ENTENDIENDO LA AMIDA: La protección Divina (Berajá Nro. 1, ABOT)

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La Amida está compuesta por 19 berajot (=bendiciones, o breves rezos que finalizan con una bendición) . La primera bendición de la Amida se llama “Abot”, que literalmente significa “padres o patriarcas”, en alusión a nuestros antepasados o padres fundadores, Abraham, Yitsjaq y Ya’aqob. Esta bendición pertenece a la primera sección de la Amida: “Alabanza”. Cuando nos dirigimos a Dios, antes de pedir cualquier cosa de Él, lo alabamos. En primer lugar, por su constante protección al pueblo judío.

En esta berajá/bendición afirmamos que HaShem cuidó a Abraham, Ytsjaq y Ya’aqob. Dios nos protegió, incluso antes de que nos convirtiéramos en una nación. En los tiempos de nuestros patriarcas éramos una incipiente familia o una pequeña tribu. En ese momento éramos extremadamente vulnerable.

Esta berajá también describe con tres palabras lo que podemos captar del poder protector de Dios hacia nosotros. Decimos que Dios es “grande, poderoso e imponente” (= Gadol, Gibbor, Nora), y que no hay ningún poder o fuerza que esté más allá de su control (e-l-‘elion). A diferencia de muchos humanos que usan su poder de una forma negativa, HaShem utiliza Su poder con bondad (Gomel Jasadim Tobim) para protegernos, y para asegurar nuestra continuidad.

Afirmamos que por el mérito de nuestros antepasados (zojer jasde Abot), Dios nos brinda Su permanente protección, y por el mérito de aquellos que fundaron nuestro pueblo, Dios traerá nuestra redención (umebi go-el).

También afirmamos que Dios prometió (lema’an shemó) a nuestros antepasados que Él nunca permitirá que el pueblo judío  desaparezca. Que nunca nos abandonará, porque HaShem ama a Su pueblo Israel (beahaba). Ver Deut. 7: 7.

En este berajá no estamos pidiendo a Dios Su protección. Tampoco se refiere a la protección individual que HaShem brinda o no brinda a cada persona. Ese no es el objeto de esta bendición. Aquí afirmamos que Dios garantiza la supervivencia del Pueblo de Israel, y agradecemos a HaShem por mantenernos con vida como nación, contra todos los pronósticos y estadísticas.

Finalmente afirmamos que Dios es nuestro Rey (melej). HaShem es un Rey especial. Decimos que HaShem es un Rey que se preocupa por sus súbditos. Un rey dispuesto a ayudar (ozer) cuando solicitamos su ayuda. Un rey que nos salva cuando estamos en problemas (moshia). Y un Rey que nos protege de peligros y riesgos de los cuales ni siquiera somos conscientes (maguen).

Finalizamos esta berajá bendiciendo (= reconociendo) que Dios ha permitido la supervivencia del pueblo judío, desde los tiempos de Abraham Abinu (maguen Abraham) hasta nuestros propios días.

לע”נ מר אבי יעקב בן יהודה ז”ל