PIRQUE ABOT 4:22 El paraíso, el infierno y la biblioteca

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הוא היה אומר, יפה שעה אחת בתשובה ומעשים טובים בעולם הזה, מכל חיי העולם הבא

Ayer explicamos la palabras de Rabbi Yaaqob: en esta vida nos preparamos para la vida que viene.

Hoy vamos ampliar un poco más esta idea.

Rabbi Yaaqob dice en la próxima Mishna algo que parece sorprendente. Compara esta vida con la vida después de la muerte y dice que, en un sentido, esta vida es más importante que la próxima.

Así dice: “Es más valioso un momento de arrepentimiento y buenas acciones en este mundo que toda la vida del mundo por venir”.

¿A qué se refiere Rabbi Yaaqob?

La virtud más esencial del ser humano, lo que distingue al hombre de los animales y de los angeles, es su libre albedrío. El hombre puede elegir hacer el bien o practicar el mal, progresar espiritualmente o estancarse.  Ser egoísta o altruista.  Es con esta libertad que tomamos decisiones morales: ¿Voy o no voy a ayudar a quién me necesita? ¿Voy o no voy a hablar mal de fulano de tal? ¿Voy o no voy a: robar, herir, curar, acompañar, pedir perdón, perdonar?

El libre albedrío es una característica exclusiva de los mortales.  En el mundo por venir no tomamos decisiones morales. Allí no hay pobres a quienes ayudar, enfermos a quien visitar, ni personas físicas de las cuales hablar mal o contra las cuales conspirar, ni dinero que robar, ni la posibilidad de ser fieles o infieles, crueles o compasivos.

El mensaje principal de rabbi Ya’aqob es que nuestro desarrollo y crecimiento espiritual consiste en esas decisiones morales que tomamos en esta vida. Somos lo que decidimos. Cuanto mejores son esas decisiones, más crecen nuestras almas y viceversa.

Rabbi Ya’aqob también señala la Teshubá:  en el mundo por venir no hay posibilidad de arrepentimiento. Solo aquí, en esta vida podemos pedir perdón a HaShem por haber violado Su voluntad, y sólo en esta vida podemos pedir perdón a quienes ofendimos.  En el mundo por venir no hay posibilidad de cambios, progreso y arrepentimiento, que es una de las formas mras elevadas del crecimiento espiritual. Es por eso que, en este sentido, la vida en este mundo es incomparablemente más significativa que la vida en el mundo por venir.

Un ejemplo: Imagine usted que la vida en el mundo por venir es una biblioteca, que contiene libros, sólo libros. Los libros más hermosos del mundo están en esta biblioteca.  Antes de ingresar a la biblioteca uno tiene la posibilidad de aprender a leer y así llegar a la biblioteca preparado para disfrutar de las obras más grandes de la literatura humana. Pero esa biblioteca tiene algunas imitaciones: no hay audiolibros y no enseñan a leer. Sólo se puede aprender a leer antes que uno ingresa a la Biblioteca… El ejemplo de la Biblioteca nos sirve para entender lo que dice Rabbi Ya’aqob respecto a la mayor importancia de este mundo, comparado con el mundo por venir. Sólo aqui podemos decidir aprender a leer. Allí, disfrutaremos o experimentaremos las consecuencias de lo que hicimos o no hicimos en esta vida.

Incidentalmente el ejemplo de la biblioteca nos puede servir para entender por qué originalmente la Mishná no habla de un paraíso o un infierno, sino de un mismo lugar para todos: el mundo por venir (‘olam habba). Veamos: dos personas llegan a la Biblioteca. La primera persona aprendió a leer en varios idiomas, y aprendió también a disfrutar de la lectura.  Ahora tiene la posibilidad de acceder a todos los libros que quiera. ¡Está en el paraíso! La otra persona sabe mucho de videojuegos, le encantan las telenovelas y es un experto en jugar al poker.  Pero es analfabeto. Nunca quiso esforzarse en aprender a leer.   Las dos personas están en el mismo lugar… pero no están en el mismo lugar.  El que sabe leer está en el paraíso. El otro, no.