El significado del nombre de HaShem

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La semana pasada explicamos que el Shem haMeforash, el nombre principal de HaShem, está escrito de una manera pero se pronuncia de una forma diferente. El significado del nombre de Dios, así como está escrito, significa “El Eterno”, Aquel que fue, es y será. Cuando leemos este nombre recordamos que HaShem está más allá de nuestra capacidad de conocerlo o entenderlo. Cuando leemos Su Nombre, debemos sentirnos en un estado de humildad y sumisión (yr’at HaShem) ya que nos damos cuenta de que HaShem es trascendente, y está mucho más allá de nuestra pobre comprensión.
No obstante,  aunque de acuerdo a su escritura entendemos que hay una distancia insalvable entre Él y nosotros, cuando pronunciamos Su nombre, entendemos que HaShem es accesible para nosotros.  Su nombre se lee AMONAY (D por la M) que proviene de la palabra ADON, Señor o Dueño. Al pronunciar Su nombre pensamos en HaShem como el Creador del mundo. Él es accesible. Escucha nuestra Tefilá.  Nos quiere y se interesa por nosotros.  Podemos relacionarnos con Él (ahabat Hashem). Él está cerca.
Estos dos significados del nombre de HaShem se complementan entre sí. Cuando leemos Su nombre pensamos que Él es infinito, inimaginable, más allá de nosotros.   Cuando pronunciamos ADON pensamos que, a la vez, Él está muy cerca de nosotros, accesible, presente.De acuerdo al Shuljan Aruj ‘(OJ, 5:1), cada vez que decimos el nombre de HaShem debemos pensar en estos dos significados.
En la misma Halajá  el Shulján ‘aruj explica también el segundo nombre más común con el cual nos referimos a Dios: Eloqim. Este nombre de HaShem significa que Él es Todopoderoso y Omnipotente. Cuando decimos Eloqim tenemos que pensar y recordar que no hay nada que esté más allá de las posibilidades de HaShem,  o de Su conocimiento. Él sabe lo que hacemos, incluso en nuestra vida íntima, y Él sabe lo que pensamos y lo que sentimos. “Eloqim” nos recuerda que vivimos (o deberíamos vivir…) permanentemente bajo Su mirada. Si recordamos que HaShem nos está viendo, nos será mucho más fácil hacer siempre lo que es correcto a Sus ojos, y sobre todo, evitar lo que está mal a Sus ojos.
El Shulján ‘aruj  hace hincapié en la importancia de pensar en todo esto cuando decimos los nombres de HaShem.
El Midrash dice que HaShem le dijo Yesha’ayahu Hanabi que algunos de sus hijos oraban con sus labios pero no con sus corazones ( מצות אנשים מלומדה). En otras palabras, ellos recitaban las plegarias pero no estaban pensando en el significado de esas oraciones. De esta manera, no se permitían que las palabras de la Tefilá pudieran inspirarlos. Inspirarlos a darse cuenta, por ejemplo,  que HaShem, aunque Infinito y Recóndito, está muy cerca de nosotros, Él sabe lo que hacemos, lo que decimos y hasta lo que pensamos.
HaShem, en ladino
En español, se llama al Todopoderoso “Dios”. Pero los judíos sefardíes que hablaban ladino nunca decían “Dios” sino “Dió” (Buena semana mos de el Dió …). ¿Por qué? Debido a que en español la adición de la letra “s” al final de la palabra indica el plural, especialmente cuando la palabra termina con una vocal (Casa / Casas, Hombre / Hombres) . Los Yehudim eran tan cuidadosos que llamaban a HaShem “Dió” sin la “s” final, haciendo hincapié en la singularidad de Dios, y para alejarse de la idea que HaShem ח”ו puede ser más que Uno.