NOVENO MANDAMIENTO: Mentir en los negocios

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לא תענה ברעך עד שקר
El Noveno mandamiento, “No darás falso testimonio” nos introduce a un tema muy importante en el judaísmo: el valor de la verdad y la honestidad.  En los próximos días, a través de algunos ejemplos, veremos cómo es la dinámica de estos valores en el pueblo judío.
Decir la verdad y actuar con honestidad es visto en el judaísmo como uno de los más altos imperativos religiosos. Tanto es así que nuestros Rabinos afirmaron que a nuestra llegada al Mundo Venidero (= la vida después de esta vida) deberemos responder tres preguntas ante el Tribunal Celestial, con el objetivo de evaluar el nivel espiritual que hemos alcanzado en nuestra existencia mundana. La primera pregunta que nos hará la corte celestial tiene que ver con nuestro comportamiento con el dinero. ?נשאת ונתת באמונה “¿Te has conducido con integridad en tus negocios?” Claramente, nuestra forma de actuar en nuestros negocios está considerado por nuestra Tora como el indicador más preciso de nuestro nivel religioso.
Ilustración: Si yo me dedico a vender automóviles y un cliente me dice que quiere su nuevo auto a finales de este mes, y yo sé que no voy a conseguir ese auto al final del mes ¿debo decirle la verdad a mi cliente y perder una venta, o puedo mentirle, decirle que lo conseguiré y unos días antes de fin de mes invento alguna excusa? Si miento, no estaría perdiendo un cliente….  Nuestra Tora es muy estricta respecto a la prohibición de mentir. En Shemot 23: 7 la Torá dice categóricamente:  מדבר שקר תרחק,  “Te alejarás de la mentira”.  Por lo tanto, incluso cuando uno sabe que al decirle la verdad al cliente, éste irá a otro lugar a comprar su coche, debo decir la verdad.
Hace 2000 años atrás nuestros Rabinos afirmaron que el sello de HaShem (Dios) es: “La Verdad”. ¿Qué significa esto?  En la antigüedad el sello de un Rey era lo que hoy es una firma o un PIN.  La marca visual que servía para identificar, por ejemplo, que una carta había sido escrita o dictada por el Rey. Del mismo modo, la presencia de HaShem está representada por Su firma “La Verdad”. Lo explicaremos mejor:  cada vez que actuamos con honestidad, especialmente en nuestros negocios, “firmamos” el nombre de HaShem. Cuando estamos dispuestos a actuar con integridad, especialmente cuando las pérdidas pueden ser cuantiosas, estamos afirmando con nuestro accionar que valoramos Su instrucción y reconocemos Su Presencia. Y así, una acción honesta se transforma en Su firma. Mi acción se convirtió en Su sello. Ya que indirectamente y sin palabras, demuestro que HaShem existe. Y las personas que ven cómo actué se inspirarán a declarar: “Este proceder honesto viene de HaShem (=de Su Torá)”.
Si un Yehudí, por el contrario, miente, inventa historias o actúa engañosamente para ganar dinero, aleja a HaShem…. Al actuar engañosamente en sus negocios, al no firmar su acción con el sello de HaShem, está provocando que la gente no lo “vea” a HaShem. Su accionar deshonesto en cierta forma, hace desaparecer Su firma. Es como si esa persona hubiera “vendido” la Presencia (o la reputación) de HaShem por dinero …
Para terminar, en su obra Pele Yo’etz, un libro que es una mini enciclopedia de valores judíos, el Rab Eliezer Pappo,  se refiere entre otros temas a la honestidad comercial. Y nos muestra un ángulo diferente acerca del valor de la verdad y la honestidad. El Rab Pappo afirma que aparte de su inestimable valor espiritual, actuar con honestidad en los negocios, es bueno para nuestros negocios. Ya que el producto más valioso que existe en el mundo de los negocios es “el buen nombre”. Cuando actuamos con honestidad muchas veces perdemos algún negocio y dejamos de ganar dinero. Pero a largo plazo, al actuar con honestidad estamos construyendo un buen nombre, una reputación que a la larga va a atraer más y más clientes a nuestra compañía. En otras palabras, la honestidad no solamente es un importantísimo valor religioso, actuar con honestidad es también la decisión comercial más inteligente. No hay mejor publicidad para un comerciante que la fama de un buen nombre y una buena reputación.