MASHIB HARUAJ: ¿Rezar para que llueva?

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Como hemos explicado anteriormente, nuestros rabinos introdujeron dos oraciones (tefilot) por la lluvia en la ‘amida (veraquí). Una es barej ‘alenu (la novena berajá de la ‘amida), que es la bendición para nuestro sustento (parnasá).  Pedimos a HaShem que nos envíe “el rocío y la lluvia como bendición”, es decir, que nos envíe la lluvia en su tiempo y en su justa medida. Como está escrito en el Shema Israel be’ito yoré umalqosh. La bendición material de Dios ocurre cuando al comenzar la epoca de lluvias Él nos envía la lluvia temprana llamada yoré (la primera lluvia, que es muy fuerte y ayuda a ablandar la tierra que necesitamos arar) y más tarde la lluvia llamada malqosh, que es la precipitación más suave, la cual es necesaria una vez que la vegetación comienza a crecer (si nos llegara la lluvia suave al comienzo de la temporada, no será suficiente para ablandar la tierra. Y si nos llegara la lluvia fuerte cuando la vegetación está creciendo, la lluvia destruiría las incipientes plantas) .
 
La precipitación también se menciona en la ‘amida durante la segunda berajá. En esa bendición no pedimos ni solicitamos lluvia ni cualquier otra cosa de Dios. Sólo afirmamos que HaShem es Omnipotente (= infinitamente poderoso) y que Él usa Su Poder para sostener, mantener, ayudar, curar, nutrir y restaurar la vida a Sus criaturas.  Este es el contexto en el cual se recita la oración de alabanza a HaShem por la lluvia mashib haruaj umorid hagueshem “[HaShem, Tú eres Quien] hace que el viento sople, y que la lluvia caiga”. En este contexto estamos expresando nuestro agradecimiento por el hecho de que HaShem creó la lluvia. Percibimos la precipitación como parte de tejiyat hametim, “el poder divino de restaurar la vida”, porque gracias a la precipitación, la tierra seca revive, las plantas vuelven a crecer y todas las criaturas del mundo pueden mantenerse con vida.
 
La lluvia es críticamente importante para nuestra supervivencia. Y alabar a Dios por “la lluvia” debería ser un gesto natural y espontáneo. En nuestros días, sin embargo, nos cuesta apreciar la “lluvia”. Cuando llueve no parece que la gente esté más feliz y agradecida a HaShem por ello. Al contrario, creo que el 99% de la gente se pone molesta cuando llueve. 
En nuestras modernas vidas urbanas hemos perdido nuestra apreciación  y nuestro sentido de agradecimiento por la lluvia.   ¿Qué alabanza, entonces, podemos expresar por algo que percibimos más como una molestia que como una bendición?
 
En los próximos días, BH vamos a explicar algunos datos interesantes sobre el fenómeno de la precipitación que nos ayudará a tener una visón más positiva sobre la lluvia y nos ayudará a apreciar una de las principales bendiciones de HaShem a la humanidad.