El Rab Yehudá Jayat, y la expulsión de los judíos de España

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La ciudad de Mantova, Italia
יום מאורי חשך בגרוש קאסטיליא…
Este lamentablemente desconocido Rabino Sefaradí, Rabbi Yehudá ben Ya’aqob Jayat z”l, sufrió todas las tribulaciones que conllevó la expulsión de los judíos de España. Su terrible historia ejemplifica lo que sufrieron cientos de miles de judíos que fueron expulsados de la Peninsula Ibérica por negarse a abandonar su religión.
En su libro “Minjat Yehudá” el Rabino Jayat describe lo que vivió por cerca de 10 años.
Cuando fueron expulsados de España en 1492, cerca de 120.000  judíos se refugiaron en Portugal. En ese momento el Rey portugués Juan 2ndo, aceptó a los judíos pero exigió que pagaran una exhorbitante suma de dinero para residir allí. Al año de haber llegado de Portugal, en 1493, el rey decidió que los judíos no podían permanecer más tiempo en su reino a menos que se convirtieran al catolicismo o pagaran nuevamente esa exhorbitante suma. Los judíos eran refugiados, que cuando fueron expulsados de España expropiaron todos sus bienes y se les prohibio llevar consigo plata, oro o cualquier otra cosa de valor. Vivían en Portugal en condiciones de extrema pobreza y no podia pagar lo que el rey exigia. Junto con otros 250 refugiados judíos, el Rab Jayat abandonó Portugal y partió desde el puerto de Lisboa en una embarcación muy precaria hacia la costa de Marruecos. Las condiciones a bordo eran tan insalubres que a los pocos días en el mar se desató una epidemia en el barco. Y así, no les estaba permitido descender en ningún puerto. El precario barco fue llevado hasta el puerto de Malaga. Y allí,  cuenta el rab Jayat,  los estaban esperando varios curas para convertirlos. Los desesperados pasajeros judíos les pedían que les dieran agua y pan, pero los curas se negaban a darles cualquier alimento hasta que aceptaran el bautismo…. Así estuvieron como por 5 días y cuenta el Rab Jayat que cerca de 50 de esos judíos, ente ellos, su propia esposa, fallecieron de hambre y sed…
Al final, la precaria embarcación llegó a la costa de Marruecos. Pero al pisar tierra firme, el Rab Jayat fue inmediatamente encarcelado y condenado a muerte por fanáticos Musulmanes, quienes argumetaban que las creencias y prácticas religiosas de un rabino ofendían al Islam. Para salvar su vida, le dijeron, tenía que convertirse al Islam. Durante 40 días estuvo el Rab Jayat tirado en un pozo (así eran los calabozos en Afirca)  en condiciones inhumanas, rodeado de roedores, víboras y escorpiones. 
Al final, algunos refugiados judíos, que eran extremadamente pobres, pudieron juntar algo de dinero y así lograron salvar al Rab Jayat de una muerte segura. El Rab Jayat escapó a la ciudad de Fez, un poco más al sur. Fez fue el refugio de decenas de miles de judíos exiliados de España. Pero allí también el Rab Jayat encontró sólo dificultades.   
 
Así escribe en su libro:
“En Fez se sufre de terrible hambre, y la gente está obligada a comer pasto para sobrevivir. Todos los días yo trabajo moliendo algunos granos de trigo con mis manos desnudas en la casa de una familia Musulmana, para ganar un pequeño pedazo de pan. … tanto yo, como otros judíos que escapamos de España, no tenemos casa ni refugio. Y por la noche debemos cavar un pozo en las afueras de la ciudad para dormir. “
Luego de estar en Fez por 8 meses, cuenta el rab: “…un tremendo fuego se desató en la ciudad y muchísima gente murió en las llamas… Luego de ese fuego, y como consecuencia de la gran sequía, más de 20.000 (sic.) judíos fallecieron de hambre y epidemias. Cuando vieron esto, muchos de los que llegaron de España y Portugal decidieron regresar allí, para evitar en Fez una muerte segura para ellos y sus hijos”.
 
Cuenta el historiador español contemporáneo Andrés Bernáldez (1450-1513) en el libro “Historia de los reyes católicos” pag. 78 que “los judíos que abandonaban Fez fueron víctimas de todo tipo de abuso, en los caminos que dejaban la ciudad eran  atacados por Moros que secuestraban y violaban a sus mujeres e hijas, y abrían los cuerpos de los judíos para ver si habían escondido plata u oro en sus estómagos…”.  
El Rab Jayat escapó de Marruecos y logró embarcar hacia Italia. Llegó al puerto de Venecia solo, ya que había perdido a toda su familia, y semidesnudo. Cuando los judíos Españoles que vivían en Venezia lo reconocieron, se ocuparon de él. De Venezia el Rab Jayat llegá a la ciudad Italiana de Mantova donde se estableció hasta sus últimos días. Allí encontró a un rabino Sefaradí (=refugiado de España) llamado Rabbi Yosef Ya’abets, quien lo convenció de escribir un comentario al famoso y críptico libro místico: “ma’arakhot Eloqim”. El rab Jayat llamó a su libro “Minjat Yehudá” (La ofrenda de Yehudá). Es decir, este libro era una ofrenda que él, Rabbi Yehudá Jayat, le ofrecía a HaShem por haber salvado su vida… 
Este libro es considerado una obra fundamental ya que explica los principios más complejos de la Kabbalá, y contribuyó a la difusión de Jojmat haQabbalá, que llego a su pico en el siglo 16. 
 
Aunque no se saben los detalles con precisión, se estima que rabbi Yehuda Jayat falleció en Mantova, Italia, cerca del año 1510.