HILJOT TESHUBA 2:2: Teshubá, antes de morir

HILJOT TESHUBA 2:2: Teshubá, antes de morir

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 אפילו עבר כל ימיו, ועשה תשובה ביום מיתתו ומת בתשובתו–כל עוונותיו נמחלין:  שנאמר “עד אשר לא תחשך השמש” (קוהלת יב,ב), שהוא יום המיתה–מכלל שאם זכר בוראו ושב קודם שימות, נסלח לו.
HILJOT TESHUBA 2:2
Maimónides explica en esta Halajá que la posibilidad hacer Teshubá, arrepentirse por las transgresiones cometidas, nunca expira.  Citando a los Sabios dice que aún en el día de la muerte uno puede hacer arrepentirse.
Hay tres puntos que deben ser aclarados:
1. Nuestros Sabios nos dicen que debemos hacer Teshubá TODOS LOS DÍAS de nuestra existencia,  ya que no podemos estar seguros acerca de cuál es el último día de nuestras vidas.
2. Este arrepentimiento de última hora solo sirve ara las transgresiones cometidas en el área ritual (ben adam lamaqom) como Shabbat, Casher, etc. Sin embargo, y como veremos en los próximos días, si uno ofendió o causó algún tipo de daño físico, material o emocional a otra persona, no será perdonado por Dios hasta que sea perdonado por su víctima.
3. Antes de morir podemos arrepentirnos y “borrar de nuestro récord” la memoria de lo que hicimos mal. Pero, ¿qué pasa con lo que teníamos que haber hecho y no hicimos?
En primer lugar, nuestros Sabios nos dicen que debemos hacer Teshubá TODOS LOS DÍAS de nuestra existencia,  ya que no podemos estar seguros acerca de cuál es el último día de nuestras vidas.
Normalmente, pensamos en Teshubá / arrepentimiento como el proceso que comienza a partir de nuestra sensación de culpa por los errores, faltas y malas acciones que hemos cometido. Pero en realidad también (o por sobre todo) debemos arrepentirnos por las buenas acciones que deberíamos haber hecho y no hicimos.  Somos responsables no sólo de nuestros malos actos sino también de nuestra inacción y pasividad (“A veces, lo peor que podemos hacer es no hacer nada”). En el mundo por venir, deberemos dar cuenta por no haber hecho todas las cosas buenas que tenemos el potencial de hacer y no hicimos .
Al igual que todos los rabinos, he visitado a varios pacientes que sabían que pronto iban a morir. En contadas ocasiones, cuando estos pacientes estaban conscientes y se sentían en confianza para compartir con un Rabino sus pensamientos más íntimos, hubo un tema que se repetía en todos los casos de pacientes terminales: al final de su vida, la gente no se lamenta tanto por los errores cometidos (estamos hablando de personas normales, no de criminales, o algo así…). En esos últimos momentos, que son tan sagrados, cuando las memorias de toda la vida pasan por la mente, he observado que las personas principalmente se lamentas por las cosas buenas que deberían haber hecho y no hicieron. Por las oportunidades que perdieron para hacer un cambio positivo en los demás. Y especialmente, por haber postergado ad infinitum sus proyectos altruistas.  En esos momentos, que es cuando uno tiene más conciencia que nunca sobre la irrecuperabilidad del tiempo, la gente se arrepiente de haber perdido demasiado  tiempo en “tener más” en lugar de haberse dedicado a “dar más, ayudar más, compartir más”, y haberse esforzado por hacer lo que es correcto y bueno a los ojos de HaShem. En esos momentos, se hace un balance de nuestras vidas. Y en los activos nadie cuenta lo que tiene en el banco. A la última hora de la verdad, lo que importa no es lo que tenemos sino lo que hicimos. Las personas se arrepienten de haber desperdiciado su potencial. Y cuanto más importante haya sido la posición o el poder de ese individuo, más grande y doloroso es el sentimiento de frustración, por haber perdido tantas oportunidades para impactar la vida de los demás y su propia vida en relación a Dios.
Siguiendo esta simple idea, nuestra Teshubá anual demanda, en primer lugar, darnos cuenta de todos nuestros talentos y del gran potencial que tenemos para dar, ayudar, inspirar a los demás. Y tomar conciencia de que no podemos caer en la trampa de la postergación constante. Debemos hacer YA lo que es bueno a los ojos de HaShem. No desperdiciar los talentos y fuerzas que poseemos para mejorar lo que está a nuestro alcance. Para eso estamos aquí.
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