado de la ciudad por los exhorbitantes tributos que demandaba el gobierno Musulmán local, y los pobres eran duramente gravados por impuestos. La comunidad judía de Yerushalayim estaba en uno de sus peores momentos. Había aproximadamente 70 familias judías en la ciudad, todos muy pobres. Así escribe el Rab: “en la ciudad hay muchas viudas y muchos ancianos abandonados, Ashkenazim, Sefaradim y de otros países…los que tienen pan para toda una semana se consideran ricos… “. El rabino Obadiá también cuenta  que fue recibido por un rabino italiano, Ya’aqob de Colombano, el Rab principal de la ciudad. Este rabino era tan pobre que sólo se permitía comer un pedazo de pan durante Shabbat, y durante la semana, sólo comía algarrobos secos, es decir, los restos que quedan de las vainas de algarrobo una vez que su jugo fue extraído. Al principio el Rab Obadiá tuvo que hacerse cargo por sí mismo de casi todas las necesidades de la comunidad. Él mismo se ocupó hasta de  cavar las tumbas y enterrar a los muertos, ya que nadie más podía dedicare a este deber religioso.
El Rab Obadiá también se hizo cargo de recaudar fondos para ayudar a la población judía de Yerushalayim. Sus amigos y conocidos en Italia le proporcionaron dinero para el apoyo de los pobres. Al poco tiempo pudo establecer instituciones de beneficencia y asistencia medica para los enfermos. Emanuel Hai Camerino de Florencia, a quien el rabino Obadia le había confiado la administración de sus propiedad en Cesena, le enviaba 100 ducados (monedas de oro) al año, a lo que añadía otros 25 ducados de su propia para caridad. El hermano del rabino Obadiá y otros familiares pudientes también enviaban sus generosas contribuciones.
En unos pocos años dada su gran reputación en la ciudad, hasta los musulmanes acudían a él para resolver casos judiciales. El Rab Obadiá obtuvo la abolición del impuesto anual de la exhorbitante suma de 400 ducados que la comunidad judía debía pagar a las autoridades musulmanas locales para poder residir en la ciudad.
En 1492 cuando los judíos fueron expulsados de España, muchos refugiados se establecieron en Jerusalem. El rabino Obadiá se convirtió en su líder espiritual y también los ayudó a sostenerse materialmente durante algún tiempo, ya que estos refugiados Sefaradim llegaban sin dinero. Al poco tiempo, gracias a la llegada de estos Yehudim que si bien llegaron sin nada eran muy educados y entrenados para el comercio internacional, la comunidad judía de Yerushalayim comenzó a crecer. Como muestra de su enorme gratitud, los exiliados de España le hicieron al Rab de Bertinoro el mejor regalo que él podía haber soñado: le construyeron su propia Yeshibá (academia rabínica) en Yerushalayim. Esta fue la primera Yeshibá en Jerusalem en más de 1200 años.
El Rab Obadiá fue declarado como “abi hayishub”, patrón o benefactor máximo de la ciudad de Jerusalem.
Murió en 1515 y está enterrado en el Monte de los Olivos (Har haZetim).
LIBROS
El Rab Obadiá de Bertinoro es muy conocido por su comentario a la Mishná. La Mishná comprende las tradiciones orales rabínicas, es decir, la aplicación y los detalles de todas las Mitsvot de la Tora. La Mishná se estudia por lo general junto con la Guemará,  que explica la Mishná y elabora sus detalles.  Maimónides fue el primer rabino que escribió un comentario independiente sobre la Mishná. El rabino Obadiá siguió este ejemplo y escribió su comentario, que se convirtió en el más popular por siglos. A diferencia de Maimónides que escribió originalmente en árabe, el comentario del rabino Obadiá fue escrito en hebreo. El comentario del Rab Obadiá es una excelente introducción, una suerte de transición, al estudio del Talmud.