MAIMONIDES, Hiljot Tsedaqa: Tus manos y Sus manos

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מצות עשה ליתן צדקה לעניי ישראל כפי מה שראוי לעני, אם הייתה יד הנותן משגת–שנאמר “פתוח תפתח את ידך

En Mishne Torá, en el libro de Zera’im, Hiljot matenot ‘aniyim (= regalos para los pobres) Maimónides explica la mitsvá de dar tsedaqá.
En la primera Halajá (Capítulo 7:1) Maimónides cita el verso de Debarim (Deut. 15: 8) de donde aprendemos este mandamiento. Dice:  פתוח תפתח את ידך Abrir abrirás tu mano… para darle lo que necesita a la persona pobre. Este versículo, el lenguaje específico utilizado en él, tiene una conexión directa con el muy famoso pasuq de Tehilim 145: 16. Allí, el dice: פותח את ידך  “[Tú, Dios] abres Tus manos para satisfacer las necesidades de toda criatura de acuerdo a Tu voluntad”.
Eso significa que Dios abre Sus manos, metafóricamente hablando, para proveer todas nuestras necesidades. Nuestra vida depende de la bondad de Sus manos. Está en Su voluntad concedernos salud y sabiduría, para poder ganar nuestro sustento. Él nos presenta (o no nos presenta) nuevas oportunidades para tener éxito. Es Él Quien cierra o abre  puertas. Nuestro sustento (parnasá) está, en última instancia, en Sus manos. Y cuando Él nos da es nuestro deber de compartir con los que menos tienen.
Ahora bien, hay otra manera de leer este versículo. La palabra hebrea “poteaj” está escrita en tiempo presente. Y, técnicamente, podría referirse a la segunda o a la tercera persona del singular.
Cuando leemos poteaj et yadeja refiriéndose  a la segunda persona estamos diciendo lo que explicamos antes: “HaShem, Tú abres Tus manos para satisfacer las necesidades de toda criaturea”. Esta es la lectura normal de este hermoso versículo, ver shulján ‘aruj  (OJ 51:7)
Veamos ahora una segunda posible lectura. Si leemos la palabra “poteaj” en tercera persona, significa que HaShem “abre tusmanos”, en otras palabras, el versículo no se refiere a las manos [metafóricas] de HaShem, sino a nuestras manos humanas. El versículo estaría diciendo: “Él [=HaShem] abre tus manos para satisfacer las necesidades de todos los demás”.
¿Y cómo es que HaShem abre “tus” manos o mis manos? Muy simple. A través del  mandamiento de tsedaqá! Donde se utilizan las mismas palabras: “patoaj tiftaj et yadejá ….”  ABRIR ABRIRAS TUS MANOS “, y darás tsedaqá a los pobres.
Al ordenarnos la mitsvá de tsedaqá, HaShem abre nuestras manos y nos convierte en Su medio por el cual Él satisface las necesidades de todos los demás. A traves de la tsedaqá nuestras manos se transforman en Sus manos. Cuando damos tsedaqá, cuando abrimos nuestras manos por Su orden, nos convertimos en agentes de HaShem (sus socios!) en la satisfacción de las necesidades de los que tienen menos.