BERAJÁ 11 de la AMIDÁ: El fin de la corrupción judicial

BERAJÁ 11 de la AMIDÁ: El fin de la corrupción judicial

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Midsection of male judge striking gavel while holding scale with money in courtroom
השיבה שופטינו כבראשונה
Restaura a nuestros jueces como al principio, y a nuestros líderes políticos como en los [buenos] tiempos,
Y así quitarás de nosotros el sufrimiento y la angustia, 
Y reina Tú sobre nosotros, pronto, Tú, HaShem, únicamente, con bondad y misericordia, con rectitud y justicia
Bendito eres Tú, HaShem, el Rey que ama la rectitud y la justicia.
Para comprender esta Berajá (bendición) debemos primero entender su contexto.  En primer lugar, recordemos que en esta sección, y por las próximas 4 berajot, nuestros pedidos son realizados no como individuos sino como “Pueblo de Israel”. En segundo lugar, que estos pedidos (volver a Israel, ver Jerusalem reconstruida, etc. ) son nuestras máximas aspiraciones nacionales, podríamos decir, mesiánicas.  En tercer lugar, es posible que estas bendiciones estén presentadas según el orden en el que estos eventos deben suceder en los tiempos mesiánicos: por ejemplo, primero regresaremos a Israel, luego se reconstruirá Yerushalayim, etc.
Volvamos ahora a nuestra Berajá.
Restaura a nuestros jueces como al principio, y a nuestros líderes políticos como en los [buenos] tiempos… [lit. en los tiempos antiguos]…
Al igual que la Berajá anterior, el texto y las ideas de esta bendición están tomados del profeta Yesha’ayahu.
En el primer capítulo de su libro, en la Haftará que leemos el Shabbat previo a Tish’a beAb, Yesha’ayahu dice explícitamente que la destrucción de Yerushalayim, del Bet haMiqdash y el exilio del pueblo judío, vendrá como consecuencia del robo, la estafa, el crimen y la corrupción de los jueces y gobernantes. Así dice el profeta de Israel en el pasuq 1:23  “Los jueces son corruptos, amigos de los ladrones. A cambio de dinero y de regalos declaran culpable al inocente, maltratan al huérfano y niegan ayuda a las viudas.” Hacia el final de este texto (1:26-27), Yesha’ayahu concluye con un mensaje de esperanza, que tiene que ver con nuestra redención.  “Yo [HaShem] restauraré jueces como en los días antiguos, y a tus gobernantes como en el principio. Una vez que eso ocurra, [Yerushalayim] será llamada [una vez más] la ciudad de Justicia, la Ciudad de la honestidad. 1:27 Sión [Yerushalayim] será redimida por la justicia, y los que se arrepientan [serán redimidos por practicar]  la justicia.”
Y así quitarás de nosotros el sufrimiento y la angustia… 
Ahora entendemos mejor que el sufrimiento al que se refiere esta Berajá es el de todos aquellos que son víctimas de la justicia corrupta: los desproveídos y los desprotegidos. Los pobres, las viudas, los huérfanos. La corrupción mata y la injusticia trae sufrimiento. A diferencia de los jueces corruptos, los verdaderos jueces y líderes de Israel, como el rey David, sabían que, de acuerdo a la Torá, su primera misión era asistir a los pobres y necesitados, y defender a los que no tienen quien los defienda.
Y reina sobre nosotros, pronto, Tú, HaShem, y únicamente Tú, con bondad y misericordia, con rectitud y justicia
¿Qué queremos decir con “reina sobre nosotros… únicamente Tú (לבדך)”? En primer lugar aclaremos que en la Torá el “Rey” (melej) cumplía también el papel de Juez; era el Juez supremo, la última instancia judicial. Y en esta bendición estamos pidiendo tener el mérito de ser juzgado por jueces íntegros y gobernados por líderes  honestos. En otras palabras, ¡por seres humanos! ¿Cómo es entonces que solicitamos ser gobernados exclusivamente por HaShem, Rey y Juez Supremo?  Esta Berajá nos enseña que cuando nuestros jueces y líderes políticos se guían por las leyes de la Torá, como por ejemplo en los tiempos del Rey David, es como si estuviéramos siendo gobernados directamente por HaShem, ya que al observar la Torá, seguimos Su voluntad y Sus palabras.
Resumen: La Berajá anterior trata del retorno del pueblo judío a su tierra, mientras que en esta Berajá nos referimos al retorno de la justicia al pueblo de Israel.   Esta Berajá nos enseña que mientras no tengamos un sistema de justicia que se guíe por la Torá no habremos alcanzado la Gueulá (redención) total, aunque estemos en la tierra de Israel.   Sólo cuando el sistema de justicia sea restablecido podemos hablar de una verdadera normalización del pueblo judío, como lo explicamos ayer: עם ישראל , בארץ ישראל, על פי תורת ישראל. “El pueblo de Israel, viviendo en la Tierra de Israel, regidos por la Torá de Israel.